Quienes aspiren a la Presidencia de la República, gubernatura y jefatura de Gobierno, deberán tener sólo la nacionalidad mexicana * La reforma va en sentido contrario a una realidad social y económica del mundo, donde las relaciones comerciales están regidas por tratados comerciales en un mundo globalizado, expresa el vicecoordinador de los senadores panistas
EL TOPO
En el Senado se aprobó la reforma constitucional a los artículos 82, 116 y 122 de nuestra Carta Magna, denominada “nacionalidad única”, con 86 votos a favor y 42 en contra.
El planteamiento es que quienes aspiren a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la CDMX deberán contar únicamente con la nacionalidad mexicana, y si tienen doble nacionalidad, renunciar a ella.
Enrique Vargas del Villar, vicecoordinador de los senadores panistas, señala -en su columna de El Universal- que “hablar en pleno Siglo XXI de prohibiciones de derechos es un retroceso histórico, tanto en materia de derechos políticos como derechos humanos. La sola propuesta vuelve a colocar en el debate público un tema que genera polarización social y que genera consecuencias como la estigmatización de aquellas personas que actualmente cuentan con una doble nacionalidad, que es algo que desde 1997 la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla, por lo que no es ilegal.
“Ahora esta reforma aprobada por la mayoría oficialista tuvo la intención de insertar en la narrativa oficial el tema de injerencismo extranjero como el argumento de mayor peso para que no se cuente con la doble nacionalidad. En la realidad se generó un falso debate que sirvió para distraer a la opinión pública de otros temas que le son incómodos a los gobiernos de Morena, como los señalamientos de actos de corrupción de muchos integrantes de ese partido”, añade.
“Esta reforma también va en sentido contrario a una realidad social y económica del mundo, donde las relaciones comerciales están regidas por tratados comerciales en un mundo globalizado. La reforma de 1997 buscó justamente adecuar el marco jurídico para beneficiar a millones de mexicanos que radican en el exterior, principalmente en los Estados Unidos, y que no habían optado por la naturalización en el país donde residen para no perder la nacionalidad mexicana”, agrega.

Vargas del Villar señala que “esto permitió que muchos migrantes, orgullosamente mexicanos, contaran con la doble nacionalidad, porque así lo decidieron, pero sobre todo porque lo que querían era conservar su nacionalidad mexicana. Y hay muchos casos de migrantes que han regresado a nuestro país y han sido electos en cargos legislativos y municipales, demostrando su amor y compromiso con México”.
Comenta el legislador panista que “ahora con esta reforma, todas y todos los mexicanos que cuenten con doble nacionalidad serán señalados y pueden ser víctimas de discriminación, así como de ataques políticos constantes, principalmente nuestros paisanos migrantes.
“Pero, sobre todo, un debate falso porque nuestra Constitución Política señala en su Artículo 82 como requisito para ser Presidente de la República ser mexicano por nacimiento, mientras que en el artículo 116 se señala que para ser gobernador constitucional deberá ser ciudadano mexicano por nacimiento”, dice Enrique Vargas.
“Si la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla que para aspirar a la Presidencia de la República o una gubernatura se debe ser mexicano por nacimiento, y la misma Carta Magna define claramente la doble nacionalidad para quienes decidan conservar su nacionalidad mexicana, en caso de naturalizarse si residen en otro país, ¿para qué proponer una reforma constitucional que pretende regular lo que ya está regulado?”, dice de manera categórica Enrique Vargas del Villar, vicecoordinador de los senadores panistas.