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LA FERIA

AMLO manda y controla a México

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La Primera Presidenta lo confirma al expresar “el presidente Andrés Manuel López Obrador” en sus Mañaneras del Pueblo * Claudia Sheinbaum tiene un bastón de mando de juguete * A partir de 2018 se perdió la unidad nacional por el discurso polarizante de la Cuarta Transformación.

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Éntrele.

Tío Iván, a punto de pasar al definitivo estado de fiambre, y tía Rosa, su casi viuda, rogándole que hiciera testamento.

Pero aparte de rico como Creso, era malo. Su desquite por el disgusto de morirse fue no testar.

Mandó por sus once hijos y con la tía presente, dijo apenas audible: -… les da gusto que me muera… a mí me da más que se van a tener que matar para heredar… mátense -así de malo.

 

EN 1848 SE PERDIÓ LA HONRA

Un pequeño rodeo antes de entrar en materia.

El 8 de mayo de 1846, los EUA nos invadieron y cinco días después nos declararon la guerra.

México se las declaró diez días después. ¿Cuál era la prisa?

En 1848, los gobernantes de entonces, perdieron la guerra y la honra. El país, más de la mitad de su territorio.

La honra porque en vez de dejar que los EUA nos robaran territorio a la mala, nuestros honorables gobernantes se los vendieron en 15 millones de dólares… a plazos, todavía les dieron fiado. Ni reclamar podemos, vendieron.

Si le dicen que ni era nuestro ese inmenso territorio, no es cierto, México estaba bien delimitado en el Tratado Adams-Onís de 1819, entre España y los EUA; y estaba habitado, por eso las cláusulas VIII y IX del Tratado Guadalupe Hidalgo, con el que el presidente (interino), Manuel de la Peña y Peña formalizó la venta el 2 de febrero de 1848.

Perdieron la honra porque encima de todo, el dichoso Tratado, dice en su introducción que se firma para establecer, entre México y los EUA, sólidas relaciones de paz y buena amistad. ¡Buena amistad! Eran indignos o muy cobardes o traidores o las tres cosas.

Se dice que los EUA querían más territorio. Bueno, sí, pero lo que se jugaba era cuál de los dos países sería la potencia dominante en América. Poquita cosa.

Si lo duda, busque el análisis del mayor Nathan A. Jennings, profesor adjunto en el Departamento de Historia Militar de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de los EUA (‘Alianzas improvisadas: operaciones conjuntas de Estados Unidos en la guerra entre México y Estados Unidos’).

Haber perdido la guerra contra los EUA no se explica, entérese: los yanquis nos invadieron con 8,600 soldados e infantes de marina, por Veracruz, más 1,173 marinos por Alvarado y Tuxpan, que allá se quedaron.

Los 8,600 solos, avanzaron hasta tomar la Ciudad de México. El Ejército Mexicano contaba con 19,000 tropas regulares y con reclutas llegaba a los 38 mil… contra 8,600… ¿pero qué pasó?

El mencionado Jennings, califica la invasión y dominio de la capital como “una tenue ocupación del Valle de México y sus 2.3 millones de habitantes”. ‘Faint’, tenue, débil, con 8,600 no se domina a más de dos millones. A pedradas los arrasan. ¿Qué pasó?

Divisiones entre políticos y militares, mezquindades y egoísmos, llevaron a esa catástrofe.

Uno de los políticos más importantes de ese entonces, Lucas Alamán, afirma: “El dinero gastado en armar a las tropas mexicanas simplemente les permitió luchar entre sí y ‘dar la ilusión’ de que el país poseía un ejército para su defensa” (cita en ‘The US–Mexican War 1846-48’, página 138, no batalle).

En México, el pleito era entre la masonería escocesa, conservadora, centralista y rabiosamente patriótica, y la masonería yorkina, liberal, federalista y rabiosamente proyanqui (la de Juárez y los de la Reforma).

Su competencia por el poder dividió al ejército en facciones que no lucharon contra el ejército invasor sino entre sí.

Al perder la batalla del convento de Churubusco, el general Pedro María Anaya dijo al general David Twiggs: “Si hubiera parque, no estarían ustedes aquí”… se lo mandaron de calibre equivocado; entre militares no se comete un error así: fue intencional, querían que perdiera, perdió, perdió México.

Santa Anna, refiriéndose a la derrota y pérdida del territorio, dijo con pesar: “Por vergonzoso que sea admitirlo, nosotros mismos hemos provocado esta vergonzosa tragedia a través de nuestras interminables luchas internas” (‘The Mexican War, 1846-1848’, de Karl J.  Bauer, páginas 16 y 17).

Documenta William Fowler estas vergüenzas de nuestros gobernantes de entonces diciendo (Santa Anna and His Legacy’, página 12) que mientras la guerra se libraba “los políticos mexicanos discutían y utilizaban la retórica antinorteamericana para ganarse al público, pero no tenían planes sustanciales para la reforma nacional” (The Oxford Research Encyclopedia of Latin American History).

Testigo de los acontecimientos, el intachable Vicente Riva Palacio, dice en ‘México a través de los siglos’, sobre nuestros ejércitos ante la invasión yanqui: “(…) sus jefes, más preocupados por obtener empleos bien remunerados y otros privilegios (…) actuaron, ‘con sus excepciones’, impulsados por la cobardía, avaricia y la traición”. Cobardía, avaricia y la traición, anótelo.

No se cargan las tintas con aviesa intención, ante tan grave emergencia nacional solamente siete estados de la República contribuyeron con hombres, armas y dinero para la defensa nacional. “Un soldado en cada hijo”… ¡Sí, cómo no!

 

HAY QUE ENTRARLE PRIMERA PRESIDENTA

Este pequeño rodeo fue para alertar a doña Sheinbaum: su antecesor, patológicamente desconfiado como el malhechor que es, le entregó un bastón de mando de juguete mientras él mantiene el control de Morena, del Congreso, medio gabinete y casi todos los 23 estados que gobiernan, y el país dividido.

Todo lo anterior es para asegurar su impunidad y la de los suyos, que por eso le son leales, por impunidad de sus inmensos latrocinios. Así de bajos.

De 1929 a 2018, México consiguió y mantuvo la unidad nacional.

La hemos perdido por el discurso polarizante del Pejestorio y la Primera Presidenta lo continúa.

Señora, se le viene un año muy difícil, deje de atacar a los partidos, a la prensa, a cualquiera que no sea un sumiso cuatrotero.

La agónica economía nacional y la lucha contra el crimen organizado, sin todo su gobierno y sus gobernadores, a su lado, será una estrepitosa derrota. Menos un estado, los demás fingen luchar contra el crimen organizado, entérese.

Señora, su lealtad es equivocada, sus miedos, infundados. Tiene poder sobrado. Es por México, éntrele.

LA FERIA

Tratar de quedar bien con dos es quedar mal con todos

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Con todo respeto, la Primera Presidenta ya debería abandonar su discurso soberanista * Reconozcamos su esfuerzo, la titular del Poder Ejecutivo hace lo que puede

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Ridículo.

Tío Neto (Ernesto) le debía dinero a todo Toluca; su exsocio en una enorme vinatería que quebró (él), lo tenía denunciado por fraude.

Tía Nena (Anacleta, cómo quería que le dijéramos) lo dejó para juntarse con su mejor amigo (de él).

Su hijo mayor, Neto Chico, era un beodo; sus tres hijas no le hablaban; su sirvienta de toda la vida se cobraba el sueldo llevándose muebles; y padecía un ramillete de enfermedades que le hacían la vida un calvario.

Así, cuando el médico le dijo que le quedaban días de vida, exclamó alzando las manos y mirando al cielo: -¡Al fin una buena noticia! -visto así.

 

“VAMOS BIEN Y VAMOS A IR MEJOR”

Tal vez haya a quien le parezca cinismo, otro opinará que es irresponsabilidad y hasta el que considere natural y correcta la actitud de la Presidenta de “aquí no pasa nada” y su recurrente declaración, “vamos bien y vamos a ir mejor”. Sea lo que sea, tiene su chiste.

Tiene su chiste nomás salir sonriendo cada mañana, a su conferencia de prensa, en el Salón Tesorería de su casa, antes Palacio Nacional. No está fácil. Menos después de su reunión diaria de seguridad nacional. Tiene su chiste que no salga bañada en llanto.

También debe serle incómodo ser de izquierda, de verdadera izquierda, y atender al patán del Trump con un clavel reventón en la boca con sonrisa de comer tostadas, porque si le planta cara, el tipo ese nos cierra el gas una semana y revienta al país.

Además de disimular su izquierdismo todo el tiempo porque se le espanta la clientela (nosotros), por eso sin profesar alguna religión, su vestido con la imagen de la Guadalupana, sus eventos oficiales en el atrio de la Basílica de Guadalupe, por eso otras cosas que da pudor mencionar (su persignada).

Y no se asuste nadie, no es comunista como permite suponer que el 1 de mayo de 2025, Morena firmó en La Habana, con el gato de los Castro, el Díaz-Canel, un acuerdo con el Partido Comunista de Cuba, para establecer lazos de cooperación, aprendizaje mutuo e intercambio político… ¡dioses!, no vaya siendo que por una vez en su vida el entonces Pejecutivo haya dicho la verdad, cuando advirtió que junto a Sheinbaum él era “fresa” (13 de septiembre de 2024, menos de tres semanas antes de que la doñita se terciara la banda).

No seamos pesimistas, que quede en que es lo que ella dice que es: de izquierda progresista, promotora del “humanismo mexicano”, continuadora del movimiento de la Cuarta Transformación, que ya es más que suficiente como para ponerse en guardia.

Por cierto, decir “humanismo mexicano” es un disparate, tampoco hay “aritmética mexicana”… ya volveremos a tener, con suerte, políticos que hablen español (bien).

Dejemos de lado el cortocircuito neuronal que -supone uno-, le debe provocar el empacho ideológico en que vive y apreciemos el control del que hace gala al informar que bajan y bajan los homicidios, sabiendo que reclasifican y reclasifican fiambres; afirmando que la economía nacional va requetebién, sabiendo que está estancada con tendencia a la recesión, bajo la vigilante mirada de organismos y calificadoras internacionales, consciente -porque ya quedamos que no es tonta- de que su Plan México tiene las mismas posibilidades de atraer inversiones masivas que una ‘teibolera’ volverse monjita del Verbo Encarnado.

Lo anterior sin mencionar qué difícil debe ser proclamar triunfos en el sector salud que sólo existen en el papel; asegurar que ya no hay desabasto de medicamentos consciente de que redujeron el cuadro básico (no falta lo que no está en la lista y el enfermo, que apechugue); y aplaudir el desempeño de su secretario de Educación equivalente al de un director de orquesta sordo y ciego (y mañoso).

Todo eso sin tomar en cuenta que algo le han de poder (alguito) tantas manifestaciones y marchas de protesta, de madres buscadoras, de agricultores, de transportistas, de víctimas de la inseguridad, de maestros (y de los de la CNTE, esos son aparte), de jueces y magistrados, de la Generación Z, de feministas, más las gritadas que le ponen en sus recorridos por el país… y ella sonriendo. De veras, no sea usted insensible, tiene su chiste.

Pobre señora, intentando hacer política (suponiendo que no cree que hace política, nomás eso nos faltaba) para enfrentar la enorme responsabilidad de que el Ejecutivo en este país es el principal responsable político y ella eso nunca ha hecho, siempre fue subordinada, lo suyo fue siempre hacer lo que su mentor, el Pejestorio, le ordenaba. Y ahora, de golpe, apenas sabiendo mover las piezas, se enfrenta a profesionales del ajedrez.

Comprendamos. Reconozcamos su esfuerzo. Aceptemos que hace lo que puede.

Entendamos que enfrenta un huracán con un paraguas chiquito y solita porque su gabinete es una colección de bultos (¡Caligari!).

Si acaso, si no se ofende, se le recomendaría que ya abandone su discurso soberanista.

Todos vemos a las claras que el Trump trae del rabo al país y que ella atiende rapidito lo que ese patán le pide con una sola excepción: romper la impunidad que ella debe garantizar a su antecesor, hijos, parentela y cercanos incluidos.

Y ya en estas, si no es mucha la molestia, que también deje de hacer el ridículo con lo de Nicaragua.

Entendemos que como son comunistas, no va a aceptar jamás que el Daniel Ortega y su hórrida esposa son los terribles, infames y fétidos dictadores de ese sufrido país, pero que no nos diga la doñita que lo hace por respeto a la autodeterminación de los pueblos, porque eso es precisamente lo que no hay en Nicaragua y ya no va a haber, porque el Ortega ese ya avisó que no volverán a tener comicios.

Y quede constancia de que este menda está muy de acuerdo en haya ordenado a su representante ante la OEA, el impresentable Alejandro Encinas, abstenerse en la votación contra Nicaragua, porque la OEA sí es un organismo que baila al son que le toca el Tío Sam.

Muy de acuerdo, pero… hubiera ordenado votar en contra, como Brasil. Sin miedo.

Doñita: en política tratar de quedar bien con Dios y con el diablo, es quedar mal con todos y hacer el ridículo.

 

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LA FERIA

La iniciativa que viene: Imponer la eutanasia en todo el país

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La “Ley Trasciende” ya está en el Senado de la República * Ahora el gobierno pondrá límite al fin de la vida. Y empezará a haber “muertes dignas”, mediante cohecho a médicos no tan dignos, o viejitas con alzhéimer que no se van a enterar que urgía cobrar la herencia

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Vamos bien.

Hay frases que suenan bien y son disparates, como ‘todo tiene límites’ (o sea, esa afirmación tiene límites); ‘todo exceso es malo’… ¿de veras?… ¿el exceso de salud, también?; y la que sorprendentemente no está de moda y debiera estarlo: ‘muerte digna’.

Para empezar, decir ‘muerte digna’ es no saber usar nuestro bello idioma. No hay digestión digna, defecación digna ni presión arterial digna; es del todo incorrecto atribuir a cosas de la biología (como la muerte), la adjetivación del sustantivo ‘dignidad’. La dignidad es de la persona, eso sí. Y, por cierto, tampoco hay ‘derecho’ a la vida ni ‘derecho’ a la muerte, ambas cosas son hechos biológicos. Punto. Ya va siendo hora de dejar de inventar derechos.

 

EUTANASIA SUENA FEO Y SUICIDIO PEOR

De regreso a la ‘muerte digna’: se está promoviendo muy en serio, imponer la eutanasia en todo el país.

La iniciativa ya está en la Cámara de Senadores, la llaman “Ley Trasciende”, porque eutanasia suena feo y suicidio peor.

El proyecto de ley para legalizar matar -con el consentimiento pleno e informado del que morirá- habla de la ordalía de los casos ciertos y terribles de enfermedades sin cura que llevan a la muerte segura con sufrimientos indecibles, el ‘homicidio por piedad’ (aún ilegal).

Pero también propone la eutanasia en casos de enfermedades mentales crónico degenerativas, como la demencia o el alzhéimer (¿y el consentimiento pleno?), y también legaliza matar en casos de “declive avanzado e irreversible” (¡áchis!, después de los 65, ¡a hacer gimnasia y a jugar ajedrez!, no vaya a ser).

Y todo dejando de lado dos cosas de la mayor importancia: NO hay obligación legal (ni moral) de prolongar la agonía, de mantener vivo y sufriendo al enfermo que puede renunciar al tratamiento que -lejos de curarlo- lo mantiene en su viacrucis, “que la naturaleza siga su curso”, decían las abuelas y los curas, que algo sabían.

La segunda: en México la Ley General de Salud dispone que los enfermos terminales reciban atención paliativa integral, con opioides para mitigar el sufrimiento, y con previo consentimiento del enfermo si eso le acortara la vida. Es ley vigente.

Un legislador de Morena, cuyo nombre no manchará el teclado de este López, ha dicho que están ante la oportunidad histórica de garantizar el cumplimiento de todos los derechos humanos. Hay quien piensa con lo que se usa para sentarse.

Este menda no acudirá a la religión para oponerse a semejante ley; eso es asunto de cada quien y sus personalísimas convicciones. Tampoco incurrirá en decir que “la vida es sagrada”, porque hay vidas que no lo son (habría película y tal vez monumento, del que hubiera asesinado a Hitler… vida sagrada).

Mucho menos se permitirá el desatino de expresar la más mínima opinión sobre los que estando en sus cabales, plenamente conscientes de sus actos, se suicidan… drama terrible que lo menos que merece es la cortesía del silencio (y una oración si se es creyente).

 

EL GOBIERNO NO DEBE INTERVENIR EN LA VIDA HUMANA

Este su textoservidor va por otro lado: hay cosas en las que el Estado (entendido como gobierno) no debe intervenir y no tiene derecho a hacerlo. La vida humana especialmente.

Sin darse cuenta, la gente acepta sin chistar que el gobierno le ponga límite a la vida humana en su inicio, y cree que sólo es legal abortar a las doce semanas. No es cierto. El aborto por violación es legal en cualquier momento del embarazo, sin importar los meses de gestación, y no hace falta denuncia de la violación, basta la palabra de la señora. Es resolución de la Suprema Corte.

Ahora con la ley de “muerte digna”, el gobierno pondrá límite al fin de la vida. Y empezará a haber “muertes dignas”, mediante cohecho a médicos no tan dignos, o viejitas con alzhéimer que no se van a enterar que urgía cobrar la herencia.

Pensará usted que se pasa de mal pensado el tecladista. Fíjese que no. En los Países Bajos (Holanda, pues), en 1990, la autoridad decidió averiguar qué pasaba con las eutanasias; en 1991 se presentó el Informe Remmelink: encontraron un promedio anual de mil “eutanasias involuntarias” y el 31% de los médicos intensivistas aceptó haber “acelerado” el fallecimiento sin solicitud del paciente.

Los promotores mexicanos de la “muerte digna” ignoran que están muy cerca del concepto alemán de fines el siglo XIX, de la “vida que merece vivirse” (‘Lebensurwertes Leben’), impulsado por gente que creía en el derecho a aniquilar la vida (indigna de ser vivida). Y de ahí quedaron a un paso de la eugenesia, la higiene racial.

Luego la Alemania nazi aprobó en 1935 la ‘Ley para la prevención de la descendencia genéticamente enferma’, que legalizó el aborto, la esterilización forzosa de los que padecían enfermedades hereditarias y la eutanasia, claro.

Al fin de la Segunda Guerra Mundial, en los juicios de Nuremberg, juzgaron y condenaron a muerte a algunos médicos alemanes por haber hecho semejantes barbaridades. Su defensa alegó un hecho indiscutible: exactamente lo mismo se hacía en los Estados Unidos de América y desde mucho antes. Cierto.

En los EUA desde 1907, primero en Indiana, luego en otros 30 estados, se legalizó la esterilización forzada de discapacitados intelectuales, enfermos mentales y criminales. Castraron a unas 60 mil o 70 mil personas. El asunto llegó a su Suprema Corte en 1927: lo declaró legal; nunca se ha revocado formalmente esta resolución (aunque está muy mal visto… pero es legal). Y la eutanasia es ilegal en 50 estados de ese país, pero en doce es legal el “suicidio asistido”.

 

QUE SIGA LA MATA DANDO

Los cuatroteros harán lo que les venga en gana, tienen sobrada mayoría. Pondrán cota a la vida humana en su final, ya lo hicieron en su principio. Que siga la mata dando en este país en el que el 94% de los homicidios quedan impunes. Qué tanto es tantito, qué importa un viejo más o menos, total, también se matan bebés de hasta nueve meses de embarazo porque la señora dijo que fue violada, sin testigos ni trámites que la revictimizaran. Vamos bien.

En esta demencia legislativa, política y social, ya hay penas de hasta 12 años de cárcel por matar… a un perrito. ¿Ve?, vamos bien.

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La raza sabe que el gobierno engaña… ¡sin derecho de audiencias!

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Lo que dicen en la Mañanera del Pueblo es: ¿Información, opinión o desinformación? * Negando la realidad, nada se arregla: La Primera Presidenta rechaza que hayan encontrado refinerías clandestinas, según ella son “centros de procesamiento ilegal de combustible”… igual el descarrilamiento del Tren Interoceánico no fue eso, nada más se salió de la vías sin volcarse

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

¡Perfecto!

Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, le decía a tío Toño, el “TNT”, por Tonto, Necio y Terco.

Tan al pelo le quedó que, a sus espaldas, todos le decíamos así.

Le amputaron una pierna y decía que fue por una uña enterrada, cosa cierta, pero porque tenía diabetes y se le pudrió.

Siempre negó tener más azúcar en la sangre que un frasco de cajeta y no dejó el trago ni los postres porque -según él- estaba “sanísimo”. Murió así, sanísimo.

 

OCULTAR INFORMACIÓN

La semana pasada, el secretario de Hacienda, Edgar Amador Zamora, nos hizo saber a los del peladaje, que (léase con la voz Manuel Bernal, el Declamador de América) “México ha retomado la senda del crecimiento”.

Lo dijo porque en el segundo trimestre de este año, el PIB creció el 1.5 por ciento.

Los especialistas se muestran escépticos, afirman que no es sostenible. Allá ellos, ojalá se equivoquen (pero no se equivocan).

Se entiende que los gobernantes procuren no salir a dar información, bañados en llanto, rosario en mano, pero tampoco se trata de que salgan a tomarnos el pelo.

Y mentir es maña destacada de estos cuatroteros redentores de la patria y la raza lo sabe, misteriosamente, sin datos macroeconómicos ni acceso a la información, sabe que el gobierno engaña.

El propósito único de doña Claudia Sheinbaum Pardo es mantener el circo andando o más bien, que no se le caiga a ella; lástima que recibió la casa en llamas… y lo niega.

“Vamos bien y vamos a ir mejor” -1 de septiembre del año pasado- y el 6 de julio de este año dijo: “Estamos muy optimistas de México, en todos sentidos” (así habla, no se aceptan reclamaciones…  a ver quién es el macho que la corrige; debió decir “optimista por México”, pues la preposición ‘por’, indica motivo, la ñora tiene esperanza por el futuro, por el bienestar de la nación, mientras que la preposición ‘de’, indica posesión… ni al caso, disculpe usted).

El optimismo a veces es un desatino. Winston Churchill, al asumir el cargo de Primer Ministro del Reino Unido, en mayo de 1940, sabiendo que no estaban preparados ni de lejos para la guerra con la Alemania nazi, dijo ante el Parlamento:

“No tengo nada que ofrecer, salvo sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor”.

(Disculpe otra digresión: no dijo “esfuerzo”, dijo: “I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat”; ‘toil’ es trabajo duro, extenuante, pero también significa batalla. Don Winston hablaba bien su idioma… no como otros, ¡qué envidia!).

Churchill no se unió al optimismo bobo de su predecesor, Neville Chamberlain, que le aseguró al Reino Unido que habría “paz para nuestro tiempo”, que no habría guerra por el acuerdo que firmó con Hitler en Múnich. Tonto.

Viene al pelo agregar que don Winston en el inicio de ese histórico discurso, lo primero que dijo fue que su gobierno, se concebía “sobre la base más amplia posible que incluya a todos los partidos, tanto a los que apoyaron al anterior gobierno como a los de la oposición”. Leyeran algo en Palacio.

No es posible resolver los grandes y muy graves asuntos nacionales, sembrando división, segregando a la oposición, acosando a todos los que no piensen como ellos, acotando a la prensa, ocultando información, negando la realidad.

Tampoco es posible fincar la solución de nada, celebrando con un optimismo voluntarioso algo tan feble, insignificante, como un raquítico crecimiento de la economía en un trimestre.

Otra vez este juntapalabras se acuerda de Churchill: después de años de coleccionar derrotas ante el ejército nazi, por fin, en noviembre de 1942, el ejército británico logró derrotar al gran general Rommel en el Alamein, obligando a las fuerzas alemanas a su definitiva retirada de África.

Y don Winston habló: “(se) ha obtenido una gloriosa y decisiva victoria en lo que yo considero que debería llamarse la Batalla de Egipto (…) Ahora bien, este no es el final. Ni siquiera es el principio del fin. Pero quizá sea el fin del principio”. (Cuánta razón tenía, faltaban tres años para la victoria, tres años de terribles batallas y mucho sufrimiento).

Sí, sin caer en el corrosivo optimismo que adormece la decisión de mantener el esfuerzo, menos cuando no hay lugar para el optimismo, optimismo que aún justificado no deja de ser la ilusoria inclinación a ver las cosas de la mejor manera. Y México hoy no se puede ver así, está peor que nunca en tiempos de paz.

No son ganas de amargarle el día a nadie. Es la verdad. El Banco Mundial informa que México registra su peor desempeño del siglo en los Indicadores Mundiales de Gobernanza (donde la mejor calificación es 100%): control de la corrupción (28.8% una drástica caída desde el 46.8% del registro histórico de México); Estado de derecho (37.1%); y retrocesos generalizados en la efectividad y estabilidad institucional del país.

Créalo: el Banco Mundial no trae entre ojos sólo a los cuatroteros, al contrario, evalúa a todo el mundo, en frío.

 

LA COSA ESTÁ QUE ARDE

No lo dude, la cosa está que arde. Comparemos cifras del sexenio de Peña Nieto y del Pejecutivo:

crecimiento promedio anual del PIB, con EPN: 2.4%; con AMLO, la tercera parte, el 0.81%.

PIB per cápita: EPN, +1.3%; con AMLO, -0.31% (primero los pobres, sí Chucha).

Inflación acumulada en el sexenio; EPN, 27.87%; con AMLO, 32.14% (4.27% más que con Peña).

Deuda pública: EPN, 10.8 billones de pesos; con AMLO creció el 61%, ahora debemos 17.4 billones de pesos (el que prometió muchas veces no endeudar al país, el que aseguraba que no hacían falta créditos, que con los 500 mil millones que se iba a ahorrar en corrupción, alcanzaba para todo, el que no contrató créditos para atender la pandemia, a la hora de las elecciones no se hartó de conseguir prestado).

Negando la realidad, nada se arregla. El viernes 31 de julio, doña Sheinbaum negó que hayan encontrado refinerías clandestinas, que según ella son “centros de procesamiento ilegal de combustible”… igual el descarrilamiento del Tren Interoceánico no fue eso, nada más se salió de la vías sin volcarse.

Si el Tío Sam se lleva a la mala a varios cuatroteros empezando por Rocha Moya, no serán secuestros sino… viajes imprevistos. ¡Perfecto!

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