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PULPO POLÍTICO

Crónica de una caída anunciada

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Golpe mortal al Cártel de Sinaloa… ¿también a la 4T? * Con la declaración de culpabilidad del Mayo Zambada, la gran batalla se dará en los tribunales de Estados Unidos * Aunque pueden surgir nombres de prominentes políticos de otros sexenios, son los políticos morenistas y obradoristas los que -se menciona- pueden estar en la mira de las investigaciones

 

MARKOFLOS

 

Estalló la madre de todas las batallas. Dicen que cuando se pelean las comadres salen a la luz los secretos más ocultos de ellas.

La declaración de culpabilidad del Mayo Zambada, el gran jefe del Cártel de Sinaloa, pone en suspenso un escenario inédito.

Por un lado, pondrá al descubierto las alianzas originales de los jefes del narcotráfico dentro del cártel más importante del mundo.

Con ello pueden salir a la luz los nombres de capos, tal vez hasta ahora desconocidos, no sólo en México sino también en Estados Unidos, Europa, África y hasta Australia.

Por otro lado, este confrontamiento expondrá a la luz pública a políticos, empresarios, policías y operadores financieros. Se viene una avalancha de información respecto a cómo ha funcionado el cártel más importante del mundo en los últimos 30 años. Quiénes, cómo, cuándo y cuánto les costaban sus negociaciones… y lo más importante, con quiénes.

La batalla del Cártel de Sinaloa estalló desde septiembre de 2024, cuando fue llevado o “secuestrado” y entregado, por Joaquín Guzmán, hijo mayor del Chapo, a las autoridades de Estados Unidos.

Ahora con la declaración de culpabilidad del Mayo, la gran batalla se dará en los tribunales de Estados Unidos, ya que la estrategia del Departamento de Justicia parece ser la confrontación de los líderes de Los Chapitos, Ovidio y Joaquín Guzmán, frente a Ismael Zambada, cabeza de la Mayiza, con el fin de conseguir la mayor información posible.

Es público que Ovidio Guzmán López había formalizado su acuerdo con el gobierno norteamericano, mientras que su hermano Joaquín Guzmán López se encuentra en el mismo camino.

De esta forma la batalla interna del cártel sinaloense se libra en paralelo al proceso judicial. Esto llega a su “clímax”, a partir de la declaración de culpabilidad de Ismael Zambada, prevista para el 25 de agosto.

El juez Brian Cogan fijará un plazo, que podría extenderse hasta seis meses, para emitir sentencia.

En ese periodo, Zambada deberá mostrar su valor a Estados Unidos, cumpliendo los compromisos a los que haya llegado con las autoridades, principalmente la entrega de valiosa información.

Hay que recordar que el Mayo Zambada estaba en la mira de ser sentenciado a muerte, por lo que ahora no tiene nada que perder.

Su salud deteriorada, sumada al hecho de que el Departamento de Justicia estadounidense decidió no solicitar la pena de muerte, incrementan las probabilidades de que le otorguen una sentencia que le garantice calidad de vida en prisión, donde probablemente pase sus últimos años de vida.

Por lo anterior, deben estar poniendo sus barbas a remojar, en primerísimo lugar el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

A partir de septiembre de 2024, todos conocimos el rompimiento entre el Mayo Zambada y Los Chapitos, cuando el hijo mayor del Chapo entregó a las autoridades norteamericanas al Mayo, en una sorpresiva e inédita operación que implicó al gobernador de Sinaloa.

El mismo Mayo, en una carta dirigida a los fiscales, informó que el gobernador Rocha Moya lo convocó a una reunión que resultó ser una “coartada”, en la que Joaquín Guzmán lo “secuestró” y entregó a agentes del gobierno americano. Reunión en la que también fue asesinado el rector de la Universidad de Sinaloa, todo lo cual fue relatado por el Mayo Zambada en la misiva que entregó en la primera audiencia de su juicio en Estados Unidos.

En el procedimiento que prevén las leyes norteamericanas, ni el Mayo ni Ovidio pueden retractarse y, en caso de que la fiscalía considere insuficiente la información que aporten los indiciados, el proceso se podría retraer a su estatus inicial.

Al cerrarse el caso en Nueva York, la jurisdicción pasó completamente a Chicago y ahora Ovidio es acusado de cuatro delitos: Posesión de drogas con intención de distribuirlas, participación en una empresa criminal continua, conspiración para lavado de dinero y portación de armas de fuego.

Aunque pueden surgir nombres de prominentes políticos de otros sexenios, son los políticos morenistas y obradoristas los que -se menciona- pueden estar en la mira de las investigaciones.

El periodista Ricardo Ravelo, quien ha escrito libros sobre narcotráfico, menciona a los siguientes morenistas: Adán Augusto López (calificado como el “hermano” de AMLO), exgobernador de Tabasco, ex secretario de Gobernación y actual líder de los senadores morenistas, y al líder parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila.

Ravelo también señala que los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, “presuntamente participaron en estos negocios”, además de otros personajes que se han mencionado en diversos medios de comunicación, como el gobernador de Tamaulipas y la gobernadora de Baja California Norte.

El reparto de la gran obra está casi completo. Los actores y los guiones se están elaborando y en algunos meses veremos la espectacular puesta en escena de la obra que bien podría llamarse “Crónica de una caída anunciada”, la del Cártel de Sinaloa, pero la pregunta que también ronda en los cafés políticos es ¿también de la 4T?

Alrededor de todo este entramado, hay todo tipo de declaraciones, intereses, agravios pendientes.

Recuérdense las declaraciones del abogado de Ovidio Guzmán, que tanto enojaron a la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Jefrey Lichtman había puesto de relieve que “no es tan sorprendente que el gobierno mexicano no hiciera nada para capturar al que probablemente fue el mayor narcotraficante de la historia del mundo, el Mayo Zambada, que había estado viviendo justo delante de sus narices durante 40 años”.

La Mandataria Sheinbaum Pardo, en respuesta a esas declaraciones, dijo: “Son irrespetuosas totalmente de la institución presidencial. No establecemos relaciones de complicidad con nadie”.

Al final el abogado de Ovidio Guzmán fue contundente y dio una respuesta irreverente y fuerte a la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum, en su cuenta X: “Al parecer, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, está disgustada con mis sinceros comentarios sobre su oficina y gobierno corrupto. Puede convocar tantas conferencias de prensa apresuradas como quiera, pero el pueblo mexicano (y yo mismo) sabemos que actúa más como el brazo de relaciones públicas de una organización narcotraficante que como la líder honesta que merece el pueblo mexicano. Tendré más que decir al respecto en breve”.

Ya lo apuntaba Miguel de Cervantes en el Quijote: “Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”.

En medio de su gran pugna y en su papel de testigos protegidos del gobierno norteamericano, los líderes del Cártel de Sinaloa pronto darán a conocer declaraciones, acusaciones y hechos contra personajes inesperados.

¿Estamos en la antesala del derrumbe del gobierno de la Cuarta Transformación? O será que la Primera Presidenta de México tiene la suficiente altura moral y capacidad política para deslindarse de los políticos del movimiento obradorista, que resulten involucrados con éste u otros grupos de la delincuencia organizada que tienen a nuestro querido México sumido en la inseguridad y el narcotráfico, dominado por el crimen organizado en gran parte del territorio nacional.

Que así sea, porque millones de mexicanos (72 por ciento) tienen fe y esperanza en la Presidenta Claudia Sheinbaum.

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¡No me ayuden, compadres y comadres!

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La rebelión de morenistas contradice los lineamientos de la Primera Presidenta Sheinbaum Pardo * Los eventos recientes al interior de la 4T están sumando riesgos para que se pierda la unidad y disciplina que había impuesto el fundador de ese movimiento político, Andrés Manuel López Obrador * Ricardo Monreal ya lanzó la advertencia: Militantes deben recapacitar sobre sus ambiciones políticas

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

“No me ayudes, compadre” es un modismo mexicano utilizado irónicamente cuando alguien intenta ayudar o defender, pero en su afán termina perjudicando la reputación de la persona.

Esta expresión podría tomar sentido ante las recientes acciones, declaraciones y destapes de candidaturas a gobernadores, que han hecho a título personal, diversos personajes del primer nivel que ponen en entredicho la autoridad política de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La rebelión en la granja de Morena y sus aliados contradice los lineamientos de la Mandataria Sheinbaum Pardo, quien prohibió el nepotismo electoral, es decir, que los cargos se sucedan o “hereden” entre familiares directos hasta el cuarto grado.

Dos días después de haber abandonado la coordinación parlamentaria de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández declaró ante medios de comunicación que la senadora Andrea Chávez “será la candidata y gobernadora de Chihuahua”.

Por su parte el coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado de Morena, Manuel Velasco, destapó a su compañera y esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ruth González.

Por otro lado, Saúl Monreal pide “iluminación divina” para decidir si va o no por la gubernatura de Zacatecas, actualmente en poder de su hermano David Monreal.

Félix Salgado Macedonio pretende ser el sucesor de su hija en Guerrero. Gerardo Fernández Noroña sueña con volver a ser candidato a la Presidencia de la República.

A Andy López Beltrán, hay quienes al interior de Morena lo siguen candidateando par tareas políticas superiores.

Del mismo modo, el burdo pleito entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el líder de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, no abona en nada a la unidad del oficialismo.

El PRI mantuvo el poder 70 años, básicamente porque todos se plegaban a la palabra del gran “Tlatoani” -el presidente en turno-. Nadie movía un dedo sin recibir el visto bueno del primer “priísta” del país.

Esta fórmula la retomó el exmandatario Andrés Manuel López Obrador y logró preservar ese esquema durante su mandato.

Sin embargo, al asumir la Presidencia Claudia Sheinbaum, la indisciplina y el disenso ha ido en crescendo.

La causa puede ser porque no ha logrado ejercer el poder presidencial en forma plena y da la impresión que lo comparte con el caudillo de Palenque, Chiapas, quien sigue siendo el líder moral, si no del gobierno, sí del movimiento político.

Si bien la Presidenta no tiene el gran colmillo y carisma de su antecesor, tiene a su favor ser la primera mujer presidenta, logró 35 millones de votos, más que AMLO en 2018.

La Mandataria posee gran habilidad política e inteligencia. Ha mostrado ser mejor administradora que su antecesor y cuenta con un equipo de trabajo muy superior al del sexenio pasado, en preparación y experiencia. Sólo falta aplicar la fórmula priísta: “El poder completo lo ejerce el presidente(a) en turno”.

El nuevo poderoso y hegemónico partidazo de México, Morena, parecía tener un gran futuro y muchos analistas apostaban a que podría durar en el poder al menos dos sexenios más.

Los eventos políticos recientes al interior de la 4T están sumando riesgos para que se pierda la unidad y disciplina que había impuesto el fundador de ese movimiento político, López Obrador.

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, advirtió a sus correligionarios que deben recapacitar en torno a sus ambiciones políticas para mantener la unidad de Morena.

Afirma que ante la insistencia de su hermano de ser candidato a la gubernatura de Zacatecas, hablará con él y le pedirá retractarse para respetar el criterio de la Primera Presidenta sobre su rechazo al nepotismo dentro de Morena.

Monreal afirma: “Yo coincido con la Presidenta Sheinbaum de que se apliquen los acuerdos que el Consejo Nacional de Morena acordó y, por tanto, yo voy a hablar con él, para ver si puedo convencerlo de que siga participando en la vida pública, pero que acate las decisiones de Morena, partido al que pertenecemos”.

El riesgo de fisuras y divisiones en la izquierda mexicana ha sido una constante. Recordemos que el PRD, que presidió López Obrador, fue un partido que primero agrupó a todas las corrientes de izquierda, pero en poco tiempo comenzó a pulverizarse.

El PRD se convirtió en una agrupación de “tribus”, en la que cada grupo llevaba agua su molino, se perdió en las ambiciones personales y de grupo e hizo a un lado la unidad y la cohesión para tener fortaleza y sobrevivir. Así, se diluyó. Morena corre el riego de entrar en esa espiral.

Decíamos en una colaboración anterior, “El recuento de los daños”, para esta su revista política IMPACTO, que la Presidenta ya no debe distraerse, justificando los errores, escándalos y omisiones de sus correligionarios.

También hemos reiterado que debería deslindarse de los catastróficos resultados de la gestión de su antecesor. Es tiempo de ejercer el poder presidencial de manera plena. Por el bien de México, “La patria es primero”.

 

***Académico y consultor.

 

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El recuento de los daños

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Funcionarios, gobernantes y políticos mandan al carajo la instrucción presidencial * Casos de corrupción, impunidad y los escándalos diarios afectan la imagen de la Cuarta Transformación * El reto de la Primera Mandataria es titánico, pues la herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

El reto que enfrenta la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es enorme.

El hecho de que en sus Mañaneras del Pueblo sea cuestionada por el dudoso comportamiento de muchos de sus correligionarios morenistas (Adán Augusto López Hernández, Rubén Rocha Moya, Gerardo Fernández Noroña, Layda Sansores, Ricardo Monreal Ávila, Andy López Beltrán, Marina del Pilar Ávila Olmeda, Américo Villarreal Anaya, Rocío Nahle García, etc) parece que debiera hacer un cotidiano recuento de los daños, buscando -en la mayoría de los casos- justificaciones o señalamientos en el sentido de que si hay pruebas o delito que perseguir, se procederá conforme a la ley.

La Primera Mandataria debe hacer un análisis porque los daños y escándalos han afectado la imagen presidencial, y también a la Austeridad Republicana de la Cuarta Transformación.

En nuestra estructura orgánica constitucional, integrada por los tres Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y una república federal con tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), a la titular del Poder Ejecutivo le corresponde lidiar o cogobernar con los líderes de quinientos diputados y noventa y seis senadores, con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que encabeza el Poder Judicial integrado por más de dos mil jueces, así como con treinta y dos gobernadores y más de dos mil presidentes municipales.

 

THE NEW YORK TIMES PUBLICA COLUSIÓN DE POLÍTICOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO

En ese contexto, tiene razón al rechazar lo publicado en The New York Times, artículo en que se afirma que “la colusión de políticos con el crimen organizado es un factor que obstaculiza el combate al narcotráfico por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo”.

El texto se titula “No son los cárteles los que preocupan a Claudia Sheinbaum” y está firmado por Mary Beth Sheridan, periodista especializada en América Latina.

“En 12 años cubriendo México como periodista, he aprendido que la fuerza por sí sola no puede acabar con los cárteles. El problema no es sólo que los grupos narcotraficantes ataquen al Estado. Es que a menudo forman parte de él”, destaca la periodista en su análisis.

Y agrega: “Al igual que otros partidos políticos en México, Morena, el partido de Sheinbaum Pardo tiene varios miembros de alto perfil que enfrentan serias acusaciones de vínculos con el crimen organizado.

“Combatir a los cárteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para Claudia Sheinbaum también podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y confrontar a miembros de su propia coalición”.

Actuar con mayor firmeza contra los políticos corruptos podría enfrentar a la Presidenta con funcionarios del partido que podrían socavarla y debilitar a Morena de cara a las elecciones intermedias del próximo año, añade.

La detención del expresidente municipal de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, morenista acusado de estar vinculado con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de extorsión a tequileras, es un ejemplo del dilema al que se enfrenta la Mandataria.

Por un lado, demuestra que está combatiendo al crimen organizado y, por otra parte, asume el costo político que ello trae consigo en contra de su partido.

El retiro de uno de los “peces gordos” del obradorato, el exlíder de los senadores morenistas, Adán Augusto López Hernández, cuyos vínculos con el cártel de La Barredora ya era obvio, es otra muestra de que la titular del Poder Ejecutivo tiene la intención de ir limpiando la casa, en algunos casos con cautela y en otros aplicando la ley con decisión.

Lo que ocurre en Sinaloa con la violencia que vive desde hace más de dos años por el pleito entre Mayitos y Chapitos, en cuyo origen se vio involucrado el mismo gobernador Rubén Rocha Moya, es otro hecho en el que Sheinbaum también actúa con cautela sobre la lógica de que la destrucción de las redes de protección oficiales provoca estallidos de violencia, a medida que los “nuevos” grupos criminales se disputan el control de la plaza de la región o de un cártel nacional.

Al respecto, el texto de The New York Times destaca: “Puede que Sheinbaum no le tema personalmente a los cárteles (…), pero bien podría ser cautelosa al enfrentarse a un sistema de colusión con el crimen organizado, especialmente cuando su control sobre Morena, un partido dividido por facciones, es inestable”.

La Primera Presidenta tampoco es responsable de los escándalos y corruptelas de los distinguidos y “brillantes” políticos que heredó de su antecesor.

Los “distinguidos” Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña se perdieron en su arrogancia, ineptidud, abuso de poder y torpeza política. Ahora están completamente desprestigiados y “quemados”, después de haber sido “corcholatas”, competidores para la Presidencia de la República.

 

SU MAJESTAD HUGO

En la misma vía se encamina Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien aseguró el 5 de febrero pasado en Querétaro que el nuevo Poder Judicial, derivado de la elección del 1 de junio de 2024, “no representa incertidumbre ni retroceso, sino que da más legitimidad y garantiza una justicia cercana”.

También afirma que culmina una etapa en la que los ministros “eran designados por los otros Poderes” y “sentían la obligación de servir a los más acomodados”.

Aunque la elección del Poder Judicial se llevó a cabo en 2024, en el gobierno de la actual Presidenta, ella no fue responsable del sucio proceso que se dio en esa elección, con los 50 millones de acordeones que se imprimieron para inducir a los diez millones de votantes manipulados por Morena para elegir exacta y precisamente a todos y cada uno de los ministros que decidió el exmandatario Andrés Manuel López Obrador (incondicionales suyos).

Tampoco la Primera Mandataria es responsable de las pifias políticas del ministro presidente de la SCJN, que comete un día sí y otro también.

La más reciente, en el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con el escándalo de sus dos ayudantes que actuaron como lacayos ante su serenísima majestad Hugo Aguilar, quien se mostró complacido cuando sus “ayudantes” se agacharon y casi hincados limpiaron los zapatos del presidente de la SCJN antes de iniciar el evento.

Una semana antes, el escándalo de las nuevas camionetas blindadas (carísimas), que el máximo tribunal adquirió y que -según Hugo Aguilar- los ministros decidieron no utilizar después de las críticas recibidas.

También en el tema de la nueva política de Austeridad Republicana que se practicará en la Suprema Corte “del acordeón”, se conoció que la partida de alimentos para los integrantes de la “tremenda” corte rondará los 350 millones de pesos para 2026.

 

¡NO ME AYUDEN, COMPADRES! DESOYEN LA INSTRUCCIÓN PRESIDENCIAL

La titular del Poder Ejecutivo tampoco es responsable del descarrilamiento del Tren Interoceánico, ni de que en el sexenio pasado se haya abandonado la vacunación básica, como el sarampión, que ahora se extiende y que por décadas había sido erradicado.

De igual manera, Sheinbaum Pardo no fue la culpable de ahuyentar la inversión privada que en los últimos meses se ha estancado (por las reformas de AMLO), con lo que disminuye también la expectativa de crecimiento económico. Claudia Sheinbaum seguramente no avala los desplantes de autoritarismo y censura, como los que ha mostrado la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, como tampoco las prácticas caciquiles y de nepotismo, de familias como Monreal en Zacatecas y Salgado en Guerrero.

La firmeza y decisión de la Primera Presidenta para combatir el crimen organizado es una muestra de que quedó atrás la política de “abrazos y no balazos”.

Sheinbaum está demostrando que cuando hay casos de vínculos de políticos con la delincuencia organizada, con denuncias y pruebas, se debe proceder contra ellos.

En el caso del expresidente de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, su cinismo y público desprestigio ya eran intolerables.

Se actuó hasta que la Tequilera José Cuervo, empresa de gran tamaño y con muchos años en México, presentó una denuncia bien documentada ante la Fiscalía estatal, lo que se convirtió en escándalo nacional.

La Primera Mandataria no tiene que estar haciendo el recuento de los daños, mucho menos hacerse responsable de ellos.

La herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca. Ya hemos dicho que en materia de seguridad la consigna “Abrazos y no balazos” fue un rotundo fracaso.

En educación no olvidemos los retrocesos mostrados por las evaluaciones de la prueba PISA; sabemos que estamos reprobados en matemáticas, lectura y ciencias básicas.

En salud, un fiasco y para el olvido el INSABI, primero se destruyó el Seguro Popular sin tener claro cómo diseñar un nuevo y mejor sistema de salud, que seguimos esperando. En infraestructura se hizo a un lado la planeación de obras en las más apremiantes necesidades del país: En materia de agua, obras municipales y estatales necesarias; drenajes urgentes, como Tula y Chalco, generación de electricidad y exploración de petróleo; presas, obras de apoyo al campo de riego, caminos rurales, mantenimiento y modernización de transporte (Metro) y carreteras.

La titular del Poder Ejecutivo no debe hacer más recuento de los daños. Tiene el apoyo de la mayoría de los mexicanos, para dar un giro a los malos resultados de su antecesor y combatir la inseguridad, la impunidad y la corrupción; para mejorar la educación y la salud para que México continúe por la senda de la democracia, justicia y prosperidad.

 

***Académico y consultor.

 

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En economía no hay transformación

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Ningún cambio en el manejo de las finanzas, pues el país se sostiene por las políticas neoliberales * La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal * El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más palpable del neoliberalismo

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha manifestado de manera reiterada que su gobierno debe ser visto como el ‘segundo piso’ de la Cuarta Transformación.

Después de los resultados del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con el ‘primer piso’ de la 4T, deberíamos preguntarnos ¿dónde quedo la transformación?

Todo mundo sabe que una transformación implica un cambio o una alteración apreciable de las estructuras sociales, ligadas a las normas, los valores y a los productos del mercado.

Sería bueno cuestionarnos en dónde hay un cambio social para mejorar los niveles de vida.

En política económica ninguna modificación hay, las macro y micro economías del país se mantienen intactas y son ciento por ciento neoliberales.

La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal.

El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más acabada del neoliberalismo.

Pretender la continuidad del tratado, por un lado, y dinamitarlo por otro lado con la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos como el Ifetel, IFAI y Cofece, así como otras políticas de opacidad, y en materia energética sugieren ambigüedades por parte del gobierno y generan dudas para los inversionistas nacionales y extranjeros, en el contexto del propio T-MEC.

Sólo falta que con la innecesaria reforma electoral acaben con el andamiaje democrático constitucional que nos costó décadas construir, para tener unas elecciones libres, confiables y transparentes.

Estas “reformas” explican, en parte, que en los últimos siete años México haya tenido el más bajo crecimiento económico en cuatro décadas.

¿De verdad hemos tenido alguna transformación para que vivan mejor los mexicanos?

Sin crecimiento económico, ¿será posible que el gobierno de la 4T pueda continuar con los programas sociales, convertidos en dádivas, y sostener su clientela electoral?

¿Hay algún indicador, con datos confiables, alguna información visible, o perceptible, de que somos un país más productivo con mejores niveles de vida?

¿Tenemos como país una concepción más clara de nuestro devenir histórico y lo que esperamos y queremos para el futuro de nuestros hijos?

El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, antropología y a muchas otras ciencias sociales, y se puede valer de las ciencias físico-matemáticas y médico-biológicas.

El cambio social remite a los pilares mismos de las instituciones sociales, por lo tanto, es también un cambio de tipo económico, político o cultural.

 

¿CUÁL TRANSFORMACIÓN?

El filósofo francés Augusto Comte, considerado el creador del positivismo y la sociología, desarrolló, desde el siglo XIV, una teoría explicativa de las transformaciones sociales y dividió teóricamente el cambio en dos partes: Dinámica social y estática social.

Los estudios que consolidaron el concepto fueron en su mayoría de los evolucionistas.

 

¿EN DÓNDE QUEDÓ LA TRANSFORMACIÓN?

En lo económico, nos mantienen a flote las políticas neoliberales.

En lo político-electoral hay retrocesos, con el regreso al régimen del “partido único” con la “línea” absoluta del Poder Ejecutivo, controlando a los Poderes Judicial y Legislativo, haciendo a un lado la “división de poderes”.

La presunción de haber sacado de la pobreza a 13 millones de mexicanos es una falacia, el otorgarles mayores ingresos en programas sociales es sólo un paliativo que nos les da expectativas reales para mejorar su nivel de vida.

El haber cambiado las reglas para la medición de la pobreza no cambia la realidad. Esos pobres siguen viviendo, con pisos de terracería y no tienen acceso a servicios de educación y salud. En el mediano y largo plazos continuarán sumergidos en la pobreza.

 

REZAGO EN EDUCACIÓN, CULTURA Y CIENCIA

¿Dónde quedó la transformación en lo educativo, cultural y científico?

Pues una contrarreforma educativa y la cancelación de apoyos económicos a investigadores y científicos nos ha llevado a un rezago que los especialistas estiman tardaremos al menos 15 años en reponernos.

Estamos reprobados en la prueba internacional PISA y México ocupa uno de los últimos lugares de los 38 países que integran la OCDE.

 

HAY MÁS ¡SALUD! EN BARES QUE EN HOSPITALES

En materia de salud hay un rotundo fracaso en el “primer piso” de la transformación con el fallido Insabi, desabasto de medicinas y 50 millones de mexicanos sin servicios de salud, pues siguen esperando tener un sistema de salud “mejor que el de Dinamarca”.

El saldo que dejaron el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el llamado “Doctor Muerte”, Hugo López-Gatell, con el pésimo manejo de la pandemia, fue fatal: 800 mil muertos.

 

MÁS QUE TRANSFORMACIÓN… ES SIMULACIÓN

A un año cuatro meses del gobierno de la Presidenta Sheinbaum, que encarna el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, vale la pena que los mexicanos nos preguntemos si estamos inmersos en una auténtica “transformación”, o es que estamos siendo partícipes de una gran “simulación”.

Y es que simulación es un acto que consiste en imitar o fingir que se está realizando una acción cuando en realidad no se está llevando a cabo.

Su origen etimológico nos confirma que lo que queremos es parecer otra cosa que no somos al simular. Proviene del latín “similis”, que quiere decir “parecido”.

En este sentido, la habilidad del expresidente López Obrador para simular es asombrosa.

El exmandatario Andrés Manuel logró dominar un concepto esencial en la teoría del “cambio social” que es la “comunicación”, lo que le permitió ofrecer la percepción, en lo colectivo, que vivimos un cambio, una “transformación”.

Las Mañaneras del Pueblo se mantienen intactas, la titular del Poder Ejecutivo le da continuidad a las matutinas de AMLO.

Para muchos expertos y especialistas, es más de lo mismo, las miles de mentiras que le fueron contabilizadas a López Obrador resultaron ser una estrategia efectiva para la “percepción” de que los mexicanos están inmersos en una gran “transformación”, que pronto saldrán de pobres o bien que tendrán mejores niveles de vida.

 

LA PRIMERA MANDATARIA TIENE LA HABILIDAD Y EL EQUIPO CAPAZ PARA INICIAR UNA REAL TRANSFORMACIÓN

La Primera Presidenta tiene la oportunidad histórica y posee la inteligencia y habilidad política para iniciar una verdadera transformación.

Cuenta con un gabinete de personas capaces y experimentadas en sus áreas de responsabilidad.

Marcelo Ebrard, Omar García Harfuch, Juan Ramón de la Fuente, Édgar Amador Zamora, Alicia Bárcena, Rosaura Ruiz y el doctor Kersenovich son algunos de los colaboradores de primera línea que posee Sheinbaum Pardo.

Basta de simulación, eso concluyó en 2024. Estamos a tiempo para saber si estamos frente a una verdadera lideresa y jefa de Estado, capaz de realizar las más grandes hazañas para llevar a buen puerto a su pueblo.

Una Presidenta que reconstruya la unidad nacional. Debe quedar atrás la división de los mexicanos. No a la continuidad de las fallidas políticas de la demagogia populista.

Si se quiere la confianza para la inversión, deben quedar atrás titubeos y confusiones en las señales y las acciones de gobierno. Tenemos la esperanza bien puesta en el liderazgo de la Mandataria Sheinbaum Pardo.

Algunas acciones son alentadoras, como la reciente reunión que tuvo Claudia Sheinbaum con integrantes de la Asociación de Bancos de México, quienes se comprometen a otorgar más créditos a las empresas y con ello coadyuvar a impulsar el crecimiento económico.

Es hora de comenzar la verdadera transformación del país, recuperar la confianza de los inversionistas y convocar a un gran “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, como primer paso para alcanzar mejores niveles de vida de 130 millones de mexicanos.

El crecimiento económico es el único camino para disminuir la desigualdad y la pobreza.

Los principales factores y condiciones para generar crecimiento económico son: Estabilidad macroeconómica, que se deriva de la estabilidad política, seguridad jurídica y Estado de Derecho; mayor ahorro nacional; más inversión nacional y extranjera en bienes de capital; apoyo a las Pymes, inversión en infraestructura; capital humano con mejor educación y mayor nivel de conocimiento, así como progreso tecnológico.

A México le aguarda un futuro de prosperidad y bienestar compartido. Un país justo y democrático. La Primera Presidenta tiene la palabra.

 

***Académico y consultor.

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