¿Dónde quedó el pacto entre Morena y la CNTE? * Quizá a la Primera Mandataria le cueste muchos millones de pesos para que la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación suspenda sus movilizaciones… hasta nuevo aviso
MARCO ANTONIO FLORES***
Lo dice el refrán popular: “Cría cuervos y te sacarán los ojos”. La Primera Presidenta ha señalado lo siguiente: “…al parecer hay en esa organización ‘rijosos’, intolerantes, que no quieren negociar y representan otros intereses políticos contra el gobierno”.
Ante esto, surge la pregunta: ¿Dónde quedó el pacto que tenían Morena y la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) contra los neoliberales?

La CNTE ha tenido el mismo “modus operandi” desde hace 40 años, el chantaje y la extorsión al gobierno en turno, para mantener sus canonjías, además de obtener grandes sumas de dinero para suspender sus movilizaciones y protestas.
La reforma educativa 2013 de Enrique Peña Nieto había logrado el antídoto contra ese nefasto mecanismo, al modificar, fundamentalmente, la Ley General del Servicio Profesional Docente, en ella se estableció la evaluación obligatoria.
La reforma condicionaba la permanencia y promoción de los maestros a la aprobación de evaluaciones. Si los docentes no aprobaban, perdían sus plazas o eran removidos de sus cargos.
Al quitar el control de las plazas de maestros a los sindicatos y dárselo al gobierno, la CNTE perdió parte de su poder de movilización tradicional, ya que muchos profesores participaban en marchas sabiendo que el Estado ahora tenía el control de su permanencia laboral.
Así, tras la implementación de la ley, cientos de maestros de la Coordinadora Nacional que participaban en paros y protestas indefinidas fueron cesados por acumular faltas injustificadas.
La reforma educativa de 2013, que beneficiaba a todo el sistema educativo nacional y desactivaba un enorme mecanismo de presión contra el gobierno en turno, fue abrogada en 2019 durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con lo que se devolvieron a la CNTE sus privilegios y permisos para continuar extorsionando y chantajeando, dejando sin clases a miles de niños y perjudicando la vida de millones de habitantes de ciudades como CDMX, Oaxaca, Tuxtla Gutiérrez, Morelia, Morelos y otras entidades del país, bloqueando vías de comunicación, así como aeropuertos y vías de ferrocarril.

Además, López Obrador prometió a sus “aliados” derogar la Ley del ISSSTE de 2007, una promesa que refrendó Claudia Sheinbaum Pardo en campaña, por lo que no le debería sorprender que la CNTE insista en esa y otras desmesuradas demandas y exigencias.
ORIGEN DE LA CNTE
La Coordinadora Nacional nació en 1979, como una organización alternativa para enfrentar el control corporativo que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) mantenía en estrecha alianza con el Estado Mexicano.
Sus demandas originarias fueron auténticas y legítimas: La exigencia de democracia sindical y la lucha por mejoras laborales y salariales para los docentes.
Sin embargo, en las secciones 7, 9, 18 y 22, los dirigentes se apropiaron y reprodujeron las prácticas que sus antecesores habían combatido y, en lugar de promover sus demandas legítimas, ejercieron sobre sus agremiados un férreo control político y maestros críticos fueron acallados y sometidos. Desde la década de los 80s se convirtió en un grupo de presión que basa su poder de movilización en el control político clientelar de maestras y maestros de Chiapas, Michoacán, Oaxaca y Ciudad de México.
Lo más cuestionable es que la CNTE se ha puesto a disposición de personas y partidos con gran poder político y económico que financian sus movilizaciones y demandas de acuerdo con sus intereses.
Un caso ilustrativo del manejo de la CNTE para el apoyo de intereses políticos es el de Manuel Bartlett. Esto inició cuando organizaba, promovía y patrocinaba manifestaciones de la CNTE contra las políticas de gobierno de Vicente Fox Quesada en materia energética.
Todo indica que la cercanía de Bartlett con la CNTE nació cuando este fue secretario de Educación Pública. Desde entonces la CNTE fue una valiosa herramienta que puso a las órdenes de AMLO y le valió su acercamiento y alianza con él, desde los años previos a las elecciones presidenciales de 2006.
En una foto de “Hemeroteca” se muestra que Manuel Bartlett y José Murat patrocinaban, encabezaban y manejaban a la CNTE.
Prueba de lo anterior es su participación en una marcha realizada en noviembre de 2003.
Ese día los dos personajes se habían reunido a desayunar en el Centro Libanés, con dirigentes de la CNTE y el SME.
Momentos después salieron a encabezar la marcha que la reportera Mireya Cuéllar, de “La Jornada”, describió así:
“El senador Manuel Bartlett había dejado atrás a José Murat y al tabasqueño Óscar Cantón Zetina, con quienes marchó por Reforma con tal número de guaruras que ellos solos -más los fotógrafos que los rodeaban- formaban un pelotón”.

En el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa hubo muchas manifestaciones de la CNTE y del SME contra su gobierno, mismas que se prolongaron y multiplicaron durante el sexenio de Peña Nieto y se resolvían con grandes cantidades de dinero que les entregaba Luis Miranda, subsecretario de Gobernación.
Resultaban una buena inversión para quien las financiaba, ya que al final obtenían mucho más dinero del que gastaban en su movilización.
Recuérdese que gobiernos estatales de oposición al presidente Andrés Manuel, como el de Michoacán de Silvano Aureoles, padeció las movilizaciones radicales de la CNTE, incluso bloqueando las vías del ferrocarril y que en cuanto llegó su sucesor morenista cesaron.

En Oaxaca, el único gobernador -de los últimos cuatro- que no fue amagado por la sección 22 de la CNTE fue el de Alejandro Murat.
Ahora, con el gobierno de la Presidenta Sheinbaum Pardo, se repite el “modus operandi” de la CNTE; quizá a la Primera Mandataria le cueste muchos millones de pesos para que la CNTE suspenda sus movilizaciones… hasta nuevo aviso.

Las actuales movilizaciones de la CNTE coinciden con lo publicado en el diario norteamericano Los Angeles Times la semana pasada, anticipando que los próximos gobernadores que serán acusados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos son Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas.
Este diario norteamericano también anticipó la acusación contra Rocha Moya y secuaces. Resultó extraño que este hecho motivara la reaparición de AMLO en el escenario político nacional, con la difusión de una carta en la que, con el pretexto del apoyo a la Presidenta para defender la soberanía, ofrece una serie de explicaciones no pedidas sobre la relación que tuvo con Trump, al tiempo que mezcla el caso Salvador Cienfuegos.
Más preocupante que la Mandataria Claudia Sheinbaum acepte con beneplácito esa reaparición, porque esto implicaría que no existe autoridad política más importante que la de Andrés Manuel López Obrador, “Jefe Máximo de la Cuarta Transformación”.
En este contexto, valdría la pena saber qué tan vigente se encuentra la alianza AMLO-CNTE, por aquello de la “revocación de mandato”, a la que deberá someterse la Presidenta.

A casi dos años del inicio de su gobierno, Sheinbaum se encuentra en una verdadera encrucijada. Si continúa protegiendo a los distinguidos políticos que heredó de su antecesor, como lo ha hecho en el caso del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y nueve funcionarios acusados de delitos graves por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la Presidenta corre el grave riesgo de que México sea objeto de fuertes presiones no sólo en el área de seguridad, también en materia económica en medio de la negociación del T-MEC o, en el peor de los casos, una eventual intervención territorial.
El desgaste y la presión para la Mandataria será irreversible y creciente por diversos frentes, incluido el de la CNTE.
El reto es enorme y aunque Sheinbaum Pardo haya negado que se encuentra entre “la espada y la pared”, esto es, entre Washington y Palenque, los escenarios son innegables.
Es tiempo de definiciones: O el segundo piso de la transformación está contra el narcotráfico, la corrupción y la impunidad… o con el silencio y la omisión corre el riesgo de ser acusado de encubrimiento, si no por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, sí por millones de mexicanos que no confunden defensa de la soberanía con complicidad.
La Presidenta Claudia Sheinbaum ha empezado a dar buenos resultados y tiene el voto de confianza de millones de mexicanos. Es tiempo de iniciar la auténtica transformación.
Por el bien de México, “La Patria es primero”.
***Académico y consultor.