Debemos actuar juntas, advierte el primer ministro de Canadá * ¿Nuevo orden económico mundial? * La Primera Presidenta resta importancia a las diferencias expresadas en Davos y rechaza calificarlas como un enfrentamiento directo
MARCO ANTONIO FLORES***
¿Es posible separar el marco geopolítico (territorial) del marco geoeconómico mundial? ¿Cuál será el papel de México y Canadá en el “nuevo orden mundial”?
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, visitó China, unos dias antes de acudir al Foro de Davos. Esa visita del premier Carney marcaría pragmáticamente la ruptura del orden económico mundial.
Ese inédito suceso -la primera de un jefe de Estado después de 10 años- causó sorpresa en Washington que -uno de sus dos principales socios en el tratado comercial de Norteamérica, el más grande del mundo- realizara esa visita.
Recordemos que México y Canadá tienen el 85% y 76% de sus exportaciones, respectivamente, hacia Estados Unidos. Después de entrevistarse con el presidente de China, Xi Jinping, los medios de prensa de Beijing pidieron al premier canadiense que establezca una política exterior independiente de Estados Unidos, lo que denominan “una autonomía estratégica”.
Sería posible que las grandes potencias Estados Unidos y China renuncien a la geopolítica territorial por áreas de influencia.
La audaz visita a China implica un desafío directo a Estados Unidos, el propio Carney dejó claro que su presencia en el país asiático fue una respuesta directa a la transformación del panorama comercial y político que está suponiendo la segunda presidencia de Donald Trump, quien ha impuesto elevados aranceles a Canadá, pese a ser su principal socio económico (China es el segundo).

La visita supone un giro inesperado en las relaciones comerciales entre Beijing y Ottawa después de dos años intercambiándose golpes, incluidos los aranceles, que Canadá, a instancias de Washington, impuso a China en agosto de 2024, gravando un 100% a los vehículos eléctricos chinos y un 25% al acero y aluminio.
El Foro Económico Mundial de Davos 2026 se salió de su esquema tradicional en el que todos los países asistentes (políticos y empresarios) coincidían.

Las potencias daban la pauta, se ponían de acuerdo, los discursos del Foro sonaban como un coro repetitivo. Cada año lo mismo: Globalización, libre comercio, sustentabilidad. Sin embargo, este año Trump y Mark Cartney hicieron una gran diferencia. La presencia del presidente de Estados Unidos causó expectativa y se pensó que daría la línea del nuevo orden económico mundial.
No olvidar que venía de sus últimas amenazas: Invadir Groenlandia e imponer aranceles a los países europeos que no lo apoyaran.
Al final reculó, no sorprendió su “vuelta en U” -como se esperaba-, da marcha atrás con esos dos anuncios y habla de dialogar con Dinamarca y redoblar apoyo a Groenlandia.
Lo innovador, sorprendente, explosivo y contundente fue el discurso del primer ministro de Canadá, Carney, quien fue gobernador de los bancos centrales de Canadá y el Reino Unido.
La prensa de todo el mundo da más difusión a las palabras de Mark que a las declaraciones del propio Donald Trump.
El discurso fue descrito como un momento histórico que marcó un “antes y un después” en la conversación geopolítica de Davos.
Los elementos fundamentales que plantea son: Ruptura del orden mundial; advertencia a las potencias medias, en donde destaca su frase: “Debemos actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”; lanza una crítica a la integración económica al sostener que las cadenas de suministro se están utilizando como vulnerabilidades y la infraestructura financiera como herramienta de coacción; y plantea el “tercer camino”: Insta a las naciones intermedias a crear un nuevo modelo alternativo y no subordinarse a la lógica de poder de un hegemón.

EL GRAN DISCURSO DE CARNEY
Las palabras de Mark cimbraron y despertaron al máximo el Foro Económico Mundial de Davos.
Los puntos clave de su intervención son los siguientes:
Fin del orden global actual.- Afirma que no estamos viviendo una simple transición, sino una ruptura total del orden global que ha regido durante décadas.
Advierte que el sistema actual ya no ofrece previsibilidad ni protección, especialmente para las naciones que no son superpotencias.
Llamado a países intermedios.- Hace un llamado a los países de “tamaño intermedio” o potencias medias (mencionando ejemplos como Canadá y México) para que dejen de ser espectadores.
Su frase más recordada del foro fue “Debemos actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.
Coacción de las potencias.- Denuncia que las grandes potencias están utilizando la infraestructura financiera y las cadenas de suministro como armas de coacción y vulnerabilidades explotables.
Sostiene que no se puede mantener la “mentira del beneficio mutuo” cuando ésta se convierte en una fuente de subordinación para los países más pequeños.
Autonomía y autoprotección.- Advierte que los países que no desarrollen su propia autonomía no podrán protegerse de los “depredadores” globales, ya que en el nuevo escenario nadie vendrá a rescatarlos si no se defienden ellos mismos.
En este contexto, Carney, el primer ministro de Canadá, pronuncia en Davos un discurso que sorprendió y tuvo eco en todo el mundo.
Primero porque plantea que no estamos viviendo una transición, sino una ruptura del orden internacional.
Las grandes potencias ya no se sienten obligadas a obedecer normas ni a respetar alianzas o instituciones, dejando al resto del mundo a merced de su voluntad.
Propone como una solución: Los países como Canadá no deben sentirse impotentes y hace un llamado a la acción, al invitar a las “potencias intermedias” del mundo a reconocer esta realidad y trabajar unidos en alianzas flexibles y prácticas.
En segundo punto, el discurso tiene un ingrediente de resentimiento. Se trata del dolor por la dignidad herida y la confianza traicionada de Canadá, un país que se creía un gran aliado, socio y amigo de Estados Unidos, pero que ha visto cómo ha desconocido la amistad, le hace la guerra comercial y amenaza con anexar su territorio.
Afirma que “las grandes potencias han comenzado a usar la integración económica como arma, los aranceles como palanca, la infraestructura financiera como coerción y las cadenas de suministro como vulnerabilidades a ser aprovechadas en su beneficio”.
Remata con una frase contundente: “Uno no puede vivir en la mentira de que la integración económica beneficia a todos cuando ésta se vuelve la fuente de tu subordinación”. Concluye así Mark: “Cuando las reglas ya no protegen, uno se debe proteger a sí mismo”.
EN CONCRETO
En síntesis, el discurso tiene tres partes y muy bien descritas.
La primera es “reconocer la nueva realidad” y “enfrentar al mundo con los ojos abiertos, tal como es, no esperando que sea como deseamos”.
La segunda es “construir coaliciones que trabajen de tema en tema, con socios que compartan intereses para actuar juntos”.
Advierte que las potencias intermedias tienen que trabajar unidas, porque “si no estamos en la mesa, estamos en el menú”.
La tercera parte es fortalecerse en lo interno, porque en un mundo sin reglas, adaptarse no es suficiente.
Cierra su discurso con una idea potente: “La nostalgia no es una estrategia, pero a partir de esta ruptura, sí podemos construir algo mejor, más grande, más fuerte y más justo”. Con ello, apela a una esperanza realista y basada en la confianza en lo que cada país puede hacer por sí mismo, no en lo que una superpotencia hará por ellos.
Algunos editoriales internacionales, como el DW de Alemania, señalan que el gobierno de México tiene muy claro lo que tendría que hacer para no mostrar flancos débiles ante Estados Unidos.
A la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (administrar el conflicto con Trump y controlar la narrativa ante el público nacional) le vendría bien aprender de la estrategia de “cabeza fría” de Carney, que contiene ideas, principios y acciones concretas de fortalecimiento interno y liderazgo internacional.
SHEINBAUM DEFIENDE T-MEC ANTE DESACUERDO EU-CANADÁ
La Primera Mandataria afirma que su gobierno trabajará para que no se rompa el tratado comercial de México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), tras el intercambio de declaraciones entre Donald Trump y Mark Carney, durante el Foro Económico Mundial de Davos.
“Nosotros vamos a trabajar para que no se rompa (el acuerdo). Y creemos que es conveniente para los tres países mantener el acuerdo comercial”, añade.
Sheinbaum Pardo resta importancia a las diferencias expresadas en Davos y rechaza calificarlas como un enfrentamiento directo.
“Yo no lo llamaría un choque de discurso, sino sencillamente son distintos puntos de vista frente a lo que está ocurriendo a nivel internacional”, agrega.

Explica que su gobierno mantiene abiertos los canales de diálogo con ambos países, aunque reconoció que aún no ha conversado recientemente con el primer ministro canadiense.
“Vamos a trabajar, no he hablado recientemente con el primer ministro Carney. Nos hemos buscado y vamos a tratar de tener una conversación y por supuesto con el presidente Trump, todas las negociaciones que tienen que ver con el acuerdo comercial”, expresa la titular del Poder Ejecutivo.
Detalló que México mantiene una agenda activa de trabajo con Washington en materia comercial y de seguridad.
Señala que ya hay equipos mexicanos en Estados Unidos dando seguimiento a los acuerdos bilaterales.
“En este momento está un equipo de trabajo para darle seguimiento al acuerdo o al entendimiento de seguridad que está coordinado por el subsecretario Roberto Velasco, de la Secretaría de Relaciones Exteriores”, expone Sheinbaum.
“Hay un grupo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y de la Fiscalía General de la República que se encuentra en este momento con sus homólogos (…) en Estados Unidos, en Washington también”, añade.
Las declaraciones de la Primera Presidenta se dan luego de que Trump expresara su desagrado con el discurso de Carney, quien advirtió de que el “viejo orden mundial” basado en normas ya no existe, ni volverá a existir, por las luchas entre las grandes potencias mundiales.
Donald dice que el líder canadiense “no fue muy agradecido”, pese a recibir muchas cosas gratis.

México ha insistido en que la continuidad y estabilidad del T-MEC es clave para la integración económica regional, la atracción de inversiones y el crecimiento de los tres países de América del Norte
Todo lo demás -las frases nacionalistas vacías, la invocación repetitiva de principios- se revelará tarde o temprano como la máscara de la soberanía que ocultó el rostro de la subordinación.
Pronto sabremos si México tiene posibilidad de quitarse ese sello de subordinación, o es posible que participe en una coalición de países intermedios para enfrentar a nuestro poderoso vecino y socio comercial.
***Académico y consultor.