Todavía se está a tiempo de evitar ese atentado a la democracia * Imposible que la Cuarta Transformación gobierne un milenio. No hay pueblo que lo aguante
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Difícilmente la autollamada 4T sobrevivirá un milenio, como presumen sus panegiristas en el gobierno o desde la “prensa” aliada.
No hay pueblo que lo aguante, como tampoco lo hizo la sociedad alemana con los nazis.
Sin embargo, no estamos exentos de ver agonizar nuestra imperfecta democracia a manos de un trasnochado proyecto populista setentero y megalómano, cuya obsesión por mantenerse en el poder lo impulsa a establecer un efímero régimen autoritario que puede convertirse en totalitario.
Atribuyen a Plutarco Elías Calles la frase: “En la vida se comete una sola pendejada, las demás son consecuencias”.
Eso sucede en este tramo de la historia nacional. El enfermizo, narcisista y peregrino capricho del tlatoani tabasqueño por apoderarse del país lo llevó a pretender trascender mediante el establecimiento de una tiranía transexenal basada en el control de los pobres, la extinción de la clase media, el sometimiento de obsequiosos empresarios, el ejercicio de una presidencia imperial más allá de su administración, la desaparición de la división de poderes, la opacidad en los actos de gobierno, la destrucción de los contrapesos constitucionales, la creación de un suprapoder sin leyes y la manipulación de abyectos legisladores y jueces.
Si para ello era conveniente la connivencia con el crimen organizado, qué mejor.
Contrario a lo que piensa la gente, ese proyecto no es socialista ni comunista. Lo que menos importa es la reivindicación de los pobres.
Se trata de revivir el viejo sistema priista de la “Docena Trágica”, donde el gobierno de un solo hombre decide los destinos nacionales, apoyado en ineficaz burocracia y el surgimiento de una nueva clase privilegiada autárquica. Lo de menos es resolver los graves problemas nacionales.
Luis Echeverría Álvarez decía que la economía se manejaba desde Los Pinos y José López Portillo nacionalizaba absurdamente la banca, además de provocar una gran devaluación, a pesar de su defensa canina. La estatización y un obeso gobierno solo trajeron desgracias al país.
Stalin es un claro ejemplo del ejercicio abusivo del poder y el sometimiento del pueblo gobernado por una burocracia dorada y sus excesos.
Hoy vivimos las consecuencias. El segundo piso de la autollamada 4T -lo que ello signifique- no es la continuidad de un proyecto de gobierno, sino un capricho personal por conseguir el sueño truncado en los setentas de pertenecer a la élite política que siempre lo despreció. Ahora cobra venganza de esa y nuevas afrentas.
El poder absoluto no se comparte, se delegan funciones y se exigen cuentas. Ese es el papel que juegan hoy los improvisados nuevos servidores públicos.
El proyecto es claro: administrar la pobreza, ejercer el poder omnipresente, omnipotente y omnímodo, premiar la obediencia y castigar a desobedientes y a marginal oposición. Hacerse de recursos implica ceder el control de regiones enteras del territorio nacional a cambio de mucho dinero.
Esta nueva etapa requiere de legitimarse en el poder mediante el control de las elecciones para que triunfen los candidatos oficiales y los impuestos por el crimen organizado. Para ello se recurre al control de los comicios. Vieja práctica priísta, se manipularán las votaciones desde su organización con un árbitro electoral y magistrados “carnales”; adiós ciudadanización electoral. Así pretenden garantizar su permanencia en el poder per secula seculorum.
El nuevo adefesio legislativo es un candado más que garantiza el robo de los resultados y la anulación de las victorias opositoras. ¿Qué puede fallar?
El segundo piso de la 4T no es más que un tramo hacia la consecución de un peregrino capricho y venganza personal de quien quiere regresar a los setentas, donde el presidencialismo encarnaba al sistema mismo, donde no tuvo cabida el tlatoani tabasqueño, pero hoy va por sus fueros. Avanzan de un régimen híbrido -con fachada demócrata- a un gobierno autoritario. Sin embargo, todavía estamos a tiempo de evitar ese atentado a la democracia.
La sociedad civil, a pesar de los embates por reprimir la exigencia de sus derechos y libertades y la intentona de comprar su conciencia mediante el uso electorero de los programas asistencialistas, no está derrotada.
Tampoco la medrosa oposición está vencida. La modernización del sistema pluripartidista puede hacer frente al partido en el gobierno, pero es necesario cobrar conciencia de la urgencia de gobernar en alianza.
Imposible que la 4T gobierne un milenio. No hay pueblo que lo aguante.
También en la Carta Magna está la figura de indulto presidencial * El expresidente Andrés Manuel López Obrador es quien más uso político del término hizo para exaltar la crispación social contra sus antecesores, a quienes les endilgó, como a todo opositor a su proyecto, el sambenito de traidores al pueblo, además de responsabilizarlos de saquear al país
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
La polarización social provocada por el gobierno, la maniquea narrativa oficial para justificar los yerros en la conducción del país y las supuestas bondades o logros de un trasnochado populismo setentero han subido al debate público el ignominioso delito de traición a la Patria, contemplado en la Carta Magna.
Es una conducta que contempló, dada nuestra experiencia histórica, la pena de muerte.
Desde nuestra independencia, las ambiciones de poder provocaron continuos golpes de Estado, asonadas militares, complots civiles, invasiones extranjeras y traiciones entre grupos.
Ello devino en inestabilidad política y social, por lo que los constituyentes implantaron desde la Ley Suprema el más severo de los castigos: la pena capital, aunque también contemplaron la figura del indulto presidencial.
Al derrocamiento del segundo imperio mexicano, fueron fusilados en el Cerro de Las Campanas Maximiliano de Habsburgo y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía -otrora honrados cadetes del Colegio Militar- por los delitos de traición a la Patria y a la soberanía nacional.
En el transcurso de la historia, se modificó el precepto para derogar la pena de muerte y sólo mantenerla para el Ejecutivo en turno.
Hoy es tan laxo el término que ha dejado de tener un sentido patriótico, de defensa de la soberanía y de la seguridad nacional, lo que ha servido como pretexto para el cachondeo político y argumento falaz de ataque, descalificación, confrontación, estigmatización y alentar la visión maniquea de la realidad.
La 4T incorpora la figura del renegado -como los irlandeses sacrificados o herrados que defendieron a México-, sólo falta que a los opositores les marquen con hierro candente la R.
Además, hacen uso político del argumento para encubrir sus propias fechorías. Versión moderna de “al ladrón… al ladrón”.
El tlatoani tabasqueño es quien más uso político del término hizo para exaltar la crispación social contra sus antecesores, a quienes les endilgó, como a todo opositor a su proyecto, el sambenito de traidores al pueblo, además de responsabilizarlos de saquear al país, lo cual no deja de ser cierto, aunque hoy también lo hacen -pero el PRI robaba más-, aunque nunca formalizó las denuncias, sólo era un recurso retórico que respaldaba su narrativa y mantenía la irritación de la gente que encontraba a los responsables de todos sus males.
El expresidente lanzó acusaciones contra sus colegas -curiosamente nunca menciona a Luis Echeverría Álvarez o a José López Portillo, seguramente porque son sus ideólogos, a pesar de que la “docena trágica” fue una de las épocas más desgraciadas de México-, incluso llegó a la consulta popular para ver si la gente quería que se les juzgara, sabedor de que no votarían en improvisado proceso. Puro cachondeo político.
Este régimen, agobiado por las presiones externas de la Casa Blanca, la sospecha de su colusión con el crimen organizado, la evidente corrupción de sus políticos, rebasada en su estrategia de control de daños y de comunicación recurre al sambenito de la traición a la Patria, argumento que no es nuevo, ya que se utilizó cuando el republicano sugirió la intervención directa para eliminar a los barones de la droga, considerados terroristas.
Muchos mexicanos pidieron considerar la posibilidad y de inmediato vino el anatema: traidores, vendepatrias y se envolvieron en el llamado patriotero y reiterado petate del muerto: ¡mexicanos al grito de guerra!
Ante tanta adversidad, ahora hacen uso faccioso y político de la justicia. Con una juez de consigna, de esa del acordeón, encarcelaron al exgobernador de Baja California y empresario Ernesto Ruffo Appel por defraudación fiscal y delincuencia organizada.
Pero qué curioso, nada que incomode a los creadores del huachicol fiscal y la corrupción en aduanas. ¡Viva México, cabrones!
APOSTILLA
Sólo como dato curioso. En el siglo XXI, ha habido 13 indultos presidenciales.
Vicente Fox Quesada otorgó ocho a militares, a quienes computó la pena de muerte por 20 años de prisión.
Felipe de Jesús Calderón Hinojosa otorgó cuatro; destaca el caso de Antonio Ortega Gallardo, acusado sin pruebas en un juicio viciado y violatorio de los derechos humanos.
Enrique Peña Nieto otorgó uno, el del profesor chiapaneco Alberto Patishtán.
Por cierto, qué raro, pero el inquilino de Palenque no otorgó ninguno, pese a ser una promesa de campaña para, supuestamente, corregir tantas injusticias. Una más de sus mentiras.
La expresión clásica del conductor Ángel Fernández al principio de su narración * Sin duda, el balompié femenil ha evolucionado en las últimas seis décadas, se ha ganado su lugar en el deporte organizado, incluso su estructura corporal se ha transformado y hoy son más altas, más fuertes físicamente e incluso corren, muchas veces, más rápido que sus colegas varones * El futbol femenil, ¿deporte o negocio?
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
En este fin de semana se acabará la euforia de la pasión del futbol y regresaremos a nuestra TRIste realidad.
Un cuestionado organismo internacional del balompié, organizador del evento cuatrianual, se dedicará a contar y distribuir las billonarias ganancias que le dejará el negocio del futbol.
Las grandes figuras y sus selecciones regresarán a sus países a jugar los torneos y copas tradicionales.
Afición y gobiernos quedarán endeudados y tendrán que trabajar duro para cubrir esos déficits públicos y privados.
Mientras tanto, en Suiza ya se ideará el entramado para repetir la hazaña financiera en Marruecos.
Tras bambalinas, se asoma ya el próximo certamen futbolero femenil. Se disputará por primera vez en Sudamérica: Brasil.
Participarán 34 países y la final se disputará en el Maracaná, renovado para la contienda global masculina de 2014. Mientras en el país del norte de África inician la construcción de estadios, aeropuertos, carreteras, hoteles e infraestructura urbana para albergar la próxima pasión futbolera, las deportistas disputarán sus encuentros en los mismos cosos que vieron destacar a James Rodríguez, Lionel Messi, Thomas Müller, Arjen Robben, Manuel Neuer, Keylor Navas y Guillermo Ochoa hace doce años.
Sin duda, el futbol femenil ha evolucionado en las últimas seis décadas, se han ganado su lugar en el balompié organizado, incluso su estructura corporal se ha transformado y hoy son más altas, más fuertes físicamente e incluso corren, muchas veces, más rápido que sus colegas varones.
Tienen agilidad y técnica para dominar la pelota, pero la batalla ha sido dura y poco reconocida socialmente.
Lograron la igualdad de género, aunque todavía hay discriminación, acoso deportivo, laboral, sexual y desprecio por su profesión, la cual muchos consideran terreno de machos, como dijera el célebre comentarista Ángel Fernández, es “el juego del hombre”.
Hace más de cinco décadas, once mujeres hicieron historia. En el campeonato internacional celebrado en México, la selección femenil se alzó como subcampeona en un estadio Azteca abarrotado.
Las Pioneras del 71 fueron Yolanda Ramírez, Lourdes de la Rosa, Irma Chávez, Martha Coronado, Bertha Orduña, Elvira Aracen, Elsa Huerta, Silvia Zaragoza, Sandra Tapia, Lupita Tovar, Alicia “La Pelé” Vargas y María Eugenia “La Peque” Rubio, ente otras.
Sin embargo, nunca se les reconoció, incluso sufrieron persecución, así como al cuerpo técnico que las llevó de la mano, quienes fueron cesados.
Media centuria después, el futbol femenil se entroniza, aunque no se ha quitado la jettatura de ser la sombra del balompié varonil, ni ha terminado la discriminación, el desprecio de colegas y directivos, incluso el acoso, como el sufrido por la capitana española Jennifer Hermoso, a quien, en agosto de 2023, el entonces presidente de la Real Federación Española de Futbol, Luis Rubiales, la besó sin su consentimiento durante la entrega de medallas a las campeonas en Australia.
La indignación de jugadoras y sociedad en todo el planeta provocó la creación del movimiento # Se acabó.
El reto de todas las jugadoras de futbol, llanero u organizado, es exigir respeto, igualdad y reconocimiento a su actividad deportiva. Gobiernos y federativos deben impulsar el deporte y no el negocio.
Ojalá que, en Brasil, como en posteriores Copas, se preocupen porque las mujeres cuenten con instalaciones dignas, nuevas, no reciclaje de desperdicios de los torneos varoniles y que esos encuentros se vean como justas deportivas y no como business.
APOSTILLA
La propia autoridad legitima y alienta la informalidad. La dueña del ahora famoso pato Merlín, dedicada a la venta de botellas de agua y refrescos en el perímetro de la Alameda y por el Metro Balderas, actividad que encuadra en el comercio informal, ya que por su negocio no paga impuestos ni tiene un salario fijo o prestaciones.
Lo mismo ocurre con quienes generan casi el 60 por ciento de la economía nacional. Pero como Merlín se convirtió en una mascota casi oficial y le permitió al gobierno federal la manipulación propagandística, decidieron apoyar a la señora Gómez para darle una vivienda.
Si realmente se quiere ayudar a esa familia, ¿no sería más conveniente incorporarla a una actividad productiva en el comercio formal, darles capacitación y acceso a los créditos de microempresas o garantizar la educación de calidad de sus hijos para que en el futuro cuenten con una profesión que les permita un mejor nivel de vida, aunque se les critique después de “aspiracionista”?
En ese esquema también merecen una vivienda quienes venden piratería, clones, fritangas o los vagoneros del Metro.
No ayuda al crecimiento del país el uso político de personas o mascotas.
La prevención, una función olvidada * Las autoridades, al socavar el Estado de Derecho, se olvidaron de la función primigenia de toda organización política y social: Preservar la vida y el patrimonio de todos los gobernados
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Los trágicos sucesos del festejo por el triunfo de la selección nacional sobre su similar de Ecuador en el certamen futbolero evidenciaron no sólo una irresponsabilidad gubernamental, sino la ausencia de protocolos de Protección Civil, la impericia para el manejo de multitudes y, sobre todo, una inexistente política pública de la prevención.
Las autoridades, al socavar el Estado de Derecho, se olvidaron de la función primigenia de toda organización política y social: Preservar la vida y el patrimonio de todos los gobernados.
Embelesados por los nuevos enfoques de los teóricos de la seguridad, se preocuparon más por el cambio de nombre de las instituciones encargadas de esa función que por crear un programa de gobierno que garantice el resguardo y amparo de los ciudadanos. Se enredaron en la nomenclatura y no en las acciones.
Lo indispensable no era saber si la seguridad pública debiera convertirse en seguridad ciudadana o incluso sumarle, con calzador, la protección civil, actividad especializada que debiera tener su autonomía.
De tal suerte que el amasijo de funciones terminó por desvirtuar la fundamental función de la prevención del delito y lejos de lograr la especialización de las fuerzas del orden en ese campo y en el combate al crimen, los quisieron hace todólogos en muchas áreas en las que no deben intervenir. Lo mismo auxilian en inundaciones -ante la ausencia de acciones de gobierno para el mantenimiento y desazolve del drenaje- que tapan baches, en medidas publicitarias de alcaldes, o pintan bajo puentes y hasta desfilan en las marchas de la diversidad sexual.
Decía el exprocurador Ignacio Morales Lechuga que una ciudad más limpia no es la que tiene más camiones recolectores o barrenderos, sino la que tira menos basura, y la ciudad más segura no es la que tiene más patrullas y policías, sino donde se cometen menos delitos.
Esa es la verdadera función de la policía preventiva, evitar que se cometan los crímenes; lo que se logra con inteligencia policial.
De nada sirve que lleguen los uniformados cuando se cometió un asesinato, un robo, una violación, un asalto o se allane una casa porque el ilícito ya se cometió.
La reducción de la incidencia delictiva no debe ser sólo resultado de las investigaciones y detenciones, sino de una estrategia que no permita que haya esas conductas.
Una de las funciones de la policía preventiva es la contención de multitudes, pero no sólo para resguardar edificios públicos o bloquear manifestaciones. Es conducir esas protestas en orden sin afectar al ciudadano o su patrimonio.
Más aún, está capacitado para hacer uso legítimo y proporcional de la fuerza, monopolio que pertenece únicamente al Estado. Pero hasta esa tarea se ha desvirtuado y se cumple de manera política y selectiva.
Hasta ahora, el futbol ha servido como un gran distractor, olvidamos momentáneamente de los grandes problemas nacionales, nuestras frustraciones y derrotas.
El humor social se ha diluido y nadie piensa en el mañana. Sin embargo, también los gobiernos se han engañado y creen que, si alientan el desfogue ciudadano con festejos callejeros, aumenta su popularidad.
La danza de números también opera en su contra. El Fan Fest del Zócalo amenaza con desbordarlos, por lo que informan que no puede haber un aforo mayor a los 55 mil aficionados, y es entonces cuando surge la siguiente pregunta: ¿No que le cabían en los mítines de la 4T unos 400 mil?
Contagiados de la euforia deportiva, las propias autoridades hacían llamados para que la gente fuera a festejar al Ángel e incluso frente a los uniformados -carentes de autoridad- consumían alcohol y cometían cualquier falta de juez cívico. Ya vimos los resultados, sus propias cifras hablan de más de un millón de personas que sin control provocaron muertes, lesionados y destrozos.
Claudicó el Estado en su función primigenia de dar seguridad. Quedan cuatro años a esta administración, todavía pueden crear una verdadera política pública de seguridad, más allá de la nomenclatura y dar su lugar a la protección civil -con ese fondo para contingencias que desaparecieron- como ente autónomo en la esfera de competencia de quien lleva la política interna del país.
Tomar en cuenta este consejo, por favor. La sociedad se los va a agradecer… y mucho.