PULPO POLÍTICO
Zedillo, el responsable de la catástrofe
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Hace 10 mesesen
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Redacción
¿Vocación democrática o remordimiento de conciencia? * El presidente traidor: De tecnócrata a demócrata * Allanó el camino para que Andrés Manuel López Obrador fuera jefe de Gobierno * El Fobaproa, “el error de diciembre” y la privatización de ferrocarriles, su gran legado para millones de mexicanos * Marcado para siempre por la traición a su partido, el PRI, y a su antecesor, Carlos Salinas de Gortari
MARCO ANTONIO FLORES***
¡Ahora resulta..! que el expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León es el paladín y defensor de la democracia mexicana, y hoy en día se atreve a señalar que el gobierno de la Cuarta Transformación se ha convertido en una tiranía.
Zedillo Ponce de León está en todo su derecho de realizar críticas que no son ninguna novedad. Han sido advertidas por muchos politólogos, juristas y analistas desde el sexenio pasado.
Lo que no olvidamos muchos mexicanos es que Ernesto Zedillo, durante su mandato, se convirtió en el gran detractor, destructor y traidor del sistema político mexicano, lo que abrió el camino para la primera alternancia del año 2000.
Teníamos una “dictadura perfecta” que, con todos sus defectos, era un sistema sui generis en el mundo.
Un sistema político PRI-gobierno que nos dio paz, crecimiento económico, creación de las instituciones, que propiciaron el periodo más largo en Latinoamérica de estabilidad política, social y económica.
Un sistema político-electoral que abrió la entrada a los partidos de oposición a la competencia política, desde los 70s y propició el pluralismo político de manera gradual e institucional.
Un sistema que tenía sus reglas no escritas, una de ellas la lealtad al sistema-partido y a las personas que lo llevaron al poder.
La traición a su antecesor fue la principal divisa del gobierno de Zedillo. Imagínese que el expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien modernizó al país con la creación del TLCAN (hoy llamado T-MEC) y nuestro ingreso al club de los 22 países -en ese tiempo- más avanzados del mundo, la OCDE, de pronto se convirtió en un expresidente corrupto, con un hermano “asesino”.
Es lo que millones de mexicanos veíamos a diario en los titulares de la prensa nacional, sólo al presidente Zedillo Ponce de León se le podría ocurrir “poner la Iglesia en manos de Lutero”, y eso fue lo que hizo al nombrar procurador General de la República al panista Antonio Lozano; los métodos de investigar con adivinas y osamentas son sólo anécdotas del gigantesco escándalo sexenal.
El desconocimiento y desprecio por el PRI lo puso de manifiesto Zedillo con aquella consigna de la “sana distancia”.
ZEDILLO, SALVADOR DE AMLO
A quince días de que López Obrador abandonara Palacio Nacional, Ernesto Zedillo alzó la voz para acusar que la Cuarta Transformación consistió en “transformar nuestra democracia en tiranía”.
¿Por qué se dio cuenta cuando ya no hay remedio?
Ernesto Zedillo tuvo en sus manos frenar a un defraudador de la ley, y lo impulsó.
¿Por qué lo dice cuando ya de nada sirve?
El golpe está consumado y el expresidente dio un grito estéril y a destiempo.
Cuando López Obrador lanzó su candidatura a jefe de Gobierno del Distrito Federal no cumplía con los requisitos de la ley, dado que no acreditó su residencia en la capital del país en los cinco años previos.
Luego de un par de manifestaciones de AMLO en el Zócalo, Zedillo le ordenó al PRI no impugnar y dejarlo pasar. Fox y Santiago Creel le pidieron lo mismo al líder del PAN en el DF, José Luis Luege.
Fue así como AMLO aprendió que a él no le vienen con eso de que la ley es la ley.
El secretario de Gobernación de Zedillo, Emilio Chuayffet, gestionó que le quitaran a López Obrador dos órdenes de aprehensión por la toma de pozos petroleros.
También había accedido a la exigencia de AMLO de remover a Roberto Madrazo del gobierno de Tabasco, a quien le ofreció, sin éxito, hacerse cargo de la Secretaría de Educación Pública.
Es absolutamente cierto todo lo que dijo Zedillo del talante antidemocrático, destructor y vengativo de López Obrador. Pero demasiado tarde.
Fue el único expresidente -junto con Echeverría- que calló cuando las cosas debieron decirse y advertir a su público natural, banqueros y grandes empresarios que después se subieron al tren de la 4T, que AMLO era un peligro para México.
Ahora sigue criticando cuando AMLO ya no está en el gobierno y cuando el país pierde su democracia.
Se presenta como el padre de la democracia mexicana y de la legalidad, cuando él, como presidente de la República, ordenó torcer la ley para favorecer al candidato López Obrador.
Zedillo ejerció el poder de manera arbitraria y vengativa.
Fue la procuraduría de Zedillo la que sembró un cadáver en la finca de un enemigo suyo para acusarlo de homicidio.
La PGR de Zedillo pagó medio millón de dólares al testigo usado en el caso del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, para que cambiara todas sus declaraciones anteriores y acusara del crimen al hermano de quien lo hizo presidente, Carlos Salinas de Gortari.
Zedillo autorizó ese soborno millonario al testigo, de acuerdo con lo que declaró en su momento el entonces secretario particular del procurador general, José Antonio Lozano Gracia.
Con el presidente Zedillo la justicia fue una vergüenza.
Para culpar a su antecesor del asesinato de Luis Donaldo Colosio, la procuraduría de entonces torturó a Othón Cortes (al que señalaban como “el segundo tirador”) y lo tuvo un año preso en Almoloya, hasta que un juez digno ordenó su inmediata liberación: el ahora ministro de la Corte Jorge Mario Pardo Rebolledo.
Así que con estos hechos no es el padre fundador de la democracia mexicana.
El expresidente fue omiso por décadas. Ernesto Zedillo no defendió al país y a la democracia cuando había que hacerlo.
LAS TRAICIONES CONTRA CHUAYFFET, ALZATI, MADRAZO, PASCUAL GARCÍA DE ALBA
Ni la reforma judicial, ni la electoral, fueron obra o idea del mandatario Ernesto Zedillo. Fueron iniciativas, diseñadas e impulsadas por grandes juristas encabezados por el entonces secretario de Gobernación, el brillante e institucional Emilio Chuayfett Chemor, que al final fue traicionado y cesado como “chivo expiatorio” por el caso Acteal.
Traicionado, como lo había sido su primer secretario de Educación Pública, Fausto Alzati Araiza, cesado en un escándalo vano e inutil, cuya verdad siempre conoció Zedillo. Al respecto, Chuayffet Chemor señaló: “Al presidente Zedillo Ponce de León sólo le hubiera bastado decir que ‘la Constitución Política no señala como requisito para ser secretario de Estado ser doctor, ni siquiera licenciado”… sobre todo porque atrás del escándalo estaban enemigos políticos del presidente Ernesto Zedillo como Manuel Camacho Solís y Elba Esther Gordillo.
En esas fechas se evidenció la debilidad política de EZPL ante las presiones y chantajes de Andrés Manuel López Obrador.
Los comicios para la gubernatura de Tabasco se habían realizado el 20 de noviembre de 1994 -10 días antes de que tomara posesión Zedillo como presidente de la República-.
López Obrador decía tener documentos de fraude que nunca probó. En enero de 1995, Roberto Madrazo Pintado fue a visitar al “todavía” secretario de Educación, cuya renuncia ya parecía inminente, Fausto Alzati, con quien había hecho amistad en las lides juveniles priístas, para comentarle que el presidente Zedillo Ponce de León le había ofrecido la SEP a cambio de reconocer a Andrés Manuel como ganador de la gubernatura de Tabasco.

Madrazo Pintado le dijo a Alzati Araiza que la propuesta se la había hecho el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, en nombre del presidente Ernesto Zedillo.

Roberto Madrazo dijo que no aceptaría esa propuesta y se quedó a gobernar Tabasco luego de echar del palacio de gobierno a los porros de AMLO que lo tuvieron tomado durante algunas semanas.
Otra celebre traición de Zedillo fue a Pascual García de Alba, su principal colaborador desde que fue secretario de Programación y Presupuesto, a quien el propio Zedillo calificaba como “el mejor macroeconomista” de México, por cierto, creador de los “pactos para la estabilidad económica”; ya en la SEP lo echó a la calle como resultado de las intrigas de Esteban Moctezuma.
En su círculo más cercano también hubo traiciones; siendo presidente despidió a dos de sus colaboradores de toda la vida, su eterna secretaria privada y su leal jefe de ayudantes. Al parecer la secretaria privada le estorbaba a Liébano Saénz, el poderoso secretario particular, a quien muchos consideraban el “poder tras el trono”, propició la salida de Luis Téllez a la Secretaría de Energía e intervino en la caída de Emilio Chuayffet como secretario de Gobernación.
En 2000, en el ocaso de su sexenio, Zedillo Ponce de León le volvió a abrir la puerta de la política nacional a López Obrador, al aceptar -veladamente- apoyar su candidatura para la jefatura del Distrito Federal, a sabiendas de que no cumplía con el requisito de residencia, que establecía la norma electoral.

El 1 de enero de 1994 ocurrió el primero de los acontecimientos que pudieron ser consecuencia de la lucha por la sucesión presidencial de Salinas de Gortari, que había sido resuelta en favor de Luis Donaldo Colosio Murrieta en octubre de 1993 y que dejó en el camino a grandes y poderosas figuras políticas como Fernando Gutiérrez Barrios y Manuel Camacho Solís, quienes -por diferentes razones y trayectorias- se sentían como seguros sucesores de Salinas de Gortari.
Gutiérrez Barrios, aunque vio truncado su sueño, desde 1993, cuando el presidente Salinas lo cesó como secretario de Gobernación, preservó su ferviente deseo hasta marzo de 1994, cuando ocurrió el segundo de los fatídicos acontecimientos: El asesinato de Colosio Murrieta, candidato presidencial del PRI.
Se supo que el exsecretario de Gobernación pidió el apoyo del exsecretario de la Defensa Nacional, Juan Arévalo Gardoqui, para ser el candidato sustituto, al mismo tiempo que una semana antes del magnicidio daba a conocer en la revista “Siempre” sus méritos y cualidades para ser presidente de México.
Manuel Camacho Solís, por su parte, mostró su enfado por no haber sido favorecido. Desde el destape de Luis Donaldo Colosio, prefirió renunciar a la cancillería, para extraña y sospechosamente ocuparse de “negociar la paz” con el EZLN.
En ese escenario, Salinas de Gortari se vio obligado a designar a Ernesto Zedillo como candidato presidencial suplente del PRI. Se le agotaron las opciones, pues otros miembros de su gabinete que habían sido presidenciables como Pedro Aspe y Emilio Gamboa ya no cubrían el requsito constitucional de haber renunciado seis meses antes de la elección.
En julio de 1994, Zedillo resultó electo presidente de México, con una copiosa votación y no fue resultado de su gran carisma político o popularidad, pues para muchos expertos la elección ya había sido ganada por Colosio desde el 23 de marzo pasado.
En ese año ocurrieron otros dos grandes acontecimienotos que cimbraron la poltíca y la economía de México. En septiembre del fatídico “94” fue asesinado el cuñado de Carlos Salinas, José Francisco Ruiz Massieu, a la sazón secretario general del PRI.
Finalmente, a veinte días de la toma de posesión de Zedillo Ponce de León, el 20 de diciembre de 1994, ocurrió “el error de diciembre”, que se ha considerado como el daño más fuerte para la economía nacional y para la economía personal de millones de mexicanos -en un siglo-, pues de la noche a la mañana vieron mermados sus ahorros y patrimonio, e incrementadas sus deudas, por la abrupta devaluación del peso de 300 por ciento.

ZEDILLO, TAMBIÉN RESPONSABLE DEL “ERROR DE DICIEMBRE”
En su libro “México, un paso difícil a la modernidad”, editado en 1996, Carlos Salinas de Gortari describe cómo el “error de diciembre” incluye la calidad del gabinete de Ernesto Zedillo, el desmantelamiento de los funcionarios de la SHCP, el pésimo paquete económico para 1995 y el mal manejo de las reservas internacionales con que inició su gobierno para cubrir el déficit de la balanza comercial.
Salinas de Gortari responsabilizó a Zedillo y a sus funcionarios de haber entregado a los empresarios información privilegiada sobre la devaluación mayúscula que venía.
“Esta información resultó letal -acusa Salinas-, pues los empresarios la utilizaron para cubrir sus deudas en dólares. Aquellos dirigentes empresariales supieron en ese momento que el gobierno estaba dispuesto a devaluar más allá de lo permitido por la banda”.
Relató Salinas: “Unos cuantos mexicanos vaciaron las reservas internacionales. El 21 de diciembre, en pocas horas, el país perdió la mitad de sus reservas internacionales. Sin reservas no era posible mantener el tipo de cambio ni enfrentar las obligaciones adquiridas, entre ellas los Tesobonos.
“El desplome de las reservas internacionales fue provocado por mexicanos que tuvieron información anticipada sobre la devaluación y se lanzaron a comprar divisas. Esto está confirmado con datos que presentó el FMI en un documento oficial”, añade Salinas.

En 2000, el presidente tecnócrata Zedillo Ponce de León, que se había pasado en su gobierno destruyendo el sistema PRI-gobierno que lo había llevado al poder, cosechó lo que sembró. Vino la primera alternancia, Ernesto Zedillo reconoció de inmediato el triunfo de Vicente Fox Quesada, pero no por su vocación democrática, sino porque ya no le quedaba otra salida, el triunfo de Fox había sido claro y contundente. Un PRI debilitado y desprestigiado por quien debía ser el “primer priísta del país” y un candidato mediocre, Francisco Labastida, propiciaron la derrota. Fue en ese momento cuando Ernesto Zedillo se convirtió en el presidente demócrata, como “el burro que tocó la flauta”.
Quizá lo peor del sexenio zedillista no fueron el Fobaproa, el “error de diciembre” o la privatización de los ferrocarriles, sino la traición a su partido y a su antecesor. No sabemos si fue por comisión o por omisión, si fue su falta de pericia política o su deslealtad fue deliberada.
DESCARTA SHEINBAUM LLEVAR AL TERRENO LEGAL A ZEDILLO POR FOBAPROA
La Primera Mandataria Sheinbaum Pardo descartó la posibilidad de llevar ante la justicia al expresidente Ernesto Zedillo por el endeudamiento del país a raíz de la implementación del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).

En su Mañanera del Pueblo del jueves pasado, aseguró que se trata de mantener en la memoria estos hechos que llevaron a miles de mexicanos a perder su patrimonio e incluso a algunos al suicidio.
“Entonces por eso es importante que ustedes nos ayuden, que nos ayuden todos todos aquellos… hay quien perdió su casa, quien perdió su negocio, que diga cierto, qué fue lo que le pasó, su historia porque no es necesariamente algo penal y ya pasó tantos años, pero sin que se recuerde, porque quien olvida su historia, puede cometer los mismos errores hacia el futuro”, dijo.
Claudia Sheinbaum agregó que la oposición eligió como vocero para criticar al gobierno y la reforma judicial a quien es recordado por los mexicanos, según una encuesta de 2024, como uno de los peores presidentes en la historia moderna del país.
En lealtad y habilidad política, no hay duda que la Presidenta Sheinbaum podría darle cátedra al académico de Yale.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
¡No me ayuden, compadres y comadres!
Publicado
Hace 2 semanasen
febrero 20, 2026Por
Redacción
La rebelión de morenistas contradice los lineamientos de la Primera Presidenta Sheinbaum Pardo * Los eventos recientes al interior de la 4T están sumando riesgos para que se pierda la unidad y disciplina que había impuesto el fundador de ese movimiento político, Andrés Manuel López Obrador * Ricardo Monreal ya lanzó la advertencia: Militantes deben recapacitar sobre sus ambiciones políticas
MARCO ANTONIO FLORES***
“No me ayudes, compadre” es un modismo mexicano utilizado irónicamente cuando alguien intenta ayudar o defender, pero en su afán termina perjudicando la reputación de la persona.

Esta expresión podría tomar sentido ante las recientes acciones, declaraciones y destapes de candidaturas a gobernadores, que han hecho a título personal, diversos personajes del primer nivel que ponen en entredicho la autoridad política de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La rebelión en la granja de Morena y sus aliados contradice los lineamientos de la Mandataria Sheinbaum Pardo, quien prohibió el nepotismo electoral, es decir, que los cargos se sucedan o “hereden” entre familiares directos hasta el cuarto grado.
Dos días después de haber abandonado la coordinación parlamentaria de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández declaró ante medios de comunicación que la senadora Andrea Chávez “será la candidata y gobernadora de Chihuahua”.

Por su parte el coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado de Morena, Manuel Velasco, destapó a su compañera y esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ruth González.

Por otro lado, Saúl Monreal pide “iluminación divina” para decidir si va o no por la gubernatura de Zacatecas, actualmente en poder de su hermano David Monreal.
Félix Salgado Macedonio pretende ser el sucesor de su hija en Guerrero. Gerardo Fernández Noroña sueña con volver a ser candidato a la Presidencia de la República.

A Andy López Beltrán, hay quienes al interior de Morena lo siguen candidateando par tareas políticas superiores.
Del mismo modo, el burdo pleito entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el líder de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, no abona en nada a la unidad del oficialismo.
El PRI mantuvo el poder 70 años, básicamente porque todos se plegaban a la palabra del gran “Tlatoani” -el presidente en turno-. Nadie movía un dedo sin recibir el visto bueno del primer “priísta” del país.
Esta fórmula la retomó el exmandatario Andrés Manuel López Obrador y logró preservar ese esquema durante su mandato.
Sin embargo, al asumir la Presidencia Claudia Sheinbaum, la indisciplina y el disenso ha ido en crescendo.
La causa puede ser porque no ha logrado ejercer el poder presidencial en forma plena y da la impresión que lo comparte con el caudillo de Palenque, Chiapas, quien sigue siendo el líder moral, si no del gobierno, sí del movimiento político.
Si bien la Presidenta no tiene el gran colmillo y carisma de su antecesor, tiene a su favor ser la primera mujer presidenta, logró 35 millones de votos, más que AMLO en 2018.
La Mandataria posee gran habilidad política e inteligencia. Ha mostrado ser mejor administradora que su antecesor y cuenta con un equipo de trabajo muy superior al del sexenio pasado, en preparación y experiencia. Sólo falta aplicar la fórmula priísta: “El poder completo lo ejerce el presidente(a) en turno”.
El nuevo poderoso y hegemónico partidazo de México, Morena, parecía tener un gran futuro y muchos analistas apostaban a que podría durar en el poder al menos dos sexenios más.
Los eventos políticos recientes al interior de la 4T están sumando riesgos para que se pierda la unidad y disciplina que había impuesto el fundador de ese movimiento político, López Obrador.
Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, advirtió a sus correligionarios que deben recapacitar en torno a sus ambiciones políticas para mantener la unidad de Morena.

Afirma que ante la insistencia de su hermano de ser candidato a la gubernatura de Zacatecas, hablará con él y le pedirá retractarse para respetar el criterio de la Primera Presidenta sobre su rechazo al nepotismo dentro de Morena.
Monreal afirma: “Yo coincido con la Presidenta Sheinbaum de que se apliquen los acuerdos que el Consejo Nacional de Morena acordó y, por tanto, yo voy a hablar con él, para ver si puedo convencerlo de que siga participando en la vida pública, pero que acate las decisiones de Morena, partido al que pertenecemos”.
El riesgo de fisuras y divisiones en la izquierda mexicana ha sido una constante. Recordemos que el PRD, que presidió López Obrador, fue un partido que primero agrupó a todas las corrientes de izquierda, pero en poco tiempo comenzó a pulverizarse.
El PRD se convirtió en una agrupación de “tribus”, en la que cada grupo llevaba agua su molino, se perdió en las ambiciones personales y de grupo e hizo a un lado la unidad y la cohesión para tener fortaleza y sobrevivir. Así, se diluyó. Morena corre el riego de entrar en esa espiral.
Decíamos en una colaboración anterior, “El recuento de los daños”, para esta su revista política IMPACTO, que la Presidenta ya no debe distraerse, justificando los errores, escándalos y omisiones de sus correligionarios.
También hemos reiterado que debería deslindarse de los catastróficos resultados de la gestión de su antecesor. Es tiempo de ejercer el poder presidencial de manera plena. Por el bien de México, “La patria es primero”.

***Académico y consultor.
Funcionarios, gobernantes y políticos mandan al carajo la instrucción presidencial * Casos de corrupción, impunidad y los escándalos diarios afectan la imagen de la Cuarta Transformación * El reto de la Primera Mandataria es titánico, pues la herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca
MARCO ANTONIO FLORES***
El reto que enfrenta la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es enorme.
El hecho de que en sus Mañaneras del Pueblo sea cuestionada por el dudoso comportamiento de muchos de sus correligionarios morenistas (Adán Augusto López Hernández, Rubén Rocha Moya, Gerardo Fernández Noroña, Layda Sansores, Ricardo Monreal Ávila, Andy López Beltrán, Marina del Pilar Ávila Olmeda, Américo Villarreal Anaya, Rocío Nahle García, etc) parece que debiera hacer un cotidiano recuento de los daños, buscando -en la mayoría de los casos- justificaciones o señalamientos en el sentido de que si hay pruebas o delito que perseguir, se procederá conforme a la ley.
La Primera Mandataria debe hacer un análisis porque los daños y escándalos han afectado la imagen presidencial, y también a la Austeridad Republicana de la Cuarta Transformación.
En nuestra estructura orgánica constitucional, integrada por los tres Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y una república federal con tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), a la titular del Poder Ejecutivo le corresponde lidiar o cogobernar con los líderes de quinientos diputados y noventa y seis senadores, con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que encabeza el Poder Judicial integrado por más de dos mil jueces, así como con treinta y dos gobernadores y más de dos mil presidentes municipales.
THE NEW YORK TIMES PUBLICA COLUSIÓN DE POLÍTICOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO
En ese contexto, tiene razón al rechazar lo publicado en The New York Times, artículo en que se afirma que “la colusión de políticos con el crimen organizado es un factor que obstaculiza el combate al narcotráfico por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo”.
El texto se titula “No son los cárteles los que preocupan a Claudia Sheinbaum” y está firmado por Mary Beth Sheridan, periodista especializada en América Latina.
“En 12 años cubriendo México como periodista, he aprendido que la fuerza por sí sola no puede acabar con los cárteles. El problema no es sólo que los grupos narcotraficantes ataquen al Estado. Es que a menudo forman parte de él”, destaca la periodista en su análisis.
Y agrega: “Al igual que otros partidos políticos en México, Morena, el partido de Sheinbaum Pardo tiene varios miembros de alto perfil que enfrentan serias acusaciones de vínculos con el crimen organizado.

“Combatir a los cárteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para Claudia Sheinbaum también podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y confrontar a miembros de su propia coalición”.
Actuar con mayor firmeza contra los políticos corruptos podría enfrentar a la Presidenta con funcionarios del partido que podrían socavarla y debilitar a Morena de cara a las elecciones intermedias del próximo año, añade.
La detención del expresidente municipal de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, morenista acusado de estar vinculado con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de extorsión a tequileras, es un ejemplo del dilema al que se enfrenta la Mandataria.

Por un lado, demuestra que está combatiendo al crimen organizado y, por otra parte, asume el costo político que ello trae consigo en contra de su partido.
El retiro de uno de los “peces gordos” del obradorato, el exlíder de los senadores morenistas, Adán Augusto López Hernández, cuyos vínculos con el cártel de La Barredora ya era obvio, es otra muestra de que la titular del Poder Ejecutivo tiene la intención de ir limpiando la casa, en algunos casos con cautela y en otros aplicando la ley con decisión.

Lo que ocurre en Sinaloa con la violencia que vive desde hace más de dos años por el pleito entre Mayitos y Chapitos, en cuyo origen se vio involucrado el mismo gobernador Rubén Rocha Moya, es otro hecho en el que Sheinbaum también actúa con cautela sobre la lógica de que la destrucción de las redes de protección oficiales provoca estallidos de violencia, a medida que los “nuevos” grupos criminales se disputan el control de la plaza de la región o de un cártel nacional.

Al respecto, el texto de The New York Times destaca: “Puede que Sheinbaum no le tema personalmente a los cárteles (…), pero bien podría ser cautelosa al enfrentarse a un sistema de colusión con el crimen organizado, especialmente cuando su control sobre Morena, un partido dividido por facciones, es inestable”.
La Primera Presidenta tampoco es responsable de los escándalos y corruptelas de los distinguidos y “brillantes” políticos que heredó de su antecesor.
Los “distinguidos” Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña se perdieron en su arrogancia, ineptidud, abuso de poder y torpeza política. Ahora están completamente desprestigiados y “quemados”, después de haber sido “corcholatas”, competidores para la Presidencia de la República.
SU MAJESTAD HUGO
En la misma vía se encamina Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien aseguró el 5 de febrero pasado en Querétaro que el nuevo Poder Judicial, derivado de la elección del 1 de junio de 2024, “no representa incertidumbre ni retroceso, sino que da más legitimidad y garantiza una justicia cercana”.
También afirma que culmina una etapa en la que los ministros “eran designados por los otros Poderes” y “sentían la obligación de servir a los más acomodados”.
Aunque la elección del Poder Judicial se llevó a cabo en 2024, en el gobierno de la actual Presidenta, ella no fue responsable del sucio proceso que se dio en esa elección, con los 50 millones de acordeones que se imprimieron para inducir a los diez millones de votantes manipulados por Morena para elegir exacta y precisamente a todos y cada uno de los ministros que decidió el exmandatario Andrés Manuel López Obrador (incondicionales suyos).
Tampoco la Primera Mandataria es responsable de las pifias políticas del ministro presidente de la SCJN, que comete un día sí y otro también.
La más reciente, en el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con el escándalo de sus dos ayudantes que actuaron como lacayos ante su serenísima majestad Hugo Aguilar, quien se mostró complacido cuando sus “ayudantes” se agacharon y casi hincados limpiaron los zapatos del presidente de la SCJN antes de iniciar el evento.

Una semana antes, el escándalo de las nuevas camionetas blindadas (carísimas), que el máximo tribunal adquirió y que -según Hugo Aguilar- los ministros decidieron no utilizar después de las críticas recibidas.
También en el tema de la nueva política de Austeridad Republicana que se practicará en la Suprema Corte “del acordeón”, se conoció que la partida de alimentos para los integrantes de la “tremenda” corte rondará los 350 millones de pesos para 2026.
¡NO ME AYUDEN, COMPADRES! DESOYEN LA INSTRUCCIÓN PRESIDENCIAL
La titular del Poder Ejecutivo tampoco es responsable del descarrilamiento del Tren Interoceánico, ni de que en el sexenio pasado se haya abandonado la vacunación básica, como el sarampión, que ahora se extiende y que por décadas había sido erradicado.
De igual manera, Sheinbaum Pardo no fue la culpable de ahuyentar la inversión privada que en los últimos meses se ha estancado (por las reformas de AMLO), con lo que disminuye también la expectativa de crecimiento económico. Claudia Sheinbaum seguramente no avala los desplantes de autoritarismo y censura, como los que ha mostrado la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, como tampoco las prácticas caciquiles y de nepotismo, de familias como Monreal en Zacatecas y Salgado en Guerrero.

La firmeza y decisión de la Primera Presidenta para combatir el crimen organizado es una muestra de que quedó atrás la política de “abrazos y no balazos”.
Sheinbaum está demostrando que cuando hay casos de vínculos de políticos con la delincuencia organizada, con denuncias y pruebas, se debe proceder contra ellos.
En el caso del expresidente de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, su cinismo y público desprestigio ya eran intolerables.
Se actuó hasta que la Tequilera José Cuervo, empresa de gran tamaño y con muchos años en México, presentó una denuncia bien documentada ante la Fiscalía estatal, lo que se convirtió en escándalo nacional.
La Primera Mandataria no tiene que estar haciendo el recuento de los daños, mucho menos hacerse responsable de ellos.

La herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca. Ya hemos dicho que en materia de seguridad la consigna “Abrazos y no balazos” fue un rotundo fracaso.
En educación no olvidemos los retrocesos mostrados por las evaluaciones de la prueba PISA; sabemos que estamos reprobados en matemáticas, lectura y ciencias básicas.
En salud, un fiasco y para el olvido el INSABI, primero se destruyó el Seguro Popular sin tener claro cómo diseñar un nuevo y mejor sistema de salud, que seguimos esperando. En infraestructura se hizo a un lado la planeación de obras en las más apremiantes necesidades del país: En materia de agua, obras municipales y estatales necesarias; drenajes urgentes, como Tula y Chalco, generación de electricidad y exploración de petróleo; presas, obras de apoyo al campo de riego, caminos rurales, mantenimiento y modernización de transporte (Metro) y carreteras.
La titular del Poder Ejecutivo no debe hacer más recuento de los daños. Tiene el apoyo de la mayoría de los mexicanos, para dar un giro a los malos resultados de su antecesor y combatir la inseguridad, la impunidad y la corrupción; para mejorar la educación y la salud para que México continúe por la senda de la democracia, justicia y prosperidad.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
En economía no hay transformación
Publicado
Hace 4 semanasen
febrero 6, 2026Por
Redacción
Ningún cambio en el manejo de las finanzas, pues el país se sostiene por las políticas neoliberales * La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal * El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más palpable del neoliberalismo
MARCO ANTONIO FLORES***
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha manifestado de manera reiterada que su gobierno debe ser visto como el ‘segundo piso’ de la Cuarta Transformación.
Después de los resultados del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con el ‘primer piso’ de la 4T, deberíamos preguntarnos ¿dónde quedo la transformación?

Todo mundo sabe que una transformación implica un cambio o una alteración apreciable de las estructuras sociales, ligadas a las normas, los valores y a los productos del mercado.
Sería bueno cuestionarnos en dónde hay un cambio social para mejorar los niveles de vida.
En política económica ninguna modificación hay, las macro y micro economías del país se mantienen intactas y son ciento por ciento neoliberales.
La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal.
El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más acabada del neoliberalismo.

Pretender la continuidad del tratado, por un lado, y dinamitarlo por otro lado con la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos como el Ifetel, IFAI y Cofece, así como otras políticas de opacidad, y en materia energética sugieren ambigüedades por parte del gobierno y generan dudas para los inversionistas nacionales y extranjeros, en el contexto del propio T-MEC.
Sólo falta que con la innecesaria reforma electoral acaben con el andamiaje democrático constitucional que nos costó décadas construir, para tener unas elecciones libres, confiables y transparentes.
Estas “reformas” explican, en parte, que en los últimos siete años México haya tenido el más bajo crecimiento económico en cuatro décadas.
¿De verdad hemos tenido alguna transformación para que vivan mejor los mexicanos?
Sin crecimiento económico, ¿será posible que el gobierno de la 4T pueda continuar con los programas sociales, convertidos en dádivas, y sostener su clientela electoral?
¿Hay algún indicador, con datos confiables, alguna información visible, o perceptible, de que somos un país más productivo con mejores niveles de vida?
¿Tenemos como país una concepción más clara de nuestro devenir histórico y lo que esperamos y queremos para el futuro de nuestros hijos?
El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, antropología y a muchas otras ciencias sociales, y se puede valer de las ciencias físico-matemáticas y médico-biológicas.
El cambio social remite a los pilares mismos de las instituciones sociales, por lo tanto, es también un cambio de tipo económico, político o cultural.
¿CUÁL TRANSFORMACIÓN?
El filósofo francés Augusto Comte, considerado el creador del positivismo y la sociología, desarrolló, desde el siglo XIV, una teoría explicativa de las transformaciones sociales y dividió teóricamente el cambio en dos partes: Dinámica social y estática social.
Los estudios que consolidaron el concepto fueron en su mayoría de los evolucionistas.
¿EN DÓNDE QUEDÓ LA TRANSFORMACIÓN?
En lo económico, nos mantienen a flote las políticas neoliberales.

En lo político-electoral hay retrocesos, con el regreso al régimen del “partido único” con la “línea” absoluta del Poder Ejecutivo, controlando a los Poderes Judicial y Legislativo, haciendo a un lado la “división de poderes”.
La presunción de haber sacado de la pobreza a 13 millones de mexicanos es una falacia, el otorgarles mayores ingresos en programas sociales es sólo un paliativo que nos les da expectativas reales para mejorar su nivel de vida.
El haber cambiado las reglas para la medición de la pobreza no cambia la realidad. Esos pobres siguen viviendo, con pisos de terracería y no tienen acceso a servicios de educación y salud. En el mediano y largo plazos continuarán sumergidos en la pobreza.
REZAGO EN EDUCACIÓN, CULTURA Y CIENCIA
¿Dónde quedó la transformación en lo educativo, cultural y científico?
Pues una contrarreforma educativa y la cancelación de apoyos económicos a investigadores y científicos nos ha llevado a un rezago que los especialistas estiman tardaremos al menos 15 años en reponernos.
Estamos reprobados en la prueba internacional PISA y México ocupa uno de los últimos lugares de los 38 países que integran la OCDE.

HAY MÁS ¡SALUD! EN BARES QUE EN HOSPITALES
En materia de salud hay un rotundo fracaso en el “primer piso” de la transformación con el fallido Insabi, desabasto de medicinas y 50 millones de mexicanos sin servicios de salud, pues siguen esperando tener un sistema de salud “mejor que el de Dinamarca”.
El saldo que dejaron el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el llamado “Doctor Muerte”, Hugo López-Gatell, con el pésimo manejo de la pandemia, fue fatal: 800 mil muertos.
MÁS QUE TRANSFORMACIÓN… ES SIMULACIÓN
A un año cuatro meses del gobierno de la Presidenta Sheinbaum, que encarna el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, vale la pena que los mexicanos nos preguntemos si estamos inmersos en una auténtica “transformación”, o es que estamos siendo partícipes de una gran “simulación”.
Y es que simulación es un acto que consiste en imitar o fingir que se está realizando una acción cuando en realidad no se está llevando a cabo.
Su origen etimológico nos confirma que lo que queremos es parecer otra cosa que no somos al simular. Proviene del latín “similis”, que quiere decir “parecido”.
En este sentido, la habilidad del expresidente López Obrador para simular es asombrosa.

El exmandatario Andrés Manuel logró dominar un concepto esencial en la teoría del “cambio social” que es la “comunicación”, lo que le permitió ofrecer la percepción, en lo colectivo, que vivimos un cambio, una “transformación”.
Las Mañaneras del Pueblo se mantienen intactas, la titular del Poder Ejecutivo le da continuidad a las matutinas de AMLO.
Para muchos expertos y especialistas, es más de lo mismo, las miles de mentiras que le fueron contabilizadas a López Obrador resultaron ser una estrategia efectiva para la “percepción” de que los mexicanos están inmersos en una gran “transformación”, que pronto saldrán de pobres o bien que tendrán mejores niveles de vida.
LA PRIMERA MANDATARIA TIENE LA HABILIDAD Y EL EQUIPO CAPAZ PARA INICIAR UNA REAL TRANSFORMACIÓN
La Primera Presidenta tiene la oportunidad histórica y posee la inteligencia y habilidad política para iniciar una verdadera transformación.
Cuenta con un gabinete de personas capaces y experimentadas en sus áreas de responsabilidad.
Marcelo Ebrard, Omar García Harfuch, Juan Ramón de la Fuente, Édgar Amador Zamora, Alicia Bárcena, Rosaura Ruiz y el doctor Kersenovich son algunos de los colaboradores de primera línea que posee Sheinbaum Pardo.
Basta de simulación, eso concluyó en 2024. Estamos a tiempo para saber si estamos frente a una verdadera lideresa y jefa de Estado, capaz de realizar las más grandes hazañas para llevar a buen puerto a su pueblo.
Una Presidenta que reconstruya la unidad nacional. Debe quedar atrás la división de los mexicanos. No a la continuidad de las fallidas políticas de la demagogia populista.
Si se quiere la confianza para la inversión, deben quedar atrás titubeos y confusiones en las señales y las acciones de gobierno. Tenemos la esperanza bien puesta en el liderazgo de la Mandataria Sheinbaum Pardo.
Algunas acciones son alentadoras, como la reciente reunión que tuvo Claudia Sheinbaum con integrantes de la Asociación de Bancos de México, quienes se comprometen a otorgar más créditos a las empresas y con ello coadyuvar a impulsar el crecimiento económico.

Es hora de comenzar la verdadera transformación del país, recuperar la confianza de los inversionistas y convocar a un gran “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, como primer paso para alcanzar mejores niveles de vida de 130 millones de mexicanos.
El crecimiento económico es el único camino para disminuir la desigualdad y la pobreza.
Los principales factores y condiciones para generar crecimiento económico son: Estabilidad macroeconómica, que se deriva de la estabilidad política, seguridad jurídica y Estado de Derecho; mayor ahorro nacional; más inversión nacional y extranjera en bienes de capital; apoyo a las Pymes, inversión en infraestructura; capital humano con mejor educación y mayor nivel de conocimiento, así como progreso tecnológico.
A México le aguarda un futuro de prosperidad y bienestar compartido. Un país justo y democrático. La Primera Presidenta tiene la palabra.
***Académico y consultor.
LA REVISTA NO ES RESPONSABLE DE LA OPINIÓN DE LOS COLABORADORES
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