Reforma electoral es el instrumento presidencial para el ocaso del sistema político * La iniciativa sólo atenderá los apetitos incumplidos del tlatoani tabasqueño, quien, por sus ambiciones megalómanas, anhela perpetuar una Presidencia imperial
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
La reforma electoral presidencial que viene, una más desde 1946 cuando se crearon los partidos políticos nacionales, sólo busca regresar el control de las elecciones al gobierno para perpetuarse en el poder.
Con ello se endurece el régimen presidencialista y sepulta al sistema político mexicano que, a pesar de todas sus fallas, permitió una imperfecta democracia, un sistema pluripartidista, una Presidencia acotada por contrapesos constitucionales, la división republicana de Poderes y mecanismos legales para frenar los abusos de poder y alentar la defensa ciudadana ante actos injustos del gobierno federal.
Las iniciativas de un gobierno reformista, como los de la 4T, sólo atentan contra la verdadera democracia y avanzan hacia el autoritarismo mediante un poder Ejecutivo omnipresente, omnipotente y omnímodo.
Se debilitan el pluripartidismo y la representación de la oposición en el Legislativo, se desalienta la participación de los institutos políticos, así como la presencia de la sociedad civil y se fortalece el partido hegemónico.
Todas las organizaciones políticas en el mundo buscan acceder al poder y mantenerse en él, pero a diferencia de nuestra experiencia, lo hacen para implementar un proyecto de gobierno que posibilite el desarrollo y bienestar de los gobernados mediante el establecimiento de políticas públicas factibles que doten a las familias de servicios públicos eficientes, den certeza jurídica a sus representados, garanticen la seguridad pública, resguarden la vida y patrimonio de todos; oferten empleos, den educación de calidad, establezcan un sistema de salud eficiente y proporcionen vivienda digna, entre otras obligaciones del Estado.
Pero también hay regímenes que quieren el poder por el poder mismo, donde lo que menos interesa es satisfacer las necesidades de los votantes y se olvidan de cumplir las promesas de campaña.
Únicamente importa la connivencia con los poderes fácticos que posibiliten la permanencia en el poder.
Por supuesto que muchos de los gobiernos autoritarios o totalitarios llegan por la vía del voto, no siempre lo hacen por golpes de Estado, guerras civiles, rebeliones o asonadas militares.
Hitler ganó en Alemania en las urnas, Erdogan en Turquía.
Otros dictadores se han mantenido en el poder mediante elecciones fraudulentas como Hugo Chávez, Nicolás Maduro o Daniel Ortega.
Aunque no se conoce el verdadero espíritu de la reforma electoral que se propondrá esta semana y a la que abyectos legisladores han adelantado aprobarán sin quitarle una sola coma, es de suponer que esa iniciativa sólo atenderá los apetitos incumplidos del tlatoani tabasqueño, quien, por sus ambiciones megalómanas, anhela perpetuar una presidencia imperial.
La misión es refrendar un partido de Estado, hegemónico, que gane todos los comicios mediante procesos electorales controlados por el propio gobierno.
Por si lo anterior fuera poco, quieren la aniquilación de los partidos opositores al quitarles el financiamiento público -¿quién dijo que las verdaderas democracias son baratas?-.
Y ya encarrerados, también quieren aniquilar la figura de los legisladores de representación proporcional, le apuestan al Congreso uniforme, al carro completo.
Esa es la verdadera intención de la reforma, concluir la obra inacabada del mesías. El populismo ad perpetuam. Esa es su desiderata.
Cada día nos alejamos más de la democracia y vivimos los últimos días del sistema político mexicano que dio estabilidad al país por décadas, después de la Revolución Mexicana, convertida en nación de instituciones.
Luis Farías Mackey escribió en su libro, ¿Cómo llegamos aquí?, lo siguiente: “Estamos aquí porque en el 68 no quisimos o no pudimos cambiar in sistema que surgió para pacificar el traspaso del poder, no para formar ciudadanos ni democracia.
“Hoy más que nunca (2025) ahí seguimos, con una salvedad: su traspaso ya no civilizado ni político, podrá ser formalmente electoral, pero ni es ciudadano ni es democrático, mucho menos libre o pacífico. Vivimos un populismo polarizante, iliberal y autoritario.
“La supremacía constitucional es ahora una especie de infabilidad de la mayoría, la reforma judicial fue la muerte de la división de Poderes y de la República, además de la justicia”.
La reforma electoral nos aleja de la democracia y nos acerca a un sistema político totalitario.
Es fundamental que el Estado convoque a la unidad nacional y prepararnos para un nuevo orden social * A basarse en el diálogo inclusivo para acabar con las confrontaciones, erradicar la corrupción y fortalecer la democracia * Un país con seguridad, certeza jurídica, empleo, salud y educación hará grande a México
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
Si bien es cierto que una golondrina no hace verano, pareciera que hoy los astros se alinean en favor del régimen. Más allá de las cifras sobre la incidencia delictiva, es significativo que haya mejorado la percepción ciudadana de seguridad en la encuesta trimestral del INEGI.
Después de mucho tiempo, la población que se siente insegura dejó los valores de los sesenta por ciento, para ubicarse en el rango del 59 por ciento, aunque se agudizó la violencia política y las agresiones a comunicadores.
Para mantener o mejorar la sensación de seguridad debe implementarse una bien definida política de prevención y avanzar en el combate a la impunidad, la cual hoy es del 96 por ciento.
BUENAS NOTICIAS
Asimismo, la inflación mejoró, se aleja del acumulado 4 por ciento y cede la presión sobre los precios de la canasta básica.
También del norte llegan buenas noticias: acaba el veto al ganado mexicano, se reconoce que la lechuga mexicana no provoca la diarrea explosiva y nuevos aranceles no afectarán a más productos nacionales, pese a que todavía faltan muchas negociaciones para definir un modificado tratado comercial con la Unión Americana.
PRESUPUESTO MILLONARIO EN EL SECTOR SALUD
Otro aspecto positivo en las políticas públicas es el anuncio de una inversión multimillonaria para la construcción, modernización y mantenimiento de la red hospitalaria en el sector salud.
Pero para acercarnos al modelo danés, no sólo es necesario contar con más nosocomios, sino habilitarlos con equipo tecnológico, quirófanos bien acondicionados, instrumental suficiente y, sobre todo, abasto real de medicamentos y vacunas.
Son necesarias más clínicas e instalaciones de tercer nivel o de especialidades, pero es muy importante, vital, que en los presupuestos de los años venideros se contemple y garantice el mantenimiento de la infraestructura sanitaria con recursos humanos calificados para atender la demanda de salud en una cobertura universal, como se anunció.
A DETONAR EL CRECIMIENTO ECONÓMICO
Nuevas inversiones y más gasto público en infraestructura pueden detonar el crecimiento económico, pero queda como asignatura pendiente frenar el desempleo y crear más plazas en el comercio formal para ocupar una mayor fuerza laboral.
En este nuevo impulso no puede ser el comercio informal el motor de nuestra economía, que hoy representa casi el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
La administración debe materializar las anunciadas inversiones y acabar con el terror fiscal y la falta de certeza jurídica.
POR LA EXCELENCIA ACADÉMICA
La educación es importante generador del desarrollo nacional con la formación de profesionistas mejor preparados que se puedan incorporar a un mundo global más tecnificado.
Para lograr lo anterior, se requiere de educación de calidad y abandonar la enseñanza ideologizante que sólo forma mano de obra barata; sólo así se puede abatir la deserción educativa y disminuir el rezago en la materia.
Hay que ponderar la excelencia académica. Gran avance es evitar el uso indiscriminado de las redes sociales a temprana edad y supervisar el uso de la Inteligencia Artificial.
FIN A LA POLARIZACIÓN
Ahora que están alineándose los astros, es fundamental que el Estado convoque a la unidad nacional, prepararnos para un nuevo orden social, que más allá de ideologías se acabe con la polarización y se haga más participativo al ciudadano de la calle en la formulación de las políticas públicas, sobre todo atender la demanda de menos inseguridad en la vía pública, el transporte y las carreteras.
Un país con seguridad, certeza jurídica, empleo, salud y educación hará grande a México.
Un nuevo orden social, basado en el diálogo inclusivo, acabará con las confrontaciones, erradicará la corrupción y fortalecerá la democracia.
Es una buena oportunidad que no puede desaprovechar el gobierno federal.
APOSTILLA
Algunos medios han cuestionado ciertas compras -por supuesto que con sobreprecio- de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en productos como placas para chalecos antibalas (en 2026 se adquirieron más de 60 mil unidades), espoletas para granadas y telas, entre otros.
¿Por qué no plantear un cambio en el modelo de los entes fabriles, los cuales han demostrado ser poco eficientes y resultan más costosos los artículos acabados?
Recordemos el caso de éxito de la Secretaría de Marina (Semar) y de otras instituciones que han dejado de fabricar directamente para enfocarse en la adquisición de productos terminados.
Este modelo puede observarse en proveedores como Protactic, entre otros, que durante varios sexenios han ofrecido mejores precios, lo que genera un ahorro considerable para las instituciones y fortalece las cadenas de suministro y las hace más eficientes.
También en la Carta Magna está la figura de indulto presidencial * El expresidente Andrés Manuel López Obrador es quien más uso político del término hizo para exaltar la crispación social contra sus antecesores, a quienes les endilgó, como a todo opositor a su proyecto, el sambenito de traidores al pueblo, además de responsabilizarlos de saquear al país
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
La polarización social provocada por el gobierno, la maniquea narrativa oficial para justificar los yerros en la conducción del país y las supuestas bondades o logros de un trasnochado populismo setentero han subido al debate público el ignominioso delito de traición a la Patria, contemplado en la Carta Magna.
Es una conducta que contempló, dada nuestra experiencia histórica, la pena de muerte.
Desde nuestra independencia, las ambiciones de poder provocaron continuos golpes de Estado, asonadas militares, complots civiles, invasiones extranjeras y traiciones entre grupos.
Ello devino en inestabilidad política y social, por lo que los constituyentes implantaron desde la Ley Suprema el más severo de los castigos: la pena capital, aunque también contemplaron la figura del indulto presidencial.
Al derrocamiento del segundo imperio mexicano, fueron fusilados en el Cerro de Las Campanas Maximiliano de Habsburgo y los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía -otrora honrados cadetes del Colegio Militar- por los delitos de traición a la Patria y a la soberanía nacional.
En el transcurso de la historia, se modificó el precepto para derogar la pena de muerte y sólo mantenerla para el Ejecutivo en turno.
Hoy es tan laxo el término que ha dejado de tener un sentido patriótico, de defensa de la soberanía y de la seguridad nacional, lo que ha servido como pretexto para el cachondeo político y argumento falaz de ataque, descalificación, confrontación, estigmatización y alentar la visión maniquea de la realidad.
La 4T incorpora la figura del renegado -como los irlandeses sacrificados o herrados que defendieron a México-, sólo falta que a los opositores les marquen con hierro candente la R.
Además, hacen uso político del argumento para encubrir sus propias fechorías. Versión moderna de “al ladrón… al ladrón”.
El tlatoani tabasqueño es quien más uso político del término hizo para exaltar la crispación social contra sus antecesores, a quienes les endilgó, como a todo opositor a su proyecto, el sambenito de traidores al pueblo, además de responsabilizarlos de saquear al país, lo cual no deja de ser cierto, aunque hoy también lo hacen -pero el PRI robaba más-, aunque nunca formalizó las denuncias, sólo era un recurso retórico que respaldaba su narrativa y mantenía la irritación de la gente que encontraba a los responsables de todos sus males.
El expresidente lanzó acusaciones contra sus colegas -curiosamente nunca menciona a Luis Echeverría Álvarez o a José López Portillo, seguramente porque son sus ideólogos, a pesar de que la “docena trágica” fue una de las épocas más desgraciadas de México-, incluso llegó a la consulta popular para ver si la gente quería que se les juzgara, sabedor de que no votarían en improvisado proceso. Puro cachondeo político.
Este régimen, agobiado por las presiones externas de la Casa Blanca, la sospecha de su colusión con el crimen organizado, la evidente corrupción de sus políticos, rebasada en su estrategia de control de daños y de comunicación recurre al sambenito de la traición a la Patria, argumento que no es nuevo, ya que se utilizó cuando el republicano sugirió la intervención directa para eliminar a los barones de la droga, considerados terroristas.
Muchos mexicanos pidieron considerar la posibilidad y de inmediato vino el anatema: traidores, vendepatrias y se envolvieron en el llamado patriotero y reiterado petate del muerto: ¡mexicanos al grito de guerra!
Ante tanta adversidad, ahora hacen uso faccioso y político de la justicia. Con una juez de consigna, de esa del acordeón, encarcelaron al exgobernador de Baja California y empresario Ernesto Ruffo Appel por defraudación fiscal y delincuencia organizada.
Pero qué curioso, nada que incomode a los creadores del huachicol fiscal y la corrupción en aduanas. ¡Viva México, cabrones!
APOSTILLA
Sólo como dato curioso. En el siglo XXI, ha habido 13 indultos presidenciales.
Vicente Fox Quesada otorgó ocho a militares, a quienes computó la pena de muerte por 20 años de prisión.
Felipe de Jesús Calderón Hinojosa otorgó cuatro; destaca el caso de Antonio Ortega Gallardo, acusado sin pruebas en un juicio viciado y violatorio de los derechos humanos.
Enrique Peña Nieto otorgó uno, el del profesor chiapaneco Alberto Patishtán.
Por cierto, qué raro, pero el inquilino de Palenque no otorgó ninguno, pese a ser una promesa de campaña para, supuestamente, corregir tantas injusticias. Una más de sus mentiras.
La expresión clásica del conductor Ángel Fernández al principio de su narración * Sin duda, el balompié femenil ha evolucionado en las últimas seis décadas, se ha ganado su lugar en el deporte organizado, incluso su estructura corporal se ha transformado y hoy son más altas, más fuertes físicamente e incluso corren, muchas veces, más rápido que sus colegas varones * El futbol femenil, ¿deporte o negocio?
OCTAVIO CAMPOS ORTIZ
En este fin de semana se acabará la euforia de la pasión del futbol y regresaremos a nuestra TRIste realidad.
Un cuestionado organismo internacional del balompié, organizador del evento cuatrianual, se dedicará a contar y distribuir las billonarias ganancias que le dejará el negocio del futbol.
Las grandes figuras y sus selecciones regresarán a sus países a jugar los torneos y copas tradicionales.
Afición y gobiernos quedarán endeudados y tendrán que trabajar duro para cubrir esos déficits públicos y privados.
Mientras tanto, en Suiza ya se ideará el entramado para repetir la hazaña financiera en Marruecos.
Tras bambalinas, se asoma ya el próximo certamen futbolero femenil. Se disputará por primera vez en Sudamérica: Brasil.
Participarán 34 países y la final se disputará en el Maracaná, renovado para la contienda global masculina de 2014. Mientras en el país del norte de África inician la construcción de estadios, aeropuertos, carreteras, hoteles e infraestructura urbana para albergar la próxima pasión futbolera, las deportistas disputarán sus encuentros en los mismos cosos que vieron destacar a James Rodríguez, Lionel Messi, Thomas Müller, Arjen Robben, Manuel Neuer, Keylor Navas y Guillermo Ochoa hace doce años.
Sin duda, el futbol femenil ha evolucionado en las últimas seis décadas, se han ganado su lugar en el balompié organizado, incluso su estructura corporal se ha transformado y hoy son más altas, más fuertes físicamente e incluso corren, muchas veces, más rápido que sus colegas varones.
Tienen agilidad y técnica para dominar la pelota, pero la batalla ha sido dura y poco reconocida socialmente.
Lograron la igualdad de género, aunque todavía hay discriminación, acoso deportivo, laboral, sexual y desprecio por su profesión, la cual muchos consideran terreno de machos, como dijera el célebre comentarista Ángel Fernández, es “el juego del hombre”.
Hace más de cinco décadas, once mujeres hicieron historia. En el campeonato internacional celebrado en México, la selección femenil se alzó como subcampeona en un estadio Azteca abarrotado.
Las Pioneras del 71 fueron Yolanda Ramírez, Lourdes de la Rosa, Irma Chávez, Martha Coronado, Bertha Orduña, Elvira Aracen, Elsa Huerta, Silvia Zaragoza, Sandra Tapia, Lupita Tovar, Alicia “La Pelé” Vargas y María Eugenia “La Peque” Rubio, ente otras.
Sin embargo, nunca se les reconoció, incluso sufrieron persecución, así como al cuerpo técnico que las llevó de la mano, quienes fueron cesados.
Media centuria después, el futbol femenil se entroniza, aunque no se ha quitado la jettatura de ser la sombra del balompié varonil, ni ha terminado la discriminación, el desprecio de colegas y directivos, incluso el acoso, como el sufrido por la capitana española Jennifer Hermoso, a quien, en agosto de 2023, el entonces presidente de la Real Federación Española de Futbol, Luis Rubiales, la besó sin su consentimiento durante la entrega de medallas a las campeonas en Australia.
La indignación de jugadoras y sociedad en todo el planeta provocó la creación del movimiento # Se acabó.
El reto de todas las jugadoras de futbol, llanero u organizado, es exigir respeto, igualdad y reconocimiento a su actividad deportiva. Gobiernos y federativos deben impulsar el deporte y no el negocio.
Ojalá que, en Brasil, como en posteriores Copas, se preocupen porque las mujeres cuenten con instalaciones dignas, nuevas, no reciclaje de desperdicios de los torneos varoniles y que esos encuentros se vean como justas deportivas y no como business.
APOSTILLA
La propia autoridad legitima y alienta la informalidad. La dueña del ahora famoso pato Merlín, dedicada a la venta de botellas de agua y refrescos en el perímetro de la Alameda y por el Metro Balderas, actividad que encuadra en el comercio informal, ya que por su negocio no paga impuestos ni tiene un salario fijo o prestaciones.
Lo mismo ocurre con quienes generan casi el 60 por ciento de la economía nacional. Pero como Merlín se convirtió en una mascota casi oficial y le permitió al gobierno federal la manipulación propagandística, decidieron apoyar a la señora Gómez para darle una vivienda.
Si realmente se quiere ayudar a esa familia, ¿no sería más conveniente incorporarla a una actividad productiva en el comercio formal, darles capacitación y acceso a los créditos de microempresas o garantizar la educación de calidad de sus hijos para que en el futuro cuenten con una profesión que les permita un mejor nivel de vida, aunque se les critique después de “aspiracionista”?
En ese esquema también merecen una vivienda quienes venden piratería, clones, fritangas o los vagoneros del Metro.
No ayuda al crecimiento del país el uso político de personas o mascotas.