El mandatario poblano manda al carajo la frase insignia presidencial: “No llegué sola, llegamos todas” * El gobernador reaccionario (porque se opone al progreso político o social) mancilla reformas legales y constitucionales implementadas para garantizar el derecho a la igualdad sustantiva y el combate a las violencias de género
EMMA ESPÍNDOLA
Sólo para poner en contexto el título de esta colaboración en IMPACTO, se precisa: Reaccionario: Que se opone al progreso político o social.
Y aunque en las estructuras del poder la trama se hace ver como contenido trivial, más bien es tribal.
Con un horizonte sombrío y patético, el fondo implica una ofensa que, sin duda, daña y socava la figura presidencial.
Incluso quebranta un acontecimiento histórico que involucra la voluntad popular, la democracia y los ordenamientos constitucionales.
Pero para que los lectores ubiquen el contexto, se hace la aclaración que la intención no es magnificar los hechos, sino presentar en su justa dimensión los acontecimientos que encierran un profundo agravio.
Ignorarlos o banalizarlos implica irresponsabilidad y convertirse en cómplices de ofensas que humillan y representan una burla.
Al grano:
La llegada de la primera mujer a la Presidencia de México en 2024 bajo la frase insignia: “No llegué sola, llegamos todas”, tiene un simbolismo histórico y trascendente.
Significa un avance que modifica un auténtico rompimiento de moldes políticos y sociales.
Transformar estructuras anacrónicas, irracionales y afrentas legendarias que sucumbieron ante la voluntad democrática de una sociedad que, mediante el sufragio, hizo patente expresiones liberales y republicanas.
“Es tiempo de mujeres” encierra y contempla principios que se reafirman con el lema impulsado por la Primera Mandataria de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para visibilizar el papel histórico, la igualdad sustantiva y la llegada de las mujeres a los máximos cargos de toma de decisiones en el país.

Luego entonces resulta sorprendente el silencio y la complacencia de la estructura y maquinaria gubernamental ante las expresiones de menosprecio y deshonra hechas por un hombre del sistema.
Mas la confabulación no queda ahí. Además, involucra el silencio y la tolerancia del Poder Legislativo y del Poder Judicial.
A lo que debe agregarse la ausencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que encabeza Rosario Piedra Ibarra, quien ha sepultado principios legales para tolerar abusos.

Como también el encubrimiento de la Secretaría de las Mujeres, encabezada por Laura Itzel Castillo, quien es la encargada de diseñar, planear, ejecutar y coordinar las políticas públicas en materia de igualdad y equidad de género.

De acuerdo con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la Secretaría de la Mujer puede activar Alertas de Género en regiones del país cuyo índice de violencia sea alto.
Sin dejar fuera a la Secretaría de Gobernación (Segob) que, teóricamente, “se encarga de supervisar el desarrollo político del país y contribuye en la conducción de las relaciones del Poder Ejecutivo Federal con los otros Poderes de la Unión y los demás niveles de gobierno para fomentar la convivencia armónica, paz social, desarrollo y el bienestar de las mexicanas y de los mexicanos en un Estado de Derecho”.

Generar y operar las políticas nacionales relacionadas con la prevención de violencia contra las mujeres y el sistema de cuidados; implementar los procesos formativos en el servicio público para erradicar todo tipo de violencia y discriminación hacia las mujeres, es tarea del gabinete presidencial.
Un gobernador misógino es el que provoca y remite al análisis de acontecimientos que en pleno Siglo XXI deberían estar desterrados y no ser encubiertos por el Gobierno de México.
Los hechos revelan y exhiben una doble moral.
Politólogo, legislador (diputado local y federal, senador de la República), presidente municipal y gobernador es Alejandro Armenta.
El mismo que apuntó: “Es delicado proponer a una mujer”.
Armenta Mier, el gobernador de Puebla, quien justificó nombrar hombres, tras señalar que la delincuencia hace peligroso el cargo a mujeres.

Controversia que impacta en una realidad: Una mujer, la doctora Claudia Sheinbaum, es la Jefa de las Fuerzas Armadas, la cabeza de la Seguridad Nacional.
Un mandatario estatal que, entonces, debería impugnar la presencia de Ernestina Godoy Ramos en la Fiscalía General de la República.
Porque aun cuando la titular del Poder Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que la declaración del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, es “muy delicado” y “no fue muy afortunada”… no es suficiente.

Al margen de sus vaivenes acomodaticios y la demostración de carentes principios ideológicos (en julio de 2012 festinó ¡Felicidades a Enrique Peña Nieto! Vencimos al socialismo populista de la izquierda), el contexto de los acontecimientos es de suma gravedad.
Ahora, con la protección y ¿complicidad? de esos populistas, pisotea igualdades contempladas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Nadie del Movimiento Regeneración Nacional (Morena). a quienes se refería despectivamente y con desprecio, se ha atrevido a reprobar o criticar sus posturas, pasadas y actuales.
Armenta Mier mancilla reformas legales y constitucionales implementadas para garantizar el derecho a la igualdad sustantiva y el combate a las violencias de género.
Y ante ese menosprecio, no pasa nada. Se toma como una gracejada que se festina.
Turbio como es, el gobernante -hechura a obra y gracia de Mario Marín, el famoso Gober Precioso- se encierra y refugia en su vitrina del cinismo.
Seguramente desconoce la frase que se ha proyectado en foros internacionales como la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, destacando que el reconocimiento de derechos ya no permite regresiones.
Político rupestre, ese poblano fulmina a las mujeres y el “talentoso” pisotea derechos constitucionales. Bajo su visión condena y desacredita “El tiempo de mujeres”.
Debería tener en cuenta que en la actual LXVI Legislatura del Senado de la República hay 64 mujeres senadoras, lo que representa la mitad de los 128 escaños totales y se cumple con el principio de paridad de género.

Que en la actual Cámara de Diputados de México hay 253 mujeres diputadas, lo que representa el 50.6 % del total de las 500 curules.

Que en la composición actual de la Legislatura de ellas son de mayoría relativa 149 diputadas (electas por votación directa en su distrito).
Que por representación proporcional hay 104 (por la vía plurinominal mediante listas de partido).
Que la integración de la LXVI Legislatura marca un hecho histórico al superar por primera vez el 50% de presencia femenina en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.
Por supuesto que también ignora que en México hay aproximadamente 605 presidentas municipales y alcaldesas, lo que representa cerca del 25% al 30% del total de los municipios del país.

Que el país cuenta con 2,478 municipios y demarcaciones territoriales y el porcentaje de liderazgo femenino (según cifras recientes del Censo Nacional de Gobiernos Municipales) destaca que la presencia de mujeres aumentó de manera importante en los últimos años, superando el 11.5% registrado una década atrás gracias a las medidas de paridad de género.
El estado de Puebla tiene aproximadamente 6.5 millones de habitantes (el quinto más poblado del país), está dividido administrativamente en 217 municipios.
Tiene una riqueza cultural y turística que incluye Pueblos Mágicos (como Cuetzalan, Atlixco, Zacatlán y Chignahuapan), famosas por su arquitectura, tradiciones y naturaleza.
Además, en su acervo histórico y cultural está la Gran Pirámide de Cholula y escenarios clave de la historia nacional como la Batalla del 5 de Mayo en los fuertes de Loreto y Guadalupe.
Puede presumir su gastronomía por platillos mundialmente reconocidos como el mole poblano, los chiles en nogada, las cemitas y los dulces de camote.
En esa entidad la mayoría de los habitantes tiene como lengua materna el español al que el país reconoce como lengua nacional, pero puede ufanarse de contar con 67 lenguas indígenas de las 287 variedades lingüísticas que hay en el país.
Que Puebla fue uno de los principales escenarios de las culturas prehispánicas como la mexica, tolteca, olmeca, totonaca, nahua, mixteca, zapoteca y otomí, entre otras.
Pero, lamentablemente, no puede presumir o jactarse de tener a un gobernante anclado en conductas antidiluvianas.