De nada sirven los cambios en el gabinete mexiquense, pues los premiados sólo disfrutan del erario público * El grupo en el poder en el Estado de México, el llamado Texcoco, riñe de manera constante, antepone sus ambiciones personales y se olvida de gobernar
ALFREDO IBÁÑEZ
Delfina Gómez Álvarez, gobernadora del Estado de México, llevó a cabo diversos cambios en su gabinete.
El más importante fue el relevo en la Secretaría de Salud, la cual estaba en manos de Macarena Montoya Olvera y que ahora ocupa Celina Castañeda de la Lanza.
Por cierto, dicha funcionaria está ligada al Partido Revolucionario Institucional (PRI), a ese partido que Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el discurso ha defenestrado hasta el cansancio, pero que en los hechos no toca, le guarda respeto y que a estas alturas huele a complicidad.

El ejemplo más claro es Alfredo del Mazo Maza, a quien señalaban de corrupto y más por ser cercano a Enrique Peña Nieto, la amenaza de investigarlo y de llevarlo a la cárcel fue su bandera en su campaña electoral… y ya ven, nada ha pasado, al contrario, le hacen reconocimientos a su padre.
Con estos hechos suma fuerza de que ya estaba pactado de que Alfredo del Maza entregaría la gubernatura mexiquense.

Otro ejemplo: Alejandra del Moral, quien en campaña electoral afirmó que lo peor del PRI estaba en Morena… y cae más rápido una habladora que una coja, pues Del Moral Vela por sus intereses y ya se sumó al movimiento transformador.

Así que lo del PRIAN es pura demagogia.
Retomando a Celina Castañeda, la nueva adquisición y flamante refuerzo de Gómez Álvarez, trabajó en la administración del exgobernador Alfredo del Mazo Maza, de 2017 a 2021, y se desempeñó como coordinadora del Programa Estatal de Medicina Paliativa dentro de la Secretaría de Salud estatal.
Qué rápido olvidó la gobernadora Delfina Gómez los señalamientos incendiarios que lanzó una y otra vez en contra del PRI y del exgobernador priísta, a quien acusaba de ser fiel heredero y representante del Grupo Atlacomulco, aquel que se mantuvo casi 100 años en el poder y al que en campaña le gustaba llamar el “árbol de la corrupción”.
Bueno, pues como parte de esa corrupción, de eso que llamó la “herencia maldita”, es su nueva secretaria de Salud, Celina Castañeda de la Lanza.
Los acuerdos que hace la gobernadora con el PRI, en vísperas de las elecciones del 2027, comienzan a manifestarse.
Tan mal anda su gobierno que busca a toda costa establecer alianzas de cara a las elecciones del próximo año, por lo visto no importa con quién sea, máxime que aquellos que creía sus incondicionales, es decir, los partidos Del Trabajo (PT) y el Verde Ecologista de México (PVEM), le salieron respondones y exigen mayores espacios de poder.
Cabe destacar que la gestión de Gómez Álvarez suma por lo menos siete cambios importantes, entre ellos las Secretarías del Agua, Educación y la de Movilidad, ésta última, lejos de dar solución a la serie de problemas, como es el transporte público de pasajeros, los deja crecer.
La proliferación de unidades pirata sigue y con ellas el número de delitos cometidos a bordo de ellas.
La incapacidad del gobierno estatal es preocupante. Cómo es posible que en la entidad circulen como si nada más de 700 mil unidades de pasajeros irregulares, piratas como se les denomina.
Pero está claro que son votos y dinero, mucho dinero, cuyo destino se desconoce, eso podría explicar tanta impunidad.
Para ejemplificar más el caso, es necesario señalar que el parque vehicular en orden, es decir, aquellos que tienen concesión, asciende apenas a 170 mil.
Si bien fue herencia de los gobiernos del PRI, con casi tres años de gobierno debe notarse el cambio que prometieron, pero no, su sello es la falta de resultados.
Frente a ese escenario, de nada sirve que la gobernadora Gómez haga cambios en su gabinete, pues en la práctica lo que hacen los premiados es disfrutar una temporada del erario público, saben que no tienen la capacidad para el cargo, entonces hacen como que trabajan, pero finalmente dejan una serie de problemas, sólo que más agravados, en perjuicio de casi 17 millones de mexiquenses.
En septiembre próximo el gobierno de Morena va a cumplir tres años en el poder, llegará a la mitad del sexenio y no se le conoce una sola obra de alto impacto, que beneficie a la población en general.
Tampoco hay evidencias que esté trabajando en la construcción de hospitales, universidades, escuelas de nivel básico, menos en carreteras, porque las que hay están literalmente destrozadas.
Su política de gobierno se resume en la entrega y eso a medias, de programas sociales, dádivas y no precisamente para quienes más lo necesitan, sino para aquellos que son afines al partido guinda.
Otro distintivo más es la riña permanente, la disputa por el poder, todos contra todos.
El secretario de Gobierno del Estado de México, Horacio Duarte Olivares, desde el inicio de la actual gestión está en campaña, una y otra vez se confronta con su mentor político, aquel que le dio varios espacios en Texcoco, el senador Higinio Martínez Miranda.
Primero le arrebató el control en el Congreso local, palomeó e impuso a los legisladores que simpatizan con sus ambiciones, posteriormente hizo lo mismo con los alcaldes.
Ahora de cara a las elecciones del 2027, con las que se renovarán las 125 presidencias municipales y el Congreso local, Duarte Olivares está metido de lleno en los preparativos, sabe que aquellos a los que él proponga más tarde serán sus aliados y le servirán para buscar el gobierno estatal, pues su ambición es ser gobernador mexiquense, aunque de forma oficial, pues en la práctica ya lo es.

Como puede advertirse, el grupo en el poder en el Estado de México, el llamado Texcoco, riñe de manera constante, antepone sus ambiciones personales y se olvida de gobernar.
Las confrontaciones entre alcaldes morenistas es permanente, las acusaciones por ilícitos están a la orden del día, la rebatinga por el poder entre Higinio Martínez y Horacio Duarte es crónica.

En los próximos meses seguramente se van a incentivar las ambiciones y los pleitos, en tanto los mexiquenses siguen a la espera del gobierno sin corrupción e ineptitud que prometió la gobernadora Delfina Gómez Álvarez. Que así sea por el bien de millones de mexiquenses.