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LA FERIA

Aires de triunfalismo nunca es aconsejable

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Los jefes de Estado deben conducirse con realismo y ética * El triunfalismo en política es como el alcohol y las drogas, que embriagan y hacen alucinar a sus consumidores y por eso aumenta las probabilidades de errores y resultados negativos, expresa en su artículo Nurys Paulino

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

El basurero de la historia.

La prima Guille (Guillermina) era simpática y bailaba como Ginger Rogers, pero era feíta (muy fea).

Tío Emilio, su papá la adoraba y en el primero de Prepa, compró todos los boletos para hacerla elegir reina del colegio y así fue.

Con vestido de gran cola, capa, cetro y corona de diamantina, presidió el desfile ante el enmudecido público.

Al terminar tiró capa, corona y cetro, y se fue gritándole a su papá: -¡No me vuelvas a hacer esto! -tenía razón.

 

GRAN EMBROLLO POR EL FENTANILO

La muy buena noticia del jueves 31 de julio fue que se prorrogó 90 días la pena de muerte a la economía nacional que se ejecutaría el día 1 de agosto (30% de arancel de castigo de Donald Trump a las exportaciones de México a Estados Unidos).

El patán de la Casa Blanca lo informó en redes sociales y dejó muy claro que “México seguirá pagando el arancel del fentanilo del 25%, un arancel del 25% a los automóviles y un arancel del 50% al acero, el aluminio y el cobre”… y no quita el dedo del renglón: Todo este embrollo es por el fentanilo.

La Presidenta Sheinbaum lo celebró: “El acuerdo alcanzado con Trump salva el T-MEC. Tenemos el mejor acuerdo posible (…)”. Y hay que reconocer que sí le salió bien la cosa. No hay que ser cicateros. Aunque eso del “mejor acuerdo posible”… mmm… otra vez al triunfalismo.

El triunfalismo ese optimismo exagerado, ese aire de superioridad, esa manifestación pomposa de éxito, nunca es aconsejable, menos en cosas de gobierno, ni cuando se trata de un real triunfo, de la feliz terminación de algún asunto, menos cuando es mentira lo pregonado. Aparte, es de mal gusto.

Triunfalismo es cuando la dama del bastón de palo nos dice “es claro y notorio que México avanza en el camino de la prosperidad compartida”; “la economía de México está fuerte, sólida”; “hay más bienestar”; “récord en inversión extranjera”; “el nivel más bajo de desempleo” o cuando al referirse a su propio partido, dijo: “(…) somos el movimiento social y político más fuerte de todo el mundo, de todo el planeta (…)”.

Sí, sí lo dijo, de Morena, el 22 de septiembre de 2024, en su Congreso en la Ciudad de México. Morena aspira a afiliar 10 millones de tenochcas simplex, muy bien, el Partido Bharatiya Janata de la India tenía el año pasado 202 millones de miembros declarados y el Partido Comunista Chino tiene más de 100 millones; y si le parece disparejo comparar con partidos de países tan inmensos, entonces, que se entere la dama del bastón de juguete que el Partido Demócrata de EU tiene más de 45 millones de afiliados registrados uno por uno y el Republicano de allá mismo, más de 36 millones.

El triunfalismo no raramente lleva a caer en el ridículo y a decir frases propias de los cómicos de la lengua.

En estos tiempos de ‘apoteosis de la propaganda’ (frase del gran Amando de Miguel), no pocos políticos y algunos jefes de Estado caen en la tentación boba de ser populares (y algunos gastan carretadas de dinero en encuestas de resultados peculiares, sí, lamenta este menda abollarle el candor, pasa). Nada más que eso lleva directo al triunfalismo que todo lo tapa.

Busque por su cuenta, de Nurys Paulino, su artículo ‘Maldición del triunfalismo político’, en el que dice unas cuantas verdades como puños:  “(…) si bien es comprensible que los líderes políticos busquen resaltar sus logros y ganar apoyo popular, el ego exagerado puede tener consecuencias negativas para la sociedad (…), puede distorsionar la realidad y crea un relato sesgado (…), provoca que los líderes se enfoquen únicamente en los aspectos positivos de su gestión, dejando de lado o minimizando los problemas y desafíos que afronta la sociedad”.

Luego comenta que el triunfalismo en política es como el alcohol y las drogas, que embriagan y hacen alucinar a sus consumidores y por eso aumenta las probabilidades de errores y resultados negativos.

El triunfalismo fue típico de los totalitarismos del siglo pasado; curiosamente, las dictaduras no suelen ser triunfalistas. El triunfalismo es parte de la propaganda que presenta a los líderes como todopoderosos y a sus gobiernos como infalibles; por eso tienen a la mano una batería de culpables designados para achacarles lo que les sale mal y de plano no se puede ocultar.

El triunfalismo no tolera crítica ni acepta errores. Para el triunfalista la verdad es debilidad. No se trata de que los jefes de Estado propaguen el derrotismo entre su gente, no, ni que sean pesimistas, tampoco, mucho menos fatalistas. Nada de eso, pero sí que se conduzcan con realismo y ética.

En las sociedades bien articuladas, en las que el respeto a la ley es lo normal (hay de esas, créalo), con ciudadanía real, el político, el jefe de Estado puede y debe reconocer errores, sabedor de que la honestidad es la mejor receta ante el fallo y cuando hace falta, sin aspavientos, renuncia al cargo.

El triunfalista no acepta el error, lo niega, aunque sea evidente y cuando la cosa apremia, señala a alguno de sus culpables favoritos, todos del pasado.

Recuerde, Presidenta: los británicos, después de poco más de tres años de hilvanar derrotas ante el Ejército de Hitler, lograron un primer gran triunfo, Churchill lo informó al parlamento: “Tenemos una nueva experiencia. Tenemos una victoria, una victoria notable y definitiva”. Y el 10 de noviembre de 1942 soltó en un discurso protocolario:

“(…) El Ejército de Rommel ha sido derrotado. Ha sido aplastado. Ha sido prácticamente destruido como fuerza de combate (…) Ahora bien, este no es el final. Ni siquiera es el principio del final. Pero es, quizá, el final del principio”. Sin triunfalismo.

O sea que sin triunfalismo ni autoengaño: la prórroga de Trump, señora Sheinbaum, si usted se decide a actuar contra los cómplices del crimen organizado enquistados en su gobierno y partido, no sería ni el final del principio.

Recibió un país en ruinas, bañado en sangre, con territorio dominado por la delincuencia, instituciones exánimes y democracia bajo constante ataque de usted y los suyos. Nadie se lo va a decir, señora, esto va a acabar en el basurero de la historia.

Repito, sobre la prórroga Sheinbaum tiene aires triunfalistas. “México ganó”, dijo en su Mañanera del Pueblo del viernes 1 de agosto pasado.

“Por supuesto internacionalmente estamos viviendo una situación compleja porque el presidente de los Estados Unidos, electo por su pueblo, ha tomado la decisión de cambiar el esquema que habíamos vivido hasta el 20 de enero de 2025 en el mundo entero del comercio internacional”, dijo en su conferencia matutina al reconocer que es una situación delicada mantener la relación cordial y en buenos términos con el inquilino de la Casa Blanca.

LA FERIA

Con el Tío Sam no vale plan con maña

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En el atentado de las Torres Gemelas murieron en total 2,977 personas (sin contar a 19 terroristas) y hubo 24 desaparecidos. Suman 3,001 * No es por comparar, pero de 2019 a 2025, en los EUA han muerto 898,933 personas por el fentanilo, los opioides y algunas otras drogas * Es una equivocación tremenda apostar a que Trump salga debilitado de los próximos comicios o esperar a que se largue (el 20 de enero de 2029)

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Plan con maña.

Contaba la abuela Elena que allá en Autlán, para acabar con la matadera que por generaciones había entre dos familias por ofensas que ya nadie recordaba, la cabeza de una fue a proponerle a la cabeza de la otra, casar a los hijos de una familia con los de la otra para hacer una sola familia y acabar el asunto.

Estuvo de acuerdo el otro y propuso que la fiesta del matrimonio colectivo fuera en su rancho, el otro dijo que no, que en el suyo. Se siguieron matando.

“Era plan con maña”, explicaba la abuela.

 

EU NO OLVIDA

El viernes 11 de septiembre pasado en los EUA conmemoraron el 25 aniversario de los atentados de 2001, cuando dos aviones se estrellaron intencionalmente contra las Torres Gemelas de Nueva York, otro contra el Pentágono y el que cayó en Pensilvania.

Murieron en total 2,977 personas (sin contar a 19 terroristas) y hubo 24 desaparecidos. Suman 3,001 (los desaparecidos obviamente murieron).

Hubo ceremonia oficial presidida por Trump en el Pentágono, que en su discurso no metió la pata.

En donde estaban las Torres, hoy Memorial Nacional del 11 de Septiembre de Nueva York, hubo otra ceremonia a la que asistieron el vicepresidente de los EUA, Vance, todos los expresidentes vivos: Bush, que ocupaba el cargo cuando la tragedia, Clinton, Obama y Biden; y otros altos funcionarios.

Se repite: 3,001 fallecidos y la primera línea de la clase política de los EUA, presente en la conmemoración. Todavía les duele. No olvidan. Siguen teniendo presos en Guantánamo a sospechosos -torturados- de haber participado en esa atrocidad… 3,001 muertos.

Con eso en mente, recapacitemos que nada más de 2019 a 2025, en los EUA han muerto 898,933 personas por el fentanilo, los opioides y algunas otras drogas.

No es dato inventado, usted consulte por su cuenta las cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), con una advertencia, va a tener que sumar año por año y droga por droga, pero ahí está todo (en https://nida.nih.gov/research-topics/trends-statistics/overdose-death-rates).

Como sea, en los EUA recuerdan transidos de dolor, con una congoja que no atenúa después de 25 años, esos 3,001 muertos.

La más reciente encuesta oficial en los EUA, señala que la mitad de la población sigue teniendo presente lo del 11-S, no sólo por los muertos sino porque es la primera vez que pasa algo así en su territorio.

Si nuestros gobernantes actuales creen que con sus cuatrotadas van a jugarle el dedo en la boca al Tío Sam, se equivocan.

Doña Sheinbaum les manda narcos de monte por lotes, pero allá no son tontos, quieren a los que han hecho posible este crimen organizado todo poderoso.

El Cártel de Sinaloa tiene presencia en 96 países, el de Jalisco Nueva Generación en 61. Y en todos los 50 estados de los EUA, en todos, tienen operaciones.

No van a aflojar ni mandándoles a Rocha Moya & Cía., envuelto para regalo.

Los EUA no son el imperio que son, por tontitos, ni dejados ni muy decentes, claro que no, y cuando de cuidar sus intereses o cobrar afrentas se trata, son impíos y despiadados.

Tampoco le gusta nada al gobierno de los EUA que el crimen organizado manda en amplios territorios de nuestro país; dejémonos de trapitos calientes, los criminales nombran candidatos a cargos de elección popular, intervienen en las elecciones, colocan funcionarios municipales y estatales, acaparan obra pública, extorsionan -cobro de piso- a todo mundo, de la señora de las quesadillas a las grandes empresas, los agricultores y los transportistas; y en los EUA tienen más que fundada sospecha de que ya llega su larga mano al gobierno federal. Llega.

No vaya usted a creer que les molesta su enorme control en México por nuestro bien, eso les importa un reverendo y serenado cacahuate, lo que no quieren es un vecino en despelote perpetuo y menos que el crimen organizado ponga al Presidente en 2030, con las consecuencias para ellos, que nos podemos imaginar y esto, por disparatado que parezca, es posible, dinero les sobra, cómplices tienen.

No es exageración. Esto no se les va a olvidar ni lo van a perdonar. Son 898,933 muertos de ellos, nada más en los años de transformación nacional a cargo de los adoradores del cuatrotaje.

Para que nos quede claro el tamaño de esto, recuerde que en la Segunda Guerra Mundial, murieron en Europa y el Pacífico, 407,300 militares y 12,100 civiles de los EUA, en total 419,400 muertos.

Y acá, la doñita del bastón de caramelo, con telefonazos a Trump (van 12) y deteniendo miles de gañanes bota punta pa’rriba, cree que va a contentar al Tío Sam… digo, son más del doble de muertos que en la Segunda Guerra Mundial, señora, muertos de ellos por los chistecitos de los delincuentes de acá, protegidos por algunos políticos, funcionarios y empresarios.

Si la apuesta de doña Sheinbaum es que Trump salga debilitado de los próximos comicios o esperar a que se largue (el 20 de enero de 2029), se equivoca mucho. No es Trump. No es Marco Rubio. Es el poder inmenso del imperio, de los grupos que abierta y encubiertamente, mueven los resortes del imperio, que están decididos a acabar con nuestro despelote de una vez por todas.

Sus más influyentes centros de pensamiento (‘think tanks’) impulsaron denominar como terroristas a nuestros narcos, y ahora presionan que los EUA imponga un nuevo concepto de soberanía, la “soberanía hemisférica”, para que los países del Continente Americano actúen en conjunto contra cualquier país que ponga en riesgo la seguridad de la región.

Y la cosa va en serio, ya crearon la Coalición Anti-cárteles de las Américas, el Escudo de las Américas, con 15 países y un propósito explícito: acabar con el crimen organizado de México, con o sin nuestra cooperación, llamándonos el huevo de la serpiente.

Doña Sheinbaum debe escoger entre enfrentar al Pejestorio y sus cómplices, o enfrentar el derrumbe suyo y de su gobierno.

Su estrategia -se lo han dicho- está muy lejos de ser suficiente, con el Tío Sam no vale plan con maña.

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LA FERIA

¿Vamos rumbo al precipicio o a tocar los dinteles de la Gloria?

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Unos describen el Edén, otros el infierno de Dante * En los dos últimos años se han ido del país cuando menos 12,348 millones de dólares * Los inversionistas, en cuanto perciben tantito riesgo, mueven su dinero. Piense si hay un loco que tenga invertido su dinero en Cuba, Corea del Norte o Venezuela

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Rotura.

A tío Fernando todos le sacaban la vuelta y no era bien visto por vividor y sablista, gorrón profesional.

Una vez, en una comida de domingo, de repente soltó que estaba muy enfermo (no se le notaba), pero que no tenía los cien pesos (entonces no era poco), para “las medicinas” y delante de todos, atoró a tío Manolo, pidiéndole que se los prestara.

Tío Manolo dijo que sí, echó mano a la cartera, sacó el billete y le preguntó cuándo se los pagaba y tío Fernando respondió ofendido: -¡Ah, con condiciones, no!, así déjalo -hubo risitas; el billete regresó a la cartera.

 

EL PODER DEL DINERO

Como de costumbre, después del informe de gobierno del año, empiezan los dimes y diretes, los del gobierno a sostener su versión y los opositores, comentaristas y uno que otro metiche (¡presente!), a desmentirlos. Unos describen el Edén, otros el infierno de Dante.

Fuera bueno saber si hay algo que indique a las claras, sin discusión, cómo vamos como país, si rumbo al precipicio o a tocar los dinteles de la Gloria. Hay ese algo: el dinero.

Si el dinero fuera persona, sería la mejor informada y la más cobarde del mundo.

Los que manejan dinero en serio, en miles de millones de dólares, otean permanentemente el horizonte y ante la menor señal de tormenta, mueven su dinero o el que administran, a lugares seguros, aunque ganen menos intereses, la cosa es no perder.

Pero el dinero se invierte de varias maneras, en nuevas empresas, en la Bolsa, en fondos mutuos (inversiones colectivas en mercados internacionales), etc., de entre todas, la que mejor avisa sobre la real situación general de un país es la inversión en papel emitido por el propio gobierno, sus bonos, títulos de renta fija que usa el país para captar dinero (pagando intereses, claro).

En México ese papel del gobierno son los afamados Cetes (Certificados de la Tesorería de la Federación), los Udibonos, los Bondes y los Bonos M, todos son “instrumentos de deuda”.

Y aunque usted no lo crea, nuestro gobierno ha sido un ganancioso captador de dinero colocando ese papel, por dos razones: por cumplidores y porque paga altos intereses.

Para que se haga una idea: México actualmente tiene una tasa de referencia (los intereses que paga), de por ahí del 6.5% anual y los EUA, paga en promedio, el 3.625% (Treasury Notes y Treasury Bills, da lo mismo).

El diferencial es enorme (2.875% promedio), a la hora de hacer cuentas de miles de millones de dólares.

Así las cosas, en instrumentos de deuda de nuestro gobierno, en manos de extranjeros, hay por ahí de cien mil millones de dólares, lo que es un montón.

Sí, pero los EUA que paga muchos menos intereses que nosotros, a abril 22 de este año, tienen 3 billones 900 mil millones de dólares invertidos en su papel (el 3900% más que México).

Chéquelo en https://www.congress.gov/crs_external_products/RS/HTML/RS22331.html (tercer párrafo).

Bueno, pero tampoco es moco de pavo tener esa montaña de dólares invertidos en deuda que emite nuestro gobierno. Sí, pero falta lo mero bueno: la fuga de capitales.

Los inversionistas, en cuanto perciben tantito riesgo, mueven su dinero, lo sacan, se lo llevan.

Piense si hay un loco que tenga invertido su dinero en Cuba, Corea del Norte o Venezuela. De ninguna manera. El dinero es muy cobarde… o precavido si le parece mejor.

Póngase listo, la fuga de capitales es el dinero que estaba invertido en papel de deuda del gobierno y lo sacaron del país los inversionistas, otra cosa es el dinero, ahorros, ganancias, lo que sea, que se llevan fuera los mexicanos o extranjeros.

Aquí estamos queriendo evaluar la confianza en nuestro gobierno, de la gente del dinero duro.

El campeonísimo en fuga de capitales hasta el año 2024 es el Pejestorio.

Durante su gobierno (es un decir), salieron del país 349 mil 858 millones de pesos (20,580 millones de dólares de a 17 pesos por dólar); es la mayor fuga de capitales que ha sufrido México.

Cuando lo del “efecto tequila” en 1995, salieron del país 68,970 millones de pesos de ese año (unos 13 mil millones de dólares de entonces).

Y todos los demás presidentes después de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto atrajeron inversionistas en papel del gobierno.

Con el que más dinero se captó fue con Calderón: 1 billón 343,250 millones de pesos.

Los especialistas y los que dicen que saben, atribuyen esa fuga de capitales a la desconfianza que causó el Pejehová por su logorrea izquierdista, su declarar que la ley no era la ley, la cancelación del aeropuerto de Texcoco y luego ya en gran escala después de que en mayo de 2023 le robó a Grupo México, con la Marina Armada, las vías de ferrocarril de Ferrosur, para hacer su trenecito (inútil), en el Istmo de Tehuantepec.

Sin averiguatas ideológicas, sin análisis izquierda-derecha, sin lo de Segalmex o el huachicol fiscal, la sola fuga de capitales deja muy claro que ese tipo de los abrazos no balazos, generó desconfianza y espantó al dinero.

Ahora bien: ya estamos en la construcción del segundo piso de la transformación nacional.

La Presidenta predica que su movimiento está unido y que va derecho y no se quita.

Está bien: en el primer año de gobierno de doña Sheinbaum, se fueron del país, dice el Banco de México, 92 mil millones de pesos, equivalentes a unos 5 mil 230 millones de dólares y a marzo de este año, salieron (“se desinvirtieron”, dijeron para marearnos), otros 7,118 millones de dólares, informaron la Secretaría de Economía y el Banco de México.

Así las cosas, a la triunfante fidelísima cuatrotera, en dos años se le han ido del país cuando menos 12,348 millones de dólares, el 60% de lo que se fugó en todo el sexenio de su mero padre. El dinero duro, los grandes capitales, confían menos en ella que en el Pejestorio. Así estamos.

Si la dama de Palacio tiene la ilusión de corregir el rumbo sin tirar el lastre que le dejó el visitante frecuente a Badiraguato, se le recuerda que, en política, lo nuevo no se hace con lo pasado.

Ojalá alguien le cuente que no se pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque se hace peor la rotura.

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LA FERIA

Cero en conducta… y en resultados

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La peor versión de un mal gobierno * Genaro García Luna y Felipe Calderón Hinojosa, el tiro al blanco de la 4T * Las obras insignia de AMLO no se pueden auditar porque son de seguridad nacional, ¿cómo la ven?

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Antifaz.

Tío Marcelo -gallego de boina, alpargatas y puro- anunció que se retiraba y dejaba al frente de su enorme abarrote a Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, y en la familia materno-toluqueña se asombraron.

Y más cuando pasaron meses y Pepe seguía manejando el negocio. Cuando la cosa iba para el año, un tío mala sangre, le dijo que mejor revisara porque Pepe seguro le robaba y tío Marcelo exclamó: -¡Claro que me roba!… y el negocio nunca había dado tanto dinero… ¡bendito Pepe! -rigurosamente cierto.

 

LA BICOCA DE LAS BUENAS NOTICIAS

No se cansa de darnos buenas noticias la dama de Palacio. El pasado jueves 27 de agosto, empezando su madrugadora, delicia de chicos y grandes, dijo muy sonriente (pero mucho):

“Mañana va a estar buena la conferencia mañanera pooorque (sic, alargó la ‘o’ para remarcar la importancia del anuncio) ya se recuperaron cin… más de cinco millones de dólares de los Weinberg, del caso García Luna (abrió los ojos, feliz, radiante)… y mañana viene el titular de la UIF a explicar cómo fue que se recuperaron, entonces va a estar bueno”.

Sí, que nos explique el de la UIF, Omar Reyes Colmenares, y que no se le pase decir que el 20 de mayo de este 2026, el juez Thomas Rebull, del Undécimo Circuito Judicial del Condado de Miami, condenó a los Weinberg a pagar a México…. 578.5 millones de dólares.

El juez recibió el asunto de la jueza Lisa Walsh por ahí del 28 de abril y resolvió el asunto en 22 días.

Como sea, la Primera Presidenta (¡oh, felicidad!) nos hizo saber que ya cobraron 5 millones de dólares, que con el anticipo de 500 mil de principios de este agosto, suman 5.5 millones de los 578.5 … ya nomás les faltan cobrar 573 millones de dólares, el 99.05%… no comamos ansias.

Se entiende la alegría que le brotaba por los poros a la Presidenta Sheinbaum Pardo: lo de García Luna sirve para salpicar al expresidente Felipe Calderón Hinojosa… y eso para cualquier cuatrotero que se respete, es espasmo, clímax, eretismo (así se dice), orgasmo, pues.

¡Qué importa que Calderón haya entregado la Presidencia hace catorce años!, la cosa es tener de quién hablar mal, que no sea de ellos, claro.

No se trata de minimizar las cosas, a la paridad del jueves 27 de agosto, los Weinberg deben pagar a México un total de 9,834 millones de pesos y ya abonaron los primeros 93.5 millones. Algo es algo.

Ahora sería bueno comparar con por ejemplo, lo de Segalmex del sexenio anterior, periodo del entonces Pejecutivo, que son unos 15 mil millones de pesos… y aquí sí ni el anticipo.

O para no distraernos con minucias que suman apenas unos cuantos miles de millones de pesos de corruptelas cuatroteras, repetidas hasta el hartazgo, y dejando de lado que las obras más grandotas del sexenio de los abrazos no se pueden auditar porque son de seguridad nacional, burla si las hay, comparemos con el huachicol fiscal.

Y explicó que averiguan caso por caso  y que “(…) aislar los casos de contrabando, armar el caso y presentar la denuncia puede llevar un año o hasta más” (el asunto de los Weinberg en los EUA: 22 días).

Si ya no hubiera huachicol fiscal, que sí hay, los 9,834 millones de pesos que un juez gringo condenó a pagar a los Weinberg son el 1.64% de los 600,000 millones de huachicol fiscal. Como hacer pipí junto al Niágara.

No todo es dinero. No seamos materialistas. También se combate la corrupción metiendo orden entre funcionarios. Claro que sí. Por el momento dejemos en paz a don Calderón, revisemos tantito qué pasó en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

A don Quique se le vino el mundo encima por la Casa Blanca que tenía a nombre de su esposa, cuyo costo estimado es de 119 millones de pesos (7 millones de dólares); si fuera hecho probado que fue producto de la corrupción, casi dan ganas de canonizarlo, digo, viendo a estos cuatroteros.

Aparte, en el sexenio de Peña Nieto que salió con peor prestigio que la Rompecatres y la Tumbahombres, fueron detenidos y juzgados 11 (once) exgobernadores, mire, numerados: del PRI, su partido: 1. Javier Duarte (Veracruz); 2. Roberto Borge (Quintana Roo); 3. Tomás Yarrington (Tamaulipas); 4. César Duarte (Chihuahua); 5. Eugenio Hernández (Tamaulipas); 6. Andrés Granier (Tabasco); 7. Jesús Reyna García (Michoacán); 8. Rodrigo Medina (Nuevo León); 9. Flavino Ríos (Veracruz); y del PAN: 10. Guillermo Padrés (Sonora); 11. Luis Armando Reynoso Femat (Aguascalientes).

Aparte, ese Peña Nieto con fama de ligero y frívolo, enchiqueró a Elba Esther Gordillo, la poderosa e intocable lideresa del magisterio y al exgobernador de Veracruz, Fidel Herrera, que él nombró cónsul de México en Barcelona, cuando lo acusaron de un fraude muy feo, lo quitó del cargo, nunca le probaron nada a Herrera, pero tampoco regresó al gobierno.

Dirá alguien de buena fe y pocas lecturas, que el Pejecutivo también metió al bote a exgobernadores y es cierto, cinco priístas (Jorge Torres, César Duarte, Mario Marín, Roberto Sandoval y Jesús Murillo Karam, a este último contra todo derecho), y uno independiente Jaime Rodríguez ‘El Bronco’. Nadie de su gobierno ni partido, ellos son im-pe-ca-bles.

Por su lado, la señito del segundo piso, siguiendo siempre las enseñanzas de su mentor, en lo que va de su sexenio ya metió a la cárcel a un exgobernador del PAN, Ernesto Ruffo, con una acusación digamos… estrafalaria, y le quitó la prisión domiciliaria al priísta César Duarte.

Mientras, la dama de Palacio, defiende a capa y espada a los morenistas que los EUA señalan de ser cómplices del narco-terrorismo, se indigna porque le retiraron la visa al junior Andy. No disimula.

Así y todo, podrían salvar la facha si fueran eficaces y no lo son: cero en conducta y cero resultados, la peor versión de un mal gobierno, eso son, la cuatroté con antifaz.

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