Su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez, ha encendido numerosas presiones políticas * Advierten sobre un desgaste político serio que exige su “retiro político” para preservar la imagen de Morena
MARCO ANTONIO FLORES***
Tras el escándalo alrededor de Hernán Bermúdez Requena, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) durante el mandato de Adán Augusto López Hernández en Tabasco, para muchos expertos en el mundo de la política señalan que sería el inicio del retiro político de Adán Augusto.
Aunque no hay una decisión del fin político de López Hernández, es innegable que el caso ha encendido numerosas presiones políticas.
Hernán Bermúdez Requena, nombrado en diciembre de 2019 por Adán Augusto López como secretario de Seguridad en Tabasco, es hoy acusado de liderar la red criminal La Barredora y tiene una orden de aprehensión desde el 14 de febrero de 2025. Actualmente es prófugo con ficha roja de Interpol.
Además, es de recordar que documentos militares filtrados por Guacamaya Leaks revelan que desde 2019 ya se le identificaba como parte de una estructura criminal en Tabasco, vinculada con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
¿CAÍDA POLÍTICA?
Hasta el momento no hay un retiro formal en curso. Adán Augusto es actualmente senador por Morena y coordinador de bancada, además de que no ha anunciado renuncia ni retiro de la vida pública.
Pero lo que sí ha habido son presiones crecientes. Artículos de El País y otros medios advierten sobre un desgaste político serio que exige su “retiro político” para preservar la imagen de Morena.
Ya se le cataloga como el “hermano incómodo” del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a quien ya se le señala como una figura ya desgastada dentro del partido guinda.

El partido guinda ha protegido formalmente su posición política, pues la bancada oficial impidió debates y movimientos políticos en su contra durante la controversia en el Congreso. Sin embargo, la dirigente nacional, Luisa María Alcalde, afirma que no habrá impunidad, lo que marcaría una división entre los morenistas.
Las investigaciones continúan abiertas: La UIF y otras entidades congelaron cuentas vinculadas a Bermúdez y su familia; se siguen acciones legales y colaboraciones internacionales para su captura.
El escándalo de Bermúdez ciertamente ha deteriorado la imagen pública de Adán Augusto y generado una crisis política significativa dentro de Morena. Sin embargo, hasta ahora no existe una señal concreta de que López Hernández vaya a retirarse formalmente del escenario político.
El tema sigue siendo un conflicto interno de alto riesgo político, con posibles consecuencias en el futuro cercano.
En resumen, Bermúdez no va a “marcar” directamente el retiro de Adán Augusto, pero el escándalo sí está tensionando su posición política.

La decisión sobre su futuro político recae en López Hernández y en la dinámica interna de Morena.
MORENA SE AGRIETA
Un polvorín se instaló en el corazón de Morena. El partido más poderoso de México -que controla los Poderes Ejecutivo, Legislativo e incluso el Judicial en gran medida, y la mayoría de las gubernaturas- sólo podía ser herido por fuego amigo. La mecha que lo amenaza, quizá la más grande registrada hasta ahora, ha salido paradójicamente de su propio origen.
Hernán Bermúdez, el Comandante H, identificado como el líder del grupo criminal La Barredora, fungió entre 2019 y 2024 como secretario de Seguridad de Tabasco. Fue nombrado por el gobernador Adán Augusto López, uno de los pesos pesados del partido, paisano y cercanísimo a Andrés Manuel López Obrador, y destapado por uno de sus sucesores, el también morenista Javier May, quien tiene como segundo a José Ramiro López Obrador.
Entre las patas de las poderosas familias tabasqueñas está enredado el partido y el escándalo.
Acorralado a preguntas y a recomendaciones desde la Mañanera, Adán Augusto López ha atrincherado su defensa en los supuestos logros en seguridad que consiguió su gobierno. Complica, por último, el caso el protagonismo que ha cobrado el hermano del expresidente López Obrador, José Ramiro, hoy secretario de Gobierno de May.

“Ahí está saliendo todo, toda la pudrición. Hasta donde tenga que llegar. A tope. El compromiso de Javier May es con todos los ciudadanos. No es con los delincuentes ni con la mafia”, se animó a decir de su antiguo gobernador.
El caso que tiene a los morenistas en vilo no es sólo una cuestión jurídica o policial. Políticamente, mantiene una analogía con lo ocurrido con el expresidente Felipe Calderón y su secretario de Seguridad, Genaro García Luna (condenado en EU por narcotráfico).
A juicio de la Primera Presidenta, la diferencia radica en que ellos colaboran con la justicia “sin encubrir a nadie”.

La Mandataria ha añadido que es la Fiscalía mexicana quien lleva la investigación, mientras que el caso de García Luna salió desde Estados Unidos.
Con diferencias o sin ellas, la comparación con García Luna y Calderón levanta ampollas en el partido oficialista, que hizo de ambos personajes y sus trayectorias un elemento distintivo de sus políticas. Ellos, Morena, llegaban al poder para combatir esas colusiones con el crimen y durante años se han regodeado de aquellas mañas que desgastaron al panismo.
¿Cuánto sabía el coordinador de los senadores de cómo operaba el Comandante H? Según sus propias declaraciones: nada, ni una sospecha. El senador reconoció, en una entrevista con Ciro Gómez Leyva, que veía a Hernán Bermúdez a diario en la Mesa de Seguridad, donde celebraban el descenso de los índices delictivos bajo su cargo. “Si hubiese yo sospechado de él, inmediatamente lo hubiéramos separado del encargo”, expresó como argumento en su defensa.
Los delitos de los que se le acusan a Hernán Bermúdez son tantos que parece imposible que pasaran inadvertidos. Cuenta con una orden de aprehensión en México y está buscado también por la Interpol, acusado de liderar la organización criminal que ha sembrado de violencia al Estado, La Barredora, una escisión del Cártel de Jalisco Nueva Generación, que pasó de ser una célula local aliada con el CJNG a disputarles la plaza.
El Comandante H era entonces el jefe de la policía de investigación de la Fiscalía. “Yo conozco a Bermúdez desde hace muchos años, es un policía de trayectoria ahí en Tabasco”, ha reconocido el senador López Hernández.
Adán Augusto ha evitado incluso criticar a Bermúdez después de la información difundida: “Prefiero no prejuzgar, esperemos a que la autoridad correspondiente determine responsabilidades”.
El 4 de enero de 2024, Bermúdez -quien según el Ejército era el líder de ese grupo- renunció a su cargo como secretario de Seguridad. Hoy se desconoce su paradero y nadie sabe si está vivo o muerto.
YA HABÍA INDICIOS: OMAR GARCÍA HARFUCH
Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPC), indicó que desde 2024 se abrió una carpeta de investigación en Tabasco contra Hernán Bermúdez Requena.

García Harfuch apuntó que a raíz de varias notas periodísticas e información local en Tabasco, “había ya indicios de la participación de este sujeto”.
“Es de manera oficial, hasta noviembre de 2024, cuando la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tabasco inicia una carpeta de investigación. Ahí confirman una carpeta de investigación que inicia en noviembre de 2024, y en febrero del 2025, ya con un nuevo equipo de seguridad en Tabasco, instruido por el gobernador Javier May, se obtiene una orden de aprehensión en contra de este sujeto.
“Él, a partir de febrero de 2025, cuenta con un orden de aprehensión por los delitos de asociación delictuosa, extorsión y secuestro, y también a través de los mecanismos de colaboración con el Centro Nacional de Inteligencia, con la Fiscalía General de la República se obtuvo también la ficha roja de Interpol”, expresa el titular de la SSPC.
García Harfuch apuntó que se colabora con el Gobierno de Tabasco en la búsqueda de Bermúdez Requena: “El gobierno federal está apoyando en la localización de este sujeto”.
Como parte de los avances en la ubicación de este sujeto, García Harfuch menciona que se han realizado varias detenciones en lo que va de este año, entre ellos líderes e integrantes de “La Barredora”.
“Claramente tienen debilitamiento, que se ha visto reflejado en la baja de los homicidios”, añade.
EU PIDE A UN LÍDER DE MORENA: RIVA PALACIO
Raymundo Riva Palacio señala -en su columna Estrictamente personal- que Adán Augusto López está sumergido en el escándalo y lejos de la arena pública en espera de que el escándalo por haber nombrado como secretario de Seguridad a una persona acusada de haberse convertido en líder del crimen organizado en el sureste del país se diluya y todo vuelva a la normalidad.
Es lo que ha tratado de hacer Claudia Sheinbaum con todos los políticos de Morena con problemas legales, aunque en este caso hay una diferencia. Adán Augusto no es uno más: es el eslabón más débil, hasta ahora, del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
El blindaje jurídico del gobierno lo protege, pero hay una variable fuera del control del régimen que desconocen. Información a la que se ha tenido acceso, muestra que Adán Augusto se convirtió en una persona de interés para los servicios de inteligencia estadounidenses y la DEA desde que fue nombrado secretario de Gobernación en agosto de 2021, cuando abrieron una investigación en Washington contra él y tuvieron los primeros indicios de su presunta relación con el crimen organizado.
Dentro del seguimiento, aprovecharon una visita que hizo a Boston, en agosto de 2022, a uno de sus hijos, que estaba realizando estudios en esa ciudad.
De acuerdo con esta información, el entonces hombre fuerte de López Obrador tuvo un descuido y perdió el control de su teléfono. Los agentes que lo estaban siguiendo le clonaron el dispositivo y vaciaron su información. Lo que encontraron fue una red de vínculos con personas, una buena parte de ellas tabasqueñas, que estaban siendo investigadas en casos contra los cárteles de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y Los Zetas.
No se sabe si existen grabaciones de él, pero sería ingenuo pensar que no las haya.
El proceso de judicialización del senador avanza en Estados Unidos, aunque con lo que tienen podría ser sujeto, en este momento, a ser acusado de haber cometido un delito utilizando la infraestructura estadounidense, basados en el principio legal de jurisdicción territorial y extraterritorial limitada, que abarca cuatro leyes: el Wire Fraud Act, el Computer Fraud and Abuse Act, la RICO Act, y la Ley Patriota, aprobada tras los ataques terroristas de Al Qaeda en Estados Unidos, en 2001.
En el caso de Adán Augusto, haber usado la infraestructura estadounidense al hacer llamadas telefónicas, por el tipo de investigación que se le abrió, entraba originalmente sólo en la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Organizado, conocida como la Ley RICO, pero luego de la declaratoria del presidente Donald Trump en enero, donde clasificó a los principales cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, también podría aplicarse la Ley Patriota.
Si no hay una acusación formal aún del Departamento de Justicia es porque la investigación sobre el senador continúa.

Mientras no haya una acusación formal ante una Corte en Estados Unidos, Adán Augusto no tendrá problemas legales si viaja a ese país, salvo que el Departamento de Estado le cancele la visa, como ya lo hicieron con la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y contra otros políticos, artistas y deportistas mexicanos.
El caso abierto contra Adán Augusto en Estados Unidos es probablemente el más sensible hasta la fecha, por lo que significa para el régimen. Ha sido un instrumento de poder de López Obrador, que le delegó amplias responsabilidades cuando lo nombró secretario de Gobernación, y le encargó todas las negociaciones delicadas que antes realizaba, de manera más limitada, su exconsejero jurídico Julio Scherer.
El senador es la cabeza del Grupo Tabasco, que en los últimos años se ha constituido en una poderosa maquinaria de hacer negocios, apoyada en influencias políticas, notarías, oficinas de auditorías regionales y factureras.
En el entramado del Grupo Tabasco hay familiares del expresidente y exfuncionarios de su gobierno que no pertenecían al otro bloque de leales que lo acompañaron en sus luchas políticas desde los 80, cuando todavía militaban en el PRD, donde se encuentra el gobernador May y quien ha sido su jefe político, Octavio Romero Oropeza, impuesto por López Obrador en el gobierno de Sheinbaum como director del Infonavit.
Adán Augusto se ha convertido en sólo dos semanas en el eslabón más débil del núcleo de poder de López Obrador, y la primera externalidad de relevancia para el régimen, en el marco de la lucha de poder interno que se vive en Morena.
La variable que no estaba contemplada es la investigación en Estados Unidos contra el senador, que estaba fuera de sus radares.
La información sobre la investigación contra Adán Augusto, desde hace unos cuatro años, revela que sí hay un seguimiento desde hace tiempo contra el primer círculo del expresidente, que se peleó a finales de 2020 con los servicios de información estadounidenses sin cuidar su retaguardia.
Riva Palacio, en su cuenta de X, señala que “En el último mensaje de Washington a México dicen querer, para empezar, que les entreguen a dos generales, dos miembros del gabinete, tres gobernadores de Morena y uno de los líderes del partido”.
Aunque oficialmente no hay nada, todo apunta a que ya inició el fin de la carrera política de Adán Augusto López Hernández.
***Consultor y académico.