Hincha del San Lorenzo de Almagro * Al Sumo Pontífice se le recordará por siempre, pero tendrá un cariño especial en la memoria de la hinchada de San Lorenzo y también por todos aquellos aficionados que no podemos evitar que se nos desborde la pasión por nuestro equipo, por el niño que se enamoró de un club y todavía se acuerda de los nombres de los ídolos de su infancia
DIEGO CASTILLO
En los días siguientes a la muerte del Papa Francisco se han escrito un sinfín de obituarios y tributos al difunto líder de la Iglesia Católica.
Y quizá se piense que otro saldrá sobrando y más si se considera que saldrá en una sección deportiva, pero nadie ha oficiado una misa en la Plaza de San Pedro siendo tan futbolero como el Papa Francisco.

Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, concretamente en el barrio de Las Flores.
Siendo un niño argentino su infancia gravitó hacia el futbol y su destino dictó que sería un hincha de San Lorenzo de Almagro, un club fundado por un padre católico y nombrado por un personaje canonizado.

Con apenas 10 años de edad le tocó ver al Ciclón lograr el tercer campeonato de liga en su historia.
ALMA DE CUERVO
Con ese histórico equipo se forjó el alma de cuervo en el joven Jorge Mario y su pasión eterna por el San Lorenzo que duró hasta que ese joven residiera en el Vaticano y fuera conocido mundialmente como Papa Francisco.

Cada vez que podía le recordaba al mundo su afición por el San Lorenzo, club que reconoció como parte de su “identidad cultural”.
Cuando le preguntaban por ese equipo campeón de 1946 -que posteriormente hizo una gira por la península ibérica donde maravilló por su futbol adelantado a su época, de toque corto y triangulaciones – le recordaban que ese equipo fue comandado por Los Tres Mosqueteros en la delantera: Rinaldo Martino, René Pontoni y Armando Farri.

El Papa Francisco sonreía diciendo que atendió a todos los partidos de esa temporada que el San Lorenzo jugó de local en El Gasómetro en el barrio de Boedo y no sólo se acordaba de aquellos grandes héroes del ataque de San Lorenzo, podía decir los nombres de todos los integrantes de ese equipo campeón.
FRANCISCO Y SAN LORENZO, UNIDOS POR SIEMPRE
La vida de Jorge Mario Bergoglio y el San Lorenzo tienen unos paralelos cósmicos fantásticos que hasta los más ateos podrían empezar a creer en un poco de intervención celestial. Por ejemplo, Jorge Mario Bergoglio fue ordenado como sacerdote en 1969 y el campeón defensor de la liga argentina era su adorado San Lorenzo, empezando a cursar la época dorada más sostenida en la historia del Ciclón.

Casi 50 años después, cuando el cardenal argentino había sido elegido por el cónclave como el primer Papa latinoamericano de la historia y San Lorenzo disputaba su primera final de Copa Libertadores.
La ausencia de gloria en esa justa continental había sido objeto de burla para los rivales del Cuervo, que usaban las siglas en el escudo del equipo (CASLA) para llamarlo Club Atlético Sin Libertadores Alguna.

Ese penal de Néstor Ortigoza llevaba coordenadas divinas hacía la red y la victoria de San Lorenzo sobre Nacional de Paraguay se festejó en Boedo y en el Vaticano esa noche.
Al Papa Francisco se le recordará por siempre, pero tendrá un cariño especial en la memoria de la hinchada de San Lorenzo y también por todos aquellos aficionados que no podemos evitar que se nos desborde la pasión por nuestro equipo, por el niño que se enamoró de un club y todavía se acuerda de los nombres de los ídolos de su infancia.

AUNQUE LEJOS, SIEMPRE CERCA DE SAN LORENZO
Jorge Mario Bergoglio se fue muy lejos de su barrio, pero guardó a su equipo en el corazón como un socio más del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, socio número 88,235, comprador de metros para que El Ciclón regresé a sus raíces, en el sitio original del Gasómetro.

En la última visita que las autoridades de San Lorenzo le hicieron al Papa Francisco, le pidieron permiso para que el siguiente estadio de sus Cuervos lleve su nombre.
Así es como el Papa Francisco y San Lorenzo estarán eternamente unidos.