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Renovarse o morir: León XIV

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El nuevo Pontífice presenta su visión del papado y deja claro que continuará con las reformas de Francisco, enfocándose en hacer que la Iglesia sea más inclusiva y solidaria con los más necesitados * Con una visión global y voluntad de diálogo, León XIV asume el liderazgo de una Iglesia que busca reconstruirse sin romper con su esencia

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Ante los detractores de la Iglesia Católica, creyentes y no creyentes, que afirman que va en declive, surge un nuevo Papa con un afán renovador.

León XIV hace una analogía entre la revolución industrial de principios del siglo XX y la revolución tecnológica y avances de la Inteligencia Artificial en auge y plantea defender la dignidad humana, la justicia y el trabajo.

La elección de León XIV resulta cuasi perfecta, en tiempos de ausencia de auténticos líderes mundiales de la talla de Juan Pablo II, Wiston Churchil, Martín Luther King o Mao Tse-Tung. La figura de Robert Prevost irrumpe en el mundo como una esperanza de diálogo, conciliación y paz, con una visión completa de América y del mundo del norte y del sur.

Es de resaltar que ya hay en el mundo un norteamericano más influyente y con mayor autoridad moral que el presidente Donald Trump.

Cuando Trump estaba pensando que el mundo giraba alrededor suyo y su afán protagonista lo hace tomar decisiones inéditas y escandalosas, poniendo aranceles y condiciones económicas a todos los países del orbe, proponiendo la paz en Ucrania y Gaza, y asumiendo el rol del nuevo “líder mundial”, llega al escenario mundial un religioso estadounidense llamado Robert que le arrebata la bandera de el “pacificador del mundo”.

En su primera homilía celebrada el pasado domingo 11 de mayo de 2025 en el Vaticano, pide de manera tajante a las potencias mundiales “Nunca más guerra” y una “paz duradera” en la guerra de Ucrania, un alto al fuego en Gaza y celebró el acuerdo alcanzado el sábado para poner fin a las hostilidades recientes entre India y Pakistán.

Con esta homilía el recién elegido nuevo Papa de la Iglesia Católica que aglutina a mil 400 millones de católicos en todo el mundo, irrumpe como un líder no sólo religioso sino social, moral y político.

Robert Prevost, de 69 años de edad, es el ocupante 267 del Trono de San Pedro y será conocido como León XIV.

Es el primer estadounidense en ocupar el cargo de Papa y se le considera también un cardenal latinoamericano debido a los muchos años que pasó como misionero en Perú, antes de convertirse en arzobispo.

Nacido en Chicago el 14 de septiembre de 1955, Prevost sirvió como monaguillo y fue ordenado sacerdote en 1982. Aunque se mudó a Perú tres años después, regresó regularmente a Estados Unidos para servir como párroco y prior en su ciudad natal.

Es sabido que la Iglesia Católica ejerce gran poder e influencia política en el mundo.

Al Papa Juan Pablo II se le reconoce haber influido e intervenido en la Guerra Fría que culminó con la caída del Muro de Berlín en 1989.

Aunque algunos críticos de la Iglesia Católica afirman que está anquilosada y pierde fuerza e influencia, parece que con la elección de los tres últimos Papas partiera de la consigna “renovarse o morir”.

Algunas posiciones de León XIV respecto a temas polémicos como la migración, apoyo a los pobres y los más vulnerables, por un planeta limpio, por la defensa de los trabajadores y por el uso equilibrado y justo de las nuevas tecnologías, lo proyectan como un auténtico líder mundial de las mejores causas de las mayorías.

El nuevo Pontífice presentó su visión del papado, identificando la Inteligencia Artificial como uno de los mayores desafíos para la humanidad, en su primera audiencia formal del sábado pasado.

Dejó claro que continuará con las reformas del Papa Francisco, enfocándose en hacer que la Iglesia sea más inclusiva y solidaria con los más necesitados.

“Elegí el nombre de León XIV. Hay diferentes razones, pero principalmente porque el Papa León XIII, en su histórica Encíclica Rerum Novarum, abordó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial.

“En nuestros días, la Iglesia ofrece a todos el tesoro de su doctrina social en respuesta a otra revolución industrial y a los avances en el campo de la Inteligencia Artificial, que plantean nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo”, dijo el Sumo Pontífice.

También subrayó su compromiso con las reformas del Concilio Vaticano II y subrayó que la IA plantea retos significativos.

En su discurso citó la encíclica “Rerum Novarum” de León XIII, que abordó los derechos de los trabajadores durante la era de la revolución industrial, señalando que ahora la Iglesia debe responder a una nueva revolución impulsada por la Inteligencia Artificial.

El licenciado en matemáticas y doctor en derecho canónico, en una de sus recientes entrevistas, señaló: “Nací en Estados Unidos, pero mis abuelos eran todos inmigrantes, franceses, españoles”.

El reverendo Mark Francis, amigo de Prevost desde la década de los 70, declaró a Reuters que el cardenal tiene un especial compromiso con la justicia social.

Tenía 33 años cuando se mudó a Perú, años después se nacionalizó y ahora es recordado como una figura que trabajó con comunidades marginadas y que ayudó a tender puentes en la Iglesia local.

En 2014 fue nombrado obispo de Chiclayo, cargo en el que permaneció hasta su traslado al Vaticano en 2023, cuando el Papa Francisco lo llamó a Roma para asumir como prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, por lo que es muy conocido entre los cardenales de Latinoamérica.

Dado que el 80 por ciento de los cardenales que participó en el Cónclave fue nombrado por Francisco, no sorprende que alguien como Prevost fuera elegido Papa.

El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, afirmó que durante las reuniones del Colegio Cardenalicio en los días previos al Cónclave, se enfatizó la necesidad de un Papa con “un espíritu profético, capaz de liderar una Iglesia que no se encierre en sí misma, sino que sepa salir y llevar luz a un mundo marcado por la desesperación”.

La Iglesia tiene un nuevo Papa y el mundo un nuevo líder, “un personaje que ni mandado a hacer”. Una simbiosis entre un norteamericano sencillo con latinoamericano humilde, que apoya a los más necesitados.

El Obispo de Roma, León XIV, tiene una estrecha relación con Perú, país en el que ha pasado gran parte de su vida y del que es ciudadano desde 2015.

En 2014, después de muchos años yendo y viniendo entre su Chicago natal y tierras peruanas, el Papa Francisco lo nombró obispo de la Diócesis de Chiclayo, en el departamento septentrional de Lambayeque.

En su primer mensaje como Sumo Pontífice, el jueves pasado puso de manifiesto la importancia que le concede a su experiencia peruana.

“Un saludo a todos aquellos, en modo particular a mi querida Diócesis de Chiclayo, en Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo”, dijo en español, dirigiéndose a la multitud reunida en la Plaza de San Pedro del Vaticano.

La presidenta de Perú, Dina Boluarte, dijo: “Su elección llena de orgullo y esperanza a nuestra nación, que fue su casa, su misión y su fe”.

Los populistas podrían cuestionar la elección del Papa porque no lo eligió el pueblo (católico), conformado por mil 400 millones de personas; tan solo en México deberían de haber votado 80 millones de mexicanos.

Hay quienes aseguran que el sucesor del Papa Francisco fue un “dedazo” y que todo estaba planeado. También los populistas “demócratas” señalan que se trató de una elección elitista, haciendo una analogía a las elecciones del Supremo Poder Conservador del México del siglo XIX.

 

RETOS PARA UNA NUEVA ERA

La llegada de León XIV se produce en un momento crítico para la Iglesia. A los escándalos por abuso clerical y la disminución de vocaciones, se suman desafíos globales como los conflictos armados, el avance del populismo y la emergencia climática.

Analistas coinciden en que su elección representa una apuesta por la continuidad, pero con mayor estructura interna. Se espera que el nuevo Papa adopte un estilo más formal que el de su antecesor, sin perder la sensibilidad pastoral que lo caracteriza.

“Estamos en buenas manos”, opinó desde Filipinas el sacerdote Michael Angelo Dacalos, quien celebró la elección del nombre papal, evocando a León XIII, conocido por su compromiso con la justicia social.

Con una visión global y voluntad de diálogo, León XIV asume el liderazgo de una Iglesia que busca renovarse sin romper con su esencia.

Pero mientras son peras o manzanas, lo cierto es que quizá por un mecanismo divino, en el que según el Colegio Cardenalicio del Vaticano interviene el Espíritu Santo, esta vez la elección es muy oportuna y acertada.

“¡Habemos Papam!” y hay también una esperanza renovada de un mundo mejor. Que así sea.

 

***Académico y consultor.

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¡No me ayuden, compadres y comadres!

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La rebelión de morenistas contradice los lineamientos de la Primera Presidenta Sheinbaum Pardo * Los eventos recientes al interior de la 4T están sumando riesgos para que se pierda la unidad y disciplina que había impuesto el fundador de ese movimiento político, Andrés Manuel López Obrador * Ricardo Monreal ya lanzó la advertencia: Militantes deben recapacitar sobre sus ambiciones políticas

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

“No me ayudes, compadre” es un modismo mexicano utilizado irónicamente cuando alguien intenta ayudar o defender, pero en su afán termina perjudicando la reputación de la persona.

Esta expresión podría tomar sentido ante las recientes acciones, declaraciones y destapes de candidaturas a gobernadores, que han hecho a título personal, diversos personajes del primer nivel que ponen en entredicho la autoridad política de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

La rebelión en la granja de Morena y sus aliados contradice los lineamientos de la Mandataria Sheinbaum Pardo, quien prohibió el nepotismo electoral, es decir, que los cargos se sucedan o “hereden” entre familiares directos hasta el cuarto grado.

Dos días después de haber abandonado la coordinación parlamentaria de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández declaró ante medios de comunicación que la senadora Andrea Chávez “será la candidata y gobernadora de Chihuahua”.

Por su parte el coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado de Morena, Manuel Velasco, destapó a su compañera y esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ruth González.

Por otro lado, Saúl Monreal pide “iluminación divina” para decidir si va o no por la gubernatura de Zacatecas, actualmente en poder de su hermano David Monreal.

Félix Salgado Macedonio pretende ser el sucesor de su hija en Guerrero. Gerardo Fernández Noroña sueña con volver a ser candidato a la Presidencia de la República.

A Andy López Beltrán, hay quienes al interior de Morena lo siguen candidateando par tareas políticas superiores.

Del mismo modo, el burdo pleito entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el líder de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, no abona en nada a la unidad del oficialismo.

El PRI mantuvo el poder 70 años, básicamente porque todos se plegaban a la palabra del gran “Tlatoani” -el presidente en turno-. Nadie movía un dedo sin recibir el visto bueno del primer “priísta” del país.

Esta fórmula la retomó el exmandatario Andrés Manuel López Obrador y logró preservar ese esquema durante su mandato.

Sin embargo, al asumir la Presidencia Claudia Sheinbaum, la indisciplina y el disenso ha ido en crescendo.

La causa puede ser porque no ha logrado ejercer el poder presidencial en forma plena y da la impresión que lo comparte con el caudillo de Palenque, Chiapas, quien sigue siendo el líder moral, si no del gobierno, sí del movimiento político.

Si bien la Presidenta no tiene el gran colmillo y carisma de su antecesor, tiene a su favor ser la primera mujer presidenta, logró 35 millones de votos, más que AMLO en 2018.

La Mandataria posee gran habilidad política e inteligencia. Ha mostrado ser mejor administradora que su antecesor y cuenta con un equipo de trabajo muy superior al del sexenio pasado, en preparación y experiencia. Sólo falta aplicar la fórmula priísta: “El poder completo lo ejerce el presidente(a) en turno”.

El nuevo poderoso y hegemónico partidazo de México, Morena, parecía tener un gran futuro y muchos analistas apostaban a que podría durar en el poder al menos dos sexenios más.

Los eventos políticos recientes al interior de la 4T están sumando riesgos para que se pierda la unidad y disciplina que había impuesto el fundador de ese movimiento político, López Obrador.

Ricardo Monreal, coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, advirtió a sus correligionarios que deben recapacitar en torno a sus ambiciones políticas para mantener la unidad de Morena.

Afirma que ante la insistencia de su hermano de ser candidato a la gubernatura de Zacatecas, hablará con él y le pedirá retractarse para respetar el criterio de la Primera Presidenta sobre su rechazo al nepotismo dentro de Morena.

Monreal afirma: “Yo coincido con la Presidenta Sheinbaum de que se apliquen los acuerdos que el Consejo Nacional de Morena acordó y, por tanto, yo voy a hablar con él, para ver si puedo convencerlo de que siga participando en la vida pública, pero que acate las decisiones de Morena, partido al que pertenecemos”.

El riesgo de fisuras y divisiones en la izquierda mexicana ha sido una constante. Recordemos que el PRD, que presidió López Obrador, fue un partido que primero agrupó a todas las corrientes de izquierda, pero en poco tiempo comenzó a pulverizarse.

El PRD se convirtió en una agrupación de “tribus”, en la que cada grupo llevaba agua su molino, se perdió en las ambiciones personales y de grupo e hizo a un lado la unidad y la cohesión para tener fortaleza y sobrevivir. Así, se diluyó. Morena corre el riego de entrar en esa espiral.

Decíamos en una colaboración anterior, “El recuento de los daños”, para esta su revista política IMPACTO, que la Presidenta ya no debe distraerse, justificando los errores, escándalos y omisiones de sus correligionarios.

También hemos reiterado que debería deslindarse de los catastróficos resultados de la gestión de su antecesor. Es tiempo de ejercer el poder presidencial de manera plena. Por el bien de México, “La patria es primero”.

 

***Académico y consultor.

 

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El recuento de los daños

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Funcionarios, gobernantes y políticos mandan al carajo la instrucción presidencial * Casos de corrupción, impunidad y los escándalos diarios afectan la imagen de la Cuarta Transformación * El reto de la Primera Mandataria es titánico, pues la herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

El reto que enfrenta la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo es enorme.

El hecho de que en sus Mañaneras del Pueblo sea cuestionada por el dudoso comportamiento de muchos de sus correligionarios morenistas (Adán Augusto López Hernández, Rubén Rocha Moya, Gerardo Fernández Noroña, Layda Sansores, Ricardo Monreal Ávila, Andy López Beltrán, Marina del Pilar Ávila Olmeda, Américo Villarreal Anaya, Rocío Nahle García, etc) parece que debiera hacer un cotidiano recuento de los daños, buscando -en la mayoría de los casos- justificaciones o señalamientos en el sentido de que si hay pruebas o delito que perseguir, se procederá conforme a la ley.

La Primera Mandataria debe hacer un análisis porque los daños y escándalos han afectado la imagen presidencial, y también a la Austeridad Republicana de la Cuarta Transformación.

En nuestra estructura orgánica constitucional, integrada por los tres Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), y una república federal con tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), a la titular del Poder Ejecutivo le corresponde lidiar o cogobernar con los líderes de quinientos diputados y noventa y seis senadores, con el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que encabeza el Poder Judicial integrado por más de dos mil jueces, así como con treinta y dos gobernadores y más de dos mil presidentes municipales.

 

THE NEW YORK TIMES PUBLICA COLUSIÓN DE POLÍTICOS CON EL CRIMEN ORGANIZADO

En ese contexto, tiene razón al rechazar lo publicado en The New York Times, artículo en que se afirma que “la colusión de políticos con el crimen organizado es un factor que obstaculiza el combate al narcotráfico por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo”.

El texto se titula “No son los cárteles los que preocupan a Claudia Sheinbaum” y está firmado por Mary Beth Sheridan, periodista especializada en América Latina.

“En 12 años cubriendo México como periodista, he aprendido que la fuerza por sí sola no puede acabar con los cárteles. El problema no es sólo que los grupos narcotraficantes ataquen al Estado. Es que a menudo forman parte de él”, destaca la periodista en su análisis.

Y agrega: “Al igual que otros partidos políticos en México, Morena, el partido de Sheinbaum Pardo tiene varios miembros de alto perfil que enfrentan serias acusaciones de vínculos con el crimen organizado.

“Combatir a los cárteles no sólo implica enfrentarse a los narcotraficantes. Para Claudia Sheinbaum también podría significar desmantelar los cimientos del poder local en México y confrontar a miembros de su propia coalición”.

Actuar con mayor firmeza contra los políticos corruptos podría enfrentar a la Presidenta con funcionarios del partido que podrían socavarla y debilitar a Morena de cara a las elecciones intermedias del próximo año, añade.

La detención del expresidente municipal de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, morenista acusado de estar vinculado con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y de extorsión a tequileras, es un ejemplo del dilema al que se enfrenta la Mandataria.

Por un lado, demuestra que está combatiendo al crimen organizado y, por otra parte, asume el costo político que ello trae consigo en contra de su partido.

El retiro de uno de los “peces gordos” del obradorato, el exlíder de los senadores morenistas, Adán Augusto López Hernández, cuyos vínculos con el cártel de La Barredora ya era obvio, es otra muestra de que la titular del Poder Ejecutivo tiene la intención de ir limpiando la casa, en algunos casos con cautela y en otros aplicando la ley con decisión.

Lo que ocurre en Sinaloa con la violencia que vive desde hace más de dos años por el pleito entre Mayitos y Chapitos, en cuyo origen se vio involucrado el mismo gobernador Rubén Rocha Moya, es otro hecho en el que Sheinbaum también actúa con cautela sobre la lógica de que la destrucción de las redes de protección oficiales provoca estallidos de violencia, a medida que los “nuevos” grupos criminales se disputan el control de la plaza de la región o de un cártel nacional.

Al respecto, el texto de The New York Times destaca: “Puede que Sheinbaum no le tema personalmente a los cárteles (…), pero bien podría ser cautelosa al enfrentarse a un sistema de colusión con el crimen organizado, especialmente cuando su control sobre Morena, un partido dividido por facciones, es inestable”.

La Primera Presidenta tampoco es responsable de los escándalos y corruptelas de los distinguidos y “brillantes” políticos que heredó de su antecesor.

Los “distinguidos” Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña se perdieron en su arrogancia, ineptidud, abuso de poder y torpeza política. Ahora están completamente desprestigiados y “quemados”, después de haber sido “corcholatas”, competidores para la Presidencia de la República.

 

SU MAJESTAD HUGO

En la misma vía se encamina Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien aseguró el 5 de febrero pasado en Querétaro que el nuevo Poder Judicial, derivado de la elección del 1 de junio de 2024, “no representa incertidumbre ni retroceso, sino que da más legitimidad y garantiza una justicia cercana”.

También afirma que culmina una etapa en la que los ministros “eran designados por los otros Poderes” y “sentían la obligación de servir a los más acomodados”.

Aunque la elección del Poder Judicial se llevó a cabo en 2024, en el gobierno de la actual Presidenta, ella no fue responsable del sucio proceso que se dio en esa elección, con los 50 millones de acordeones que se imprimieron para inducir a los diez millones de votantes manipulados por Morena para elegir exacta y precisamente a todos y cada uno de los ministros que decidió el exmandatario Andrés Manuel López Obrador (incondicionales suyos).

Tampoco la Primera Mandataria es responsable de las pifias políticas del ministro presidente de la SCJN, que comete un día sí y otro también.

La más reciente, en el aniversario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con el escándalo de sus dos ayudantes que actuaron como lacayos ante su serenísima majestad Hugo Aguilar, quien se mostró complacido cuando sus “ayudantes” se agacharon y casi hincados limpiaron los zapatos del presidente de la SCJN antes de iniciar el evento.

Una semana antes, el escándalo de las nuevas camionetas blindadas (carísimas), que el máximo tribunal adquirió y que -según Hugo Aguilar- los ministros decidieron no utilizar después de las críticas recibidas.

También en el tema de la nueva política de Austeridad Republicana que se practicará en la Suprema Corte “del acordeón”, se conoció que la partida de alimentos para los integrantes de la “tremenda” corte rondará los 350 millones de pesos para 2026.

 

¡NO ME AYUDEN, COMPADRES! DESOYEN LA INSTRUCCIÓN PRESIDENCIAL

La titular del Poder Ejecutivo tampoco es responsable del descarrilamiento del Tren Interoceánico, ni de que en el sexenio pasado se haya abandonado la vacunación básica, como el sarampión, que ahora se extiende y que por décadas había sido erradicado.

De igual manera, Sheinbaum Pardo no fue la culpable de ahuyentar la inversión privada que en los últimos meses se ha estancado (por las reformas de AMLO), con lo que disminuye también la expectativa de crecimiento económico. Claudia Sheinbaum seguramente no avala los desplantes de autoritarismo y censura, como los que ha mostrado la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, como tampoco las prácticas caciquiles y de nepotismo, de familias como Monreal en Zacatecas y Salgado en Guerrero.

La firmeza y decisión de la Primera Presidenta para combatir el crimen organizado es una muestra de que quedó atrás la política de “abrazos y no balazos”.

Sheinbaum está demostrando que cuando hay casos de vínculos de políticos con la delincuencia organizada, con denuncias y pruebas, se debe proceder contra ellos.

En el caso del expresidente de Tequila, Jalisco, Diego Rivera, su cinismo y público desprestigio ya eran intolerables.

Se actuó hasta que la Tequilera José Cuervo, empresa de gran tamaño y con muchos años en México, presentó una denuncia bien documentada ante la Fiscalía estatal, lo que se convirtió en escándalo nacional.

La Primera Mandataria no tiene que estar haciendo el recuento de los daños, mucho menos hacerse responsable de ellos.

La herencia “maldita” que le dejó su antecesor es muy pesada y gigantesca. Ya hemos dicho que en materia de seguridad la consigna “Abrazos y no balazos” fue un rotundo fracaso.

En educación no olvidemos los retrocesos mostrados por las evaluaciones de la prueba PISA; sabemos que estamos reprobados en matemáticas, lectura y ciencias básicas.

En salud, un fiasco y para el olvido el INSABI, primero se destruyó el Seguro Popular sin tener claro cómo diseñar un nuevo y mejor sistema de salud, que seguimos esperando. En infraestructura se hizo a un lado la planeación de obras en las más apremiantes necesidades del país: En materia de agua, obras municipales y estatales necesarias; drenajes urgentes, como Tula y Chalco, generación de electricidad y exploración de petróleo; presas, obras de apoyo al campo de riego, caminos rurales, mantenimiento y modernización de transporte (Metro) y carreteras.

La titular del Poder Ejecutivo no debe hacer más recuento de los daños. Tiene el apoyo de la mayoría de los mexicanos, para dar un giro a los malos resultados de su antecesor y combatir la inseguridad, la impunidad y la corrupción; para mejorar la educación y la salud para que México continúe por la senda de la democracia, justicia y prosperidad.

 

***Académico y consultor.

 

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En economía no hay transformación

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Ningún cambio en el manejo de las finanzas, pues el país se sostiene por las políticas neoliberales * La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal * El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más palpable del neoliberalismo

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha manifestado de manera reiterada que su gobierno debe ser visto como el ‘segundo piso’ de la Cuarta Transformación.

Después de los resultados del expresidente Andrés Manuel López Obrador, con el ‘primer piso’ de la 4T, deberíamos preguntarnos ¿dónde quedo la transformación?

Todo mundo sabe que una transformación implica un cambio o una alteración apreciable de las estructuras sociales, ligadas a las normas, los valores y a los productos del mercado.

Sería bueno cuestionarnos en dónde hay un cambio social para mejorar los niveles de vida.

En política económica ninguna modificación hay, las macro y micro economías del país se mantienen intactas y son ciento por ciento neoliberales.

La defensa a ultranza de la Primera Mandataria para la preservación del T-MEC en este 2026, confirma que no ha habido cambio en la política económica respecto de las reglas de la era neoliberal.

El Tratado de Libre Comercio (TLC, así se llamó en sus orígenes) con Canadá y Estados Unidos, diseñado y creado en el gobierno del “innombrable”, Carlos Salinas de Gortari, es la expresión más acabada del neoliberalismo.

Pretender la continuidad del tratado, por un lado, y dinamitarlo por otro lado con la reforma judicial, la desaparición de organismos autónomos como el Ifetel, IFAI y Cofece, así como otras políticas de opacidad, y en materia energética sugieren ambigüedades por parte del gobierno y generan dudas para los inversionistas nacionales y extranjeros, en el contexto del propio T-MEC.

Sólo falta que con la innecesaria reforma electoral acaben con el andamiaje democrático constitucional que nos costó décadas construir, para tener unas elecciones libres, confiables y transparentes.

Estas “reformas” explican, en parte, que en los últimos siete años México haya tenido el más bajo crecimiento económico en cuatro décadas.

¿De verdad hemos tenido alguna transformación para que vivan mejor los mexicanos?

Sin crecimiento económico, ¿será posible que el gobierno de la 4T pueda continuar con los programas sociales, convertidos en dádivas, y sostener su clientela electoral?

¿Hay algún indicador, con datos confiables, alguna información visible, o perceptible, de que somos un país más productivo con mejores niveles de vida?

¿Tenemos como país una concepción más clara de nuestro devenir histórico y lo que esperamos y queremos para el futuro de nuestros hijos?

El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, antropología y a muchas otras ciencias sociales, y se puede valer de las ciencias físico-matemáticas y médico-biológicas.

El cambio social remite a los pilares mismos de las instituciones sociales, por lo tanto, es también un cambio de tipo económico, político o cultural.

 

¿CUÁL TRANSFORMACIÓN?

El filósofo francés Augusto Comte, considerado el creador del positivismo y la sociología, desarrolló, desde el siglo XIV, una teoría explicativa de las transformaciones sociales y dividió teóricamente el cambio en dos partes: Dinámica social y estática social.

Los estudios que consolidaron el concepto fueron en su mayoría de los evolucionistas.

 

¿EN DÓNDE QUEDÓ LA TRANSFORMACIÓN?

En lo económico, nos mantienen a flote las políticas neoliberales.

En lo político-electoral hay retrocesos, con el regreso al régimen del “partido único” con la “línea” absoluta del Poder Ejecutivo, controlando a los Poderes Judicial y Legislativo, haciendo a un lado la “división de poderes”.

La presunción de haber sacado de la pobreza a 13 millones de mexicanos es una falacia, el otorgarles mayores ingresos en programas sociales es sólo un paliativo que nos les da expectativas reales para mejorar su nivel de vida.

El haber cambiado las reglas para la medición de la pobreza no cambia la realidad. Esos pobres siguen viviendo, con pisos de terracería y no tienen acceso a servicios de educación y salud. En el mediano y largo plazos continuarán sumergidos en la pobreza.

 

REZAGO EN EDUCACIÓN, CULTURA Y CIENCIA

¿Dónde quedó la transformación en lo educativo, cultural y científico?

Pues una contrarreforma educativa y la cancelación de apoyos económicos a investigadores y científicos nos ha llevado a un rezago que los especialistas estiman tardaremos al menos 15 años en reponernos.

Estamos reprobados en la prueba internacional PISA y México ocupa uno de los últimos lugares de los 38 países que integran la OCDE.

 

HAY MÁS ¡SALUD! EN BARES QUE EN HOSPITALES

En materia de salud hay un rotundo fracaso en el “primer piso” de la transformación con el fallido Insabi, desabasto de medicinas y 50 millones de mexicanos sin servicios de salud, pues siguen esperando tener un sistema de salud “mejor que el de Dinamarca”.

El saldo que dejaron el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el llamado “Doctor Muerte”, Hugo López-Gatell, con el pésimo manejo de la pandemia, fue fatal: 800 mil muertos.

 

MÁS QUE TRANSFORMACIÓN… ES SIMULACIÓN

A un año cuatro meses del gobierno de la Presidenta Sheinbaum, que encarna el “segundo piso” de la Cuarta Transformación, vale la pena que los mexicanos nos preguntemos si estamos inmersos en una auténtica “transformación”, o es que estamos siendo partícipes de una gran “simulación”.

Y es que simulación es un acto que consiste en imitar o fingir que se está realizando una acción cuando en realidad no se está llevando a cabo.

Su origen etimológico nos confirma que lo que queremos es parecer otra cosa que no somos al simular. Proviene del latín “similis”, que quiere decir “parecido”.

En este sentido, la habilidad del expresidente López Obrador para simular es asombrosa.

El exmandatario Andrés Manuel logró dominar un concepto esencial en la teoría del “cambio social” que es la “comunicación”, lo que le permitió ofrecer la percepción, en lo colectivo, que vivimos un cambio, una “transformación”.

Las Mañaneras del Pueblo se mantienen intactas, la titular del Poder Ejecutivo le da continuidad a las matutinas de AMLO.

Para muchos expertos y especialistas, es más de lo mismo, las miles de mentiras que le fueron contabilizadas a López Obrador resultaron ser una estrategia efectiva para la “percepción” de que los mexicanos están inmersos en una gran “transformación”, que pronto saldrán de pobres o bien que tendrán mejores niveles de vida.

 

LA PRIMERA MANDATARIA TIENE LA HABILIDAD Y EL EQUIPO CAPAZ PARA INICIAR UNA REAL TRANSFORMACIÓN

La Primera Presidenta tiene la oportunidad histórica y posee la inteligencia y habilidad política para iniciar una verdadera transformación.

Cuenta con un gabinete de personas capaces y experimentadas en sus áreas de responsabilidad.

Marcelo Ebrard, Omar García Harfuch, Juan Ramón de la Fuente, Édgar Amador Zamora, Alicia Bárcena, Rosaura Ruiz y el doctor Kersenovich son algunos de los colaboradores de primera línea que posee Sheinbaum Pardo.

Basta de simulación, eso concluyó en 2024. Estamos a tiempo para saber si estamos frente a una verdadera lideresa y jefa de Estado, capaz de realizar las más grandes hazañas para llevar a buen puerto a su pueblo.

Una Presidenta que reconstruya la unidad nacional. Debe quedar atrás la división de los mexicanos. No a la continuidad de las fallidas políticas de la demagogia populista.

Si se quiere la confianza para la inversión, deben quedar atrás titubeos y confusiones en las señales y las acciones de gobierno. Tenemos la esperanza bien puesta en el liderazgo de la Mandataria Sheinbaum Pardo.

Algunas acciones son alentadoras, como la reciente reunión que tuvo Claudia Sheinbaum con integrantes de la Asociación de Bancos de México, quienes se comprometen a otorgar más créditos a las empresas y con ello coadyuvar a impulsar el crecimiento económico.

Es hora de comenzar la verdadera transformación del país, recuperar la confianza de los inversionistas y convocar a un gran “Acuerdo Nacional para el Crecimiento Económico y Bienestar”, como primer paso para alcanzar mejores niveles de vida de 130 millones de mexicanos.

El crecimiento económico es el único camino para disminuir la desigualdad y la pobreza.

Los principales factores y condiciones para generar crecimiento económico son: Estabilidad macroeconómica, que se deriva de la estabilidad política, seguridad jurídica y Estado de Derecho; mayor ahorro nacional; más inversión nacional y extranjera en bienes de capital; apoyo a las Pymes, inversión en infraestructura; capital humano con mejor educación y mayor nivel de conocimiento, así como progreso tecnológico.

A México le aguarda un futuro de prosperidad y bienestar compartido. Un país justo y democrático. La Primera Presidenta tiene la palabra.

 

***Académico y consultor.

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