Los últimos años para los Cowboys han significado fracasos en postemporada y decisiones inverosímiles por parte del área administrativa * Si los Jones no quieren abrir la chequera, habrá una fila de decenas de equipos que pagarán por hacerse de los servicios de Micah Parsons
DIEGO CASTILLO
Ya está de regreso la NFL con todos los equipos reportándose a sus respectivos campamentos de entrenamiento.
Es justo el momento para sentar bases rumbo a la temporada y es justo cuando el optimismo suele abundar con la esperanza de una nueva aventura en el emparrillado.
Los únicos que no pueden dejar de tropezar con la misma piedra son los Jones, padre e hijo, Jerry y Stephen.

Desde hace más de treinta años no ganan un Super Bowl, vamos, ni siquiera han podido regresar a un campeonato de conferencia.
Los últimos años para los Cowboys han significado fracasos en postemporada y decisiones inverosímiles por parte del área administrativa.
El ejemplo más reciente y el que hoy trataremos es la situación contractual de Micah Parsons.

Micah Parsons es el mejor jugador de Dallas y lo ha sido desde que fue seleccionado en primera ronda del draft colegial en 2021.
En sus primeras cuatro temporadas ha acumulado 52.5 capturas de quarterback.
Sólo Reggie White registró más capturas en sus primeras cuatro temporadas. No por nada, el Ministro de la Defensa está en el Salón de la Fama y es considerado como uno de los mejores defensivos en la historia de la NFL.

Esta temporada será la última de Micah Parsons bajo contrato de los Cowboys si no pueden llegar a un arreglo salarial. Parsons ha mostrado su descontento públicamente ante los medios tras las extensiones de contrato de Maxx Crosby, Myles Garrett y TJ Watt, todos ellos juegan en la misma posición que Parsons y han sido recompensados con contratos multianuales y multimillonarios.

La NFL se rige con un tope salarial, lo que quiere decir que el valor del mercado lo dicta el precedente que dejan contratos anteriores.
Es decir, antes de que Maxx Crosby firmara su contrato con los Raiders, sus agentes utilizaron el salario de Joey Bosa con San Francisco para establecer una base de negociaciones.
Cuando Raiders accedió a pagarle más a Crosby en promedio anual que a Bosa se llegó a un acuerdo.
Myles Garrett hizo lo propio con el contrato de Crosby y TJ Watt fue el más reciente beneficiado por este tipo de negociaciones.
Si Dallas y la familia Jones hubieran entablado negociaciones con Micah Parsons en primavera, podrían haber llegado a un acuerdo de 36 millones de dólares anuales.
Una cifra que lo hubiera convertido en el linebacker mejor pagado en la historia de la liga. Ahora, para que Parsons tenga esa distinción, tendría que superar los 41 millones de dólares anuales que Pittsburgh le acaba de dar a TJ Watt.

El hecho de haber esperado le costó a los Cowboys y a la larga recompensará a Parsons.
Y es que si los Jones no quieren abrir la chequera, habrá una fila de decenas de equipos que pagarán por hacerse de los servicios de Micah Parsons.
Y ese no es el final de los problemas para los Cowboys y sus mandamases cada vez más alejados de la realidad.
No sólo siguen en el estira y afloja con Parsons, sino que Stephen Jones, hijo de Jerry Jones, que únicamente tiene su trabajo de gerente general de la franquicia más popular y valiosa de la NFL porque su papi compró al equipo, declaró -ante cámaras y reporteros- que Micah Parsons “tiene que querer ser pagado”.
Como si su producción dentro del emparrillado no hablara por sí sola. Como si el impacto de su juego no estuviera presente en los tres niveles de la defensiva de la estrella solitaria.
Así es como Jerry Jones y su familia están orillando a su mejor defensivo a buscar una salida.

Y sin Micah Parsons, estarán todavía más lejos de ese trofeo de Super Bowl, que cada año se ve más borroso en el espejo retrovisor.
Cada temporada que siga pasando con los Jones tomando las riendas de los Vaqueros, será una temporada más que sucumbe ante la mediocridad.
