Son dos años del gobierno de Morena y el cambio que prometieron no se ha materializado * Daniel Sibaja, secretario de Movilidad, y Macarena Montoya Olvera, secretaria de Salud, en la mira * De promesas los mexiquenses ya están cansados
ALFREDO IBÁÑEZ
Delfina Gómez Álvarez, gobernadora del Estado de México, anunció cambios en su gabinete.
La mandataria mexiquense dijo que aquellos que no estén a la altura de los requerimientos de los ciudadanos tendrán que renunciar.

Durante su segundo informe de gobierno lanzó la advertencia a sus colaboradores, y es que han transcurrido varias semanas y hasta ahora ninguno de los 18 secretarios ha sido removido.
Son dos años del gobierno de Morena y el cambio que prometieron no se ha materializado.
Hay rubros que incluso han empeorado, comparado con el trabajo que realizaron las administraciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que gobernó la entidad por casi 100 años.
Uno de ellos es el que encabeza el secretario de Movilidad, Daniel Sibaja, personaje inexperto en el puesto, pero que se vale de la protección que le brinda el titular de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, para mantenerse en la nómina estatal, pero sobre todo para hacer sus turbios negocios.

El servicio que brindan tanto los llamados peseros como los taxis es pésimo, operan en absoluta anarquía en perjuicio de los miles de pasajeros.
En el tema de las tarifas, los taxistas imponen el precio, cada una de las decenas de bases que operan en territorio estatal tienen una diferente.
Por lo general son los líderes de tales organizaciones los que fijan el tabulador.
Recientemente en diversos municipios como Huixquilucan, Naucalpan, Atizapán de Zaragoza, Tlalnepantla, Toluca, Lerma, Ocoyoacac, por sólo mencionar algunos, subieron el precio del pasaje 30 pesos más, en promedio.
Pese a los reclamos de los usuarios, Daniel Sibaja no interviene, hace caso omiso.
Las quejas formales se han multiplicado, sin embargo, protege a los miles de taxistas abusivos, que, por si lo anterior fuera poco, gradualmente han optado por dar el servicio como si fuera colectivo.
Ejemplo de ello es la base que opera en La Marquesa con dirección a Toluca.
Y es que los taxis, además de ser viejos e inseguros, suben a cinco pasajeros, seis con el chofer, cuando el cupo establecido es de cinco pasajeros.
En Huixquilucan los taxistas literalmente despojan de su dinero a los usuarios.
La tarifa mínima, dos o tres kilómetros, es de 40 pesos, y de ahí para arriba, llega hasta las nubes.
Respecto a los llamados peseros, la situación es peor: En las combis, los pasajeros no sólo van sentados, también de pie, el hacinamiento es terrible.
Los accidentes son el pan de cada día, pero nadie se hace responsable, y cómo no van a evadir a la justicia y a los afectados si muchos de ellos son irregulares.
De un total de 270 mil unidades que prestan su servicio en todo el estado, al menos 70 mil son piratas, no tienen concesión, no tienen placas.
Pero esa situación no le preocupa a Daniel Sibaja, está concentrado en darse la gran vida como funcionario, en hacer negocios que le llenen los bolsillos de dinero, como es el caso del reencarpetamiento de asfalto de la carretera Temoaya al Centro Ceremonial Otomí.
Un trabajo por el cual, según la denuncia, pidió a través de sus subalternos un sobrecosto de más del 200 por ciento, algo así como 400 millones de pesos, pese a que el trabajo no estaba concluido.
La serie de irregularidades se multiplican, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez sabe perfectamente lo que pasa en Movilidad estatal, sólo que no se atreve a destituirlo.
En su calidad de titular del Poder Ejecutivo estatal, no necesita andar amagando a sus funcionarios.
Si de verdad la gobernadora quiere resultados que beneficien a los mexiquenses, ya se tardó en mandar a la calle a más de uno de sus 18 secretarios.
Otro caso de ineptitud, pero de tráfico de influencias en el gabinete de la mandataria estatal, es la secretaria de Salud, Macarena Montoya Olvera, la cual el único mérito que tiene y que le permitió asumir el cargo es ser íntima amiga del exsecretario del ISSSTE, Pedro Zenteno, cacique del municipio de Teoloyucan, donde fue alcalde y se alterna el poder con su hermano Luis.

Macarena Montoya, residente de Huixquilucan, pronto aprendió a traficar con sus influencias, utilizó el poder que le confiere su protector para colocar a su hermana Adriana Montoya Olvera como regidora en el municipio de Huixquilucan.
Su mérito como funcionaria es avalar en cabildo todo lo que propone el ayuntamiento panista, ve crecer su cuenta bancaria y recibir beneficios, como una camioneta de lujo. Es decir, opera para Acción Nacional y traiciona a Morena.
Pero volviendo al caso de Macarena Montoya, en escasos dos años ha hundido al sector, las protestas del personal médico son la constante, debido a que no cuentan con insumos suficientes para atender la salud de los mexiquenses.
En el plano laboral, al menos mil trabajadores, entre ellos médicos y enfermeras, han denunciado que sus derechos laborales han sido violentados, pues incluso ha habido meses que no les pagan su salario bajo el argumento de que no hay presupuesto.
El personal médico en más de una ocasión ha exigido la renuncia de Macarena Montoya Olvera, quien ha hecho valer el poder que le confiere el cargo y en respuesta ha despedido a personal con más de 15 años de antigüedad, bajo el argumento de que se terminó su contrato.
La lista de arribistas e incompetentes en el gobierno del Estado de México es larga, no por algo la entidad ocupa el primer lugar en inseguridad a nivel nacional.
Ojalá la gobernadora Delfina Gómez haga realidad su declaración de que no dará un paso atrás para poner fin a la corrupción y que proceda a destituir a sus funcionarios y allegados incompetentes.
Lo que sí es cierto, y lo que he palpado de primera mano, es que de promesas los mexiquenses ya están cansados.
TRAS BAMBALINAS
Repito, luego del segundo informe de la gobernadora Delfina Gómez, se ha desatado un fuerte cabildeo por impulsar los cambios en el gabinete.
El caso más sonado en los pasillos de Palacio de Gobierno es el de Maurilio Hernández en sustitución de Miguel Hernández en la Secretaría de Educación.

La salida de Maurilio de la mesa directiva del Congreso mexiquense abrió una zanja de dudas sobre los pactos que mantenían con el senador Higinio Martínez.
De igual forma, los grupos políticos del diputado Pedro Zenteno y del líder moral del PT, Óscar González, podrían validar los cambios en el gabinete tanto de la secretaria de Salud como del Trabajo, siempre y cuando puedan colocar a uno de sus afines.
Y es que están apretando el paso para mantener sus privilegios. Ahora falta ver cómo responde la maestra Delfina Gómez y su secretario de Gobierno, Horacio Duarte.
