LA FERIA
Los escándalos del momento, la oportunidad de oro para tomar las riendas
Publicado
Hace 5 mesesen
Por
Redacción
A deshacerse de tanto lastre y de los traidores * Si no lo hace la Primera Presidenta, pone en riesgo su gobierno… y al país también, pues el Tío Sam no es de fiar
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Mucho miedo.
En aquél Autlán de principios del siglo pasado, contaba la abuela Elena, que un tío suyo dijo a su hijo mayor que se entregara o él lo entregaba, por una fea fechoría que había cometido y andaba averiguando el Tomasón, alcalde de huarache que a tiros impartía justicia pronta y expedita.
Y el hijo le contestó que no sabía que su padre era traidor, pero él lo atajó: -El traidor eres tú, lo que hiciste traicionó a toda la familia -huyó.
El Tomasón regresó con el cadáver atravesado en una cabalgadura. El tío lo enterró en el monte, sin decir dónde. No se volvió a hablar de él. Historias de rancho.
LEALTAD MÁXIMA
Hay cosas que todos sabemos qué son, aunque no nos hayamos detenido a reflexionar en ellas. Un caso es la lealtad. Todos entendemos qué es y todos rechazamos su contrario, la deslealtad.
Los pensadores de la antigüedad nada dijeron de la lealtad, tal vez porque de tan obvia, les pareció innecesario su estudio y enseñanza; y sí, es muy evidente: sin lealtad no hay matrimonio, no hay filiación, no hay sociedad, no hay nada, ni ejércitos ni empresas, nada… ni futbol.
Ahora hay por ahí unos que no parecen pensar mucho o que piensan torcido, que se atreven a decir que la lealtad no es una virtud ni un valor sino un patrón de conducta… bueno, que aprovechen.
Es de no creerse a qué extremos se llega intentando erradicar la religión en general y el cristianismo en particular, porque al menos en Occidente, se profese o no alguna fe, todo está empapado en cultura cristiana, herencia indeleble de Roma al mundo… en fin, cada quien.
La cabeza más clara de nuestra especie, opina este menda, el inmenso Tomás de Aquino, no trata explícitamente sobre la lealtad, pero sí sobre la fidelidad, su hermana gemela, y dice (a brocha gorda) que es honrar la palabra dada y los compromisos honestos contraídos, contribuyendo a la convivencia y al bien común, al ser firme cumplimiento de lo justo. Y le cerró la puerta a los que, siendo cómplices, se creen leales. ¡Listo!
Sí, la lealtad no es esa ‘omertà’ de delincuentes de la mafia en todas sus presentaciones -Cosa Nostra, ‘Ndrangheta, Camorra, Sacra Corona Unita, Società Foggiana, la más brutal-, sino la original ‘omertá’ de los sicilianos del siglo XVI, ese no cooperar, colaborar ni informar nada nunca a la autoridad, resistiendo al gobierno español invasor.
Y por cierto, para su acervo del saber inútil, parece que ‘omertà’ es palabra derivada del siciliano ‘omu’ -hombre-, derivada por imitación de la ya en desuso palabra española “hombredad”, hombría… feministas, absténganse.
En todo, pero muy destacadamente en la cosa pública, en política, la lealtad es un valor básico, no esencial porque no hace la lealtad lo que es la política, pero sí fundamental. Si la traición es siempre despreciable, en política es infame.
Pero hay que andarse con cuidado, porque hay casos en que se da una legítima lealtad a corrientes de pensamiento político que por más equivocadas, inicuas o malvadas que nos puedan parecer, suscitan la fidelidad de algunos y a veces de muchos, que las abrazan creyéndolas correctas.
Un ejemplo para ahorrar explicaderas: el nazismo, ideología fascista enemiga frontal del marxismo, del comunismo (no son lo mismo), de la democracia, antijudía (no diga antisemita, por favor, los árabes también son semitas), partidaria del racismo y la eugenesia, fue en su momento un credo aceptado por no pocos países y pueblos enteros (aunque ahora lo nieguen).
Bueno, pues leales y fieles nazis, se opusieron al atropello a los judíos, al exterminio, al holocausto, eran nazis, no criminales y por eso es que tuvieron que construir cámaras de gas: los soldados se rehusaban a hacer de matarifes. Lealtad a la causa equivocada, a la luz de lo que ahora ya sabemos, no en su momento. Y lo mismo con el estalinismo, ese comunismo asesino y vil que contaba con la veneración de millones, hasta que se supo la verdad, pero mientras, fueron leales, válidamente leales.
Todo esto a cuento de la lealtad todo terreno de la Presidenta Sheinbaum a su antecesor, a la parentela del tipo, sus cercanos operadores políticos o ni eso, sino simples bandidos que estuvieron (y están), al servicio del cuatrotero mayor.

Es muy respetable la manera de pensar de la señora, el izquierdismo lo trae en su ADN, y también se debe aceptar sin malas caras su lealtad a Morena.
Pensemos como pensemos los que no pensamos como ella piensa. Es legítima su lealtad a sus ideas y al partido al que pertenece.
Pero, a ver, si la dama de Palacio, se entera que aparte de como todos entendemos la lealtad, es palabra originada por ahí del siglo XVI, derivada del latín ‘lex’, ley, sí, la lealtad en nuestro idioma, antes significaba apego a la ley.
La lealtad termina donde empieza lo ilegal, lo ilegítimo, lo indebido. Por eso el solemnísimo juramento ante el Congreso y la nación, al asumir la presidencia de este país, es cumplir y hacer cumplir la ley, esto es: la lealtad máxima.
Por la manera en que parece que la señora Sheinbaum entiende la lealtad, es que asume indebidamente el papel de defensora oficiosa de su mentor y del tropel de corruptos, deshonestos, dislocados y torcidos del entorno más cercano, personal y político, de quien ella admira tanto. O teme.
Los escándalos del momento son la oportunidad, tal vez irrepetible, para que doña Sheinbaum tome las riendas y se deshaga de lastre y traidores: quitar del liderazgo en el Senado a Adán Augusto López; echar de Gobernación a Rosa Icela Rodríguez.

También quitar a Mario Delgado de Educación Pública; a Raquel Buenrostro de la Función Pública; a Ariadna Montiel de la Secretaría del Bienestar; al indefendible Octavio Romero Oropeza, hoy en el Infonavit después de desvalijar Pemex.

También quitar a algunos gobernadores, por lo menos a Rubén Rocha de Sinaloa… y por supuesto sacar a Andy de Morena. Sin raspar al de Macuspana.

Si no lo hace pone en riesgo su gobierno… y al país también. El tío Sam no es de fiar.
La Presidenta puede, es cosa que quiera, a menos que tenga razón el fétido Trump y tenga miedo, mucho miedo.

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¡Aguas, Primera Presidenta! Donald Trump no es de fiar
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En economía no hay transformación
LA FERIA
¡Aguas, Primera Presidenta! Donald Trump no es de fiar
Publicado
Hace 4 díasen
febrero 6, 2026Por
Redacción
Es como la Chimoltrufia: Así como dice una cosa, dice otra * En su Orden Ejecutiva, el mandatario de EU señala que “el régimen cubano se alinea con numerosos países hostiles y actores malignos (…)” * Si la inquilina de Palacio mantiene su fraternal relación con la dictadura de Cuba, México será considerado como país hostil, maligno… pero ella es “maravillosa e inteligente”… ¡Que alguien me explique!
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Victoria pírrica.
Dispuso nuestra madre natura que la prima Rita, a los 16 años, estuviera lista para destrozar corazones, carteras y matrimonios.
No era común del lado materno-toluqueño, pero la prima Rita, a esa tierna edad, ya estaba espectacular, para cinemascope. Y pizpireta.
Así, un día en una sobremesa con sus papás, salió en la plática Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, y la prima dijo que era “sensacional”. ¡A Irlanda!, internada con monjitas tres años.
La familia al saberlo, aprobó por aclamación. Pepe sonreía negando con la cabeza. Nadie le creía.
¡CUIDADO CON LAS ALABANZAS DEL TÍO SAM!
El jueves pasado, 29 de enero, no se le pase anotarlo en su diario.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó en X que había tenido una plática “productiva y cordial” con el tal Trump… y luego, en su madrugadora, con una sonrisa de comer tostadas, repitió que el copetón de la Casa Blanca le echó un telefonazo y pidió que se proyectara en la pantalla el mensaje traducido que puso después en su red social el tipo ese… y agradeció el comentario porque dijo de ella: “(…) México tiene una líder maravillosa e inteligente. Deberían estar muy contentos por ello”. ¡Aleluya!, ¡campanas al viento!

Se recomienda precaución. Mala cosa cuando el diablo alaba a alguien. La Primera Mandataria olvida que el mismo Trump ha dicho de ella que tiene tanto miedo que no puede gobernar, aparte de tachar a su gobierno -de ella- (el 1 de febrero del año pasado) de tener una “alianza intolerable” con los cárteles del crimen organizado.
Además, una alabanza del Trump es como para llamar a consultas al embajador yanqui (“llamar a consultas” es una seria protesta).
Mire usted unos cuántos que ha alabado el Trump: Putin, Xi Jinping, Recep Erdogan, Viktor Orbán, Kim Jong-un (el temible gordito asesino de Corea del Norte), Saddam Hussein, Muammar Gaddafi… y Hitler (no hay espacio, pero créale a su texto servidor que tiene citas y fechas precisas).
Donald Trump alaba a dos tipos de líderes: a los autoritarios de mano de hierro y a los que se doblan y le conceden sus caprichos.
Si duda eso último, recuerde lo que dijo el Trump el pasado 14 de enero, de la antes odiada y denostada, Delcy Rodríguez, esa bajuna que de vicepresidenta y mano derecha de Nicolás Maduro, pasó a ama de llaves de Trump en su nueva finca, Venezuela: “(…) sostuve una larga y genial conversación con ella por teléfono, es una persona estupenda”.

Y la Delcy, secándose las manos en el delantal, le correspondió diciendo que la conversación “(…) fue larga y cortés, se desarrolló en un marco de respeto mutuo”. Suena familiar.
Por supuesto, doña Sheinbaum no está rodeada por imbéciles y ella, tontita, no es.
Deben saber muy bien que el padrote de América Latina, el Trump, no es de fiar y no es entrón cuando le plantan cara, por eso se rajó con lo de Groenlandia.
Pero también es cambiante porque, aparte de ser un patán, se va de boca: apenas el 10 de diciembre pasado, dijo de los jefes de Estado europeos, que eran “malos líderes (…) realmente estúpidos”, y al día siguiente: “Son todos muy buenos líderes, muy buenos amigos míos”. Repito, al estilo Chimoltrufia.
No es íntegro, ni leal, ni honesto, pero nadie se equivoque, no tiene dentro del cráneo chongos zamoranos, es malo, y con la excusa de volver a hacer grande a los EU, infla su inmenso ego… pero lo dice en serio.

La operadora tal vez más influyente en el Partido Republicano de EU, la señorona Susie Wiles, actual jefa de gabinete de la Casa Blanca (primera mujer en ese cargo), en entrevista con la revista ‘Vanity Fair’, publicada apenas en diciembre pasado, dijo que Trump, “actúa con la idea de que no hay nada que no pueda hacer. Nada, cero, nada”. Y es presidente del país más poderoso del mundo… ¡cuidado!
Como si el Trump supiera lo que iba a teclear este López, repito, el jueves pasado en la tardecita, hizo algo que ratifica todo lo antes dicho: después de los elogios a la doñita de Palacio, firmó una Orden Ejecutiva en la que establece que podrán cobrar aranceles a los bienes que importen los EU de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba.
Ya nada más queda México como proveedor de Cuba, a Rusia le regresaron un buque tanque los del US Navy (lo corretearon hasta el Mar del Norte), a Venezuela ya lo fumigaron y México canceló su último embarque, pero la Primera Presidenta, jugando con fuego, insistió en que seguiría la “ayuda humanitaria”.
Que le piense doña Sheinbaum Pardo, esa arbitraria Orden Ejecutiva del Trump, dice:
“Considero que la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y por la presente declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza”.
Y como ese gañán yanqui es claridoso, añadió: “El régimen cubano se alinea con numerosos países hostiles y actores malignos (…)”. Clarito: si México… no, no es cierto, si la señora de Palacio se pone necia en mantener su fraternal relación con la dictadura de Cuba, México (ahora sí), será considerado por los EU como país hostil, maligno… pero ella es “maravillosa e inteligente”.

No son bromas, señito, la Orden Ejecutiva le manda al Departamento de Comercio de los EU, identificar qué países puedan estar suministrando petróleo y determinarán entonces qué arancel adicional se debe imponer. Y allá sí obedecen, no como acá.
También el jueves pasado, especialistas en la materia comercial, advirtieron que viendo el cielo tan encapotado, lo previsible es que respecto de México, en la inminente revisión de T-MEC, los EU incluyan objetivos ajenos al tratado, objetivos políticos.
El Trump va mal rumbo a las elecciones de noviembre, necesita goles y los va anotar con Cuba y México. Y son dos pájaros de un tiro.
Las alabanzas del Trump a doña Claudia Sheinbaum sólo significan una cosa: aceptó sus exigencias. Sí, damas y caballeros, soberanía rima con fantasía.
De despedida, ahí le explican a la dama de Palacio, que en política no se dejan heridos, sólo muertos (políticamente)… Salinas Pliego está herido y eso es de pronóstico reservado. También díganle a la doctora en física, lo que es una victoria pírrica.
LA FERIA
La 4T, el primer gobierno de México que intenta regresar al pasado
Publicado
Hace 6 díasen
febrero 4, 2026Por
Redacción
El verdadero y único proyecto de esta versión Dos del PRI es perpetuarse en el poder * Los cuatroteros mayores toman ideas de hace más de medio siglo * Antes de que nos demos cuenta, tendríamos al frente del país a personeros de los barones del mal
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Barones del mal.
Tío Juan de Dios, se lo he contado antes, era un señor alto, elegante, como para rentarlo para entregar novias al pie de altar.
Vivía de dar conferencias sobre vida cristiana, matrimonio, noviazgo y educación de los hijos. Hablando conmovía y convencía.
Parroquias, escuelas católicas, asociaciones pías y algunos obispos, llenaban su agenda. Cobraba bien.
Este menda, ya grandecito, le preguntó cómo soltaba esas disertaciones piadosas siendo que era cliente distinguido de establecimientos de esparcimiento masculino y sin enfado, dijo: -Yo digo qué se debe hacer, no que hagan lo que yo hago -¡vaya!
MALOS GOBIERNOS PRETÉRITOS
Sin respetos humanos, afirmó el pasado viernes este su texto servidor, que en México, el problema es el gobierno, el actual, sin que eso signifique que no hayamos tenido antes otros gobiernos de pena ajena.
Sin embargo, el cuatroterismo en curso se distingue de malos gobiernos pretéritos, en que es el primer gobierno de México que intenta algo imposible: regresar al pasado.
Efectivamente, el gobierno que implantó el Pejehová y continúa su fiel prosélita, enarbola una transformación nacional, sin definirla y pregona el humanismo mexicano, sin ni siquiera darse cuenta de lo risible de decir semejante barbaridad: Si es “mexicano”, deja de ser humanismo, que el humanismo es universal o no es… pero, ni intentar explicarles.

Junto con esa cómica propuesta, también sostienen ser un gobierno cuyas prioridades son: la justicia social; la honestidad (el chiste se cuenta solo); la austeridad (en el sector salud… ¡que no hay que enfermarse!); la ética compartida (¡dioses!); y también hablan de amor al prójimo (eso sí han cumplido, empezaron dando abrazos a discreción y siguen ahora dándolos a compañeros de gobierno, de partido, amigos y parentela).
Refuerzan su florilegio de mínimas (no máximas), con su lema favorito “primero los pobres” y su “economía moral”, lo que prueba su levedad intelectual: la economía, la física o la arqueología no pueden ser morales o inmorales, son ciencia. Lo que hay es ética económica… ni intentar explicarles.
Eso de la economía moral sirve para acabar de conocerlos. Jamás han dado crédito al que acuñó en 1971 ese excéntrico concepto, un señor serio, catedrático británico, Edward P. Thompson (no, no fue Amartya Sen el “padre de la economía moral”, no le haga caso a San Google), marxista alejado del marxismo soviético que lo acusaba de estar al servicio del imperialismo yanqui.
Don Thompson proponía su “economía moral” como modelo económico fundado en normas de justicia social, antagónico al capitalista y la economía de mercado.
Bueno, eso decía el caballero que fue clave en la concepción de la Nueva Izquierda de Herbert Marcuse, opuesta al marxismo fundado en el materialismo dialéctico y la lucha de clases… dejémoslo aquí, se acaban las dos cuartillas reglamentarias. Pero, que quede claro: los cuatroteros mayores, sin dar crédito toman ideas de otros, de hace más de medio siglo porque les dan discurso, que la viabilidad ya se vería después.
Anida dentro de ese muégano de complicidades, Morena, que llaman partido, un núcleo duro de marxistas rayanos en el trotskismo, pero ni se apure, nadie les hace caso y su venerado Enrique Dussel, ese fantasmón, tuvo a bien morir y se le desea descanso eterno (no es uno mala persona).
Así, sin ruborizarse, su discurso de izquierda chancla pata de gallo es retórica para el consumo de los de siempre, los de abajo, los desposeídos, los olvidados que al oírlos (¡primero los pobres!), creen que ya se acordaron de ellos. No es cierto.
Tan no es cierto su perorar, que en los hechos apoyan el neoliberalismo capitalista del libre mercado que dicen detestar, como prueba su vigorosa defensa del tratado de ¡libre comercio!, el T-MEC.

Ahí está también una prueba al no cambiar una letra de las políticas económicas que consignan en el proyecto anual de ingresos y egresos de la Secretaría de Hacienda, las mismas desde hace varios gobiernos; como prueba también las invitaciones al más destacado empresariado a Palacio Nacional; como prueba la visita del Pejecutivo a la Casa Blanca, llamando “amigo” al Trump; como prueba que lo único que le falta a doña Sheinbaum cuando le echa telefonazos al Trump es ponerse un clavel reventón en la boca, según ella siempre platican sabrosito. Son mentira.
Habrá quien sienta alivio… bueno, menos mal, es puro rollo, no vamos al comunismo. Y no. Nadie se equivoque.
El verdadero y único proyecto de esta versión Dos del PRI que es Morena, es perpetuarse en el poder.

Habrá otro que piense… ¿y qué?, igual aguantamos 70 años al PRI, ¡ni que fuera para tanto! Y otra vez, no.
Estos quieren reinstalar el cardenismo (de Lázaro Cárdenas, claro), ese que Luis Echeverría en los años 70 del siglo pasado, adoptó como postura ideológica para el consumo interno y para intentar ser líder del resto de América Latina.
Y no se le olvide si lo vivió y entérese si es joven: Echeverría hundió al país, fue populista, represor y autoritario, el país entero alucinaba con que ya terminara su sexenio. Y estos cuatroteros en el poder siguen sus pasos, su caminar y de a poquito van imponiendo un régimen autoritario… para perpetuarse en el poder, su único proyecto, se lo repito.

Como siempre hay un optimista irredimible al que no preocupe nada de esto, se le solicita si no tiene inconveniente para ello, reflexionar en que NUNCA hemos tenido un gobierno acusado de ser cómplice de la delincuencia organizada. Acusado por los EU.

Es de creerse sin fantasear, que ni el Pejestorio ni la señora Sheinbaum se sientan a hacer acuerdos con narcos. No, no se concibe. Pero hay complicidad por omisión y los dos, son omisos, lo sabe el mundo.
Este gobierno no cede en nada que pueda estorbarles conservar el poder y no fumiga a la clase política de la influencia de los narcos para no desbaratar su estructura de captación de votos.
Pero esa ralea es insaciable y eso significa que antes de que nos demos cuenta, tendríamos al frente del país a personeros de los barones del mal.
LA FERIA
¿Para qué la reforma electoral si ya tienen los tres Poderes?
Publicado
Hace 2 semanasen
enero 24, 2026Por
Redacción
Reginaldo Sandoval desnuda al régimen cuatrotero * Sin división de Poderes hay absolutismo, autoritarismo, dictadura, lo que quiera… menos democracia.
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Lo mismo de los mismos.
Hace mucho le conté cómo domó tía Susy a su macho y muy mandón marido, tío Tacho, que no era brillante, más bien, muy tonto.
Lo obedecía en todo a pie juntillas y cuando todo salía fatal, ella lo arreglaba, hasta que un día, el tío le dijo: -Te lo suplico, ya no me hagas caso, ¡por favor! -y fueron muy felices.
LA REFORMA DE SHEINBAUM NO PASARÁ
En conferencia de prensa en la Cámara de Diputados, el coordinador de la cuatrotera bancada del Partido del Trabajo (PT), Reginaldo Sandoval, encueró al régimen. No es común, se agradece.
Don Sandoval aclaró que sin el PT, rémora de Morena, no será aprobada la reforma político-electoral de doña Sheinbaum, porque no les alcanzan los votos (la aritmética y Gabino Barrera, no entienden razones) y soltó prenda:
“¡Pues si nosotros estamos en el poder! Ya tenemos el Poder Ejecutivo, tenemos el Poder Legislativo y ganamos por la vía de la elección el Poder Judicial (…) ¿Se necesita la reforma? ¡Pues si ya tenemos los tres Poderes!”.
Más claro ni el agua, las palabras de Son Sandoval confirman lo que ya todos sabemos.
“Ya tenemos los tres Poderes”… eso no se atrevieron a decirlo ni don Porfirio ni los del PRI imperial, que los tenían, pero por pudor hacían como que había división de Poderes, por aquello de aparentar que éramos democracia, pues es su pilar fundamental: sin división de Poderes hay absolutismo, autoritarismo, dictadura, lo que quiera, menos democracia.
Hubo división de Poderes en las antiguas sociedades tribales germánicas, desde por ahí del año 930 d.C.; y en la entonces Inglaterra, desde 1698, de donde tomó la idea Montesquieu en 1748. Novedad no es, pero los cuatroteros… como Gabino Barrera.
Don Sandoval no dijo nada que no supiéramos: el régimen de la 4T, es absoluto, autoritario. Punto. Tienen todo el poder, lástima que administrativa y políticamente, sean tan incompetentes, tan poca cosa, tan chiquitos.
Si le parece una exageración, revise la fotografía de nuestra Presidenta, la última vez que habló por teléfono con Trump, para conjurar su amago de mandar operaciones militares a nuestra patria… flanqueada por el secretario de Relaciones Exteriores, un director de esa secretaría y un policía, que eso es el Kalimán Harfuch (Batman es gringo).
¿No hubiera sido bueno que estuviera ahí sentadote el secretario de la Defensa Nacional? Son chiquitos.

Luego en su Mañanera del Pueblo, la jefa del Poder Ejecutivo le agradeció al embajador yanqui, Ronald Johnson, su ayuda para conseguir que el Trump tomara la llamada.
Dijo: “(…) se habló con el embajador para explicarle que es lo que pretendíamos tratar con el presidente Trump y fue un facilitador para que pudiera salir bien la llamada”… Fíjese bien, dijo “explicarle”… ¿Acaso nuestra Presidenta da explicaciones al embajador de otro país? Señito, esas cosas no se dicen ni en privado. Está claro que hay diferencia entre una asamblea estudiantil a la Presidencia, es más difícil que subir nadando las Cataratas del Niágara. Son chiquitos.
Tan chiquitos que lo reto a usted a decir los nombres de cinco secretarios de Estado de este gabinete y el anterior; para no mencionar la baja estofa de los gobernadores cuatroteros, con sus excepciones, pocas; ya sin meter el dedo en la llaga de la calaña de sus líderes legislativos. Pero si le preguntan qué políticos, funcionarios y parentela de la familia en el poder están bajo sospecha de ser cómplices del crimen organizado, le aseguro que suelta sin balbucear varios nombres, si no es que muchos.
Doña Sheinbaum debería reflexionar en cuánto peso muerto aguanta su gobierno y en que teniendo todo el poder, tiene toda la responsabilidad, sin excusa alguna, ella puede mangonear al Legislativo, al Judicial y darles órdenes a los gobernadores. No puede prorratear su responsabilidad.
Son tan chiquitos que es la hora que no caen en cuenta de que el modelo de gobierno que han impuesto al país caducó con Luis Echeverría y José López Portillo, hace casi medio siglo. Así de chiquitos.

No perciben que el país y el mundo cambiaron, que esa presidencia imperial fracasó y ¡bendito el Buen Dios!, es irrepetible y por serlo, ellos son caricatura de aquellos que cuando menos sabían mandar.
La cosa se agrava viendo a los partidos políticos opositores, pasmados, en manos de impresentables o inútiles. Sin dramatismo, México hoy no tiene clase política… bueno, sí, pero incompetente, poca cosa.
Son tan chiquitos que los reta, insulta y se burla de ellos, un ciudadano al que no han podido meter en cintura.

Con Ricardo Salinas Pliego han topado.
Ya con la decisión de la Suprema Corte, SU Suprema Corte, de que el Salinas debe pagar cerca de 50 mil millones pesos de impuestos que dicen les debe.

Es la hora que no se los cobran y la Presidenta aclaró que puede solicitar descuentos… eso no debería ser tema presidencial, la doñita no debería andar de cobradora. Son chiquitos.
Y ya que salió el tío Richie, acomoda recordar el caso de Silvio Berlusconi, ‘Il Cavaliere’, millonario italiano, dueño de un consorcio televisivo que por ahí de los años 90 del siglo pasado se metió a la política cuando en su país colapsaron los partidos políticos y la clase gobernante estaba más desprestigiada que la tumba-hombres, en medio del escandalazo de corrupción ‘targentopoli’ (algo así como ‘ciudad-dinero’), que junto a nuestros escándalos modelo huachicol fiscal fue cosa de niños.
El Berlusconi se lanzó a la política sin tener la menor idea. Arrasó. Como primer ministro, gobernó Italia nueve años, en tres gobiernos; fue también ministro de Relaciones Exteriores y presidente del Consejo de la Unión Europea, poquita cosa. Sin duda fue la figura política más influyente de Italia cerca de 20 años.
Sin el desastre que era la política, Berlusconi jamás hubiera llegado. Prometía un ‘milagro italiano’, rehacer la política, la economía y combatir con todas las fuerzas que el alma le daba al izquierdismo.

Muy importante fue que el electorado italiano lo vio como alguien del todo ajeno a los tejemanejes de la política que los tenían hartos.
¡Atenta, doñita!
Berlusconi no era un alma de Dios, pero ganaba y ganaba elecciones. Todo quería Italia, menos más de lo mismo de los mismos.
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