LA FERIA
Aires de triunfalismo nunca es aconsejable
Publicado
Hace 6 mesesen
Por
Redacción
Los jefes de Estado deben conducirse con realismo y ética * El triunfalismo en política es como el alcohol y las drogas, que embriagan y hacen alucinar a sus consumidores y por eso aumenta las probabilidades de errores y resultados negativos, expresa en su artículo Nurys Paulino
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
El basurero de la historia.
La prima Guille (Guillermina) era simpática y bailaba como Ginger Rogers, pero era feíta (muy fea).
Tío Emilio, su papá la adoraba y en el primero de Prepa, compró todos los boletos para hacerla elegir reina del colegio y así fue.
Con vestido de gran cola, capa, cetro y corona de diamantina, presidió el desfile ante el enmudecido público.
Al terminar tiró capa, corona y cetro, y se fue gritándole a su papá: -¡No me vuelvas a hacer esto! -tenía razón.
GRAN EMBROLLO POR EL FENTANILO
La muy buena noticia del jueves 31 de julio fue que se prorrogó 90 días la pena de muerte a la economía nacional que se ejecutaría el día 1 de agosto (30% de arancel de castigo de Donald Trump a las exportaciones de México a Estados Unidos).

El patán de la Casa Blanca lo informó en redes sociales y dejó muy claro que “México seguirá pagando el arancel del fentanilo del 25%, un arancel del 25% a los automóviles y un arancel del 50% al acero, el aluminio y el cobre”… y no quita el dedo del renglón: Todo este embrollo es por el fentanilo.

La Presidenta Sheinbaum lo celebró: “El acuerdo alcanzado con Trump salva el T-MEC. Tenemos el mejor acuerdo posible (…)”. Y hay que reconocer que sí le salió bien la cosa. No hay que ser cicateros. Aunque eso del “mejor acuerdo posible”… mmm… otra vez al triunfalismo.
El triunfalismo ese optimismo exagerado, ese aire de superioridad, esa manifestación pomposa de éxito, nunca es aconsejable, menos en cosas de gobierno, ni cuando se trata de un real triunfo, de la feliz terminación de algún asunto, menos cuando es mentira lo pregonado. Aparte, es de mal gusto.
Triunfalismo es cuando la dama del bastón de palo nos dice “es claro y notorio que México avanza en el camino de la prosperidad compartida”; “la economía de México está fuerte, sólida”; “hay más bienestar”; “récord en inversión extranjera”; “el nivel más bajo de desempleo” o cuando al referirse a su propio partido, dijo: “(…) somos el movimiento social y político más fuerte de todo el mundo, de todo el planeta (…)”.

Sí, sí lo dijo, de Morena, el 22 de septiembre de 2024, en su Congreso en la Ciudad de México. Morena aspira a afiliar 10 millones de tenochcas simplex, muy bien, el Partido Bharatiya Janata de la India tenía el año pasado 202 millones de miembros declarados y el Partido Comunista Chino tiene más de 100 millones; y si le parece disparejo comparar con partidos de países tan inmensos, entonces, que se entere la dama del bastón de juguete que el Partido Demócrata de EU tiene más de 45 millones de afiliados registrados uno por uno y el Republicano de allá mismo, más de 36 millones.

El triunfalismo no raramente lleva a caer en el ridículo y a decir frases propias de los cómicos de la lengua.
En estos tiempos de ‘apoteosis de la propaganda’ (frase del gran Amando de Miguel), no pocos políticos y algunos jefes de Estado caen en la tentación boba de ser populares (y algunos gastan carretadas de dinero en encuestas de resultados peculiares, sí, lamenta este menda abollarle el candor, pasa). Nada más que eso lleva directo al triunfalismo que todo lo tapa.
Busque por su cuenta, de Nurys Paulino, su artículo ‘Maldición del triunfalismo político’, en el que dice unas cuantas verdades como puños: “(…) si bien es comprensible que los líderes políticos busquen resaltar sus logros y ganar apoyo popular, el ego exagerado puede tener consecuencias negativas para la sociedad (…), puede distorsionar la realidad y crea un relato sesgado (…), provoca que los líderes se enfoquen únicamente en los aspectos positivos de su gestión, dejando de lado o minimizando los problemas y desafíos que afronta la sociedad”.
Luego comenta que el triunfalismo en política es como el alcohol y las drogas, que embriagan y hacen alucinar a sus consumidores y por eso aumenta las probabilidades de errores y resultados negativos.
El triunfalismo fue típico de los totalitarismos del siglo pasado; curiosamente, las dictaduras no suelen ser triunfalistas. El triunfalismo es parte de la propaganda que presenta a los líderes como todopoderosos y a sus gobiernos como infalibles; por eso tienen a la mano una batería de culpables designados para achacarles lo que les sale mal y de plano no se puede ocultar.
El triunfalismo no tolera crítica ni acepta errores. Para el triunfalista la verdad es debilidad. No se trata de que los jefes de Estado propaguen el derrotismo entre su gente, no, ni que sean pesimistas, tampoco, mucho menos fatalistas. Nada de eso, pero sí que se conduzcan con realismo y ética.
En las sociedades bien articuladas, en las que el respeto a la ley es lo normal (hay de esas, créalo), con ciudadanía real, el político, el jefe de Estado puede y debe reconocer errores, sabedor de que la honestidad es la mejor receta ante el fallo y cuando hace falta, sin aspavientos, renuncia al cargo.
El triunfalista no acepta el error, lo niega, aunque sea evidente y cuando la cosa apremia, señala a alguno de sus culpables favoritos, todos del pasado.
Recuerde, Presidenta: los británicos, después de poco más de tres años de hilvanar derrotas ante el Ejército de Hitler, lograron un primer gran triunfo, Churchill lo informó al parlamento: “Tenemos una nueva experiencia. Tenemos una victoria, una victoria notable y definitiva”. Y el 10 de noviembre de 1942 soltó en un discurso protocolario:
“(…) El Ejército de Rommel ha sido derrotado. Ha sido aplastado. Ha sido prácticamente destruido como fuerza de combate (…) Ahora bien, este no es el final. Ni siquiera es el principio del final. Pero es, quizá, el final del principio”. Sin triunfalismo.
O sea que sin triunfalismo ni autoengaño: la prórroga de Trump, señora Sheinbaum, si usted se decide a actuar contra los cómplices del crimen organizado enquistados en su gobierno y partido, no sería ni el final del principio.

Recibió un país en ruinas, bañado en sangre, con territorio dominado por la delincuencia, instituciones exánimes y democracia bajo constante ataque de usted y los suyos. Nadie se lo va a decir, señora, esto va a acabar en el basurero de la historia.
Repito, sobre la prórroga Sheinbaum tiene aires triunfalistas. “México ganó”, dijo en su Mañanera del Pueblo del viernes 1 de agosto pasado.
“Por supuesto internacionalmente estamos viviendo una situación compleja porque el presidente de los Estados Unidos, electo por su pueblo, ha tomado la decisión de cambiar el esquema que habíamos vivido hasta el 20 de enero de 2025 en el mundo entero del comercio internacional”, dijo en su conferencia matutina al reconocer que es una situación delicada mantener la relación cordial y en buenos términos con el inquilino de la Casa Blanca.
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LA FERIA
Quién es quién en los sermones para el pueblo
Publicado
Hace 9 horasen
febrero 12, 2026Por
Redacción
Casi un millón 400 mil palabras de Sheinbaum en sus Mañaneras * Sin tanto rollo, en sus cuatro sermones en total, Jesucristo dijo casi 8 mil palabras y cambió al mundo para bien * The New York Times publica que para la Primera Presidenta eliminar a los cárteles tiene un precio político, pues podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y enfrentarse a miembros de su propia coalición
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Sentido del humor.
Tío Chencho (Crescencio) tenía fama de estúpido, era.
Pero vivía de dar conferencias de historia y alguna vez este menda, no de buena fe, fue a una y quedó pasmado: su disertación fue luminosa y muy aplaudida.
Lo comentó con Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, que todo sabía de la familia y explicó: -Se las escribe un doctor en historia, él nomás las lee -¡claro!
LAS ESTADÍSTICAS NO MIENTEN
Usted y todos, sabemos quién fue Jesús, el Cristo. Se crea o no en su divinidad, todos, hasta los ateos, saben que es una figura determinante de la civilización occidental y de gran influencia mundial.

Cree en su prédica poco más de la tercera parte de la población del planeta, en todas las presentaciones del cristianismo, unos 2,600 millones de un total de 8,200 millones de terrícolas.
No se asuste, este menda no se apresta a soltar un sermón, ni es de su cuerda ni califica para tal cosa.
Se lo comento porque la prédica del Mesías es aproximadamente 7,856 palabras, dividiendo entre cuatro el total que consignan los evangelios como dichas directamente por el Nazareno. Esas palabras caben en unas 16 hojas tamaño carta… y cambió al mundo para bien. No es dato para la enciclopedia del saber inútil.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, desde que asumió la responsabilidad de cuidar La Silla de su pejedilecto y seguir sus pasos, su caminar, desde Palacio que es su hogar, en sus conferencias de prensa diarias, embeleso de chicos y grandes, ha dicho… es cosa seria, siéntese bien, pase el trago de café (vaya a salpicar): UN MILLÓN 392 MIL 600 PALABRAS.

No inventa este juntapalabras, se tomó la molestia (y fue molesto) de copiar del portal del gobierno varias madrugadoras, borrar todo lo dicho por otros, dejar sólo las presidenciales palabras, sumarlas (lo hace la computadora, no aplauda), sacar el promedio diario de palabras y lo multiplicó por el número de Mañaneras del 2 de octubre de 2024 al viernes 6 de febrero pasado.
Puede ser poco más o poco menos, pero sí ronda esa cifra: Marcador Corona: Jesucristo, en toda su vida, 7,856 palabras; Claudia Sheinbaum, en un año y cuatro meses, 1’392,600 palabras (a ella le gustan las estadísticas, servida, señora).
Por supuesto se puede hablar diario, eso y más, sin decir estupideces, con el sistema Chencho o hablando de la propia especialidad profesional.
Lo que es casi imposible es dar una conferencia de prensa diaria, hablando de todo y expuesto a alguna pregunta imprevista (porque todos sabemos que, si no todas, sí muchas preguntas son “sembradas”).
La señora del bastón de juguete no puede igualar al que la designó su sucesora, porque ese que fue Pejecutivo, es un consumado profesional de la mentira con amplia experiencia en tomarle el pelo al tenochca simplex, aparte de tener la cara de concreto armado y jamás ruborizarse si algún reportero lo exhibía en sus medias verdades y completas falsedades, que era cuando recurría a su muletilla cínica: “Yo tengo otros datos”.

No es el caso Sheinbaum, no se le da eso de responder de bote pronto, de encontrar la mentira que acomoda al momento.
Mete la pata (se enoja, se le nota) y debe estar convencida de que lo hace muy bien.
Pero no. Lo hace mal. Sería de ayuda para lo que le resta de sexenio dejar las madrugadoras. Allá ella.
ELIMINAR A CÁRTELES TIENE PRECIO POLÍTICO: NYT
Se lo comento porque, el viernes pasado, le preguntaron sobre el ensayo escrito por la muy respetada veterana y laureada periodista Mary Beth Sheridan, publicado por un periodiquito, The New York Times, en el que se afirma que para doña Sheinbaum eliminar a los cárteles tiene un precio político, porque “combatir a los cárteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para Sheinbaum podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y enfrentarse a miembros de su propia coalición”.
O sea, lo que medio México sabe y la otra mitad sospecha, que es bien cierto que la verdad no peca, pero incomoda. La doñita del segundo piso (al fondo a la izquierda) respondió:
“Es un artículo ficción porque no hay ninguna prueba, pues es parte de la campaña desde que estaba el presidente López Obrador, de narcopresidente, a todos se les olvidó García Luna (…)”.
¿Ve?, no es lo suyo, lo de ella es dar órdenes y tronar los dedos.
Señito: No es artículo, es ensayo, y no es ficción (se me hace que ni lo ha leído).
Sacar a García Luna ya no sirve, entérese, se fue hace más de 13 años. Y lo de que “no hay ninguna prueba”, es un argumento de abogado defensor de cliente culpable.
Luego dijo la del segundo piso: “No tendríamos los resultados que tenemos si hubiera una colusión”… pues resulta que precisamente, doñita, no tiene resultados y sólo ella cree que no sabemos que sus estadísticas oficiales de homicidios dolosos están muy manipuladas: No cuentan los cuerpos que aparece en fosas clandestinas, sólo suman los que tienen carpeta de averiguación y sigue creciendo el número de homicidios culposos, muertes por “otras causas”, muerte accidental o nada.
Para tener una idea: En la Ciudad de México, entre enero y octubre del año pasado, reportaron 714 homicidios dolosos, pero registraron 1,037 víctimas de “otros delitos contra la vida” y 1,998 desaparecidos… a ver, alégueles.
MÉXICO, PRIMER LUGAR MUNDIAL EN MERCADOS CRIMINALES
No hay una conspiración internacional en contra de su gobierno, señito.
Pero el Índice Global de Crimen Organizado 2025 califica a México en primer lugar mundial de sus mercados criminales y alerta sobre “la libertad con la que operan las organizaciones criminales”.

El mundialmente respetado ‘Proyecto de datos de ubicación y eventos de conflictos armados’ (ACLED por sus siglas en inglés), considerado la base de datos más completa sobre incidentes de conflicto en todo el mundo, en su Índice de Conflictos y Violencia Política 2025, destaca que de los países que no están en guerra, México es el más violento del mundo, “con altos niveles de riesgo extremo y una intensa actividad de grupos armados”; y somos el cuarto lugar mundial contando a los que sí están en guerra.
Ya no nos repita sus estadísticas, doñita, mándelas a la ACLED, a ver si allá tienen sentido del humor.
LA FERIA
¡Aguas, Primera Presidenta! Donald Trump no es de fiar
Publicado
Hace 7 díasen
febrero 6, 2026Por
Redacción
Es como la Chimoltrufia: Así como dice una cosa, dice otra * En su Orden Ejecutiva, el mandatario de EU señala que “el régimen cubano se alinea con numerosos países hostiles y actores malignos (…)” * Si la inquilina de Palacio mantiene su fraternal relación con la dictadura de Cuba, México será considerado como país hostil, maligno… pero ella es “maravillosa e inteligente”… ¡Que alguien me explique!
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Victoria pírrica.
Dispuso nuestra madre natura que la prima Rita, a los 16 años, estuviera lista para destrozar corazones, carteras y matrimonios.
No era común del lado materno-toluqueño, pero la prima Rita, a esa tierna edad, ya estaba espectacular, para cinemascope. Y pizpireta.
Así, un día en una sobremesa con sus papás, salió en la plática Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, y la prima dijo que era “sensacional”. ¡A Irlanda!, internada con monjitas tres años.
La familia al saberlo, aprobó por aclamación. Pepe sonreía negando con la cabeza. Nadie le creía.
¡CUIDADO CON LAS ALABANZAS DEL TÍO SAM!
El jueves pasado, 29 de enero, no se le pase anotarlo en su diario.
La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó en X que había tenido una plática “productiva y cordial” con el tal Trump… y luego, en su madrugadora, con una sonrisa de comer tostadas, repitió que el copetón de la Casa Blanca le echó un telefonazo y pidió que se proyectara en la pantalla el mensaje traducido que puso después en su red social el tipo ese… y agradeció el comentario porque dijo de ella: “(…) México tiene una líder maravillosa e inteligente. Deberían estar muy contentos por ello”. ¡Aleluya!, ¡campanas al viento!

Se recomienda precaución. Mala cosa cuando el diablo alaba a alguien. La Primera Mandataria olvida que el mismo Trump ha dicho de ella que tiene tanto miedo que no puede gobernar, aparte de tachar a su gobierno -de ella- (el 1 de febrero del año pasado) de tener una “alianza intolerable” con los cárteles del crimen organizado.
Además, una alabanza del Trump es como para llamar a consultas al embajador yanqui (“llamar a consultas” es una seria protesta).
Mire usted unos cuántos que ha alabado el Trump: Putin, Xi Jinping, Recep Erdogan, Viktor Orbán, Kim Jong-un (el temible gordito asesino de Corea del Norte), Saddam Hussein, Muammar Gaddafi… y Hitler (no hay espacio, pero créale a su texto servidor que tiene citas y fechas precisas).
Donald Trump alaba a dos tipos de líderes: a los autoritarios de mano de hierro y a los que se doblan y le conceden sus caprichos.
Si duda eso último, recuerde lo que dijo el Trump el pasado 14 de enero, de la antes odiada y denostada, Delcy Rodríguez, esa bajuna que de vicepresidenta y mano derecha de Nicolás Maduro, pasó a ama de llaves de Trump en su nueva finca, Venezuela: “(…) sostuve una larga y genial conversación con ella por teléfono, es una persona estupenda”.

Y la Delcy, secándose las manos en el delantal, le correspondió diciendo que la conversación “(…) fue larga y cortés, se desarrolló en un marco de respeto mutuo”. Suena familiar.
Por supuesto, doña Sheinbaum no está rodeada por imbéciles y ella, tontita, no es.
Deben saber muy bien que el padrote de América Latina, el Trump, no es de fiar y no es entrón cuando le plantan cara, por eso se rajó con lo de Groenlandia.
Pero también es cambiante porque, aparte de ser un patán, se va de boca: apenas el 10 de diciembre pasado, dijo de los jefes de Estado europeos, que eran “malos líderes (…) realmente estúpidos”, y al día siguiente: “Son todos muy buenos líderes, muy buenos amigos míos”. Repito, al estilo Chimoltrufia.
No es íntegro, ni leal, ni honesto, pero nadie se equivoque, no tiene dentro del cráneo chongos zamoranos, es malo, y con la excusa de volver a hacer grande a los EU, infla su inmenso ego… pero lo dice en serio.

La operadora tal vez más influyente en el Partido Republicano de EU, la señorona Susie Wiles, actual jefa de gabinete de la Casa Blanca (primera mujer en ese cargo), en entrevista con la revista ‘Vanity Fair’, publicada apenas en diciembre pasado, dijo que Trump, “actúa con la idea de que no hay nada que no pueda hacer. Nada, cero, nada”. Y es presidente del país más poderoso del mundo… ¡cuidado!
Como si el Trump supiera lo que iba a teclear este López, repito, el jueves pasado en la tardecita, hizo algo que ratifica todo lo antes dicho: después de los elogios a la doñita de Palacio, firmó una Orden Ejecutiva en la que establece que podrán cobrar aranceles a los bienes que importen los EU de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba.
Ya nada más queda México como proveedor de Cuba, a Rusia le regresaron un buque tanque los del US Navy (lo corretearon hasta el Mar del Norte), a Venezuela ya lo fumigaron y México canceló su último embarque, pero la Primera Presidenta, jugando con fuego, insistió en que seguiría la “ayuda humanitaria”.
Que le piense doña Sheinbaum Pardo, esa arbitraria Orden Ejecutiva del Trump, dice:
“Considero que la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y por la presente declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza”.
Y como ese gañán yanqui es claridoso, añadió: “El régimen cubano se alinea con numerosos países hostiles y actores malignos (…)”. Clarito: si México… no, no es cierto, si la señora de Palacio se pone necia en mantener su fraternal relación con la dictadura de Cuba, México (ahora sí), será considerado por los EU como país hostil, maligno… pero ella es “maravillosa e inteligente”.

No son bromas, señito, la Orden Ejecutiva le manda al Departamento de Comercio de los EU, identificar qué países puedan estar suministrando petróleo y determinarán entonces qué arancel adicional se debe imponer. Y allá sí obedecen, no como acá.
También el jueves pasado, especialistas en la materia comercial, advirtieron que viendo el cielo tan encapotado, lo previsible es que respecto de México, en la inminente revisión de T-MEC, los EU incluyan objetivos ajenos al tratado, objetivos políticos.
El Trump va mal rumbo a las elecciones de noviembre, necesita goles y los va anotar con Cuba y México. Y son dos pájaros de un tiro.
Las alabanzas del Trump a doña Claudia Sheinbaum sólo significan una cosa: aceptó sus exigencias. Sí, damas y caballeros, soberanía rima con fantasía.
De despedida, ahí le explican a la dama de Palacio, que en política no se dejan heridos, sólo muertos (políticamente)… Salinas Pliego está herido y eso es de pronóstico reservado. También díganle a la doctora en física, lo que es una victoria pírrica.
LA FERIA
La 4T, el primer gobierno de México que intenta regresar al pasado
Publicado
Hace 1 semanaen
febrero 4, 2026Por
Redacción
El verdadero y único proyecto de esta versión Dos del PRI es perpetuarse en el poder * Los cuatroteros mayores toman ideas de hace más de medio siglo * Antes de que nos demos cuenta, tendríamos al frente del país a personeros de los barones del mal
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Barones del mal.
Tío Juan de Dios, se lo he contado antes, era un señor alto, elegante, como para rentarlo para entregar novias al pie de altar.
Vivía de dar conferencias sobre vida cristiana, matrimonio, noviazgo y educación de los hijos. Hablando conmovía y convencía.
Parroquias, escuelas católicas, asociaciones pías y algunos obispos, llenaban su agenda. Cobraba bien.
Este menda, ya grandecito, le preguntó cómo soltaba esas disertaciones piadosas siendo que era cliente distinguido de establecimientos de esparcimiento masculino y sin enfado, dijo: -Yo digo qué se debe hacer, no que hagan lo que yo hago -¡vaya!
MALOS GOBIERNOS PRETÉRITOS
Sin respetos humanos, afirmó el pasado viernes este su texto servidor, que en México, el problema es el gobierno, el actual, sin que eso signifique que no hayamos tenido antes otros gobiernos de pena ajena.
Sin embargo, el cuatroterismo en curso se distingue de malos gobiernos pretéritos, en que es el primer gobierno de México que intenta algo imposible: regresar al pasado.
Efectivamente, el gobierno que implantó el Pejehová y continúa su fiel prosélita, enarbola una transformación nacional, sin definirla y pregona el humanismo mexicano, sin ni siquiera darse cuenta de lo risible de decir semejante barbaridad: Si es “mexicano”, deja de ser humanismo, que el humanismo es universal o no es… pero, ni intentar explicarles.

Junto con esa cómica propuesta, también sostienen ser un gobierno cuyas prioridades son: la justicia social; la honestidad (el chiste se cuenta solo); la austeridad (en el sector salud… ¡que no hay que enfermarse!); la ética compartida (¡dioses!); y también hablan de amor al prójimo (eso sí han cumplido, empezaron dando abrazos a discreción y siguen ahora dándolos a compañeros de gobierno, de partido, amigos y parentela).
Refuerzan su florilegio de mínimas (no máximas), con su lema favorito “primero los pobres” y su “economía moral”, lo que prueba su levedad intelectual: la economía, la física o la arqueología no pueden ser morales o inmorales, son ciencia. Lo que hay es ética económica… ni intentar explicarles.
Eso de la economía moral sirve para acabar de conocerlos. Jamás han dado crédito al que acuñó en 1971 ese excéntrico concepto, un señor serio, catedrático británico, Edward P. Thompson (no, no fue Amartya Sen el “padre de la economía moral”, no le haga caso a San Google), marxista alejado del marxismo soviético que lo acusaba de estar al servicio del imperialismo yanqui.
Don Thompson proponía su “economía moral” como modelo económico fundado en normas de justicia social, antagónico al capitalista y la economía de mercado.
Bueno, eso decía el caballero que fue clave en la concepción de la Nueva Izquierda de Herbert Marcuse, opuesta al marxismo fundado en el materialismo dialéctico y la lucha de clases… dejémoslo aquí, se acaban las dos cuartillas reglamentarias. Pero, que quede claro: los cuatroteros mayores, sin dar crédito toman ideas de otros, de hace más de medio siglo porque les dan discurso, que la viabilidad ya se vería después.
Anida dentro de ese muégano de complicidades, Morena, que llaman partido, un núcleo duro de marxistas rayanos en el trotskismo, pero ni se apure, nadie les hace caso y su venerado Enrique Dussel, ese fantasmón, tuvo a bien morir y se le desea descanso eterno (no es uno mala persona).
Así, sin ruborizarse, su discurso de izquierda chancla pata de gallo es retórica para el consumo de los de siempre, los de abajo, los desposeídos, los olvidados que al oírlos (¡primero los pobres!), creen que ya se acordaron de ellos. No es cierto.
Tan no es cierto su perorar, que en los hechos apoyan el neoliberalismo capitalista del libre mercado que dicen detestar, como prueba su vigorosa defensa del tratado de ¡libre comercio!, el T-MEC.

Ahí está también una prueba al no cambiar una letra de las políticas económicas que consignan en el proyecto anual de ingresos y egresos de la Secretaría de Hacienda, las mismas desde hace varios gobiernos; como prueba también las invitaciones al más destacado empresariado a Palacio Nacional; como prueba la visita del Pejecutivo a la Casa Blanca, llamando “amigo” al Trump; como prueba que lo único que le falta a doña Sheinbaum cuando le echa telefonazos al Trump es ponerse un clavel reventón en la boca, según ella siempre platican sabrosito. Son mentira.
Habrá quien sienta alivio… bueno, menos mal, es puro rollo, no vamos al comunismo. Y no. Nadie se equivoque.
El verdadero y único proyecto de esta versión Dos del PRI que es Morena, es perpetuarse en el poder.

Habrá otro que piense… ¿y qué?, igual aguantamos 70 años al PRI, ¡ni que fuera para tanto! Y otra vez, no.
Estos quieren reinstalar el cardenismo (de Lázaro Cárdenas, claro), ese que Luis Echeverría en los años 70 del siglo pasado, adoptó como postura ideológica para el consumo interno y para intentar ser líder del resto de América Latina.
Y no se le olvide si lo vivió y entérese si es joven: Echeverría hundió al país, fue populista, represor y autoritario, el país entero alucinaba con que ya terminara su sexenio. Y estos cuatroteros en el poder siguen sus pasos, su caminar y de a poquito van imponiendo un régimen autoritario… para perpetuarse en el poder, su único proyecto, se lo repito.

Como siempre hay un optimista irredimible al que no preocupe nada de esto, se le solicita si no tiene inconveniente para ello, reflexionar en que NUNCA hemos tenido un gobierno acusado de ser cómplice de la delincuencia organizada. Acusado por los EU.

Es de creerse sin fantasear, que ni el Pejestorio ni la señora Sheinbaum se sientan a hacer acuerdos con narcos. No, no se concibe. Pero hay complicidad por omisión y los dos, son omisos, lo sabe el mundo.
Este gobierno no cede en nada que pueda estorbarles conservar el poder y no fumiga a la clase política de la influencia de los narcos para no desbaratar su estructura de captación de votos.
Pero esa ralea es insaciable y eso significa que antes de que nos demos cuenta, tendríamos al frente del país a personeros de los barones del mal.
LA REVISTA NO ES RESPONSABLE DE LA OPINIÓN DE LOS COLABORADORES
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