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EL ÁGORA

Programas sociales, el arma perfecta de la 4T para contener el hartazgo social

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En el horizonte se vislumbra el estallido social * El populismo setentero que reinstauró el tabasqueño mediatizó a la mayoría de los mexicanos, muy dados a la dádiva y al confort que promueve la práctica de sólo extender la manita para que papá gobierno acerque los medios de subsistencia

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Más allá de la narrativa oficial que visualiza un país donde no pasa nada, donde todo está bien, donde el mexicano es feliz, feliz, feliz, se apuesta a la apatía e indiferencia de los ciudadanos, lo que crea un artificial sentimiento de bienestar en las autoridades que les hace suponer que van viento en popa y que su proyecto político populista durará un milenio como lo ambicionaba el sueño hitleriano del III Reich.

Nada más alejado de la realidad. El adormecimiento que sufre la sociedad por las reiteradas falacias que remacha el aparato propagandístico del Estado permitió que una entelequia autollamada 4T impusiera un gobierno autoritario y unipersonal que no comparte el poder ni con su propio movimiento, al que no ha dejado crecer como partido.

Les ha funcionado por siete años y seguramente se mantendrán por seis años más si es que ellos mismos no propician un estallido social por el despertar de esa sociedad hoy obnubilada.

Han sobrevivido a diferentes protestas sociales como las de burócratas despedidos, las madres despojadas de las guarderías gratuitas, las de padres con hijos con cáncer, las de verdaderos maestros -no las quinta columnas o caballos de troya de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE)-, de las madres buscadoras, las de auténticas feministas, las que exigen el cese a la violencia y el regreso de la paz, las que reclaman el alto a los feminicidios y las desapariciones, las de desatendidos damnificados por desastres naturales, las de agricultores y exportadores que piden un trato justo, las de médicos y enfermeras que demandan mejores condiciones de trabajo, las de pacientes que mueren por el desabasto de medicamentos, las de auténticos periodistas que piden el respeto a su vida y profesión, la más peligrosa en México y que coarta la libertad de expresión, las de familiares de víctimas de la violencia política, las de transportistas. El rosario es interminable.

Todas se han topado con el muro o las vallas de la indiferencia gubernamental y la indolencia que no ha movido al despertar ciudadano.

El populismo setentero que reinstauró el tabasqueño mediatizó a la mayoría de los mexicanos, muy dados a la dádiva y al confort que promueve la práctica de sólo extender la manita para que papá gobierno acerque los medios de subsistencia.

Incluso ha deteriorado el espíritu emprendedor y aspiracional de una clase media que hoy se volvió conformista y atenida a las ayudas asistencialistas a cambio de su silencio y complicidad. Desapareció la movilidad social.

Nadie parece darse cuenta del deterioro nacional. Crecimiento cero por siete años consecutivos, una inflación latente y una canasta básica al alza, mayor pobreza laboral, alto endeudamiento para subsidiar la supuesta salida de millones de mexicanos de la pobreza, nula inversión, aunque festinan la reinversión de utilidades.

Se han acostumbrado a que la economía la sostenga el comercio informal, las remesas y la persecución fiscal.

No hay empleo, se ideologizó la paupérrima educación y se restringe el apoyo a la ciencia y la tecnología.

El discurso polarizante provocó la satanización de los emprendedores, quienes ante la falta de certeza jurídica prefieren no arriesgarse. Esa es la tragedia nacional.

La manifestación de la Generación Z que en otras latitudes derrocó gobiernos y reivindicó a los jóvenes con una mejor educación, salud, más oportunidades de empleo bien remunerado y una mayor participación en las decisiones políticas de sus naciones, no moverá la estructura burocrática de la 4T, quien le apuesta a que el uso electorero de los programas sociales contenga el hartazgo social.

Federico Fellini, en la película ‘Ensayo de Orquesta’ (1978), utilizó la metáfora de la música para advertir sobre las consecuencias del caos político, del arribo a la anarquía por el estallido social que nadie ve.

Cierto, nuestros jóvenes no lograrán la hazaña de los nepaleses, pero que no se confíe el gobierno, cada día -por sus fallidas políticas públicas- abona al estallido que viene.

 

APOSTILLA

Otra asignatura pendiente de los gobiernos federal y local es la repavimentación de la mayoría de calles y avenidas de las ciudades del país.

Pidieron una tregua hasta el término de la temporada de lluvias, plazo perentorio que ya se cumplió.

Esperemos que no recurran al argumento del impresentable alcalde de Toluca, quien dijo -impertérrito- que los baches eran una forma de peatonalizar las calles y arrebatarles a los automovilistas la supremacía en el arroyo vehicular.

Más aún, deseó que las precipitaciones pluviales incrementen los socavones para que los peatones tengan más espacios. Esa cuenta la tienen que saldar y esperemos que no sea con el obsoleto chapopote contaminante de las fábricas de asfalto, sino con concreto hidráulico. Sus gobernados se los agradecerán.

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El Mundial de Futbol no suplirá la crisis de identidad nacional

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El gobierno nada aportó a la proyección de la imagen nacional. Entró tarde a la realización de obras o promoción del país * La 4T desaprovechó la oportunidad de la Copa del Mundo de la FIFA para proyectar a México * El sello de Morena: Hacer todo al cuarto para las doce

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Parte de la idiosincrasia del mexicano es hacer todo de última hora, y el gobierno mexicano no es la excepción.

Desde junio de 2018, México fue designado sede para el Mundial de Futbol 2026, junto a Canadá y Estados Unidos, pero a diferencia de la organización de las Olimpiadas de 1968 y las copas mundialistas de 1970 y 1986, la 4T trabaja todo al cuarto para las doce.

Empresarios y el régimen acordaron la remodelación de los estadios y proporcionar la infraestructura necesaria para nuevas instalaciones y el acceso a los colosos.

El proyecto original de remodelación del Azteca, a cargo del consorcio televisivo, contemplaba un centro comercial, un hotel, estacionamientos y modernización del inmueble. Solo se logró esto último.

Por su parte, las autoridades iniciaron tarde las obras, algunas, verdaderos “elefantes blancos” que obstaculizan la vialidad y en nada apoyan la movilidad, como tampoco mejoran la imagen de la antigua Ciudad de los Palacios.

La diferencia con los gobiernos priístas -populistas o neoliberales- es que estos no sólo crearon la infraestructura que no tenía el país para esos magnos eventos, también dieron identidad nacional a todo un pueblo.

 

CREACIÓN DE INSTALACIONES DEPORTIVAS EN 1968

En 1968 se empleó una simbología que todavía hoy es reconocida, se crearon instalaciones deportivas como la Villa Olímpica, el Palacio de los Deportes, la Alberca Olímpica, el Velódromo, la Sala de Armas, entre otras, así como la modernización de vialidades y accesos.

La urbe presentó otra cara, a pesar de que diez días antes habían reprimido a los estudiantes. Renovado orgullo nacionalista, exaltación de la reconocida anfitriona local. México era admirado como un país con historia y cultura.

 

LA ÚLTIMA COPA JULES RIMET EN 1970

Dos años después, en el Coloso de Santa Úrsula -obra emblemática de Pedro Ramírez Vázquez-, se disputaría la última Copa Jules Rimet.

México pasó a octavos de final y encendió no sólo la pasión futbolera, sino un renovado espíritu nacionalista.

Recobró el pueblo la confianza en sí mismo y albergó la esperanza de un futuro promisorio no únicamente en el deporte.

 

GOBIERNO CUMPLIÓ EN MÉXICO 86

En 1986, y a pesar de la crisis económica, nuevamente la sociedad demostró ser buena anfitriona y pueblo generoso que disfrutaba del futbol.

El gobierno cumplió, en tiempo y forma, con las obras de infraestructura. El Azteca era doble sede mundialista.

Pero no sólo fueron los emblemáticos eventos deportivos los que alentaron la identidad nacional, también contribuyeron a generar esa mexicanidad el surgimiento de ídolos deportivos. En el 68, la medalla de oro de Felipe “El Tibio” Muñoz devolvió a la gente el orgullo de ser mexicano.

Los pugilistas Ricardo Delgado, Antonio Roldán, Agustín Zaragoza y Joaquín Rocha dieron gloria a sus paisanos, así como el inolvidable andarín José Pedraza, el clavadista Álvaro Gaxiola, la esgrimista Pilar Roldán y la nadadora Teresa Ramírez.

Futbolistas que despertaron el espíritu nacionalista en 1970 fueron “Nacho” Calderón, el “capi” Peña, el “Kalimán” Guzmán, Enrique Borja, el “Ganso” Padilla, Héctor Pulido y la “Calaca” González.

Nuevos ídolos con los que se identificaron los aficionados y villamelones del deporte de las patadas en 1986: Pablo Larios, el “Vasco” Aguirre, Tomás Boy, Manuel Negrete -quien anotó un golazo de tijera en el Azteca y fue reconocido en el México-Portugal en la inauguración del Estadio Banorte-, Hugo Sánchez, Fernando Quirarte, Armando Manzo, el “Abuelo” Cruz, Miguel España, Luis Flores.

 

CRISIS DE IDENTIDAD NACIONAL

Hoy México está huérfano de ídolos, Hay una crisis de identidad nacional que no se puede suplir con el Mundial. El último héroe del balompié es el “Chícharo” Hernández.

Dentro de dos meses, en el país tres veces mundialista estarán ausentes los mexicanos.

La FIFA se apoderó de la Copa y los precios prohibitivos de las entradas harán que el aficionado local -a diferencia de los anteriores eventos- esté ausente en los estadios y vea el Mundial por televisión.

 

LO POCO Y MAL QUE HIZO EL GOBIERNO

También estaremos ausentes en la percepción internacional. El gobierno nada aportó a la proyección de la imagen nacional. Entró tarde a la realización de obras o promoción del país.

Lo poco y mal que ha hecho es al cuarto para las doce. Nada que presumir, ni siquiera el nombre del estadio. Por eso la FIFA se llevará los beneficios del futbol como deporte y negocio.

Jorge Valdano escribió en el diario El País: “El futbol, como dice Florentino Pérez, es un negocio de héroes. Sin embargo, el Azteca se basta para dotar de épica a cualquier partido. El Azteca, aun vacío, impresiona. Es el esqueleto de multitudes, como definió a los estadios vacíos Mario Benedetti, guardando el eco de los goles heroicos”.

Lástima, la 4T desaprovechó la oportunidad de proyectar a México y refrendar la identidad nacional a través del juego del hombre (Ángel Fernández dixit).

No le servirá ni como distractor, a pesar de las pantallas en el Zócalo y en diversos lugares.

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Buscan un Congreso a modo y controlar los comicios desde el Poder Ejecutivo

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Pluripartidismo a prueba con el Plan B o Z * Aunque el cáncer cervicouterino es una enfermedad prevenible, cobra miles de vidas cada año

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Más allá de los planes de la A a la Z en materia electoral, de la intentona gubernamental por garantizar per secula seculorum un Congreso a modo -como las abyectas Cámaras de hoy- y de pretender el control de los comicios desde el Ejecutivo -así se hacía en Gobernación-, el sistema pluripartidista mexicano enfrenta un reto que puede definir el futuro de nuestra imperfecta democracia.

Sabido es que todos los institutos políticos han menoscabado la confianza ciudadana, que el electorado ya no cree en las incumplidas promesas de campaña y a pesar de todo asiste a la cita en las urnas, aunque cada vez en menor número.

El abstencionismo es el verdadero triunfador de los comicios, lo que favorece las apetencias del gobierno en turno para legitimar fraudes electorales.

La apatía social tiene su justificación. Los partidos políticos perdieron su esencia y función política. Abandonaron sus plataformas ideológicas y declaración de principios y aunque es acción básica de esas organizaciones buscar el poder, el verdadero partido lo hace para presentar un plan de gobierno que, como decía el alcalde madrileño Tierno Galván, resuelva los problemas ciudadanos. Pero ahora acceden al poder por el poder mismo.

Institutos políticos sin posiciones ideológicas se han convertido en agencias mercenarias, membresía de corruptos, mercachifles de la política, militancias sin escrúpulos y coaliciones convenencieras que (Groucho Marx dixit) tienen unos principios, pero si no gustan, tienen otros. Mientras tanto, el elector es rehén de esos remedos de representantes populares que, además de engañarlos con falsa promesas, los han convertido, mediante el clientelismo electoral, en una masa amorfa acostumbrada a las dádivas presupuestales, disfrazadas de programas sociales, y ahora sólo extienden la mano para recibir dinero y normalizar la pobreza como destino manifiesto.

A pesar de todo, el electorado les da una nueva oportunidad, no a través de reformas que sólo buscan concentrar el poder en torno de una presidencia omnipotente y sepultar la división de Poderes.

El problema no es el número de legisladores ni de pesos y centavos -la democracia no debe ser un sistema de vida barato-, sino rescatar la esencia de los partidos políticos. Nuestro sistema pluripartidista debe recobrar la geografía ideológica, abrirse a todas las voces y escuchar las demandas populares para resolver los grandes problemas nacionales.

Los partidos tienen que abandonar las prácticas chantajistas, acabar con las rémoras, el chapulineo militante, la abdicación de la verdadera representación popular.

El pluripartidismo demanda el fortalecimiento de las estructuras políticas para convertirse en gestores de la sociedad y actores del bien común.

Algo que daña al país y a la democracia es la pulverización opositora. Los nuevos partidos, algunos creados por el propio sistema, no favorecen a los ciudadanos y sólo propician el empoderamiento del partido hegemónico, antítesis de la democracia.

No pueden ser obtusos los institutos políticos; deben sacrificar sus intereses personales o de camarilla y pensar en ser verdaderos representantes populares, no siervos del poder ni ambiciosos del beneficio propio. No defrauden, nuevamente, al electorado.

 

TAMIZAJE Y PREVENCIÓN, EL DÚO PERFECTO CONTRA EL CÁNCER CERVICOUTERINO

Aunque el cáncer cervicouterino es una enfermedad prevenible, cobra miles de vidas cada año. En México se estiman más de 10,300 nuevos casos anuales y cerca del 95% está relacionado con infecciones persistentes por genotipos de alto riesgo de Virus del Papiloma Humano (VPH) en el cuello del útero, una infección muy común que puede permanecer durante años en el organismo sin provocar síntomas visibles.

Por su naturaleza silenciosa, el diagnóstico oportuno resulta fundamental. En sus primeras etapas la infección suele pasar inadvertida y sólo puede detectarse mediante pruebas de tamizaje, lo que vuelve clave fortalecer las estrategias de detección temprana.

Ante este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó en 2020 la Estrategia Global para la Eliminación del Cáncer Cervicouterino, basada en tres pilares: vacunación contra el VPH, detección mediante pruebas de alta precisión y tratamiento oportuno de lesiones precancerosas.

La iniciativa busca que al menos 70% de las mujeres entre 35 y 45 años acceda a pruebas de detección, con el fin de identificar infecciones por genotipos de alto riesgo de Virus del Papiloma Humano (VPH) y cambios celulares tempranos que puedan evolucionar hacia cáncer cervical.

“Por ese comportamiento silencioso, el tamizaje periódico es fundamental. Detectar infecciones por VPH de alto riesgo o lesiones precursoras permite intervenir antes de que la enfermedad avance”, explica la Dra. Ana Karen Soto Sañudo, oncopatóloga y coordinadora del Departamento de Patología del Hospital Regional del ISSSTE Manuel Cárdenas de la Vega, durante su intervención en la conferencia de prensa “Prevención y tamizaje: dueto perfecto contra el cáncer cervicouterino”, realizada en el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer Cervicouterino que se conmemora el próximo 26 de marzo.

En este contexto, existen herramientas diagnósticas que fortalecen la capacidad de los sistemas de salud para detectar la enfermedad en etapas tempranas.

Una de ellas es la citología de base líquida, un método que preserva las células cervicales en un medio líquido antes de su análisis.

A diferencia del papanicolaou convencional, este enfoque mejora la calidad de la muestra y facilita la identificación de alteraciones celulares tempranas. Plataformas basadas en este principio, adicionan enriquecimiento celular, método que ha mostrado incrementar hasta en 64.4% la detección de lesiones precursoras de alto grado frente al papanicolaou convencional.

Además, la muestra preservada permite realizar pruebas moleculares para detectar el VPH. Ejemplo de ello son las pruebas moleculares para VPH de alto riesgo, que identifica el ADN viral y detecta 14 genotipos asociados con mayor riesgo oncogénico de manera individual, incluidos los genotipos 16 y 18, relacionados con aproximadamente el 70% de los casos de cáncer cervical en el mundo.

“Las herramientas diagnósticas actuales permiten identificar, no sólo la presencia del virus, sino también los genotipos asociados con mayor riesgo. Esto impulsa el mundo de la salud, al tiempo que ayuda a orientar mejor el seguimiento clínico y fortalecer los programas de detección oportuna”, señala el maestro en Bioética José Antonio Duarte, gerente de Asuntos Médicos de BD.

Los especialistas coinciden en que la combinación entre vacunación contra el VPH; programas de tamizaje sostenidos y tecnologías diagnósticas más precisas representan hoy una de las estrategias más efectivas para reducir la incidencia y mortalidad por cáncer cervicouterino.

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EL ÁGORA

Hay comunicación social para rato

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Pese a todos los ataques y afrentas, el movimiento transformador se quedará con las ganas de acabarla * En la 4T, la presidencia imperial fija la narrativa de la función informativa como estrategia propagandística que justifica o encubre al mal gobierno y hace de la posverdad una política pública

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

En 1966, don José Pagés Llergo dijo una frase lapidaria y premonitoria a egresados de la carrera de periodismo de la Universidad Veracruzana: “Ha progresado tanto la ciencia que el vino ya no se hace con uvas, ni el chocolate con cacao ni los periódicos con periodistas”.

Aunque el periodismo se resiste a morir a manos de las redes sociales, cada día esta disciplina es amenazada por el abandono de la función informativa de los medios de comunicación, saturados ahora por la infodemia y la posverdad.

A pesar de ello, como sentenció Umberto Eco, “esto no matará a aquello”, analogía de la novela “Nuestra Señora de París”, de Víctor Hugo, que suponía que la imprenta sustituiría a la arquitectura medieval como forma de comunicación.

El semiólogo italiano enfatizó que el Internet no matará al libro, a la palabra escrita. Por eso el periodismo no desaparecerá, no sólo por su función social, sino porque forma opinión, lo que da sentido a la convivencia en sociedad y vigencia al pacto social.

Sin embargo, esa crisis se extiende a otras áreas como la comunicación social.  Instrumento del ejercicio de gobierno que permite informar a la población del quehacer público y establece un puente de comunicación con los gobernados para conocer sus necesidades y difundir las políticas públicas que satisfacen esas peticiones.

La comunicación social es más que la creación de una positiva imagen institucional, es más que estrategias propagandísticas o publicitarias.

La verdadera comunicación social es una herramienta de buen gobierno que debiera posibilitar la cohesión del Estado mexicano. Todos los gobiernos posrevolucionarios entendieron la función social de la información.

Plutarco Elías Calles creó el Departamento de Boletines.

Lázaro Cárdenas elevó a rango de ministerio el Departamento Autónomo de Prensa y Propaganda, convertido después en Oficinas de Prensa, las cuales pasaron a Direcciones Generales de Información para transformarse en Direcciones Generales de Comunicación Social.

Reconoció la administración pública la importancia de los medios de comunicación como enlace de la autoridad con sus ciudadanos, círculo comunicativo que permitía conocer las peticiones del pueblo para traducirlas en políticas públicas expresadas en un plan de gobierno.

La comunicación social era un termómetro para medir el humor social y prevenir conflictos o crisis políticas. La retroalimentación de la comunicación era un catalizador del descontento social. Cumplía una función preventiva.

Pero, en los últimos sexenios, el modelo de gobierno unipersonal y vertical de la administración hace peligrar a la comunicación social.

En gobiernos autoritarios, donde un líder mesiánico, casi teocrático, asume todas las funciones -incluida la de informar a los gobernados-, peligra la comunicación social. Desaparece la figura del comunicador y el proceso de la comunicación, es decir, deja de existir la retroalimentación y sólo se informa lo que desde la cúspide quieran sepa la población. La falacia se convierte en regla y la posverdad en religión.

Si hoy la función informativa se hace sin periodistas, la comunicación social se realiza sin comunicadores.

Ese esquema funciona mientras la maquinaria propagandística mantenga obnubilada a la sociedad, pero eso no dura todo el tiempo. El letargo social no aguantará, como lo deseaban los nazis, un milenio. La comunicación de un solo hombre tiene otro efecto negativo: no prepara una clase política. Prefiera abyectos subalternos que acepten salarios magros. Eso conlleva otro riesgo: gente ignorante en la función pública y estructuras gubernamentales formadas por junta de notables o caterva de corruptos que solo piensan en su futuro.

La comunicación social no es ajena a esa improvisación. En la 4T, la presidencia imperial fija la narrativa de la función informativa como estrategia propagandística que justifica o encubre al mal gobierno y hace de la posverdad política pública.

Una encuesta a 160 periodistas sobre la preparación de las figuras públicas cuando se enfrentan con los medios reveló que el 60 por ciento considera que los voceros carecen de herramientas mínimas en las entrevistas con periodistas.

La “Primera Encuesta Nacional Diagnóstico de Voceros en México”, de Media Training Lab, indica que el 44 por ciento de los diaristas coincide en que los voceros llegan con un nivel de preparación “regular” y el 15 por ciento considera que enfrentan a los medios “mal”.

El estudio evidencia “una crisis a la hora de exponer los mensajes por parte de los líderes de opinión, lo que compromete su influencia, tanto a nivel individual como en el desempeño de sus organizaciones, ya sean públicas o privadas”.

Sobre la habilidad más débil de los voceros, un 62 por ciento señaló su incapacidad para explicar con claridad los mensajes clave, el 37 por ciento identificó falta de elementos para enfrentar una situación de crisis, el 12 por ciento apuntó un lenguaje corporal deficiente y un 7 por ciento atribuyó las fallas a no saber controlar sus nervios.

A pesar de todo, la 4T no matará a la comunicación social.

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