Trump afirma que detención de Maduro es una advertencia a cualquiera que amenace la soberanía nacional de EU * “Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, expresa el exmandatario Andrés Manuel López Obrador
MARCO ANTONIO FLORES***
“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Esa es la lectura sobre Donald Trump, quien advirtió el pasado sábado 4 de enero de 2026, que habrá que “hacer algo” contra el narcotráfico en México.
Luego de la captura de Nicolás Maduro, en entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense reitera que los cárteles de la droga son los que gobiernan México y no la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con quien dijo tener una buena relación de amistad.
Asegura que le ha preguntado a Sheinbaum Pardo sobre si quiere que Estados Unidos se deshaga de los cárteles de la droga en México y ella ha dicho que “no, no, no”.
Sería bueno saber qué información tiene el gobierno de Estados Unidos sobre la avasalladora presencia de los cárteles en México. Es obvio que la Primera Mandataria no está aliada, los ha combatido como no se hizo antes. Lo que no sabemos es la información que los americanos (Departamento de Estado, de Justicia, CIA y FBI) tengan respecto al sexenio de Andrés Manuel López Obrador con la aplicación de la consigna “abrazos y no balazos”.
Por el bien del país y del gobierno, Sheinbaum Pardo ha hecho muy bien en deslindarse de esa política en materia de seguridad. “Otro gallo le cantaría a México”, si lo mismo se hiciera en materia de respeto a las instituciones democráticas constitucionales.
La división de Poderes, los organismos autónomos constitucionales, la Ley de Amparo, la libre competencia en materia de energía.
La prueba de fuego para Claudia Sheinbaum es si da la puntilla a la democracia mexicana con la polémica e innecesaria “Reforma Electoral”, que acabaría con elecciones libres y democráticas.

La pregunta es si Sheinbaum quiere pasar a la historia como una gran lideresa o ser considerada como cómplice de un supralíder con sospechas de narcopresidente y ser considerada el equivalente de lo que Nicolás Maduro fue en relación a su antecesor Hugo Chávez.
El dilema sería permitir que Trump venga por AMLO y su camarilla o bien sacrificar su gobierno y liderazgo, en aras de una inútil lealtad a su antecesor y sus desplantes de “tirano” destructor de nuestro régimen democrático constitucional.
LA CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA
En la medianoche del 2 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras un ataque quirúrgico, “a gran escala”.
Donald Trump informó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados de Venezuela. La captura de Nicolás curre tras semanas de altas tensiones entre los dos países, en las que Washington había atacado embarcaciones en el Caribe que, según Donald, transportaban drogas.
Desde 2020 el Departamento de Justicia de EU acusó al presidente venezolano de estar involucrado en actividades relacionadas con el narcotráfico.

El mandatario estadounidense dijo que Maduro enfrentará un juicio por diversos delitos en Nueva York.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la “guerra fría” dio como resultado la geopolítica de los ejes comunismo (URSS) versus capitalismo (Estados Unidos), con la que cada eje pretendía conservar sus regiones de influencia y dominación. Esta política ahora parece recrudecerse entre Rusia-China vs. EU-Europa Occidental.
Con la detención del mandatario venezolano, recordamos algunas de las intervenciones de EU en América Latina para proteger sus regiones de influencia.
En 1961, invasión en “Bahía de Cochinos”, en la Cuba comunista, para evitar la instalación de una base de misiles de la URSS.
En 1965 derrocó a Juan Bosch, en la República Dominicana, por sus ligas con el comunismo.
En 1973, en Chile intervino para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende.
En 1989, con George Bush, entraron en Panamá para desmantelar el Ejército del país y capturar a Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación “Causa Justa”. Noriega había trabajado para la CIA.

En 1994 invadió Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de la isla elegido en unas elecciones democráticas en 1990.
DESDE 2020 ESTABA EN LA MIRA
Maduro es prófugo de la justicia de Estados Unidos desde 2020, acusado de encabezar el Cártel de los Soles y de inundar las calles de la potencia norteamericana de cocaína. En Venezuela la ruta del control de las instituciones siguió el camino para convertirla en un narcoestado.
Hugo Chávez compitió en las urnas en 1998 y barrió, los venezolanos creyeron en sus promesas. A partir de su ascenso al poder, Chávez planeó, diseñó y puso en marcha lo que podríamos denominar “Manual para convertir un país en narcoestado”.
A ver si a los mexicanos les suena “familiar”. Si hay alguna similitud con el gobierno de AMLO, se tratará de una mera coincidencia.
Ai les va: Primero, conquistar el poder por la vía democrática, ofreciendo al pueblo mejores niveles de vida, creando una clientela o plataforma electoral, para que los programas sociales se conviertan en dádivas que puedan mantener esa clientela electoral satisfecha y agradecida con el gran líder que les cambia la vida.
Segundo, inventar un enemigo común, “combatir a los enemigos del pueblo” (la derecha, la prensa, los periodistas, los corruptos, el imperialismo yanqui, los conservadores); en este contexto acuñó aquella famosa frase “Yo ya soy del pueblo, yo ya no me pertenezco”. Estas palabras las repitió AMLO en diversas ocasiones.
Tercero, socavar todas las instituciones democráticas del régimen; cooptación de los Poderes Legislativo y Judicial, y de los órganos electorales.
Cuarto, asegurarse del control militar, de la policía, de todas las Fuerzas Armadas, propiciar la militarización del país y el fortalecimiento de la Guardia Nacional.
Quinto, alianza con el narcotráfico y crear sus propios cárteles para convertirse en un narcoestado con presencia mundial.
Desde el año 2000, Chávez expulsó a la DEA de Venezuela, AMLO también.
En 1999, Hugo declara el inicio de la Revolución Bolivariana en la primera sesión de la Asamblea Nacional Constituyente establecida por el gobierno para redactar una nueva Constitución.
Esa idea de cambiar la Constitución de Venezuela puede extrapolarse a México, en 2024, en el momento en que el INE le otorgó la sobrerrepresentación al partido en el poder y con ello la mayoría calificada, de esta forma la 4T logró cambiar la Carta Magna a su antojo.
El sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, dio continuidad a todos y cada uno de puntos del “Manual” para convertir a Venezuela en un narcoestado. Por ello llevó a Venezuela a la mayor crisis política, económica y social de su historia.
El resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 fue la respuesta del pueblo venezolano a 25 años de sometimiento, de destrucción de su régimen democrático, de represión, de la peor crisis económica y de la salida de ocho millones de venezolanos de la narcodictadura.

Con 82% de las actas publicadas por la oposición, en números globales el opositor Edmundo González obtuvo 7 millones de votos contra 3 millones de Nicolás Maduro.
Ante las evidencias, el Consejo Nacional Electoral venezolano (CNE), otra de las instituciones cooptadas por el régimen chavista, anunció el “triunfo” de Nicolás Maduro con el 51.2% de los votos frente al 44.2% del opositor Edmundo González Urrutia.
La respuesta de Nicolás a las protestas de la oposición: 17 muertos y 1,500 detenidos. La comunidad internacional, con fundamento en el derecho internacional, no reconoció a Maduro como presidente legítimo.
Estados Unidos, Perú, Ecuador, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Panamá reconocieron a Edmundo González como el presidente de Venezuela. México, ante las evidencias del triunfo opositor, no se atrevió a reconocerlo.
El chavismo, continuado por Maduro, pasó de ser un intento de revolución (transformación,) a convertirse en un gobierno manejando el Cártel de los Soles, nomenclatura que recibe de la insignia de un sol que visten los oficiales del Ejército bolivariano.
Los principales comandantes de constituir y dirigir esta organización criminal son: Padrino López, imputado en 2020 por tráfico de drogas junto a Diosdado Cabello; Tareck El Aissami, Néstor Roverol y el general Alcalá.
Una columna publicada en el Corriere della Sera señaló: “Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en el centro mundial del tráfico de cocaína, el lugar donde la cocaína se almacena y se envía a todos los rincones de la Tierra. Hablar de justicia social desvía la atención de los asuntos criminales”.
El exjefe de Seguridad de Hugo Chávez, Leamsy Salazar, “ha aportado pruebas de cómo Venezuela es un narcoestado”, antes de ser encarcelado por decir que “el gobierno sólo era una manzana podrida”.
El liderazgo de Diosdado Cabello, uno de los pilares del gobierno de Maduro, ha sido exhibido en diversas publicaciones. Se afirma que “Cabello ha sido señalado como el jefe del Cártel de los Soles, compuesto por oficiales de alto rango del Ejército venezolano”, subrayando la complicidad de las fuerzas militares en el entramado del narcotráfico.
“Toda palabrería retórica de quienes han destruido un país y han manipulado y utilizado los ideales socialistas”, “Los que realmente creen que estos traficantes en nombre de la ideología sólo están creando una cortina de humo para defender su negocio”.
Los puntos del manual chavista para convertir un país en narcoestado, coinciden con lo que ha ocurrido en México los últimos siete años.
Si el narco controla gran parte del territorio nacional, tiene nexos con autoridades de los tres niveles de gobierno, e interviene de manera creciente en los procesos electorales para elegir a esas autoridades, entonces ¿estaríamos en camino de convertirnos en un narcoestado?
Porfirio Muñoz Ledo, unas semanas antes de morir, acusó a López Obrador de tener alianza con el narcotráfico y advirtió sobre el peligro de que México fuera dominado por el crimen y por los militares.
Habrá que esperar el desenlace de toda esta analogía México-Venezuela. Esperemos que sólo sean infundios contra el movimiento revolucionario de la Transformación y que México siga la senda de la prosperidad, la democracia y la justicia, así como el combate a la corrupción y a la impunidad. Mejores políticas públicas en educación y salud. El mejoramiento de la justicia y la creación de las condiciones para la inversión y el crecimiento económico.
Ojalá así sea, Sheinbaum es la esperanza de millones de mexicanos.
LA POLÍTICA NO ES IMPOSICIÓN: AMLO A TRUMP
El expresidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó a la detención del mandatario venezolano, luego del bombardeo de Estados Unidos la madrugada de este sábado.
López Obrador recordó que, aunque está retirado de la política, sus “convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente.
“Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, añade.

“Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición”, agrega.
“Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum”, expresa Andrés Manuel.
TRUMP LANZA AMENAZA
El mandatario de EU subraya que la intervención es muestra de su resurrección de la Doctrina Monroe.
“Ahora se llama la Doctrina Donroe (por Don de Donald). Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, añade.
Recalca que el operativo también sirve como “una advertencia a cualquier que amenaza la soberanía estadunidense” y proclama que “el pueblo venezolano está libre” y que el “hemisferio está más seguro ahora”.

La detención de Maduro y su esposa muestra que “Estados Unidos puede proyectar su fuerza en cualquier lugar, en cualquier momento”, expresa Pete Hegseth, secretario de Guerra de la Unión Americana.
***Académico y consultor.