- No es correcto suponer que una fuerza política conservará en 2027 el mismo respaldo que obtuvo en 2024
- La ciudadanía no es un actor pasivo que necesariamente responde a las instrucciones de las organizaciones políticas
- Los tiempos y las circunstancias en la elección mexiquense
- La pretensión de AMLO para mostrarse como encarnación, no es sorpresa: Raúl Trejo, investigador de la UNAM
- “El que engaña encontrará siempre quien se deje engañar”: Nicolás Maquiavelo
HÉCTOR GONZÁLEZ ESCOBAR
Si bien el proceso electoral del Estado de México para renovar la Legislatura local y los 125 ayuntamientos dio inicio formal -de acuerdo con el calendario publicado en la página oficial- el 24 de septiembre, la contienda por las candidaturas y la disputa por el voto ciudadano tendrán otros momentos decisivos: las precampañas comenzarían el 21 de enero de 2027 y las campañas se desarrollarían del 29 de abril al 2 de junio.
En las instalaciones del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), la consejera presidenta Amalia Pulido Gómez llamó a los partidos políticos, aspirantes y demás actores a respetar las distintas etapas previstas en el calendario y evitar adelantarse a los tiempos electorales.

Aunque la competencia todavía no comienza formalmente, el organismo electoral ya tiene una movida agenda de preparación. Entre las tareas previstas se encuentran la selección de vocalías y consejerías de los órganos desconcentrados, así como la búsqueda de los inmuebles que albergarán las estructuras encargadas de organizar los comicios en los distritos y municipios.
Mientras el IEEM prepara la maquinaria institucional, los partidos comienzan a mover sus piezas. Una cosa son los plazos legales y otra diferente, los tiempos políticos; las negociaciones, los acuerdos internos, las mediciones de popularidad y las disputas por las candidaturas ya comenzaron en la entidad, previo a que la ley permita pedir formalmente el voto.
El calendario especifica que las precampañas se desarrollarán del 21 de enero al 12 de febrero de 2027. Posteriormente, del 10 de marzo al 7 de abril, se abriría el periodo relacionado con el registro de candidaturas a diputaciones y ayuntamientos. Será entonces cuando empiece a definirse quiénes aparecerán en las boletas y cuáles fuerzas políticas competirán en los municipios.
Las campañas están previstas para comenzar el 29 de abril y concluir el 2 de junio. Después vendrá un compás de espera por parte del electorado y, finalmente, la jornada electoral, señalada en el calendario oficial para el 6 de junio de 2027, donde se prevé que acudan a votar 13.5 millones de habitantes.
Y para tener el pulso de la jornada electoral a nivel nacional, es decir, el tamaño del monstruo que se presentará el 6 de junio, el Grupo Estrategia Política, gepelecciones.com, ofrece la numeralia general de la actividad electoral: se renovarán 20 mil 109 cargos públicos a lo largo de las 32 entidades federativas.
Destaca la renovación de las gubernaturas en 17 estados; Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán; Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Además, se renovará el Congreso de la Unión con 500 diputados, 300 de mayoría y 200 de representación proporcional; 1,089 diputaciones locales; 31 Congresos locales (excepto Coahuila); 1,802 presidencias municipales, (excepto Durango y Veracruz), 16 mil 255 sindicaturas y regidurías, (excepto las anteriores entidades); y 437 presidencias de juntas municipales.
Y volviendo a la elección mexiquense, más allá de las fechas, los procedimientos y los llamados a respetar la ley, los comicios en la entidad plantean una pregunta de mayor alcance: ¿quién logrará consolidar su presencia territorial en una de las entidades con mayor peso electoral del país?
Si la elección nacional será una medición de fuerzas, el Estado de México será uno de sus principales campos de batalla.
Y no solamente por su enorme peso electoral. El Estado de México representa mucho más que una entidad dentro del mapa político nacional. Es un territorio heterogéneo, con zonas urbanas densamente pobladas, municipios metropolitanos con problemas compartidos y regiones donde las prioridades de los ciudadanos son muy distintas.
Y aunque en estos comicios no habrá elección a gobernador, estará en juego el control territorial de una de las entidades políticamente más importantes de México.
MORENA: LA FUERZA TERRITORIAL Y EL DESAFÍO DE CONSERVARLA
El punto de partida es claro: las elecciones municipales de junio de 2024 modificaron profundamente el mapa político mexiquense. Morena y sus aliados (PVEM y PT) ampliaron su presencia territorial y llegaron a gobernar, en conjunto, 89 de los 125 municipios, según el recuento publicado por La Jornada al inicio de las administraciones 2025-2027. Entre ellos se encuentran varios de los municipios más poblados y políticamente relevantes de la entidad… pero una cosa es administrar una ventaja electoral y otra conservarla.
La presencia de Morena en los principales municipios del Valle de México constituye un activo político importante. Sin embargo, el número de ayuntamientos gobernados no equivale automáticamente a una mayoría permanente de ciudadanos identificados con el partido. Cada elección tiene sus propias circunstancias y cada municipio presenta condiciones distintas.
En Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tecámac, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chalco y Valle de Chalco, la evaluación de los gobiernos municipales tendrá un peso relevante en la discusión política. La seguridad pública, el abasto de agua, la movilidad, el alumbrado, la recolección de basura y la calidad de los servicios son asuntos que los habitantes pueden valorar a partir de su experiencia cotidiana.
La pregunta para Morena no será únicamente cuántas candidaturas puede registrar o cuántas estructuras territoriales mantiene activas. También tendrá que responder qué resultados pueden atribuirse a sus gobiernos y cómo evitar que los conflictos internos, las disputas por las candidaturas o el desgaste administrativo afecten su relación con los ciudadanos.
El reto de sus aliados tampoco es menor. El Verde y el PT cuentan con presencia propia y participan en la distribución del poder municipal. Las negociaciones para definir candidaturas comunes obligarán a resolver una cuestión recurrente en las coaliciones: cómo conciliar los intereses de cada partido con la necesidad de presentar opciones competitivas y evitar fracturas que terminen beneficiando a sus adversarios.
Porque la unidad electoral no se decreta. Se negocia.
PAN Y PRI: ¿UNA OPCIÓN CAPAZ DE RECOMPONERSE?
Frente a Morena y sus aliados, PAN y PRI enfrentan una discusión que va más allá de decidir si compiten juntos o por separado.
Y vuelvo al 2024. El PAN conservó presencia municipal en zonas como Atizapán de Zaragoza, Huixquilucan y Coacalco. Son referencias territoriales relevantes para entender la persistencia de espacios de gobierno opositores dentro de una entidad en la que Morena y sus aliados ampliaron considerablemente su presencia. El mapa de aquella elección también mostró que la oposición no desapareció, aunque quedó replegada en una porción menor del territorio municipal (el.economista.com.mx, 6 de junio de 2024).
El PAN dispone de gobiernos municipales que pueden funcionar como escaparate de su oferta política. También tendrá que resolver si mantiene una estrategia centrada en sus espacios tradicionales o busca ampliar su presencia en municipios donde Morena ha consolidado una base electoral.
El PRI, por su parte, enfrenta el desafío de reconstruir su relación con sectores del electorado que durante décadas formaron parte de su base política. Su historia organizativa y su conocimiento de la estructura municipal siguen siendo antecedentes importantes, pero no sustituyen la necesidad de renovar candidaturas, propuestas y liderazgos; además, tendrá que presentar ofertas políticas atractivas a sus dirigentes locales que se dan a la fuga hacia otras fuerzas políticas.
En este escenario, una eventual alianza entre PAN y PRI tendría que superar varios obstáculos.
El primero sería programático: acordar qué proyecto municipal ofrecerían a los ciudadanos. El segundo sería territorial: decidir dónde conviene presentar candidaturas comunes y dónde cada partido tiene incentivos para competir por su cuenta. El tercero sería político: establecer un mecanismo creíble para seleccionar candidatos sin convertir la negociación en una disputa por cuotas o posiciones.
Una coalición puede sumar votos, pero también puede enfrentar resistencias entre sus propias bases. La suma aritmética de los resultados anteriores no garantiza que todos los electores de un partido acepten votar por el candidato de otro.
Y hay un cuarto factor que no debería ignorarse: Movimiento Ciudadano.
Su presencia en municipios donde compite por cuenta propia puede modificar la distribución del voto y las condiciones de competencia. Por eso, cualquier análisis sobre una posible alianza opositora debe considerar no solamente a Morena, PAN y PRI, sino también a las fuerzas que decidan mantener candidaturas independientes de los bloques principales.
LOS MUNICIPIOS NO SON PIEZAS INTERCAMBIABLES
El mapa electoral mexiquense exige distinguir, al menos, tres espacios de competencia. El primero es el corredor de municipios densamente poblados del oriente. Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chalco y Valle de Chalco tienen un peso demográfico y electoral considerable. Sin embargo, sus historias políticas, sus gobiernos y sus condiciones sociales no son idénticos. Agruparlos bajo una sola etiqueta partidista puede ocultar diferencias importantes.
El segundo es el corredor del norte y norponiente metropolitano. Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza, Cuautitlán Izcalli, Coacalco y Tecámac conforman un conjunto estratégico por su población, su actividad económica y su vinculación con la Ciudad de México. En esta zona conviven municipios con distintas tradiciones electorales y experiencias de gobierno. La competencia deberá analizarse municipio por municipio, no mediante una generalización, sobre todo el Valle de México.
El tercero es el espacio de articulación entre la capital del estado y los municipios metropolitanos del Valle de Toluca. Aunque sus dinámicas no son las mismas que las de la zona conurbada con la Ciudad de México, Toluca y los municipios de su entorno también forman parte de la disputa por el control político de la entidad.
Un municipio ganado por una coalición no debe contabilizarse como si todos los votos pertenecieran a un solo partido. Tampoco es correcto suponer que una fuerza política conservará en 2027 el mismo respaldo que obtuvo en 2024.
Las elecciones anteriores ofrecen un punto de comparación, no una sentencia anticipada.
LA VERDADERA DISPUTA: GOBIERNO, CANDIDATOS Y CIUDADANOS
En la contienda municipal se cruzan tres variables que conviene observar por separado: el desempeño de los gobiernos, la calidad y aceptación de las candidaturas y la capacidad de los partidos para organizar una campaña legal, competitiva y cercana a los problemas de cada comunidad.
Una administración con resultados reconocibles puede aportar argumentos a la candidatura de su partido; una gestión cuestionada puede generar costos políticos. Sin embargo, ninguna de esas circunstancias determina por sí sola el resultado de una elección.
También importa cómo se seleccionan los candidatos. Las encuestas, los acuerdos entre dirigencias, las negociaciones con grupos locales y la participación de las militancias pueden influir en la cohesión interna de cada partido. Si el proceso deja inconformidades, habrá que observar si estas se traducen en rupturas, candidaturas rivales o desmovilización. Si produce acuerdos aceptados por los principales grupos, el efecto podría ser distinto.
Los electores pueden respaldar a un partido en una elección federal y evaluar de otra manera a sus autoridades municipales. Pueden mantener sus preferencias, cambiarlas o abstenerse de participar.
Por eso, antes de hablar de triunfos anticipados, será necesario observar los resultados de las encuestas con atención a sus fechas, muestras, metodologías y márgenes de incertidumbre, así como contrastarlos con los resultados electorales verificables.
El desafío para Morena consiste en demostrar que su presencia territorial se sostiene también en la gestión y en la confianza ciudadana. Para PAN y PRI, el reto es acreditar que pueden construir alternativas viables y acuerdos que no dependan exclusivamente de la suma de sus siglas. Para el Verde, el PT y Movimiento Ciudadano, la cuestión será definir cómo su presencia propia se relaciona con las coaliciones y con las demandas de cada municipio.
No hay una fórmula única para los 125 ayuntamientos.
EL MAPA NO VOTA, EL SUFRAGIO ES DE CIUDADANOS
La elección de 2027 comenzará a definirse mucho antes del inicio formal de las campañas, pero no necesariamente en el sentido que anticipen las dirigencias partidistas.
Se definirá en las decisiones sobre candidaturas, en la evaluación cotidiana de los gobiernos, en los acuerdos que alcancen las fuerzas políticas y en la capacidad de cada aspirante para presentar propuestas concretas ante comunidades con necesidades diferentes.
En política, los mapas muestran dónde se ganó. No explican por sí solos por qué se ganó ni garantizan que se volverá a ganar. Esa es la diferencia entre contabilizar ayuntamientos y comprender una elección. Y ésa será, en última instancia, la disputa que deberá observar MANO NEGRA: no sólo quién controla el territorio, sino cómo se construye, se conserva o se pierde la confianza de quienes viven en él.
ALACENA
Una buena. La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) otorgó el 21 de octubre el Doctorado Honoris Causa en Derecho de la Información al doctor Ernesto Villanueva, investigador titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en reconocimiento a su trayectoria y aportaciones a esta disciplina jurídica.

Durante la ceremonia solemne, la rectora Yarabí Ávila González destacó que Villanueva representa un ejemplo de cómo el esfuerzo, la educación y el talento pueden transformar las instituciones y beneficiar a la sociedad.
Subrayó que su trayectoria ha vinculado la investigación universitaria con la elaboración de marcos jurídicos y el fortalecimiento institucional. Esta combinación de investigación, docencia e incidencia legislativa demuestra cómo el conocimiento puede trascender las aulas y contribuir a proteger los derechos fundamentales.
Al recibir el reconocimiento, el doctor Villanueva agradeció a las autoridades universitarias y manifestó su orgullo de ser nicolaita y formar parte de una institución históricamente vinculada al conocimiento, la libertad de pensamiento y la transformación social.
El investigador de la UNAM reflexionó sobre la responsabilidad universitaria en la preservación de la civilidad democrática. Señaló que las diferencias de percepción, pensamiento y criterio son inherentes a las sociedades plurales, pero deben resolverse mediante argumentos, conocimientos y diálogo, en lugar de recurrir a la descalificación o a la imposición de posiciones.
Sostuvo que las universidades deben ser ejemplo de convivencia respetuosa y espacios donde las ideas puedan confrontarse libremente, sin que las discrepancias se conviertan en motivos de exclusión o enfrentamiento. En ese contexto, planteó una interrogante sobre la misión universitaria: si las universidades no enseñan a pensar críticamente, a respetar las diferencias y a resolver los desacuerdos mediante la razón, ¿qué otras instituciones podrán asumir esa responsabilidad?
Villanueva destacó que el valor de la educación superior no reside únicamente en la transmisión de conocimientos, sino también en la formación de personas capaces de cuestionar, argumentar y convivir en sociedades plurales.
Una imperdible. Raúl Trejo Delarbre, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, hace un concienzudo análisis del libro Pueblo, publicado por Andrés Manuel López Obrador. Su crítica apareció el 20 de octubre en la revista Nexos, y dentro de su columna Sociedad y Poder, titulada “AMLO: el pueblo ausente y la historia prestada”.
Aquí les comparto el párrafo inicial de su texto:
“Se llama Pueblo, pero la sociedad y las luchas populares están ausentes, o aparecen relegadas en el nuevo libro de Andrés Manuel López Obrador. Repleto de lugares comunes, se trata de un farragoso texto en donde se pretende reseñar dos siglos de historia mexicana para que, al lado de próceres como Morelos, Juárez y Madero, aparezca la figura, ya saben de quién.

La pretensión de ese autor para mostrarse como encarnación del pueblo no es sorpresa. Sí lo es, porque en 740 páginas podía esperarse algo más, la simpleza del discurso y la pobreza de fuentes bibliográficas. Nadie esperaba que López Obrador se hubiera encerrado en bibliotecas especializadas para mostrarse como historiador. Pero en cada uno de los 37 capítulos de Pueblo acude a muy pocas y siempre elementales fuentes”.
(https://trejodelarbre.nexos.com.mx/amlo-el-pueblo-ausente-y-la-historia-prestada/?utm_source=chatgpt.com
La crítica del investigador universitario se plantea en cinco ejes: 1. El pueblo como protagonista ausente; 2. Una interpretación de la historia con sesgo político; 3. La dependencia de otras fuentes y citas cuestionadas; 4. Omisiones en la historia de los movimientos sociales; 5. Construcción de una narrativa alrededor del propio López Obrador.
Diversos analistas del medio periodístico han propuesto a Raúl Trejo para el premio Serenidad y la Paciencia, por haber desmenuzado, como lo logró, el libro Pueblo.

El título fue publicado por editorial Planeta el 12 de octubre de 2026 y tiene 744 páginas, de acuerdo con la ficha editorial.
REFERENCIAS: nexos.com.mx; eluniversal.com.mx; gepelecciones.com; planamayor.com.mx; hgrupoeditorial.com.mx; conexionh.com; lajornadaedomex.com; ChatGPT; wikipedia.org; ieem.org.mx; planetadelibros.com; umich.mx
FOTOGRAFÍAS: ieem.org.mx; wikipedia.org; facebook; umich.mx; Chat GPT;