Ningún cambio en el manejo de las finanzas, pues el país se sostiene por las políticas neoliberales * La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal * El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más palpable del neoliberalismo
MARCO ANTONIO FLORES***
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha manifestado de manera reiterada que su gobierno debe ser visto como el ‘segundo piso’ de la Cuarta Transformación.
Después de los resultados del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con el ‘primer piso’ de la 4T, deberíamos preguntarnos ¿dónde quedo la transformación?

Todo mundo sabe que una transformación implica un cambio o una alteración apreciable de las estructuras sociales, ligadas a las normas, los valores y a los productos del mercado.
Sería bueno cuestionarnos en dónde hay un cambio social para mejorar los niveles de vida.
En política económica ninguna modificación hay, las macro y micro economías del país se mantienen intactas y son ciento por ciento neoliberales.
La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal.
El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más acabada del neoliberalismo.

Pretender la continuidad del tratado, por un lado, y dinamitarlo por otro lado con la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos como el Ifetel, IFAI y Cofece, así como otras políticas de opacidad, y en materia energética sugieren ambigüedades por parte del gobierno y generan dudas para los inversionistas nacionales y extranjeros, en el contexto del propio T-MEC.
Sólo falta que con la innecesaria reforma electoral acaben con el andamiaje democrático constitucional que nos costó décadas construir, para tener unas elecciones libres, confiables y transparentes.
Estas “reformas” explican, en parte, que en los últimos siete años México haya tenido el más bajo crecimiento económico en cuatro décadas.
¿De verdad hemos tenido alguna transformación para que vivan mejor los mexicanos?
Sin crecimiento económico, ¿será posible que el gobierno de la 4T pueda continuar con los programas sociales, convertidos en dádivas, y sostener su clientela electoral?
¿Hay algún indicador, con datos confiables, alguna información visible, o perceptible, de que somos un país más productivo con mejores niveles de vida?
¿Tenemos como país una concepción más clara de nuestro devenir histórico y lo que esperamos y queremos para el futuro de nuestros hijos?
El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, antropología y a muchas otras ciencias sociales, y se puede valer de las ciencias físico-matemáticas y médico-biológicas.
El cambio social remite a los pilares mismos de las instituciones sociales, por lo tanto, es también un cambio de tipo económico, político o cultural.
¿CUÁL TRANSFORMACIÓN?
El filósofo francés Augusto Comte, considerado el creador del positivismo y la sociología, desarrolló, desde el siglo XIV, una teoría explicativa de las transformaciones sociales y dividió teóricamente el cambio en dos partes: Dinámica social y estática social.
Los estudios que consolidaron el concepto fueron en su mayoría de los evolucionistas.
¿EN DÓNDE QUEDÓ LA TRANSFORMACIÓN?
En lo económico, nos mantienen a flote las políticas neoliberales.

En lo político-electoral hay retrocesos, con el regreso al régimen del “partido único” con la “línea” absoluta del Poder Ejecutivo, controlando a los Poderes Judicial y Legislativo, haciendo a un lado la “división de poderes”.
La presunción de haber sacado de la pobreza a 13 millones de mexicanos es una falacia, el otorgarles mayores ingresos en programas sociales es sólo un paliativo que nos les da expectativas reales para mejorar su nivel de vida.
El haber cambiado las reglas para la medición de la pobreza no cambia la realidad. Esos pobres siguen viviendo, con pisos de terracería y no tienen acceso a servicios de educación y salud. En el mediano y largo plazos continuarán sumergidos en la pobreza.
REZAGO EN EDUCACIÓN, CULTURA Y CIENCIA
¿Dónde quedó la transformación en lo educativo, cultural y científico?
Pues una contrarreforma educativa y la cancelación de apoyos económicos a investigadores y científicos nos ha llevado a un rezago que los especialistas estiman tardaremos al menos 15 años en reponernos.
Estamos reprobados en la prueba internacional PISA y México ocupa uno de los últimos lugares de los 38 países que integran la OCDE.

HAY MÁS ¡SALUD! EN BARES QUE EN HOSPITALES
En materia de salud hay un rotundo fracaso en el “primer piso” de la transformación con el fallido Insabi, desabasto de medicinas y 50 millones de mexicanos sin servicios de salud, pues siguen esperando tener un sistema de salud “mejor que el de Dinamarca”.
El saldo que dejaron el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el llamado “Doctor Muerte”, Hugo López-Gatell, con el pésimo manejo de la pandemia, fue fatal: 800 mil muertos.
MÁS QUE TRANSFORMACIÓN… ES SIMULACIÓN
A un año cuatro meses del gobierno de la Presidenta Sheinbaum, que encarna el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, vale la pena que los mexicanos nos preguntemos si estamos inmersos en una auténtica “transformación”, o es que estamos siendo partícipes de una gran “simulación”.
Y es que simulación es un acto que consiste en imitar o fingir que se está realizando una acción cuando en realidad no se está llevando a cabo.
Su origen etimológico nos confirma que lo que queremos es parecer otra cosa que no somos al simular. Proviene del latín “similis”, que quiere decir “parecido”.
En este sentido, la habilidad del expresidente López Obrador para simular es asombrosa.

El exmandatario Andrés Manuel logró dominar un concepto esencial en la teoría del “cambio social” que es la “comunicación”, lo que le permitió ofrecer la percepción, en lo colectivo, que vivimos un cambio, una “transformación”.
Las Mañaneras del Pueblo se mantienen intactas, la titular del Poder Ejecutivo le da continuidad a las matutinas de AMLO.
Para muchos expertos y especialistas, es más de lo mismo, las miles de mentiras que le fueron contabilizadas a López Obrador resultaron ser una estrategia efectiva para la “percepción” de que los mexicanos están inmersos en una gran “transformación”, que pronto saldrán de pobres o bien que tendrán mejores niveles de vida.
LA PRIMERA MANDATARIA TIENE LA HABILIDAD Y EL EQUIPO CAPAZ PARA INICIAR UNA REAL TRANSFORMACIÓN
La Primera Presidenta tiene la oportunidad histórica y posee la inteligencia y habilidad política para iniciar una verdadera transformación.
Cuenta con un gabinete de personas capaces y experimentadas en sus áreas de responsabilidad.
Marcelo Ebrard, Omar García Harfuch, Juan Ramón de la Fuente, Édgar Amador Zamora, Alicia Bárcena, Rosaura Ruiz y el doctor Kersenovich son algunos de los colaboradores de primera línea que posee Sheinbaum Pardo.
Basta de simulación, eso concluyó en 2024. Estamos a tiempo para saber si estamos frente a una verdadera lideresa y jefa de Estado, capaz de realizar las más grandes hazañas para llevar a buen puerto a su pueblo.
Una Presidenta que reconstruya la unidad nacional. Debe quedar atrás la división de los mexicanos. No a la continuidad de las fallidas políticas de la demagogia populista.
Si se quiere la confianza para la inversión, deben quedar atrás titubeos y confusiones en las señales y las acciones de gobierno. Tenemos la esperanza bien puesta en el liderazgo de la Mandataria Sheinbaum Pardo.
Algunas acciones son alentadoras, como la reciente reunión que tuvo Claudia Sheinbaum con integrantes de la Asociación de Bancos de México, quienes se comprometen a otorgar más créditos a las empresas y con ello coadyuvar a impulsar el crecimiento económico.

Es hora de comenzar la verdadera transformación del país, recuperar la confianza de los inversionistas y convocar a un gran “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, como primer paso para alcanzar mejores niveles de vida de 130 millones de mexicanos.
El crecimiento económico es el único camino para disminuir la desigualdad y la pobreza.
Los principales factores y condiciones para generar crecimiento económico son: Estabilidad macroeconómica, que se deriva de la estabilidad política, seguridad jurídica y Estado de Derecho; mayor ahorro nacional; más inversión nacional y extranjera en bienes de capital; apoyo a las Pymes, inversión en infraestructura; capital humano con mejor educación y mayor nivel de conocimiento, así como progreso tecnológico.
A México le aguarda un futuro de prosperidad y bienestar compartido. Un país justo y democrático. La Primera Presidenta tiene la palabra.
***Académico y consultor.