Terence Crawford revive los fantasmas de Canelo Álvarez * “Bud” hace historia y se convierte en monarca indiscutible en tres divisiones * Conserva lo invicto y ganadas todas sus peleas * El peleador de Omaha rompió la máxima de que un gran peso pequeño no le gana a un gran peso grande
GILBERTO SOLÍS
El “antihéroe” se robó el espectáculo en casa ajena y terminó siendo aplaudido y reverenciado por los aficionados del rival, Saúl ‘Canelo’ Álvarez (63-3-2, 39 KOs), que nunca apareció a la defensa de sus cuatro fajas de campeón indiscutible de peso supermediano.
Si quedaba alguna duda de quién es el mejor boxeador libra por libra del mundo, Terence ‘Bud’ Crawford (42-0-0, 31 KOs) se encargó de despejarla la noche del sábado 13 de septiembre pasado cuando se unió a Claressa Shields (en 2025) y Henry Armstrong (en 1938) como los únicos boxeadores en lograr el campeonato indiscutible en 3 categorías de peso diferentes.
“Bud” consiguió la victoria que necesitaba su carrera para meterse de lleno en la conversación de mejor boxeador de los últimos 25 años.
“Floyd Mayweather Jr. fue el mejor de su era, yo soy el mejor de la mía”, respondió en la conferencia de prensa cuando le compararon con el autoproclamado ‘The Best Ever’.
Crawford hizo lo que la mayoría de los boxeadores que enfrenta a Canelo Álvarez no hace. Vino a boxear antes que a cobrar. Y eso fue lo peor que le pudo pasar al héroe mexicano, a quien, para utilizar un término coloquial, le pintaron la cara.

Ante 70,482 personas que colmaron el Allegiant Stadium (récord de concurrencia para la instalación), casa de Las Vegas Raiders, Terence revive los fantasmas de Dmitry Bivol y Floyd Mayweather Jr. -este último apostó 50 mil dólares a la victoria de Crawford-, los únicos que le habían derrotado y expuesto sus flaquezas, además de Erislandy Lara.
Crawford jugó con el orgullo mexicano desde el día uno de la Semana de Combate. Y lo llevó al extremo cuando entró al ring con ‘La canción del Mariachi’ y cargando en su mano derecha un estuche de guitarra, algo que consternó a la mayoría de los presentes, para luego sacar a pasear al ultramediático campeón azteca.
A sus 37 años de edad, cumple 38 el próximo 28 de septiembre, el peleador de Omaha rompió la máxima de que un gran peso pequeño no le gana a un gran peso grande.
Simplemente plantó su bandera en el ring y se dedicó a darle lecciones a Canelo hasta elevar a 20 su invicto en peleas titulares.
Crawford parecía un supermediano natural. Nunca le pesaron las piernas. Terminó fresco. Economizó sus golpes, usando los necesarios para martillar a su oponente, provocar la exclamación del público, pero, sobre todo, llenarle los ojos a los jueces que votaron de forma unánime (116-112, 115-113 y 115-113) a su favor.
Como dijo alguna vez Benjamin Franklin (o al menos se le atribuye la frase): “Bien hecho es mejor que bien dicho”.

Sus combinaciones largas a intervalos, su movimiento lateral, la riposta y el cambio de guardia fueron demasiados acertijos que Canelo no pudo descifrar, como tampoco su esquina, que no supo provocar una reacción a pesar de que sabían que a su discípulo se le esfumaba la posibilidad de victoria.
Al finalizar el combate, Crawford mayoreó a Canelo por 115-99 en golpes totales conectados y 45-16 en jabs. En tanto, Canelo superó a Crawford 83-70 en golpes de potencia.
Esta victoria le permitió a Crawford convertirse en el sexto boxeador en ganar títulos en cinco divisiones diferentes (ligero, superligero, welter, superwelter y supermediano).
Con la derrota, Canelo perdió sus cinturones de la Asociación Mundial, Consejo Mundial, Organización Mundial y Federación Internacional de Boxeo, poniendo fin a una era dorada en su carrera.
“Una derrota no me define. Estoy acá para tomar riesgos”, declara el mexicano tras conocer la decisión de los jueces.
Contrario a otros compromisos, en esta ocasión Canelo Álvarez prefirió concentrarse de lleno en el combate y no ser escoltado por alguna celebridad al subir al cuadrilátero y únicamente se le vio acompañado de su equipo de trabajo, que al sonido del mariachi con la canción ‘México lindo y querido’, se enfiló al escenario principal.

Por su parte, Terence Crawford acompañó su entrada con la famosa “Canción del Mariachi’.
Entre los famosos que asistieron destacó la presencia de diversas personalidades del deporte y el espectáculo: Mauricio Sulaimán, Julio César Chávez, Mike Tyson, Turki Alalshikh, Jason Statham, Mr. Beast, Alana Flores, Matt Barnes, Charlize Theron, Zuria Vega, Alberto Guerra, Reykon, Sofia Vergara, Holt McCallany, Dana White, Evander Holyfield, Marc Anthony, Mark Wahlberg, Charlie Sheen, Lizzo, Andrew Renzi, Andy Ruiz Jr., Wiz Khalifa, Rob Lowe, Jeremy Renner, Macaulay Culkin, Magic Johnson, Logan Paul y Triple H.
Además del bono asegurado de 100 millones de dólares para Canelo Álvarez y 50 millones para Crawford, el vencedor se llevó el cinturón especial ‘Nahui Huey Altepemeh’ Tlaxcala II, otorgado por el Consejo Mundial de Boxeo.
DECLARACIONES
“No estoy aquí por coincidencia, Dios me trajo hasta aquí. Canelo es un gran campeón y muy competitivo. Soy fan de él y peleó como un verdadero campeón. No sé si será mi última pelea, tengo que hablar con mi equipo. Sólo quiero dar gracias a todos los que me apoyaron, y también a los que no”, declaró Crawford.

Por su parte, Canelo respondió: “Me siento bien. Primero quiero agradecer a la gente que vino a apoyarme. Una derrota no me define. Estar aquí ya es una victoria porque tengo a mi familia y, en lo profesional, he logrado muchas cosas. Hice lo que tenía que hacer y, al final de cuentas, vine a la vida a tomar riesgos y a ponerme a prueba. Aquí seguiré. Le dije a él que compartir el ring fue especial, y si lo hacemos otra vez sería genial. Me siento fuerte y le doy crédito a Crawford por la victoria”.
¿Habrá revancha? Pronto lo sabremos.