PULPO POLÍTICO
El fuego amigo de la AAA
Publicado
Hace 3 mesesen
Por
Redacción
Adán, Andrea y Andy * En “el audio de la soberbia” Augusto López y Chávez presuntamente se burlan del físico de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum * El exsecretario de Gobernación ni Andrés Manuel López Beltrán están en riesgo de perder sus privilegios políticos… y mucho menos ser investigados por los presuntos escándalos de corrupción * ¿Adiós al sueño de la senadora morenista de ser candidata a la gubernatura de Chihuahua?
MARKOFLOS***
Pocos recordarán que los únicos días que el expresidente Andrés Manuel López Obrador dejó de asistir a las Mañaneras, por estar enfermo, fue cuando en enero de 2022 se le realizó un cateterismo coronario.
López Obrador designó a su “hermano” Adán Augusto López Hernández para continuar con las conferencias matutinas presidenciales en su ausencia. Lo anterior fue una muestra de la gran confianza y cercanía con Andrés Manuel.
El exsecretario de Gobernación fue quien de manera oficial informaba sobre la hospitalización y cateterismo que se le practicó a López Obrador.
Lo anterior coincidió con un hecho político que causó gran escándalo e incertidumbre, la afirmación del expresidente respecto a que ya tenía elaborado su “testamento político”.

Este anuncio generó muchas especulaciones y críticas. Que si AMLO estaba pensando en que no sería indispensable su presencia para dar continuidad a la “Cuarta Transformación”. Que si se pudiese seguir ejerciendo el poder desde “La Chingada” (su finca o quinta en Chiapas) o incluso desde “el más allá”.

Que si en ese testamento cedería el poder a Claudia Sheinbaum Pardo (la hija predilecta), a Adán Augusto López (el hermano de la vida) o bien a Marcelo Ebrard Casaubón (el eficiente carnal apagafuegos).

A tres años de decidir a quién heredaría su gran capital político, el expresidente echó a andar a sus “corcholatas” y los puso en medio de una feroz -aunque discreta- competencia, que culminó con el “destape” de Sheinbaum Pardo, a fines de 2023, y que dio como consecuencia las abiertas actitudes de inconformidad, tanto del “hermano” Adán Augusto como del “carnal” Marcelo.

El primero ausentándose totalmente durante meses de la actividad política sin participar en la campaña presidencial y del segundo con abiertas amenazas, incluso de buscar la candidatura presidencial por otro partido.
No fue la entonces candidata quien propició la conciliación de estos personajes, fue López Obrador, quien haciendo gala de su gran poder y habilidad política, comprometió a la futura presidenta de garantizar el liderazgo del Senado al “hermano” y un lugar en el gabinete al “carnal”.

Esto explica por qué el actual coordinador de los senadores morenistas, Adán Augusto López Hernández, se sabe “intocable”, inmune e inamovible en su cargo, pese a la tormenta política que se ha formado en torno a su persona por los grandes escándalos que son del dominio público.
Se sabe “intocable”,
En días pasados surgió otro escándalo al interior de Morena. Otra vez el legislador Augusto López Hernández se vuelve a ubicar en el top de la polémica de la vida política nacional, tan solo porque en plática privada con su “superamiga”, la senadora Andrea Chávez, se puso a hablar mal de su jefa, la Primera Presidenta Claudia Sheunbaum Pardo.
Según el texto, “El audio de la soberbia”, publicado en El Financiero, los audios formarían parte de un conjunto de ocho horas de conversaciones atribuidas a López Hernández.

Aunque no se han hecho públicos, habrían sido escuchados por funcionarios del gobierno que describen un tono político y personal, no vinculado a actividades criminales.
En uno de esos fragmentos presuntamente se relata que López Hernández y Chávez sostienen una conversación sobre el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien el senador llama su “primo”, y sobre la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum, de quien presuntamente hacen comentarios peyorativos relacionados con su físico.

Riva Palacio destaca que el contenido de esas pláticas no sólo sería una falta de respeto para la Primera Mandataria, sino también una muestra de “prepotencia” y “arrogancia” con la que aborda los temas y escándalos que lo involucran, desde su cínica afirmación de que no conocía los antecedentes y mañas de su exsecretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena, hasta la forma en que dio a conocer que tan sólo en dos años había obtenido 759 millones de pesos por trabajos profesionales personales, siendo senador de la República.

El conocido periodista señala que, dentro del partido oficial, crecen las molestias hacia el senador y que, incluso, algunos habrían pedido su salida del cargo por los grandes escándalos en que está inmerso, incluidos los referidos audios.
Del mismo modo se menciona que Andrea Chávez, “por su falta de lealtad hacia la Presidenta”, podría alejarse de la candidatura de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) para la gubernatura de Chihuahua.

Obviamente, ni Adán Augusto López Hernández ni Andrea Chávez reconocen la existencia o veracidad de los audios mencionados en la columna. Sin embargo, en virtud de que tales audios fueron filtrados en el Centro de Inteligencia Nacional, seguramente deberá conocerlos, de primera mano, la titular del Poder Ejecutivo federal.
Aunque sean ciertos y conocidos por la Presidenta, los audios en los términos referidos por Rivapalacio, nadie debe esperar que la Primera Mandataria se atreva a romper sus compromisos políticos con su “jefe” y antecesor.
Son ilusos, especuladores de café, o conservadores tendenciosos quienes se atreven a dudar que la Presidenta rompa su única y real alianza, que no es con el pueblo, ni con la opinión pública nacional, ni con las instituciones del Estado Mexicano, lo es sólo con “Palenque”.
Por ello, Adán Augusto ni “Andy”, están en riesgo de perder sus privilegios políticos… y mucho menos ser investigados por los presuntos escándalos de corrupción: El ”huachicol”, la relación con “La Barredora”, los depósitos en Suiza de cientos de millones de dólares que hizo el socio y mejor amigo de Andy.

A un año de gobernar el país, la Presidenta goza de una gran aceptación del orden del 72%, sin embargo, los escándalos referidos más los que se acumulen en los próximos meses, pueden crecer en la misma proporción que su popularidad se derrumbe.
Dicho de manera concreta: El pueblo aprueba a la Primera Mandataria Sheinbaum Pardo y reprueba al gobierno federal.

Por supuesto que millones de mexicanos queremos una Presidenta fuerte, valiente y que lleve a México por mejores condiciones de justicia y democracia; que tengamos un crecimiento económico y sostenido como la única vía para logar más recursos y mejores políticas en educación, salud, programas sociales, vivienda.
Una Presidenta que retome la ruta del México unido, democrático, plural y próspero.
Queremos que nos gobierne la Mandataria Claudia y no Claud-and-drés.
No estamos en el año 44 A.C., ni es el caso de la traición de los senadores contra el emperador Julio César, pero en el siglo XXI las traiciones y la pérdida del poder pueden darse paulatinamente.
Es una lección histórica destacada en la obra “El Príncipe” (Maquiavelo), que el poder no se comparte, la idea es la de un príncipe centralizado que ostenta el poder absoluto para asegurar la estabilidad del Estado.

Consolidar ese poder debe ser una tarea difícil y titánica, sobre todo cuando el gobernante está condicionado por factores externos.
Tomar esa decisión a tiempo puede ser crucial para conservar el poder.
Por el bien de 130 millones de mexicanos: “La patria es primero”.
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PULPO POLÍTICO
Reforma electoral, la tormenta que viene
Publicado
Hace 5 díasen
enero 15, 2026Por
Redacción
El último clavo a la democracia * Morena se enfrenta no sólo a la oposición, sino también a sus partidos aliados, PVEM y PT
MARCO ANTONIO FLORES***
Desde junio de 2025 lo habíamos advertido en esta su revista política IMPACTO. Los últimos bastiones de nuestro régimen democrático constitucional, el INE y el TEPJF, ya se encontraban moribundos y la inminente e innecesaria reforma electoral será “el último clavo” de su sepultura.
A partir de 2024, cuando el INE y el TEPJF otorgaron la mayoría calificada al partido en el poder, inició la debacle. El proyecto del expresidente Andrés Manuel López Obrador (al estilo chavista venezolano), de concentrar el poder, se empezó a concretar.

Nulificaron los contrapesos del Poder Ejecutivo con la desaparición de los organismos constitucionales autónomos. Gobiernan 24 entidades federativas, los Poderes Legislativo y Judicial están controlados y cooptados por el Ejecutivo.
Ahora, con la reforma electoral, se dará la “puntilla” a los cimientos y estructura de la plataforma democrática-electoral que nos llevó décadas construir.
Y como dijera el clásico “Y nadie hace nada”. La oposición política está acotada, las fuerzas políticas divididas y desorientadas. A los factores reales de poder no les afecta, sino todo lo contrario: El Ejército, con más poder y concesiones que nunca; los grandes empresarios son intocables y con más ganancias que en el neoliberalismo; la Iglesia a veces tiene voz, pero no pesa en la balanza del poder.
La mayoría electoral (los más pobres y con menores niveles educativos) está asegurada y satisfecha con las dádivas en que han convertido los programas sociales, además esa mayoría cree la narrativa y las promesas de que vivimos una “transformación” y que pronto saldrán de la pobreza.

Las condiciones están dadas para convertirse en la “tormenta perfecta”. La próxima negociación del T-MEC y el más bajo crecimiento económico en 40 años son los ingredientes que convierten la reforma electoral de un asunto político en uno también económico.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha reiterado la necesidad de reducir el costo de las elecciones, el financiamiento público que se entrega anualmente a los partidos y el tamaño del Poder Legislativo.

La Comisión Presidencial de la Reforma Electoral afina la propuesta que será enviada al Congreso en la primera semana de febrero.
Es cierto que los costos del sistema político electoral son altos, pero los costos políticos e incluso económicos pueden ser exponencialmente más costosos.
En 2026, el presupuesto para este rubro es del orden de 40,000 millones de pesos si se consideran los 7,700 millones que se entregará a los partidos políticos nacionales para su gasto ordinario; otros 7,000 millones que reciben los partidos a nivel estatal; el presupuesto del Instituto Nacional Electoral (INE), de 14,099 millones de pesos en 2026, un año sin elecciones federales; el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que ejercerá 3,749 millones de pesos; los 32 Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), a los que los estados destinan alrededor de 10,000 millones de pesos anualmente, y los 32 tribunales electorales de los estados que cuestan alrededor de 2,400 millones de pesos.
Como referencia de comparación, apuntamos que los costos de las obras insignia de AMLO (Tren Maya, AIFA, Dos Bocas) superaron significativamente sus presupuestos originales, con sobrecostos reportados de más de 670 mil millones de pesos, alcanzando un costo conjunto cercano a 1.18 billones de pesos, duplicando en algunos casos las proyecciones iniciales, debido a cambios en el alcance, electrificación y falta de transparencia en los controles presupuestales.

La Primera Mandataria ha dado línea en su discurso cotidiano de las Mañaneras del Pueblo para reducir los montos de presupuesto para los partidos políticos y para las elecciones, respaldada por encuestas y consensos al estilo de su antecesor, como ocurrió desde que se suspendió la construcción del aeropuerto Texcoco -capricho que costó 300 mil mdp-.
Otros temas que ha “sugerido” la titular del Poder Ejecutivo son la reducción de las Cámaras del Congreso, actualmente compuestas por 500 diputaciones y 128 senadurías, así como la eliminación de las plurinominales, tema que en los foros de la Comisión ya han descartado, ya que se advertía que implicaba la eliminación de la representación proporcional, que hoy permite la representación de las minorías en el Poder Legislativo. Sin embargo, la Comisión aún no ha llegado a la fórmula definitiva para lograr los dos objetivos: reducir el tamaño y los costos de las Cámaras, y mantener la representación proporcional.
En estos temas, Morena se ha enfrentado no sólo a la oposición, también a sus partidos aliados PVEM y PT, que se han manifestado en contra de la desaparición de los plurinominales y la reducción de las prerrogativas.

Otro tema muy delicado y polémico es la virtual desaparición del INE, ya que se pretende retomar la propuesta de López Obrador: El Instituto Nacional Electoral (INE) se convertiría en Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), con un Consejo General que se reduciría de 11 a 7 integrantes, ya no designados por la Cámara de Diputados, sino electos mediante voto popular.
La propuesta también planteaba la desaparición de los 32 OPLE. Hasta el momento no hay una propuesta definitiva. Con la elección de los consejeros del INE, a la presidenta Guadalupe Taddei y demás consejeros que apoyaron incondicionalmente la elección del Poder Judicial, se les daría una “sopa de su propio chocolate”.

El financiamiento de partidos y campañas es otro tema delicado, que, de cambiarse, puede abrir la puerta para facilitar el financiamiento empresarial o de grupos del crimen organizado.
La reforma tendría que discutirse y aprobarse entre febrero y marzo, para ajustar las leyes secundarias en el mes de abril. El límite legal para la aprobación de cambios a las leyes electorales es el 31 de mayo, para que puedan entrar en vigor en las elecciones federales intermedias de 2027, cuando también se renovarán 17 gubernaturas, 31 Congresos locales y ayuntamientos en casi todo el país.
La tormenta que se avecina en este 2026 también es advertida por la “Consultora Integralia”, que pone como los primeros riesgos políticos de este año a la reforma electoral, la renegociación del T-MEC y el intervencionismo de Estados Unidos.
En un informe, la consultora destaca que los 10 riesgos son propiciados por tres condiciones del entorno político que hacen de 2026 un año de riesgo político elevado: “La concentración de poder en la coalición gobernante, el lento crecimiento de la economía y los obstáculos estructurales que enfrentan las empresas”.
La consultora coloca a la reforma electoral como el principal riesgo, pues se prevé que la mayoría de Morena-PT-PVEM apruebe una enmienda que vulnere la integridad del sistema electoral y su capacidad para organizar contiendas equitativas, confiables, legales y transparentes, al disminuir las facultades operativas de los órganos electorales y restringir la competencia política, lo que afianzaría la concentración de poder del oficialismo.
El informe indica que -aunque la reforma electoral no afecta de forma directa e inmediata el clima de negocios- “sí contribuiría a elevar el riesgo político, ya que habría una mayor concentración de poder, lo que a su vez aumentaría la incertidumbre de los agentes económicos y podría ahuyentar aún más la escasa inversión del país”.
Aparte de la división del país que se ha cultivado desde el sexenio pasado, entre buenos (los gobiernistas) y malos (los conservadores), en realidad tenemos un país dividido en dos bandos: la élite y el pueblo.
Por un lado, la élite, integrada por los privilegiados del poder político y los del poder económico, que son una minoría, que no llega a los 3 millones de personas, van de la mano y tienen una sólida alianza, más fuerte que en toda la era del neoliberalismo.
Por otro lado, todo el pueblo, 127 millones de personas, integrado por: 34 millones que, de manera clientelar, apoyaron en 2024 el proyecto de la “transformación”; 22 millones que votaron en contra del proyecto ganador y 44 millones de abstencionistas que no se expresaron en la última elección presidencial.
Hay otros 30 millones que no figuran en el padrón electoral. A las élites económica y política parece no preocuparles el nulo crecimiento de la economía, ni la destrucción de la democracia.
Mientras unos disfrutan su poder político y otros sigan teniendo las mejores ganancias, no dirán nada.
En el momento de una eventual crisis, sólo apretarán un botón y sus capitales saldrán hacia un país seguro, económicamente hablando.
Tal vez sus hijos y nietos que permanezcan en México pagarán los costos económicos sociales y políticos en el futuro.
AMLO y su movimiento de “transformación”, ahora en el segundo piso, ha logrado una exitosa e irónica fórmula al afirmar “primero los pobres” al tiempo de sellar alianza con la “mafia del poder”.

Además, de manera transexenal, sigue imponiendo todas y cada una de las reformas constitucionales, que dio a conocer en febrero de 2024.
De esas iniciativas, destacan las más destructivas, la mal llamada “reforma del Poder Judicial”, la desaparición de organismos autónomos y la “reforma electoral”.
De las anteriores mencionadas, sólo falta completar la innecesaria reforma electoral, pero su próxima aprobación es inminente.
Todavía hay esperanza de que, en medio de un horizonte nublado y una tormenta en formación, la capitana del barco en que navegamos 130 millones de mexicanos, la Presidenta Sheinbaum Pardo, trace la ruta correcta, enderece el rumbo y salgamos bien librados del temporal que se avecina.
¿O será que los mexicanos -el pueblo sabio- quieren volver a los 70s; que el gobierno controle el Padrón Electoral y las credenciales del INE? ¿Que sea el gobierno y no los ciudadanos los que cuenten los votos? ¿Será que añoran ser gobernados por el gran Tlatoani que tiene todo el poder en sus manos? A ver qué dicen las “encuestas”.
***Académico y consultor.
Trump afirma que detención de Maduro es una advertencia a cualquiera que amenace la soberanía nacional de EU * “Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, expresa el exmandatario Andrés Manuel López Obrador
MARCO ANTONIO FLORES***
“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Esa es la lectura sobre Donald Trump, quien advirtió el pasado sábado 4 de enero de 2026, que habrá que “hacer algo” contra el narcotráfico en México.
Luego de la captura de Nicolás Maduro, en entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense reitera que los cárteles de la droga son los que gobiernan México y no la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con quien dijo tener una buena relación de amistad.
Asegura que le ha preguntado a Sheinbaum Pardo sobre si quiere que Estados Unidos se deshaga de los cárteles de la droga en México y ella ha dicho que “no, no, no”.
Sería bueno saber qué información tiene el gobierno de Estados Unidos sobre la avasalladora presencia de los cárteles en México. Es obvio que la Primera Mandataria no está aliada, los ha combatido como no se hizo antes. Lo que no sabemos es la información que los americanos (Departamento de Estado, de Justicia, CIA y FBI) tengan respecto al sexenio de Andrés Manuel López Obrador con la aplicación de la consigna “abrazos y no balazos”.
Por el bien del país y del gobierno, Sheinbaum Pardo ha hecho muy bien en deslindarse de esa política en materia de seguridad. “Otro gallo le cantaría a México”, si lo mismo se hiciera en materia de respeto a las instituciones democráticas constitucionales.
La división de Poderes, los organismos autónomos constitucionales, la Ley de Amparo, la libre competencia en materia de energía.
La prueba de fuego para Claudia Sheinbaum es si da la puntilla a la democracia mexicana con la polémica e innecesaria “Reforma Electoral”, que acabaría con elecciones libres y democráticas.

La pregunta es si Sheinbaum quiere pasar a la historia como una gran lideresa o ser considerada como cómplice de un supralíder con sospechas de narcopresidente y ser considerada el equivalente de lo que Nicolás Maduro fue en relación a su antecesor Hugo Chávez.
El dilema sería permitir que Trump venga por AMLO y su camarilla o bien sacrificar su gobierno y liderazgo, en aras de una inútil lealtad a su antecesor y sus desplantes de “tirano” destructor de nuestro régimen democrático constitucional.
LA CRÓNICA DE UNA CAÍDA ANUNCIADA
En la medianoche del 2 de enero de 2026, el gobierno de Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tras un ataque quirúrgico, “a gran escala”.
Donald Trump informó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados de Venezuela. La captura de Nicolás curre tras semanas de altas tensiones entre los dos países, en las que Washington había atacado embarcaciones en el Caribe que, según Donald, transportaban drogas.
Desde 2020 el Departamento de Justicia de EU acusó al presidente venezolano de estar involucrado en actividades relacionadas con el narcotráfico.

El mandatario estadounidense dijo que Maduro enfrentará un juicio por diversos delitos en Nueva York.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la “guerra fría” dio como resultado la geopolítica de los ejes comunismo (URSS) versus capitalismo (Estados Unidos), con la que cada eje pretendía conservar sus regiones de influencia y dominación. Esta política ahora parece recrudecerse entre Rusia-China vs. EU-Europa Occidental.
Con la detención del mandatario venezolano, recordamos algunas de las intervenciones de EU en América Latina para proteger sus regiones de influencia.
En 1961, invasión en “Bahía de Cochinos”, en la Cuba comunista, para evitar la instalación de una base de misiles de la URSS.
En 1965 derrocó a Juan Bosch, en la República Dominicana, por sus ligas con el comunismo.
En 1973, en Chile intervino para derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende.
En 1989, con George Bush, entraron en Panamá para desmantelar el Ejército del país y capturar a Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación “Causa Justa”. Noriega había trabajado para la CIA.

En 1994 invadió Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de la isla elegido en unas elecciones democráticas en 1990.
DESDE 2020 ESTABA EN LA MIRA
Maduro es prófugo de la justicia de Estados Unidos desde 2020, acusado de encabezar el Cártel de los Soles y de inundar las calles de la potencia norteamericana de cocaína. En Venezuela la ruta del control de las instituciones siguió el camino para convertirla en un narcoestado.
Hugo Chávez compitió en las urnas en 1998 y barrió, los venezolanos creyeron en sus promesas. A partir de su ascenso al poder, Chávez planeó, diseñó y puso en marcha lo que podríamos denominar “Manual para convertir un país en narcoestado”.
A ver si a los mexicanos les suena “familiar”. Si hay alguna similitud con el gobierno de AMLO, se tratará de una mera coincidencia.
Ai les va: Primero, conquistar el poder por la vía democrática, ofreciendo al pueblo mejores niveles de vida, creando una clientela o plataforma electoral, para que los programas sociales se conviertan en dádivas que puedan mantener esa clientela electoral satisfecha y agradecida con el gran líder que les cambia la vida.
Segundo, inventar un enemigo común, “combatir a los enemigos del pueblo” (la derecha, la prensa, los periodistas, los corruptos, el imperialismo yanqui, los conservadores); en este contexto acuñó aquella famosa frase “Yo ya soy del pueblo, yo ya no me pertenezco”. Estas palabras las repitió AMLO en diversas ocasiones.
Tercero, socavar todas las instituciones democráticas del régimen; cooptación de los Poderes Legislativo y Judicial, y de los órganos electorales.
Cuarto, asegurarse del control militar, de la policía, de todas las Fuerzas Armadas, propiciar la militarización del país y el fortalecimiento de la Guardia Nacional.
Quinto, alianza con el narcotráfico y crear sus propios cárteles para convertirse en un narcoestado con presencia mundial.
Desde el año 2000, Chávez expulsó a la DEA de Venezuela, AMLO también.
En 1999, Hugo declara el inicio de la Revolución Bolivariana en la primera sesión de la Asamblea Nacional Constituyente establecida por el gobierno para redactar una nueva Constitución.
Esa idea de cambiar la Constitución de Venezuela puede extrapolarse a México, en 2024, en el momento en que el INE le otorgó la sobrerrepresentación al partido en el poder y con ello la mayoría calificada, de esta forma la 4T logró cambiar la Carta Magna a su antojo.
El sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, dio continuidad a todos y cada uno de puntos del “Manual” para convertir a Venezuela en un narcoestado. Por ello llevó a Venezuela a la mayor crisis política, económica y social de su historia.
El resultado de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 fue la respuesta del pueblo venezolano a 25 años de sometimiento, de destrucción de su régimen democrático, de represión, de la peor crisis económica y de la salida de ocho millones de venezolanos de la narcodictadura.

Con 82% de las actas publicadas por la oposición, en números globales el opositor Edmundo González obtuvo 7 millones de votos contra 3 millones de Nicolás Maduro.
Ante las evidencias, el Consejo Nacional Electoral venezolano (CNE), otra de las instituciones cooptadas por el régimen chavista, anunció el “triunfo” de Nicolás Maduro con el 51.2% de los votos frente al 44.2% del opositor Edmundo González Urrutia.
La respuesta de Nicolás a las protestas de la oposición: 17 muertos y 1,500 detenidos. La comunidad internacional, con fundamento en el derecho internacional, no reconoció a Maduro como presidente legítimo.
Estados Unidos, Perú, Ecuador, Costa Rica, Argentina, Uruguay y Panamá reconocieron a Edmundo González como el presidente de Venezuela. México, ante las evidencias del triunfo opositor, no se atrevió a reconocerlo.
El chavismo, continuado por Maduro, pasó de ser un intento de revolución (transformación,) a convertirse en un gobierno manejando el Cártel de los Soles, nomenclatura que recibe de la insignia de un sol que visten los oficiales del Ejército bolivariano.
Los principales comandantes de constituir y dirigir esta organización criminal son: Padrino López, imputado en 2020 por tráfico de drogas junto a Diosdado Cabello; Tareck El Aissami, Néstor Roverol y el general Alcalá.
Una columna publicada en el Corriere della Sera señaló: “Nicolás Maduro convirtió a Venezuela en el centro mundial del tráfico de cocaína, el lugar donde la cocaína se almacena y se envía a todos los rincones de la Tierra. Hablar de justicia social desvía la atención de los asuntos criminales”.
El exjefe de Seguridad de Hugo Chávez, Leamsy Salazar, “ha aportado pruebas de cómo Venezuela es un narcoestado”, antes de ser encarcelado por decir que “el gobierno sólo era una manzana podrida”.
El liderazgo de Diosdado Cabello, uno de los pilares del gobierno de Maduro, ha sido exhibido en diversas publicaciones. Se afirma que “Cabello ha sido señalado como el jefe del Cártel de los Soles, compuesto por oficiales de alto rango del Ejército venezolano”, subrayando la complicidad de las fuerzas militares en el entramado del narcotráfico.
“Toda palabrería retórica de quienes han destruido un país y han manipulado y utilizado los ideales socialistas”, “Los que realmente creen que estos traficantes en nombre de la ideología sólo están creando una cortina de humo para defender su negocio”.
Los puntos del manual chavista para convertir un país en narcoestado, coinciden con lo que ha ocurrido en México los últimos siete años.
Si el narco controla gran parte del territorio nacional, tiene nexos con autoridades de los tres niveles de gobierno, e interviene de manera creciente en los procesos electorales para elegir a esas autoridades, entonces ¿estaríamos en camino de convertirnos en un narcoestado?
Porfirio Muñoz Ledo, unas semanas antes de morir, acusó a López Obrador de tener alianza con el narcotráfico y advirtió sobre el peligro de que México fuera dominado por el crimen y por los militares.
Habrá que esperar el desenlace de toda esta analogía México-Venezuela. Esperemos que sólo sean infundios contra el movimiento revolucionario de la Transformación y que México siga la senda de la prosperidad, la democracia y la justicia, así como el combate a la corrupción y a la impunidad. Mejores políticas públicas en educación y salud. El mejoramiento de la justicia y la creación de las condiciones para la inversión y el crecimiento económico.
Ojalá así sea, Sheinbaum es la esperanza de millones de mexicanos.
LA POLÍTICA NO ES IMPOSICIÓN: AMLO A TRUMP
El expresidente Andrés Manuel López Obrador reaccionó a la detención del mandatario venezolano, luego del bombardeo de Estados Unidos la madrugada de este sábado.
López Obrador recordó que, aunque está retirado de la política, sus “convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente.
“Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial”, añade.

“Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición”, agrega.
“Recuerde que ‘el respeto al derecho ajeno es la paz, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano. Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum”, expresa Andrés Manuel.
TRUMP LANZA AMENAZA
El mandatario de EU subraya que la intervención es muestra de su resurrección de la Doctrina Monroe.
“Ahora se llama la Doctrina Donroe (por Don de Donald). Nuestro dominio del hemisferio occidental nunca más será cuestionado”, añade.
Recalca que el operativo también sirve como “una advertencia a cualquier que amenaza la soberanía estadunidense” y proclama que “el pueblo venezolano está libre” y que el “hemisferio está más seguro ahora”.

La detención de Maduro y su esposa muestra que “Estados Unidos puede proyectar su fuerza en cualquier lugar, en cualquier momento”, expresa Pete Hegseth, secretario de Guerra de la Unión Americana.
***Académico y consultor.
PULPO POLÍTICO
¿Fin al populismo de izquierda en América Latina?
Publicado
Hace 4 semanasen
diciembre 26, 2025Por
Redacción
El comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín * Al pueblo no le interesa la postura ideológica, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura
MARCO ANTONIO FLORES***
Luego de las elecciones presidenciales en Chile, en donde resultó electo, en segunda vuelta, José Antonio Kast, se tiene un balance casi en empate entre los países gobernados por la izquierda y por la derecha.
De 20 países latinoamericanos, actualmente en nueve hay gobiernos de derecha y en diez, de izquierda. Entre estos últimos, en México, Brasil, Colombia, Venezuela, Cuba, Nicaragua y Uruguay. En la derecha destacan los gobiernos de Argentina, Ecuador, Salvador, Bolivia, Honduras, Paraguay, Perú. Las últimas elecciones en esta región han girado de la izquierda a la derecha.
Por ello intentaremos recordar el significado y origen de la izquierda y la derecha ideológicas. Se definen como posturas políticas, sociales y económicas, originadas en la Revolución Francesa, donde la izquierda se asocia con igualdad, progreso y mayor intervención estatal, y la derecha con tradición, orden y libertad individual/mercado, aunque sus significados evolucionan y varían según el contexto histórico y país.
No se consideran bloques cerrados. Sus fines y características se entrelazan. Una persona puede tener ideas progresistas en lo social y conservadoras en lo económico, o viceversa. Lo que es de izquierda o derecha puede cambiar con el tiempo y el lugar (ej. el liberalismo fue de izquierda en sus inicios).
Las últimas corrientes ideológicas tienen diversas combinaciones. Incluye liberales (centro), socialdemócratas (izquierda moderada), conservadores (derecha), libertarios (izquierda/derecha extrema), etc.
En resumen, izquierda y derecha son etiquetas útiles para entender grandes tendencias políticas, pero la realidad es más compleja y matizada, requiriendo diálogo y respeto por las diferentes perspectivas.
Hoy en México, en el partido en el poder, hay muchos desorientados, seudocomunistas, populistas de “izquierda”, como Pablo Gómez, Gerardo Fernández Noroña y muchos morenistas que viven en los 70s cuando existía la Guerra Fría.

Confunden izquierda, derecha, comunismo y capitalismo. Viven en el siglo pasado, cuando la Guerra Fría fue un enfrentamiento ideológico post-Segunda Guerra Mundial entre el capitalismo (liderado por EU, con propiedad privada y libre mercado) y el comunismo (liderado por la URSS, con propiedad colectiva y control estatal), dividiendo al mundo en dos bloques antagónicos, Occidente y Oriente, que competían por expandir su sistema sin llegar a un conflicto directo por las armas nucleares, mediante espionaje, carrera armamentista y guerras.
Connotados líderes mexicanos de “izquierda” en el poder, ignoran que el comunismo que lideraba la URSS fracasó y concluyó en 1989 con la caída del Muro de Berlín.
En la actualidad hay quienes conciben la competencia económica entre China y Estados Unidos, como una nueva “guerra fría” ideológica.
Las condiciones ideológicas de China son muy diferentes de lo que fue el comunismo de la URSS. El país atravesó enormes cambios. Mao instaló políticas marxistas, pero a diferencia del comunismo soviético, centrado en la clase obrera, la revolución maoísta se basó en los campesinos e inició su proceso de industrialización.
Setenta y seis años después de su fundación, la China actual parece casi opuesta a la nación que concibieron los fundadores del PCCh.
Hoy China es el segundo país del mundo con más millonarios (hay más de 6 millones, según el último Informe de riqueza global de UBS). Su Producto Interno Bruto (PIB) sólo es superado por el de Estados Unidos.
Todo se debe a los cambios que introdujo a partir de 1978 Deng Xiaoping, quien impulsó un programa económico que liberalizó la economía, permitiendo el resurgimiento del sector privado y descentralizó el poder. Se abrió al exterior: viajó a EU y selló los lazos con Washington.
El modelo económico introducido por Deng, basado en una economía de mercado, permitió que China empezara a crecer a niveles récord y sostenidamente durante cuatro décadas.
El Banco Mundial estima que más de 760 millones de chinos salieron de la pobreza gracias a las reformas, algo sin precedentes -aunque la desigualdad es creciente-.
Hoy China en lo político ideológico es un país más estatista que comunista. Es un Partido-Estado, que sacrifica libertades por control, no existe la libertad de prensa.

Según Human Rights Watch, el gobierno chino “mantiene un estricto control sobre Internet, los medios masivos, la academia y las comunidades religiosas. Sin embargo, “económicamente China hoy está más cerca del capitalismo que del comunismo”, según analistas internacionales.
Así el “capitalismo estatal”, ha exacerbado la guerra comercial entre China y EU. Ante el dilema de si la China de Xi se está haciendo más capitalista o más comunista, el consenso indica que ninguna de las dos opciones es acertada: “Es más estatista”.
Por ello, lo que está ocurriendo en América Latina debe verse con objetividad y desechar la idea del giro a derecha o izquierda. La población no vota ideológicamente sino con el bolsillo o guiada por un sentimiento de angustia por inseguridad o frustración respecto al funcionamiento del Estado, los partidos y la clase política. Ideológicamente, la región sigue siendo muy heterogénea.
El reciente triunfo de la derecha en Chile no debe considerarse como una tendencia obligada en toda la región. En opinión de Andrés Malamud, “es improbable que el triunfo de Kast en Chile tenga gran impacto regional”. Esto, por dos razones, dice a DW el investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa: “Primero, es lo usual que Chile alterne entre izquierda y derecha cada cuatro años. Segundo, Kast tiene un estilo menos disruptivo que Bukele o Milei”.
“Hablar de ola derechista es descriptivamente correcto, pero analíticamente engañoso: En Sudamérica están triunfando las oposiciones, que sólo circunstancialmente son de derecha”, señala Malamud.
En el caso de Chile diversos analistas coinciden en que la derrota del presidente Boric tuvo que ver con temas de corrupción, seguridad, criminalidad y migración, dejando a un lado la agenda democrática de Boric.
En el esquema geopolítico mundial, los signos de los nuevos gobiernos en América Latina incidirán en el foco de las dos grandes potencias: Estados Unidos y China.
El gobierno chileno de Kast estará más cercano a los intereses de Estados Unidos.

Esto podría tener efectos también en la relación con China, nación que ha tenido influencia en Chile y otros países de la región, con crecientes exportaciones, instalación de complejos manufactureros (automotrices) y grandes inversiones en obras públicas, y que ha buscado extender en Latinoamérica.
Además, el triunfo de Kast se debió a que supo negociar y aprovechar las transferencias de votos de los candidatos de derecha derrotados en la primera vuelta, tras conseguir el apoyo del libertario Johannes Kaiser y de la representante de la derecha más tradicional Evelyn Matthei. También capitalizó gran parte de los votos del tercer candidato en primera vuelta, el economista antisistema Franco Parisi, que el mes pasado había obtenido el 20% de los sufragios.
Entre los factores de incertidumbre que acompañaban esta elección estaba el destino de los votos de más de cinco millones de chilenos que solían abstenerse y que por primera vez estaban obligados a sufragar.
Ese voto obligatorio, en su tercer intento por la presidencia, justificó en parte que Kast lograra un récord de más de siete millones de apoyos, convirtiéndose en el presidente más votado de la historia.
Las principales banderas de Kast fueron un “gobierno de emergencia” para atajar con “mano dura” los problemas en materia de seguridad-delincuencia, inmigración y progreso económico.

Las elecciones presidenciales del 2026 en Costa Rica, Colombia, Brasil y Perú serán una nueva prueba para verificar cuánto ha crecido la adhesión a las posturas de “derecha”.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo felicitó a José Antonio Kast y señaló: “Creo que es un momento de reflexión para los movimientos progresistas en América Latina y por qué se dan estas circunstancias”.
Asegura que un giro desde un gobierno progresista como el de Boric a uno conservador no ocurrirá en México.
“Aquí hay unidad, y a veces cuando no hay unidad en los movimientos, se genera esta disminución del apoyo”, expresa la Primera Mandataria, pero lo sucedido es un asunto que debe “analizarse” para comprender cómo se ha llegado a ese resultado electoral.
Si México continúa en la ruta democrática con elecciones libres y transparentes, como ocurrió en Chile, un eventual triunfo de Morena sería legítimo y reconocido por 130 millones de mexicanos.
Sin embargo, si la anunciada e innecesaria reforma electoral se convierte en control estatal de elecciones, estaremos más cerca del autoritarismo al estilo Venezuela, Cuba y Nicaragua. Como se ha visto, al pueblo no le interesa definirse como de izquierda o derecha. No más populismo, lo que demanda es un país con más seguridad, menos delincuencia, una economía creciente y sana, así como mejores servicios de salud, educación e infraestructura.
Deseamos tener un país unido y en paz. Un México próspero, justo, libre y democrático. Que así sea por el bien de todos los mexicanos.
***Académico y consultor.
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