- Tiene todo el apoyo del “presidente López Obrador”, como así lo llama la Primera Mandataria
- En mayo de 2026, Claudia Sheinbaum Pardo prometió democratizar el procedimiento para nombrar al nuevo director general del Instituto Politécnico Nacional, pero hasta el momento no hay convocatoria… ¿albazo o dedazo?
MARCO ANTONIO FLORES***
El 22 de noviembre de 2026, de acuerdo con la Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional (IPN), “el(a) Presidente(a) de la República deberá nombrar nuevo director general”.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo siempre se refiere a su antecesor como el “presidente López Obrador”.
El candidato de Andrés Manuel López Obrador, ni duda cabe, es Francisco Garduño Yáñez. Luego entonces el nuevo director general del IPN será el exdirector del Instituto Nacional de Migración (INM) por indicación llamado “presidente López Obrador”… a menos que la Primera Mandataria tenga otro candidato o someta la selección a una elección entre la comunidad politécnica, como lo había ofrecido, pero que hasta el momento no hay ni siquiera convocatoria.
Ante el inminente relevo de director general del IPN que, por ley, debe realizarse en poco menos de un mes, flota en algunos sectores de la comunidad politécnica el “sospechosismo” de que la carta fuerte del gobierno de la Cuarta Transformación es nada menos que Francisco Garduño Yáñez, el célebre exdirector del INM, designado en ese cargo en junio de 2019 por el “presidente López Obrador”.
A raíz del escándalo del incendio que terminó en tragedia, Garduño Yáñez dejó el cargo en 2025… y en enero de 2026 fue nombrado director general de Centros de Formación para el Trabajo en la Secretaría de Educación Pública (¿plataforma para el IPN?).
Francisco Garduño se tituló como optometrista por el IPN en 1972 y en 1987 trabajó como asesor del director general del IPN (¿preparación para el puesto?).
El candidato del “presidente López Obrador” para ocupar la Dirección General del IPN es Francisco Garduño. Siempre ha sido un colaborador muy cercano.

En la CDMX, siendo Andrés Manuel el jefe de Gobierno intentó nombrarlo como secretario de Seguridad, pero fue vetado por el entonces mandatario Vicente Fox Quesada y para ese puesto se designó a Marcelo Ebrard.
Cuando se venía la primera designación de director del Politécnico, al “presidente López Obrador”, en 2020, se le preguntó si Garduño podría ser designado.
La respuesta del “presidente López Obrador” hace evidencia la simpatía, cercanía y alta estima que le profesaba a Garduño Yáñez.
“Él sería un muy buen director”, pero expresó que lo necesitaba más al frente del INM.

¿PREPARANDO EL CAMINO PARA SU ARRIBO EN EL IPN?
Comento esto porque en política nada es casual y resulta que hace apenas unas semanas Francisco Garduño fue exonerado, con “bombo y platillo”, por un juez de los cargos por su responsabilidad en el incendio y tragedia ocurrido en Ciudad Juárez.

Un hecho que se hizo público el 27 de marzo de 2023, un incendio registrado dentro del área de alojamiento de varones de la estancia migratoria del INM en Ciudad Juárez.
Ahí inició la tragedia, debido a que un grupo de migrantes inició una protesta quemando colchonetas. Las puertas del área permanecieron cerradas bajo candado durante el siniestro, lo que impidió la evacuación de las personas atrapadas.
En el siniestro murieron 40 migrantes y 27 resultaron heridos; la mayoría de las víctimas provenía de Guatemala, Honduras, El Salvador, Venezuela y Colombia.
También se detectó la ausencia de extintores operativos en la celda, la inexistencia de salidas de emergencia adecuadas y la falta de un plan de protección civil actualizado.
Pese a la gravedad de la tragedia y el mayúsculo escándalo que creció con el paso de los días, Garduño permaneció en su cargo con todo el apoyo público del “presidente López Obrador”.
SHEINBAUM NO DA SEÑALES DE UNA ELECCIÓN MÁS DEMOCRÁTICA Y TRANSPARENTE
En mayo de 2026, Sheinbaum Pardo hizo una propuesta innovadora y trascendental, una noticia que cayó muy bien en toda la comunidad politécnica: Democratizar el procedimiento para nombrar al nuevo director general del IPN y así dar mayor participación a sus más de 800 mil egresados, 220 mil alumnos, 20 mil profesores, investigadores, empresarios, servidores públicos y exdirectores generales, para una elección más democrática y transparente.
Y es que desde hace décadas el nombramiento se hace como lo establece la Ley Orgánica del IPN, en su artículo 12: “El Director General será nombrado por el Presidente de la República; tendrá la representación legal del Instituto Politécnico Nacional, durará en su cargo tres años y podrá ser designado, por una sola vez, para otro periodo”.
En una Mañanera del Pueblo realizado en mayo de este año, Sheinbaum Pardo dio una extraordinaria noticia para los politécnicos: “Es más, vamos a hacer una consulta en el Poli para la próxima dirección, vamos a democratizar la elección del director general del Politécnico Nacional, o directora, en una consulta para que la comunidad elija a tres. Toda mi vida luché en la UNAM para que eso fuera así; una consulta para ver qué la gente opina, quién puede ser el mejor director o directora”.

SAQUEO Y CORRUPCIÓN EN LAS ÚLTIMAS ADMINISTRACIONES
Ya veremos qué pasa, pero por lo pronto el IPN atraviesa una de las más severas crisis institucional de su historia. Esto ocurre desde la llegada de Arturo Reyes Sandoval, cuya designación (obedeció a ser sobrino de la exsecretaria obradorista Irma Sandoval, según algunas publicaciones) ha pasado por mayúsculos escándalos de corrupción, rezagos en administración e infraestructura que repercuten en el deterioro del nivel académico, así como diversos paros, plantones y protestas que han pedido su destitución.
Reyes Sandoval -de investigador a politiquillo- ha politizado la institución y ha impulsado a diversos grupos estudiantiles radicales, como el Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico (CLEP) y el Movimiento de Estudiantes No Asignados (MENA), así como organizaciones académicas, como el Bloque de Delegaciones Democráticas, con tintes ideológico-políticos.
El IPN requiere una reconfiguración normativa a fondo para frenar el saqueo y la corrupción de que ha sido objeto en las últimas administraciones.
El Poder Ejecutivo o el Poder Legislativo deberían presentar una iniciativa de nueva Ley Orgánica –la actual tiene casi 50 años- que cambie el sistema vertical en el que tanto el Consejo General, como la administración, dependen totalmente del director general.
El OIC ha sido rebasado, en algunos casos se vuelve cómplice de corruptelas. Urge crear un “Comité Anticorrupción” independiente, integrado por al menos cinco distinguidos politécnicos externos, que tenga “dientes” para canalizar denuncias ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) o ante la Fiscalía General de la República (FGR).
Aunque suene contradictorio, pero Garduño Yáñez, en el INM, para combatir la corrupción nombró como delegados a varios exmilitares.
IPN Y UNAM, INSTITUCIONES RECONOCIDAS Y EMBLEMÁTICAS
El IPN, junto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), son las instituciones públicas de educación superior más conocidas, reconocidas y emblemáticas del sistema educativo nacional.
En el caso de la UNAM, la elección de rector la realiza la Junta de Gobierno y el Consejo Universitario con sus propias reglas, ha sido transparente y han ocurrido los cambios de rector de manera legítima, democrática y bien aceptada por toda la comunidad universitaria.
El caso del IPN ha sido muy diferente, ya que si bien parte de la comunidad politécnica sentía como un privilegio que fuera el Presidente de la República el que nombrara a su director general, en los últimos años se ha discutido de manera amplia y creciente la necesidad de cambiar este procedimiento para democratizar esta designación y dar mayor participación a toda la comunidad politécnica.
Por ello la propuesta de Sheinbaum podría convertirse en un parteaguas histórico dentro del IPN, que tantas aportaciones ha hecho al desarrollo nacional en las últimas décadas, a través de sus médicos, arquitectos, químicos, biólogos, enfermeras, técnicos-medios, administradores, contadores, economistas, físico-matemáticos, así como ingenieros civiles, electromecánicos, petroleros, en aeronáutica, telecomunicaciones y recientemente en robótica e informática.
El talento politécnico fue un factor humano clave para la construcción de la infraestructura nacional en hospitales, escuelas, carreteras, aeronáutica, red de telecomunicaciones y de electricidad, así como desarrollo de la industria petrolera, al menos de las últimas ocho décadas.
Enhorabuena por la modernización, depuración y democratización que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció para el glorioso Instituto Politécnico Nacional, aunque el “sospechosismo” está porque no hay convocatoria a casi un mes de la designación del nuevo director general del IPN… ¿será acaso que ya está pactado con el “presidente López Obrador” para que el nombramiento sea bien “calmado”?

***Maestro, licenciado y contador público.
Egresado del Instituto Politécnico Nacional.