Morena y el PAN se cruzan acusaciones de corrupción y narcotráfico * El partido guinda tiene su viacrucis con los 10 funcionarios señalados por el gobierno de Estados Unidos y Acción Nacional sus escándalos por Genaro García Luna, el Cártel Inmobiliario de la Ciudad de México y la presunta traición a la patria de Maru Campos
ALFREDO IBÁÑEZ
El pleito entre el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el Partido Acción Nacional (PAN) crece todos los días.
Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el partido oficialista, obviamente está en la pelea, se dicen de todo; uno y otro bando saca a relucir las corruptelas en las que han incurrido.
La acusación más recurrente, y en la que ambos rivales coinciden, es que son corruptos, que están ligados al narcotráfico y que son pésimos para gobernar. Evidentemente tienen toda la razón, no hay ni a quién irle. Acción Nacional, con su doble moral, señala a la fuerza política guinda de ser un narcopartido, un narcogobierno.
Puntualmente ha demostrado que está en lo cierto; el caso más emblemático es lo que sucede en Sinaloa, donde el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, es requerido por el gobierno de Estados Unidos, acusado de presuntos nexos con el narcotráfico.
Pero no sólo él, hay otros nueve funcionarios denunciados por asociación delictuosa, narcotráfico y uso de armas de fuego en apoyo al Cártel de Sinaloa, entre ellas el senador “prófugo” Enrique Inzunza.
No podemos olvidar al exsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de Rocha Moya, Gerardo Mérida Sánchez, y a Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas de Sinaloa.
Ambos no aguantaron la presión del gobierno de Donald Trump y decidieron entregarse a la justicia estadounidense, en donde seguramente, en el afán de salvarse y obtener una condena no tan severa, darán las pruebas que tanto exigen la Primera Mandataria Sheinbaum Pardo y la Fiscalía General de la República (FGR), para de esa manera llevar a prisión a Rocha Moya, al igual que al legislador Inzunza.

El encarcelamiento de tales personajes es cuestión de tiempo, son muchas las evidencias en su contra y le dan la razón al PAN, que por largos años ha insistido en que Morena es un partido que estableció vínculos con el crimen organizado, que aceptó o promovió el financiamiento ilícito de campañas y que se ha centrado en defender con fe ciega a políticos señalados de tener nexos con el crimen organizado.
El partido guinda y el gobierno federal no se han quedado con los brazos cruzados y sistemáticamente sostienen que el PAN es un partido de narcotraficantes, y de manera constante les recuerdan el caso del secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, Genaro García Luna.

Sostienen que no operó solo, que son muchos los panistas implicados, por lo que han pedido, aunque de manera tibia, se investigue a la cúpula del blanquiazul, pues ese partido encabezó un narcogobierno.
A diferencia de Morena, partido que aún no tiene tras las rejas a uno de sus prominentes integrantes, el hombre de todas las confianzas del expresidente Calderón Hinojosa, el encargado de combatir al crimen organizado y tener en paz al país.
Cabe recordar que García Luna purga una condena de 38 años de prisión dictada por una Corte en Estados Unidos tras ser encontrado culpable de colaborar con el Cártel de Sinaloa.
Su detención no fue porque el PAN lo entregara o lo denunciara, al contrario, lo protegieron y defendieron hasta donde les fue posible.
MARU CAMPOS, SIN DEBERLA NI TEMERLA, YA RESIENTE LOS GOLPES
La confrontación que sostiene el PAN contra el gobierno federal y Morena, seguramente va a subir de tono con el paso de los días.
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ya resiente los golpes de esa pelea y ya llegó a la Cámara de Diputados la solicitud de juicio político en su contra.
A la mandataria panista se le acusa de traición a la patria por permitir la presencia y operación de agentes de la CIA en ese estado.
Como se recordará, tras el desmantelamiento de un narcolaboratorio clandestino, en el que se aseguraron más de 55 mil litros de sustancias químicas, murieron dos agentes de investigación de Estados Unidos.
El gobierno de Acción Nacional ocultó por muchas horas los hechos, sin embargo, finalmente se conocieron y se desató el escándalo político en el que hoy está envuelta la gobernadora Campos, quien fue citada a la FGR para que declare lo conducente.
Temerosa, insiste que es persecución política, no obstante, es público el afán de su partido de que Estados Unidos intervenga militarmente en México.
Han acudido en diversas ocasiones a ese país para recibir apoyo del gobierno estadounidense, por lo que no se descarta haya promovido la injerencia extranjera.
Su obsesión por arrebatarle el poder al partido guinda tiene al PAN metido en una lucha feroz de la que seguramente no saldrá bien librado.
En sus filas hay políticos señalados de delitos graves y la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, ha endurecido su discurso.

Tienen en la mira a Maru Campos, a quien ya le giraron un segundo citatorio ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, pues el senador Javier Corral la acusa de secuestro.
No se quedó callada la mandataria chihuahuense y denuncia una “persecución política pura y dura” en su contra.

“A mí se me persigue por todo y por nada. A otros que enfrentan señalamientos graves y documentados, se les protege, se les libera, se les encubre y se les deja en paz”, añade.
En vísperas de las elecciones del 2027 la confrontación se agudiza.
Ariadna Montiel tiene en la mira al líder panista Jorge Romero, de quien dijo es un delincuente protegiendo delincuentes, y precisa que es un criminal promotor inicial del llamado Cártel Inmobiliario de la Ciudad de México.
El encarcelamiento de políticos de ambos partidos es un hecho, y mientras esto pasa el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ve los toros desde las barreras, observa a la distancia la pelea.
¡Ah!, por cierto, el partido tricolor, de acuerdo con la casa encuestadora Polikratos, es el mejor posicionado para derrotar a Morena en el 2027 y supera con amplio margen al PAN y a Movimiento Ciudadano (MC), preferencia que podría crecer, pues la añoranza de la población por el PRI de sus mejores tiempos cobra fuerza.
