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EL ÁGORA

Los grandes desafíos históricos de la educación en México

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En materia de equidad, calidad y acceso * Urge cerrar la brecha entre los sistemas educativos públicos y privados

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

La educación en México enfrenta desafíos históricos en materia de equidad, calidad y acceso.

Ante las carencias del sistema público, las escuelas particulares se han consolidado como una alternativa para miles de familias que buscan mejores condiciones de aprendizaje para sus hijos, aunque con ello se amplía la brecha entre quienes pueden pagar y quienes no.

La ideologización educativa impuesta por los gobiernos de la 4T provocó una pobreza de conocimientos en las escuelas oficiales y dejó de ser semillero de alumnos competitivos que se convertirían en futuros destacados profesionistas.

La educación pública sólo prepara hoy mano de obra barata y deja la educación de calidad en manos de los colegios particulares.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), en el ciclo escolar 2024-2025 más de 5.6 millones de alumnos cursan sus estudios en instituciones privadas, lo que representa alrededor del 14 por ciento de la matrícula total del estudiantado.

La anterior cifra ha ido en aumento durante la última década, impulsada por la percepción de una educación más personalizada y con mejores recursos tecnológicos.

Sin embargo, especialistas advierten que el crecimiento del sector privado también refleja un deterioro de la confianza en las escuelas públicas, donde los problemas de infraestructura, la falta de materiales y los bajos resultados en evaluaciones nacionales -ya no diga en los internacionales como la prueba PISA- son comunes.

Las escuelas particulares no debieran ser vistas como una competencia, sino complemento del sistema educativo, señaló a este columnista el académico Antonio Luna Campos, quien resaltó que el reto es garantizar que la calidad educativa no dependa del poder adquisitivo de las familias.

El auge de las escuelas privadas también ha transformado su perfil. Mientras algunas mantienen cuotas altas y modelos exclusivos, otras ofrecen costos accesibles y programas mixtos. Aun así, la desigualdad educativa persiste.

Cabe mencionar que, a pesar de los beneficios de la educación privada, ésta se ha visto amenazada por una ligera disminución en su matrícula, ya que el gobierno federal otorga muchas prestaciones a niños y jóvenes como uniformes, mochilas, ciertos útiles, dinero y hasta el incentivo de no ser reprobados, a pesar de su bajo rendimiento, lo que ocasiona que su padres decidan que sus hijos permanezcan en dichos planteles, aunque no adquieran conocimientos ni finquen las bases sólidas de una preparación universitaria que les permita ser absorbidos por un  mundo globalizado más competitivo.

La mayoría de los alumnos estudian en planteles públicos con recursos muy limitados, una educación escasa y acientífica porque los desafíos como la capacitación docente, la actualización de planes de estudio y la inversión en infraestructura no están contemplados en los planes sexenales ni en los presupuestos de los gobiernos.

Urge cerrar la brecha entre los sistemas educativos públicos y privados, pero el proyecto político de la 4T no visualiza  la educación de calidad ni el apoyo a la ciencia y la tecnología, porque su prioridad es concentrar los recursos en las dádivas electorales que se dispersan a través de los programas asistencialistas.

Lamentablemente, la educación pública en México no forjará a los profesionistas del futuro, sino obreros mal pagados. Ojalá pronto lleguen gobiernos que cuenten en sus gabinetes con nuevos Justo Sierra, José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet, Agustín Yáñez o Jesús Reyes Heroles. El país lo merece y necesita.

 

APOSTILLA

El gobierno de la autollamada 4T no solo queda a deber en materia educativa, sino en seguridad.

En la más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI se informó que el 63 por ciento de los mexicanos se siente inseguro en su localidad y, en el caso de las mujeres, la cifra se elevó a 68.2 por ciento.

En septiembre del año pasado, el indicador nacional estaba en 58.6 por ciento, 4.4 por ciento menos.

Culiacán, Irapuato, Chilpancingo, Ecatepec y Cuernavaca son las ciudades con mayor percepción de inseguridad; la capital sinaloense destacó con 88.3 por ciento.

Por su parte, la OSC México Evalúa dio a conocer que, de enero a septiembre de 2025, 17 estados de la República mostraron cifras preocupantes de violencia letal: rankean en los primeros lugares Baja California, Sinaloa, Morelos, Guanajuato y Quintana Roo.

Todavía hay retos importantes en la agenda de seguridad, como reducir los homicidios dolosos, la violencia política, las desapariciones forzadas, la extorsión y el narcomenudeo. Urge que regrese la paz y la tranquilidad social.

 

EDUCACIÓN EN RETROCESO

El 21 de octubre pasado, Mario Delgado Carrillo, titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), debió “comparecer” en el Senado de la República para exponer acerca de la situación educativa durante el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.

Sin embargo, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, informó que se posponía debido a que el funcionario “fue comisionado” para atender la emergencia por las recientes inundaciones en el país; más allá de esto no hay ninguna duda que la enseñanza mexicana está en crisis y va en picada.

Según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) en 2022, cuando México se posicionó como el tercer país peor evaluado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en Matemáticas y Comprensión lectora, y con el peor puntaje en Ciencia.

México resultó muy bajo en el promedio internacional de todas las asignaturas evaluadas, pues retrocedió 24 puntos respecto a 2003 y 14 respecto a 2018. Asimismo, la evaluación diagnóstica aplicada a alumnos de Educación Básica durante 2022 y 2023 realizada por la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, estimó que los resultados obtenidos en Matemáticas, Lectura, Formación Cívica y Ética fueron reprobatorios en primaria y secundaria.

Datos del Observatorio de la Educación evidencian que nuestro sistema de enseñanza está abandonado y no satisface la cobertura educativa, ya que la deserción escolar es alarmante, pues durante el ciclo escolar 2024-2025, 994 mil estudiantes abandonaron la escuela.

Subraya que existe “un panorama crítico en abandono escolar, estancamiento en cobertura y rezago estructural en regiones indígenas y rurales”; el dato revela la falta de planes para la permanencia escolar, “cifra que por sí sola desmonta cualquier discurso oficial que pretenda ocultar la dimensión de la crisis educativa en México”.

El Informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) 2024 aseguró que “México necesita un sistema educativo que genere en sus estudiantes las habilidades necesarias para el futuro, pero también uno que garantice la igualdad educativa en términos de acceso, permanencia y calidad en el país”, algo que ni Mario Delgado ni Morena o la 4T niegan; pero no invierten más recursos económicos ni corrigen el sistema educativo.

Hoy, en pleno 2025, se exige haber terminado la preparatoria para cualquier empleo y contar con habilidades digitales, pensamiento crítico, trabajo en equipo y capacidad para resolver problemas; y si hoy los jóvenes no reciben una educación adecuada, son condenados a empleos informales.

Así, mientras países como Japón, Corea del Sur o Noruega son ejemplo de inversión educativa al reformar sus modelos de enseñanza basados en proyectos, habilidades digitales, colaboración y emprendimiento para formar ciudadanos creativos, competitivos y con visión global, en México seguimos atrapados entre la burocracia, los sindicatos, la improvisación y políticos incompetentes. La educación está reprobada.

EL ÁGORA

La política económica se hace por decreto

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  • Freno al avance económico porque se estableció una errónea estrategia salarial que no dio beneficios concretos a la clase trabajadora y sí colapsó la actividad empresarial
  • No bastan los “jugosos” aumentos al salario mínimo porque no los saca de la pobreza laboral, aunque las cifras oficiales tengan otros datos

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

Llevamos ocho años en los que la economía, las estadísticas, el crecimiento y el desarrollo se manejan por decreto.

Basta con que, desde las oficinas de Palacio Nacional, las dependencias hacendarias, del Banco Central y hasta del INEGI digan que vamos requetebién para que sea casi ley. Parece que regresamos a los tiempos del echeverriato cuando se decía, en 1973, “la economía se maneja desde Los Pinos”, muy a pesar del entonces titular de Hacienda, Hugo B. Margain.

Ante los hechos públicos, regresamos al populismo setentero, con las consecuencias que ello implica.

La política económica actual, sin planificación ni indicadores financieros sustentables, se hace desde el escritorio o por decreto, pero la terca realidad se impone.

Difícilmente nuestro país volverá a estar en el top ten de las economías del mundo, donde llegamos a estar en octavo lugar.

Las organizaciones internacionales especializadas vaticinan que al término del sexenio no alcanzaremos un crecimiento mayor al 2.2 por ciento, y este año será del 1.5 por ciento. Uno de los problemas que ha frenado el avance económico de nuestro país es que se estableció una errónea estrategia salarial que no dio beneficios concretos a la clase trabajadora y sí colapsó la actividad empresarial.

Durante dos administraciones se han otorgado incrementos extraordinarios al salario mínimo, sin ningún respaldo en la productividad empresarial ni en el desarrollo económico; el criterio fue aumentar los sueldos por encima de la inflación, la cual no ha sido controlada.

Por ello, acertadamente, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) solicitó una pausa a la política “antiinflacionaria”, la cual ha provocado incrementos en los costos laborales, el cierre de empresas y la desaceleración del empleo formal. Hay que recordar que la informalidad soporta casi el 60 por ciento de nuestra economía.

La iniciativa privada busca revertir la obligación de elevar los emolumentos de sus empleados por encima de la inflación.  Es imposible mantener aumentos de dos dígitos. Desde 2019 el salario mínimo ha subido en 250 por ciento. Esos incrementos posibilitan que el asalariado pueda adquirir hasta dos canastas básicas al mes, pero no necesariamente lo saca de la pobreza laboral, aunque las cifras oficiales tengan otros datos.

De continuar con esa política caeremos, como en la “docena trágica”, en una escalada interminable de precios.

El nuevo esquema gubernamental afecta al emprendedor con gastos como el incremento de vacaciones pagadas y la reducción del horario laboral. La industria maquiladora ha perdido 60 mil fuentes de trabajo.

Por ello los empleadores piden preservar la calificación crediticia, reducir el déficit fiscal, frenar el endeudamiento y hacer crecer la economía, a pesar de las barreras arancelarias.

Esa es la realidad y la economía no puede manejarse desde un escritorio o por decreto.

 

APOSTILLA

Una nueva estrategia comercial entre la empresa portuguesa Sovena Group -principal productor de aceite de oliva en el mundo que generó en 2024 mil 700 millones de euros- y la Aceitera La Española -compañía líder en la comercialización del producto mediterráneo- busca fomentar la cultura del uso del producto del árbol del olivo en la gastronomía y la cocina mexicana.

México representa una oportunidad de crecimiento para la industria del aceite de oliva, aunque en el mercado nacional su consumo todavía es reducido y se concentra en segmentos específicos, restaurantes y consumidores que buscan ingredientes diferenciados.

El consumo anual en México ronda los 135 gramos por persona, equivalentes a aproximadamente 0.15 litros. En contraste, España registra estimaciones de entre 3.11 y 6.7 litros por habitante al año, mientras que Portugal mantiene niveles de consumo significativamente superiores al nuestro.

La alianza entre Aceitera La Española y Sovena Group pretende combinar el conocimiento del mercado mexicano con la experiencia internacional y la capacidad industrial de ambas compañías para impulsar la distribución, diversificar la oferta y ampliar el alcance de sus productos.

Para Pedro Romero, CEO de Aceitera La Española, y Vasco Campos, Mananging director Latam, uno de los principales retos consiste en cambiar la percepción de que el aceite de oliva es un producto reservado para restaurantes, tiendas especializadas o consumidores de alto poder adquisitivo.

Por su parte, Rodrigo Palini, director comercial para Latinoamérica de Sovena, destaca la importancia de adaptar la estrategia comercial a las particularidades del mercado nacional.

“México tiene un gran potencial para el aceite de oliva, pero desarrollar este mercado exige entender al consumidor y sus hábitos de compra y de cocina”, añade.

La diversidad de la cocina mexicana permite incorporar el aceite de oliva en ensaladas, aderezos, pescados, verduras, marinados y diversas preparaciones, tanto en frío como en la cocina diaria.

Su versatilidad y sus características nutricionales pueden contribuir a ampliar su atractivo entre los consumidores. Por su contenido de grasas monoinsaturadas, el aceite de oliva puede favorecer un mejor perfil de grasas en la alimentación cuando sustituye a otras fuentes con mayor proporción de grasas saturadas.

El aceite de oliva virgen extra también aporta compuestos antioxidantes, dentro de una dieta equilibrada.

El objetivo es ampliar la base de consumidores y generar condiciones para que el aceite de oliva gane presencia en los hogares mexicanos.

El reto consiste en convertir el potencial del mercado en crecimiento sostenido.

Para lograrlo, las marcas deberán combinar calidad, precios competitivos, confianza y disponibilidad, en un entorno donde el gasto familiar influye directamente en las decisiones de compra.

 

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¡Recortan el presupuesto de salud para usarlo en los programas clientelares con fines electoreros!

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  • ¿México regresa a los sesentas?
  • Como en el pasado, seguramente tampoco resolverán su pliego petitorio, se utilizará la fuerza pública para disuadirlo o se deslegitimará su causa al infiltrarles a los porros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

De repente tuve la sensación de experimentar un Dejá vu. Las movilizaciones y protestas de estudiantes y personal del sector salud me hicieron regresar a la sexta década de la centuria pasada, cuando los médicos, inicialmente del Hospital 20 de Noviembre, se manifestaron en 1964 por la falta de pagos y la demanda de mejores condiciones de trabajo.

Aunque el problema se inició en la administración del presidente Adolfo López Mateos, quien privilegió la construcción de infraestructura hospitalaria, clínicas y viviendas, sobre mejores salarios para personal sanitario, tocó al mandatario Gustavo Díaz Ordaz enfrentar el conflicto de los galenos que se extendió del ISSSTE -creado por el oriundo de Atizapán- al IMSS y luego a todo el sector salud, lo que originó la creación de la Alianza de Médicos Mexicanos.

A pesar de sus justas demandas, sólo fue cumplido parcialmente el pliego petitorio, por lo que los granaderos reprimieron, en 1965, a los facultativos y desalojaron el Hospital de las calles de Félix Cuevas.

Sesenta años después, médicos y trabajadores del IMSS toman las calles para protestar no sólo contra el irrisorio aumento salarial, la falta de pagos y contra su sindicato charro -que agrupa a casi 500 mil empleados-, sino por la falta de condiciones óptimas de trabajo, el desabasto de medicamentos e instrumental quirúrgico, las carencias en laboratorios y de aparatos para estudios especializados.

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Están hartos de que ellos tengan que poner sus herramientas de trabajo e incluso, auxiliar a los pacientes con soluciones o medicamentos.

Como en el siglo pasado, las autoridades priorizaron otras necesidades, pero no como las satisfechas por López Mateos: clínicas, nosocomios y unidades habitacionales; ahora, recortan el presupuesto de salud para usarlo en los programas clientelares con fines electoreros.

Como en el pasado, seguramente tampoco resolverán su pliego petitorio, se utilizará la fuerza pública para disuadirlo o se deslegitimará su causa al infiltrarles a los porros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE).

Nuevamente se utilizó a los granaderos para liberar Reforma. Curioso, los gobiernos neoliberales y represores consintieron en 2006, casi un año, el bloqueo de la misma avenida, con pérdidas económicas y de empleo que quebraron a la CDMX.

En mi regreso al pasado, recordé las protestas estudiantiles del 68, también en el sexenio del poblano Díaz Ordaz, quien hizo oídos sordos a las demandas de los universitarios, su rechazo a la represión y la exigencia de más participación en la vida nacional.

Quedó grabada en la conciencia colectiva el baño de sangre en Tlatelolco y la detención de centenas de alumnos, torturados y desaparecidos por la policía y los militares.

Sin embargo, obtuvieron un triunfo con la apertura democrática. Los estudiantes sufren la violencia nuevamente, no necesariamente a cargo de un gobierno, pero sí del crimen organizado, de sus propios compañeros, de las autoridades a través de los porros, de jóvenes esquizofrénicos, de la influencia del Internet, de feminicidas o de parejas tóxicas.

Cada día son más recurrentes los ataques a pubertos en sus centros escolares, ante la apatía e indolencia de las autoridades educativas.

Las protestas que realizan los alumnos encuentran la negativa a sus demandas y la utilización de porros para agredirlos o apanicarlos. Tampoco están conformes con la mala educación que reciben y exigen instalaciones, laboratorios y talles dignos y equipados.

Todavía no es demasiado tarde para dar instrucción de calidad, seguridad y tranquilidad al futuro de México.

No debiera verse como algo lejano las protestas estudiantiles de Francia, las de vivienda en la España de Maricarmen Abascal o las sindicales de Bélgica.

Si bien es cierto que aquí nuestra generación Z no va a prender una primavera árabe, bien puede despertar la primavera de Praga o el Mayo francés de 1968. Desatender las demandas sociales lleva siempre a la represión.

 

APOSTILLA

Para fortalecer el control sobre los recursos públicos, prevenir prácticas discrecionales y consolidar una gestión institucional basada en la ética de la responsabilidad, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) México puso en marcha un Sistema de Transparencia y Rendición de Cuentas.

La iniciativa fue presentada por la doctora Gisela Zaremberg al asumir la dirección general (2026-2030) de este organismo internacional, autónomo e intergubernamental especializado en ciencias sociales.

Zaremberg explicó que el nuevo sistema establece facultades, reglas, responsabilidades, procedimientos y mecanismos de operación y supervisión para reducir riesgos de opacidad, discrecionalidad y concentración indebida de funciones.

El modelo contempla medidas para prevenir conflictos de interés, desvío o pérdida de activos y mecanismos para detectar y disuadir incumplimientos.

Sus objetivos: mejorar la eficiencia y transparencia en el ejercicio de los recursos, armonizar la normativa institucional en el marco nacional e internacional aplicable y establecer una mayor trazabilidad en los procesos de compras, contrataciones y adquisiciones.

La propuesta también fortalece la supervisión de las áreas operativas, delimita responsabilidades y avanza hacia una rendición de cuentas integral.

Como parte de la nueva etapa institucional, la directora general informó del Departamento Flacso Cooperación Técnica y Social para ampliar la vinculación de la institución con organismos públicos y sociales.

El nuevo departamento desarrollará proyectos de formación profesional, investigación aplicada, evaluación y asesoría, con la intención de incrementar el impacto social de la institución y contribuir a la generación de recursos propios.

Flacso México es un organismo internacional, aquí desde 1975, para desarrollar investigación, programas de posgrado, educación continua y proyectos de cooperación técnica, con énfasis en el análisis de los problemas públicos de México y América.

 

SENSIBLE PÉRDIDA EN EL PERIODISMO

Se fue uno de los grandes del periodismo: Francisco Garfias. México pierde a una excelente pluma y mejor amigo. Descanse en paz.

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EL ÁGORA

Pensiones Bienestar, ayudas económicas a madres trabajadoras y becas a Ninis, el plan electoral de la 4T

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La juventud  y el 2027 * Es la oportunidad de los jóvenes para definir el país que quieren. Ser mediocres y mantenidos u optar por un gobierno que cuente con políticas públicas que garanticen el futuro aspiracional de esos mexicanos, quienes pueden ser el motor que active el verdadero desarrollo nacional

 

OCTAVIO CAMPOS ORTIZ

 

El INEGI dio a conocer su encuesta intercensal 2026 y hay datos interesantes que inciden en la vida cotidiana y en el proceso electoral 2027.

Cayó el mito de que México contaba con poco más de 134 millones de habitantes, en realidad sólo somos 130 millones 911 mil 314, lo que modifica el padrón electoral del próximo año.

Hay más mujeres que hombres, 51.9 por ciento contra 48.1 por ciento.

En la encuesta trimestral sobre percepción de seguridad del propio Instituto, se ha hecho histórico el porcentaje de la población femenil que se siente mucho más insegura que el género masculino.

De persistir esa tendencia, el humor social puede definir tendencias a la hora de votar.

Envejecemos como país, se incrementó la población con más de 65 años de edad, la tasa de fecundidad bajó de 2.1 a 1.9.

La tasa de crecimiento pasó de 1 por ciento a 0.7 por ciento en una década.

 

PLANES ELECTORALES

Será interesante conocer las estrategias electorales partidistas para ganar el sufragio de la gente de la tercera edad.

El gobierno tiene los dados cargados en favor de su movimiento con las pensiones a los viejitos, las ayudas económicas a madres trabajadoras y las becas a los “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan, pero votan.

La encuesta intercensal revela que el 41.4 por ciento de los hogares recibe ingresos por algún tipo de programa asistencialista.

¿Qué harán los institutos políticos para convencer al electorado de que los programas sociales son -erróneamente desde mi punto de vista- derechos constitucionales que no les pueden quitar por un eventual cambio de gobierno, y que no son dádivas gubernamentales creadas por el tlatoani tabasqueño, sino partidas presupuestales alimentadas con los impuestos o la extinción de fondos y programas prioritarios?

Los viejitos se sienten felices con los seis mil pesos bimestrales, aunque gasten más en sus medicamentos porque hay desabasto en el sector salud.

Prefieren abstenerse de sus medicinas y postergar su salud, porque ese dinero ya está considerado como parte del gasto familiar.

Las madres trabajadoras ven incrementado su ingreso, aunque hayan cerrado las guarderías gratuitas y las escuelas de tiempo completo.

Los “ninis” serán esenciales en el proceso electoral 2027 porque creció el segmento poblacional entre 18 y 35 años.

Nadie les ha explicado que con las becas perdieron lo más por lo menos.

Serán una generación perdida, gente sin preparación académica ni oportunidades de empleo, salvo en la informalidad o el sicariato.

 

DESERCIÓN ESCOLAR

Durante la pandemia se incrementó la deserción escolar en todos los niveles y no se ha recuperado la matricula pre-Covid 19.

Los padres de familia prefieren unos pesos y mantener a sus hijos en escuelas oficiales -aunque no aprendan nada-, que hacer el sacrificio de costear la educación particular.

Mientras el mundo globalizado demanda profesionistas, técnicos o científicos mejor preparados y más competitivos, la nueva escuela mexicana (sic) masifica e ideologiza la instrucción, abandona la educación de calidad y elimina la excelencia académica y la justa competencia entre alumnos al prohibir calificaciones reprobatorias o cancelar los exámenes de admisión.

La cereza del pastel es la proliferación de bachilleratos y universidades públicas sin instalaciones adecuadas ni claustro de profesores capacitados. Pocos son los egresados… y mucho menos los titulados.

La compra de conciencia de esos jóvenes sólo es un paliativo a su mediocridad y pobreza.

No saldrá de ninguna de ellas, porque no les interesan ofertas políticas que prometan educación de calidad, excelencia académica y exámenes de admisión para seleccionar a las mejores mentes y premiar el buen desempeño escolar.

 

RETO DE CANDIDATOS Y PARTIDOS

Ese es el mercado y el reto que tienen que conquistar los candidatos y partidos que compitan en los comicios del próximo año.

El bono demográfico se agota y, a mediano plazo, seremos un país de ancianos conformistas sin una clase política o empresarial que pueda sacar adelante un proyecto de nación viable y sustentable.

Es la oportunidad de los jóvenes para definir el país que quieren. Ser mediocres y mantenidos u optar por un gobierno que cuente con políticas públicas que garanticen el futuro aspiracional de esos mexicanos, quienes pueden ser el motor que active el verdadero desarrollo nacional.

¿Los partidos estarán a la altura de ese reto? Usted, estimado lector, tiene la mejor opinión.

 

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