En cualquier momento puede estallar nuevamente * El gobierno federal no le da el mismo trato a su fábrica de votantes que a los agricultores, a quienes señala de moverse con fines políticos y con el electorado cautivo se esmera porque representan sufragios en elecciones, total, ¿qué más da endeudar al país?
ALFREDO IBÁÑEZ
Al gobierno federal, a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo le estalló la inconformidad de uno de los sectores más sensibles del país: El campo.
Productores maíz se vieron obligados a protestar públicamente para que voltearan a verlos y conocer el abandono gubernamental en el que se encuentran.
Miles de campesinos de tres estados han bloqueado durante varios días importantes carreteras en busca de mejores precios para sus cosechas; como siempre, se les ignoró e incluso fueron señalados de pertenecer a algún partido político y como si eso fuera pecado o delito, se les acusó de moverse con fines políticos.
Los agricultores, cansados del bajo precio que le imponen a la tonelada de maíz, echaron mano de sus tractores y de su maquinaria agrícola para cerrar importantes vías de comunicación, lo que ha ocasionado pérdidas millonarias para diversos sectores, así como afectaciones a las personas que transitan por tales arterias.
La protesta de los campesinos se centra básicamente en demandar un precio justo por tonelada de maíz, el cual es de 7 mil 200 pesos, sin embargo, la postura del gobierno es negarles la posibilidad de fortalecer sus finanzas, pese a que es uno de los sectores más importantes en la economía nacional.
La administración federal ofreció inicialmente la cantidad de 6 mil 50 pesos por tonelada, algo así como 328 dólares, bajo el argumento de que en estos momentos hay una gran disponibilidad del producto en el mercado nacional e internacional y el costo está bajo y que incluso resulta más barato recurrir a las importaciones.
El ofrecimiento acrecentó la furia de los campesinos de los estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco, quienes desde el pasado 27 de octubre iniciaron sus protestas que se tradujeron en el cierre de 30 carreteras federales.
Dispuestos a obtener un precio justo por el maíz que producen, se negaron al ofrecimiento gubernamental e incrementaron la fuerza de sus acciones, las cuales no sólo provocaron malestar social entre millones de personas afectadas, sino que campesinos de otros estados iniciarán movilizaciones similares.
A la administración de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum no le quedó otra alternativa que voltear a ver a los campesinos, en su mayoría pertenecientes al sector social, es decir, aquellos que disponen de poca tierra y por lo general son de bajos recursos económicos.

A través del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué, se iniciaron las conversaciones, las cuales culminaron el miércoles pasado al firmar un acuerdo en el que se acordó que los agricultores tendrán un apoyo adicional de 950 pesos por tonelada, es decir, se suma a los 6 mil 50, cantidad aún por debajo de lo reclamado, pero que dio un respiro a la administración de la Primera Mandataria Sheinbaum.
Cabe destacar que el malestar de los campesinos está latente y en cualquier momento puede estallar, sólo que esta vez a nivel nacional, debido a que el acuerdo fue exclusivamente con los agricultores de los estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco, esto es, por ahora se logró aplacar a 90 mil productores, dueños de no más de 20 hectáreas, pero la deuda sigue con el resto de los hombres del campo.
Álvaro López Ríos, líder de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), calificó como “madruguete” la postura de Julio Berdegué y pronosticó que no le va a funcionar.

Asimismo, criticó la postura de los campesinos que aceptaron los 7 mil pesos anunciados, pues están por debajo de lo reclamado inicialmente.
El líder campesino recordó el abandono en el que se encuentra el campo y adelantó que la inconformidad de ese sector no sólo se centra en los tres estados arriba señalados, sino que se ha trasladado a Guerrero, Morelos, Baja California, Sinaloa, Chihuahua, entre otras entidades.
La protesta de los campesinos de los estados de Guanajuato, Michoacán y Jalisco dejó ver que un sector organizado y con demandas justas puede hacer cambiar de opinión al gobierno federal.
Quedó claro que esa cerrazón o soberbia que muestra, resultado del control político y económico que tiene en el país, puede debilitarse cuando hay una organización real, un liderazgo fehaciente.
También puso de manifiesto que el interés del gobierno de la titular del Poder Ejecutivo, Sheinbaum Pardo, no está en los sectores que producen alimentos, como es el campo, sino en aquellos que le dan votos.
Repite la misma tónica de los gobiernos de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) de volver los ojos al campo sólo en tiempo de elecciones o cuando alzan la voz.
No le da el mismo trato que a su fábrica de votantes; a los agricultores los señala de moverse con fines políticos y con los votantes cautivos se esmera para que lleguen puntuales los programas sociales e incluso que se cobije a más sectores vulnerables, total, ¿qué más da endeudar al país?, el cual por cierto enfrenta una deuda pública neta de18.28 billones de pesos al tercer trimestre de 2025.
Es preocupante el nivel de endeudamiento si se considera que, en la administración de Enrique Peña Nieto, señalada por ser una de las más corruptas e ineptas, la deuda ascendía a 8.32 billones de pesos. ¿Dónde está ese caudal de millones? En la población y el desarrollo del país, no, máxime que la pobreza y carestía está más presente que nunca.
Y es que la deuda pública de México alcanzó un récord histórico bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la tragedia continúa con Claudia Sheinbaum, superando con creces los niveles heredados de sexenios anteriores.
De acuerdo con cifras oficiales, el endeudamiento nacional pasó de 10.5 billones de pesos al final de Enrique Peña Nieto a 17.4 billones en 2024, durante el mandato de López Obrador, pero en 2025, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, el saldo continúa en aumento.

Durante años, el expresidente López Obrador desestimó los señalamientos con su conocida frase: “Yo tengo otros datos”. Sin embargo, los números oficiales muestran que la política económica del sexenio multiplicó el peso de la deuda para los mexicanos, situación que ahora continúa en la actual administración.
Y vamos haciendo un poquito de historia, no vamos a hablar desde 1824, porque si hablamos de ese año hasta el 2018, estamos hablando de una deuda de 200 años por 10 billones de pesos.
Y Morena, en sólo 7 años de mandato, la duplicó en 20 billones de pesos. Así de sencillo y concreto. Las matemáticas no mienten. Ya lo que digan son “patadas de ahogado”.
Pero bueno, retomo a mi poquito de historia, sólo hablaré del crecimiento de la deuda desde el año 2000.
Vicente Fox Quesada recibió de Ernesto Zedillo una deuda pública de 2.04 billones de pesos. Para el final de su sexenio, los mexicanos ya debían 3.01 billones. Aumento de un billón de pesos en 6 años.
Posteriormente, Felipe Calderón, en medio de la crisis financiera global y su estrategia de seguridad, elevó el monto a 5.9 billones de pesos. Incremento de 3 billones de pesos en 6 años.
Peña Nieto incrementó aún más el adeudo, llevándolo a 10.5 billones en 2018. Se elevó 4 billones de pesos en 6 años.
El pueblo tuvo esperanza con la llegada de López Obrador, se esperaba una política diferente, pero lo que se observó fue un endeudamiento sin precedentes. Al cierre de su administración, México debía 17.4 billones, es decir, casi 7 billones más que en el sexenio anterior. Aumento de 7 billones de pesos en sólo 6 años.
En 2025, la Presidenta Sheinbaum reconoció la pesada carga financiera, pero aseguró que se trataba de una herencia de gobiernos pasados: “Esa deuda irresponsable, corrupta que adquirieron Calderón y Peña nos toca pagarla a nosotros”. De risa el comentario.
Pero la realidad es que el saldo continúa incrementándose bajo su gestión. En año y medio de gestión la aumentó en 3 billones de pesos.
Resumiendo: La deuda de muchas décadas, de los gobiernos neoliberales, fue de 10 billones de pesos en 200 años.
Con Morena, 10 billones de pesos en sólo 7 años.

Así, mientras los discursos oficiales insisten en que la responsabilidad es de los gobiernos anteriores, lo cierto es que AMLO y Sheinbaum llevaron a México a un récord de deuda que marcará la economía nacional en las próximas décadas.