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LA FERIA

Los escándalos del momento, la oportunidad de oro para tomar las riendas

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A deshacerse de tanto lastre y de los traidores * Si no lo hace la Primera Presidenta, pone en riesgo su gobierno… y al país también, pues el Tío Sam no es de fiar

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Mucho miedo.

En aquél Autlán de principios del siglo pasado, contaba la abuela Elena, que un tío suyo dijo a su hijo mayor que se entregara o él lo entregaba, por una fea fechoría que había cometido y andaba averiguando el Tomasón, alcalde de huarache que a tiros impartía justicia pronta y expedita.

Y el hijo le contestó que no sabía que su padre era traidor, pero él lo atajó: -El traidor eres tú, lo que hiciste traicionó a toda la familia -huyó.

El Tomasón regresó con el cadáver atravesado en una cabalgadura. El tío lo enterró en el monte, sin decir dónde. No se volvió a hablar de él. Historias de rancho.

 

LEALTAD MÁXIMA

Hay cosas que todos sabemos qué son, aunque no nos hayamos detenido a reflexionar en ellas. Un caso es la lealtad. Todos entendemos qué es y todos rechazamos su contrario, la deslealtad.

Los pensadores de la antigüedad nada dijeron de la lealtad, tal vez porque de tan obvia, les pareció innecesario su estudio y enseñanza; y sí, es muy evidente: sin lealtad no hay matrimonio, no hay filiación, no hay sociedad, no hay nada, ni ejércitos ni empresas, nada… ni futbol.

Ahora hay por ahí unos que no parecen pensar mucho o que piensan torcido, que se atreven a decir que la lealtad no es una virtud ni un valor sino un patrón de conducta… bueno, que aprovechen.

Es de no creerse a qué extremos se llega intentando erradicar la religión en general y el cristianismo en particular, porque al menos en Occidente, se profese o no alguna fe, todo está empapado en cultura cristiana, herencia indeleble de Roma al mundo… en fin, cada quien.

La cabeza más clara de nuestra especie, opina este menda, el inmenso Tomás de Aquino, no trata explícitamente sobre la lealtad, pero sí sobre la fidelidad, su hermana gemela, y dice (a brocha gorda) que es honrar la palabra dada y los compromisos honestos contraídos, contribuyendo a la convivencia y al bien común, al ser firme cumplimiento de lo justo. Y le cerró la puerta a los que, siendo cómplices, se creen leales. ¡Listo!

Sí, la lealtad no es esa ‘omertà’ de delincuentes de la mafia en todas sus presentaciones -Cosa Nostra, ‘Ndrangheta, Camorra, Sacra Corona Unita, Società Foggiana, la más brutal-, sino la original ‘omertá’ de los sicilianos del siglo XVI, ese no cooperar, colaborar ni informar nada nunca a la autoridad, resistiendo al gobierno español invasor.

Y por cierto, para su acervo del saber inútil, parece que ‘omertà’ es palabra derivada del siciliano ‘omu’ -hombre-, derivada por imitación de la ya en desuso palabra española “hombredad”, hombría…  feministas, absténganse.

En todo, pero muy destacadamente en la cosa pública, en política, la lealtad es un valor básico, no esencial porque no hace la lealtad lo que es la política, pero sí fundamental. Si la traición es siempre despreciable, en política es infame.

Pero hay que andarse con cuidado, porque hay casos en que se da una legítima lealtad a corrientes de pensamiento político que por más equivocadas, inicuas o malvadas que nos puedan parecer, suscitan la fidelidad de algunos y a veces de muchos, que las abrazan creyéndolas correctas.

Un ejemplo para ahorrar explicaderas: el nazismo, ideología fascista enemiga frontal del marxismo, del comunismo (no son lo mismo), de la democracia, antijudía (no diga antisemita, por favor, los árabes también son semitas), partidaria del racismo y la eugenesia, fue en su momento un credo aceptado por no pocos países y pueblos enteros (aunque ahora lo nieguen).

Bueno, pues leales y fieles nazis, se opusieron al atropello a los judíos, al exterminio, al holocausto, eran nazis, no criminales y por eso es que tuvieron que construir cámaras de gas: los soldados se rehusaban a hacer de matarifes. Lealtad a la causa equivocada, a la luz de lo que ahora ya sabemos, no en su momento. Y lo mismo con el estalinismo, ese comunismo asesino y vil que contaba con la veneración de millones, hasta que se supo la verdad, pero mientras, fueron leales, válidamente leales.

Todo esto a cuento de la lealtad todo terreno de la Presidenta Sheinbaum a su antecesor, a la parentela del tipo, sus cercanos operadores políticos o ni eso, sino simples bandidos que estuvieron (y están), al servicio del cuatrotero mayor.

Es muy respetable la manera de pensar de la señora, el izquierdismo lo trae en su ADN, y también se debe aceptar sin malas caras su lealtad a Morena.

Pensemos como pensemos los que no pensamos como ella piensa. Es legítima su lealtad a sus ideas y al partido al que pertenece.

Pero, a ver, si la dama de Palacio, se entera que aparte de como todos entendemos la lealtad, es palabra originada por ahí del siglo XVI, derivada del latín ‘lex’, ley, sí, la lealtad en nuestro idioma, antes significaba apego a la ley.

La lealtad termina donde empieza lo ilegal, lo ilegítimo, lo indebido. Por eso el solemnísimo juramento ante el Congreso y la nación, al asumir la presidencia de este país, es cumplir y hacer cumplir la ley, esto es: la lealtad máxima.

Por la manera en que parece que la señora Sheinbaum entiende la lealtad, es que asume indebidamente el papel de defensora oficiosa de su mentor y del tropel de corruptos, deshonestos, dislocados y torcidos del entorno más cercano, personal y político, de quien ella admira tanto. O teme.

Los escándalos del momento son la oportunidad, tal vez irrepetible, para que doña Sheinbaum tome las riendas y se deshaga de lastre y traidores: quitar del liderazgo en el Senado a Adán Augusto López; echar de Gobernación a Rosa Icela Rodríguez.

También quitar a Mario Delgado de Educación Pública; a Raquel Buenrostro de la Función Pública; a Ariadna Montiel de la Secretaría del Bienestar; al indefendible Octavio Romero Oropeza, hoy en el Infonavit después de desvalijar Pemex.

También quitar a algunos gobernadores, por lo menos a Rubén Rocha de Sinaloa… y por supuesto sacar a Andy de Morena. Sin raspar al de Macuspana.

Si no lo hace pone en riesgo su gobierno… y al país también. El tío Sam no es de fiar.

La Presidenta puede, es cosa que quiera, a menos que tenga razón el fétido Trump y tenga miedo, mucho miedo.

 

LA FERIA

Solicitar la detención provisional con fines de extradición no viola la soberanía

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EU respeta el tratado que tiene firmado con México * El Tío Sam trae entre ojos a un florilegio de morenistas de andanzas, legisladores, funcionarios y gobernadores, todos con expedientes en Estados Unidos por sus vínculos con el crimen organizado

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Todo se derrumbó.

Era chamaquita la abuela Elena la vez que llegó a galope tendido uno de sus tíos y rayando el caballo, desmontó para entrar corriendo a la casa y preguntar al papá de ella qué problema tenía Martín, otro de sus tíos, y contaba que su papá respondió: -Ya ninguno, está muerto -bueno, visto así, ya no tenía ningún problema (se había robado una chamaca, otro día le cuento).

 

DESESPERACIÓN

Algo anda mal. La Presidenta no es tonta y no siéndolo no se entienden algunas cosas que dice, a menos que las diga segura de que nosotros, los gallardos integrantes del peladaje nacional, somos tontos. Entonces, sí checa, pero anda mal.

La Mandataria declaró: “Estuve viendo algunas publicaciones, ‘están poniendo a la Presidenta entre la espada y la pared’, falso, en México decidimos los mexicanos, para empezar, las y los mexicanos”. ¡Ay, doñita!

Primero: sí está entre la espada yanqui y la pared macuspano-cuatrotera. Punto. Eso lo entiende cualquier tenochca debidamente destetado.

Segundo: ¿qué tiene que ver el problemón que es la solicitud de aprehensión y extradición del gobernador de Sinaloa, el tal Rocha Moya, más un ¡senador! (y un puñado de colaboradores-cómplices), con que en México decidimos los mexicanos? Nada.

Y tercero: eso de que en México decidimos las y los mexicanos, es frase de chamaca en asamblea estudiantil… ¡ah!, con razón. En México, el gobierno decide y hace lo que le da la gana y “los mexicanos y las mexicanas” no somos ni lo último en que piensa. Le importamos un pito.

Como a doña Sheinbaum ya le gusta oírse (desabrido placer solitario), refiriéndose a lo de la CIA en Chihuahua y los indiciados de Sinaloa, dijo: “(…) estoy tranquila, sin ningún problema, por una cosa, es tiempo de la defensa de los principios y hay un principio que se llama soberanía y esa no se negocia”.

¡Dioses!, ¿de veras está tranquila?… que le tomen el pulso, que desayune antes de su Mañanera… que alguien haga algo. Imagínese al capitán del Titanic con el barco haciendo agua, decir “estoy tranquilo, sin ningún problema”. ¡Sálvese quien pueda!

Su explicación del por qué está así, sosiega y serena, es que se apresta a defender la soberanía. Como para jalarse los pelos.

Señito, si un país solicita la aprehensión con fines de extradición de mexicanos, acusados de narcos, está respetando la soberanía y el tratado que tienen firmado con nuestro país. Interpretarlo al revés es poner los bueyes tras de la carreta. Si esa fuera la lógica de la dama del bastón de juguete, en serio, algo andaría muy mal.

Pero no, no es así, ha quedado dicho, no es tonta, claro que entiende. Pero es muy mala mentirosa y en eso se nota mucho su carencia absoluta de oficio político.

Por nuestro lado, no nos hagamos tontos, todos sabemos que la señora sabe de las andanzas del Rocha Moya & Cía.; lo sabe por formar parte del cuatroteísmo y ahora, por tener acceso a la información de los servicios de inteligencia (espionaje), del gobierno. El problema es que también lo sabe el mundo.

 

PORFIRIO MUÑOZ LEDO LO SABÍA

En junio de 2022, ante la Comisión Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, compuesta por 72 partidos políticos de 30 países, Porfirio Muñoz Ledo dijo:

“Debe entender Andrés Manuel López Obrador que su contubernio o alianza con el narco no es heredable (…), pretende heredar al sucesor un paquete de poder que combinaba la autoridad institucional, los recursos federales y el apoyo del crimen organizado (…). A México le ha explotado una bomba en el jardín, desde 2019 o 2020, México dejó la transición democrática y está iniciando una reversión autoritaria con un nuevo rey de la selva: el crimen organizado (…). Yo le llamo narco-Estado, yo le llamo narco-gobierno”.

No lo dijo un fifí conservador de derechas, amigo del neoliberalismo, no, lo dijo Muñoz Ledo, un señor que formó parte del gobierno en seis sexenios; tres veces diputado federal; una vez senador y otra, diputado del Congreso Constituyente de la CDMX.

Porfirio fue un fundador en 1986 de la Corriente Democrática del PRI, con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, y junto con ellos y Heberto Castillo, fundador del PRD y su presidente de 1993 a 1996. Protagonista en la creación del IFE, hoy INE.

También presidente en 2006 del Consejo Consultivo del entonces candidato presidencial del PRD, el hoy Pejestorio. Cofundador de Morena y uno de los personajes centrales de la política mexicana por más de 70 años que el 1 de septiembre de 2018 puso la banda presidencial al ya Pejecutivo… y este señor siempre ingenioso, aparte de inteligentísimo, para referirse al gobierno cuatrotero, acuñó dos términos: narco-Estado, narco-gobierno. Y ya se les quedó.

Si doña Sheinbaum piensa que somos sus tarugos, está bien, sí somos, pero los representantes de 72 partidos políticos de 30 países no son sus mensos.

Y lo que dijo Muñoz Ledo en esa enorme reunión (y repitió en largas entrevistas), y publicó la prensa del mundo, lo sabe el Tío Sam. Y tampoco es su baboso.

La descarada defensa de doña Sheinbaum del Rocha Moya & Cía., con la coartada de que así defiende la soberanía nacional, es desesperación.

Sabe la señora del segundo piso, que los EU traen entre ojos a un florilegio de compañeros suyos de andanzas, legisladores, funcionarios y gobernadores, todos con expedientes en los EU por sus vínculos con el crimen organizado.

Y que si Rocha Moya, de 76 años de edad, acaba en manos de autoridades yanquis, va a soltar la sopa, toda la sopa, cualquier condena en su caso es cadena perpetua, y se le va como hilo de media su partido y claro, su gobierno. Lo sabe con precisión, no nos hagamos, señito.

El viernes 1 de mayo pasado hizo oficial la FGR que Rocha Moya está más limpio que un pañalito del Niño Jesús. Falta que la Casa Blanca se trague el cuento.

La Presidenta defiende lo indefendible y arriesga al país. Los yanquis no son dejados, pueden estallarnos el T-MEC al no ser socios de fiar, y meternos en un viacrucis de aranceles.

Mientras Sheinbaum defiende a su facción, ya cada vez más gente tararea aquella de Emmanuel: “Todo se derrumbó”.

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LA FERIA

Morena lo tiene todo y… ¡puede perder!

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La 4T debe tomar en cuenta lo que pasó en las elecciones de Hungría * Las elecciones se pueden perder desde el momento en que se seleccionan los candidatos, sin hacer política

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Primera perdedora.

Tío Martín tenía un abarrote que era una mina de oro. Ya viejo, tía Lupita, su esposa, de las de Toluca, molió de un hilo para que se retirara y dejara al frente a su hijo, Martincito (cuarentón). Acabó cediendo.

Se fueron a pasar un año a Oviedo (él decía ‘Uviéu’), en Asturias, su tierra. En pocos meses, regresaron.

El contador de toda la vida del tío le escribió que el negocio estaba endeudado, la clientela escaseaba, los empleados hacían lo que querían y robaban.

Cortó por lo sano el tío, pagó deudas, cerró el negocio y ahora sí, para no volver, a Asturias… sin tía Lupita. Ni modo.

 

LO IMPOSIBLE PASA EN LA POLÍTICA

Cualquier equipo de futbol, pierde un partido. Puede ser de los mejores del mundo y ante otro medianito, perder (Mundial de Rusia en 2018: México 1-0 Alemania, para entendernos).

Lo que no puede suceder es que un equipo pierda si sus propietarios son dueños del estadio, los árbitros, los abanderados y que su equipo no tenga portería y la del equipo contrario sea del ancho de la cancha.

Perder así es imposible. Y pasa, en la política.

Comentamos hace poco la derrota inesperada, que se antojaba imposible, del autócrata húngaro Viktor Orbán, el pasado 12 de abril.

Ese tipo a lo largo de 16 años hizo todo para conservar el poder. Tenía todo: al instituto que organiza las elecciones, al tribunal que las califica; eliminó a los órganos autónomos que supervisaban y controlaban al gobierno; dominaba al Poder Judicial y con su supermayoría, al Parlamento que acomodó Constitución y leyes a su antojo, de él; y pero-por-supuesto, implantó programas sociales que le aseguraban clientela electoral y un enorme partido político -Fidesz- nutrido con recursos del erario.

El Orbán no dejó un cabo suelto: creó una nueva clase empresarial cómplice y compró la mayoría de los medios de comunicación (comprados, literalmente, y los que no, fueron sobornados o amenazados). Era invencible… y lo vencieron.

Lo vencieron por tres razones. Primera: el candidato ganador, Péter Magyar, salió del partido de Orbán, conocía por dentro al gobierno, en el que fue ministro, sabía sus secretos y los papaloteó.

Segunda: los partidos opositores se dejaron de cuentos y lo apoyaron todos, menos uno, de un tal László Toroczkai -a ver, pronúncielo-, que también jugó y consiguió un chisguete de votos, pero igual, Magyar ganó con 15% de ventaja sobre el Orbán.

La tercera razón es muy interesante: según los analistas de política europea (uno qué va a saber), hubo gente que votó por Magyar, claro, pero fue más la gente que votó contra Orbán; estaban hartos y salieron a votar: el 79% del padrón fue a las urnas. Así, sí.

Se lo comenté hace poco, Morena, los cuatroteros, han conseguido en menos de ocho años lo que Orbán logró en 16.

El martes pasado culminaron su control del INE (que sí se tocó, viera usted) y tienen ocho consejeros de los once del Consejo General; lo demás, ya lo tenían, Tribunal Electoral, Congreso, Poder Judicial y lo demás, no repitamos.

El paquete es para doña Sheinbaum. No puede perder, no debe perder, tiene todo… y puede perder.

La doñita sabe de política lo que este juntapalabras de física cuántica (exactamente nada). Ella ha sido empleada, parece que buena empleada. Ella ha sido dócil (por convicción). Y cuando ha hecho falta, ha sido cínica. Pero nada de eso asegura una correcta operación política.

La señora del bastón de juguete parece confundir la operación electoral con la política. Y es muy distinto.

Las elecciones se pueden perder desde el momento en que se seleccionan los candidatos, sin hacer política, rompiendo pactos, alianzas y también complicidades.

En el partido del Pejestorio (que no de ella) se hacen ajustes, se remueven mandos, empezando por la ab-so-lu-ta-men-te inútil Luisa María Alcalde, quien fue sustituida por Ariadna Montiel y dejó la Secretaría del Bienestar; otra morenista que tenía posibilidades era Citlalli Hernández, exsecretaria de las Mujeres, ambas, medianías si no es que nulidades políticas, sin tocar hasta nuevo aviso, del segundo puesto en importancia política de Morena, al otro ab-so-lu-ta-men-te inútil Andy, el junior del Pejeremías (por lo de las lamentaciones).

Que se ande con cuidado doña Sheinbaum en las elecciones intermedias, los 24 gobernadores de su partido (incluida la jefa de Gobierno de la CDMX) no se van a dejar mangonear tan fácil, no tanto por la soberbia propia de quien tiene mando, sino porque ellos, cada uno, tienen el pulso de la situación en sus entidades.

No será la primera vez que los gobernadores induzcan la derrota de su partido y de sus candidatos. Caso de estudio: la dolorosa derrota de Madrazo, cortesía de los gobernadores priístas.

Y para el 2030, que se cuide la ‘ñora del segundo piso, de entre sus filas va a salir uno que le quiere sacar canas verdes, por sus iniciales (seamos discretos), Marcelo Ebrard.

El otro frente que tiene abierto la dama de Palacio es con los EU, que en lo del crimen organizado no se conforman con delincuentes de monte, quieren cabezas (¡éntrele doñita!) y por la corrupción actual, estructural, del gobierno, de este gobierno.

El embajador en México de los EU, Ronald Johnson, en un evento en Sinaloa, afirmó que para que haya inversión, “el sector privado necesita certeza (jueces que no sean del Bienestar), seguridad y un entorno libre de corrupción”.

Y para no dejar a nadie con la duda, remató: “Sin estas condiciones las inversiones no avanzan”.

No es imposible que la poderosa maquinaria de mangoneo electoral que han armado los cuatroteros les alcance para ganar o perder poco en las elecciones intermedias de 2027, pero sin inversiones extranjeras reales, sin dinero fresco, la economía va a seguir declinando y para las elecciones del 2030, los actuales fanáticos de la 4T pueden dar el cambiazo, lo dieron en el 2000 y sacaron al PRI; lo dieron en el 2012 y sacaron al PAN; volvieron a darlo en el 2018 y sacaron al PRI.

¡Ay!, doña Sheinbaum, no sabe cómo duele un lanzamiento y peor, por ser la primera mujer Presidenta y la primera perdedora.

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LA FERIA

México, en la ruta del desastre

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En menos de 8 años los transformadores han cometido severos daños al país * EU hizo pública su exigencia a la Primera Presidenta de dar marcha atrás a la reforma del Poder Judicial; antes, en septiembre del año pasado, señalaron su desacuerdo también con la desaparición de los órganos autónomos, exigiendo sin anestesia un marco jurídico que garantice certeza

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Las puertas del infierno.

El esposo de tía Micha (Artemisa, la pobre) era tío Joaquín, un general que las señoras de Toluca decían que había sido muy guapo.

Tía Micha lo conoció en la Revolución cuando una banda de forajidos zapatistas entró a la fuerza a la hacienda de su papá (“rancho”, corregía el abuelo Armando), y después de darle una paliza y amarrarlo, ya se aprestaban a abusar de las señoritas (“y también de mi mamá”, corregía la tía), pero se oyó una vozarrona que detuvo el asunto: -¡Quietos!… ¿quién se quiere morir primero?  -y la tía, sus hermanas, sus papás y las criadas (que no es grosería), vieron a tío Joaquín, revólver en mano, sacar a golpes a los de su tropa… y la tía pensó: “yo con este me caso”. Lo demás imagínelo… nueve hijos.

 

EL CISNE NEGRO

Cuando en los países todo está mal, cuando nada abona a la esperanza, están en la peor posición, sujetos a que aparezca “el hombre” (ahora se debe decir “la persona”, por esa corrección política de palurdos e impostores). Sí, lo peor es esperar el milagro, el cisne negro.

Cisne negro se dice para describir la aparición inesperada de algo imprevisible a la vista de las circunstancias y su análisis, concepto de la autoría del filósofo libanés, Nassim Taleb, no anda uno robando.

Y pasa. Será raro, pero pasa. El cisne negro que más admira este menda es Mustafa Kamel Atatürk, quien después del desmembramiento del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial, hizo un ejército con bandas desorganizadas de deslealtad probada y -contra toda esperanza- consiguió la independencia de Turquía, derrotando al poderosísimo Reino Unido junto con Italia, Francia, Grecia y Armenia.

Eliminó el sultanato y como su primer presidente, fundó el moderno Estado turco (1923), democrático, eliminando para siempre la sujeción de la mujer al varón y reconociendo sus plenos derechos.

Su apellido se lo puso la Asamblea Nacional de Turquía, el 24 de noviembre de 1934, Atatürk significa Padre.

Otro cisne negro, casi desconocido y de no creerse, es Seretse Khama, de Botsuana, África.

Después de liderar la independencia de su país, el Reino Unido, en 1965, se presentó a elecciones, arrasó. Fue su primer Presidente y ganando elecciones, gobernó hasta su muerte en 1980.

Al llegar al poder, Botsuana, sin salida al mar, era el “país sin camino”, sin salida al mar, con 12 kilómetros de carreteras en un territorio del tamaño de Francia, el 70% de su territorio es el desierto del Kalahari (la “tierra de sed”, le llaman); con cero infraestructura, sin un hospital, sin escuelas, con un ingreso per cápita de 70 dólares al año… sin esperanza.

Khama erradicó la corrupción e impuso la administración correcta de las minas de diamantes. Implantó la democracia y las elecciones regulares y libres. Impuso -contra la oposición de los jefes tribales- el Estado de Derecho, la ley igual a todos y el mayor gasto posible en educación y salud.

Hoy en Botsuana el 21% de su PIB se destina a educación (México el 3.5%, por comparar) y el 15% en salud (nosotros andamos en el 2.6%).

Gobernó 14 años, hasta su muerte. El ingreso per cápita anual creció el 1,714%, y el PIB del país, cien veces (el 10,000%).

Transformó para bien a su país que hoy es el Estado de Derecho más antiguo y la democracia más estable y menos corrupta de África.

La ONU dice que Botsuana es “uno de los verdaderos éxitos del desarrollo económico y humano”. Sí hay cisnes negros.

Hay otros, falta espacio, por ejemplo, el emperador romano Aureliano, Bismark,  Mandela y algún otro (Macuspana, ¡silencio!).

Importa estar claros: eso es lo peor que le puede pasar a un país, depender de un cisne negro, de la inesperada aparición de un salvador.

Y peor todavía cuando la población de un país espera eso, el milagro, postura comodina, cobardona, bajuna.

Hoy, México, está en ruta de desastre. No lo ven así los pocos sinceros cuatroteros de buena fe, que sí hay en Morena y su gobierno, respetables por equivocados que estén, que están, pero son minúscula minoría, ese muégano se compone de una variopinta mezcolanza, amasijo de vividores, trepadores, cínicos, tránsfugas de otros partidos y pero-por-supuesto, ladrones, a gran escala, como nunca antes vimos.

No repetirá este menda los daños al país que en menos de ocho años han cometido los transformadores de la patria. Los sabemos.

Y da grima oír a algunos decir que ya Trump arreglará el país (¡vaya cisne negro!), o que seguro Ricardo Salinas Pliego se lanza y será presidente (¡dioses!), y hasta los que esperan que Guadalupe Acosta ponga orden.

México, hoy, todavía tiene arreglo. Sin esperar que el Altísimo se meta a la política mexicana, faltaba más.

Lo primero es convencernos y convencer a cuantos se pueda, de la importancia de ir a votar en el 2027, masivamente, para arrebatar a los demoledores de México el Congreso.

Luego, en 2030, repetir la dosis… ¿y por quién vamos a votar?… por el que no sea de Morena, a condición de que las organizaciones civiles mantengan una movilización continua, vigilando y exigiendo, sin tolerar que quien sea que sea Presidente, no cumpla con la restauración nacional.

Mientras tanto, el gobierno de los EU hizo pública su exigencia a doña Sheinbaum de dar marcha atrás a la reforma del Poder Judicial.

Ellos piden jueces independientes y calificados en México para proteger a sus inversionistas, para asegurar que el sistema judicial no se utilice contra ellos.

Antes, en septiembre del año pasado, los EU señalaron su desacuerdo con la reforma judicial y la desaparición de los órganos autónomos, exigiendo sin anestesia un marco jurídico que garantice certeza.

Nada bueno se le augura al gobierno de doña Sheinbaum, está a punto de enfrentarse a la inscripción de la entrada al infierno de Dante: “Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis” (‘Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate’).

Ya se le fue más de la cuarta parte de su periodo (18 meses y 17 días de los 72 meses de su sexenio) y sigue leal al Pejestorio, no a México.

¡Ay, señito!, está llamando a las puertas del infierno.

 

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