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LA FERIA

La 4T, el primer gobierno de México que intenta regresar al pasado

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El verdadero y único proyecto de esta versión Dos del PRI es perpetuarse en el poder * Los cuatroteros mayores toman ideas de hace más de medio siglo * Antes de que nos demos cuenta, tendríamos al frente del país a personeros de los barones del mal

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Barones del mal.

Tío Juan de Dios, se lo he contado antes, era un señor alto, elegante, como para rentarlo para entregar novias al pie de altar.

Vivía de dar conferencias sobre vida cristiana, matrimonio, noviazgo y educación de los hijos. Hablando conmovía y convencía.

Parroquias, escuelas católicas, asociaciones pías y algunos obispos, llenaban su agenda. Cobraba bien.

Este menda, ya grandecito, le preguntó cómo soltaba esas disertaciones piadosas siendo que era cliente distinguido de establecimientos de esparcimiento masculino y sin enfado, dijo: -Yo digo qué se debe hacer, no que hagan lo que yo hago -¡vaya!

 

MALOS GOBIERNOS PRETÉRITOS

Sin respetos humanos, afirmó el pasado viernes este su texto servidor, que en México, el problema es el gobierno, el actual, sin que eso signifique que no hayamos tenido antes otros gobiernos de pena ajena.

Sin embargo, el cuatroterismo en curso se distingue de malos gobiernos pretéritos, en que es el primer gobierno de México que intenta algo imposible: regresar al pasado.

Efectivamente, el gobierno que implantó el Pejehová y continúa su fiel prosélita, enarbola una transformación nacional, sin definirla y pregona el humanismo mexicano, sin ni siquiera darse cuenta de lo risible de decir semejante barbaridad: Si es “mexicano”, deja de ser humanismo, que el humanismo es universal o no es… pero, ni intentar explicarles.

Junto con esa cómica propuesta, también sostienen ser un gobierno cuyas prioridades son: la justicia social; la honestidad (el chiste se cuenta solo); la austeridad (en el sector salud… ¡que no hay que enfermarse!); la ética compartida (¡dioses!); y también hablan de amor al prójimo (eso sí han cumplido, empezaron dando abrazos a discreción y siguen ahora dándolos a compañeros de gobierno, de partido, amigos y parentela).

Refuerzan su florilegio de mínimas (no máximas), con su lema favorito “primero los pobres” y su “economía moral”, lo que prueba su levedad intelectual: la economía, la física o la arqueología no pueden ser morales o inmorales, son ciencia. Lo que hay es ética económica… ni intentar explicarles.

Eso de la economía moral sirve para acabar de conocerlos. Jamás han dado crédito al que acuñó en 1971 ese excéntrico concepto, un señor serio, catedrático británico, Edward P. Thompson (no, no fue Amartya Sen el “padre de la economía moral”, no le haga caso a San Google), marxista alejado del marxismo soviético que lo acusaba de estar al servicio del imperialismo yanqui.

Don Thompson proponía su “economía moral” como modelo económico fundado en normas de justicia social, antagónico al capitalista y la economía de mercado.

Bueno, eso decía el caballero que fue clave en la concepción de la Nueva Izquierda de Herbert Marcuse, opuesta al marxismo fundado en el materialismo dialéctico y la lucha de clases… dejémoslo aquí, se acaban las dos cuartillas reglamentarias. Pero, que quede claro: los cuatroteros mayores, sin dar crédito toman ideas de otros, de hace más de medio siglo porque les dan discurso, que la viabilidad ya se vería después.

Anida dentro de ese muégano de complicidades, Morena, que llaman partido, un núcleo duro de marxistas rayanos en el trotskismo, pero ni se apure, nadie les hace caso y su venerado Enrique Dussel, ese fantasmón, tuvo a bien morir y se le desea descanso eterno (no es uno mala persona).

Así, sin ruborizarse, su discurso de izquierda chancla pata de gallo es retórica para el consumo de los de siempre, los de abajo, los desposeídos, los olvidados que al oírlos (¡primero los pobres!), creen que ya se acordaron de ellos. No es cierto.

Tan no es cierto su perorar, que en los hechos apoyan el neoliberalismo capitalista del libre mercado que dicen detestar, como prueba su vigorosa defensa del tratado de ¡libre comercio!, el T-MEC.

Ahí está también una prueba al no cambiar una letra de las políticas económicas que consignan en el proyecto anual de ingresos y egresos de la Secretaría de Hacienda, las mismas desde hace varios gobiernos; como prueba también las invitaciones al más destacado empresariado a Palacio Nacional; como prueba la visita del Pejecutivo a la Casa Blanca, llamando “amigo” al Trump; como prueba que lo único que le falta a doña Sheinbaum cuando le echa telefonazos al Trump es ponerse un clavel reventón en la boca, según ella siempre platican sabrosito. Son mentira.

Habrá quien sienta alivio… bueno, menos mal, es puro rollo, no vamos al comunismo. Y no. Nadie se equivoque.

El verdadero y único proyecto de esta versión Dos del PRI que es Morena, es perpetuarse en el poder.

Habrá otro que piense… ¿y qué?, igual aguantamos 70 años al PRI, ¡ni que fuera para tanto! Y otra vez, no.

Estos quieren reinstalar el cardenismo (de Lázaro Cárdenas, claro), ese que Luis Echeverría en los años 70 del siglo pasado, adoptó como postura ideológica para el consumo interno y para intentar ser líder del resto de América Latina.

Y no se le olvide si lo vivió y entérese si es joven: Echeverría hundió al país, fue populista, represor y autoritario, el país entero alucinaba con que ya terminara su sexenio. Y estos cuatroteros en el poder siguen sus pasos, su caminar y de a poquito van imponiendo un régimen autoritario… para perpetuarse en el poder, su único proyecto, se lo repito.

Como siempre hay un optimista irredimible al que no preocupe nada de esto, se le solicita si no tiene inconveniente para ello, reflexionar en que NUNCA hemos tenido un gobierno acusado de ser cómplice de la delincuencia organizada. Acusado por los EU.

Es de creerse sin fantasear, que ni el Pejestorio ni la señora Sheinbaum se sientan a hacer acuerdos con narcos. No, no se concibe. Pero hay complicidad por omisión y los dos, son omisos, lo sabe el mundo.

Este gobierno no cede en nada que pueda estorbarles conservar el poder y no fumiga a la clase política de la influencia de los narcos para no desbaratar su estructura de captación de votos.

Pero esa ralea es insaciable y eso significa que antes de que nos demos cuenta, tendríamos al frente del país a personeros de los barones del mal.

LA FERIA

¿Vamos rumbo al precipicio o a tocar los dinteles de la Gloria?

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Unos describen el Edén, otros el infierno de Dante * En los dos últimos años se han ido del país cuando menos 12,348 millones de dólares * Los inversionistas, en cuanto perciben tantito riesgo, mueven su dinero. Piense si hay un loco que tenga invertido su dinero en Cuba, Corea del Norte o Venezuela

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Rotura.

A tío Fernando todos le sacaban la vuelta y no era bien visto por vividor y sablista, gorrón profesional.

Una vez, en una comida de domingo, de repente soltó que estaba muy enfermo (no se le notaba), pero que no tenía los cien pesos (entonces no era poco), para “las medicinas” y delante de todos, atoró a tío Manolo, pidiéndole que se los prestara.

Tío Manolo dijo que sí, echó mano a la cartera, sacó el billete y le preguntó cuándo se los pagaba y tío Fernando respondió ofendido: -¡Ah, con condiciones, no!, así déjalo -hubo risitas; el billete regresó a la cartera.

 

EL PODER DEL DINERO

Como de costumbre, después del informe de gobierno del año, empiezan los dimes y diretes, los del gobierno a sostener su versión y los opositores, comentaristas y uno que otro metiche (¡presente!), a desmentirlos. Unos describen el Edén, otros el infierno de Dante.

Fuera bueno saber si hay algo que indique a las claras, sin discusión, cómo vamos como país, si rumbo al precipicio o a tocar los dinteles de la Gloria. Hay ese algo: el dinero.

Si el dinero fuera persona, sería la mejor informada y la más cobarde del mundo.

Los que manejan dinero en serio, en miles de millones de dólares, otean permanentemente el horizonte y ante la menor señal de tormenta, mueven su dinero o el que administran, a lugares seguros, aunque ganen menos intereses, la cosa es no perder.

Pero el dinero se invierte de varias maneras, en nuevas empresas, en la Bolsa, en fondos mutuos (inversiones colectivas en mercados internacionales), etc., de entre todas, la que mejor avisa sobre la real situación general de un país es la inversión en papel emitido por el propio gobierno, sus bonos, títulos de renta fija que usa el país para captar dinero (pagando intereses, claro).

En México ese papel del gobierno son los afamados Cetes (Certificados de la Tesorería de la Federación), los Udibonos, los Bondes y los Bonos M, todos son “instrumentos de deuda”.

Y aunque usted no lo crea, nuestro gobierno ha sido un ganancioso captador de dinero colocando ese papel, por dos razones: por cumplidores y porque paga altos intereses.

Para que se haga una idea: México actualmente tiene una tasa de referencia (los intereses que paga), de por ahí del 6.5% anual y los EUA, paga en promedio, el 3.625% (Treasury Notes y Treasury Bills, da lo mismo).

El diferencial es enorme (2.875% promedio), a la hora de hacer cuentas de miles de millones de dólares.

Así las cosas, en instrumentos de deuda de nuestro gobierno, en manos de extranjeros, hay por ahí de cien mil millones de dólares, lo que es un montón.

Sí, pero los EUA que paga muchos menos intereses que nosotros, a abril 22 de este año, tienen 3 billones 900 mil millones de dólares invertidos en su papel (el 3900% más que México).

Chéquelo en https://www.congress.gov/crs_external_products/RS/HTML/RS22331.html (tercer párrafo).

Bueno, pero tampoco es moco de pavo tener esa montaña de dólares invertidos en deuda que emite nuestro gobierno. Sí, pero falta lo mero bueno: la fuga de capitales.

Los inversionistas, en cuanto perciben tantito riesgo, mueven su dinero, lo sacan, se lo llevan.

Piense si hay un loco que tenga invertido su dinero en Cuba, Corea del Norte o Venezuela. De ninguna manera. El dinero es muy cobarde… o precavido si le parece mejor.

Póngase listo, la fuga de capitales es el dinero que estaba invertido en papel de deuda del gobierno y lo sacaron del país los inversionistas, otra cosa es el dinero, ahorros, ganancias, lo que sea, que se llevan fuera los mexicanos o extranjeros.

Aquí estamos queriendo evaluar la confianza en nuestro gobierno, de la gente del dinero duro.

El campeonísimo en fuga de capitales hasta el año 2024 es el Pejestorio.

Durante su gobierno (es un decir), salieron del país 349 mil 858 millones de pesos (20,580 millones de dólares de a 17 pesos por dólar); es la mayor fuga de capitales que ha sufrido México.

Cuando lo del “efecto tequila” en 1995, salieron del país 68,970 millones de pesos de ese año (unos 13 mil millones de dólares de entonces).

Y todos los demás presidentes después de Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto atrajeron inversionistas en papel del gobierno.

Con el que más dinero se captó fue con Calderón: 1 billón 343,250 millones de pesos.

Los especialistas y los que dicen que saben, atribuyen esa fuga de capitales a la desconfianza que causó el Pejehová por su logorrea izquierdista, su declarar que la ley no era la ley, la cancelación del aeropuerto de Texcoco y luego ya en gran escala después de que en mayo de 2023 le robó a Grupo México, con la Marina Armada, las vías de ferrocarril de Ferrosur, para hacer su trenecito (inútil), en el Istmo de Tehuantepec.

Sin averiguatas ideológicas, sin análisis izquierda-derecha, sin lo de Segalmex o el huachicol fiscal, la sola fuga de capitales deja muy claro que ese tipo de los abrazos no balazos, generó desconfianza y espantó al dinero.

Ahora bien: ya estamos en la construcción del segundo piso de la transformación nacional.

La Presidenta predica que su movimiento está unido y que va derecho y no se quita.

Está bien: en el primer año de gobierno de doña Sheinbaum, se fueron del país, dice el Banco de México, 92 mil millones de pesos, equivalentes a unos 5 mil 230 millones de dólares y a marzo de este año, salieron (“se desinvirtieron”, dijeron para marearnos), otros 7,118 millones de dólares, informaron la Secretaría de Economía y el Banco de México.

Así las cosas, a la triunfante fidelísima cuatrotera, en dos años se le han ido del país cuando menos 12,348 millones de dólares, el 60% de lo que se fugó en todo el sexenio de su mero padre. El dinero duro, los grandes capitales, confían menos en ella que en el Pejestorio. Así estamos.

Si la dama de Palacio tiene la ilusión de corregir el rumbo sin tirar el lastre que le dejó el visitante frecuente a Badiraguato, se le recuerda que, en política, lo nuevo no se hace con lo pasado.

Ojalá alguien le cuente que no se pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque se hace peor la rotura.

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LA FERIA

Cero en conducta… y en resultados

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La peor versión de un mal gobierno * Genaro García Luna y Felipe Calderón Hinojosa, el tiro al blanco de la 4T * Las obras insignia de AMLO no se pueden auditar porque son de seguridad nacional, ¿cómo la ven?

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Antifaz.

Tío Marcelo -gallego de boina, alpargatas y puro- anunció que se retiraba y dejaba al frente de su enorme abarrote a Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, y en la familia materno-toluqueña se asombraron.

Y más cuando pasaron meses y Pepe seguía manejando el negocio. Cuando la cosa iba para el año, un tío mala sangre, le dijo que mejor revisara porque Pepe seguro le robaba y tío Marcelo exclamó: -¡Claro que me roba!… y el negocio nunca había dado tanto dinero… ¡bendito Pepe! -rigurosamente cierto.

 

LA BICOCA DE LAS BUENAS NOTICIAS

No se cansa de darnos buenas noticias la dama de Palacio. El pasado jueves 27 de agosto, empezando su madrugadora, delicia de chicos y grandes, dijo muy sonriente (pero mucho):

“Mañana va a estar buena la conferencia mañanera pooorque (sic, alargó la ‘o’ para remarcar la importancia del anuncio) ya se recuperaron cin… más de cinco millones de dólares de los Weinberg, del caso García Luna (abrió los ojos, feliz, radiante)… y mañana viene el titular de la UIF a explicar cómo fue que se recuperaron, entonces va a estar bueno”.

Sí, que nos explique el de la UIF, Omar Reyes Colmenares, y que no se le pase decir que el 20 de mayo de este 2026, el juez Thomas Rebull, del Undécimo Circuito Judicial del Condado de Miami, condenó a los Weinberg a pagar a México…. 578.5 millones de dólares.

El juez recibió el asunto de la jueza Lisa Walsh por ahí del 28 de abril y resolvió el asunto en 22 días.

Como sea, la Primera Presidenta (¡oh, felicidad!) nos hizo saber que ya cobraron 5 millones de dólares, que con el anticipo de 500 mil de principios de este agosto, suman 5.5 millones de los 578.5 … ya nomás les faltan cobrar 573 millones de dólares, el 99.05%… no comamos ansias.

Se entiende la alegría que le brotaba por los poros a la Presidenta Sheinbaum Pardo: lo de García Luna sirve para salpicar al expresidente Felipe Calderón Hinojosa… y eso para cualquier cuatrotero que se respete, es espasmo, clímax, eretismo (así se dice), orgasmo, pues.

¡Qué importa que Calderón haya entregado la Presidencia hace catorce años!, la cosa es tener de quién hablar mal, que no sea de ellos, claro.

No se trata de minimizar las cosas, a la paridad del jueves 27 de agosto, los Weinberg deben pagar a México un total de 9,834 millones de pesos y ya abonaron los primeros 93.5 millones. Algo es algo.

Ahora sería bueno comparar con por ejemplo, lo de Segalmex del sexenio anterior, periodo del entonces Pejecutivo, que son unos 15 mil millones de pesos… y aquí sí ni el anticipo.

O para no distraernos con minucias que suman apenas unos cuantos miles de millones de pesos de corruptelas cuatroteras, repetidas hasta el hartazgo, y dejando de lado que las obras más grandotas del sexenio de los abrazos no se pueden auditar porque son de seguridad nacional, burla si las hay, comparemos con el huachicol fiscal.

Y explicó que averiguan caso por caso  y que “(…) aislar los casos de contrabando, armar el caso y presentar la denuncia puede llevar un año o hasta más” (el asunto de los Weinberg en los EUA: 22 días).

Si ya no hubiera huachicol fiscal, que sí hay, los 9,834 millones de pesos que un juez gringo condenó a pagar a los Weinberg son el 1.64% de los 600,000 millones de huachicol fiscal. Como hacer pipí junto al Niágara.

No todo es dinero. No seamos materialistas. También se combate la corrupción metiendo orden entre funcionarios. Claro que sí. Por el momento dejemos en paz a don Calderón, revisemos tantito qué pasó en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

A don Quique se le vino el mundo encima por la Casa Blanca que tenía a nombre de su esposa, cuyo costo estimado es de 119 millones de pesos (7 millones de dólares); si fuera hecho probado que fue producto de la corrupción, casi dan ganas de canonizarlo, digo, viendo a estos cuatroteros.

Aparte, en el sexenio de Peña Nieto que salió con peor prestigio que la Rompecatres y la Tumbahombres, fueron detenidos y juzgados 11 (once) exgobernadores, mire, numerados: del PRI, su partido: 1. Javier Duarte (Veracruz); 2. Roberto Borge (Quintana Roo); 3. Tomás Yarrington (Tamaulipas); 4. César Duarte (Chihuahua); 5. Eugenio Hernández (Tamaulipas); 6. Andrés Granier (Tabasco); 7. Jesús Reyna García (Michoacán); 8. Rodrigo Medina (Nuevo León); 9. Flavino Ríos (Veracruz); y del PAN: 10. Guillermo Padrés (Sonora); 11. Luis Armando Reynoso Femat (Aguascalientes).

Aparte, ese Peña Nieto con fama de ligero y frívolo, enchiqueró a Elba Esther Gordillo, la poderosa e intocable lideresa del magisterio y al exgobernador de Veracruz, Fidel Herrera, que él nombró cónsul de México en Barcelona, cuando lo acusaron de un fraude muy feo, lo quitó del cargo, nunca le probaron nada a Herrera, pero tampoco regresó al gobierno.

Dirá alguien de buena fe y pocas lecturas, que el Pejecutivo también metió al bote a exgobernadores y es cierto, cinco priístas (Jorge Torres, César Duarte, Mario Marín, Roberto Sandoval y Jesús Murillo Karam, a este último contra todo derecho), y uno independiente Jaime Rodríguez ‘El Bronco’. Nadie de su gobierno ni partido, ellos son im-pe-ca-bles.

Por su lado, la señito del segundo piso, siguiendo siempre las enseñanzas de su mentor, en lo que va de su sexenio ya metió a la cárcel a un exgobernador del PAN, Ernesto Ruffo, con una acusación digamos… estrafalaria, y le quitó la prisión domiciliaria al priísta César Duarte.

Mientras, la dama de Palacio, defiende a capa y espada a los morenistas que los EUA señalan de ser cómplices del narco-terrorismo, se indigna porque le retiraron la visa al junior Andy. No disimula.

Así y todo, podrían salvar la facha si fueran eficaces y no lo son: cero en conducta y cero resultados, la peor versión de un mal gobierno, eso son, la cuatroté con antifaz.

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LA FERIA

Tratar de quedar bien con dos es quedar mal con todos

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Con todo respeto, la Primera Presidenta ya debería abandonar su discurso soberanista * Reconozcamos su esfuerzo, la titular del Poder Ejecutivo hace lo que puede

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Ridículo.

Tío Neto (Ernesto) le debía dinero a todo Toluca; su exsocio en una enorme vinatería que quebró (él), lo tenía denunciado por fraude.

Tía Nena (Anacleta, cómo quería que le dijéramos) lo dejó para juntarse con su mejor amigo (de él).

Su hijo mayor, Neto Chico, era un beodo; sus tres hijas no le hablaban; su sirvienta de toda la vida se cobraba el sueldo llevándose muebles; y padecía un ramillete de enfermedades que le hacían la vida un calvario.

Así, cuando el médico le dijo que le quedaban días de vida, exclamó alzando las manos y mirando al cielo: -¡Al fin una buena noticia! -visto así.

 

“VAMOS BIEN Y VAMOS A IR MEJOR”

Tal vez haya a quien le parezca cinismo, otro opinará que es irresponsabilidad y hasta el que considere natural y correcta la actitud de la Presidenta de “aquí no pasa nada” y su recurrente declaración, “vamos bien y vamos a ir mejor”. Sea lo que sea, tiene su chiste.

Tiene su chiste nomás salir sonriendo cada mañana, a su conferencia de prensa, en el Salón Tesorería de su casa, antes Palacio Nacional. No está fácil. Menos después de su reunión diaria de seguridad nacional. Tiene su chiste que no salga bañada en llanto.

También debe serle incómodo ser de izquierda, de verdadera izquierda, y atender al patán del Trump con un clavel reventón en la boca con sonrisa de comer tostadas, porque si le planta cara, el tipo ese nos cierra el gas una semana y revienta al país.

Además de disimular su izquierdismo todo el tiempo porque se le espanta la clientela (nosotros), por eso sin profesar alguna religión, su vestido con la imagen de la Guadalupana, sus eventos oficiales en el atrio de la Basílica de Guadalupe, por eso otras cosas que da pudor mencionar (su persignada).

Y no se asuste nadie, no es comunista como permite suponer que el 1 de mayo de 2025, Morena firmó en La Habana, con el gato de los Castro, el Díaz-Canel, un acuerdo con el Partido Comunista de Cuba, para establecer lazos de cooperación, aprendizaje mutuo e intercambio político… ¡dioses!, no vaya siendo que por una vez en su vida el entonces Pejecutivo haya dicho la verdad, cuando advirtió que junto a Sheinbaum él era “fresa” (13 de septiembre de 2024, menos de tres semanas antes de que la doñita se terciara la banda).

No seamos pesimistas, que quede en que es lo que ella dice que es: de izquierda progresista, promotora del “humanismo mexicano”, continuadora del movimiento de la Cuarta Transformación, que ya es más que suficiente como para ponerse en guardia.

Por cierto, decir “humanismo mexicano” es un disparate, tampoco hay “aritmética mexicana”… ya volveremos a tener, con suerte, políticos que hablen español (bien).

Dejemos de lado el cortocircuito neuronal que -supone uno-, le debe provocar el empacho ideológico en que vive y apreciemos el control del que hace gala al informar que bajan y bajan los homicidios, sabiendo que reclasifican y reclasifican fiambres; afirmando que la economía nacional va requetebién, sabiendo que está estancada con tendencia a la recesión, bajo la vigilante mirada de organismos y calificadoras internacionales, consciente -porque ya quedamos que no es tonta- de que su Plan México tiene las mismas posibilidades de atraer inversiones masivas que una ‘teibolera’ volverse monjita del Verbo Encarnado.

Lo anterior sin mencionar qué difícil debe ser proclamar triunfos en el sector salud que sólo existen en el papel; asegurar que ya no hay desabasto de medicamentos consciente de que redujeron el cuadro básico (no falta lo que no está en la lista y el enfermo, que apechugue); y aplaudir el desempeño de su secretario de Educación equivalente al de un director de orquesta sordo y ciego (y mañoso).

Todo eso sin tomar en cuenta que algo le han de poder (alguito) tantas manifestaciones y marchas de protesta, de madres buscadoras, de agricultores, de transportistas, de víctimas de la inseguridad, de maestros (y de los de la CNTE, esos son aparte), de jueces y magistrados, de la Generación Z, de feministas, más las gritadas que le ponen en sus recorridos por el país… y ella sonriendo. De veras, no sea usted insensible, tiene su chiste.

Pobre señora, intentando hacer política (suponiendo que no cree que hace política, nomás eso nos faltaba) para enfrentar la enorme responsabilidad de que el Ejecutivo en este país es el principal responsable político y ella eso nunca ha hecho, siempre fue subordinada, lo suyo fue siempre hacer lo que su mentor, el Pejestorio, le ordenaba. Y ahora, de golpe, apenas sabiendo mover las piezas, se enfrenta a profesionales del ajedrez.

Comprendamos. Reconozcamos su esfuerzo. Aceptemos que hace lo que puede.

Entendamos que enfrenta un huracán con un paraguas chiquito y solita porque su gabinete es una colección de bultos (¡Caligari!).

Si acaso, si no se ofende, se le recomendaría que ya abandone su discurso soberanista.

Todos vemos a las claras que el Trump trae del rabo al país y que ella atiende rapidito lo que ese patán le pide con una sola excepción: romper la impunidad que ella debe garantizar a su antecesor, hijos, parentela y cercanos incluidos.

Y ya en estas, si no es mucha la molestia, que también deje de hacer el ridículo con lo de Nicaragua.

Entendemos que como son comunistas, no va a aceptar jamás que el Daniel Ortega y su hórrida esposa son los terribles, infames y fétidos dictadores de ese sufrido país, pero que no nos diga la doñita que lo hace por respeto a la autodeterminación de los pueblos, porque eso es precisamente lo que no hay en Nicaragua y ya no va a haber, porque el Ortega ese ya avisó que no volverán a tener comicios.

Y quede constancia de que este menda está muy de acuerdo en haya ordenado a su representante ante la OEA, el impresentable Alejandro Encinas, abstenerse en la votación contra Nicaragua, porque la OEA sí es un organismo que baila al son que le toca el Tío Sam.

Muy de acuerdo, pero… hubiera ordenado votar en contra, como Brasil. Sin miedo.

Doñita: en política tratar de quedar bien con Dios y con el diablo, es quedar mal con todos y hacer el ridículo.

 

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