El gobierno nada aportó a la proyección de la imagen nacional. Entró tarde a la realización de obras o promoción del país * La 4T desaprovechó la oportunidad de la Copa del Mundo de la FIFA para proyectar a México * El sello de Morena: Hacer todo al cuarto para las doce
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Parte de la idiosincrasia del mexicano es hacer todo de última hora, y el gobierno mexicano no es la excepción.
Desde junio de 2018, México fue designado sede para el Mundial de Futbol 2026, junto a Canadá y Estados Unidos, pero a diferencia de la organización de las Olimpiadas de 1968 y las copas mundialistas de 1970 y 1986, la 4T trabaja todo al cuarto para las doce.
Empresarios y el régimen acordaron la remodelación de los estadios y proporcionar la infraestructura necesaria para nuevas instalaciones y el acceso a los colosos.
El proyecto original de remodelación del Azteca, a cargo del consorcio televisivo, contemplaba un centro comercial, un hotel, estacionamientos y modernización del inmueble. Solo se logró esto último.
Por su parte, las autoridades iniciaron tarde las obras, algunas, verdaderos “elefantes blancos” que obstaculizan la vialidad y en nada apoyan la movilidad, como tampoco mejoran la imagen de la antigua Ciudad de los Palacios.
La diferencia con los gobiernos priístas -populistas o neoliberales- es que estos no sólo crearon la infraestructura que no tenía el país para esos magnos eventos, también dieron identidad nacional a todo un pueblo.
CREACIÓN DE INSTALACIONES DEPORTIVAS EN 1968
En 1968 se empleó una simbología que todavía hoy es reconocida, se crearon instalaciones deportivas como la Villa Olímpica, el Palacio de los Deportes, la Alberca Olímpica, el Velódromo, la Sala de Armas, entre otras, así como la modernización de vialidades y accesos.
La urbe presentó otra cara, a pesar de que diez días antes habían reprimido a los estudiantes. Renovado orgullo nacionalista, exaltación de la reconocida anfitriona local. México era admirado como un país con historia y cultura.
LA ÚLTIMA COPA JULES RIMET EN 1970
Dos años después, en el Coloso de Santa Úrsula -obra emblemática de Pedro Ramírez Vázquez-, se disputaría la última Copa Jules Rimet.
México pasó a octavos de final y encendió no sólo la pasión futbolera, sino un renovado espíritu nacionalista.
Recobró el pueblo la confianza en sí mismo y albergó la esperanza de un futuro promisorio no únicamente en el deporte.
GOBIERNO CUMPLIÓ EN MÉXICO 86
En 1986, y a pesar de la crisis económica, nuevamente la sociedad demostró ser buena anfitriona y pueblo generoso que disfrutaba del futbol.
El gobierno cumplió, en tiempo y forma, con las obras de infraestructura. El Azteca era doble sede mundialista.
Pero no sólo fueron los emblemáticos eventos deportivos los que alentaron la identidad nacional, también contribuyeron a generar esa mexicanidad el surgimiento de ídolos deportivos. En el 68, la medalla de oro de Felipe “El Tibio” Muñoz devolvió a la gente el orgullo de ser mexicano.
Los pugilistas Ricardo Delgado, Antonio Roldán, Agustín Zaragoza y Joaquín Rocha dieron gloria a sus paisanos, así como el inolvidable andarín José Pedraza, el clavadista Álvaro Gaxiola, la esgrimista Pilar Roldán y la nadadora Teresa Ramírez.
Futbolistas que despertaron el espíritu nacionalista en 1970 fueron “Nacho” Calderón, el “capi” Peña, el “Kalimán” Guzmán, Enrique Borja, el “Ganso” Padilla, Héctor Pulido y la “Calaca” González.
Nuevos ídolos con los que se identificaron los aficionados y villamelones del deporte de las patadas en 1986: Pablo Larios, el “Vasco” Aguirre, Tomás Boy, Manuel Negrete -quien anotó un golazo de tijera en el Azteca y fue reconocido en el México-Portugal en la inauguración del Estadio Banorte-, Hugo Sánchez, Fernando Quirarte, Armando Manzo, el “Abuelo” Cruz, Miguel España, Luis Flores.
CRISIS DE IDENTIDAD NACIONAL
Hoy México está huérfano de ídolos, Hay una crisis de identidad nacional que no se puede suplir con el Mundial. El último héroe del balompié es el “Chícharo” Hernández.
Dentro de dos meses, en el país tres veces mundialista estarán ausentes los mexicanos.
La FIFA se apoderó de la Copa y los precios prohibitivos de las entradas harán que el aficionado local -a diferencia de los anteriores eventos- esté ausente en los estadios y vea el Mundial por televisión.
LO POCO Y MAL QUE HIZO EL GOBIERNO
También estaremos ausentes en la percepción internacional. El gobierno nada aportó a la proyección de la imagen nacional. Entró tarde a la realización de obras o promoción del país.
Lo poco y mal que ha hecho es al cuarto para las doce. Nada que presumir, ni siquiera el nombre del estadio. Por eso la FIFA se llevará los beneficios del futbol como deporte y negocio.
Jorge Valdano escribió en el diario El País: “El futbol, como dice Florentino Pérez, es un negocio de héroes. Sin embargo, el Azteca se basta para dotar de épica a cualquier partido. El Azteca, aun vacío, impresiona. Es el esqueleto de multitudes, como definió a los estadios vacíos Mario Benedetti, guardando el eco de los goles heroicos”.
Lástima, la 4T desaprovechó la oportunidad de proyectar a México y refrendar la identidad nacional a través del juego del hombre (Ángel Fernández dixit).
No le servirá ni como distractor, a pesar de las pantallas en el Zócalo y en diversos lugares.
La posverdad y la infodemia nos alcanzaron * El periodismo ha vivido en carne propia el uso faccioso de la justicia
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
La infodemia es la sobreabundancia de información falsa o engañosa que provoca pánico o desconfianza.
La posverdad es la distorsión deliberada de la realidad que manipula creencias y emociones para influir en la opinión pública y hacer que hechos objetivos sean menos relevantes que las apariencias.
La infodemia y la posverdad se han apoderado del imaginario colectivo y obnubilan a toda la sociedad, lo que permite la consecución de un objetivo político basado en la polarización, la confrontación, la imposición de valores, la estigmatización de actores sociales, la interpretación maniquea de la historia, la educación ideologizante y la presentación de un panorama desolador que sólo puede ser redimido por un mesías.
Nada ha provocado más daño al país que la infodemia y la posverdad inculcadas por ese falso populismo reeditado por la autollamada 4T.
Vivimos en la era del ejercicio supremo de la voluntad individual en el ejercicio del poder, basado en las falacias de un meta presidencialismo dador de vida, dispensador de favores y Torquemada de voluntades opositoras.
El nuevo modelo político de gobernar se basa en la falacia ad hominem (se descalifica a los enemigos sin rebatir sus argumentos) y en la verecundiam (apela a la autoridad: porque lo digo yo) y para ello el aparato de propaganda promueve la infodemia y la posverdad, el cual -a lo largo de siete años- ha podido justificar al régimen, enajenar a la sociedad y manipular a la opinión pública.
Quien más ha resentido los embates de ese fenómeno de comunicación es el periodismo, el cual, como en cualquier sistema autocrático, ve coartada la libertad de expresión.
Un informe de la agrupación Artículo 19 señala que el abuso del poder público se ha consolidado como el segundo mecanismo de acoso -después del crimen organizado- de la prensa en México con más de 150 casos.
Desde las cúpulas políticas y con el apoyo del abyecto poder judicial se ha iniciado una “noche de los cuchillos largos”, una cacería de brujas para acallar a las voces disidentes del periodismo y a propietarios de medios de comunicación; ya no sólo es la persecución fiscal, sino la amenaza de cárcel con el pretexto de la difamación por criticar las políticas públicas de los mandatarios.
El ejercicio periodístico ha vivido en carne propia el uso faccioso de la justicia. La posverdad, antítesis de la información, se ha convertido en el contemporáneo ministerio de la verdad de la distópica novela 1984 de George Orwell.
El periodismo verdadero ha sucumbido a los embates de los influencers orgánicos, del aparato propagandístico oficial y ha abandonado los principios básicos de la comunicación: informar, educar y difundir cultura.
México es el país más peligroso para ejercer el periodismo y ello abona a la contracción de la labor informativa y la autocensura.
Un estudio de la Asociación Mexicana de Comunicadores refiere que el 70 por ciento de los informadores identifica la politización de temas sensibles como la mayor amenaza a su profesión, seguida de los ataques en redes sociales y la desinformación.
Las empresas mismas de comunicación ajustan su forma de operar y muestran más cautela en la información que incomoda y controlan más lo que se divulga.
En nuestro país, 1984 sería una novela costumbrista. La posverdad, como destino, nos alcanzó.
APOSTILLA
BD impulsa el mundo de la salud. En coordinación con Planet Water Foundation (PWF), instaló una AquaTower en Huehuetoca, Edomex, sistema de filtración que opera por gravedad, sin requerir energía eléctrica y que permite convertir el vital líquido en una fuente segura para consumo diario.
En esta oportunidad, la operación se hizo en la escuela primaria “Gregorio Torres Quintero”, en Huehuetoca, donde se benefició directamente a 650 estudiantes y a mil 800 habitantes de la zona.
El sistema elimina patógenos -incluidas bacterias, hongos, protozoos, parásitos y virus-, así como otros contaminantes presentes en el agua. Enhorabuena BD.
Con este proyecto, la multinacional de tecnología médica y Planet Water Foundation suman 13 sistemas AquaTower a nivel global, nueve de ellos en México, donde han beneficiado a 2 mil 600 alumnos mediante soluciones que integran infraestructura, formación y participación comunitaria.
El resto de las iniciativas se distribuye en la India, Indonesia, Filipinas y Puerto Rico.
QEPD SÁNCHEZ MÁRQUEZ
Se fue un grande del periodismo. Enrique Sánchez Márquez, afamado reportero en varios diarios, jefe de información de esta Casa Editorial, de revistas y director de Huellas, falleció la semana pasada.
Deja un enorme hueco en las lides periodísticas. Descanse en paz.
¿Cuál soberanía? * En la realidad los gringos se han metido hasta la cocina y obligado a nuestras autoridades a cumplir con sus instrucciones
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
El proyecto político de la autodenominada 4T tiene un manejo a conveniencia del concepto de soberanía.
Imbuido en el populismo setentero de la época echeverrista, un falso nacionalismo se lleva hasta extremos chauvinistas y patrioteros para justificar su modelo social cerrado frente a un orbe globalizado que superó con mucho la idea de soberanía vigente en los países decimonónicos o de la primera mitad de la centuria pasada.
Esa idea trasnochada de que los Estados -gobierno, pueblo y territorio- se autodefinen, marcan fronteras casi medievales y que al exterior poco debe importar la vida cotidiana de una nación “independiente”, ya no funciona en el mundo contemporáneo e interrelacionado en el que vivimos.
El principio monárquico de soberanía pasó a la historia y sólo funciona en regímenes dictatoriales, donde hasta se prohíbe la salida de los ciudadanos.
México, a pesar de contar con el tratado de libre comercio más grande del mundo y tener relaciones con casi todas las naciones -salvo las pausadas por el tlatoani tabasqueño y sus obsesiones-, ha construido un sistema político autárquico donde un empoderado presidencialismo sin división de Poderes ni contrapesos constitucionales autónomos imposibilita la certeza jurídica a las inversiones extranjeras, además de disminuir su capacidad gubernativa a manos del crimen organizado, lo que provoca fricciones con los Estados Unidos, entre otros países.
La visión aldeana de mantener una economía en crisis para someter a un pueblo, condenarlo a la pobreza y crear una oligarquía partidista o burocrática -como en el estalinismo-, posibilita la expansión de la violencia y el crecimiento del narcotráfico, lo que alarma a la Casa Blanca; por ello considera a los barones de la droga como terroristas y anuncia su combate, aún en territorio nacional.
Ante esa amenaza, se saca del baúl de los recuerdos la letra del Himno Nacional y las monografías de los Niños Héroes, las que como estampitas del “detente” son escudo de la soberanía, se envuelven en el Lábaro Patrio y nos declaran país libre y soberano.
Sin embargo, en la realidad, los gringos se han metido hasta la cocina y obligado a nuestras autoridades a cumplir con sus instrucciones.
Las invasiones ya no son sólo militares, sino comerciales, ideológicas, informáticas y tecnológicas. Nada detiene al nuevo imperialismo.
Pero en el proyecto populista de la 4T, sólo interesa el control interno de la sociedad, aunque se renuncie a la gobernanza y se capitule en favor del crimen organizado.
Desde hace cuatro años, el Pentágono advirtió que más de la tercera parte del país estaba gobernado por el narcotráfico.
Su preocupación no era salvar al pueblo mexicano, sino el daño a la salud pública y a la seguridad nacional de los americanos.
Hubo oídos sordos y se rechazó la ayuda norteamericana, la cual, insisto, no es un beneficio nacional, sino protección a su población y sus intereses.
Llegó el republicano a la Casa Blanca y literalmente dobló al gobierno mexicano, al que consecuentó inicialmente en su propósito de menoscabar el Estado de Derecho, hasta que se puso en riesgo la actividad de las empresas gringas y se desbordó el trasiego de la droga.
Fueron muchas las advertencias del megalómano neoyorquino, al que siempre se le enfrentó con el consabido “mexicanos al grito de guerra…” y la defensa hipócrita de la soberanía decimonónica.
Como decían las abuelitas, “muy celosos de la honra, pero muy desentendidos del gasto”.
Se desgarraron las vestimentas cuando se descubrió circunstancialmente la intervención de la CIA en el desmantelamiento del mayor laboratorio clandestino de drogas sintéticas en Chihuahua y se aprestaron a quemar en leña verde a la gobernadora Maru Campos.
Omisos en la investigación propia, saben que muchas de las detenciones recientes de mafiosos y la desactivación de sus negocios han sido con información y supervisión de las agencias norteamericanas.
La connivencia con la maña está por encima de la seguridad de los mexicanos.
Otro factor que incomodó a Trump es la amenaza a las empresas trasnacionales que ven afectados sus intereses ante la falta de certeza jurídica por la sumisión del Poder Judicial.
Al T-MEC, que nos favorece, poco importa el concepto de soberanía y peligra su ratificación.
Son más traidores a la patria los que hacen una defensa a ultranza de autoridades infiltradas por el narcotráfico que quienes reconocen la necesidad de permitir la ayuda norteamericana.
No la hacen los gringos como madres de la caridad, sino por la defensa de sus intereses más allá de las fronteras y por ello sí son capaces de una intervención militar. Se los advirtieron.
Alejados de la democracia imperfecta * Bajo advertencia no hay engaños: El embajador norteamericano Ronald D. Johnson fue claro: sin certeza jurídica y si no se combate la corrupción, no se concretará el nuevo T-MEC
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
En una década nos alejamos de la democracia imperfecta para convertirnos en un régimen híbrido, donde perduran cuestionables procesos electorales, hay fallas estructurales en Estado de Derecho, el funcionamiento del gobierno y se reducen las libertades ciudadanas.
El Índice de Democracia de The Economist Intelligence Unit ubica a México en la posición 81 del ranking global, lo que significa que hemos descendido diez lugares en sólo siete años, al pasar de una calificación de 6.2 a 5.3.
Hoy, Uruguay tiene una democracia más sólida en América Latina.
Según ese índice, antes de la 4T había un sistema político más democrático y más libertades cívicas. En un régimen híbrido, donde nos clasifican ahora, las instituciones pierden eficiencia y credibilidad y se aproximan a los gobiernos autoritarios.
La narrativa oficial insiste en presentar al periodo neoliberal como el causante o fuente de todas nuestras tragedias y antítesis de la justicia social para justificar los yerros del populismo, propician la estigmatización de las clases económicamente poderosas como si el capital fuera la espoliadora de los obreros y buscan desaparecer a la clase media, ya que quieren mantener la pobreza como destino manifiesto.
En su interpretación maniquea de la realidad, crean enemigos ficticios para mantener vigente la lucha de clases y hacen todo lo posible por imponer políticas estatistas, donde un gobierno bonapartista aparenta estar por encima de los factores de la producción para dispensar el bienestar social y acotar las ambiciones empresariales, aunque se ahuyente la inversión.
Parecen no darse cuenta del fracaso del populismo setentero y el daño irreparable que provocó la “docena trágica”, donde el régimen arrebató a los emprendedores la función de generar riqueza para convertirse en pésimo patrón que mantuvo un obeso sector paraestatal y no generó un solo peso.
Hoy, como ayer, son malos administradores de aeropuertos, puertos, líneas aéreas, hoteles, ferrocarriles, bancos, farmacias, entre otras ramas productivas, como la construcción. Pero, tanto en los setentas como ahora, son la antítesis del Rey Midas, todo lo destruyen.
Su obtusa visión de la economía, su fracaso en el desarrollo del país y la solapada corrupción oficial los justifican mediante la concentración del poder político y la opacidad en la función pública.
Los abusos del poder ya no pueden ser frenados, porque perdió vigencia la figura del amparo y el Poder Judicial se ha vuelto protector de los gobernantes.
El embajador norteamericano Ronald D. Johnson fue claro: sin certeza jurídica y si no se combate la corrupción, no se concretará el nuevo T-MEC.
La cooptación del árbitro electoral tampoco es una buena señal de ejercicio democrático y es un retroceso en la vida social del país, ya que regresamos a las elecciones de Estado, donde el gobierno controla los procesos electorales para garantizar el triunfo de los candidatos oficiales y contener a la oposición.
El gran riesgo para México es que en el corto plazo abandonemos las simulaciones del régimen híbrido para convertirnos en un Estado autoritario.
APOSTILLA
Bajo el lema de siembra limones, cosecha dólares, Citrus Capital lanza innovadora fórmula de inversión que posibilite la producción del cítrico para exportación a ocho naciones, mediante pequeños accionistas que financien el 65 por ciento del producto en más de 500 hectáreas en Yucatán con rendimientos cercanos al 20 por ciento.
Invertir en pesos y generar rendimientos en dólares se posiciona como una alternativa para diversificar el emprendimiento.
Yermi Sutton, presidente de Cosecha Capital, presentó un modelo de inversión enfocado en la producción y exportación de limón persa.
Citrus Patrimonial -agroindustria con experiencia en producción, cosecha y exportación- estructura un modelo que opera a través de certificados con un valor inicial de 305 mil pesos, que representan 30 árboles de limón persa en un terreno de mil metros cuadrados.
Los inversionistas adquieren el 65 por ciento de las ventas de exportación totales, cuya producción se destina principalmente a exportación hacia Estados Unidos y mercados asiáticos.
El objetivo es ofrecer productos de inversión con alto valor agregado y potencial de rendimiento estimado del 18 por ciento, frente a alternativas como los Cetes o instrumentos tradicionales de ahorro.
Dado el ciclo natural del cultivo, los inversionistas comienzan a recibir utilidades a partir del quinto año.