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PULPO POLÍTICO

La transformación del PRI

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Es inmortal, sólo cambia de color, señala Diego Fernández de Cevallos * En el mundo de la política siempre ha habido transformación: Primero fue PRI, luego PRD y ahora Morena * “Es un partido tan longevo, que tiene ya demasiados lunares, demasiadas manchas. Y esa de la corrupción es una muy señalada, porque además es muy vendible”, asevera el ex presidente Enrique Peña Nieto

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Diego Fernández de Cevallos puso el dedo en la llaga de forma directa y sin tantos rodeos.

Durante su participación en el documental “PRI: Crónica del fin”, dirigido por Denise Maerker en la plataforma N+, el panista afirmó, sin tapujos, que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no desapareció, sino que sigue vigente bajo nuevas siglas.

“El PRI es inmortal. Hoy está más fuerte que nunca, nada más se quitaron la chaquetilla tricolor y se pusieron una moradita”, expresa el excandidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN) en 1994, al referirse a Morena como la versión actualizada del partido que gobernó México por más de 70 años.

En analogía con la afirmación del también llamado “Jefe Diego”, y a la ley de Lavoisier, podríamos aseverar: “El PRI ni se crea ni se destruye, solamente se transforma”… y así ha sido desde sus inicios.

Fundado por Plutarco Elías Calles en 1929 como Partido Nacional Revolucionario (PNR), después renombrado por Lázaro Cárdenas como Partido de la Revolución Mexicana (PRM), luego convertido por Manuel Ávila Camacho a Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Posteriormente fue escindido por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo en 1988, primero como Corriente Democrática- Frente Democrático Nacional, después como PRD.

En 2012, cuando Andrés Manuel López Obrador perdió la elección presidencial por el PRD, se desligó de ese partido y con un grupo de ex perredistas registró a Morena en 2014.

Cuatro años después ganó la Presidencia y mayorías en el Poder Legislativo y gubernaturas.

La Presidenta Claudia Sheinbaum, en 2024, no sólo ganó con el 53 por ciento de la votación, sino que logró mayoría absoluta en el Congreso. Con excepción de ella, casi toda la cúpula política de Morena es de extracción priísta.

El expresidente López Obrador fue dirigente del PRI en Tabasco, militó en ese partido por 14 años.

Priístas de cepa fueron Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard, Manuel Bartlett Díaz, Ricardo Monreal, Adán Augusto López Hernández, Alejandro Murat, Rocío Nahle García, Layda Sansores, Esteban Moctezuma Barragán, Alfonso Durazo Montaño, Félix Salgado Macedonio, Alejandra del Moral, Carlos Ramírez Marín, Adrián Ruvalcaba, Eruviel Ávila.

Varios ex gobernadores priístas que ahora son embajadores o cónsules, así como un total de once gobernadores morenistas que antes fueron priístas, como Julio Menchaca Salazar, mandatario hidalguense, y Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas.

El nuevo Primor -así le llama el Jefe Diego- tiene el ADN priísta, no sólo por los personajes, sino porque ha logrado caracterizarse como lo que fue el PRI durante muchos años, un partido hegemónico, con un poder absoluto que controla los tres Poderes federales, así como la mayoría de las gubernaturas del país.

 

UNA NUEVA APLANADORA ANTE DETERIORO DEL PRI

El ahora invencible “partidazo” es un PRI actualizado y remasterizado, una nueva aplanadora.

Aunque Tlatelolco 1968 y los “Halcones” de 1971 cambiaron el paradigma político del país, trataríamos de ubicar los momentos “clave” que llevaron al PRI a su deterioro y casi extinción.

Un primer momento de cisma para el partidazo ocurrió en 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo renuncian a su partido para crear el Frente Democrático Nacional, estructura que derivó en el PRD y a la postre Morena.

Un segundo momento que significó un parteaguas en el PRI sucedió en 1994 con el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Los votos para Ernesto Zedillo Ponce de León fueron los del miedo y en favor del desaparecido candidato. Zedillo Ponce de León mostró su alejamiento del partido que lo llevó al poder, con aquello de la “sana distancia” y desprestigió al PRI-Sistema, al decirle todos los días a millones de mexicanos que el expresidente Carlos Salinas de Gortari y su hermano habían sido… uno corrupto y otro asesino. Además, escogió un mal candidato, Francisco Labastida Ochoa.

Lo anterior dio paso a la primera alternancia, en el año 2000. El PAN, con Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, no logró desmantelar al PRI y en 2012 la mayoría de los mexicanos le dio otra oportunidad al PRI al elegir a Enrique Peña Nieto como presidente de la República.

El tercer momento -final- ocurrió entre 2012-2018, con el gobierno de Peña Nieto, el PRI entró a su fase terminal.

El último gobierno priísta empezó su debacle por dos acontecimientos fundamentales: El escándalo de la Casa Blanca y la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Los dos sucesos fueron tomados como banderas ideológicas y políticas en contra de Enrique Peña y los promotores de la ofensiva fueron precisamente los grupos que ahora gobiernan, encabezados por el expresidente Andrés Manuel.

El expresidente Peña expresó en el documental de Denisse Maerker, “PRI: Crónica de un fin”, que “la desaparición de 43 estudiantes normalistas fue una tragedia”, pero reiteró que defiende “la verdad histórica” que presentó el entonces procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, en enero de 2015.

El pasado 26 de septiembre se cumplieron 11 años de la tragedia de Ayotzinapa, sin embargo, la investigación está como al principio y parece que así perdurará por años, mientras haya intereses políticos y económicos de por medio. Como dijera el clásico: “Que alguien nos explique”.

AMLO y Alejandro Encinas terminaron por enredar más la investigación: La “verdad histórica” se volvió mentira; los sicarios y delincuentes que habían sido procesados fueron absueltos; por acusaciones de los delincuentes, mandos militares fueron llevados a la cárcel y después absueltos; los familiares de los 43 están inconformes con el último informe. Este 2025, con motivo del aniversario de la tragedia, los “normalistas”, con lujo de impunidad, violencia desmedida y prepotencia, asaltaron el Campo Militar número uno de la Ciudad de México, intentaron derribar la puerta con un camión, arrojaron bombas molotov y pintarrajearon las bardas; reclaman la extradición de Tomás Zerón, pero ¿acaso con ello se lograría la justicia y la verdad? ¿Cuál es la deuda o el grado de compromiso del actual gobierno con el ala radical de ese grupo?

Ayotzinapa, la Casa Blanca y los escándalos de corrupción de al menos 5 gobernadores priístas aceleraron la debacle priísta.

Peña Nieto llevó su popularidad al nivel más bajo en la historia de los presidentes contemporáneos. Esto se debió a que el exgobernador del Estado de México marginó a importantes líderes y grupos de priístas y se dejó encerrar por su reducido grupo “Toluco”, delegando todo en Luis Videgaray Caso, Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Miranda Nava. Además, adicionalmente, su jefe de Comunicación, Eduardo Sánchez, lejos de ayudarlo, lo empinó: Salió a los medios con Angélica Rivera a “explicar” el tema de la Casa Blanca y sólo dio más argumentos a la oposición para maximizar el asunto contra Peña Nieto.

“La Casa Blanca fue un manejo de crisis equivocado. Creo que Angélica nunca debió de haber dado la cara de un tema que correspondía al Presidente de la República”, admite Peña Nieto sobre las palabras de su exesposa para tratar de esclarecer la adquisición del inmueble.

“El PRI es un partido tan longevo, que tiene ya demasiados lunares, demasiadas manchas. Y esa de la corrupción es una muy señalada, porque además es muy vendible”, asevera el ex presidente.

 

LEGADO DEL PRI

El PRI retuvo el poder 70 años porque construyó muchas instituciones en favor de la gente, ejemplos hay muchos: IMSS, Banxico, Pemex, CFE, Infonavit, INE, Fonatur, UNAM, IPN, Conaliteg, Metro, universidades estatales y educación en todos los niveles, infraestructura, carreteras, puertos, aeropuertos, hospitales, escuelas, red de telecomunicaciones, así como programas sociales exitosos, etc.

Pese a ello, se fue desgastando y paulatinamente perdió el poder en los momentos “clave” que hemos subrayado, fundamentalmente por: División interna (De la Madrid), falta de oficio político (Zedillo) y por los escándalos de corrupción (EPN).

Un factor determinante en las tres alternancias fue el surgimiento de líderes fuertes, carismáticos, con oportunas promesas al electorado. En la primera alternancia, en el año 2000, Vicente Fox aprovechó el desastre que dejó Ernesto Zedillo dentro del PRI-Sistema y prometió acabar con las víboras prietas y las tepocatas.

En la segunda alternancia de 2012, Enrique Peña Nieto encontró que el PAN no había realizado el “cambio” que ofreció. Con gran carisma y un slogan de campaña convincente: “Te lo firmo y te lo cumplo”, rescató el poder presidencial para el PRI.

En 2018 vino la tercera alternancia. Por los motivos que comentamos con anterioridad, la popularidad de EPN y su partido se fue al sótano.

El persistente liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, quien había buscado la Presidencia en 2006 y 2012, encontró las condiciones que favorecieron su triunfo contundente. Capitalizó los errores y omisiones del último gobierno priísta a favor de su candidatura, con una bandera que caló hondo: Prometió acabar con el “mayor cáncer” de México, la corrupción.

Dado el gran poder que logró el gobierno de la “transformación” será difícil predecir cuántos sexenios o años retenga el poder. Sin embargo, de manera vertiginosa, dos factores para el declive político ya se están configurando, los mismos errores que llevaron al declive al PRI: Los escándalos de corrupción y la división interna.

Sólo faltaría el surgimiento de un liderazgo con la capacidad y el carisma para capitalizar las promesas incumplidas a su favor. La auténtica “transición democrática” -pacto de la Moncloa- está pendiente en nuestro país.

México no necesita estar dividido en dos, por el encono y la división. Consenso y unidad pueden ir de la mano. En una democracia, y aún en un régimen autoritario, las mayorías mandan.

México es más grande que sus problemas y seguramente que el país saldrá avante. México ha superado tres revoluciones y una cuarta transformación no será la excepción.

Como bien dice, el pueblo es sabio y seguramente dará un golpe de autoridad en el momento que sea necesario. Que así sea por el bien de TODOS.

 

***Académico y consultor.

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Estado de México, el laboratorio electoral del 2027

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La oposición mexiquense tendrá la oportunidad de revivir sus estructuras locales como condición para no desaparecer del mapa político * Morena y sus aliados de la coalición gobiernan la gran mayoría de las demarcaciones, mientras que el PRI, Movimiento Ciudadano y otros partidos conservan espacios locales * Los chapulines Eruviel Ávila y Alejandra del Moral

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

En 2024 el PRI perdió, por vez primera, la “joya de la corona”, el Estado de México, el más grande e importante del país, después de la CDMX.

Esta entidad había sido gobernada por el PRI los últimos 90 años, con un linaje y tradición simbólica, cuna de grandes políticos: Isidro Fabela, Alfredo del Mazo Vélez, Gustavo Baz Prada, Adolfo López Mateos, Wenceslao Labra, Carlos Hank González, Ignacio Pichardo Pagaza y Enrique Peña Nieto.

Siempre se dijo que cuando el PRI perdiera el Edomex, entonces debería considerarse que el partidazo estaría acabado, Al parecer así fue, aunque muchos priístas sostienen que el PRI no perdió a la buena, sino que el gobernador Alfredo del Mazo Maza entregó la plaza en un pacto con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, a cambio de protección presidencial por el presunto manejo de cuantiosos recursos de procedencia ilícita que tenía “guardados” en Andorra.

No sabemos si por decepción o por alguna negociación personal, el PRI mexiquense se acabó de derrumbar con la renuncia de connotados priístas -Eruviel Ávila Villegas y Alejandra del Moral Vela- para incorporarse a Morena.

El exgobernador y la excandidata a la gubernatura en 2023, cuando anunciaron su decisión, fueron ampliamente cuestionados por el priísmo local y considerados traidores, al igual que Del Mazo Maza.

Con un listado nominal histórico, de 13.2 millones de votantes, se dice que lo que ocurra en 2027 en el Estado de México podría ser un adelanto o un “laboratorio” de lo que podría ocurrir en 2029, y un año después en el mapa electoral federal.

La elección de 40 diputados federales para el Congreso de la Unión será de gran importancia para una posible realineación en la elección intermedia nacional, será termómetro clave sobre el apoyo legislativo a la Cuarta Transformación.

Aunque no habrá elección de gobernador en 2027, se renovarán 1,291 cargos de elección popular en esa entidad.  El Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) ya dio el banderazo oficial al proceso electoral 2026-2027 el 14 de septiembre.

En la jornada del 6 de junio de 2027 se elegirán en el Edomex las 125 presidencias municipales, 125 sindicaturas, 966 regidurías y la totalidad del Congreso local (75 diputaciones). Además, En el Estado de México, tras las elecciones de 2024, por primera vez en su historia el PRI perdió la mayoría de los 125 municipios.

Ahora Morena y sus aliados de la coalición gobiernan la gran mayoría de las demarcaciones, mientras que el PRI, Movimiento Ciudadano y otros partidos conservan espacios locales.

La distribución actual es la siguiente: Morena, 63 municipios; Partido Verde (PVEM), 19 municipios; PRI, 17 municipios; PT,10 municipios; Movimiento Ciudadano (MC), 8 municipios; PAN, 3 municipios; PRD, 2 municipios; Nueva Alianza, 2 municipios.

Para 2027, el abanico de partidos se expande a 10 opciones políticas en la entidad. Destaca el debut electoral de los nuevos partidos locales: Podemos (Poder Mexiquense de Oportunidades Sociales), Partido Paz y Somos.

Los partidos ya iniciaron negociaciones internas sobre el formato de coaliciones municipio por municipio, evaluando si mantendrán los bloques consolidados en 2023 y 2024 o irán de forma individual en plazas clave.

Representantes de partidos demandaron al IEEM garantías de imparcialidad, frenar actos anticipados de campaña y evitar el uso desviado de programas sociales o la intervención de los gobiernos estatal y federal.

Fuerzas políticas de todos los sectores solicitaron a la junta local del IEEM y a las autoridades de seguridad la creación de un mapa de riesgos.

Exigen protocolos estrictos para evitar que grupos fuera de la ley infiltren candidaturas o presionen a los aspirantes.

Habrá que observar con atención a los principales municipios y sus ubicaciones geográfico-electorales: Ecatepec, Nezahualcóyotl, Naucalpan, Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza, Cuautitlán Izcalli, Coacalco, Huixquilucan, Toluca, Metepec, Chimalhuacán, Ixtapaluca, Chalco, Texcoco, Tecámac, Lerma, Cuautitlán Izcalli, Cuautitlán México, Zinacantepec, Valle de Bravo y Atlacomulco.

La interrogante es si conservará Morena su hegemonía o podrá la oposición resucitar en la entidad más importante del país. Será posible reactivar la maquinaria priísta desde abajo, en un intento por devolverle vida al partido tras una década de declive, en donde por décadas fue una tradición.

Hay otros casos aislados que representan, según las bases del partido, “la nueva generación de operadores políticos” dispuestos a reconstruir desde las trincheras locales una estructura que, durante décadas, garantizó victorias automáticas y hoy busca reinventarse frente a Morena.

La oposición mexiquense tendrá la oportunidad de revivir sus estructuras locales como condición para no desaparecer del mapa político. Veremos si sus estrategias resultan.

En las próximas elecciones intermedias, el Estado de México jugará un papel clave en el ámbito nacional. Diversas variables podrían realinear el voto ciudadano.

Una alta participación de la gente, la percepción ciudadana en su poder adquisitivo doméstico, en seguridad, en los servicios de salud y muchos servicios municipales como agua, drenaje, alumbrado, basura, bacheo, etc.

Cualquier ciudadano podría simpatizar con Claudia Sheinbaum y, sin embargo, votar por un alcalde de otro partido.

No olvidemos que la política siempre es “local”, la suerte de lo principal depende de la suerte de las partes, lo que pase en las comunidades, los municipios y las entidades, pasará en el orden nacional.

En el marco de las elecciones intermedias, el Estado de México se convertiría en una especie de termómetro anticipado de 2030.

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¿Oposición unida ante la imposición guinda?

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En 2027 está en juego el destino de México: ¿El pueblo echará abajo la “mayoría calificada” de Morena? * ¿Viable la alianza opositora en la elección intermedia para elegir a 17 gobernadores? * Vicente Fox Quesada, Manlio Fabio Beltrones, Alito Moreno y diversas voces piden un frente común contra el partido guinda

 

MARCO ANTONIO FLORES***

 

Se ha planteado la posibilidad de que surja alianza del Tumor, (Todos Unidos contra Morena) en las próximas elecciones federales de 2027, en las que se elegirán 17 gobernadores, la totalidad de la Cámara de Diputados, muchos Congresos locales y cientos de cargos municipales.

Otros le llaman el nuevo Tucom (Todos Unidos Contra Morena), pero que en el fondo se resume en que la oposición debe ir unida en el 2027 si es que quieren ganarle a Morena, porque si dividen el voto le hacen el trabajo al partido guinda.

Podríamos partir de la fotografía actual del panorama electoral. La encuesta de Buendía & Márquez, publicada en El Universal, concede un 11% al PAN, 9% al PRI, 9% a MC y 35% a Morena, como preferencia bruta ante la pregunta de “si hoy fueran las elecciones de diputados federales, ¿por cuál partido votaría?”.

Consulta Mitosky, que es la casa encuestadora que registra mejores números para la oposición, estima una preferencia electoral del 14.8% para el PAN, 10.4% para el PRI, 9.8% para MC y 33.4% para Morena.

Sin embargo, Morena, en alianza con PVEM y PT, alcanzan preferencias brutas como coalición que van desde el 41.7% de Consulta Mitofsky al 46% estimado por Enkoll.

Las encuestas colocan al PAN y al PRI por debajo de los resultados que obtuvieron en 2024, cuando compitieron aliados (junto con el PRD) en la elección de diputados federales, en las que el PAN alcanzó el 16.8% de la votación y el PRI el 11.13%, pero habrá que considerar que, simultáneamente, hubo elección presidencial y el arrollador triunfo de Claudia Sheinbaum Pardo, primera Presidenta (equivalente a una alternancia) tuvo el efecto “carreta” en favor de todos los candidatos de su partido en todas las elecciones, lo que ha sucedido en los.comicios presidenciales de 2000 (Vicente Fox Quesada), 2012 (Enrique Peña Nieto) y 2018 (Andrés Manuel López Obrador) cuando ocurrieron tres alternancias presidenciales con candidatos muy populares.

De igual manera ocurre que en las elecciones intermedias, las oposiciones incrementan sus porcentajes de ganancia, ya que el electorado vota atendiendo a los resultados y desgaste del gobierno en turno. Así, en las elecciones federales intermedias de 2021, el PAN obtuvo el 18.2% de los votos y el PRI el 17.7%, ambos partidos en alianza sumaron el 39.5% de la votación, contra 38% de Morena, lo que impidió que AMLO lograra la anhelada mayoría calificada.

En 2027 un punto muy importante para el país será si el pueblo echará abajo la artificial “mayoría calificada”, pero para eso se requiere la unidad opositora, he ahí el dilema del PRI y del PAN.

 

CAMPAÑA EN PRO DE LA ALIANZA OPOSITORA

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, impulsa las alianzas locales y se ha convertido en el principal promotor de un frente opositor amplio a nivel nacional para competir en contra de Morena y sus aliados.

La iniciativa busca establecer una alianza entre el PRI, PAN, Somos y otras fuerzas rumbo a las elecciones de 2027.

Un hecho muy polémico y comentado fue que el dirigente priísta recibió en la sede partidista al expresidente Vicente Fox Quesada, quien también promueve la alianza de partidos contra Morena.

El encuentro fue duramente criticado e ironizado por la Primera Mandataria, a lo que el expresidente respondió: “Se les olvida que antes de ellos había estabilidad (…), sea lo que sea lo hacíamos mucho mejor de lo que está haciendo Morena”.

La reunión Fox-Moreno fue para impulsar lo que bautizaron como “Alma por México”, un movimiento ciudadano que Fox Quesada calificó como “gigantesco”.

El PAN, en voz de su dirigente Jorge Romero, ya abrió la puerta a las alianzas locales, pero el que pintó su raya fue Movimiento Ciudadano (MC) al señalar que ya tomó la decisión de ir solo en 2027, atendiendo a que en 2024 obtuvo el 7% de la votación nacional. Creció tres puntos en 2024 y confían en que el año próximo podría ocurrir algo similar, sin embargo, no hay condiciones que lo garanticen.

Alejandro Moreno está decidido a buscar la alianza y pidió a las fuerzas opositoras colocar el interés nacional por encima de sus intereses particulares. “Lo que está en juego es México”, añade.

A esta iniciativa se sumó el senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien plantea construir un frente común de los partidos de oposición para competirle a Morena y vigilar el 100 por ciento de las casillas en el país.

Alito afirma que Morena va “en caída libre” rumbo al 2027 al existir un gran desencanto por los antecedentes de su gobierno, por lo que el PRI tiene esperanzas de remontar resultados, como sucedió en Veracruz, en Durango y Coahuila en 2025 y 2026.

Respecto a la selección de los perfiles para las 17 entidades federativas que competirán en junio de 2027, comenta que dependerá del panorama local y no descartó que puedan ir sin candidatos propios si hay perfiles mejor posicionados de otros partidos.

De todo lo anterior, debemos inferir que los planteamientos del diriigente priísta son acertados. Es un mensaje valioso, pero con un mensajero “devaluado”, lo que no resta valor a propuestas.

Está comprobado que “Local its Polithics”, la famosa máxima “toda la política es local”, indica que las decisiones y el éxito de los gobernantes dependen de los problemas cercanos que afectan la vida diaria de los votantes.

En cada una de las entidades se debe analizar con lupa y datos duros los principales resultados de gobierno y toma de decisiones a nivel de ciudades, municipios, alcaldías o barrios.

Detectar con radar y olfato político a líderes comunitarios activos o potenciales, con autoridad moral en su comunidad, entidad federativa o alcaldía, que estén en posibilidad de ser candidatos de gobiernos locales o bien de distritos federales (diputaciones) que operen dentro de una circunscripción determinada.

Detectar cómo han sido atendidas las necesidades de la población, por ejemplo, en una alcaldía, los servicios públicos cercanos, como calles, parques, policía local y recolección de basura.

Cuáles son los problemas directos de los vecinos y cómo afectan la vida cotidiana de las personas en su zona. Se trata de pulsar el voto y la voz directa de la comunidad.

Candidatos y gobiernos de resultados son los dos factores de mayor peso en cualquier elección. En el caso de elecciones locales, los liderazgos son lo más importante.

Por ello, el que se designen como candidatos a los mejor rankeados en encuestas serias es casi garantía de triunfo. Un caso de excepción: Omar García Harfuch contra Clara Brugada Molina, en las elecciones de jefe de Gobierno para la CDMX, en las que a pesar de que Clara Brugada perdió las tres encuestas y por amplio margen, se quedó con la candidatura al bajar a García Harfuch por la paridad de género… y pese a que Clara Brugada no fue una candidata fuerte, ganó la elección porque la oposición no logró un candidato de peso, además del efecto “carreta”, de la Primera Presidenta que había entregado buenas cuentas al salir del gobierno de la CDMX.

Están los casos de Durango y Coahuila, cuyos candidatos -a pesar de competir con la desgastada marca PRI- tuvieron triunfos contundentes gracias a que sus antecesores habían entregado buenas cuentas al electorado.

Es de resaltar que muchos casos de gubernaturas que ganó Morena en los últimos 8 años fueron por entreguismo y por presiones, cacicazgos e intercambio de favores con Morena y su jefe máximo. El caso más ilustrativo, el Estado de México, que fue entregado por Alfredo del Mazo, a cambio de no dar a conocer sus cuentas en Andorra, cuyo origen podría ser penalmente cuestionado, además de los cuantiosos recursos que Horacio Duarte llevó de Aduanas a la campaña de Delfina Gómez.

Hubo otros casos de gobernadores que entregaron su entidad por una embajada: Sinaloa, Hidalgo, Quintana Roo y Sonora, entre los más sonados. Varios fueron ganados con la abierta ayuda e intervención del crimen organizado: Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán, San Luis Potosí, Colima y Baja California, entre los más destacados. Otros estados retenidos por Morena por cacicazgos modernos y poderosos: Zacatecas, Tabasco, Veracruz y Campeche.

Corresponde a los partidos convertirse en verdadera oposición, con estrategias de alianzas acompañadas de candidatos muy fuertes, con innovadoras campañas y propuestas para el electorado y con la exhibición de los malos resultados y puntos débiles del partido oficial saliente.

El reto para la oposición es enorme. Es hacer valer la democracia en medio de un piso disparejo regulado por organismos electorales sometidos por Morena, con el acecho de la intervención del crimen organizado, con cacicazgos locales que se mantienen con cuantiosos recursos y con el condicionamiento del otorgamiento a los electores de los programas sociales.

Los diagnósticos de la oposición para establecer alianzas deben ser precisos, los candidatos idóneos y las campañas novedosas y convincentes.

Un buen ejemplo que debería ser puesto en cristalería y a la vista de la opinión pública nacional es el candidato que la oposición designe en el distrito de Tabasco para competir por la diputación federal, por la que el polémico junior, Andy López Beltrán, está en campaña desde hace más de un mes, violando flagrantemente la ley electoral.

El México del siglo XXI y millones de mexicanos merecen gobernantes mejor calificados, honestos, carismáticos, transparentes y valientes.

Hay que están pendientes de los mejor preparados y más eficientes, con mejores políticas públicas que eleven sus niveles de vida, sean del partido que sean.

Los ciudadanos apáticos, abstencionistas y mal informados, deben poner atención a lo que sucede en sus comunidades y en el país; de no ser así, sus hijos y nietos pagarán las cuentas.

 

***Académico y consultor.

Egresado del IPN.

 

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Docena trágica

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La historia se repite: El periodo 2018-2030 recuerda al de 1970-1982 * El poder de AMLO no concluyó en 2024 con funestos resultados, pues todo indica que se prolongará hasta 2030 * Al paso que vamos, en cuatro años tendremos uno de los peores escenarios del México contemporáneo: Economía en picada, retrocesos gravísimos en salud, educación, seguridad, infraestructura, justicia, democracia, así como en combate a la corrupción e impunidad

 

MARKOFLOS

 

El término “Docena Trágica” lo acuñó el vox populi, en referencia al resultado de la gestión de dos sexenios continuos: El de Luis Echeverría Álvarez (1970-76) y el de José López Portillo (1976-82), cuyo común denominador fue una política estatista y populista, con consecuencias económicas para México desastrosas en los siguientes años como lo fueron: las más altas tasas de inflación, devaluación del peso hasta de un 500%, la creación de decenas de empresas estatales improductivas, la nacionalización de la banca y la quiebra de las finanzas públicas.

La “Docena Trágica” surgió en analogía a la Decena Trágica. Un golpe de Estado militar que se llevó a cabo del 9 al 19 de febrero de 1913 en la Ciudad de México, con el fin de derrocar al presidente constitucional Francisco I. Madero.

Ahora, 44 años después, nos invade un “Deja -vu”, parece que reviviéramos la crónica de una “Docena Trágica” anunciada en los sexenios 2018-24 y 2024-30, formalmente con dos presidentes, Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo, pero de facto, parece que el poder de AMLO no concluyó en 2024 con funestos resultados, pues todo indica que se prolongará hasta 2030.

Esto se podría resumir en la intervención que el senador Luis Donaldo Colosio Riojas tuvo en el Senado de la República en días recientes.

El senador de Movimiento Ciudadano cuestionó los resultados de Morena tras ocho años en el poder. Dio cuenta del gran poder que tiene Morena: la Presidencia de la República, 23 gubernaturas, la mayoría en dos Cámaras, dos años con una mayoría calificada -artificial, sí, pero con la posibilidad de reescribir la Constitución Política a su antojo- y la mayoría en los Congresos locales. Recordó que se apropiaron del Poder Judicial.

Y todo sin la vigilancia y contrapesos de los órganos autónomos que también se encargaron de demoler. Ocho años en el poder.

Y Luis Donaldo Colosio destacó los siguientes cuestionamientos: ¿Cuántos años más? ¿Cuántos años más para que puedan surtir recetas médicas completas? ¿Cuántos años más van a culpar al pasado si ustedes mismos ya son parte de ese pasado?

Y ya encarrerado, sentencia el legislador: “La corrupción que juraron enterrar sigue viva y todos sabemos dónde está.

“El derroche sigue, únicamente cambió de manos. La violencia sigue, los desaparecidos siguen, la pobreza sigue, la impunidad sigue; México ha caído del lugar 51 a 62 en competitividad. Nuestro desempeño académico en matemáticas, en ciencia, en lectura, ha sufrido un retroceso; Pasamos de 10 a 20 billones de pesos de deuda. Y en términos de nuevas inversiones, en términos reales, sufrimos una caída del 50% del 2018 al 2025”.

En relación con la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el senador Colosio puntualiza: “Su llegada fue histórica y con ella mi hija María Emilia, junto con millones de niñas, tienen en usted un referente, un ejemplo de que pueden llegar a ser lo que quieran ser. Se convirtió en un símbolo.

“Usted, Presidenta, tiene en sus manos la oportunidad de marcar un antes y un después. Sin embargo, hasta ahora ha elegido administrar la herencia en lugar de corregirla, proteger a sus aliados en lugar de exigirles cuentas y poner la lealtad a su partido por encima de la justicia. Ha elegido darle más valor a la protección de un movimiento político, hoy ampliamente cuestionado, que a los intereses de la República”.

Denuncia el senador emecista que una Fiscalía ciega y lentísima para atender las denuncias de las y los ciudadanos, recupera de pronto la prisa y la vista cuando se trata de perseguir a un adversario o de proteger a un aliado.

Califica como “imperdonable” que mientras se condena la conquista de hace cinco siglos, se le recorte año tras año a los pueblos originarios el presupuesto en agua, en vivienda y en salud.

Imperdonable también que mientras Sinaloa vive una crisis de inseguridad y de violencia, desde el poder protejan a Rubén Rocha Moya y a toda su camarilla, miembros de su partido, en lugar de exigirles rendir cuentas.

El senador Luis Donaldo Colosio Riojas fue lapidario al sentenciar: “Este gobierno necesita dejar de simular, dejar de poner a la soberanía como pretexto para dar pie a la impunidad, dejar de gastar en obsesiones y en necedades y comenzar a invertir en lo que sí salva vidas: hospitales con medicinas, escuelas dignas, agua que llegue, calles seguras, programas sociales que sirvan como escaleras y no como cadenas, como motores de desarrollo que levanten a la gente y no como listas para comprar voluntades cada tres años. La dignidad se conquista con oportunidades”.

Su mensaje se centró en la falta de soluciones, a pesar de contar con más poder que casi cualquier gobierno contemporáneo en México.

En la pieza oratoria del senador Luis Donaldo Colosio se expresa con claridad y valentía el estatus actual del país, destacando su afirmación de que “hasta ahora la Primera Presidenta ha elegido administrar la herencia en lugar de corregirla, proteger a sus aliados en lugar de exigirles cuentas… esto por encima de los intereses de la República”.

Tiene razón Colosio Riojas, porque el segundo piso de la Cuarta Trasformación se ha convertido en la prolongación del peor sexenio en la era contemporánea de México.

Y no es una opinión personal, los datos duros hablan por sí solos: el más bajo crecimiento económico en 40 años, los peores retrocesos en salud, educación e infraestructura, así como la demolición de nuestro régimen democrático constitucional con la captura de los Poderes de la Unión y de los organismos Instituto Nacional Electoral (INE) y Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), un plan iniciado e ideado por López Obrador, pero continuado al pie de la letra por su sucesora, todo en medio de una burda corrupción e impunidad sin precedentes.

Si bien el sexenio de Enrique Peña Nieto fue satanizado por la corrupción de varios gobernadores, hay que recordar que el mismo EPN puso en la cárcel a seis de esos gobernadores.

Todo lo contrario con el gobierno de la Cuarta Transformación, que no investiga ni aplica la ley a algún correligionario por más corrupto o criminal que se presuma.

Por todo lo anterior, advertimos al inicio de este escrito que estamos ante una nueva versión de la “Docena Trágica”.

Al paso que vamos, en 2030 tendremos uno de los peores escenarios del México contemporáneo: Economía en picada, retrocesos gravísimos en salud, educación, seguridad, infraestructura, justicia, democracia, así como en combate a la corrupción e impunidad.

Quizá la diferencia entre la docena trágica 1970-82 y la que se está configurando, periodo 2018-30, sea que en la primera el país quedó severamente dañado en su economía, pero con mucha mayor infraestructura: presas, proyectos de exploración de petróleo en marcha, redes eléctricas y de telecomunicaciones, cientos de hospitales, decenas más de universidades estatales y regionales de muy buen nivel, cientos más de escuelas de educación básica, media y superior, organismos y proyectos de investigación científica y desarrollo tecnológico en todo el país, así como centros de difusión de la cultura y el deporte.

Sin embargo, en la nueva docena trágica -la del maximato de AMLO- sólo se avizoran las obras faraónicas, ineficientes, improductivas y costosísimas que el expresidente Andrés Manuel dejó.

Nadie pretende ser agorero de males para nuestro querido México, el daño está hecho, el mal de males inició en 2018 y nadie lo para.

Ante los hechos, todo indica que se acentuará y perdurará hasta 2030, por lo menos.

Los últimos acontecimientos políticos confirman que la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo prefiere dar continuidad a la “herencia maldita” de su antecesor; no sabemos si por elección, convicción personal o porque simplemente no tiene margen de maniobra para deslindarse de la “sombra del caudillo” e iniciar una auténtica transformación y dejar atrás la simulación y la demagogia, también heredadas.

Retomar el camino de la prosperidad, la justicia, la democracia, el crecimiento económico y diferentes y mejores políticas públicas en todos los órdenes del desarrollo y del bienestar.

Estamos a tiempo. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo sigue teniendo la aceptación de millones de mexicanos, cuya esperanza está latente y optimista.

Es hora de consolidar el poder. Por el bien de México, “La Patria es primero”.

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