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LA FERIA

Gertz Manero no era de las confianzas de EU

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El Tío Sam lo tenía en la mira desde que exoneró a Salvador Cienfuegos * El extitular de la FGR no cumplía con las exigencias de autonomía y colaboración que esperan en temas de narcotráfico… y lo del huachicol fiscal colmó el plato de los EUA

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Ballet clásico.

Tío Juan de Dios era un señor de elegante presencia y distinguida personalidad.

Vivía de dar conferencias en colegios de monjitas y parroquias, sobre la familia, las virtudes cristianas y cosas así, siendo que era buen jugador de póker, invencible en el dominó, cliente distinguido de las mejores cantinas de la capital y mujeriego.

Una vez, otro tío le dijo que si no se le caía la cara de vergüenza al dar sus conferencias y muy tranquilo respondió: -Me pagan por hablar, no para dar ejemplo –pues sí.

 

REMEDO DE TODO

Ignora este menda si así sea en todo el mundo, pero al menos en nuestro risueño país, al menos desde 1821, al menos desde 1929, al menos desde 2018, vivimos en una mascarada… tal vez decir parodia fuera más preciso.

No importa, da lo mismo: esto es un remedo de república, de democracia, de política y en los tiempos que corren, una mala pantomima de gobierno que no da ni para simulacro.

Remedo de república porque república es fundamentalmente, el Estado en el que el pueblo es el soberano y aquí, bueno, no siempre, no mucho… a veces nomás tantito.

Porque el verdadero soberano, pero como monarca modelo Luis XIV (el Rey Sol, el de “el Estado soy yo”), es quien sea Presidente de México, por más que desde hace ya casi un siglo lo sea sólo lo que dura su periodo, durante el que es señor de vidas y haciendas, salvo cuando el ‘maximato’ de Plutarco Elías Calles y el ahora ‘minimato’ del prócer chancla pata de gallo, visitante frecuente a Badiraguato, que trae del rabo a la nación.

Remedo de democracia porque en lo electoral vamos en reversa y en lo otro que define a la democracia, la aplicación igual y universal de la ley, pues a veces… a ratos, sin exagerar que luego la gente se cree todo y no es para tanto.

Remedo de política porque la política, esencialmente, consiste en atender y resolver los conflictos sociales (enseña Josep Vallès), cuidando del bien común, mediante instituciones estables de las que el Estado, el gobierno, es la principal (decía Max Weber), y única aceptada por la comunidad para ejercer la coacción, la violencia, para cumplir ese objetivo.

Lo que no es la política es la rebatiña por el poder que en México es, vulgar lucha por dominar instituciones, recursos -dinero, así de vulgar-, controlando a la gente, que pasa a ser cautiva de la voluntad de los políticos, ajena a la sociedad.

Mala pantomima de gobierno, este, el que padecemos desde 2018, porque es una caricatura del viejo priísmo imperial, del que aspiran a copiar su hegemonía y su exitosa permanencia en el poder sin reflexionar en que el tiempo nunca vuelve, ni caer en cuenta que esos gobiernos daban resultados.

La parodia de gobierno que tenemos, por todo lo que todos sabemos -corrupción, políticas injustas, acciones reactivas y erráticas-, se destaca por su ineficacia, su carencia de resultados en todo, desde lo más importante, la seguridad pública -la protección física de la gente-, a la desastrosa educación pública que tenemos, los ruinosos servicios de salud que padecen las mayorías y el abandono de la infraestructura, toda.

El gobierno bufo que tenemos, entrampado en lo grotesco, es la razón del actual estancamiento de la economía causado en primer lugar, por su actitud refractaria, de olvido, de la mayoría de los actores económicos nacionales, no los potentados, no, las micro, pequeñas y medianas empresas que son 99.8% (no es error de dedo: el 99.8%), de los negocios en el país, que son el motor de la economía (a ver cuándo se enteran).

A lo anterior, sume usted sus desatinos en infraestructura y energía, su retorcida y artificiosa reforma al Poder Judicial que no da garantías a inversionistas nacionales y extranjeros.

Por si lo anterior no bastara, también se suma la esquizofrénica hermandad con los peores regímenes de la región -Cuba, Nicaragua, Venezuela-, y los peores políticos y gobernantes del vecindario: Pedro Castillo, el golpista de Perú; Gustavo Petro, marxista y guerrillero en Colombia; Cristina Kirchner, la astuta bandida en Argentina; Nicolás Maduro, el atroz dictador de Venezuela; Díaz-Canel, el dictador designado por el régimen castrista en Cuba; sin mencionar a los políticos de la más feroz izquierda populista española (con los que tienen peculiares arreglos); y todo eso a contrapelo -de atención psiquiátrica-, de nuestra completa dependencia económica de los EUA, vía T-MEC.

Este gobierno supone que tiene agarrado de las barbas al Tío Sam, porque le convenimos como socios… y es cierto, pero si desapareciera el T-MEC, para los EUA sería un inconveniente y para México una debacle, un cataclismo.

Bueno, pensará usted, ¿y toda esta parrafada a honras de qué?… ¡ah!, es por la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República, ratificación de que todo sigue igual, ni poderes, ni órganos autónomos, ni zarandajas: aquí se hace lo que manda presidencia. Mascarada sin disimulos.

Por cierto, nuestra prensa lo comenta buscando signos de que sea ya un distanciamiento de la Presidenta del que la eligió como sucesora. No es por ahí.

Y son patrañas que el Gertz estaba investigando a los del círculo cercano del Pejehová, era un dócil servidor del gobierno.

Visto así, lo único que explicaría su despido, disfrazado de renuncia para irse mucho allá lejos (a una embajada), sería el tal Trump.

El gobierno de los EUA traía entre ojos al Gertz desde el chistecito de exonerar al exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, en enero de 2021 y desde al menos abril de 2022, fue insistente el rumor de que el gobierno mexicano estaba al tanto de que las agencias de inteligencia yanquis y la DEA lo investigaban.

El tal Gertz no era de las confianzas de los EUA, no cumplía con las exigencias de autonomía y colaboración que esperan en temas de narcotráfico… y lo del huachicol fiscal colmó el plato de los EUA: La investigación la hicieron allá y acá el Gertz se hizo guaje.

La Presidenta, con su discurso del todo ajeno a la realidad y a los actos de su gobierno, recuerda a aquél simpático chimpancé que bailaba ballet clásico.

LA FERIA

Ni lo malo hacen bien

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  • El político poderoso se sabe exento de consecuencias si miente, roba, traiciona, abusa o mata
  • Las instituciones gubernamentales -en general- están diseñadas para proteger a sus integrantes por malos que sean, mientras correspondan igual a los demás de su casta

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

¡Ay, Paquita!

Tía Sarita, toluqueña y católica grado 33, se divorció de su marido para escándalo de la familia materna. No tuvo hijos.

Ya viejita este imprudente le preguntó por qué lo había dejado y negando con la cabeza, alzó la vista diciendo: -Ni lo malo hacía bien -¡zaz!

 

LA MATERIA PRIMA DE UN POLÍTICO ES SU GENTE

En general, se puede afirmar que en el mundo no hay político que aspire a hacerse con el poder para dañar a la gente ni a su nación, para hacer el mal.

Pero sí hay infames cuya doctrina es la vileza pero no son mayoría, de ninguna manera, que el mundo sería un despelote y a pesar de los pesares, avanza, nada más compare estos tiempos con los no tan lejanos en que había esclavitud, mujeres sin derechos, pobreza universal, hambre del 80% de la población, 50% de mortalidad infantil y 30 años de expectativa de vida.

Por esos hay tremendismo porque entre el común de las personas, hay los que demonizan la política y la consideran intrínsecamente perversa y los que la idealizan aplicándole criterios de santidad que ningún político alcanza (ni nadie). Y ambos concluyen que los políticos son una birria. No es cierto.

 

POLÍTICA Y POLÍTICOS

Acomoda reflexionar qué son la política y los políticos. En primer lugar, se debe tomar en cuenta que la materia prima de la política es la gente y que la hay estupenda y de dar asco. La función del político no es cambiar a las personas, eso es chamba del cura, del Papa, la mamá o la abuela.

El político busca destacar entre los demás (no los idealicemos) y conducir la vida pública, lo que obliga a tratar con personas bondadosas, otras nada más normalitas y también con miserables.

Así, el buen político siempre distingue el bien del mal, trata con malos sin volverse malo, sin caer en las tentaciones de lo indebido (algunas muy sabrosas).

Y el político que accede a los estamentos del verdadero poder, se encuentra en el terreno más propicio al mal.

Al ascender en los niveles del poder, desciende el riesgo de verse sujeto a las consecuencias de las malas acciones. Salvo las excepciones de países en que la rendición de cuentas es dogma, el político poderoso se sabe exento de consecuencias si miente, roba, abusa o mata, porque las instituciones gubernamentales -en general- están diseñadas para proteger a sus integrantes por malos que sean, mientras correspondan igual a los demás de su casta.

El buen político no sucumbe a los seductores atractivos de la maldad: imponer el culto a su persona, burlar la ley, traicionar, enriquecerse, aplastar al opositor, forzar placeres y tantas cosas más que da escrúpulo escribir.

Pero, no nos equivoquemos, el buen político no es santo ni perfecto -cosas ajenas a la naturaleza humana-, comete errores y pecados, se equivoca y falla, pero no es esa su conducta habitual y sabe cuándo ha tropezado, cuándo ha metido la pata y esa es la diferencia con el mal político que por tendencia congénita o a fuerza de actuar mal, se cree por encima del bien y del mal o peor: no los distingue.

Un ejemplo:

El muy importante político del siglo XVIII, Mirabeau, al morir en 1791 recibió funerales de honor y fue el primero que enterraron en el Panteón de París, el mausoleo nacional de Francia, dedicado a los personajes más respetados del país.

Al año siguiente alguien encontró su correspondencia secreta y lo exhumaron sin que se sepa a dónde fueron a tirar sus restos. El tipo era vil y no lo dude, decía: “Todo me parece bien, los sucesos, los hombres las cosas, las opiniones”. ¡A la basura!

 

LOS BUENOS POLÍTICOS

Los políticos verdaderamente políticos saben manejar el poder y maniobrar en los albañales de la política sin perder la brújula, sin renunciar a sus principios, sin hacerse cómplices de los malos ineludibles.

Sobran ejemplos en la historia, pasada y reciente, sólo unos pocos: Ataturk, Churchill, De Gaulle, Adenauer, Thatcher, Mandela, Felipe González (sin duda).

Los humanos como nosotros tenemos unos 300,000 años de andar en el planeta; somos sedentarios desde hace por ahí de 12,000 años y vivimos en sociedad ya organizada, con gobierno, desde poco más de 5,500 años, suficientes para ir aprendiendo a lidiar con los políticos porque sin ellos no hay gobierno.

Después de probar varios métodos para conseguir que los gobernantes se comporten, incluidas mitologías, temores de infiernos, prédica de virtudes, decapitaciones, es más o menos universal el parámetro de que los políticos, en especial los que encabezan gobiernos, basta con que respeten la ley y la hagan respetar.

En México, eso jura quien asume la Presidencia de la República… y resulta que cambia la Constitución y leyes a su antojo.

Hablando de México, cita este menda a Carlos Salvador La Rosa en su artículo ‘Los políticos entre Dios y el diablo’ (diario argentino La Nación, 21 de junio de 2020):

“Todos estos criterios que son propios de la real naturaleza de la política, cuando caen en mano de aventureros disfrazados de políticos, pueden ser terribles armas para hacer el mal porque simulando actuar para la sociedad se apoderan de lo que le pertenece a la sociedad o lo destruyen”.

Eso fue el gobierno del Pejecutivo, el de un aventurero, mendaz inescrupuloso, que hizo daños inconmensurables a México, que serán corregidos algún día sin que sea posible reparar el sufrimiento de tanta gente ni el retraso que provocó, el tiempo no vuelve.

 

SEGUNDO PISO, LA DEBILIDAD

Ahora con doña Sheinbaum en la Presidencia, le fallan a México sus políticos. Si ella está intelectualmente presa en los dogmas del fantoche que tanto admira, los líderes de su partido en el Senado y la Cámara de Diputados, los de su gabinete, sus gobernadores, bien podrían hacerla abandonar la brecha y entrar en el andadero camino de lo correcto.

Su principal debilidad es lo del “segundo piso”, no van en el segundo año de gobierno sino en el octavo, cargando completo todo el desprestigio acumulado. Olvidan que este pueblo tan dejado, echó dos veces al PRI. Y ellos no son mejores porque ni lo malo hacen bien.

Y además, viven entre escándalos, son una brújula sin rumbo, un reloj sin manecillas, una Biblia sin Jesús… ¡ay, Paquita!

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LA FERIA

Alcahuetar al crimen organizado

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Morena, en contra de la anulación de elecciones con financiamiento ilícito jurídicamente comprobado * Hacer tratos -así sean implícitos- con el diablo nunca sale bien: acabaron embarrados, cómplices y coludidos con lo peor de lo peor y los criminales aprovecharon para poner o apoyar candidatos, mangonear elecciones y ampliar su influencia y presencia innegable en todo el país

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Alcahueta.

Tía Misa (Artemisa) y tía Cleo (Cleo, la pobrecilla) eran de las de Toluca y se odiaban, nadie sabía por qué.

En general se procuraba no invitarlas a las dos juntas a ningún evento familiar, una o la otra. Sin embargo, como a los funerales va quien quiere, las dos fueron al de un pariente y de repente entre rosarios, tía Misa dijo -en voz bien alta-, que la hija de tía Celo era una güila redomada y la otra, taconeando rumbo a ella desde el otro lado del salón, rugió: -Eso no es cierto, ¡tú eres tapadera de la tuya! -se cerró la capilla ardiente (se deschongaron… y era cierto lo de la tapadera).

 

GOBIERNO CÓMPLICE

Somos país pionero: somos la primera nación en la historia universal con un gobierno coludido o cómplice, no es lo mismo, con el crimen organizado, tal vez con la excepción de Guinea-Bissau, en África. Primero unos antecedentes:

Se ha tachado a otros países, otros gobiernos, de haber sido narcoestados. Por ejemplo, el Reino Unido porque entre 1839 y 1860, hizo las guerras del opio, obligando a China a importar el opio que producían los británicos en la India; y los malquerientes de la Pérfida Albión dicen que eso los hace el primer narcoestado de la historia. No es cierto.

Y no es cierto por dos razones: el gobierno británico no se coludió ni fue cómplice de ninguna organización criminal y además en Europa y América en el siglo XIX y en buena parte del XX, el opio era legal (a este menda siendo niñito, lo mandaban a la botica en Toluca, a comprar láudano para la reuma de tía Rosita y el láudano se hace, se hacía, con morfina que sale del opio).

Se ha dicho lo mismo de otros países, Afganistán, Siria, Panamá, Honduras, Colombia, Venezuela, sin atender a que no han sido sus gobiernos los enredados con el crimen organizado, sino alguno o algunos de sus funcionarios y es una gran diferencia, no es lo mismo que un gobierno esté estructuralmente inficionado, emponzoñado, infectado por la delincuencia organizada. No es lo mismo.

Del caso de Guinea-Bissau, lo primero que dan ganas de poner en duda es que sea país, porque gobernado regularmente nunca ha estado y los gerifaltes que lo mangonean son los cómplices de las bandas internacionales del tráfico de drogas, en especial las de México, por cierto. Guinea-Bissau es una mirruña de 36 mil kilómetros cuadrados con dos millones de población, siete etnias… y 14 idiomas (lengua oficial, el portugués, lo habla el 30% de la población). Se independizaron apenas en 1974, entraron guerra civil (1998-1999), y actualmente lo gobiernan los que dieron un golpe de Estado el año pasado, que se dejan sobornar por los narcos. No es un gobierno coludido o cómplice porque no es un gobierno, es una pandilla de militarotes.

Así las cosas, decir que nuestro gobierno es el primero en la historia universal con un pacto con el crimen organizado, no es exageración ni ganas de calumniar a nadie.

Habrá quien diga que sólo algunos de nuestros políticos y funcionarios han incurrido en semejante barbaridad. Es cierto. La inmensa mayoría no andan en tales danzas. Pero también es cierto que la política a lo largo del sexenio del hoy Pejestorio fue de una sospechosa tolerancia cómplice: bájale a los muertos y me hago tarugo, y eso implicó enlodar Fuerzas Armadas y policiales, gobiernos estatales, secretarios del gabinete federal y ceder territorio.

Hacer tratos así sean implícitos, con el diablo nunca sale bien: acabaron embarrados, cómplices y coludidos con lo peor de lo peor y los criminales aprovecharon para poner o apoyar candidatos, mangonear elecciones y ampliar su influencia y presencia innegable en todo el país.

Claro que no se puede decir sin pruebas que nuestro gobierno está en contubernio con el crimen organizado. Bueno, ya hay pruebas.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo en sus manos la decisión de si anula o deja la reforma electoral del estado de Chihuahua, que ordena entre otras cosas, la anulación de elecciones en caso de intervención del crimen organizado. Quien recurrió ante la Corte para anular esa ley fue Morena. No piense mal, pero ya sabe cómo se mueven los hilos, por lo que no fue extraño que se le diera la razón al partido guinda.

Antes, el 26 de enero de este año, el PAN presentó en el Senado una iniciativa de reforma a la ley federal electoral, planteando establecer la pérdida del registro para partidos políticos que le reciban dinero al crimen organizado y la anulación de elecciones con financiamiento ilícito jurídicamente comprobado.

El 4 de septiembre de 2026 se rechazó la iniciativa con el voto mayoritario de Morena (y adláteres, Verde y PT, claro).

La iniciativa del PAN ya rechazada por Morena, proponía penas de entre 80 y 140 años de prisión para servidores públicos coludidos con integrantes del crimen organizado (sí se puede, el límite máximo de cárcel es de 60 años, pero el artículo 25 del Código Penal dice en su último párrafo: “El límite máximo de la duración de la pena de privación de la libertad hasta por 60 años contemplada en el presente artículo no es aplicable para los delitos que se sancionen de conformidad con lo estipulado en otras leyes”).

Aparte proponía el PAN que fueran delitos imprescriptibles y la construcción de una prisión de máxima seguridad destinada a mantener aislados a líderes criminales. ¿Qué cree? Le atinó: Rechazado por Morena.

El 4 de mayo pasado, se presentó en el Congreso de Jalisco la ‘iniciativa de ley antinarcopolíticos’. Se trabó, no avanza, la mantiene bloqueada en Comisiones la mayoría de Morena (y sus partiditos títeres).

Lo mismo en Yucatán, el PAN presentó el 2 julio pasado en el Congreso local una iniciativa como la de Chihuahua, para anular elecciones si se acredita apoyo o intervención de grupos criminales. La rechazó Morena.

No se necesitan más pruebas.

Ahora la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rema contra corriente, no puede arrancar el tumor, lo poda, porque se lleva a muy cercanos a su mentor y porque los implicados son intocables: ninguno se va solo a la cárcel ni a los EUA (y encima, la duda maldita de que no sabe de dónde salió la montaña de dinero de su larga campaña presidencial).

Y eso, doñita, la va a transformar en lo que no se da cuenta, en lo que ni se imagina, en alcahueta.

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LA FERIA

La herencia maldita, el principal problema de Claudia Sheinbaum

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El Tío Sam tiene tiempo sobrado para rostizar a más políticos morenistas e ir alimentando la percepción, cierta o falsa, de su calidad de narco-partido, narco-gobierno * En las elecciones del próximo año, la Primera Presidenta se juega la fortaleza política que hoy no tiene y si no resultan bien los comicios, no la tendrá en todo su sexenio, con lo que significa llegar así al cambio del Poder Ejecutivo en 2030

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Herencia maldita.

El pérfido tío Rubén tenía fama de rico, no tuvo hijos y en su testamento dejó de heredero único a Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, que no aceptó el legado.

Luego se supo que esa alimaña de tío, lo que heredaba eran enormes deudas.

Este menda le preguntó cómo lo había sabido y el vivísimo Pepe, respondió: -No lo sabíam pero nunca me tragó y malo como era, hasta muerto me quiso perjudicar (el usó otro adjetivo, rima con -gar) -¡vaya!

 

LA BUENA NOTICIA: ELECCIONES DEL PRÓXIMO AÑO

La buena noticia es que a Morena y a la Presidenta les preocupan las elecciones del próximo año.

Malo fuera que estuvieran seguros del resultado (a su favor).

Ya han hecho cuanto les fue posible para que la balanza se incline en su beneficio: INE y Trife bajo su determinante influencia; contar boletas “planchadas” (siempre desechadas porque no entraron a las urnas).

Ya tienen una operación electoral con empleados del gobierno (servidores de la nación en la nómina de la Secretaría del Bienestar, que eran 19,500 al cierre del sexenio ‘terribilis’ y que doña Claudia Sheinbaum Pardo aumentó a 29,000); propaganda masiva; presión-chantaje a sus 23 gobernadores (sin contar al de San Luis Potosí) y, pero-por-supuesto, el eficiente apoyo del crimen organizado (lo tienen amarrado en Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Sonora, que suman casi 13.8 millones de electores, por ahí del 14% del total nacional, no es poco).

En las elecciones del próximo año, la Primera Presidenta se juega la fortaleza política que hoy no tiene y si no resultan bien los comicios, no la tendrá en todo su sexenio, con lo que significa llegar así al cambio del Poder Ejecutivo en 2030.

Son varios los problemas de esos comicios, entre ellos que el tren Morena va sin locomotora, porque el Pejehová no está en la campaña y al mismo tiempo, que el Pejeremías es muy capaz de jugarle las contras a doña Sheinbaum Pardo por el inmenso peligro que corren sus cercanos, sus hijos, si sus desafectos en Morena se hacen con el poder. Y encima sus muy obvias divisiones internas.

Así, no es previsible que el resultado de las elecciones intermedias fortalezca políticamente a la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum.

Hay un problema que sí tiene bien identificado la doñita del bastón de juguete: los EUA.

Por un lado, porque en los ocho meses y pico que faltan para los comicios del 6 de junio de 2027, el Tío Sam tiene tiempo sobrado para rostizar a más políticos morenistas (obradoristas, como los define la entomología), afianzando ante la opinión pública la percepción, cierta o falsa, de su calidad de narco-partido, narco-gobierno.

Por otro lado, y también lo sabe la señito del segundo piso, a los EUA no le disgustaría nada que Morena perdiera el poder (en una de esas hasta le interesa).

La razón no es un secreto: El gobierno de los EUA no confía en los cuatroteros, no sólo por sus sólidas investigaciones en las que altos funcionarios del gobierno transformador de México y parentela de algunos, aparecen como cómplices del crimen organizado en lo del fentanilo, los opioides y el huachicol fiscal, tres asuntos muy gordos con repercusiones e implicaciones criminales que los EUA tiene obligación de perseguir.

No es optativo ni traen entre ojos a alguien, su ley lo manda y allá (¡sorpresa!) la ley sí es la ley… aunque claro, con nuestra ley se limpian el extremo inferior de su sistema digestivo, cosas del imperio que no es muy aseado, más bien, que es muy atascado cuando de sus intereses se trata.

Aparte de eso, en los Estados Unidos no acaban de tragar la piedra de molino de la reforma al Poder Judicial.

Los grandes inversionistas ya instalados en México meten mucha presión y la prensa yanqui los secunda en que los jueces del Bienestar restan certidumbre a su dinero (y allá, el dinero es sagrado).

Además, la anulación de contrapesos que hizo el Pejecutivo los hace sospechar que en México se ha debilitado el Estado de Derecho… ni aguantan nada.

Lo malo de doña Sheinbaum es que está convencida que el problema es el tal Trump.

No. El imperio nunca está atenido a lo que decida un tipo en el Salón Oval, allá sí hay grupos de poder real, allá sí hay contrapesos, allá los órganos de gobierno sí cumplen con su mandato.

El peligro para cuatroteros y similares, no es sólo el aparato oficial yanqui de agencias gubernamentales para el desarrollo como USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), dedicada a fortalecer -con dinero- el Estado de Derecho, combatir el crimen organizado, apoyar a organizaciones de la sociedad civil y otras cosas (algunas que no dicen).

USAID financia al propio gobierno de México, nada más de 2019 al 2025, el gallardo gobierno cuatrotero le recibió poco más de 191 millones de dólares.

Sólo por moler, se anota que el USAID depende del Departamento de Estado de los EUA, de Marco Rubio.

Así que para la próxima vez que la doñita grite “¡México no se arrodilla!”, no, pero sí pone la manita para recibir limosna.

Con una cantidad similar o igual, USAID financia organizaciones no gubernamentales dedicadas a reducir corrupción e impunidad y fortalecer justicia y derechos humanos, que es lo que le pudre el hígado a Palacio, porque lo reciben organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), México Evalúa, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y Data Cívica.

Hay otras agencias del gobierno de los EUA que hacen lo mismo, como la NED (Fundación Nacional para la Democracia).

Pero aparte de las agencias del gobierno yanqui, el Tío Sam dispone de poderosas asociaciones privadas que gastan mucho dinero en organizaciones no gubernamentales que fomentan la rendición de cuentas, los derechos humanos, la impartición de justicia y que son críticas del gobierno, de nuestro gobierno, como la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur.

Y por falta de espacio no se detallan las organizaciones partidistas de republicanos y demócratas o las del Congreso de los Estados Unidos de América.

No, no es Donald Trump el problema de doña Sheinbaum Pardo. Su problema es el Pejestorio y su herencia maldita.

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