Por un lado, la Presidenta Sheinbaum; por el otro, Andrés Manuel López Obrador * Existe preocupación por el riesgo de periodistas al ser expuestos en la tribuna de Palacio Nacional * Este tipo de acciones, así como la carta que le hizo AMLO a su junior Andy, desgastan y desprestigian la autoridad presidencial
MARKOFLOS
En menos de una semana, desde Palacio Nacional, la consejera Jurídica de la Presidencia de la República, Luisa María Alcalde, ha puesto el dedo en la llaga y en tela de juicio dos derechos constitucionales fundamentales de los mexicanos: La libertad de expresión y el derecho a la información.
Primero presentando y defendiendo la propuesta de nuevos “Lineamientos del Derecho de la Audiencias” y luego las polémicas “listas” de periodistas, políticos, medios de comunicación y sitios de redes de oposición al gobierno de la Cuarta Transformación.

La pregunta de entrada es de dónde surgen tales ocurrencias y cuál es el verdadero propósito, como bien lo cuestionó el prestigiado periodista Joaquín López-Dóriga.
Hay muchas interrogantes: ¿Es la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo la que manda la instrucción o la línea viene de Palenque? ¿El propósito es desviar la atención de los graves problemas que enfrenta el país o es que de verdad se pretende avanzar hacia un régimen autoritario, o se cumplen ambos?

¿La misión de Luisa María Alcalde es ser consejera Jurídica del actual titular del Poder Ejecutivo, o ser vocera de las ocurrencias de su exjefe y mentor?
Si bien este gobierno es el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, a veces parece ser la presencia de un “maximato” simulado o la “sombra del caudillo” que está más presente que nunca.

Aseveramos lo anterior porque estas iniciativas o acciones son la continuidad y copia exacta de lo que hacía cotidianamente el expresidente Andrés Manuel López Obrador en sus Mañaneras: Exhibir, exponer, fustigar y agredir a los periodistas que osaban diferir de sus opiniones.
Sólo recuérdese el cobarde atentado contra la vida de uno de los periodistas más profesionales de México, Ciro Gómez Leyva, ocurrido en diciembre de 2022, justo una semana después de que López Obrador dijo en su Mañanera que: “escuchar a Ciro Gómez Leyva, Loret de Mola y Sergio Sarmiento puede provocar tumores en la cabeza”.
Después del atentado, Andrés Manuel afirmó que “podría tratarse de un autoatentado”, lo que para muchos fue una muestra de mezquindad y falta de sensibilidad.
De ahí la preocupación y el riesgo de periodistas al ser expuestos en la tribuna presidencial de Palacio Nacional.
MUERTES DE PERIODISTAS, EL OTRO PELIGRO
Desde 2023, las agresiones y muertes de periodistas se incrementaron exponencialmente el sexenio pasado, por lo que llamaron la atención mundial y fueron denunciadas por el secretario de Estado de EU, por Derechos Humanos de la ONU y por la Unión Europea.
No obstante esas denuncias, el expresidente tabasqueño no cesó de fustigar, agredir e intimidar a periodistas y medios de comunicación.
AMLO atacó por igual a El Universal, Reforma y a destacados periodistas como Carlos Loret de Mola, Sergio Sarmiento, López-Dóriga, Héctor Aguilar Camín, Carmen Aristeguí, Leo Zurckerman, Jorge Ramos, Azucena Uresti, Víctor Trujillo “Brozo” y Raymundo Rivapalacio, entre otros.
Llama la atención que el “segundo piso” de la 4T dé continuidad a tales acciones.
CONTRAOFENSIVA DE ALCALDE
En los últimos días la consejera jurídica del Poder Ejecutivo federal, Luisa María Alcalde, presentó un “ecosistema digital” coordinado entre medios de comunicación y opositores, cuyo propósito es atacar al gobierno de la Cuarta Transformación.
En el espacio que por las tardes todos los miércoles tiene Alcalde Luján en Palacio Nacional llamado “Derecho de Réplica”, la extitular de la Secretaría de Gobernación (Segob) y Del Trabajo en el gobierno de AMLO, presentó una lista de periodistas, políticos y “comentócratas”, a quienes, “bajita la mano”, los calificó de líderes de opinión, pues los opositores a la 4T retoman, respaldan y politizan información de los personajes de esa lista para atacar a su movimiento político y a la Presidenta Sheinbaum.
Desde Palacio Nacional, Luisa María exhibió nombres de periodistas como Carlos Loret de Mola, Leticia Robles de la Rosa, Luis Cárdenas, Lourdes Mendoza, Héctor de Mauleón y asociaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
El listado también incluye a medios de comunicación como El Universal, ADN 40, Latinus y Aristegui Noticias, así como opositores, principalmente de las cúpulas del PRI y del PAN, como Alejandro Alito Moreno, Jorge Romero, Alessandra Rojo de la Vega Piccolo, Lilly Téllez y los expresidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.
Las respuestas de periodistas y políticos aludidos no se hicieron esperar. El senador y dirigente priísta, Alejandro Moreno Cárdenas, señala que Morena está mandando un mensaje de intimidación a todos los que se atreven a cuestionarlo.
“El gobierno tiene que aguantar vara. Quienes somos servidores públicos estamos sujetos al escrutinio de la gente y tenemos que respetar la crítica, nos guste o no, sea dura o incómoda. El aparato de Estado no puede utilizarse para ajustar cuentas con ciudadanos”, puntualiza el también dirigente nacional priísta.
La alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega, afirma que como opositora al gobierno federal “es un honor estar ahí” por haberle puesto nombre y cara a los abusos y delincuentes que protege el “narcogobierno” oficialista.
“Se pasaron años denunciando el autoritarismo y terminaron haciendo listas de sus críticos. Qué rápido se convirtieron en todo lo que juraron combatir. Pueden tener el poder y el aparato del Estado, pero nuestro silencio jamás”, añade Rojo de la Vega.

El coordinador del PRI en San Lázaro, Rubén Moreira, dijo que la práctica de elaborar y difundir listas de opositores es síntoma propio de “regímenes como los encabezados por Stalin y Hitler”.
El dirigente de Somos México, Guadalupe Acosta Naranjo, ironizó sobre su aparición en lo que calificó como “la lista negra del gobierno de cuarta” y expresó que “es un honor NO estar con Obrador”.
Héctor de Mauleón considera que si una lista así la hubiera publicado otro gobierno, “las buenas conciencias estarían ardiendo”.
Sergio Sarmiento señala que los periodistas son “los villanos según la Cuarta Transformación”.
Chumel Torres se tomó su aparición con humor y recomendó a todos los aludidos “hacer una pedita”.
Manuel López San Martín, de Azteca Noticias, advierte que el régimen morenista “mostró de nuevo su verdadera cara”.
La analista Denise Dresser critica que el gobierno elabore su propia lista de periodistas incómodos, cuando los dirigentes de la 4T refutaban estos hechos en el pasado.
La lista de Luisa María Alcalde es extensa: Damián Zepeda, Javier Lozano, Laura Ballesteros, Luisa Gutiérrez, Maru Campos, Elías Lixa, Fernando Belaunzarán, Lía Limón, Margarita Zavala, Mauricio Taboada, Santiago Taboada, Annia Gómez, Enrique de la Madrid, Gabriel Quadri, Jorge Triana, Mario Di Costanzo, Ricardo Anaya, Claudio X. González, Federico Döring, Kenia López Rabadán, Lorenzo Córdova, Marko Cortés, Ricardo Salinas Pliego, Xóchitl Gálvez, entre otros.
LECCIÓN DE LA HISTORIA
Aprendamos la “Lección de la historia”. A pesar de las más de 200 mil mentiras que –según SPIN- se dijeron en las “Mañaneras” el sexenio pasado, las conferencias matutinas como estrategia de comunicación trascendió a este gobierno y ha sido exitosa para la 4T, ya que la “percepción” de millones de mexicanos es que estamos inmersos en una “Transformación” y vivimos una “revolución de las conciencias”, que por arte de magia nos convertirá en un país más próspero.
Así no sería descabellado encontrar rasgos y similitudes de la estrategia de comunicación de la Cuarta Transformación con la de Joseph Goebbels, el artífice de la propaganda nazi de Hitler.
Reza uno de sus 11 principios de propaganda del afamado personaje: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad en la percepción de las masas o si se quiere del pueblo”.
También conlleva el “Principio de la silenciación”, que consiste en “acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines”.
La Primera Presidenta ha mostrado ser una mujer inteligente y congruente con sus principios y causas políticas.
En octubre de 2021, siendo jefa de Gobierno de la Ciudad de México, al darse a conocer una lista de personajes morenistas contrarios a las ideas de Claudio X González, publicó un mensaje en el que rechazaba la creación de fichas o listados contra personas opositoras o críticas.
Sostuvo que su movimiento fomenta el debate público y se opone a métodos de intimidación o señalamiento individual propios de regímenes autoritarios. Declaró que ellos no hacían listas de periodistas.
“Las listas se hicieron en el macartismo, en el fascismo, en el nazismo; las listas las hace la derecha, no las hacemos nosotros” dijo de manera categórica Sheinbaum Pardo.

Por ello ahora no se entiende que su consejera Jurídica (para muchos es la vocera de Palenque) ponga en el banquillo de los acusados una lista de periodistas y políticos de oposición. O será que la línea viene de La Chingada y ella sólo deja pasar la bola.
Este tipo de acciones, como la carta que le hizo AMLO a su junior Andy, desgastan y desprestigian la autoridad presidencial.
En este espacio hemos recordado una máxima de Maquiavelo: “El poder no se comparte o se corre el riesgo de perderlo más temprano que tarde”.

Queremos que nos gobierne Claudia, no ClaudiAndrés. “La Patria es primero”.