Se entregó la plaza al crimen organizado y a Estados Unidos * Preocupante que el gobierno abdique a su potestad de enjuiciar a los delincuentes para que rindan cuentas a la sociedad mexicana, donde también causaron daño, violencia y muerte
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
La autollamada 4T claudicó en su función primigenia de dar seguridad a los mexicanos y entregó la plaza, primero al crimen organizado -quien le disputa la gobernanza- y luego a los gringos, de los cuales recibe directrices para el verdadero combate a los barones de la droga, calificados como terroristas por la Casa Blanca.
La administración heredó la connivencia gubernamental con las mafias, la simulación en su ataque, la filtración en las áreas de gobierno, la permisividad para controlar las elecciones, financiar campañas e imponer candidatos o desaparecerlos.
Ese panorama de ingobernabilidad posibilitó el tránsito libre de drogas por fronteras y puertos a los Estados Unidos.
El narcotráfico se convirtió no sólo en un problema de salud pública sino de seguridad nacional para la Unión Americana que cobraba la vida de cien mil jóvenes al año.
Al triunfo del republicano, se inició una campaña de hostigamiento para convertir en realidad las promesas de campaña de Donald Trump.
Se sellaron las fronteras para acabar con las caravanas de migrantes en busca del “sueño americano”.
Miles de soldados fueron destacamentados en el norte y sur para evitar el avance de los trashumantes.
Exigió al gobierno mexicano convertirse en tercer país seguro para recibir a los expulsados y regresarlos a sus naciones. Para defender a sus empresas aplicó los aranceles y el cierre a productos agrícolas.
En materia de seguridad impuso el combate a los narcoterroristas, lo que posibilitaba la intervención directa de agentes y tropa en territorio nacional para eliminar o extraer a los hoy llamados objetivos prioritarios, capos de la droga.
El inquilino de la Casa Blanca hizo varias advertencias para que la administración de la 4T se pusiera las pilas -y en ocasiones atendieron las solicitudes-, incluso se estructuraron áreas de inteligencia policial en la seguridad pública.
Pero, más preocupados en su proyecto político de perpetuarse en el poder con una presidencia imperial sin división de Poderes ni contrapesos constitucionales, descuidaron la amenaza Trump y sólo la enfrentaron con el patriotero “mexicanos al grito de guerra…”, sin percatarse de que el neoyorquino busca la instauración de un sistema geopolítico, donde la supremacía americana aniquila el vetusto concepto de soberanía.
Hoy el frente de guerra no es una invasión militarizada masiva ni una expedición punitiva como la de John J. Pershing en busca de Francisco Villa, sino modernas intervenciones más tecnificadas con inteligencia militar.
Los avisos fueron muchos, pero no escuchados. Comenzaron los sobrevuelos no permitidos, lo mismo sobre Tamaulipas que en el sureste o el Pacífico.
Los drones en la sierra. Luego vino el hundimiento de una lancha en aguas nacionales y la orden a la Marina de buscar sobrevivientes.
Se anuncia el bloque marítimo para evitar el suministro de combustible a Cuba; México recula y analiza parar la “ayuda humanitaria” a la Isla.
La invasión terrestre ya empezó. Todavía no se explica cómo fue sacado del país el legendario “Mayo” Zambada y la intervención de agentes americanos en suelo nacional.
Se veía venir: Cede el gobierno y entrega a casi un centenar de narcotraficantes con procesos pendientes aquí, muchos de los cuales tenían amparo para evitar su extradición.
Más allá de violaciones al debido proceso, es preocupante que el gobierno abdique a su potestad de enjuiciar a los delincuentes para que rindan cuentas a la sociedad mexicana, donde también causaron daño, violencia y muerte. La intervención de agentes americanos no es nueva: Hay que recordar el secuestro de Luis Zuno y del doctor Álvarez Machain en Guadalajara por el caso Camarena.
No descansó la DEA hasta cumplir su venganza y obligar la extradición de Rafael Caro Quintero.
Llama la atención la captura o entrega de Ryan Wedding, exatleta olímpico, narcotraficante comparado por el FBI con el “Chapo” Guzmán o Pablo Escobar Gaviria.
Se ufanan de que el mismo cuerpo de élite que sustrajo a Nicolás Maduro, es el que ubicó al canadiense y lo trasladó a California.
Esa es la nueva intervención terrestre, acciones extranjeras que no puede justificar el gobierno.
Las autoridades prefieren entregar a los criminales que tenerlos en las cárceles mexicanas, inundadas de corrupción y autogobierno, donde campea la mafia de la extorsión.
APOSTILLA
Jenny Althair Rivas Padilla rindió protesta como presidenta nacional de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), enfocada en convertir a la asociación en un referente de soluciones concretas para los desafíos del sector.
Destacó que AMPI, con más de 7 mil asociados, será un puente de diálogo y acuerdo entre los poderes públicos, organismos empresariales y la sociedad, para impulsar soluciones en materia de compraventa, renta y desarrollo inmobiliario.
La nueva presidenta presentó un plan de trabajo para fortalecer no sólo a la asociación, sino a todo el ecosistema inmobiliario para acelerar el flujo de capital y aprovechar estándares globales y certificaciones internacionales para fortalecer la competitividad del sector mexicano, consolidar alianzas internacionales, como la ya existente con la National Association of Realtors (NAR), y atraer inversión mediante misiones comerciales estratégicas.
El sector enfrenta retos estructurales como un rezago habitacional de 8 millones de viviendas (INEGI, 2008-2024), que se refleja en falta de vivienda nueva, hacinamiento y carencia de servicios básicos.
“No venimos a señalar problemas, sino a construir soluciones. AMPI será la plataforma desde la cual impulsaremos un sector más ético, competitivo y accesible, en beneficio de los profesionales, las familias y la economía de México”, concluye Jenny Rivas Padilla.
Cada vez se ve más complicada la gobernabilidad que amenaza con provocar un estallido social * El mal manejo de la política interior y los yerros en la política exterior mantienen en vilo la viabilidad de México como país * Los gringos nos tienen apergollados y hacen ver más frágil nuestro vetusto concepto de soberanía en un mundo globalizado, a pesar del “mexicanos al grito de guerra…”.
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Más allá de los buenos deseos de un gobierno que se esfuerza por marcar agenda, imponer una narrativa de nación próspera, con menos pobreza, más empleo, muy feliz, soberana y en democracia plena, la terca realidad demuestra lo contrario.
Por un lado, hay ausencia de muchas libertades ciudadanas, acotamiento del Estado de Derecho, desaparición de la división de Poderes y órganos autónomos, polarización social, incertidumbre jurídica y el autoritarismo de un presidencialismo omnipotente.
Por si lo anterior fuera poco, también hay una amenaza externa que exige extinguir la connivencia oficial con el crimen organizado, garantizar más la inversión extranjera y contribuir a la seguridad nacional de los Estados Unidos con el freno a la migración ilegal y el tráfico de drogas.
Estamos entre dos fuegos; como espada de Damocles, el mal manejo de la política interior y los yerros en la política exterior mantienen en vilo la viabilidad de México como país y cada vez se ve más complicada la gobernabilidad que amenaza con provocar un estallido social.
Contrario al discurso oficial, sus cuentas alegres y la manipulación convenenciera de las estadísticas, nada demuestra que se recupere la gobernanza en las zonas dominadas por el narcotráfico que abarca varios estados; campea la corrupción y se propicia la impunidad de quienes se benefician del latrocinio gubernamental; lejos se ve la recuperación de la tranquilidad y la paz social.
Las predicciones 2026 de Ipsos Global Advisor indican que el 72 por ciento de los mexicanos prevé más protestas y disturbios este año y el 55 por ciento de la población considera que su lugar de residencia será más inseguro.
En concreto: Hay más sensación de que aumentará la violencia y la criminalidad, así de fácil y sencillo.
Pero no sólo es la delincuencia la asignatura pendiente en la conducción interna del país, también está la ausencia de una estrategia que impulse el desarrollo, el crecimiento y la generación de empleo; una política que reduzca el comercio informal -motor del 60 por ciento de la economía-, plan para retener la fuga de cerebros y la expulsión de migrantes, cuyas remesas mantienen a flote a millones de familias porque aquí no hay trabajo.
Se garantizan las dádivas asistencialistas de los programas sociales electoreros, pero se descuida el colapsado sector salud, el cual sigue sin medicamentos e incapaz de atender eficientemente a los derechohabientes por falta de infraestructura, insumos, instrumental o personal médico.
Hacia el exterior, la Casa Blanca mantiene a raya al gobierno, no sólo con la permanente amenaza de los aranceles, sino en el marcaje personal que ejerce sobre las autoridades en el tema migratorio, de combate a los barones de la droga, de supervisión a la estrategia de inteligencia policial y sobre comercio trilateral.
Fueron los gringos quienes advirtieron que se había perdido la gobernanza en más de un tercio del territorio nacional, que denunciaron la existencia del fentanilo, su fabricación y exportación a la Unión Americana -negado en la administración del tabasqueño-, que el crimen organizado utilizaba las remesas para lavar dinero, incluso a través del banco del Bienestar; exigieron la extradición de capos, declararon a los cárteles como organizaciones terroristas y amenazaron con venir por ellos si el gobierno no los combatía hasta el exterminio.
Todavía tienen como as bajo la manga la conclusión del T-MEC para iniciar, de cero, acuerdos bilaterales; México es el país más beneficiado con el Tratado de Libre Comercio.
Tambalean nuestra economía con el simple anuncio de nuevos aranceles, la prohibición de recibir ganado, aguacate, tomate y otros productos o amenazan con el cierre de empresas gabachas como la automotriz.
Retienen inversiones -las que aquí se anuncian son reinversión de utilidades- y amenazan con llevarse sus fábricas.
Lejos estamos de vivir en plena democracia, de tener un país en crecimiento, más seguro, saludable, con bienestar.
Los gringos nos tienen apergollados y hacen ver más frágil nuestro vetusto concepto de soberanía en un mundo globalizado, a pesar del “mexicanos al grito de guerra…”. Definitivamente estamos entre dos fuegos.
APOSTILLA
Un gran distractor ha resultado la todavía inexistente iniciativa de reforma electoral, cuyo solo anuncio intranquilizó a opositores y parte del bloque oficialista, rémoras del régimen que ya anunciaron su adhesión a lo que venga, sea lo que sea, a cambio de impunidad y dinero.
Pero el mamotreto seguramente será para apuntalar la presidencia imperial.
Luis Carlos Ugalde, de la consultora Integralia, advierte que “una reforma electoral que no aborde la penetración del crimen organizado en las elecciones es una reforma vacía y superficial. Este es el mayor desafío a la sobrevivencia de la democracia mexicana y nadie pone el tema en la mesa. En cambio, todos hablan de los pluris. ¿Por qué?”.
También argumenta que lo que verdaderamente peligra en la Reforma Electoral no son los diputados plurinominales sino la libertad del voto.
“El riesgo que tenemos hoy es el riesgo de que perdamos el derecho a la libertad del voto… Yo en 2010 publiqué un libro que se llama ‘Por una democracia eficaz’, y el argumento de ese libro es ¿por qué si tenemos más pluralismo? Tenemos más corrupción en México, 2010. ¿Por qué si tenemos más pluralismo? ¿Por qué si tenemos más democracia? Tenemos también más violencia, más impunidad”, añade.
“El argumento es que nuestra democracia mexicana la construimos con una pata que le faltaba a la mesa, que era la pata de la legalidad”, enfatiza.
Apunta Ugalde que uno de los problemas de esta propuesta de reforma electoral es que no se sabe para qué, aunque pregonen que es para reducir costos, eliminar a los plurinominales, entre otras cuestiones.
El episodio Venezuela va más allá de una invasión * El nuevo intervencionismo y la política interior * Desoyeron los llamados del lobo republicano
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
El cierre de 2025 no pronosticaba un mejor Año Nuevo. A los malos números de la economía mexicana se sumaba el amago de la política intervencionista del populista derechista Donald Trump, quien insiste en combatir personalmente al crimen organizado en la región, hacer efectivo Make Great Again América e imponer el principio yanqui de América para los americanos, entendido como el predominio de los estadounidenses sobre toda región.
Dicen que el que avisa no traiciona y fueron innumerables las advertencias del republicano de que fortalecería su seguridad nacional y mejoraría la salud pública de su gobernados mediante el combate a los narcoterroristas más allá de sus fronteras.
Como en la fábula del lobo, los gobiernos latinoamericanos -incluido México- desoyeron los llamados a acabar con la connivencia oficial con los barones de la droga, realmente combatirlos y frenar la migración ilegal, ya que la Casa Blanca considera que muchos de los indocumentados son criminales.
Los gobernantes pensaron que las bravuconadas del populista de derecha eran llamaradas de petate, pero nunca pensaron que, así como el proyecto populista izquierdista buscaba avanzar en la región para acabar con el neoliberalismo, Trump tenía una obsesión más grande: Regresar a la hegemonía imperialista del Tío Sam.
Resurge una geopolítica muy parecida a la Guerra Fría, después de la Segunda Guerra Mundial, pero con actores más allá del bloque de capitalistas y comunistas.
Hoy los participantes son: La Unión Europea, también amenazada por los sueños extensionistas del invasor americano; Rusia y su ambición expansionista y usurpadora de recursos; China, el gigante asiático; Japón y las Coreas; la expansión árabe y el Medio Oriente.
Es de resaltar que África y Latinoamérica tienen dictaduras y falsos mesías de cualquier ideología.
De regreso a México, la 4T iniciaba una segunda administración muy accidentada.
La presión del tlatoani hizo pensar en un nuevo maximato y, aunque muy popular, la inquilina de Palacio Nacional no cuenta con el carisma de su antecesor ni sus dotes de político, por lo que enfrenta pugnas partidistas internas, crisis económica y social, además de una evidente pérdida de la gobernabilidad en varias zonas del país.
Al arribo del neoyorquino al despacho oval, la Primera Mandataria dejó de marcar agenda y sus estrategias políticas fueron reactivas.
Sin visión prospectiva, la administración de la Cuarta Transformación se dedicó a apagar incendios, justificarse ante el predominio del crimen organizado y tuvo que aceptar las indicaciones de los norteamericanos sobre el manejo del control del narcotráfico, las capturas, los decomisos y las extradiciones, así como mantener selladas las fronteras para evitar el cruce de ilegales.
La tensión está latente porque los aranceles, el T-MEC, el ingreso de nuevas inversiones gringas condicionadas pende como espada de Damocles sobre el gobierno mexicano.
El episodio Venezuela va más allá de una invasión, la violación a una soberanía, la aprehensión de un dictador populista y fanfarrón, el apoderamiento del petróleo y el diferimiento a mediano plazo de la democracia es un mensaje a México, Cuba y otras naciones latinoamericanas.
Ya no serán los subsidiados golpes militares como en Chile y Argentina, serán operaciones de precisión para derrocar gobiernos sin el desgaste de una prolongada guerra armada. Tal vez no vengan por políticos de la 4T, pero sí sobre capos que no pudieron ubicar los cuerpos de seguridad locales y desmantelarán las estructuras de corrupción oficial.
Desoídos los llamados del multimillonario, preocupados por atender sus reclamos, el gobierno ha descuidado la política interior.
La consultoría Integralia marca riesgos importantes que deben evitarse para sobrevivir, más allá de los mandatos del Tío Sam: Será nocivo la concentración de poder por la reforma electoral, peligra la renegociación del T-MEC por la incertidumbre jurídica, es mala señal la retracción de la inversión extranjera en energía, telecomunicaciones e infraestructura.
Otro riesgo que quita el sueño al gobierno mexicano es que está latente la intervención norteamericana; que se incrementan las protestas sociales -Generación Z-; no debe continuar la mala relación gobierno-empresarios.
Hay otros puntos cruciales: Traerá un enorme desgaste la politización del Poder Judicial y la amenaza de sentencias cercanas al pueblo que afectan a empresas.
Otros tópicos importantes es frenar la pérdida de la gobernabilidad; acabar con la incertidumbre empresarial por las reformas que vienen, además de que Petróleos Mexicanos (Pemex) continúa como un lastre riesgoso para el país.
Así como desoyeron los llamados del lobo republicano, esperemos que no cierren los ojos a lo que sucede en el Estado islámico de Irán, donde a pesar de un gobierno totalitario y represor, la sociedad está dispuesta a desafiar la imagen de su líder teocrático.
México vive una profunda crisis estructural que puede provocar un estallido social no previsto por el gobierno * El problema no es ya de humor social, sino de hartazgo ciudadano * La irrupción de la Generación Z es un primer llamado a evitar la autocracia del poder
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Más allá del distópico filme “Cuando el destino nos alcance”, donde la oligarquía en un régimen totalitario fabrica galletas a base de cuerpos humanos para alimentar a la población, México vive una profunda crisis estructural que puede provocar un estallido social no previsto por el gobierno. Desoyó el despertar de la Generación Z y sus inconformidades, así como el descontento de la población por la violencia y corrupción que generan el crimen organizado y el latrocinio de los políticos de la 4T.
Cebados en las supuestas bondades del proyecto político del obradorato, en el método mesiánico para administrar la pobreza y el deseo de perpetuarse en el poder mediante el clientelismo electoral de los programas asistencialistas, las autoridades han descuidado la implementación de verdaderas políticas públicas que generen crecimiento, desarrollo y bienestar.
El no tan lejano destino apocalíptico lo niegan en este sexenio, pero con más de un año en el timón de la nación, México sufre el estancamiento de la economía y las expectativas de recuperación son escasas.
Y es que no se vislumbra el control de la inflación, hay poca inversión por falta de certeza jurídica y mayores costos para las empresas.
Pemex tiene una deuda de cien mil millones de pesos -convertida en deuda pública-, y adeudos a proveedores por 500 mil millones de pesos; la CFE mantiene incertidumbre en las reglas de inversión, hay freno a la participación privada y no cuenta con proyectos para ampliar la infraestructura. La deuda pública se incrementó en 53.6 por ciento del PIB.
Con cifras engañosas, venden la idea de que somos el segundo país con menos desempleo, cuando la realidad es que esa numeralia incluye el desempleo informal -que soporta el sesenta por ciento de la economía nacional, sin pagar impuestos y sin salarios justos ni prestaciones-, por el contrario, se incrementó el desempleo y el año pasado se registró la mayor pérdida de fuentes de trabajo en la historia, luego del cierre de 24 mil 367 negocios formales.
El empresario farmacéutico Xavier González Zirión hizo un descarnado, pero realista pronóstico para este año: Vaticinó un crecimiento de entre 0.5 y 1 por ciento, una inflación del 4.2 por ciento, mayor recaudación, pero que no alcanza para cubrir el déficit púbico, salario mínimo que acaba con la competitividad empresarial y estarán en riesgo 500 mil empleos. El endeudamiento interno será de 1.8 billones de pesos.
A pesar de ello, tuvo confianza en que, con la confluencia de esfuerzos de todos los sectores sociales, se logre el cambio, porque no hay sociedad que aguante tanto.
El problema no es ya de humor social, sino de hartazgo ciudadano. La irrupción de la Generación Z es un primer llamado a evitar la autocracia del poder, que recuerden las recientes manifestaciones en Irán, la mayor expresión de descontento desde las revueltas de 2022; son protestas por crisis económica y rechazo político al Estado islámico, la proclama fue “muerte al dictador”.
El tigre anda suelto, ¿el destino nos alcanzará?
APOSTILLA
El gobierno de la ciudad estableció una nueva política de recolección de basura con la finalidad de ordenar los desechos, frenar el efecto invernadero y contribuir a disminuir el calentamiento global.
Sin embargo, esta estrategia puede fracasar si no se cuenta con un programa integral que propicie una cultura ciudadana de limpieza urbana.
La recolección debe ser consecuencia de la toma de conciencia de no ensuciar nuestro espacio vital.
Alguien dijo, la ciudad más limpia no es la que tiene más camiones recolectores ni más barrenderos, sino la que tira menos basura. Ese es el quid del asunto.
Mientras el gobierno no aliente la cultura ciudadana de no ensuciar calles, banquetas, parques y espacios públicos, de nada servirá ordenar la recolección.
Por otra parte, ¿se cuenta con la infraestructura para esa recolección, se tienen los camiones con los contenedores para cada tipo de desperdicio, se ha capacitado a los trabajadores de limpia para que ya no avienten indistintamente al mismo depósito la basura, ya metieron en cintura al líder de los barrenderos para que cumpla con sus obligaciones y no grille para ser líder de los burócratas?
De no cumplir con esas premisas, veremos la negativa de llevarse la basura, pero cada vez habrá más tiraderos en calles y lotes baldíos.