PULPO POLÍTICO
Crónica de una caída anunciada
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Hace 5 mesesen
Por
Redacción
Golpe mortal al Cártel de Sinaloa… ¿también a la 4T? * Con la declaración de culpabilidad del Mayo Zambada, la gran batalla se dará en los tribunales de Estados Unidos * Aunque pueden surgir nombres de prominentes políticos de otros sexenios, son los políticos morenistas y obradoristas los que -se menciona- pueden estar en la mira de las investigaciones
MARKOFLOS
Estalló la madre de todas las batallas. Dicen que cuando se pelean las comadres salen a la luz los secretos más ocultos de ellas.
La declaración de culpabilidad del Mayo Zambada, el gran jefe del Cártel de Sinaloa, pone en suspenso un escenario inédito.
Por un lado, pondrá al descubierto las alianzas originales de los jefes del narcotráfico dentro del cártel más importante del mundo.
Con ello pueden salir a la luz los nombres de capos, tal vez hasta ahora desconocidos, no sólo en México sino también en Estados Unidos, Europa, África y hasta Australia.
Por otro lado, este confrontamiento expondrá a la luz pública a políticos, empresarios, policías y operadores financieros. Se viene una avalancha de información respecto a cómo ha funcionado el cártel más importante del mundo en los últimos 30 años. Quiénes, cómo, cuándo y cuánto les costaban sus negociaciones… y lo más importante, con quiénes.
La batalla del Cártel de Sinaloa estalló desde septiembre de 2024, cuando fue llevado o “secuestrado” y entregado, por Joaquín Guzmán, hijo mayor del Chapo, a las autoridades de Estados Unidos.
Ahora con la declaración de culpabilidad del Mayo, la gran batalla se dará en los tribunales de Estados Unidos, ya que la estrategia del Departamento de Justicia parece ser la confrontación de los líderes de Los Chapitos, Ovidio y Joaquín Guzmán, frente a Ismael Zambada, cabeza de la Mayiza, con el fin de conseguir la mayor información posible.

Es público que Ovidio Guzmán López había formalizado su acuerdo con el gobierno norteamericano, mientras que su hermano Joaquín Guzmán López se encuentra en el mismo camino.
De esta forma la batalla interna del cártel sinaloense se libra en paralelo al proceso judicial. Esto llega a su “clímax”, a partir de la declaración de culpabilidad de Ismael Zambada, prevista para el 25 de agosto.
El juez Brian Cogan fijará un plazo, que podría extenderse hasta seis meses, para emitir sentencia.

En ese periodo, Zambada deberá mostrar su valor a Estados Unidos, cumpliendo los compromisos a los que haya llegado con las autoridades, principalmente la entrega de valiosa información.
Hay que recordar que el Mayo Zambada estaba en la mira de ser sentenciado a muerte, por lo que ahora no tiene nada que perder.
Su salud deteriorada, sumada al hecho de que el Departamento de Justicia estadounidense decidió no solicitar la pena de muerte, incrementan las probabilidades de que le otorguen una sentencia que le garantice calidad de vida en prisión, donde probablemente pase sus últimos años de vida.
Por lo anterior, deben estar poniendo sus barbas a remojar, en primerísimo lugar el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
A partir de septiembre de 2024, todos conocimos el rompimiento entre el Mayo Zambada y Los Chapitos, cuando el hijo mayor del Chapo entregó a las autoridades norteamericanas al Mayo, en una sorpresiva e inédita operación que implicó al gobernador de Sinaloa.

El mismo Mayo, en una carta dirigida a los fiscales, informó que el gobernador Rocha Moya lo convocó a una reunión que resultó ser una “coartada”, en la que Joaquín Guzmán lo “secuestró” y entregó a agentes del gobierno americano. Reunión en la que también fue asesinado el rector de la Universidad de Sinaloa, todo lo cual fue relatado por el Mayo Zambada en la misiva que entregó en la primera audiencia de su juicio en Estados Unidos.
En el procedimiento que prevén las leyes norteamericanas, ni el Mayo ni Ovidio pueden retractarse y, en caso de que la fiscalía considere insuficiente la información que aporten los indiciados, el proceso se podría retraer a su estatus inicial.
Al cerrarse el caso en Nueva York, la jurisdicción pasó completamente a Chicago y ahora Ovidio es acusado de cuatro delitos: Posesión de drogas con intención de distribuirlas, participación en una empresa criminal continua, conspiración para lavado de dinero y portación de armas de fuego.
Aunque pueden surgir nombres de prominentes políticos de otros sexenios, son los políticos morenistas y obradoristas los que -se menciona- pueden estar en la mira de las investigaciones.
El periodista Ricardo Ravelo, quien ha escrito libros sobre narcotráfico, menciona a los siguientes morenistas: Adán Augusto López (calificado como el “hermano” de AMLO), exgobernador de Tabasco, ex secretario de Gobernación y actual líder de los senadores morenistas, y al líder parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila.

Ravelo también señala que los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, “presuntamente participaron en estos negocios”, además de otros personajes que se han mencionado en diversos medios de comunicación, como el gobernador de Tamaulipas y la gobernadora de Baja California Norte.
El reparto de la gran obra está casi completo. Los actores y los guiones se están elaborando y en algunos meses veremos la espectacular puesta en escena de la obra que bien podría llamarse “Crónica de una caída anunciada”, la del Cártel de Sinaloa, pero la pregunta que también ronda en los cafés políticos es ¿también de la 4T?
Alrededor de todo este entramado, hay todo tipo de declaraciones, intereses, agravios pendientes.
Recuérdense las declaraciones del abogado de Ovidio Guzmán, que tanto enojaron a la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Jefrey Lichtman había puesto de relieve que “no es tan sorprendente que el gobierno mexicano no hiciera nada para capturar al que probablemente fue el mayor narcotraficante de la historia del mundo, el Mayo Zambada, que había estado viviendo justo delante de sus narices durante 40 años”.
La Mandataria Sheinbaum Pardo, en respuesta a esas declaraciones, dijo: “Son irrespetuosas totalmente de la institución presidencial. No establecemos relaciones de complicidad con nadie”.
Al final el abogado de Ovidio Guzmán fue contundente y dio una respuesta irreverente y fuerte a la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum, en su cuenta X: “Al parecer, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está disgustada con mis sinceros comentarios sobre su oficina y gobierno corrupto. Puede convocar tantas conferencias de prensa apresuradas como quiera, pero el pueblo mexicano (y yo mismo) sabemos que actúa más como el brazo de relaciones públicas de una organización narcotraficante que como la líder honesta que merece el pueblo mexicano. Tendré más que decir al respecto en breve”.
Ya lo apuntaba Miguel de Cervantes en el Quijote: “Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”.
En medio de su gran pugna y en su papel de testigos protegidos del gobierno norteamericano, los líderes del Cártel de Sinaloa pronto darán a conocer declaraciones, acusaciones y hechos contra personajes inesperados.
¿Estamos en la antesala del derrumbe del gobierno de la Cuarta Transformación? O será que la Primera Presidenta de México tiene la suficiente altura moral y capacidad política para deslindarse de los políticos del movimiento obradorista, que resulten involucrados con éste u otros grupos de la delincuencia organizada que tienen a nuestro querido México sumido en la inseguridad y el narcotráfico, dominado por el crimen organizado en gran parte del territorio nacional.
Que así sea, porque millones de mexicanos (72 por ciento) tienen fe y esperanza en la Presidenta Claudia Sheinbaum.

Trump afirma que detención de Maduro es una advertencia a cualquiera que amenace la soberanía nacional de EU * “Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, expresa el exmandatario Andrés Manuel López Obrador
MARCO ANTONIO FLORES***
“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Esa es la lectura sobre Donald Trump, quien advirtió el pasado sábado 4 de enero de 2026, que habrá que “hacer algo” contra el narcotráfico en México.
Luego de la captura de Nicolás Maduro, en entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense reitera que los cárteles de la droga son los que gobiernan México y no la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con quien dijo tener una buena relación de amistad.
Asegura que le ha preguntado a Sheinbaum Pardo sobre si quiere que Estados Unidos se deshaga de los cárteles de la droga en México y ella ha dicho que “no, no, no”.
Sería bueno saber qué información tiene el gobierno de Estados Unidos sobre la avasalladora presencia de los cárteles en México. Es obvio que la Primera Mandataria no está aliada, los ha combatido como no se hizo antes. Lo que no sabemos es la información que los americanos (Departamento de Estado, de Justicia, CIA y FBI) tengan respecto al sexenio de Andrés Manuel López Obrador con la aplicación de la consigna “abrazos y no balazos”.
Por el bien del país y del gobierno, Sheinbaum Pardo ha hecho muy bien en deslindarse de esa política en materia de seguridad. “Otro gallo le cantaría a México”, si lo mismo se hiciera en materia de respeto a las instituciones democráticas constitucionales.
La división de Poderes, los organismos autónomos constitucionales, la Ley de Amparo, la libre competencia en materia de energía.
La prueba de fuego para Claudia Sheinbaum es si da la puntilla a la democracia mexicana con la polémica e innecesaria “Reforma Electoral”, que acabaría con elecciones libres y democráticas.

La pregunta es si Sheinbaum quiere pasar a la historia como una gran lideresa o ser considerada como cómplice de un supralíder con sospechas de narcopresidente y ser considerada el equivalente de lo que Nicolás Maduro fue en relación a su antecesor Hugo Chávez.
El dilema sería permitir que Trump venga por AMLO y su camarilla o bien sacrificar su gobierno y liderazgo, en aras de una inútil lealtad a su antecesor y sus desplantes de “tirano” destructor de nuestro régimen democrático constitucional.
LA CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA
En la medianoche del 2 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras un ataque quirúrgico, “a gran escala”.
Donald Trump informó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados de Venezuela. La captura de Nicolás curre tras semanas de altas tensiones entre los dos países, en las que Washington había atacado embarcaciones en el Caribe que, según Donald, transportaban drogas.
Desde 2020 el Departamento de Justicia de EU acusó al presidente venezolano de estar involucrado en actividades relacionadas con el narcotráfico.

El mandatario estadounidense dijo que Maduro enfrentará un juicio por diversos delitos en Nueva York.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la “guerra fría” dio como resultado la geopolítica de los ejes comunismo (URSS) versus capitalismo (Estados Unidos), con la que cada eje pretendía conservar sus regiones de influencia y dominación. Esta política ahora parece recrudecerse entre Rusia-China vs. EU-Europa Occidental.
Con la detención del mandatario venezolano, recordamos algunas de las intervenciones de EU en América Latina para proteger sus regiones de influencia.
En 1961, invasión en “Bahía de Cochinos”, en la Cuba comunista, para evitar la instalación de una base de misiles de la URSS.
En 1965 derrocó a Juan Bosch, en la República Dominicana, por sus ligas con el comunismo.
En 1973, en Chile intervino para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende.
En 1989, con George Bush, entraron en Panamá para desmantelar el Ejército del país y capturar a Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación “Causa Justa”. Noriega había trabajado para la CIA.

En 1994 invadió Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de la isla elegido en unas elecciones democráticas en 1990.
DESDE 2020 ESTABA EN LA MIRA
Maduro es prófugo de la justicia de Estados Unidos desde 2020, acusado de encabezar el Cártel de los Soles y de inundar las calles de la potencia norteamericana de cocaína. En Venezuela la ruta del control de las instituciones siguió el camino para convertirla en un narcoestado.
Hugo Chávez compitió en las urnas en 1998 y barrió, los venezolanos creyeron en sus promesas. A partir de su ascenso al poder, Chávez planeó, diseñó y puso en marcha lo que podríamos denominar “Manual para convertir un país en narcoestado”.
A ver si a los mexicanos les suena “familiar”. Si hay alguna similitud con el gobierno de AMLO, se tratará de una mera coincidencia.
Ai les va: Primero, conquistar el poder por la vía democrática, ofreciendo al pueblo mejores niveles de vida, creando una clientela o plataforma electoral, para que los programas sociales se conviertan en dádivas que puedan mantener esa clientela electoral satisfecha y agradecida con el gran líder que les cambia la vida.
Segundo, inventar un enemigo común, “combatir a los enemigos del pueblo” (la derecha, la prensa, los periodistas, los corruptos, el imperialismo yanqui, los conservadores); en este contexto acuñó aquella famosa frase “Yo ya soy del pueblo, yo ya no me pertenezco”. Estas palabras las repitió AMLO en diversas ocasiones.
Tercero, socavar todas las instituciones democráticas del régimen; cooptación de los Poderes Legislativo y Judicial, y de los órganos electorales.
Cuarto, asegurarse del control militar, de la policía, de todas las Fuerzas Armadas, propiciar la militarización del país y el fortalecimiento de la Guardia Nacional.
Quinto, alianza con el narcotráfico y crear sus propios cárteles para convertirse en un narcoestado con presencia mundial.
Desde el año 2000, Chávez expulsó a la DEA de Venezuela, AMLO también.
En 1999, Hugo declara el inicio de la Revolución Bolivariana en la primera sesión de la Asamblea Nacional Constituyente establecida por el gobierno para redactar una nueva Constitución.
Esa idea de cambiar la Constitución de Venezuela puede extrapolarse a México, en 2024, en el momento en que el INE le otorgó la sobrerrepresentación al partido en el poder y con ello la mayoría calificada, de esta forma la 4T logró cambiar la Carta Magna a su antojo.
El sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, dio continuidad a todos y cada uno de puntos del “Manual” para convertir a Venezuela en un narcoestado. Por ello llevó a Venezuela a la mayor crisis política, económica y social de su historia.
El resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 fue la respuesta del pueblo venezolano a 25 años de sometimiento, de destrucción de su régimen democrático, de represión, de la peor crisis económica y de la salida de ocho millones de venezolanos de la narcodictadura.

Con 82% de las actas publicadas por la oposición, en números globales el opositor Edmundo González obtuvo 7 millones de votos contra 3 millones de Nicolás Maduro.
Ante las evidencias, el Consejo Nacional Electoral venezolano (CNE), otra de las instituciones cooptadas por el régimen chavista, anunció el “triunfo” de Nicolás Maduro con el 51.2% de los votos frente al 44.2% del opositor Edmundo González Urrutia.
La respuesta de Nicolás a las protestas de la oposición: 17 muertos y 1,500 detenidos. La comunidad internacional, con fundamento en el derecho internacional, no reconoció a Maduro como presidente legítimo.
Estados Unidos, Perú, Ecuador, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Panamá reconocieron a Edmundo González como el presidente de Venezuela. México, ante las evidencias del triunfo opositor, no se atrevió a reconocerlo.
El chavismo, continuado por Maduro, pasó de ser un intento de revolución (transformación,) a convertirse en un gobierno manejando el Cártel de los Soles, nomenclatura que recibe de la insignia de un sol que visten los oficiales del Ejército bolivariano.
Los principales comandantes de constituir y dirigir esta organización criminal son: Padrino López, imputado en 2020 por tráfico de drogas junto a Diosdado Cabello; Tareck El Aissami, Néstor Roverol y el general Alcalá.
Una columna publicada en el Corriere della Sera señaló: “Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en el centro mundial del tráfico de cocaína, el lugar donde la cocaína se almacena y se envía a todos los rincones de la Tierra. Hablar de justicia social desvía la atención de los asuntos criminales”.
El exjefe de Seguridad de Hugo Chávez, Leamsy Salazar, “ha aportado pruebas de cómo Venezuela es un narcoestado”, antes de ser encarcelado por decir que “el gobierno sólo era una manzana podrida”.
El liderazgo de Diosdado Cabello, uno de los pilares del gobierno de Maduro, ha sido exhibido en diversas publicaciones. Se afirma que “Cabello ha sido señalado como el jefe del Cártel de los Soles, compuesto por oficiales de alto rango del Ejército venezolano”, subrayando la complicidad de las fuerzas militares en el entramado del narcotráfico.
“Toda palabrería retórica de quienes han destruido un país y han manipulado y utilizado los ideales socialistas”, “Los que realmente creen que estos traficantes en nombre de la ideología sólo están creando una cortina de humo para defender su negocio”.
Los puntos del manual chavista para convertir un país en narcoestado, coinciden con lo que ha ocurrido en México los últimos siete años.
Si el narco controla gran parte del territorio nacional, tiene nexos con autoridades de los tres niveles de gobierno, e interviene de manera creciente en los procesos electorales para elegir a esas autoridades, entonces ¿estaríamos en camino de convertirnos en un narcoestado?
Porfirio Muñoz Ledo, unas semanas antes de morir, acusó a López Obrador de tener alianza con el narcotráfico y advirtió sobre el peligro de que México fuera dominado por el crimen y por los militares.
Habrá que esperar el desenlace de toda esta analogía México-Venezuela. Esperemos que sólo sean infundios contra el movimiento revolucionario de la Transformación y que México siga la senda de la prosperidad, la democracia y la justicia, así como el combate a la corrupción y a la impunidad. Mejores políticas públicas en educación y salud. El mejoramiento de la justicia y la creación de las condiciones para la inversión y el crecimiento económico.
Ojalá así sea, Sheinbaum es la esperanza de millones de mexicanos.
LA POLÍTICA NO ES IMPOSICIÓN: AMLO A TRUMP
El expresidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó a la detención del mandatario venezolano, luego del bombardeo de Estados Unidos la madrugada de este sábado.
López Obrador recordó que, aunque está retirado de la política, sus “convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente.
“Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, añade.

“Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición”, agrega.
“Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum”, expresa Andrés Manuel.
TRUMP LANZA AMENAZA
El mandatario de EU subraya que la intervención es muestra de su resurrección de la Doctrina Monroe.
“Ahora se llama la Doctrina Donroe (por Don de Donald). Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, añade.
Recalca que el operativo también sirve como “una advertencia a cualquier que amenaza la soberanía estadunidense” y proclama que “el pueblo venezolano está libre” y que el “hemisferio está más seguro ahora”.

La detención de Maduro y su esposa muestra que “Estados Unidos puede proyectar su fuerza en cualquier lugar, en cualquier momento”, expresa Pete Hegseth, secretario de Guerra de la Unión Americana.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
¿Fin al populismo de izquierda en América Latina?
Publicado
Hace 2 semanasen
diciembre 26, 2025Por
Redacción
El comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín * Al pueblo no le interesa la postura ideológica, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura
MARCO ANTONIO FLORES***
Luego de las elecciones presidenciales en Chile, en donde resultó electo, en segunda vuelta, José Antonio Kast, se tiene un balance casi en empate entre los países gobernados por la izquierda y por la derecha.
De 20 países latinoamericanos, actualmente en nueve hay gobiernos de derecha y en diez, de izquierda. Entre estos últimos, en México, Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Uruguay. En la derecha destacan los gobiernos de Argentina, Ecuador, Salvador, Bolivia, Honduras, Paraguay, Perú. Las últimas elecciones en esta región han girado de la izquierda a la derecha.
Por ello intentaremos recordar el significado y origen de la izquierda y la derecha ideológicas. Se definen como posturas políticas, sociales y económicas, originadas en la Revolución Francesa, donde la izquierda se asocia con igualdad, progreso y mayor intervención estatal, y la derecha con tradición, orden y libertad individual/mercado, aunque sus significados evolucionan y varían según el contexto histórico y país.
No se consideran bloques cerrados. Sus fines y características se entrelazan. Una persona puede tener ideas progresistas en lo social y conservadoras en lo económico, o viceversa. Lo que es de izquierda o derecha puede cambiar con el tiempo y el lugar (ej. el liberalismo fue de izquierda en sus inicios).
Las últimas corrientes ideológicas tienen diversas combinaciones. Incluye liberales (centro), socialdemócratas (izquierda moderada), conservadores (derecha), libertarios (izquierda/derecha extrema), etc.
En resumen, izquierda y derecha son etiquetas útiles para entender grandes tendencias políticas, pero la realidad es más compleja y matizada, requiriendo diálogo y respeto por las diferentes perspectivas.
Hoy en México, en el partido en el poder, hay muchos desorientados, seudocomunistas, populistas de “izquierda”, como Pablo Gómez, Gerardo Fernández Noroña y muchos morenistas que viven en los 70s cuando existía la Guerra Fría.

Confunden izquierda, derecha, comunismo y capitalismo. Viven en el siglo pasado, cuando la Guerra Fría fue un enfrentamiento ideológico post-Segunda Guerra Mundial entre el capitalismo (liderado por EU, con propiedad privada y libre mercado) y el comunismo (liderado por la URSS, con propiedad colectiva y control estatal), dividiendo al mundo en dos bloques antagónicos, Occidente y Oriente, que competían por expandir su sistema sin llegar a un conflicto directo por las armas nucleares, mediante espionaje, carrera armamentista y guerras.
Connotados líderes mexicanos de “izquierda” en el poder, ignoran que el comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín.
En la actualidad hay quienes conciben la competencia económica entre China y Estados Unidos, como una nueva “guerra fría” ideológica.
Las condiciones ideológicas de China son muy diferentes de lo que fue el comunismo de la URSS. El país atravesó enormes cambios. Mao instaló políticas marxistas, pero a diferencia del comunismo soviético, centrado en la clase obrera, la revolución maoísta se basó en los campesinos e inició su proceso de industrialización.
Setenta y seis años después de su fundación, la China actual parece casi opuesta a la nación que concibieron los fundadores del PCCh.
Hoy China es el segundo país del mundo con más millonarios (hay más de 6 millones, según el último Informe de riqueza global de UBS). Su Producto Interno Bruto (PIB) sólo es superado por el de Estados Unidos.
Todo se debe a los cambios que introdujo a partir de 1978 Deng Xiaoping, quien impulsó un programa económico que liberalizó la economía, permitiendo el resurgimiento del sector privado y descentralizó el poder. Se abrió al exterior: viajó a EU y selló los lazos con Washington.
El modelo económico introducido por Deng, basado en una economía de mercado, permitió que China empezara a crecer a niveles récord y sostenidamente durante cuatro décadas.
El Banco Mundial estima que más de 760 millones de chinos salieron de la pobreza gracias a las reformas, algo sin precedentes -aunque la desigualdad es creciente-.
Hoy China en lo político ideológico es un país más estatista que comunista. Es un Partido-Estado, que sacrifica libertades por control, no existe la libertad de prensa.

Según Human Rights Watch, el gobierno chino “mantiene un estricto control sobre Internet, los medios masivos, la academia y las comunidades religiosas. Sin embargo, “económicamente China hoy está más cerca del capitalismo que del comunismo”, según analistas internacionales.
Así el “capitalismo estatal”, ha exacerbado la guerra comercial entre China y EU. Ante el dilema de si la China de Xi se está haciendo más capitalista o más comunista, el consenso indica que ninguna de las dos opciones es acertada: “Es más estatista”.
Por ello, lo que está ocurriendo en América Latina debe verse con objetividad y desechar la idea del giro a derecha o izquierda. La población no vota ideológicamente sino con el bolsillo o guiada por un sentimiento de angustia por inseguridad o frustración respecto al funcionamiento del Estado, los partidos y la clase política. Ideológicamente, la región sigue siendo muy heterogénea.
El reciente triunfo de la derecha en Chile no debe considerarse como una tendencia obligada en toda la región. En opinión de Andrés Malamud, “es improbable que el triunfo de Kast en Chile tenga gran impacto regional”. Esto, por dos razones, dice a DW el investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa: “Primero, es lo usual que Chile alterne entre izquierda y derecha cada cuatro años. Segundo, Kast tiene un estilo menos disruptivo que Bukele o Milei”.
“Hablar de ola derechista es descriptivamente correcto, pero analíticamente engañoso: En Sudamérica están triunfando las oposiciones, que sólo circunstancialmente son de derecha”, señala Malamud.
En el caso de Chile diversos analistas coinciden en que la derrota del presidente Boric tuvo que ver con temas de corrupción, seguridad, criminalidad y migración, dejando a un lado la agenda democrática de Boric.
En el esquema geopolítico mundial, los signos de los nuevos gobiernos en América Latina incidirán en el foco de las dos grandes potencias: Estados Unidos y China.
El gobierno chileno de Kast estará más cercano a los intereses de Estados Unidos.

Esto podría tener efectos también en la relación con China, nación que ha tenido influencia en Chile y otros países de la región, con crecientes exportaciones, instalación de complejos manufactureros (automotrices) y grandes inversiones en obras públicas, y que ha buscado extender en Latinoamérica.
Además, el triunfo de Kast se debió a que supo negociar y aprovechar las transferencias de votos de los candidatos de derecha derrotados en la primera vuelta, tras conseguir el apoyo del libertario Johannes Kaiser y de la representante de la derecha más tradicional Evelyn Matthei. También capitalizó gran parte de los votos del tercer candidato en primera vuelta, el economista antisistema Franco Parisi, que el mes pasado había obtenido el 20% de los sufragios.
Entre los factores de incertidumbre que acompañaban esta elección estaba el destino de los votos de más de cinco millones de chilenos que solían abstenerse y que por primera vez estaban obligados a sufragar.
Ese voto obligatorio, en su tercer intento por la presidencia, justificó en parte que Kast lograra un récord de más de siete millones de apoyos, convirtiéndose en el presidente más votado de la historia.
Las principales banderas de Kast fueron un “gobierno de emergencia” para atajar con “mano dura” los problemas en materia de seguridad-delincuencia, inmigración y progreso económico.

Las elecciones presidenciales del 2026 en Costa Rica, Colombia, Brasil y Perú serán una nueva prueba para verificar cuánto ha crecido la adhesión a las posturas de “derecha”.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo felicitó a José Antonio Kast y señaló: “Creo que es un momento de reflexión para los movimientos progresistas en América Latina y por qué se dan estas circunstancias”.
Asegura que un giro desde un gobierno progresista como el de Boric a uno conservador no ocurrirá en México.
“Aquí hay unidad, y a veces cuando no hay unidad en los movimientos, se genera esta disminución del apoyo”, expresa la Primera Mandataria, pero lo sucedido es un asunto que debe “analizarse” para comprender cómo se ha llegado a ese resultado electoral.
Si México continúa en la ruta democrática con elecciones libres y transparentes, como ocurrió en Chile, un eventual triunfo de Morena sería legítimo y reconocido por 130 millones de mexicanos.
Sin embargo, si la anunciada e innecesaria reforma electoral se convierte en control estatal de elecciones, estaremos más cerca del autoritarismo al estilo Venezuela, Cuba y Nicaragua. Como se ha visto, al pueblo no le interesa definirse como de izquierda o derecha. No más populismo, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura.
Deseamos tener un país unido y en paz. Un México próspero, justo, libre y democrático. Que así sea por el bien de todos los mexicanos.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
¡Aguas con la llegada del 2026!
Publicado
Hace 3 semanasen
diciembre 19, 2025Por
Redacción
Ley Nacional del Agua, entrega de narcopolíticos, renovación del T-MEC, los retos de la Primera Presidenta * El chantaje, el arma de presión de Donald Trump para sacar la mejor raja posible
MARCO ANTONIO FLORES***
En noviembre de 2018 se firmó la ratificación del T-MEC. Presentes, Donald Trump, Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.
Durante las negociaciones Trump dijo que el tratado no le convenía a Estados Unidos, sin embargo, después de la firma, afirmó que era el más importante y grande tratado comercial del mundo.
Con Trump, como “La Chimoltrufia” -como dice una cosa dice otra-, hay que adivinar por dónde quiere ir, día tras día. El estilo para negociar de Donald es presionar, acorralar y sacar la mayor ventaja.
El primer encuentro personal entre Claudia Sheinbaum Pardo y Donald Trump se dio en el sorteo de la Copa Mundial de Futbol en Washington. Todo pareció ser sonrisas y elogios, después vino el garrote.
Hasta ahora Sheinbaum Pardo ha cumplido todas las peticiones de EU en materia comercial, migratoria y de seguridad (entregas de narcos).
Ahora Trump pone en la mesa de negociación la entrega de más narcos mexicanos, pero ahora que sean narco-políticos. ¿Será que estarán en el patíbulo conocidos políticos de la 4T? Un dilema tremendo para la Primera Presidenta, pues esto implicaría el resquebrajamiento y debilitamiento para el movimiento de la “transformación”.
De igual manera, el mandatario estadounidense demanda el cumplimiento del tratado de agua que data de los años 40s, que -si bien contempla considerar sequías- se pretende pasar por alto y exigir a México más agua de la que tiene la capacidad de entregar, sin sacrificar amplios sectores de agricultores y empresarios que requieren de agua en la frontera.
En medio de este conflicto hídrico, se da a conocer que Donald no sólo va por Maduro, ahora se sabe que también quiere la cabeza del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, quien estuvo apoyado y asociado con Maduro, quien financió al PSOE, a cambio de introducir droga en España y grandes cantidades de petróleo y dinero.

¿Quién sigue: Cuba, Nicaragua, Colombia, México?
Otro problema por sortear es la revisión del T-MEC para 2026. La fecha límite oficial de la renegociación conjunta es el 1 de julio de 2026, según establece el propio texto del acuerdo. No es casual que esta semana Trump sumó una nueva condición, muy aparte de los aranceles, los flujos de migración y fentanilo desde México.
Ahora el Tío Sam presiona a nuestro país con el cumplimiento del tratado de agua por el cual México, según Estados Unidos, debe cumplir su cuota de entrega en la frontera, pese a las grandes sequías que ha sufrido México en los últimos años.
El jefe de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos confirmó ante legisladores que la administración Trump podría decidir en 2026 retirarse del T-MEC o fragmentarlo en acuerdos bilaterales separados con México y Canadá.
Donald no respeta el contenido del T-MEC firmado por él en 2018. El T-MEC incluye un mecanismo de “revisión conjunta” a los seis años, con opciones que van desde la extensión automática por 16 años más hasta revisiones anuales hasta 2036. La oficina comercial de EU activó este mecanismo a través de una convocatoria oficial a audiencias públicas programadas entre el 3 y 5 de diciembre de 2025, en las cuales debieron comparecer diversos sectores: desde productores lácteos hasta fabricantes automotrices, desde sindicatos hasta cámaras de comercio.
En este contexto, la posibilidad de retirada -que legalmente exige un aviso con seis meses de antelación, según el Artículo 34.6 del tratado- deja de ser mera retórica para convertirse en un instrumento concreto de coacción política.

El mandatario estadounidense ha sido explícito en su estilo de negociar. La primera semana de diciembre declaró que el tratado “vence en aproximadamente un año, y lo dejaremos vencer o tal vez lleguemos a otro acuerdo con México y Canadá”, según publicó The New York Times.
Un análisis reciente de BBVA Research señala que, en el primer semestre de 2025, el 83.3% de las exportaciones mexicanas se dirigieron a Estados Unidos, una concentración extrema que la administración Trump explota tácticamente. En ese contexto, la industria automotriz sería la más afectada por su peso económico en la estructura del comercio trilateral. Analistas especializados han documentado que los aranceles impuestos por Trump a autopartes y metales han reconfigurado toda la estructura manufacturera norteamericana.
Los números confirman el deterioro: la Inversión Extranjera Directa (IED) en el sector automotriz mexicano cayó 20.1% en los primeros tres trimestres de 2025, sumando aproximadamente 7.87 mil millones de dólares frente al año previo, según datos de la Secretaría de Economía citados por El Economista.
La incertidumbre ha paralizado proyectos clave: el gigante chino BYD suspendió de forma indefinida sus planes para una megafábrica en México debido a los aranceles y tensiones comerciales con EU.
CUATRO ESCENARIOS POSIBLES
Los órganos técnicos especializados han pronosticado cuatro escenarios posibles para la revisión de 2026.
El primer escenario, llamado de “extensión dolorosa”, implica que México y Canadá ofrezcan concesiones significativas para reducir los aranceles estadounidenses y lograr una renovación anticipada.
Un segundo escenario contempla la fragmentación del marco trilateral en acuerdos bilaterales paralelos o un retorno a negociaciones país por país.
Un tercer escenario es la ruptura formal por el cual cualquier país puede invocar el Artículo 34.6 del T-MEC y retirarse con seis meses de aviso.
Un cuarto escenario, posible, aunque complejo, es el colapso seguido por parches bilaterales, con la “pérdida de la integración trinacional”.
Al final lo que Trump intenta es convertir el tratado en un instrumento de subordinación explícita, donde México y Canadá aceptan no sólo reglas comerciales sino también restricciones geopolíticas anti-China.

En México ya se manifestó este propósito con la imposición de aranceles a China y Corea. La incertidumbre es creciente, desde modificación de reglas de origen hasta compromisos en seguridad, cooperación migratoria y atracción de IED serán instrumentos de presión de Donald.
A Estados Unidos ni a nadie conviene una guerra comercial en el continente. Esto implica que el gobierno de Claudia Sheinbaum seguirá dócil y obediente a todos y cada uno de los caprichos y peticiones de Trump, como lo ha hecho hasta ahora.
La 4T sabe que el “neoliberal” T-MEC es el único y auténtico soporte de la economía mexicana y no se va a disparar a los pies.
Las grandes concentraciones, la retórica y los golpes de pecho de que “defenderemos la soberanía nacional” sólo es una narrativa que vende entre la clientela electoral de la 4T.
Qué difícil el doble compromiso de la Primera Presidenta al estar sujeta a las directrices de Washington… y de Palenque.
“Aguas con Trump, esto apenas empieza, sólo lleva un año de gobierno”.

Esperamos que la Primera Mandataria, con su inteligencia y habilidad política, pueda salir adelante del enorme reto que enfrenta contra estos dos “Tigres”. Por el bien de México, que así sea.
***Académico y consultor.
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