- Guadalupe Taddei, acreditada por la maquinaria del partido en el poder, nunca ocultó su militancia morenista ni los esfuerzos para congraciarse con el régimen
- Salta a la vista que la corrupción en México se mantiene como uno de los mayores desafíos para el Estado de Derecho, la economía y la confianza institucional * Muy bonito el discurso de Higinio Martínez
EMMA ESPÍNDOLA
Ojalá y el hecho bochornoso de la presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei, fuera un hecho aislado. Pero no es así. Ella renunció al cargo en medio de señalamientos de presunta corrupción y posibles irregularidades en contrataciones del organismo.
Dimitió obligada por enfrentar acusaciones de podredumbre y tráfico de influencias. Ligadas, además, a nepotismo, falta de transparencia y la inmoralidad de que hizo gala.
Investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación y el Órgano de Control Interno, que la solapó descaradamente, la ligaron a graves conflictos de interés.
Víctor Hugo Carvente Contreras ha sido llamado a comparecer en la Cámara de Diputados, que basada en pruebas y hechos debe sancionarlo.
A lo que debe sumarse su contubernio con una red de proveedores que habría simulado competencia en licitaciones y participado en operaciones de triangulación de recursos. Cayó y calló por actos de corrupción.

Por el maleficio seductor de la falta de probidad que, cínicamente, ignoró en su escrito para ocultar un cese fulminante.
Estuvo extasiada por la ambición desmedida del dinero. Y se convirtió en un ejemplo real y actual, de cómo se pulverizan los principios éticos en la función pública.
Indudablemente esas acciones debieran derivar en un procedimiento judicial y en un proceso legal que sea dirimido en los juzgados, porque los recursos provienen del erario federal.
Avalada públicamente por la verborrea del expresidente que se fue a La Chingada (hay videos y versiones estenográficas del cínico menú de alabanzas), vino a mostrar que se deslumbró en los excesos. En sesión solemne prometió lealtad y obediencia, pero hubo ¡traición a la Patria!
Tampoco debe olvidarse que juramentó sujetarse a valores y principios de rectitud y que ahora, además de que la Patria se lo condena, la obligaban a la honestidad y la transparencia. Sin esfuerzo alguno, hizo añicos la credibilidad de una institución y alucinada por actos de inmoralidad, se escudó en las esferas del poder para justificar la rapiña.
En la confabulación para lo que representan un verdadero saqueo, están involucrados colaboradores que con tinta guinda dieron un ejemplo de lo que es la complicidad. Maquinada en la desvergüenza, la logística para cometer las tropelías, incluye a funcionarios que permanecen intocables para borrar, ocultar y maquillar los vestigios de los quebrantos.
Aunque algunos de ellos son protagonistas de una estampida que han comenzado a huir para tratar de ponerse a salvo. Una huida en la que buscan protegerse en caso de que el sistema de justicia por fin se decida a tomar cartas en el asunto.
El Instituto Nacional Electoral (INE) es la máxima autoridad electoral, encargado de celebrar y regular los procesos electorales, así como establecer las normas a las que se sujetarán los participantes de dichos procesos. Entre sus funciones se incluyen: organizar elecciones en todo el territorio mexicano, tanto federales como locales (en cuyo caso deberá coordinarse con los organismos públicos locales electorales).
Organizar los procesos de participación ciudadana, tales como la iniciativa ciudadana, consulta popular o revocación de mandato; administrar el Registro Federal de Electores y, con él, expedir la credencial para votar. Y algo que se trastoca con el comportamiento de ilegalidad exhibido por Guadalupe Taddei Zavala: Promover por distintos métodos la participación ciudadana en la vida pública, la preeminencia del sistema democrático y el ejercicio libre del voto.
Acreditada por la maquinaria del partido en el poder, nunca ocultó su militancia morenista ni los esfuerzos para congraciarse con el régimen. Llega una interina, Blanca Cruz, que también se encuentra bajo sospecha por contrataciones dudosas. Es decir, más de lo mismo.

Tras el hoyo destapado, se abre un boquete para solventar lo que jurídicamente es inocultable. La Presidenta Claudia Sheinbaum respaldó la renuncia y exigió que las indagaciones continúen.
Qué autoridad hará valer el Estado de Derecho con sanciones ejemplares apegadas a los principios jurídicos y no se vea envuelta en la ilegalidad. La inmoralidad es la falta de moralidad o cualquier acción, actitud o conducta que contradice las normas, los valores o las buenas costumbres de una sociedad.
Claramente existen ejemplos de actos inmorales, como son mentir de forma deliberada para obtener un beneficio personal. Utilizar recursos públicos o institucionales para fines particulares. La corrupción es el abuso de un cargo público, autoridad o posición de confianza para obtener un beneficio personal o para terceros, en contra de la ley y la moral.

Está visto que la corrupción de este escándalo ocurre en los niveles más altos del gobierno e involucra la manipulación de políticas, leyes y grandes presupuestos. Que implica el uso del poder institucional para mantenerse en el cargo, desviar recursos y favorecer redes de complicidad. Aparecen, para tipificar delitos, sobornos y cohecho que se manifiestan en dar y recibir dinero, regalos y favores para influir en una decisión.
También peculado y malversación, por la apropiación indebida de fondos y recursos públicos. A lo que debe sumarse tráfico de influencias por el uso de conexiones personales para obtener tratos preferenciales.
Con un nepotismo en el que la designación de familiares y allegados a cargos públicos se hicieron sin importar su capacidad y experiencia probada. A los fundamentos legales tienen que agregarse sanciones basadas en la Ley General de Responsabilidades Administrativas, la cual castiga faltas graves y no graves de servidores públicos.
Salta a la vista que la corrupción en México se mantiene como uno de los mayores desafíos para el Estado de Derecho, la economía y la confianza institucional. Existen evidencias para que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno del gobierno federal aplique sanciones e inhabilitaciones a personas físicas por irregularidades en contrataciones públicas.
El Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional ubicó a México con un puntaje de 27 sobre 100 (en la posición 141 de 182 países evaluados), reflejando un estancamiento estructural en la materia según el desglose de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. ¿Habrá justicia o seguirá reinando la ilegalidad?
HISTORIAS
Que el presidente del Senado, Higinio Martínez, haga un llamado a emprender una cruzada en contra de la corrupción y la impunidad en todo el país, suena bonito.
Derivado de la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) en medio de acusaciones de corrupción y tráfico de influencias, el dirigente senatorial morenista considera que se tiene que ir a fondo en contra de esas prácticas que no sólo persisten en el órgano electoral sino también en gobiernos estatales y municipales.
Cierto que en los tres niveles de gobierno haya prevalecido el libertinaje y los abusos, pero debe irse más allá de los discursos vanos y faltos de acción.
Más lamentable el reconocimiento de que impere la ineficiencia y por ello sean los medios de comunicación los que presenten los hechos de corrupción y no los órganos internos de control y de fiscalización de las entidades públicas.
Esas condiciones imperan porque en las esferas gubernamentales prevalece el contubernio y la complicidad, porque aun cuando son del dominio público las tropelías, las estructuras de gobierno son corrompidas para que sigan los saqueos.
¿Quién se atreverá a dar el primer paso?
Ya que Martínez Miranda subrayó que el paquete anticorrupción que anunció la titular del Poder Ejecutivo va a ayudar mucho en esa lucha y que habrá modificaciones a 15 ordenamientos y dos nuevas leyes, es necesaria una respuesta rápida.
Dijo el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores que también debe modificarse el Sistema Nacional Anticorrupción porque actualmente “no sirve para nada, sirve nada más para que una bola de inútiles esté cobrando dinero”.
Ilustrativo que califique: Como se encuentra en la actualidad es para reírse. “Da vergüenza”. Eso todo mundo lo sabe. Como también está claro que nadie se atreve a dar el primer paso.
Y que no quede en la palabrería, porque eso de que la cruzada contra la corrupción debe aplicarse caiga quien caiga, sea de Morena o de otros partidos, suena bonito, pero lo que la sociedad quiere es que se ponga freno a los atracos.

Los depredadores de las arcas que han tomado por asalto los dineros públicos, están identificados, pero se ven privilegiados al continuar en libertad.
Con las alforjas llenas de dinero, se ríen de la palabrería que pareciera únicamente es para la distracción.