Cada vez se ve más complicada la gobernabilidad que amenaza con provocar un estallido social * El mal manejo de la política interior y los yerros en la política exterior mantienen en vilo la viabilidad de México como país * Los gringos nos tienen apergollados y hacen ver más frágil nuestro vetusto concepto de soberanía en un mundo globalizado, a pesar del “mexicanos al grito de guerra…”.
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Más allá de los buenos deseos de un gobierno que se esfuerza por marcar agenda, imponer una narrativa de nación próspera, con menos pobreza, más empleo, muy feliz, soberana y en democracia plena, la terca realidad demuestra lo contrario.
Por un lado, hay ausencia de muchas libertades ciudadanas, acotamiento del Estado de Derecho, desaparición de la división de Poderes y órganos autónomos, polarización social, incertidumbre jurídica y el autoritarismo de un presidencialismo omnipotente.
Por si lo anterior fuera poco, también hay una amenaza externa que exige extinguir la connivencia oficial con el crimen organizado, garantizar más la inversión extranjera y contribuir a la seguridad nacional de los Estados Unidos con el freno a la migración ilegal y el tráfico de drogas.
Estamos entre dos fuegos; como espada de Damocles, el mal manejo de la política interior y los yerros en la política exterior mantienen en vilo la viabilidad de México como país y cada vez se ve más complicada la gobernabilidad que amenaza con provocar un estallido social.
Contrario al discurso oficial, sus cuentas alegres y la manipulación convenenciera de las estadísticas, nada demuestra que se recupere la gobernanza en las zonas dominadas por el narcotráfico que abarca varios estados; campea la corrupción y se propicia la impunidad de quienes se benefician del latrocinio gubernamental; lejos se ve la recuperación de la tranquilidad y la paz social.
Las predicciones 2026 de Ipsos Global Advisor indican que el 72 por ciento de los mexicanos prevé más protestas y disturbios este año y el 55 por ciento de la población considera que su lugar de residencia será más inseguro.
En concreto: Hay más sensación de que aumentará la violencia y la criminalidad, así de fácil y sencillo.
Pero no sólo es la delincuencia la asignatura pendiente en la conducción interna del país, también está la ausencia de una estrategia que impulse el desarrollo, el crecimiento y la generación de empleo; una política que reduzca el comercio informal -motor del 60 por ciento de la economía-, plan para retener la fuga de cerebros y la expulsión de migrantes, cuyas remesas mantienen a flote a millones de familias porque aquí no hay trabajo.
Se garantizan las dádivas asistencialistas de los programas sociales electoreros, pero se descuida el colapsado sector salud, el cual sigue sin medicamentos e incapaz de atender eficientemente a los derechohabientes por falta de infraestructura, insumos, instrumental o personal médico.
Hacia el exterior, la Casa Blanca mantiene a raya al gobierno, no sólo con la permanente amenaza de los aranceles, sino en el marcaje personal que ejerce sobre las autoridades en el tema migratorio, de combate a los barones de la droga, de supervisión a la estrategia de inteligencia policial y sobre comercio trilateral.
Fueron los gringos quienes advirtieron que se había perdido la gobernanza en más de un tercio del territorio nacional, que denunciaron la existencia del fentanilo, su fabricación y exportación a la Unión Americana -negado en la administración del tabasqueño-, que el crimen organizado utilizaba las remesas para lavar dinero, incluso a través del banco del Bienestar; exigieron la extradición de capos, declararon a los cárteles como organizaciones terroristas y amenazaron con venir por ellos si el gobierno no los combatía hasta el exterminio.
Todavía tienen como as bajo la manga la conclusión del T-MEC para iniciar, de cero, acuerdos bilaterales; México es el país más beneficiado con el Tratado de Libre Comercio.
Tambalean nuestra economía con el simple anuncio de nuevos aranceles, la prohibición de recibir ganado, aguacate, tomate y otros productos o amenazan con el cierre de empresas gabachas como la automotriz.
Retienen inversiones -las que aquí se anuncian son reinversión de utilidades- y amenazan con llevarse sus fábricas.
Lejos estamos de vivir en plena democracia, de tener un país en crecimiento, más seguro, saludable, con bienestar.
Los gringos nos tienen apergollados y hacen ver más frágil nuestro vetusto concepto de soberanía en un mundo globalizado, a pesar del “mexicanos al grito de guerra…”. Definitivamente estamos entre dos fuegos.
APOSTILLA
Un gran distractor ha resultado la todavía inexistente iniciativa de reforma electoral, cuyo solo anuncio intranquilizó a opositores y parte del bloque oficialista, rémoras del régimen que ya anunciaron su adhesión a lo que venga, sea lo que sea, a cambio de impunidad y dinero.
Pero el mamotreto seguramente será para apuntalar la presidencia imperial.
Luis Carlos Ugalde, de la consultora Integralia, advierte que “una reforma electoral que no aborde la penetración del crimen organizado en las elecciones es una reforma vacía y superficial. Este es el mayor desafío a la sobrevivencia de la democracia mexicana y nadie pone el tema en la mesa. En cambio, todos hablan de los pluris. ¿Por qué?”.
También argumenta que lo que verdaderamente peligra en la Reforma Electoral no son los diputados plurinominales sino la libertad del voto.
“El riesgo que tenemos hoy es el riesgo de que perdamos el derecho a la libertad del voto… Yo en 2010 publiqué un libro que se llama ‘Por una democracia eficaz’, y el argumento de ese libro es ¿por qué si tenemos más pluralismo? Tenemos más corrupción en México, 2010. ¿Por qué si tenemos más pluralismo? ¿Por qué si tenemos más democracia? Tenemos también más violencia, más impunidad”, añade.
“El argumento es que nuestra democracia mexicana la construimos con una pata que le faltaba a la mesa, que era la pata de la legalidad”, enfatiza.
Apunta Ugalde que uno de los problemas de esta propuesta de reforma electoral es que no se sabe para qué, aunque pregonen que es para reducir costos, eliminar a los plurinominales, entre otras cuestiones.
También en la Carta Magna está la figura de indulto presidencial * El expresidente Andrés Manuel López Obrador es quien más uso político del término hizo para exaltar la crispación social contra sus antecesores, a quienes les endilgó, como a todo opositor a su proyecto, el sambenito de traidores al pueblo, además de responsabilizarlos de saquear al país
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
La polarización social provocada por el gobierno, la maniquea narrativa oficial para justificar los yerros en la conducción del país y las supuestas bondades o logros de un trasnochado populismo setentero han subido al debate público el ignominioso delito de traición a la Patria, contemplado en la Carta Magna.
Es una conducta que contempló, dada nuestra experiencia histórica, la pena de muerte.
Desde nuestra independencia, las ambiciones de poder provocaron continuos golpes de Estado, asonadas militares, complots civiles, invasiones extranjeras y traiciones entre grupos.
Ello devino en inestabilidad política y social, por lo que los constituyentes implantaron desde la Ley Suprema el más severo de los castigos: la pena capital, aunque también contemplaron la figura del indulto presidencial.
Al derrocamiento del segundo imperio mexicano, fueron fusilados en el Cerro de Las Campanas Maximiliano de Habsburgo y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía -otrora honrados cadetes del Colegio Militar- por los delitos de traición a la Patria y a la soberanía nacional.
En el transcurso de la historia, se modificó el precepto para derogar la pena de muerte y sólo mantenerla para el Ejecutivo en turno.
Hoy es tan laxo el término que ha dejado de tener un sentido patriótico, de defensa de la soberanía y de la seguridad nacional, lo que ha servido como pretexto para el cachondeo político y argumento falaz de ataque, descalificación, confrontación, estigmatización y alentar la visión maniquea de la realidad.
La 4T incorpora la figura del renegado -como los irlandeses sacrificados o herrados que defendieron a México-, sólo falta que a los opositores les marquen con hierro candente la R.
Además, hacen uso político del argumento para encubrir sus propias fechorías. Versión moderna de “al ladrón… al ladrón”.
El tlatoani tabasqueño es quien más uso político del término hizo para exaltar la crispación social contra sus antecesores, a quienes les endilgó, como a todo opositor a su proyecto, el sambenito de traidores al pueblo, además de responsabilizarlos de saquear al país, lo cual no deja de ser cierto, aunque hoy también lo hacen -pero el PRI robaba más-, aunque nunca formalizó las denuncias, sólo era un recurso retórico que respaldaba su narrativa y mantenía la irritación de la gente que encontraba a los responsables de todos sus males.
El expresidente lanzó acusaciones contra sus colegas -curiosamente nunca menciona a Luis Echeverría Álvarez o a José López Portillo, seguramente porque son sus ideólogos, a pesar de que la “docena trágica” fue una de las épocas más desgraciadas de México-, incluso llegó a la consulta popular para ver si la gente quería que se les juzgara, sabedor de que no votarían en improvisado proceso. Puro cachondeo político.
Este régimen, agobiado por las presiones externas de la Casa Blanca, la sospecha de su colusión con el crimen organizado, la evidente corrupción de sus políticos, rebasada en su estrategia de control de daños y de comunicación recurre al sambenito de la traición a la Patria, argumento que no es nuevo, ya que se utilizó cuando el republicano sugirió la intervención directa para eliminar a los barones de la droga, considerados terroristas.
Muchos mexicanos pidieron considerar la posibilidad y de inmediato vino el anatema: traidores, vendepatrias y se envolvieron en el llamado patriotero y reiterado petate del muerto: ¡mexicanos al grito de guerra!
Ante tanta adversidad, ahora hacen uso faccioso y político de la justicia. Con una juez de consigna, de esa del acordeón, encarcelaron al exgobernador de Baja California y empresario Ernesto Ruffo Appel por defraudación fiscal y delincuencia organizada.
Pero qué curioso, nada que incomode a los creadores del huachicol fiscal y la corrupción en aduanas. ¡Viva México, cabrones!
APOSTILLA
Sólo como dato curioso. En el siglo XXI, ha habido 13 indultos presidenciales.
Vicente Fox Quesada otorgó ocho a militares, a quienes computó la pena de muerte por 20 años de prisión.
Felipe de Jesús Calderón Hinojosa otorgó cuatro; destaca el caso de Antonio Ortega Gallardo, acusado sin pruebas en un juicio viciado y violatorio de los derechos humanos.
Enrique Peña Nieto otorgó uno, el del profesor chiapaneco Alberto Patishtán.
Por cierto, qué raro, pero el inquilino de Palenque no otorgó ninguno, pese a ser una promesa de campaña para, supuestamente, corregir tantas injusticias. Una más de sus mentiras.
La expresión clásica del conductor Ángel Fernández al principio de su narración * Sin duda, el balompié femenil ha evolucionado en las últimas seis décadas, se ha ganado su lugar en el deporte organizado, incluso su estructura corporal se ha transformado y hoy son más altas, más fuertes físicamente e incluso corren, muchas veces, más rápido que sus colegas varones * El futbol femenil, ¿deporte o negocio?
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
En este fin de semana se acabará la euforia de la pasión del futbol y regresaremos a nuestra TRIste realidad.
Un cuestionado organismo internacional del balompié, organizador del evento cuatrianual, se dedicará a contar y distribuir las billonarias ganancias que le dejará el negocio del futbol.
Las grandes figuras y sus selecciones regresarán a sus países a jugar los torneos y copas tradicionales.
Afición y gobiernos quedarán endeudados y tendrán que trabajar duro para cubrir esos déficits públicos y privados.
Mientras tanto, en Suiza ya se ideará el entramado para repetir la hazaña financiera en Marruecos.
Tras bambalinas, se asoma ya el próximo certamen futbolero femenil. Se disputará por primera vez en Sudamérica: Brasil.
Participarán 34 países y la final se disputará en el Maracaná, renovado para la contienda global masculina de 2014. Mientras en el país del norte de África inician la construcción de estadios, aeropuertos, carreteras, hoteles e infraestructura urbana para albergar la próxima pasión futbolera, las deportistas disputarán sus encuentros en los mismos cosos que vieron destacar a James Rodríguez, Lionel Messi, Thomas Müller, Arjen Robben, Manuel Neuer, Keylor Navas y Guillermo Ochoa hace doce años.
Sin duda, el futbol femenil ha evolucionado en las últimas seis décadas, se han ganado su lugar en el balompié organizado, incluso su estructura corporal se ha transformado y hoy son más altas, más fuertes físicamente e incluso corren, muchas veces, más rápido que sus colegas varones.
Tienen agilidad y técnica para dominar la pelota, pero la batalla ha sido dura y poco reconocida socialmente.
Lograron la igualdad de género, aunque todavía hay discriminación, acoso deportivo, laboral, sexual y desprecio por su profesión, la cual muchos consideran terreno de machos, como dijera el célebre comentarista Ángel Fernández, es “el juego del hombre”.
Hace más de cinco décadas, once mujeres hicieron historia. En el campeonato internacional celebrado en México, la selección femenil se alzó como subcampeona en un estadio Azteca abarrotado.
Las Pioneras del 71 fueron Yolanda Ramírez, Lourdes de la Rosa, Irma Chávez, Martha Coronado, Bertha Orduña, Elvira Aracen, Elsa Huerta, Silvia Zaragoza, Sandra Tapia, Lupita Tovar, Alicia “La Pelé” Vargas y María Eugenia “La Peque” Rubio, ente otras.
Sin embargo, nunca se les reconoció, incluso sufrieron persecución, así como al cuerpo técnico que las llevó de la mano, quienes fueron cesados.
Media centuria después, el futbol femenil se entroniza, aunque no se ha quitado la jettatura de ser la sombra del balompié varonil, ni ha terminado la discriminación, el desprecio de colegas y directivos, incluso el acoso, como el sufrido por la capitana española Jennifer Hermoso, a quien, en agosto de 2023, el entonces presidente de la Real Federación Española de Futbol, Luis Rubiales, la besó sin su consentimiento durante la entrega de medallas a las campeonas en Australia.
La indignación de jugadoras y sociedad en todo el planeta provocó la creación del movimiento # Se acabó.
El reto de todas las jugadoras de futbol, llanero u organizado, es exigir respeto, igualdad y reconocimiento a su actividad deportiva. Gobiernos y federativos deben impulsar el deporte y no el negocio.
Ojalá que, en Brasil, como en posteriores Copas, se preocupen porque las mujeres cuenten con instalaciones dignas, nuevas, no reciclaje de desperdicios de los torneos varoniles y que esos encuentros se vean como justas deportivas y no como business.
APOSTILLA
La propia autoridad legitima y alienta la informalidad. La dueña del ahora famoso pato Merlín, dedicada a la venta de botellas de agua y refrescos en el perímetro de la Alameda y por el Metro Balderas, actividad que encuadra en el comercio informal, ya que por su negocio no paga impuestos ni tiene un salario fijo o prestaciones.
Lo mismo ocurre con quienes generan casi el 60 por ciento de la economía nacional. Pero como Merlín se convirtió en una mascota casi oficial y le permitió al gobierno federal la manipulación propagandística, decidieron apoyar a la señora Gómez para darle una vivienda.
Si realmente se quiere ayudar a esa familia, ¿no sería más conveniente incorporarla a una actividad productiva en el comercio formal, darles capacitación y acceso a los créditos de microempresas o garantizar la educación de calidad de sus hijos para que en el futuro cuenten con una profesión que les permita un mejor nivel de vida, aunque se les critique después de “aspiracionista”?
En ese esquema también merecen una vivienda quienes venden piratería, clones, fritangas o los vagoneros del Metro.
No ayuda al crecimiento del país el uso político de personas o mascotas.
La prevención, una función olvidada * Las autoridades, al socavar el Estado de Derecho, se olvidaron de la función primigenia de toda organización política y social: Preservar la vida y el patrimonio de todos los gobernados
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Los trágicos sucesos del festejo por el triunfo de la selección nacional sobre su similar de Ecuador en el certamen futbolero evidenciaron no sólo una irresponsabilidad gubernamental, sino la ausencia de protocolos de Protección Civil, la impericia para el manejo de multitudes y, sobre todo, una inexistente política pública de la prevención.
Las autoridades, al socavar el Estado de Derecho, se olvidaron de la función primigenia de toda organización política y social: Preservar la vida y el patrimonio de todos los gobernados.
Embelesados por los nuevos enfoques de los teóricos de la seguridad, se preocuparon más por el cambio de nombre de las instituciones encargadas de esa función que por crear un programa de gobierno que garantice el resguardo y amparo de los ciudadanos. Se enredaron en la nomenclatura y no en las acciones.
Lo indispensable no era saber si la seguridad pública debiera convertirse en seguridad ciudadana o incluso sumarle, con calzador, la protección civil, actividad especializada que debiera tener su autonomía.
De tal suerte que el amasijo de funciones terminó por desvirtuar la fundamental función de la prevención del delito y lejos de lograr la especialización de las fuerzas del orden en ese campo y en el combate al crimen, los quisieron hace todólogos en muchas áreas en las que no deben intervenir. Lo mismo auxilian en inundaciones -ante la ausencia de acciones de gobierno para el mantenimiento y desazolve del drenaje- que tapan baches, en medidas publicitarias de alcaldes, o pintan bajo puentes y hasta desfilan en las marchas de la diversidad sexual.
Decía el exprocurador Ignacio Morales Lechuga que una ciudad más limpia no es la que tiene más camiones recolectores o barrenderos, sino la que tira menos basura, y la ciudad más segura no es la que tiene más patrullas y policías, sino donde se cometen menos delitos.
Esa es la verdadera función de la policía preventiva, evitar que se cometan los crímenes; lo que se logra con inteligencia policial.
De nada sirve que lleguen los uniformados cuando se cometió un asesinato, un robo, una violación, un asalto o se allane una casa porque el ilícito ya se cometió.
La reducción de la incidencia delictiva no debe ser sólo resultado de las investigaciones y detenciones, sino de una estrategia que no permita que haya esas conductas.
Una de las funciones de la policía preventiva es la contención de multitudes, pero no sólo para resguardar edificios públicos o bloquear manifestaciones. Es conducir esas protestas en orden sin afectar al ciudadano o su patrimonio.
Más aún, está capacitado para hacer uso legítimo y proporcional de la fuerza, monopolio que pertenece únicamente al Estado. Pero hasta esa tarea se ha desvirtuado y se cumple de manera política y selectiva.
Hasta ahora, el futbol ha servido como un gran distractor, olvidamos momentáneamente de los grandes problemas nacionales, nuestras frustraciones y derrotas.
El humor social se ha diluido y nadie piensa en el mañana. Sin embargo, también los gobiernos se han engañado y creen que, si alientan el desfogue ciudadano con festejos callejeros, aumenta su popularidad.
La danza de números también opera en su contra. El Fan Fest del Zócalo amenaza con desbordarlos, por lo que informan que no puede haber un aforo mayor a los 55 mil aficionados, y es entonces cuando surge la siguiente pregunta: ¿No que le cabían en los mítines de la 4T unos 400 mil?
Contagiados de la euforia deportiva, las propias autoridades hacían llamados para que la gente fuera a festejar al Ángel e incluso frente a los uniformados -carentes de autoridad- consumían alcohol y cometían cualquier falta de juez cívico. Ya vimos los resultados, sus propias cifras hablan de más de un millón de personas que sin control provocaron muertes, lesionados y destrozos.
Claudicó el Estado en su función primigenia de dar seguridad. Quedan cuatro años a esta administración, todavía pueden crear una verdadera política pública de seguridad, más allá de la nomenclatura y dar su lugar a la protección civil -con ese fondo para contingencias que desaparecieron- como ente autónomo en la esfera de competencia de quien lleva la política interna del país.
Tomar en cuenta este consejo, por favor. La sociedad se los va a agradecer… y mucho.