Una palabra que aparece en mantas, folletos, consignas y mensajes en los que las explicaciones carecen de evidencias para darle el sustento y el valor que representa * Lo que realmente constituye una inmoralidad es que los aspirantes a las 17 gubernaturas mancillan el significado * Ignorantes de la Teoría General del Estado, de manera arbitraria usan a los incautos para expresarles algo que no existe * Recurrir a la defensa de la Soberanía Nacional, no pasa de ser una demostración y testimonio de un argumento para validar la manipulación electoral
EMMA ESPÍNDOLA
Convertido en slogan de campañas políticas, término para dar lustre a discursos vanos, premisa para generar polémica y parte central de una retórica sin argumentos, el vocablo circula impunemente.
Es una expresión que aparece en mantas, folletos, consignas y mensajes en los que las explicaciones carecen de evidencias para darle el sustento y el valor que representa.
Prácticamente, se ha convertido en una moda durante las campañas preelectorales que se realizan fuera de los tiempos que las leyes establecen.
La pregunta, que parece inocente, tiene un fondo más profundo que el Océano Pacífico.
Quienes pregonan y usan la palabra “Soberanía” están muy lejos de poder demostrar que sea vulnerada o esté en riesgo.

Son esos charlatanes y merolicos, quienes la pisotean al recurrir al concepto cuya trascendencia les es ajena.
En lo que realmente constituye una inmoralidad, los aspirantes a las 17 gubernaturas que serán renovadas en el proceso electoral de 2027, mancillan el significado.
Ignorantes de la Teoría General del Estado, de manera arbitraria usan a los incautos para expresarles algo que no existe.
Militantes de diversos partidos políticos fracturan la credibilidad de quienes, urgidos por satisfacer sus carencias económicas, son acarreados a mítines y concentraciones a cambio de una dádiva.

Atraídos por un caudal de promesas y la esperanza de ver mejoras económicas en su vida diaria, los ingenuos se convierten en grupos vulnerables frente a la verborrea que se derrama.
Generalmente los concurrentes a las asambleas manipuladas en las comunidades, principalmente rurales, carecen de estudios y niveles educativos que les hagan comprender los vocablos que utilizan en su palabrería los embusteros.
Pero eso no importa, al final lo destacable para los promotores de la mentira es tener concentrados para llenar la sillería, que aparezcan en fotografías y videos para presumir un arrastre popular.

Soberanía es la palabra hueca utilizada como bandera para congraciarse con el régimen y la consigna que se pregona a fin de validar los acarreos populares.
Término con fines mediáticos, el concepto es un instrumento incomprensible para diversos niveles de la sociedad, pero que se ha convertido en un argumento repetitivo hasta desgastar su auténtico valor.
Cerrar filas con esa maligna consigna, dictada desde Palenque por el que se fue a La Chingada, es la orden tajante para los acelerados militantes de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Todos los suspirantes por ocupar las gubernaturas que se disputarán en las urnas, tienen la orden de pregonar que la soberanía está en peligro.
Por eso quienes se cobijan en el lema Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, deben acatar las instrucciones con una sumisión que no deje dudas.
Sobresalen en su actuación aspirantes como Andrea Chávez, en Chihuahua, quien -cobijada bajo el manto de Adán Augusto López- ha desplegado una intensa campaña hace meses, dilapidando incuantificables recursos económicos.

En esa misma entidad, el presidente municipal (con licencia) de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, le hace segunda con la bandera del partido guinda, pero también respaldado por el Partido Verde Ecologista de México.
En el estado de Guerrero Morena tolera y solapa al: senador Félix Salgado Macedonio; la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez; la senadora Beatriz Mojica Morga, Esthela Damián y 13 militantes más.

En el estado de Colima la presidenta municipal con licencia de Manzanillo, Rosa María Bayardo, es de las que como aspirante a la Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional es arropada por la senadora Ana Karen Hernández Aceves.
Y con el beneplácito de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, debe agregarse a la diputada federal con licencia Gricelda Valencia de la Mora y a Joel Padilla Peña, quien hizo su registro desde el Partido del Trabajo (PT).
Un grupo de 10 aspirantes a la candidatura por la gubernatura de Baja California por el Partido Morena, PVEM y PT, amparados en tener la Coordinación estatal por la Defensa de la Soberanía, teóricamente van en alianza.
Porque derivado de los conflictos entre la gobernadora Marina del Pilar Ávila y el exgobernador Jaime Bonilla, una posible candidatura de unidad está fracturada.

Mientras tanto la senadora con licencia Julieta Ramírez Padilla y el alcalde con licencia por Tijuana, Ismael Burgueño, son protagonistas de una cruenta lucha en la que se dan con todo.
Burgueño ha recurrido a planfleteros y equipos de “guerra sucia” para asegurar un triunfo en la contienda.
También Armando Ayala, senador con licencia, se registró como lo hizo el ex delegado federal en Baja California, Alejandro Ruiz Uribe.
En Tlaxcala la pelea está entre la senadora Ana Lilia Rivera y el presidente municipal de la capital, Alfonso Sánchez García, quien es hijo del exgobernador Alfonso Sánchez Anaya y la exsenadora Maricarmen García.
Por cierto, el munícipe tlaxcalteca es promovido y respaldado en medios de comunicación por Alfonso Brito, quien fuera coordinador de Comunicación Social durante el gobierno de Sánchez Anaya.
Claro está que esto es en contubernio con Jesús Ramírez Cuevas y Jenaro Villamil, quienes desde Palacio Nacional mandan el mensaje de que el junior Sánchez García tiene la bendición presidencial.

En tierras michoacanas están apuntados: el senador con licencia Raúl Morón Orozco; la diputada local Fabiola Alanís Sámano; el exfiscal Carlos Torres Piña; la senadora Celeste Ascencio Ortega; la exsecretaria de Educación, Gabriela Molina Aguilar; la exsecretaria de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda Macías, y el diputado federal del PVEM, Ernesto Núñez Aguilar.
Nuevo León vive una guerra civil porque en la lista de aspirantes están Tatiana Clouthier, Clara Luz Flores y Judith Díaz, aunque también se han apuntado Waldo Fernández, Andrés Mijes, Felipe de Jesús Cantú y Jesús Elizondo.

En fin, en los 17 estados donde habrá renovación de gobernadores la guerra es entre los mismos morenistas y sus aliados del Verde Ecologista y el Partido del Trabajo.
Particularmente llaman la atención Nuevo León y San Luis Potosí, en donde los gobernadores Samuel García y Ricardo Gallardo Cardona buscan heredar el cargo a sus esposas, Mariana Rodríguez Cantú y la senadora Ruth Miriam González Silva, respectivamente.
Debe asentarse que en la perorata de la Defensa de la Soberanía Nacional no está ajena la gran mayoría de los diputados y senadores que manifiestan y presumen una ignorancia absoluta al respecto.
Por ejemplo, los agraciados en tómbolas y sorteos que no están capacitados para presentar iniciativas de ley y validar con sustento los cambios constitucionales.
La mayoría de ellos carecen de argumentos sólidos para debatir en la tribuna y que utilizan regularmente el podio para llegar a la descalificación, el insulto y la agresión.
Ya no esperemos un sustento jurídico, sino apenas lógico, práctico y que encuadre en la realidad que vivimos los mexicanos.
Es necesario apuntar que en el Congreso de la Unión no hay legisladores electos directamente por tómbola, ya que la Constitución Política exige el voto popular.

Sin embargo, el partido Morena utilizó este método para insacular a candidatos de sus listas de representación proporcional (plurinominales) en las elecciones de 2024.
A través de este sorteo, el partido definió a varios de sus perfiles, quienes posteriormente alcanzaron un escaño en el Congreso de la Unión al obtener la votación proporcional requerida por sus listas.
Y como usted verá, recurrir a la defensa de la Soberanía Nacional, no pasa de ser una demostración y testimonio de un argumento para validar la manipulación electoral.

Pero para impedirlo, no hay remedio.