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MANO NEGRA

El 2027: La batalla por la democracia

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Medición de fuerzas políticas * Un documento del IETD coloca sobre la mesa una pregunta que partidos y ciudadanos no podrán esquivar: ¿Qué democracia llegará a las urnas el próximo año? * “Soy una convencida de que la gran mayoría de la gente que es pobre, no lo hace por maldad”: Susanita, en MAFALDA

 

HÉCTOR GONZÁLEZ ESCOBAR

 

Con las elecciones intermedias de 2027 ya en el panorama político, el pasado 10 de septiembre inició formalmente el año electoral, considerado uno de los procesos más grandes de la historia democrática de México.

Y tanto partidos como instituciones gubernamentales y organizaciones sociales especializadas y reconocidas ponen en marcha sus estrategias de lucha y opinión, cada una en el ámbito de su competencia.

El 2027 no será únicamente una elección de diputados, gobiernos estatales o posiciones locales. Será una medición de fuerzas sobre el rumbo político del país.

El próximo 6 de junio estarán en juego las 500 diputaciones federales y 17 gubernaturas, además de miles de cargos locales; alrededor de 102 millones de mexicanos estarán en posibilidad de votar el año próximo, pero probablemente entre 50 y 60 millones decidirán efectivamente la elección.

Pero detrás de esa enorme maquinaria electoral hay algo mucho más importante que una simple suma de cargos: Está en juego el equilibrio del poder.

Por eso vale la pena echar una mirada al documento “Agenda mínima e inmediata para la reconstrucción democrática de México”, presentado en agosto por el Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD).

Porque hay documentos que nacen para ser leídos por especialistas y otros que, aunque escritos con lenguaje académico, terminan retratando una batalla política. Este es uno de ellos. Y quizá lo más importante no está solamente en lo que dice, sino en cuándo lo dice.

El IETD no plantea su agenda en abstracto. La coloca expresamente frente a las elecciones de 2027 y parte de una premisa contundente: México vive, a su juicio, una erosión de su vida democrática y es necesario actuar antes de que las urnas vuelvan a convertirse en el gran campo de disputa por el poder.

El documento está firmado por un amplio grupo de académicos, intelectuales, periodistas, especialistas y actores vinculados a la transición democrática mexicana. Entre ellos aparecen José Woldenberg, Lorenzo Córdova, Ciro Murayama, Mauricio Merino, José Carreño Carlón, Jacqueline Peschard, Raúl Trejo Delarbre, Sergio López Ayllón y Javier Martín Reyes, entre muchos otros. No es, por tanto, un manifiesto partidista en sentido estricto.

Pero tampoco es políticamente inocente.

Porque sus planteamientos inciden directamente en uno de los debates que acompañarán -y probablemente contaminarán- todo el proceso electoral: Las reglas del juego y las condiciones de competencia entre el oficialismo y sus adversarios.

 

DEMOCRACIA EN DISPUTA

El IETD coloca sobre la mesa una preocupación que ya dejó de ser exclusiva de los académicos: la posibilidad de que México esté entrando en una etapa de concentración de poder en la que los contrapesos institucionales tengan cada vez menos capacidad para contener a la mayoría gobernante.

El documento plantea, entre otros asuntos, la defensa de la representación proporcional, la actuación firme de las autoridades electorales, la vigilancia ciudadana de las casillas y de los votos, y la necesidad de que las campañas sean verdaderos espacios de discusión de los problemas nacionales. Pero aquí aparece la primera paradoja.

El diagnóstico democrático puede ser correcto y, sin embargo, insuficiente para ganar una elección.

Porque una democracia no se defiende únicamente denunciando sus riesgos. También se defiende -sobre todo- convenciendo a los ciudadanos de que existe una alternativa mejor. Y esa es precisamente la asignatura pendiente de la oposición.

 

MORENA: ¿EL FAVORITO?

Morena llega al banderazo de salida con una ventaja en el papel. Las encuestas más recientes muestran al partido gobernante claramente por encima de sus adversarios nacionales.

Una medición de Enkoll colocó a Morena en 41% de intención de voto, frente a 12% del PAN, 8% del PRI y 12% de Movimiento Ciudadano.

Más allá de que una encuesta es una fotografía y no una sentencia, el dato revela algo políticamente mucho más profundo: La oposición todavía no consigue convertir el desgaste del gobierno en una alternativa electoral competitiva.

Morena, mientras tanto, y en medio de reclamos por actos anticipados de campaña, ya trabaja en la selección de sus candidatos para las 17 gubernaturas y demás puestos de elección popular.

Pero su problema no es tanto cómo llegar a 2027. Es cómo evitar que sus propias disputas internas le hagan perder lo que hoy parece tener ganado.

El partido enfrenta procesos de selección en los que las encuestas internas se mantienen “bajo reserva” y en los que la dirigencia intenta conciliar popularidad, reputación, paridad de género y unidad política.

Porque el verdadero adversario de Morena podría no estar enfrente. Podría estar adentro.

 

LA OPOSICIÓN: ¿ALIANZA O SUPERVIVENCIA?

Y aquí comienza el segundo capítulo.

El PAN y PRI enfrentan una disyuntiva que parece sencilla, pero que puede definir su futuro: ¿Competir separados o volver a intentar una alianza?

El problema es que la alianza PAN-PRI no necesariamente suma automáticamente sus votos. También puede sumar sus negativos.

El PRI carga con décadas de desgaste y una crisis de identidad que no termina de resolver. El PAN enfrenta el desafío de recuperar una identidad propia y ampliar su base social. Y ambos tienen frente a sí a un Movimiento Ciudadano, MC, que apuesta por competir separado y que ha logrado posicionarse como una alternativa distinta al viejo bloque opositor.

MC puede convertirse así en el partido bisagra de 2027, aunque no necesariamente porque vaya a ganar más gubernaturas que Morena; sino porque puede quitarle votos suficientes a la oposición tradicional, para modificar el resultado en distritos y entidades competidas. Y eso cambia completamente el tablero.

 

EL TERCER JUGADOR

Pero 2027 tendrá otra particularidad. A las fuerzas políticas tradicionales se incorporarán nuevos jugadores. Entre ellos, Somos México, surgido del movimiento de la llamada “marea rosa”, y PAZ, una fuerza reciclada de orientación evangélica, que ha mostrado simpatía permanente con Morena, y para ser correctos, entre AMLO y el pastor de PAZ, antes PES. Cambian el nombre, pero no la afinidad.

En una elección tan fragmentada, unos cuantos puntos porcentuales pueden significar la diferencia entre ganar y perder una gubernatura, un distrito o una mayoría legislativa. Por eso los nuevos partidos no necesariamente necesitan conquistar millones de votos para modificar el resultado.

Les basta con quitarle votos al adversario correcto en el lugar correcto. Y ahí estará una de las claves de 2027.

 

EL ÁRBITRO

Pero existe un tercer protagonista. El árbitro, es decir, el INE. Y aquí el documento del IETD adquiere especial relevancia. Porque si algo puede contaminar una elección antes de que llegue a las urnas es la percepción de que el árbitro no es imparcial.

El proceso electoral comenzó precisamente bajo un clima de desconfianza hacia el Instituto Nacional Electoral. PAN, PRI, MC y otras fuerzas opositoras han cuestionado su actuación y han reclamado mayores garantías de imparcialidad.

Basta con revisar diversas notas informativas que dan cuenta de la presencia de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, justo el 10 de septiembre, a la ceremonia de inicio del Proceso Electoral Federal, lo que generó un debate político por ser una “presencia inédita de la política interior”, algo que no pasaba desde que en 1996 se plasmó en la Constitución Política la autonomía del árbitro electoral, del gobierno y los partidos.

El oficialismo, por su parte, rechazó esas acusaciones. El problema es que una elección democrática no solamente necesita ser limpia. Necesita parecer limpia. Porque si uno de los contendientes llega a la jornada electoral convencido de que el árbitro está parcializado, y el otro llega convencido de que el resultado ya está prácticamente decidido, la legitimidad comienza a erosionarse antes de abrirse la primera casilla. Y ese sería un pésimo escenario para nuestro país.

 

ELECCIÓN DEL MIEDO

Hay, además, un asunto que podría convertirse en el gran elefante dentro de la habitación: la seguridad. Claudia Sheinbaum ya anunció una estrategia para prevenir la violencia política y la infiltración del crimen organizado en las candidaturas. No es un asunto menor.

En 2024 fueron asesinados 40 candidatos, de acuerdo con los datos publicados en diversos medios en aquella fecha, y las autoridades reconocen el riesgo de que grupos criminales intenten influir en las elecciones. Esto significa que 2027 no solamente será una batalla por votos. Puede ser también una batalla por impedir que el dinero, la intimidación o la violencia sustituyan la voluntad ciudadana.

Y aquí la democracia se juega literalmente en tierra. En los municipios, las comunidades, las casillas y en las candidaturas.

 

¿Y LA OPOSICIÓN?

Aquí regreso al documento del IETD. Su mayor aportación quizá no esté en señalar los peligros institucionales. Está en recordar que la defensa de la democracia necesita ciudadanos organizados, y también partidos capaces de representar algo más que su propia supervivencia. La oposición tendrá que responder preguntas incómodas: ¿Qué propone para mejorar la seguridad? ¿Cómo generará empleos? ¿Cómo pretende recuperar el crecimiento económico? ¿Qué hará frente a la pobreza? ¿Cómo resolverá el deterioro de los servicios públicos? ¿Qué modelo de salud propone?

¿Cómo enfrentará la corrupción? ¿Cómo reconstruirá la confianza en las instituciones? Y, sobre todo: ¿Por qué debería un ciudadano votar por ella?

Porque repetir que Morena es autoritario no basta. Decir que México está en peligro tampoco. Denunciar todos los días al gobierno no construye automáticamente una alternativa. La ciudadanía puede estar inconforme y, al mismo tiempo, no encontrar quién represente esa inconformidad. Ese es el verdadero problema opositor.

 

MORENA, A EXAMEN

Pero sería un error suponer que Morena tiene la elección ganada. Una cosa es encabezar las encuestas. Otra muy distinta gobernar bien. El 2027 será también un referéndum político sobre el desempeño de los gobiernos emanados de la llamada Cuarta Transformación.

Y sobre todo la percepción ciudadana sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum. Los programas sociales pueden producir lealtades, pero no sustituyen eternamente los resultados. Y las elecciones locales tendrán una particularidad: Muchos ciudadanos no votarán pensando exclusivamente en Palacio Nacional. Votarán pensando en su municipio. En la inseguridad de su colonia. En el estado de las calles. En el transporte. En el agua. En el empleo. En la posibilidad de vivir mejor.

Ahí es donde el poder territorial puede comenzar a separarse del poder presidencial.

 

EL VERDADERO RETO

Por eso 2027 puede convertirse en una paradoja. Morena puede ganar muchas posiciones y, sin embargo, enfrentar una elección más complicada de lo que hoy sugieren las encuestas. La oposición puede perder muchas posiciones y, al mismo tiempo, comenzar a reconstruirse. Todo puede ocurrir simultáneamente.

Por eso sería un error reducir 2027 a una pregunta elemental: ¿Quién ganará? La pregunta importante es otra:

¿Qué equilibrio de poder surgirá de las urnas? Y todavía hay otra, más profunda: ¿Qué democracia tendremos después del 6 de junio de 2027?

Porque ese es el verdadero campo de batalla que anticipa la agenda del IETD. No se trata solamente de defender una institución. Ni de salvar a un partido. Ni de impedir que otro gane. Se trata de determinar si México será capaz de conservar una democracia con competencia efectiva, contrapesos, árbitros creíbles, pluralidad política y ciudadanos capaces de decidir libremente.

En otras palabras: 2027 no será solamente una elección sobre quién gobierna. Será una elección sobre cómo se gobierna. Y quizá, sobre algo todavía más importante: sobre quién tendrá el poder para decidir cómo se gobernará México durante los próximos años.

La batalla apenas comienza. Y esta vez, a diferencia de otras elecciones intermedias, no solamente estarán en juego los votos. Estarán en juego las reglas del juego.

MANO NEGRA

Estado de México, uno de los principales campos de batalla

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  • No es correcto suponer que una fuerza política conservará en 2027 el mismo respaldo que obtuvo en 2024
  • La ciudadanía no es un actor pasivo que necesariamente responde a las instrucciones de las organizaciones políticas
  • Los tiempos y las circunstancias en la elección mexiquense
  • La pretensión de AMLO para mostrarse como encarnación, no es sorpresa: Raúl Trejo, investigador de la UNAM
  • “El que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”: Nicolás Maquiavelo

 

HÉCTOR GONZÁLEZ ESCOBAR

 

Si bien el proceso electoral del Estado de México para renovar la Legislatura local y los 125 ayuntamientos dio inicio formal -de acuerdo con el calendario publicado en la página oficial- el 24 de septiembre, la contienda por las candidaturas y la disputa por el voto ciudadano tendrán otros momentos decisivos: las precampañas comenzarían el 21 de enero de 2027 y las campañas se desarrollarían del 29 de abril al 2 de junio.

En las instalaciones del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), la consejera presidenta Amalia Pulido Gómez llamó a los partidos políticos, aspirantes y demás actores a respetar las distintas etapas previstas en el calendario y evitar adelantarse a los tiempos electorales.

Aunque la competencia todavía no comienza formalmente, el organismo electoral ya tiene una movida agenda de preparación. Entre las tareas previstas se encuentran la selección de vocalías y consejerías de los órganos desconcentrados, así como la búsqueda de los inmuebles que albergarán las estructuras encargadas de organizar los comicios en los distritos y municipios.

Mientras el IEEM prepara la maquinaria institucional, los partidos comienzan a mover sus piezas. Una cosa son los plazos legales y otra diferente, los tiempos políticos; las negociaciones, los acuerdos internos, las mediciones de popularidad y las disputas por las candidaturas ya comenzaron en la entidad, previo a que la ley permita pedir formalmente el voto.

El calendario especifica que las precampañas se desarrollarán del 21 de enero al 12 de febrero de 2027. Posteriormente, del 10 de marzo al 7 de abril, se abriría el periodo relacionado con el registro de candidaturas a diputaciones y ayuntamientos. Será entonces cuando empiece a definirse quiénes aparecerán en las boletas y cuáles fuerzas políticas competirán en los municipios.

Las campañas están previstas para comenzar el 29 de abril y concluir el 2 de junio. Después vendrá un compás de espera por parte del electorado y, finalmente, la jornada electoral, señalada en el calendario oficial para el 6 de junio de 2027, donde se prevé que acudan a votar 13.5 millones de habitantes.

Y para tener el pulso de la jornada electoral a nivel nacional, es decir, el tamaño del monstruo que se presentará el 6 de junio, el Grupo Estrategia Política, gepelecciones.com, ofrece la numeralia general de la actividad electoral: se renovarán 20 mil 109 cargos públicos a lo largo de las 32 entidades federativas.

Destaca la renovación de las gubernaturas en 17 estados; Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán; Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

Además, se renovará el Congreso de la Unión con 500 diputados, 300 de mayoría y 200 de representación proporcional; 1,089 diputaciones locales; 31 Congresos locales (excepto Coahuila); 1,802 presidencias municipales, (excepto Durango y Veracruz), 16 mil 255 sindicaturas y regidurías, (excepto las anteriores entidades); y 437 presidencias de juntas municipales.

Y volviendo a la elección mexiquense, más allá de las fechas, los procedimientos y los llamados a respetar la ley, los comicios en la entidad plantean una pregunta de mayor alcance: ¿quién logrará consolidar su presencia territorial en una de las entidades con mayor peso electoral del país?

Si la elección nacional será una medición de fuerzas, el Estado de México será uno de sus principales campos de batalla.

Y no solamente por su enorme peso electoral. El Estado de México representa mucho más que una entidad dentro del mapa político nacional. Es un territorio heterogéneo, con zonas urbanas densamente pobladas, municipios metropolitanos con problemas compartidos y regiones donde las prioridades de los ciudadanos son muy distintas.

Y aunque en estos comicios no habrá elección a gobernador, estará en juego el control territorial de una de las entidades políticamente más importantes de México.

 

MORENA: LA FUERZA TERRITORIAL Y EL DESAFÍO DE CONSERVARLA

El punto de partida es claro: las elecciones municipales de junio de 2024 modificaron profundamente el mapa político mexiquense. Morena y sus aliados (PVEM y PT) ampliaron su presencia territorial y llegaron a gobernar, en conjunto, 89 de los 125 municipios, según el recuento publicado por La Jornada al inicio de las administraciones 2025-2027. Entre ellos se encuentran varios de los municipios más poblados y políticamente relevantes de la entidad… pero una cosa es administrar una ventaja electoral y otra conservarla.

La presencia de Morena en los principales municipios del Valle de México constituye un activo político importante. Sin embargo, el número de ayuntamientos gobernados no equivale automáticamente a una mayoría permanente de ciudadanos identificados con el partido. Cada elección tiene sus propias circunstancias y cada municipio presenta condiciones distintas.

En Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tecámac, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chalco y Valle de Chalco, la evaluación de los gobiernos municipales tendrá un peso relevante en la discusión política. La seguridad pública, el abasto de agua, la movilidad, el alumbrado, la recolección de basura y la calidad de los servicios son asuntos que los habitantes pueden valorar a partir de su experiencia cotidiana.

La pregunta para Morena no será únicamente cuántas candidaturas puede registrar o cuántas estructuras territoriales mantiene activas. También tendrá que responder qué resultados pueden atribuirse a sus gobiernos y cómo evitar que los conflictos internos, las disputas por las candidaturas o el desgaste administrativo afecten su relación con los ciudadanos.

El reto de sus aliados tampoco es menor. El Verde y el PT cuentan con presencia propia y participan en la distribución del poder municipal. Las negociaciones para definir candidaturas comunes obligarán a resolver una cuestión recurrente en las coaliciones: cómo conciliar los intereses de cada partido con la necesidad de presentar opciones competitivas y evitar fracturas que terminen beneficiando a sus adversarios.

Porque la unidad electoral no se decreta. Se negocia.

 

PAN Y PRI: ¿UNA OPCIÓN CAPAZ DE RECOMPONERSE?

Frente a Morena y sus aliados, PAN y PRI enfrentan una discusión que va más allá de decidir si compiten juntos o por separado.

Y vuelvo al 2024. El PAN conservó presencia municipal en zonas como Atizapán de Zaragoza, Huixquilucan y Coacalco. Son referencias territoriales relevantes para entender la persistencia de espacios de gobierno opositores dentro de una entidad en la que Morena y sus aliados ampliaron considerablemente su presencia. El mapa de aquella elección también mostró que la oposición no desapareció, aunque quedó replegada en una porción menor del territorio municipal (el.economista.com.mx, 6 de junio de 2024).

El PAN dispone de gobiernos municipales que pueden funcionar como escaparate de su oferta política. También tendrá que resolver si mantiene una estrategia centrada en sus espacios tradicionales o busca ampliar su presencia en municipios donde Morena ha consolidado una base electoral.

El PRI, por su parte, enfrenta el desafío de reconstruir su relación con sectores del electorado que durante décadas formaron parte de su base política. Su historia organizativa y su conocimiento de la estructura municipal siguen siendo antecedentes importantes, pero no sustituyen la necesidad de renovar candidaturas, propuestas y liderazgos; además, tendrá que presentar ofertas políticas atractivas a sus dirigentes locales que se dan a la fuga hacia otras fuerzas políticas.

En este escenario, una eventual alianza entre PAN y PRI tendría que superar varios obstáculos.

El primero sería programático: acordar qué proyecto municipal ofrecerían a los ciudadanos. El segundo sería territorial: decidir dónde conviene presentar candidaturas comunes y dónde cada partido tiene incentivos para competir por su cuenta. El tercero sería político: establecer un mecanismo creíble para seleccionar candidatos sin convertir la negociación en una disputa por cuotas o posiciones.

Una coalición puede sumar votos, pero también puede enfrentar resistencias entre sus propias bases. La suma aritmética de los resultados anteriores no garantiza que todos los electores de un partido acepten votar por el candidato de otro.

Y hay un cuarto factor que no debería ignorarse: Movimiento Ciudadano.

Su presencia en municipios donde compite por cuenta propia puede modificar la distribución del voto y las condiciones de competencia. Por eso, cualquier análisis sobre una posible alianza opositora debe considerar no solamente a Morena, PAN y PRI, sino también a las fuerzas que decidan mantener candidaturas independientes de los bloques principales.

 

LOS MUNICIPIOS NO SON PIEZAS INTERCAMBIABLES

El mapa electoral mexiquense exige distinguir, al menos, tres espacios de competencia. El primero es el corredor de municipios densamente poblados del oriente. Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chalco y Valle de Chalco tienen un peso demográfico y electoral considerable. Sin embargo, sus historias políticas, sus gobiernos y sus condiciones sociales no son idénticos. Agruparlos bajo una sola etiqueta partidista puede ocultar diferencias importantes.

El segundo es el corredor del norte y norponiente metropolitano. Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza, Cuautitlán Izcalli, Coacalco y Tecámac conforman un conjunto estratégico por su población, su actividad económica y su vinculación con la Ciudad de México. En esta zona conviven municipios con distintas tradiciones electorales y experiencias de gobierno. La competencia deberá analizarse municipio por municipio, no mediante una generalización, sobre todo el Valle de México.

El tercero es el espacio de articulación entre la capital del estado y los municipios metropolitanos del Valle de Toluca. Aunque sus dinámicas no son las mismas que las de la zona conurbada con la Ciudad de México, Toluca y los municipios de su entorno también forman parte de la disputa por el control político de la entidad.

Un municipio ganado por una coalición no debe contabilizarse como si todos los votos pertenecieran a un solo partido. Tampoco es correcto suponer que una fuerza política conservará en 2027 el mismo respaldo que obtuvo en 2024.

Las elecciones anteriores ofrecen un punto de comparación, no una sentencia anticipada.

LA VERDADERA DISPUTA: GOBIERNO, CANDIDATOS Y CIUDADANOS

En la contienda municipal se cruzan tres variables que conviene observar por separado: el desempeño de los gobiernos, la calidad y aceptación de las candidaturas y la capacidad de los partidos para organizar una campaña legal, competitiva y cercana a los problemas de cada comunidad.

Una administración con resultados reconocibles puede aportar argumentos a la candidatura de su partido; una gestión cuestionada puede generar costos políticos. Sin embargo, ninguna de esas circunstancias determina por sí sola el resultado de una elección.

También importa cómo se seleccionan los candidatos. Las encuestas, los acuerdos entre dirigencias, las negociaciones con grupos locales y la participación de las militancias pueden influir en la cohesión interna de cada partido. Si el proceso deja inconformidades, habrá que observar si estas se traducen en rupturas, candidaturas rivales o desmovilización. Si produce acuerdos aceptados por los principales grupos, el efecto podría ser distinto.

Los electores pueden respaldar a un partido en una elección federal y evaluar de otra manera a sus autoridades municipales. Pueden mantener sus preferencias, cambiarlas o abstenerse de participar.

Por eso, antes de hablar de triunfos anticipados, será necesario observar los resultados de las encuestas con atención a sus fechas, muestras, metodologías y márgenes de incertidumbre, así como contrastarlos con los resultados electorales verificables.

El desafío para Morena consiste en demostrar que su presencia territorial se sostiene también en la gestión y en la confianza ciudadana. Para PAN y PRI, el reto es acreditar que pueden construir alternativas viables y acuerdos que no dependan exclusivamente de la suma de sus siglas. Para el Verde, el PT y Movimiento Ciudadano, la cuestión será definir cómo su presencia propia se relaciona con las coaliciones y con las demandas de cada municipio.

No hay una fórmula única para los 125 ayuntamientos.

EL MAPA NO VOTA, EL SUFRAGIO ES DE CIUDADANOS

La elección de 2027 comenzará a definirse mucho antes del inicio formal de las campañas, pero no necesariamente en el sentido que anticipen las dirigencias partidistas.

Se definirá en las decisiones sobre candidaturas, en la evaluación cotidiana de los gobiernos, en los acuerdos que alcancen las fuerzas políticas y en la capacidad de cada aspirante para presentar propuestas concretas ante comunidades con necesidades diferentes.

En política, los mapas muestran dónde se ganó. No explican por sí solos por qué se ganó ni garantizan que se volverá a ganar. Esa es la diferencia entre contabilizar ayuntamientos y comprender una elección. Y ésa será, en última instancia, la disputa que deberá observar MANO NEGRA: no sólo quién controla el territorio, sino cómo se construye, se conserva o se pierde la confianza de quienes viven en él.

 

ALACENA

Una buena. La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) otorgó el 21 de octubre el Doctorado Honoris Causa en Derecho de la Información al doctor Ernesto Villanueva, investigador titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en reconocimiento a su trayectoria y aportaciones a esta disciplina jurídica.

Durante la ceremonia solemne, la rectora Yarabí Ávila González destacó que Villanueva representa un ejemplo de cómo el esfuerzo, la educación y el talento pueden transformar las instituciones y beneficiar a la sociedad.

Subrayó que su trayectoria ha vinculado la investigación universitaria con la elaboración de marcos jurídicos y el fortalecimiento institucional. Esta combinación de investigación, docencia e incidencia legislativa demuestra cómo el conocimiento puede trascender las aulas y contribuir a proteger los derechos fundamentales.

Al recibir el reconocimiento, el doctor Villanueva agradeció a las autoridades universitarias y manifestó su orgullo de ser nicolaita y formar parte de una institución históricamente vinculada al conocimiento, la libertad de pensamiento y la transformación social.

El investigador de la UNAM reflexionó sobre la responsabilidad universitaria en la preservación de la civilidad democrática. Señaló que las diferencias de percepción, pensamiento y criterio son inherentes a las sociedades plurales, pero deben resolverse mediante argumentos, conocimientos y diálogo, en lugar de recurrir a la descalificación o a la imposición de posiciones.

Sostuvo que las universidades deben ser ejemplo de convivencia respetuosa y espacios donde las ideas puedan confrontarse libremente, sin que las discrepancias se conviertan en motivos de exclusión o enfrentamiento. En ese contexto, planteó una interrogante sobre la misión universitaria: si las universidades no enseñan a pensar críticamente, a respetar las diferencias y a resolver los desacuerdos mediante la razón, ¿qué otras instituciones podrán asumir esa responsabilidad?

Villanueva destacó que el valor de la educación superior no reside únicamente en la transmisión de conocimientos, sino también en la formación de personas capaces de cuestionar, argumentar y convivir en sociedades plurales.

Una imperdible. Raúl Trejo Delarbre, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, hace un concienzudo análisis del libro Pueblo, publicado por Andrés Manuel López Obrador. Su crítica apareció el 20 de octubre en la revista Nexos, y dentro de su columna Sociedad y Poder, titulada “AMLO: el pueblo ausente y la historia prestada”.

Aquí les comparto el párrafo inicial de su texto:

“Se llama Pueblo, pero la sociedad y las luchas populares están ausentes, o aparecen relegadas en el nuevo libro de Andrés Manuel López Obrador. Repleto de lugares comunes, se trata de un farragoso texto en donde se pretende reseñar dos siglos de historia mexicana para que, al lado de próceres como Morelos, Juárez y Madero, aparezca la figura, ya saben de quién.

La pretensión de ese autor para mostrarse como encarnación del pueblo no es sorpresa. Sí lo es, porque en 740 páginas podía esperarse algo más, la simpleza del discurso y la pobreza de fuentes bibliográficas. Nadie esperaba que López Obrador se hubiera encerrado en bibliotecas especializadas para mostrarse como historiador. Pero en cada uno de los 37 capítulos de Pueblo acude a muy pocas y siempre elementales fuentes”.

(https://trejodelarbre.nexos.com.mx/amlo-el-pueblo-ausente-y-la-historia-prestada/?utm_source=chatgpt.com

La crítica del investigador universitario se plantea en cinco ejes: 1. El pueblo como protagonista ausente; 2. Una interpretación de la historia con sesgo político; 3. La dependencia de otras fuentes y citas cuestionadas; 4. Omisiones en la historia de los movimientos sociales; 5. Construcción de una narrativa alrededor del propio López Obrador.

Diversos analistas del medio periodístico han propuesto a Raúl Trejo para el premio Serenidad y la Paciencia, por haber desmenuzado, como lo logró, el libro Pueblo.

El título fue publicado por editorial Planeta el 12 de octubre de 2026 y tiene 744 páginas, de acuerdo con  la ficha editorial.

 

REFERENCIAS: nexos.com.mx; eluniversal.com.mx; gepelecciones.com; planamayor.com.mx; hgrupoeditorial.com.mx; conexionh.com; lajornadaedomex.com; ChatGPT; wikipedia.org; ieem.org.mx; planetadelibros.com; umich.mx

FOTOGRAFÍAS: ieem.org.mx; wikipedia.org; facebook; umich.mx; Chat GPT;

 

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MANO NEGRA

El populismo, una paradoja de la democracia 

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  • El problema surge cuando un solo dirigente, un partido o un movimiento encarna por sí mismo la voluntad popular
  • Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento: Albert Einstein

 

HÉCTOR GONZÁLEZ ESCOBAR

 

El ingenio popular suele encontrar fórmulas sencillas para explicar realidades complejas.

Una de ellas dice: “Si parece un pato, nada como un pato y grazna como un pato, probablemente sea un pato”. La frase viene a cuento cuando se trata de identificar aquello que, más allá de las apariencias y las justificaciones, termina por revelar su verdadera naturaleza.

El maestro José Carreño Carlón ha advertido, y abre el debate en uno de sus más recientes artículos en La Aurora de México, sobre los riesgos de un “populismo dadivoso y empobrecedor” (*), capaz de comprometer los recursos y la capacidad operativa de instituciones públicas debilitadas, como el Instituto Mexicano del Seguro Social, actualmente convulsionado por las demandas de sus trabajadores por mejoras salariales, entre otras.

Bajo esa premisa, el gobierno de Claudia Sheinbaum merece ser analizado a la luz de las características que diversos especialistas atribuyen al populismo contemporáneo.

En política, sin embargo, las etiquetas no bastan. Para llamar populista a un gobierno no alcanza con que sus adversarios lo califiquen así; es necesario examinar sus prácticas, su discurso y, sobre todo, su relación con las instituciones democráticas.

La advertencia obliga a formular una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar un gobierno en la distribución de beneficios y la concentración del poder sin comprometer la sostenibilidad de las instituciones que está obligado a preservar?

 

EL POPULISMO BAJO LA LUPA

Para entender el fenómeno conviene acudir a Ricardo Becerra, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD), quien publicó en Nexos el artículo “Tips para entender el populismo”. Becerra parte de una observación relevante: aunque el populismo tiene antecedentes históricos que se remontan a los siglos XIX y XX, su expansión contemporánea ha obligado a estudiar con mayor atención sus mecanismos políticos y sus consecuencias para la democracia.

El historiador e intelectual francés Pierre Rosanvallon ha llegado a caracterizar nuestra época como el siglo del populismo. El fenómeno no se limita a una ideología, una región o un partido. Puede presentarse tanto en la izquierda como en la derecha, y su fuerza reside, en buena medida, en la capacidad de ofrecer respuestas simples a problemas complejos, reivindicar a sectores que se sienten excluidos y prometer que el poder volverá a manos del pueblo.

El economista Dani Rodrik ha explicado una parte de ese atractivo: los dirigentes populistas ganan terreno cuando prometen recuperar la soberanía nacional y devolver a los ciudadanos el control de las decisiones políticas. El problema comienza cuando esa promesa de representación se transforma en la pretensión de que un solo dirigente, un partido o un movimiento encarna por sí mismo la voluntad popular.

Ahí está el punto de quiebre. En sus reflexiones, Becerra identifica varios rasgos que ayudan a reconocer el fenómeno: la apelación permanente a las emociones; la construcción de una identidad colectiva enfrentada a sus adversarios; la apropiación política del Estado; la concentración del poder en el Ejecutivo; la descalificación del disenso y la polarización como método de gobierno.

A ello se suman el debilitamiento de los contrapesos, la presión sobre las instituciones autónomas y la tentación de modificar las reglas constitucionales para asegurar la continuidad del proyecto político. No todos estos rasgos aparecen necesariamente con la misma intensidad en cada gobierno.

La advertencia central de Becerra, sin embargo, merece especial atención: el populismo puede llegar al poder mediante elecciones democráticas y, una vez instalado, utilizar su legitimidad electoral para modificar las condiciones que permiten la competencia, el pluralismo y la alternancia.

La paradoja es evidente. La democracia abre la puerta al poder de las mayorías; el constitucionalismo establece límites para impedir que esas mayorías se conviertan en poder absoluto. Ganar una elección otorga legitimidad para gobernar, no un cheque en blanco para debilitar los contrapesos.

 

SHEINBAUM Y EL MANUAL DEL POPULISMO

El análisis adquiere una dimensión mexicana con el artículo “Sheinbaum, populista de manual”, publicado por Rubén Aguilar en Animal Político. Aguilar sostiene que Claudia Sheinbaum reproduce, en su manera de hacer política y de comunicarse, varios de los mecanismos populistas que caracterizaron al gobierno de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.

Su observación parte de un contraste: a diferencia de otros dirigentes populistas, a quienes suele distinguir la espontaneidad y la facilidad para conectar emocionalmente con sus seguidores, Sheinbaum proyecta una imagen más rígida y controlada. Pero, según el articulista, esa diferencia de estilo no modifica el fondo de su estrategia política.

Aguilar identifica cinco prácticas recurrentes en el discurso presidencial.

La primera: “presentar una realidad favorable al gobierno”. La comunicación oficial tiende a destacar los logros de la administración y a restar importancia a los problemas. El riesgo aparece cuando la narrativa gubernamental deja de contrastarse con los indicadores, los resultados y la experiencia cotidiana de los ciudadanos.

La segunda: “responsabilizar al pasado”. Los gobiernos anteriores, el neoliberalismo y los adversarios políticos aparecen como explicación de buena parte de los problemas nacionales. La revisión histórica es legítima; lo cuestionable es convertirla en una respuesta permanente que sustituya la rendición de cuentas de quienes gobiernan hoy.

La tercera: “distorsionar los hechos”. Aguilar sostiene que la mentira forma parte de la estrategia populista, es parte central de la construcción del mensaje. Esta práctica sistemática se requiere para hacer realidad los dos puntos anteriores: la construcción de la fantasía, todo está bien y los problemas del pasado han sido superados, y el pasado es el culpable de todo lo que no está bien.

La cuarta: “construir enemigos políticos”. La narrativa populista suele dividir el espacio público entre quienes representan al pueblo y quienes supuestamente conspiran contra él. Los adversarios dejan de ser interlocutores legítimos y se convierten en obstáculos morales para la transformación prometida.

La quinta: “descalificar a los medios y periodistas críticos”. Las conferencias presidenciales pueden servir para informar y responder preguntas; el problema surge cuando el poder público utiliza su posición para estigmatizar a quienes investigan, cuestionan o exhiben errores de la administración.

La utilidad del planteamiento de Aguilar no consiste en aceptar todas sus conclusiones sin discusión, sino en convertirlas en preguntas para evaluar al gobierno. ¿La información oficial permite conocer los problemas o busca neutralizar las críticas? ¿Las responsabilidades se asumen o se trasladan sistemáticamente al pasado? ¿Los adversarios son tratados como parte legítima de la democracia? ¿La prensa puede ejercer su trabajo sin represalias? Las respuestas no deberían depender de simpatías partidistas, sino de los hechos.

 

POSTURA DE CLAUDIA SHEINBAUM

Ante las acusaciones de la oposición y de sectores internacionales que califican a su administración de “populista” o “autoritaria”, la Presidenta Claudia Sheinbaum responde sosteniendo que su gestión es una democracia de derechos respaldada por el pueblo. En lugar de aceptar el término en su sentido peyorativo, redefine la cercanía con la ciudadanía como el eje central de la 4T bajo la máxima: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.

Retomado de diversas publicaciones en medios y redes sociales, sus principales argumentos y estrategias de respuesta ante estas críticas se estructuran en los siguientes puntos:

  1. Reafirmación del respaldo popular y encuestas. Sheinbaum argumenta frecuentemente que las políticas de bienestar y las reformas constitucionales de su gobierno no son “ocurrencias” populistas, sino mandatos soberanos avalados por la ciudadanía. En sus conferencias mañaneras suele citar los elevados índices de aprobación ciudadana (que diversas encuestas sitúan entre el 70% y el 79%)para demostrar que la población aprueba el rumbo del país y que el gobierno está legitimado de manera democrática y no mediante manipulación.
  2. Contranarrativa hacia la oposición (“La derecha contra el pueblo”). Para neutralizar la etiqueta de populismo, la Mandataria revierte el argumento señalando que quienes la critican pertenecen a una “derecha internacional y conservadora”que defiende el clasismo, el racismo y los antiguos privilegios económicos. Sheinbaum sostiene que la oposición busca descalificar los programas sociales tachándolos de populistas porque ignoran las fallas del modelo neoliberal, el cual -según sus declaraciones- concebía la educación y la salud como mercancías en lugar de derechos humanos fundamentales;
  3. Ironía ante críticas de actores extranjeros. Cuando líderes de la derecha internacional o analistas extranjeros han calificado a su gobierno de “populismo autoritario” o dependiente, Sheinbaum ha optado por responder con ironía o rechazo directo. Con ello, defiende la autodeterminación y asegura que los ataques internacionales obedecen a redes políticas que buscan incidir de manera ilegítima en el panorama nacional.
  4. Defensa de los programas de bienestar como derechos. Frente a las críticas que acusan a los apoyos económicos directos de ser clientelares (una característica atribuida al populismo), la Presidenta enfatiza que su gobierno ha impulsado cambios legales para elevar los programas sociales a rango constitucional.

Al institucionalizarlos de este modo, argumenta que dejan de ser dádivas de un gobernante en turno para transformarse en derechos permanentes exigibles por cualquier ciudadano de México.

 

EL PODER NO ES PATRIMONIO DE UN MOVIMIENTO

El debate sobre el populismo no puede reducirse a una discusión sobre el carácter de la Presidenta, su estilo personal o su capacidad para comunicar. Lo verdaderamente importante es la manera en que se ejerce el poder y se relaciona con las instituciones.

En México, la fuerza electoral de Morena y la continuidad del proyecto iniciado por López Obrador plantean una cuestión de fondo: ¿cómo garantizar que una mayoría política, por amplia que sea, respete los límites que protegen a las minorías, la libertad de expresión y la independencia de los órganos encargados de vigilar al gobierno?

Los programas sociales, por sí mismos, no definen a un gobierno como populista. Tampoco lo hace el hecho de contar con una amplia base electoral. La discusión cambia cuando los apoyos se convierten en instrumentos de lealtad política, cuando el debate público se sustituye por la descalificación o cuando las mayorías se utilizan para debilitar los controles institucionales.

La pregunta no es si el gobierno debe ayudar a quienes más lo necesitan. La pregunta es si puede hacerlo sin debilitar las instituciones que deben atenderlos de manera permanente. El IMSS es un ejemplo particularmente sensible. Su capacidad para prestar servicios depende de recursos suficientes, infraestructura, personal, medicamentos y una administración eficaz.

 

LA PARADOJA DEMOCRÁTICA

El populismo plantea una contradicción que las democracias no pueden ignorar. Se presenta como la voz auténtica del pueblo, pero puede terminar cuestionando la legitimidad de todos aquellos que no comparten su visión. Invoca la soberanía popular, pero va por encima de los límites institucionales que les impiden concentrar el poder.

Y ahí reside su paradoja: puede servirse de las elecciones para llegar al gobierno y, al mismo tiempo, erosionar las condiciones que hacen posible una democracia plural. La diferencia entre una mayoría democrática y una mayoría que pretende imponerse sin límites no está en el número de votos que obtuvo, sino en su disposición a respetar las reglas, escuchar a las minorías, tolerar la crítica y aceptar la posibilidad de perder el poder en las urnas.

Por eso, el examen del gobierno de Claudia Sheinbaum no debería agotarse en la pregunta de si es o no populista. Lo sustantivo es determinar qué decisiones fortalecen la democracia y cuáles reducen sus contrapesos; qué promesas se traducen en resultados y cuáles permanecen en el terreno de la propaganda.

El poder necesita límites, incluso cuando goza de respaldo popular. Quizá, precisamente entonces, los necesita más. Porque en democracia el pueblo tiene el argumento definitivo en las urnas, pero ningún gobernante puede arrogarse el derecho de hablar en su nombre para siempre.

El pato puede caminar, nadar y graznar. En política, sin embargo, no basta con reconocer su apariencia: hay que examinar sus actos. No basta con identificar al gobernante; importa examinar qué hace con el poder que recibió de los ciudadanos. Y, sobre todo, observar hacia dónde conduce al país.

Es bajo estos argumentos que ustedes enterados lectores, tienen la última palabra en este debate. ¿La batalla ideológica del siglo XXI es entre democracia liberal y populismo?

 

ALACENA

Una muy buena. Defiende Villoro la crítica al recibir el Premio Fuentes.

El pasado 14 de octubre, tras recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Palacio de Bellas Artes, el escritor y periodista Juan Villoro expresó que
en tiempos en los que la aprobación de la llamada “Ley Antimemes” ha encendido las alarmas de censura en el país, se pronuncia en favor de la crítica y el disenso.
Durante el acto de entrega del premio, el también columnista de Grupo Reforma dijo que es de agradecer que México represente una zona de excepción en un momento en que la ultraderecha avanza en América Latina; “sin embargo, es mucho lo que debe corregirse”, enunció. “No sería fiel al espíritu de Fuentes si no insistiera en ello. Con excesiva frecuencia, se considera que toda crítica se ejerce en contra. No es así: la crítica honesta favorece.
“Un gobierno progresista debe ofrecer las mejores bases para ser criticado. La discutidora especie humana sólo prospera en discrepancia”, subrayó Villoro, para resaltar la necesidad de más presupuestos para ciencia, cultura, educación y salud, “pilares esenciales de una política de izquierda que no existe en la realidad, pero que no deja de ser un ideal”. Lo que necesitamos, sentenció, es que Bellas Artes no sea una estación del Metro, sino una necesidad cotidiana de todos los mexicanos.

Una que duele. Lamento informar del sensible fallecimiento del periodista Francisco Garfias, mejor conocido en el medio como “Pancho Garfias” el pasado 11 de octubre a los 75 años, víctima de complicaciones tras una cirugía de cáncer de páncreas.

Gran amigo y mejor periodista, Pancho se especializó en periodismo político y crónica parlamentaria; fue colaborador en diversos medios de comunicación como Milenio, Unomásuno, La Crónica de Hoy y Excélsior, medio para el que publicaba su columna Arsenal.

Nació el 7 de agosto de 1951. Su inicio como reportero fue en el diario Unomásuno tras egresar de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la que estudió Periodismo. Posteriormente, trabajó en Petróleos Mexicanos (Pemex) y en Radio Educación, donde se desempeñó como redactor de noticias.

Entre 1983 y 1989 fue corresponsal de Excélsior en Francia. Desde París cubrió acontecimientos políticos europeos y asuntos económicos internacionales, entre ellos las discusiones relacionadas con la deuda externa y la llegada de François Mitterrand a la presidencia.

A su regreso a México, en 1989, se concentró en la cobertura parlamentaria y siguió de cerca los trabajos de la Cámara de Diputados y del Senado. También cubrió procesos electorales, incluida la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas en 1994.

Descanse en paz el querido Pancho.

 

REFERENCIAS: El populismo como ideología. Dr. Carlos Mario D Agostino, miembro del Instituto de Filosofía Política e Historia de las Ideas Politicas de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas de Argentina, en ancmyp.org.ar; (*) la frase a la que José Carreño hace referencia en su articulo de laaurorademexico.org.mx, la retoma de Jesús Reyes Heroles cuando el político veracruzano aludía el gobierno de Luis Echeverría; Tips para entender el populismo, Ricardo Becerra, nexos.com.mx; grupoanimal.com.mx; Chat GPT; eleconomista.com.mx; reforma.com.mx; Gobierno de México, www.gob.mx;

FOTOGRAFÍAS: gaceta.unam.mx; gettimages.com.mx; www.gob.mx; wikipedia.org; Chat GPT; facebook

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MANO NEGRA

John Lennon, el rebelde recalcitrante

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  • Vino al mundo el 9 de octubre de 1940 en Liverpool; cumpliría 86 años de edad
  • “Estoy harto de leer cosas de políticos neuróticos, psicóticos y cabezones. Lo único que quiero es la verdad, sólo dame alguna verdad”, unas palabras icónicas del legendario cantante de The Beatles

 

HÉCTOR GONZÁLEZ ESCOBAR

 

La creciente y recalcitrante rebeldía de John Lennon, así como su evidente capacidad para influir en los otros tres integrantes de los Beatles, provocaba desconcierto incluso entre quienes admiraban al grupo.

Así lo escribió Philip Norman, periodista y biógrafo británico reconocido por sus trabajos sobre Lennon y la legendaria banda de Liverpool.

En su retrato del músico, Norman describió la transformación de aquel personaje que, en los primeros años de la Beatlemanía, parecía encarnar una imagen juvenil, divertida y cercana, pero que pronto comenzó a mostrar aristas incómodas.

Aquel Lennon de canciones aparentemente sencillas evolucionó hacia una personalidad artística cada vez más compleja, inconforme y dispuesta a desafiar las convenciones.

El biógrafo tampoco ocultó su disgusto ante la transformación de los Beatles. Las gafas, los bigotes, los collares hippies, las blusas de inspiración femenina y la influencia del Maharishi Mahesh Yogi parecían alejar al grupo de aquella imagen impecable que había conquistado al público.

Pero Lennon no estaba dispuesto a permanecer atrapado en el personaje que otros habían construido para él.

Con motivo del aniversario de su nacimiento, es necesario recordar a una de las figuras más influyentes de la música popular del siglo XX, quien el pasado 9 de octubre habría cumplido 86 años.

John Lennon no sólo fue miembro fundador de The Beatles. Su trayectoria como solista estuvo marcada también por el activismo, la inconformidad política y su persistente defensa de la paz, aunque no exenta de contradicciones.

Norman retrata una existencia que comenzó en circunstancias extraordinarias: Lennon nació en Liverpool, en 1940, durante un bombardeo alemán, y murió en Nueva York, en 1980, bajo los disparos de un admirador que se convirtió en su asesino.

Nació y murió bajo el signo de la violencia, escribe Norman en su obra John Lennon, The Life, pero dedicó una parte fundamental de su vida a promover ideales de paz. Una lucha apasionada que, como señala el biógrafo, también tuvo momentos de ingenuidad, paradojas y contradicciones.

Lennon fue un Beatle, pero nunca pareció conformarse con pertenecer al grupo musical más venerado de su época. Necesitaba ir más allá, cuestionar lo establecido y explorar los límites de su propia libertad.

 

OTRA VUELTA DE TUERCA A UN PERSONAJE ANALIZADO HASTA LA SACIEDAD

¿Qué mejor homenaje a Lennon que volver sobre algunas de las historias que contribuyeron a construir su leyenda?

En John Lennon. Pop & Rock, el periodista y crítico musical barcelonés Ignacio Julià se plantea cómo abordar la vida de un personaje tan estudiado. Su respuesta consiste en equilibrar los datos biográficos —no siempre coincidentes entre las numerosas fuentes disponibles— con el análisis de su música y de sus ideas.

Julià reconoce que la documentación sobre Lennon y los Beatles presenta discrepancias en fechas y acontecimientos, mientras que la interpretación de sus canciones y su pensamiento depende, inevitablemente, de la mirada de quien los estudia.

Con esa advertencia en mente, vale la pena recuperar una curiosidad que ha alimentado la fascinación de los seguidores de Lennon: la recurrente presencia del número nueve en su vida.

Nació un 9 de octubre; su hijo Sean nació el mismo día, 35 años después. Liverpool, su ciudad natal, tiene nueve letras en inglés y la numerología ha encontrado otras coincidencias en su historia personal. El autobús escolar número 72, por ejemplo, suma nueve.

La fascinación por ese número también quedó asociada a la música de los Beatles con Revolution 9, la experimental composición incluida en el álbum conocido como The White Album, publicado en 1968.

Coincidencias, interpretaciones y casualidades se mezclan en la biografía de un artista cuya vida sigue despertando preguntas.

En 2010, el escritor francés David Foenkinos, melómano y admirador de Lennon, publicó una biografía novelada que buscaba apartarse del mito para acercarse al hombre. La obra, Lennon, reconstruye episodios de su infancia, sus relaciones familiares, su matrimonio, la tormentosa historia de los Beatles, su relación con Yoko Ono y su particular filosofía de vida.

Uno de los episodios más controvertidos de aquella trayectoria fue la declaración que dio la vuelta al mundo: los Beatles eran “más populares que Jesucristo”.

La frase apareció en una entrevista que la periodista británica Maureen Cleave publicó en 1966. En ella, Lennon reflexionaba sobre la pérdida de influencia del cristianismo y el fenómeno de adoración que rodeaba al grupo. La declaración, retomada y difundida en Estados Unidos fuera de su contexto original, desató una reacción particularmente virulenta en sectores religiosos.

Hubo quemas de discos, amenazas y llamados a boicotear los conciertos. El Ku Klux Klan también anunció su oposición a las presentaciones de la banda.

Lennon llegó a temer por su seguridad. Aunque ofreció disculpas públicas para contener la crisis, aquella experiencia dejó una huella en su relación con la fama, la opinión pública y la libertad de expresión.

En la reconstrucción literaria de Foenkinos, Lennon aparece consciente de que la Beatlemanía había rebasado los límites de la música: millones de personas depositaban en los cuatro músicos expectativas que poco tenían que ver con sus canciones.

El episodio permite entender una de las grandes paradojas de su vida: el artista que se convirtió en ídolo de masas también rechazaba las ataduras que imponía la adoración colectiva.

Hacia el final de la trayectoria de los Beatles, Lennon atravesó momentos de vaivenes emocionales y llegó a expresar ideas de identificación con Jesucristo. Esos pasajes, narrados en la obra de Foenkinos, muestran a un hombre vulnerable detrás de una figura pública que parecía inquebrantable.

La libertad de pensamiento que defendía no lo libró de sus propias contradicciones. Quizá por eso Lennon sigue siendo un personaje difícil de encasillar: pacifista y provocador, creador y rebelde, ídolo popular y crítico de la misma sociedad que lo encumbró.

 

EL ÚLTIMO DÍA EN EL EDIFICIO DAKOTA

Mientras escribo estas líneas y escucho música de los Beatles -y, por supuesto, de John Lennon-, vuelvo a uno de los episodios más dolorosos de su historia: la tarde del 8 de diciembre de 1980, cuando Mark David Chapman lo esperaba frente al edificio Dakota, su residencia en Nueva York.

En la reconstrucción de Foenkinos, Chapman aparece como un admirador cuya fascinación terminó transformándose en resentimiento. Había decidido asesinar a Lennon y permaneció cerca del edificio hasta que el músico regresó.

Horas antes, Lennon le había firmado un ejemplar de su álbum Double Fantasy. La fotografía de aquel encuentro conserva una ironía trágica: el artista posa junto a quien acabaría con su vida.

Cuando Lennon volvió al Dakota, Chapman le disparó cinco veces. Cuatro de los proyectiles lo alcanzaron. El músico fue trasladado al Hospital Roosevelt, donde murió esa misma noche. Tenía 40 años.

Chapman fue detenido en el lugar y posteriormente condenado a cadena perpetua. Su crimen puso fin a una vida que había dejado una huella profunda en la música, la cultura popular y el movimiento pacifista.

 

UNA ANÉCDOTA PERSONAL EN NUEVA YORK

En septiembre de 2018, por motivos de trabajo, viajé a Nueva York para acompañar al presidente Enrique Peña Nieto, quien asistiría al periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Durante una tarde libre decidí visitar el edificio Dakota, una construcción de estilo neogótico inaugurada en 1884, situada en la calle 72 Oeste, frente a Central Park. Allí había vivido Lennon durante sus últimos años y allí fue asesinado el 8 de diciembre de 1980.

Mi interés no era solamente arquitectónico o turístico. Quería estar frente al lugar e imaginar los últimos momentos de un músico del que siempre he sido un apasionado seguidor.

En la década de los setenta yo había sido baterista de un grupo local de rock, integrado por amigos que compartíamos la pasión por la música. La banda se llamaba Apple Husk, expresión que puede traducirse como “cáscara de manzana”, un nombre inspirado, de manera imaginaria, en Apple, la compañía discográfica fundada por los Beatles.

Quizá por eso, años después, encontrarme frente al Dakota tuvo para mí un significado especial: fue una forma de acercarme, aunque fuera por unos instantes, a la historia de uno de los artistas que marcaron mi vida.

Durante aquella visita oficial también ocurrió otro encuentro inesperado con la memoria de los Beatles.

Como parte de las actividades del presidente Peña Nieto, se celebró una reunión con representantes de los medios de comunicación en el Terrace Room del histórico Hotel Plaza. Al concluir el encuentro, mientras los periodistas abandonaban el salón, me detuve frente a una fotografía de gran formato en la que aparecían los cuatro Beatles junto a la doctora Joyce Brothers, reconocida psicóloga, columnista y personalidad de la televisión estadounidense, fallecida en 2013.

La imagen correspondía a la estancia del grupo en el Hotel Plaza, en febrero de 1964, durante su primera visita a Estados Unidos. Aquella llegada marcó un momento decisivo en la expansión internacional de la Beatlemanía.

En la fotografía, Ringo Starr parece tomarle el pulso a Joyce Brothers, mientras John Lennon, Paul McCartney y George Harrison presencian la escena.

No se trataba de una imagen cualquiera. Formaba parte de la memoria histórica del hotel, que conserva fotografías y testimonios de algunos de los acontecimientos y personajes que han pasado por sus instalaciones.

Joyce Brothers tampoco era una periodista más. Se había convertido en una figura conocida en todo Estados Unidos por su trabajo como psicóloga y por su presencia en la televisión y la prensa, donde abordaba cuestiones de comportamiento humano y relaciones personales.

Su encuentro con los Beatles ofrecía una oportunidad para analizar un fenómeno que entonces sorprendía al mundo: la Beatlemanía, esa mezcla de admiración musical, identificación juvenil y devoción popular que convirtió a cuatro muchachos de Liverpool en figuras de alcance planetario.

Aquel día, frente a la fotografía, la historia de los Beatles dejó de ser únicamente un recuerdo musical. Por unos instantes, se volvió una experiencia personal: la imagen de cuatro jóvenes que habían transformado la cultura popular y la memoria de un hombre que, aun después de su muerte, sigue provocando preguntas.

John Lennon fue mucho más que el rebelde de gafas redondas, el compositor de canciones inolvidables o el activista que convirtió la paz en una bandera. Fue también un hombre lleno de contradicciones, capaz de incomodar a sus admiradores y de cuestionar el mundo que lo celebraba.

Quizá esa sea una de las razones por las que su obra permanece vigente. No porque haya ofrecido respuestas definitivas, sino porque nunca dejó de formular preguntas.

Y porque, detrás del mito, sigue estando aquel hombre que exigía algo elemental, pero no siempre fácil de conseguir: la verdad.

 

REFERENCIAS: John Lennon, The Life, Philip  Norman. Editorial Anagrama, Barcelona 2009. 840 pp; Lennon, David Foenkinos. Editorial Anagrama, Madrid,  España, 2010. 189 pp; John Lennon, Pop & Rock. Ignacio Julià. Editorial Máscara, Valencia, España,1996. 214 pp; Wikipedia.org; Chat GPT; elpais.com; Instagram

 

FOTOGRAFÍAS: notorious.com.ar; Wikipedia; Chat GPT; Presidencia de la República, www.gob.mx; theplazany.com; gettyimages.com; Bob Gruen; Alamy.com; reddit.com.

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