Aparecen en escena: A través de una carta y por medio de un artículo periodístico.
“Propaganda norteamericana contra Sheinbaum al estilo Hitler”: Andrés Manuel López Obrador.
Fractura expuesta es el caso Rocha Moya, asegura el exjefe de la oficina de la Presidencia en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
ESTÉFANO ESCOBAR
“He llegado a la conclusión de que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos”:
Charles de Gaulle
A la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no la calienta ni el sol, quizá porque son días nublados por la temporada de lluvias y huracanes.
Y es que a casi dos años de iniciado su mandato, los problemas nacionales e internacionales se acumulan sobre su escritorio y dañan cotidianamente al país.
Y, si no, basta observar lo que ocurre día tras día. Sus conferencias matutinas se han convertido en un espacio donde las explicaciones oficiales chocan cada vez más con una realidad política compleja y desafiante.
Son asuntos que difícilmente pueden resolverse desde la tribuna mediática y que exigen resultados tangibles más que mensajes políticos. La solución para superar los problemas del país que la Mandataria se acaba de inventar, achacándolos a la ultraderecha, no es suficiente.
Uno de los casos más delicados es el de Rubén Rocha Moya, gobermador de Sinaloa con licencia.
Las autoridades estadounidenses han formulado acusaciones en su contra y varios exfuncionarios y colaboradores de su administración por presuntos vínculos con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Entre los señalados aparecen exresponsables de seguridad, procuración de justicia y otros altos cargos. Estados Unidos incluso ha solicitado acciones judiciales y de extradición contra algunos de ellos.
De acuerdo con la acusación presentada en una Corte federal de Nueva York, los presuntos implicados habrían brindado protección institucional a cambio de sobornos y apoyo político. Los acusados han rechazado las imputaciones y el gobierno de Sheinbaum Pardo ha cuestionado que las autoridades estadounidenses hayan hecho públicos los señalamientos sin presentar previamente las pruebas ante las instancias mexicanas correspondientes.
Más allá de cuál sea el desenlace judicial, el costo político ya está presente. El caso ha colocado al gobierno federal en una posición incómoda frente a su principal socio comercial y ha abierto un nuevo frente de presión para la administración de Claudia Sheinbaum, que se ve obligada a defender a figuras de su movimiento mientras exige evidencias a Washington.
A ello se suman las revelaciones publicadas por el diario Los Angeles Times, según las cuales los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo, y de Tamaulipas, Américo Villarreal, habrían visto revocadas sus visas estadounidenses en el marco de investigaciones relacionadas con presuntos vínculos con el crimen organizado. Los mandatarios estatales han negado categóricamente tales señalamientos, pero la sola difusión de estas versiones ha generado una nueva tormenta política para el gobierno federal.
Las versiones periodísticas adquieren mayor relevancia porque surgen poco después de las acusaciones formuladas en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa. Visto en conjunto, el panorama proyecta una imagen incómoda para Morena y coloca a la Presidenta Claudia Sheinbaum ante uno de los desafíos políticos y diplomáticos más complejos de su administración.
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En Palacio Nacional el balón que se juega está en la cancha de Morena: Marcado por acusaciones de narcopolítica, fuertes tensiones diplomáticas con Washington y crecientes cuestionamientos sobre la capacidad del Estado para contener la influencia del crimen organizado. Todo en claro fuera de lugar.
Y como la narrativa del efecto puede causar daño al país y al gobierno de la titular del Poder Ejecutivo, dos personajes calentaron en calidad de revulsivos: Andrés Manuel López Obrador -mediante una carta pública- y el doctor José Córdoba Montoya -en un artículo periodístico-, el otorora poderoso jefe de la oficina de la Presidencia de Carlos Salinas de Gortari.
ACUSA AMLO A TRUMP
En su misiva, AMLO sostiene que sectores del gobierno norteamericano estarían utilizando el combate al narcotráfico como pretexto para intervenir en la política mexicana y debilitar a Morena en los futuros procesos electorales, además de apoyar a la Presidenta Sheinbaum y a los gobernadores señalados, al tiempo de rechazar las acusaciones de colusión entre el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo y el crimen organizado.
Ya tendrá esta MANO NEGRA de alto IMPACTO el tiempo para abordar, en un analisis más detallado, el largo contenido de la carta del expresidente y sus posibles repercusiones en el ánimo de Donald Trump, pues a decir de lo publicado por Los Angeles Times: “el expresidente Andrés Manuel López Obrador emitió una declaración contundente acusando a la administración Trump de usar un pretexto de narcoterrorismo para debilitar a la izquierda de México y respalda a Sheinbaum Pardo al comparar las tácticas estadounidenses con la propaganda al estilo de Hitler”. https://www.latimes.com/
CASO ROCHA MOYA, UNA FRACTURA EXPUESTA: CÓRDOBA
Joseph Marie Córdoba Montoya envía un mensaje suavecito para Claudia Sheinbaum -quien vive momentos de tensión- y le ofrece una estrategia para salir del atolladero: “Presidenta, con la franqueza que permite quien ya no está en la arena, pero entiende sus reglas: está usted ante un dilema que definirá la percepción de autoridad de todo su sexenio. No es menor”.
Y ya encarrerado aconseja de manera firme: “El caso de este gobernador con licencia, acusado en Nueva York de servir a la facción de Los Chapitos, no es un simple escándalo. Es una fractura expuesta. La estabilidad de un estado entero, Sinaloa, está comprometida, y con ella la arquitectura de gobernabilidad que el partido ha construido. Pero toda crisis, bien gestionada, es una oportunidad para redefinir el tablero.
“Usted viene de un mandato de continuidad, pero este hecho le exige un acto de ruptura simbólica con los vicios del pasado.
“Mi consejo, pensando en la estabilidad del sistema, es actuar en cuatro frentes, con la cabeza fría:
“Primero: La variable externa. Desactivar la presión americana.
La acusación en Nueva York no es un gesto de justicia universal; es un mensaje de poder. Están poniendo a prueba su voluntad real de cooperar. Si usted se tarda, si hay excusas, las agencias americanas filtrarán más expedientes, más fotografías, más información. La van a arrinconar. No les dé ese gusto. Entregue la pieza con una eficacia impecable. Que la detención y el proceso de extradición sean un relojito suizo. Así, convierte una humillación potencial en una demostración de que usted controla sus instituciones de seguridad, a diferencia de sus predecesores. Mátele la narrativa al intervencionismo.
“Segundo: La variable interna. Neutralizar el enemigo político.
El poder en Sinaloa no se acaba con un hombre. Hay una estructura. No subestime a quien se queda. Mueva sus fichas en Gobernación para asegurarse de que quien asuma de gobernador sustituto no sea un heredero del mismo grupo de interés, un ‘tapado’ con las mismas lealtades subterráneas. Necesita un administrador leal al proyecto de nación, no a la facción local. Si es posible, alguien con perfil técnico y sin ambiciones electorales futuras, que sirva de tapón y permita una transición controlada. Aproveche la licencia para limpiar la casa.
“Tercero: La variable de la base política. No permita que el caso se vuelva bandera.
Lo peor que puede pasar es que la oposición, o peor aún, una corriente interna del movimiento, convierta a este personaje en un mártir, en una víctima del ‘imperio’. Eso es dinamita pura. Usted debe controlar el relato. No caiga en la trampa nacionalista de defenderlo; al contrario, la bandera debe ser la defensa de la soberanía mediante la ley.
‘En México no protegemos delincuentes, los sometemos a la justicia, venga la acusación de donde venga’. Así, le quita el oxígeno retórico a cualquier facción dentro de Morena que quiera usar esto para desgastarla por la espalda.
“Cuarto: La variable presidencial. Concentración de poder y autoridad moral.
Este caso, Presidenta, es la excusa perfecta para hacer lo que todo mandatario necesita en un momento de crisis: centralizar el mando. Anuncie una supervisión directa desde Palacio Nacional de la estrategia de seguridad en Sinaloa. Demuestre que no le tiembla la mano para cortar cabezas políticas, pero ofrezca un plan de pacificación que proteja a la población civil. La gente en Sinaloa está harta del miedo. Hable con ellos, no con los capos. Construya una legitimidad popular que haga innecesarias las lealtades al viejo sistema”.
Y finalmente Córdoba remata: “Presidenta, use esto para demostrar que su gobierno no será rehén de ningún actor fáctico, ni los de Washington ni los de Sinaloa. La lealtad a un proyecto de largo plazo a veces exige cirugía mayor sin anestesia. ¿Duele? Claro. Pero la alternativa es una gangrena que le pudre el sexenio en dos años. Usted decide si quiere ser una administradora de la crisis o la Presidenta que finalmente cortó el nudo gordiano. Estoy a sus órdenes.”