Como en toda familia, las diferencias se solucionaron en pro del bienestar del sistema de transporte de mayor movilidad en la Ciudad de México
SERGIO M. ROMERO
La reciente argumentación suscitada por las diferentes opiniones transitorias de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, y del presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), Fernando Espino Arévalo, en la realidad institucional, que aunque se manifestaron distancias entre Brugada Molina y Espino Arévalo, al final de las reuniones “fumaron la pipa de la paz”.
Finalmente privó la cordura y las coincidencias institucionales claras, tanto entre las dos opiniones legales como meritorias, de los dos servidores públicos en sus obligaciones de gobierno y de la sociedad.
Cada uno, no cabe ninguna duda, en las propias obligaciones de gobierno, que se manifestaron ordenadamente, en una jornada laboral diaria, teniendo como participantes a una servidora pública al más alto nivel en la capital de la República y una demanda sindical por la vía pacífica, legalmente expresada, como ocurre frecuentemente, que origina pacíficamente entre integrantes como servidores públicos, quienes plantean sus derechos públicos con motivo de insuficiencias salariales o retrasos de los derechos pendientes, entre una relación de trabajo obrero-patronal en 20 polos, una movilización valorada de seis millones de usuarios al día que se transportan en las catorce líneas del Metro sobre superficie, bajo suelo o elevadas que circulan de norte a sur y de este a oeste.
No hay duda que hay controversia entre los polos de la movilización de los seis millones de pasajeros diarios por toda la ciudad.
Lo anterior, lejos de ser una preocupación entre rivales, es en realidad las posturas que viajan en el mismo sentido sin excederse más allá de la búsqueda y de las coincidencias de la operación del sistema más poderoso del transporte capitalino, su mantenimiento y mayor presupuesto para la circulación del tren más rápido de la República.
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México señala que durante su gestión se han invertido más de cincuenta mil millones de pesos en el mantenimiento del Metro, pero en realidad representa apenas una partida para mantener en óptimas condiciones al sistema de transporte de mayor movilidad en la capital del país.
Clara Brugada conoce el Metro, pues suele utilizarlo, remacha con las características que tienen para destacar y mantener en óptimas condiciones al STC, aunque señala que las fallas se presentan en todos los trenes urbanos que transitan en el mundo.
Brugada reafirma de manera categórica su compromiso para ofrecer un servicio seguro, eficiente y digno para todos los usuarios de la capital del país.

La movilización que tuvo el fugaz paro, convocado como recurso legal y efectivo por el SNTSTC, bajo el liderazgo de Fernando Espino Arévalo, fue para llamar la atención con una tenue operación involucrando sólo al 43% de su movilización cotidiana.
Esta situación insólita elevó la preocupación entre los millones de usuarios que a diario usan este medio de transporte.
Llamó mucho la atención el resultado referido, que sin el servicio del Metro y pese a las molestias a pasajeros, trabajadores y servidores públicos -en forma conjunta- mantuvieron el orden y la tranquilidad.
Fue una gran organización encabezada por Brugada Molina y Espino Arévalo, es decir, hubo esfuerzo conjunto entre la administración y el sindicato para atender la emergencia en las líneas de mayor concentración de los viajeros.
Por cierto, un detalle que palpé de primera mano fue que hubo viajeros extranjeros, que se sorprendieron de la calidad del transeúnte mexicano que nunca perdió la calma.
Hasta la próxima, estimado lector.
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