¡Un auuuuuto! Las camionetas de lujo de los ministros de la Suprema Corte evidencian que no acatan la instrucción presidencial * Parece disco rayado, pero los morenistas mandan al carajo la Pobreza Franciscana, el doble discurso en su máxima expresión * Escándalos hay muchos, pero hoy le toca a la SCJN: Viaje de una ministra a Costa Rica, un retrato al óleo, compra de togas…
LOS MALOSOS
En estos tiempos en que la 4T pregona a los cuatro vientos la Austeridad Republicana, impulsada desde el sexenio anterior con Andrés Manuel López Obrador y continuada por la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, es insultante que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decida renovar la flotilla vehicular con camionetas de superlujo, con un costo -cada una- de poco más de un millón de pesos, incluso se habla de hasta un millón 700 mil pesos, y para otros rebasan los 2 millones de pesos.
El argumento de la SCJN fue que la compra se hizo por cuestiones de seguridad para los nueve ministros.
Será Chana o Juana, pero la compra se realizó, pese a la política de Austeridad Republicana, un discurso que se ha caído con el paso de los días por la vida de superlujo que llevan los funcionarios de la 4T, que la verdad no tiene caso mencionar porque ya son del dominio público.
Mejor centrémonos ahora en los escándalos en que ha caído la Suprema Corte, el máximo tribunal del país encargado de impartir justicia a todos los mexicanos.
Lo que siempre criticaban de los anteriores ministros, de los salarios altos, de la corrupción e impunidad, parece ser que los actuales siguen su ejemplo. Dicho de otra manera: de la pobreza en la oposición a la opulencia en el poder.
La vida de superlujo es criticable por el discurso que pregonan a diario, la Primera Presidenta ha reiterado infinidad de veces vivir en la “justa medianía”, pero los subordinados no siguen esa política. Ante los hechos, sería mejor ya no decir ese discurso para evitar los ataques y críticas, sobre todo porque el dinero que se gastan son recursos públicos.
El escándalo hizo recordar el discurso del ministro presidente Hugo Aguilar, quien -a inicios de septiembre de 2025, en su discurso de apertura- dijo que “no puede haber justicia con privilegios”.

Y se fue más a fondo al expresar que realizarían un importante plan de austeridad. Todo en el contexto de las remuneraciones y apoyos ya conocidos para los ministros y las ministras -de distintas eras- en la Suprema Corte.
Como contar con asistentes, auto -usualmente un camionetón de lujo-, teléfonos y computadoras con dinero público.
En el inicio de actividades de la SCJN, liderada por Hugo Aguilar, se anunció un salario neto de 137 mil 582 pesos, poco más que el de la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum Pardo, para ministros y ministras… otra contradicción porque nadie debe ganar más que el presidente, una política impulsada por López Obrador.
POLÉMICAS EN SÓLO SEIS DÍAS
A dos días de la millonaria compra de las lujosas “camionetas del Bienestar” para los ministros de la SCJN, ahora sale a relucir que una ministra viajó al extranjero sin que hasta hoy se informe si los gastos corrieron a cuenta personal o del erario y que la Corte pagó un retrato al óleo de otra ministra.
Fue el periodista Carlos Islas, de Político Mx, quien reveló el viernes 23 de enero que a la ministra Loretta Ortiz la fotografiaron recientemente cuando viajaba en avión, en “business class” (clase ejecutiva), con destino a Costa Rica.

Hasta ahora, añade el periodista, se ignora “si este viaje se trata de una actividad académica, institucional o privada. Ni la Suprema Corte ni la ministra han emitido una postura al respecto”.
Es de resaltar que el primer escándalo fue cuando se dio a conocer públicamente que el ministro presidente contaba con casi 100 asesores.
Cabe mencionar que hoy en día el nuevo presidente de la SCJN tiene 75 asesores registrados en la presidencia de la Corte. Para hacer una comparación, Norma Piña tenía sólo 6 asesores registrados en la presidencia.
Aún no se apaciguaban las aguas del lío de las camionetas blindadas, cuando también el mismo viernes se dio a conocer que la SCJN pagó 40,600 pesos por un retrato al óleo de Lenia Batres Guadarrama, quien curiosamente es conocida como “la ministra del pueblo”.
Según el periodista Carlos Islas, documentos de la Corte informan que la Dirección General de Infraestructura Física de la SCJN adjudicó directamente el contrato de un retrato al óleo, de 50 por 40 centímetros, y el 29 de septiembre de 2025 se autorizó el pago.
A pesar de la adjudicación, supuestamente nunca se formalizó el contrato con la Corte debido a que “la propia artista declinó realizar el trabajo por compromisos y actividades previamente programadas”, como quedó asentado en un escrito que presentó a la Corte el 16 de octubre de 2025.
La Corte, en su defensa, dice que la elaboración de estas piezas artísticas no son un servicio exclusivo para un ministro(a) y que en el edificio de la misma se encuentran los retratos de los ministros que han formado parte de la SCJN desde el siglo XIX, como parte de una práctica institucional de registro histórico del país.
COMPRA DE TOGAS POR 300 MIL PESOS
Otro escándalo: Una nueva investigación revela una compra millonaria por 12 togas por 300 mil pesos.
Según publicó este lunes Froji MX, apenas unas semanas después de las elecciones judiciales, las nuevas figuras de la SCJN adquirieron seis togas por un valor de 160 mil 80 pesos, es decir, cada una de ellas tuvo un valor de 26 mil 680 pesos. Además, en septiembre del mismo año, una vez que sus integrantes habían asumido sus funciones, el órgano realizó otra adquisición de seis togas por 134.467 pesos. En total, fueron 294.574 pesos gastados en apenas doce unidades.

Las figuras involucradas en estas compras fueron el presidente de la Corte, Hugo Aguilar; Estela Ríos; Giovani Figueroa; Irving Espinosa; Arístides Guerrero y Sara Herrerías.
Lenia Batres, Loretta Ortiz y Jasmín Esquivel no participaron de la compra porque ya contaban con el uniforme reglamentario de su periodo anterior como máximas integrantes del órgano judicial más importante del país, pero en el pasado Loretta Ortiz ordenó la compra de tres togas por un total de 75 mil pesos, Lenia Batres hizo lo propio, pero por un total de 84 mil pesos.
Hugo Aguilar prometió no usar toga durante su mandato como una señal de cambio. Sin embargo, es uno de los señalados por estas costosas compras.
Queda en el olvido la promesa de que la reforma judicial instauraría la Austeridad Republicana y pondría fin a los privilegios y lujos de los integrantes de esta institución, principalmente los ministros.