LA FERIA
AMLO manda y controla a México
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Hace 5 mesesen
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Redacción
La Primera Presidenta lo confirma al expresar “el presidente Andrés Manuel López Obrador” en sus Mañaneras del Pueblo * Claudia Sheinbaum tiene un bastón de mando de juguete * A partir de 2018 se perdió la unidad nacional por el discurso polarizante de la Cuarta Transformación.
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Éntrele.
Tío Iván, a punto de pasar al definitivo estado de fiambre, y tía Rosa, su casi viuda, rogándole que hiciera testamento.
Pero aparte de rico como Creso, era malo. Su desquite por el disgusto de morirse fue no testar.
Mandó por sus once hijos y con la tía presente, dijo apenas audible: -… les da gusto que me muera… a mí me da más que se van a tener que matar para heredar… mátense -así de malo.
EN 1848 SE PERDIÓ LA HONRA
Un pequeño rodeo antes de entrar en materia.
El 8 de mayo de 1846, los EUA nos invadieron y cinco días después nos declararon la guerra.

México se las declaró diez días después. ¿Cuál era la prisa?
En 1848, los gobernantes de entonces, perdieron la guerra y la honra. El país, más de la mitad de su territorio.
La honra porque en vez de dejar que los EUA nos robaran territorio a la mala, nuestros honorables gobernantes se los vendieron en 15 millones de dólares… a plazos, todavía les dieron fiado. Ni reclamar podemos, vendieron.
Si le dicen que ni era nuestro ese inmenso territorio, no es cierto, México estaba bien delimitado en el Tratado Adams-Onís de 1819, entre España y los EUA; y estaba habitado, por eso las cláusulas VIII y IX del Tratado Guadalupe Hidalgo, con el que el presidente (interino), Manuel de la Peña y Peña formalizó la venta el 2 de febrero de 1848.

Perdieron la honra porque encima de todo, el dichoso Tratado, dice en su introducción que se firma para establecer, entre México y los EUA, sólidas relaciones de paz y buena amistad. ¡Buena amistad! Eran indignos o muy cobardes o traidores o las tres cosas.
Se dice que los EUA querían más territorio. Bueno, sí, pero lo que se jugaba era cuál de los dos países sería la potencia dominante en América. Poquita cosa.
Si lo duda, busque el análisis del mayor Nathan A. Jennings, profesor adjunto en el Departamento de Historia Militar de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de los EUA (‘Alianzas improvisadas: operaciones conjuntas de Estados Unidos en la guerra entre México y Estados Unidos’).
Haber perdido la guerra contra los EUA no se explica, entérese: los yanquis nos invadieron con 8,600 soldados e infantes de marina, por Veracruz, más 1,173 marinos por Alvarado y Tuxpan, que allá se quedaron.
Los 8,600 solos, avanzaron hasta tomar la Ciudad de México. El Ejército Mexicano contaba con 19,000 tropas regulares y con reclutas llegaba a los 38 mil… contra 8,600… ¿pero qué pasó?
El mencionado Jennings, califica la invasión y dominio de la capital como “una tenue ocupación del Valle de México y sus 2.3 millones de habitantes”. ‘Faint’, tenue, débil, con 8,600 no se domina a más de dos millones. A pedradas los arrasan. ¿Qué pasó?
Divisiones entre políticos y militares, mezquindades y egoísmos, llevaron a esa catástrofe.
Uno de los políticos más importantes de ese entonces, Lucas Alamán, afirma: “El dinero gastado en armar a las tropas mexicanas simplemente les permitió luchar entre sí y ‘dar la ilusión’ de que el país poseía un ejército para su defensa” (cita en ‘The US–Mexican War 1846-48’, página 138, no batalle).
En México, el pleito era entre la masonería escocesa, conservadora, centralista y rabiosamente patriótica, y la masonería yorkina, liberal, federalista y rabiosamente proyanqui (la de Juárez y los de la Reforma).
Su competencia por el poder dividió al ejército en facciones que no lucharon contra el ejército invasor sino entre sí.
Al perder la batalla del convento de Churubusco, el general Pedro María Anaya dijo al general David Twiggs: “Si hubiera parque, no estarían ustedes aquí”… se lo mandaron de calibre equivocado; entre militares no se comete un error así: fue intencional, querían que perdiera, perdió, perdió México.
Santa Anna, refiriéndose a la derrota y pérdida del territorio, dijo con pesar: “Por vergonzoso que sea admitirlo, nosotros mismos hemos provocado esta vergonzosa tragedia a través de nuestras interminables luchas internas” (‘The Mexican War, 1846-1848’, de Karl J. Bauer, páginas 16 y 17).

Documenta William Fowler estas vergüenzas de nuestros gobernantes de entonces diciendo (Santa Anna and His Legacy’, página 12) que mientras la guerra se libraba “los políticos mexicanos discutían y utilizaban la retórica antinorteamericana para ganarse al público, pero no tenían planes sustanciales para la reforma nacional” (The Oxford Research Encyclopedia of Latin American History).
Testigo de los acontecimientos, el intachable Vicente Riva Palacio, dice en ‘México a través de los siglos’, sobre nuestros ejércitos ante la invasión yanqui: “(…) sus jefes, más preocupados por obtener empleos bien remunerados y otros privilegios (…) actuaron, ‘con sus excepciones’, impulsados por la cobardía, avaricia y la traición”. Cobardía, avaricia y la traición, anótelo.
No se cargan las tintas con aviesa intención, ante tan grave emergencia nacional solamente siete estados de la República contribuyeron con hombres, armas y dinero para la defensa nacional. “Un soldado en cada hijo”… ¡Sí, cómo no!
HAY QUE ENTRARLE PRIMERA PRESIDENTA
Este pequeño rodeo fue para alertar a doña Sheinbaum: su antecesor, patológicamente desconfiado como el malhechor que es, le entregó un bastón de mando de juguete mientras él mantiene el control de Morena, del Congreso, medio gabinete y casi todos los 23 estados que gobiernan, y el país dividido.
Todo lo anterior es para asegurar su impunidad y la de los suyos, que por eso le son leales, por impunidad de sus inmensos latrocinios. Así de bajos.
De 1929 a 2018, México consiguió y mantuvo la unidad nacional.

La hemos perdido por el discurso polarizante del Pejestorio y la Primera Presidenta lo continúa.
Señora, se le viene un año muy difícil, deje de atacar a los partidos, a la prensa, a cualquiera que no sea un sumiso cuatrotero.
La agónica economía nacional y la lucha contra el crimen organizado, sin todo su gobierno y sus gobernadores, a su lado, será una estrepitosa derrota. Menos un estado, los demás fingen luchar contra el crimen organizado, entérese.
Señora, su lealtad es equivocada, sus miedos, infundados. Tiene poder sobrado. Es por México, éntrele.

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Nadie se escapa de Estados Unidos * El Tío Sam prepara con entusiasmo ese coro que contará con una gran producción y cobertura de medios, un ‘hitazo’ como hace mucho no ha habido
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Despiadada.
Ha quedado muy claro que a la Presidenta de la República le gusta reunirse con grupos musicales y cantantes: BTS, la banda coreana de K-pop (se solicita información); los rockeros Bono, The Edge y el grupo irlandés U2; Junior H y Majo Aguilar, de regional mexicano (?); Eduin Caz (famoso por sus narco-corridos, como ‘Se fue la pantera’), y Julión Álvarez (intérprete también de algunos narco-corridos y con visa cancelada).

Los anteriores personajes, muy conocidos a nivel nacional e internacional, son algunos con los que se ha reunido por su conocido amor a la música, pero no vaya usted a pensar que es para caernos bien a nosotros los del peladaje.
VIENE LA SORPRESA DE EU
El gobierno de los EUA, sabedor de la melomanía de nuestra hospedada en Palacio, le prepara una sorpresa, en este caso de música coral.
No es secreto, es público y muy sabido: en los EUA ya están en plenos ensayos con los intérpretes que integrarán el ‘Coro de los Adultos Cantores de Nueva York’ (Distrito Sur).
El rumor es que ensayan un réquiem, no el de Verdi ni el de Mozart, sino el de Morena (y réquiem es eso que se canta en las misas de difuntos).
Nota: cantar es cantar, claro, de ‘Casta Diva’ (de la Norma de Bellini que con la Caballé es tocar los dinteles de la gloria), a ‘Llegó borracho el borracho’ (de José Alfredo Jiménez, muy apropiada para macho demodé); pero cantar en su séptima acepción, es “avisar o dar noticia de algo”, usado en marinería, y en la 18 es “descubrir o confesar algo”, por eso se dice que un criminal cantó cuando soltó la sopa, a palos, por su voluntad, por cobrar venganza o por conseguir algún beneficio, que le receten menos años de cárcel si está en proceso; si está sentenciado, que le rebajen la pena o lo pongan en algún presidio amistoso (hay), y a veces, hasta ser liberado, pasa.
Así es que el gobierno de los EUA prepara con mucho entusiasmo ese coro del que se dice, contará con una gran producción y cobertura de medios, en especial de televisión y redes sociales. Se espera un ‘hitazo’ como hace mucho no ha habido.
Hasta hace un par de años escasos, los EUA se conformaban con conseguir solistas, con poco éxito, hay que decirlo, pues por ejemplo, el tenor ligero Genaro García Luna a ningún precio ha querido cantar allá o el afamado tenor Joaquín Guzmán, conocido como el Chapo, que de plano se rehusaba a cantar para ellos, aunque ya quiere (… auroras que son puñaladas, las rejas no matan, pero sí quiebran al más valentón).

Sin embargo, los EUA de golpe se encontraron con una buena oferta de cantantes de entre los 92 que les envió muy recomendados y sin formalidades contractuales, la promotora musical ‘Sheinbaum Productions’, con el añadido, verdadero golpe de suerte, de que ya disponen de quien durante décadas fue una verdadera leyenda del escenario, el aclamado Ismael Zambada, ‘El Mayo’, tenor dramático (de voz potente y enérgica).
Por eso ahora los EUA organizan un coro que dicen los enterados, está aprendiendo todas las que les piden los yanquis con el refuerzo de solistas de gran cartel: el Chapo y sus dos Chapitos -Joaquín y Ovidio, que ya están allá-, con alta probabilidad que se les unan voluntariamente sus hermanos Archivaldo y Jesús, de los que se dice ensayan canto hace un año; el Mayo como quedó dicho y otros, todos de amplio repertorio y favoritos de personajes del gobierno y políticos mexicanos de alto nivel.
Y esa pléyade de caballeros no es que vayan a cantar, es que ya están cantando.
Da un poco de ternura que la gerenta general y apoderada de la ‘Sheinbaum Productions’, reclame que los EUA no le mandan los 36 o 38, no sabe o no se acuerda, que ha pedido. Parece que no entiende que el ‘show’ es allá. Ya se va a enterar.
La doñita de Palacio, el viernes 15 de mayo pasado informó, loca de contento, que se echó un telefonazo con Donald Trump.

“Tuve una cordial y excelente conversación con el presidente Trump, reafirmamos el trabajo que estamos haciendo en seguridad y las pláticas sobre comercio. (…)”, puso en X. Qué bueno.
Lástima que la Secretaría de Gobernación informó, el 12 de mayo pasado, que -para restablecer el orden en Chilapa, Guerrero- el subsecretario César Yáñez se comunicó con los líderes de las organizaciones criminales, los Ardillos y los Tlacos, para “solicitar” poner fin a las disputas, retirar bloqueos y permitir la entrada de las Fuerzas Armadas, y que “la petición fue aceptada por los líderes”.

Traducción: este gobierno toma acuerdos con los criminales… ojalá no se entere Trump.
Y aunque no se entere, mientras la doñita del bastón de caramelo, mantenía su cordial y excelente conversación con Trump, el subprocurador General Adjunto de los EUA, Aakash Singh, en teleconferencia con los 93 fiscales federales de allá, les dijo de parte de Trump que debían “triplicar el número de acusaciones contra funcionarios gubernamentales corruptos en México que utilizan su poder y sus cargos para encubrir a terroristas y monstruos que trafican con miseria y veneno”.

Lo bueno es que la señora del segundo piso habló sobre seguridad con su amiguito Trump. Lástima que ese tal Aakash Singh, le aclaró a todos sus fiscales:
“Si esto resulta desagradable para los funcionarios del gobierno mexicano y les ofende que estemos haciendo esto, no puedo pensar en nada que me importe menos. Si además los avergonzamos y humillamos en el proceso, entonces eso sería la cereza del pastel para nosotros”.
Para enredar más la pita, el viernes se entregaron o algo así, a los EUA, dos de los coacusados con Rocha Moya.
Entre sabandijas no hay lealtad, hay impunidad y cuando se acaba, nadie se sacrifica por nadie. Por nadie, señora Sheinbaum, eso incluye Palenque.
Si doña Sheinbaum confía en que por el poder mágico del Pejestorio o porque le cae bien a Trump, va a librar la debacle, se equivoca, mucho. La “cereza de pastel” para ellos es avergonzarla y humillarla.
Nadie se escapa. Ese muy sabio libro, la Biblia, dice en Eclesiastés, 3.15: “Dios llama el pasado a cuentas”.
No tendrán el radiante futuro de poder absoluto por el que todo se permitieron, los persigue su pasado. La historia es despiadada.
Del ejercicio de la política dependen países; su destino, el bien común… o la tragedia, cuando se ejerce mal el oficio * Ningún Presidente mexicano ha insultado a los EU y mire que razones hubo en la historia, pero el Tío Sam no deja cuentas por cobrar
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
En su ley.
Tía Pita era de las de Toluca, buena persona, pero campeona mundial en terquedad. No cedía nunca en nada.
También tenía aversión a los médicos; ella, tizanas, fomentos, chiquiadores y todo remedio casero, nunca doctor.
Así las cosas, se puso muy mala y tío Agustín y sus hijos le rogaban que se dejara ver por el médico… y no.
Ya para morir con las tripas podridas, hizo jurar al tío Agustín que el acta de defunción diría “muerte natural”. En su ley.
JUSTIFICACIÓN DE LO INMORAL
Hay cosas importantes que no se enseñan en ninguna universidad. Para tener hijos no se requiere de cédula profesional y ¡vaya que ser mamá o papá es importante! Igual, nadie se recibe de político, ni se requiere de título registrado en profesiones, para ejercer la política, siendo el oficio más trascendental, más que la medicina, el derecho o cualquier ingeniería, pues del ejercicio de la política, dependen comunidades y países enteros, su destino, el bien común… o la tragedia, cuando se ejerce mal el oficio.
El político nace y a lo largo de los años en que participa en la estructura partidista y burocrática, aprende a lidiar con los intríngulis de la administración pública y desarrolla habilidades para gestionar los asuntos públicos, la solución de conflictos y muchas cosas más.
Eso el político. Otra cosa es el hombre de Estado, el estadista que nació político, claro, y por mérito propio, escala, asciende hasta asumir (no siempre, no se crea) el liderazgo nacional, ejerciendo entre otras cualidades, la visión de largo plazo, nunca actuar en beneficio personal o de su grupo, y saber cuándo hacer de lado sus propias convicciones ideológica y su interés de partido, por el bien de la sociedad. No son muchos.
Antes, cuando para ser Jefe de Estado bastaba con nacer de la mamá correcta y ser príncipe heredero, se procuraba educar para el ejercicio del poder al que sería Rey.
Por poner un ejemplo: Filipo II de Macedonia, papi de Alejandro Magno, le puso de preceptor a Aristóteles, para que cuando llegara a Rey supiera ejercer el oficio.
En la Edad Media, se puso de moda escribir libros y tratados para educar a los nobles, en particular a los que reinarían, se llamaban Espejos de Príncipes.
No hay espacio para repasar las enseñanzas sobre el arte del buen gobierno de Platón o Tácito, demos un salto hasta el siglo XVI, cuando Maquiavelo escribió ‘El Principe’, obra dedicada a Lorenzo de Médici, el Magnífico, en la que plantea sin usar las palabras ‘razón de Estado’, que el objetivo supremo del gobernante es mantener el poder, sin limitaciones morales ni éticas, por lo que el gobernante puede mentir, engañar, usar la fuerza y cualquier medio ilícito, inmoral o cruel, sin límites.
Y ‘El Principe’ de Maquiavelo parece ser libro de cabecera de más de los que uno imagina.

Contra ese maquiavelismo pragmático y amoral, se escribieron refutaciones desde sus tiempos, pero tal vez la más acertada (opinión a debatir) sea la de un jesuita que ogaño nadie recuerda y fue un grande, Pedro de Ribadeneira (1527-1611), que escribió mucho y bueno, y su ‘Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y conservar sus Estados.
Contra lo que Nicolás Machiavelo y los políticos de este tiempo enseñan’ (título largo como se acostumbraba).
Ribadeneira no plantea un ejercicio angelical de la política y sin despreciar sus objetivos reales, sí invalida la “razón de Estado” como justificación de lo inmoral, lo no ético, pues según él, la verdadera “razón de Estado” no puede estar reñida con los valores y por lo mismo sostiene que el gobernante no puede mentir, si acaso guardar silencio, disimular, y eso, si y solo si, es por el bien del Estado, no del gobernante, no de su grupo.

Si le parece mucho rigor, digamos que los gobernantes pueden mentir, pero sólo si de verdad está en juego el Estado, la población, no sus intereses personales y partidistas.
En cambio, la Presidenta Sheinbaum Pardo miente por sistema, miente mucho, como su mentor, el Pejestorio, ese mentiroso contumaz.
Ahora con el escándalo de los de su partido que los EU le pidieron detuviera con fines de extradición, doña Claudia Sheinbaum miente con descaro y al desgaire, segura de que el peladaje le va a creer porque no sabe nada sobre procesos de extradición.
Y sí, pero que engañe a tenochcas simplex es lo único que no importa en este asunto: no engaña a los fiscales de los EU y es con ellos el pleito, ni siquiera con Donald Trump.

Pero subió más la vara. Mandó que todos los legisladores de Morena, del Verde y del PT fueran a Palacio y les dijo muy fresca y triunfal que “las recientes solicitudes de arresto preventivo con fines de extradición en contra del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros funcionarios de la entidad, así como la cancelación de visas a gobernadores y funcionarios, tiene fines electorales y políticos y no de persecución de delitos” (nota del Excélsior).
Pero dijo más: “(…) las acciones contra Rocha y los demás funcionarios sinaloenses conforman un ataque a la soberanía de México”.

Y los instruyó: “Hay que explicarle a la población qué es lo que estamos defendiendo frente al poder conservador, frente al conservadurismo y a la amenaza constante de injerencia e intervencionismo, y de actitudes hostiles contra México”.
Todo mentira. Se pasó de la raya, señito.
Si la solicitud de detención con fines de extradición fuera contra el gobernador de Coahuila (PRI), o la de Chihuahua (PAN), este menda apuesta los dos ojos a que ya estarían extraditados y la Presidenta discurseando sobre la corrupción del PRIAN. No nos hagamos.

La hospedada en Palacio ya no está en una encrucijada, ya decidió defender a los suyos, garantizándoles la impunidad que los aglutina, única razón de su cohesión de banda, de gavilla, no de partido.
Ningún Presidente mexicano ha insultado a los EU y mire que razones hubo en la historia. Bueno, ella sí. Falta ver si le alcanza para pagar la factura porque el Tío Sam no deja cuentas por cobrar. Pero a ella, no le importa, ella, en su ley.
LA FERIA
Solicitar la detención provisional con fines de extradición no viola la soberanía
Publicado
Hace 3 semanasen
mayo 8, 2026Por
Redacción
EU respeta el tratado que tiene firmado con México * El Tío Sam trae entre ojos a un florilegio de morenistas de andanzas, legisladores, funcionarios y gobernadores, todos con expedientes en Estados Unidos por sus vínculos con el crimen organizado
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Todo se derrumbó.
Era chamaquita la abuela Elena la vez que llegó a galope tendido uno de sus tíos y rayando el caballo, desmontó para entrar corriendo a la casa y preguntar al papá de ella qué problema tenía Martín, otro de sus tíos, y contaba que su papá respondió: -Ya ninguno, está muerto -bueno, visto así, ya no tenía ningún problema (se había robado una chamaca, otro día le cuento).
DESESPERACIÓN
Algo anda mal. La Presidenta no es tonta y no siéndolo no se entienden algunas cosas que dice, a menos que las diga segura de que nosotros, los gallardos integrantes del peladaje nacional, somos tontos. Entonces, sí checa, pero anda mal.
La Mandataria declaró: “Estuve viendo algunas publicaciones, ‘están poniendo a la Presidenta entre la espada y la pared’, falso, en México decidimos los mexicanos, para empezar, las y los mexicanos”. ¡Ay, doñita!
Primero: sí está entre la espada yanqui y la pared macuspano-cuatrotera. Punto. Eso lo entiende cualquier tenochca debidamente destetado.
Segundo: ¿qué tiene que ver el problemón que es la solicitud de aprehensión y extradición del gobernador de Sinaloa, el tal Rocha Moya, más un ¡senador! (y un puñado de colaboradores-cómplices), con que en México decidimos los mexicanos? Nada.
Y tercero: eso de que en México decidimos las y los mexicanos, es frase de chamaca en asamblea estudiantil… ¡ah!, con razón. En México, el gobierno decide y hace lo que le da la gana y “los mexicanos y las mexicanas” no somos ni lo último en que piensa. Le importamos un pito.

Como a doña Sheinbaum ya le gusta oírse (desabrido placer solitario), refiriéndose a lo de la CIA en Chihuahua y los indiciados de Sinaloa, dijo: “(…) estoy tranquila, sin ningún problema, por una cosa, es tiempo de la defensa de los principios y hay un principio que se llama soberanía y esa no se negocia”.
¡Dioses!, ¿de veras está tranquila?… que le tomen el pulso, que desayune antes de su Mañanera… que alguien haga algo. Imagínese al capitán del Titanic con el barco haciendo agua, decir “estoy tranquilo, sin ningún problema”. ¡Sálvese quien pueda!
Su explicación del por qué está así, sosiega y serena, es que se apresta a defender la soberanía. Como para jalarse los pelos.
Señito, si un país solicita la aprehensión con fines de extradición de mexicanos, acusados de narcos, está respetando la soberanía y el tratado que tienen firmado con nuestro país. Interpretarlo al revés es poner los bueyes tras de la carreta. Si esa fuera la lógica de la dama del bastón de juguete, en serio, algo andaría muy mal.
Pero no, no es así, ha quedado dicho, no es tonta, claro que entiende. Pero es muy mala mentirosa y en eso se nota mucho su carencia absoluta de oficio político.
Por nuestro lado, no nos hagamos tontos, todos sabemos que la señora sabe de las andanzas del Rocha Moya & Cía.; lo sabe por formar parte del cuatroteísmo y ahora, por tener acceso a la información de los servicios de inteligencia (espionaje), del gobierno. El problema es que también lo sabe el mundo.

PORFIRIO MUÑOZ LEDO LO SABÍA
En junio de 2022, ante la Comisión Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, compuesta por 72 partidos políticos de 30 países, Porfirio Muñoz Ledo dijo:
“Debe entender Andrés Manuel López Obrador que su contubernio o alianza con el narco no es heredable (…), pretende heredar al sucesor un paquete de poder que combinaba la autoridad institucional, los recursos federales y el apoyo del crimen organizado (…). A México le ha explotado una bomba en el jardín, desde 2019 o 2020, México dejó la transición democrática y está iniciando una reversión autoritaria con un nuevo rey de la selva: el crimen organizado (…). Yo le llamo narco-Estado, yo le llamo narco-gobierno”.

No lo dijo un fifí conservador de derechas, amigo del neoliberalismo, no, lo dijo Muñoz Ledo, un señor que formó parte del gobierno en seis sexenios; tres veces diputado federal; una vez senador y otra, diputado del Congreso Constituyente de la CDMX.
Porfirio fue un fundador en 1986 de la Corriente Democrática del PRI, con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, y junto con ellos y Heberto Castillo, fundador del PRD y su presidente de 1993 a 1996. Protagonista en la creación del IFE, hoy INE.
También presidente en 2006 del Consejo Consultivo del entonces candidato presidencial del PRD, el hoy Pejestorio. Cofundador de Morena y uno de los personajes centrales de la política mexicana por más de 70 años que el 1 de septiembre de 2018 puso la banda presidencial al ya Pejecutivo… y este señor siempre ingenioso, aparte de inteligentísimo, para referirse al gobierno cuatrotero, acuñó dos términos: narco-Estado, narco-gobierno. Y ya se les quedó.
Si doña Sheinbaum piensa que somos sus tarugos, está bien, sí somos, pero los representantes de 72 partidos políticos de 30 países no son sus mensos.
Y lo que dijo Muñoz Ledo en esa enorme reunión (y repitió en largas entrevistas), y publicó la prensa del mundo, lo sabe el Tío Sam. Y tampoco es su baboso.
La descarada defensa de doña Sheinbaum del Rocha Moya & Cía., con la coartada de que así defiende la soberanía nacional, es desesperación.
Sabe la señora del segundo piso, que los EU traen entre ojos a un florilegio de compañeros suyos de andanzas, legisladores, funcionarios y gobernadores, todos con expedientes en los EU por sus vínculos con el crimen organizado.
Y que si Rocha Moya, de 76 años de edad, acaba en manos de autoridades yanquis, va a soltar la sopa, toda la sopa, cualquier condena en su caso es cadena perpetua, y se le va como hilo de media su partido y claro, su gobierno. Lo sabe con precisión, no nos hagamos, señito.
El viernes 1 de mayo pasado hizo oficial la FGR que Rocha Moya está más limpio que un pañalito del Niño Jesús. Falta que la Casa Blanca se trague el cuento.

La Presidenta defiende lo indefendible y arriesga al país. Los yanquis no son dejados, pueden estallarnos el T-MEC al no ser socios de fiar, y meternos en un viacrucis de aranceles.
Mientras Sheinbaum defiende a su facción, ya cada vez más gente tararea aquella de Emmanuel: “Todo se derrumbó”.
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