LA FERIA
¡Aguas cuando hay optimismo oficial!
Publicado
Hace 8 mesesen
Por
Redacción
Se habla de todo… menos de lo más importante * ¿Será que vamos bien y vamos a ir mejor, como dice la Primera Presidenta? * El optimismo como estrategia ante la realidad, es pertinacia, fomenta la pasividad colectiva, normaliza la adversidad
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Sudor y lágrimas.
Tío Quique (Enrique, claro), fue por sobre de todas las cosas un profesional del optimismo.
Cuando pidió a la que fue su esposa que fuera su novia, ella le confesó muy atribulada que estaba embarazada de uno que nomás se fue y él dijo: -Bueno, ya sabemos que puedes tener hijos –una vez se les incendió la casa y la consoló: -Anímate mujer, que vas a estrenar todo –cuando enviudó dijo que le daba alegría no haberle dado el disgusto a su mujer de morirse antes.
Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, un día que se hablaba del optimista tío, apostrofó: -No era optimista, era tonto -bueno, según se vea.
LAS BUENAS NOTICIAS
De veras, no nos la merecemos. A veces este menda siente remordimiento por no haber ido a dar gracias a la Morenita del Tepeyac (caminando, la edad no da para ir de rodillas), por habernos mandado a doña Claudia.
Mire si no: El jueves pasado 24 de septiembre, en su amena conferencia madrugadora, nos hizo saber una gran noticia que a nosotros, tenochcas simplex distraídos, se nos iba a pasar, pero, Dios Bendito, ella nos la hizo saber (abróchese el cinturón, no diario hay noticias así):
“(…) Entonces, Banamex regresa a un empresario mexicano en una transacción legal que comienza a darse en un 25%, y yo considero que es una muy buena, una buena noticia”.
Sí, ¡aleluya!, ¡aleluya!, ¡hosanna en las alturas!, la cuarta parte de Banamex la compró un mexicano, ¡qué buena noticia!… ¿sí?… ¿de veras?… ¿nos beneficia en algo?… ¿bajarán los intereses?… ¿darán más créditos?… ¿pagarán más impuestos?… ¿subirán los sueldos de sus empleados?… ¿deberíamos organizar fiestas para celebrarlo?, digo, mínimo ¡al Zócalo!

Cuando los jefes de Estado se instalan en el optimismo oficial y hablan de todo y también de lo menos importante, póngase en guardia. La señora del Segundo Piso promueve chocolate, anuncia el café del Bienestar, regaña a Salinas Pliego, celebra que un señor haya comprado una parte de un banco… ¿de qué no quiere hablar?… ¿o no tiene de qué hablar?
Este juntapalabras no propone que la titular del Poder Ejecutivo sea pesimista ni una fuente de malas noticias, no, pero tampoco parece prudente decir cosas como “vamos bien y vamos a ir mejor, repito: vamos bien y vamos a ir mejor”, como dijo en su discurso del 1 de septiembre con motivo de su Primer Informe de Gobierno.
¿Vamos bien?… lea usted por su cuenta el artículo ‘No vamos bien’, de Raúl Trejo Delarbre, en la revista Nexos del 9 de septiembre, en el que -con cifras del propio informe de gobierno de la señora del bastón de palo- queda muy claro que -comparando con el último año de Peña Nieto- no vamos nada bien… y queda sembrada la duda de si la señora de Palacio leyó su informe.

¿Y vamos a ir mejor?… pues ojalá, porque a la fecha la cosa no pinta nada bien. Mire usted, nos han dicho hasta hartar que ha crecido la Inversión Extranjera Directa (IED), en el país, gracias (por supuesto) al entusiasmo y confianza que da este gobierno transformador a los inversionistas… no es cierto; con datos oficiales, del INEGI, a tasa anual, la IED ha caído el 6.7%; perdone, usted, señora. También se regodea el gobierno diciendo que el Producto Interno Bruto crece más de lo que decían los pronósticos… puede ser, pero sigue estando a menos de la mitad de lo que crecíamos con los neoliberales.
¿Vamos bien, señora?… ¿lo dice en serio?… en el presupuesto de este año de su gobierno de usted, señora, el gasto para el sector salud se recortó en 12.2% (122 mil millones de pesos menos), respecto de 2024; y peor, ya a la hora de gastar efectivamente, al primer trimestre de este su primer año de gobierno, señito, el gasto en sanidad pública fue el más bajo desde 2010; ejercieron casi 152 mil millones de pesos y dejaron de gastar 45 mil 400 millones de pesos, el 23% menos de lo que pusieron en el presupuesto, ¿qué pasó?

Y se anticipa este su texto servidor a la respuesta oficial de que son necedades de los comentócratas. ‘Tá bueno. La que se lleva se aguanta: lo dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a la que orgullosamente pertenece nuestro país: tenemos la peor cobertura de salud entre sus miembros, que gastan en promedio 67 mil pesos por cabeza, mientras México destina sólo 10 mil pesos… y en el IMSS-Bienestar es peor: 4 mil pesos por persona (Dinamarca, se lo digo sólo por moler, gasta 91 mil pesos per cápita, solo por moler).
Otro dato que no es de la comentocracia mexicana, infame, fifí, conservadora y enemiga de estos santos cuatroteros: en el reporte 2024 del Índice de la Paz (GPI, por sus siglas en inglés), México es uno de los países más inseguros y violentos del mundo, ubicado en el sitio 138 de 163 naciones, entre Camerún y Turquía, con 191,032 homicidios dolosos en el sexenio del Pejehová, mientras en el de Peña Nieto fueron 130,626 y en el del villano favorito de la 4T, Calderón, fueron 102,812 (y con Fox 53,275). ¡Qué bien vamos!
De la corrupción que ameritó que sacara su pañuelito blanco el de Macuspana, vamos para atrás: Transparencia Internacional en su informe de 2024, pone a México en el lugar 140 de 180 países, empatado con Nigeria, Uganda y otros impresentables. Es la peor calificación desde 2012. Y en la OCDE, entre sus países miembros, somos la nación más corrupta.

Por si la dama del segundo piso no le cree a esas organizaciones internacionales, ahí está el dato del INEGI, su INEGI: en 2023, el 83% de la población considera que la corrupción en México sigue siendo un problema “frecuente o muy frecuente”; y en el 29% de los hogares alguno de sus integrantes sufrió algún delito. Sí, no vamos bien y si no se pone lista la señora, vamos a empeorar… y no es exageración: que alguien nos explique cómo es que el gobierno federal con todos sus recursos, no puede pacificar una ciudad: Culiacán.

Señora Sheinbaum: el optimismo como estrategia ante la realidad, es pertinacia, fomenta la pasividad colectiva, normaliza la adversidad.
Lea, señora, lea, a veces se debe ofrecer solamente sangre, sudor y lágrimas.
Del ejercicio de la política dependen países; su destino, el bien común… o la tragedia, cuando se ejerce mal el oficio * Ningún Presidente mexicano ha insultado a los EU y mire que razones hubo en la historia, pero el Tío Sam no deja cuentas por cobrar
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
En su ley.
Tía Pita era de las de Toluca, buena persona, pero campeona mundial en terquedad. No cedía nunca en nada.
También tenía aversión a los médicos; ella, tizanas, fomentos, chiquiadores y todo remedio casero, nunca doctor.
Así las cosas, se puso muy mala y tío Agustín y sus hijos le rogaban que se dejara ver por el médico… y no.
Ya para morir con las tripas podridas, hizo jurar al tío Agustín que el acta de defunción diría “muerte natural”. En su ley.
JUSTIFICACIÓN DE LO INMORAL
Hay cosas importantes que no se enseñan en ninguna universidad. Para tener hijos no se requiere de cédula profesional y ¡vaya que ser mamá o papá es importante! Igual, nadie se recibe de político, ni se requiere de título registrado en profesiones, para ejercer la política, siendo el oficio más trascendental, más que la medicina, el derecho o cualquier ingeniería, pues del ejercicio de la política, dependen comunidades y países enteros, su destino, el bien común… o la tragedia, cuando se ejerce mal el oficio.
El político nace y a lo largo de los años en que participa en la estructura partidista y burocrática, aprende a lidiar con los intríngulis de la administración pública y desarrolla habilidades para gestionar los asuntos públicos, la solución de conflictos y muchas cosas más.
Eso el político. Otra cosa es el hombre de Estado, el estadista que nació político, claro, y por mérito propio, escala, asciende hasta asumir (no siempre, no se crea) el liderazgo nacional, ejerciendo entre otras cualidades, la visión de largo plazo, nunca actuar en beneficio personal o de su grupo, y saber cuándo hacer de lado sus propias convicciones ideológica y su interés de partido, por el bien de la sociedad. No son muchos.
Antes, cuando para ser Jefe de Estado bastaba con nacer de la mamá correcta y ser príncipe heredero, se procuraba educar para el ejercicio del poder al que sería Rey.
Por poner un ejemplo: Filipo II de Macedonia, papi de Alejandro Magno, le puso de preceptor a Aristóteles, para que cuando llegara a Rey supiera ejercer el oficio.
En la Edad Media, se puso de moda escribir libros y tratados para educar a los nobles, en particular a los que reinarían, se llamaban Espejos de Príncipes.
No hay espacio para repasar las enseñanzas sobre el arte del buen gobierno de Platón o Tácito, demos un salto hasta el siglo XVI, cuando Maquiavelo escribió ‘El Principe’, obra dedicada a Lorenzo de Médici, el Magnífico, en la que plantea sin usar las palabras ‘razón de Estado’, que el objetivo supremo del gobernante es mantener el poder, sin limitaciones morales ni éticas, por lo que el gobernante puede mentir, engañar, usar la fuerza y cualquier medio ilícito, inmoral o cruel, sin límites.
Y ‘El Principe’ de Maquiavelo parece ser libro de cabecera de más de los que uno imagina.

Contra ese maquiavelismo pragmático y amoral, se escribieron refutaciones desde sus tiempos, pero tal vez la más acertada (opinión a debatir) sea la de un jesuita que ogaño nadie recuerda y fue un grande, Pedro de Ribadeneira (1527-1611), que escribió mucho y bueno, y su ‘Tratado de la religión y virtudes que debe tener el príncipe cristiano para gobernar y conservar sus Estados.
Contra lo que Nicolás Machiavelo y los políticos de este tiempo enseñan’ (título largo como se acostumbraba).
Ribadeneira no plantea un ejercicio angelical de la política y sin despreciar sus objetivos reales, sí invalida la “razón de Estado” como justificación de lo inmoral, lo no ético, pues según él, la verdadera “razón de Estado” no puede estar reñida con los valores y por lo mismo sostiene que el gobernante no puede mentir, si acaso guardar silencio, disimular, y eso, si y solo si, es por el bien del Estado, no del gobernante, no de su grupo.

Si le parece mucho rigor, digamos que los gobernantes pueden mentir, pero sólo si de verdad está en juego el Estado, la población, no sus intereses personales y partidistas.
En cambio, la Presidenta Sheinbaum Pardo miente por sistema, miente mucho, como su mentor, el Pejestorio, ese mentiroso contumaz.
Ahora con el escándalo de los de su partido que los EU le pidieron detuviera con fines de extradición, doña Claudia Sheinbaum miente con descaro y al desgaire, segura de que el peladaje le va a creer porque no sabe nada sobre procesos de extradición.
Y sí, pero que engañe a tenochcas simplex es lo único que no importa en este asunto: no engaña a los fiscales de los EU y es con ellos el pleito, ni siquiera con Donald Trump.

Pero subió más la vara. Mandó que todos los legisladores de Morena, del Verde y del PT fueran a Palacio y les dijo muy fresca y triunfal que “las recientes solicitudes de arresto preventivo con fines de extradición en contra del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros funcionarios de la entidad, así como la cancelación de visas a gobernadores y funcionarios, tiene fines electorales y políticos y no de persecución de delitos” (nota del Excélsior).
Pero dijo más: “(…) las acciones contra Rocha y los demás funcionarios sinaloenses conforman un ataque a la soberanía de México”.

Y los instruyó: “Hay que explicarle a la población qué es lo que estamos defendiendo frente al poder conservador, frente al conservadurismo y a la amenaza constante de injerencia e intervencionismo, y de actitudes hostiles contra México”.
Todo mentira. Se pasó de la raya, señito.
Si la solicitud de detención con fines de extradición fuera contra el gobernador de Coahuila (PRI), o la de Chihuahua (PAN), este menda apuesta los dos ojos a que ya estarían extraditados y la Presidenta discurseando sobre la corrupción del PRIAN. No nos hagamos.

La hospedada en Palacio ya no está en una encrucijada, ya decidió defender a los suyos, garantizándoles la impunidad que los aglutina, única razón de su cohesión de banda, de gavilla, no de partido.
Ningún Presidente mexicano ha insultado a los EU y mire que razones hubo en la historia. Bueno, ella sí. Falta ver si le alcanza para pagar la factura porque el Tío Sam no deja cuentas por cobrar. Pero a ella, no le importa, ella, en su ley.
LA FERIA
Solicitar la detención provisional con fines de extradición no viola la soberanía
Publicado
Hace 2 semanasen
mayo 8, 2026Por
Redacción
EU respeta el tratado que tiene firmado con México * El Tío Sam trae entre ojos a un florilegio de morenistas de andanzas, legisladores, funcionarios y gobernadores, todos con expedientes en Estados Unidos por sus vínculos con el crimen organizado
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Todo se derrumbó.
Era chamaquita la abuela Elena la vez que llegó a galope tendido uno de sus tíos y rayando el caballo, desmontó para entrar corriendo a la casa y preguntar al papá de ella qué problema tenía Martín, otro de sus tíos, y contaba que su papá respondió: -Ya ninguno, está muerto -bueno, visto así, ya no tenía ningún problema (se había robado una chamaca, otro día le cuento).
DESESPERACIÓN
Algo anda mal. La Presidenta no es tonta y no siéndolo no se entienden algunas cosas que dice, a menos que las diga segura de que nosotros, los gallardos integrantes del peladaje nacional, somos tontos. Entonces, sí checa, pero anda mal.
La Mandataria declaró: “Estuve viendo algunas publicaciones, ‘están poniendo a la Presidenta entre la espada y la pared’, falso, en México decidimos los mexicanos, para empezar, las y los mexicanos”. ¡Ay, doñita!
Primero: sí está entre la espada yanqui y la pared macuspano-cuatrotera. Punto. Eso lo entiende cualquier tenochca debidamente destetado.
Segundo: ¿qué tiene que ver el problemón que es la solicitud de aprehensión y extradición del gobernador de Sinaloa, el tal Rocha Moya, más un ¡senador! (y un puñado de colaboradores-cómplices), con que en México decidimos los mexicanos? Nada.
Y tercero: eso de que en México decidimos las y los mexicanos, es frase de chamaca en asamblea estudiantil… ¡ah!, con razón. En México, el gobierno decide y hace lo que le da la gana y “los mexicanos y las mexicanas” no somos ni lo último en que piensa. Le importamos un pito.

Como a doña Sheinbaum ya le gusta oírse (desabrido placer solitario), refiriéndose a lo de la CIA en Chihuahua y los indiciados de Sinaloa, dijo: “(…) estoy tranquila, sin ningún problema, por una cosa, es tiempo de la defensa de los principios y hay un principio que se llama soberanía y esa no se negocia”.
¡Dioses!, ¿de veras está tranquila?… que le tomen el pulso, que desayune antes de su Mañanera… que alguien haga algo. Imagínese al capitán del Titanic con el barco haciendo agua, decir “estoy tranquilo, sin ningún problema”. ¡Sálvese quien pueda!
Su explicación del por qué está así, sosiega y serena, es que se apresta a defender la soberanía. Como para jalarse los pelos.
Señito, si un país solicita la aprehensión con fines de extradición de mexicanos, acusados de narcos, está respetando la soberanía y el tratado que tienen firmado con nuestro país. Interpretarlo al revés es poner los bueyes tras de la carreta. Si esa fuera la lógica de la dama del bastón de juguete, en serio, algo andaría muy mal.
Pero no, no es así, ha quedado dicho, no es tonta, claro que entiende. Pero es muy mala mentirosa y en eso se nota mucho su carencia absoluta de oficio político.
Por nuestro lado, no nos hagamos tontos, todos sabemos que la señora sabe de las andanzas del Rocha Moya & Cía.; lo sabe por formar parte del cuatroteísmo y ahora, por tener acceso a la información de los servicios de inteligencia (espionaje), del gobierno. El problema es que también lo sabe el mundo.

PORFIRIO MUÑOZ LEDO LO SABÍA
En junio de 2022, ante la Comisión Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, compuesta por 72 partidos políticos de 30 países, Porfirio Muñoz Ledo dijo:
“Debe entender Andrés Manuel López Obrador que su contubernio o alianza con el narco no es heredable (…), pretende heredar al sucesor un paquete de poder que combinaba la autoridad institucional, los recursos federales y el apoyo del crimen organizado (…). A México le ha explotado una bomba en el jardín, desde 2019 o 2020, México dejó la transición democrática y está iniciando una reversión autoritaria con un nuevo rey de la selva: el crimen organizado (…). Yo le llamo narco-Estado, yo le llamo narco-gobierno”.

No lo dijo un fifí conservador de derechas, amigo del neoliberalismo, no, lo dijo Muñoz Ledo, un señor que formó parte del gobierno en seis sexenios; tres veces diputado federal; una vez senador y otra, diputado del Congreso Constituyente de la CDMX.
Porfirio fue un fundador en 1986 de la Corriente Democrática del PRI, con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, y junto con ellos y Heberto Castillo, fundador del PRD y su presidente de 1993 a 1996. Protagonista en la creación del IFE, hoy INE.
También presidente en 2006 del Consejo Consultivo del entonces candidato presidencial del PRD, el hoy Pejestorio. Cofundador de Morena y uno de los personajes centrales de la política mexicana por más de 70 años que el 1 de septiembre de 2018 puso la banda presidencial al ya Pejecutivo… y este señor siempre ingenioso, aparte de inteligentísimo, para referirse al gobierno cuatrotero, acuñó dos términos: narco-Estado, narco-gobierno. Y ya se les quedó.
Si doña Sheinbaum piensa que somos sus tarugos, está bien, sí somos, pero los representantes de 72 partidos políticos de 30 países no son sus mensos.
Y lo que dijo Muñoz Ledo en esa enorme reunión (y repitió en largas entrevistas), y publicó la prensa del mundo, lo sabe el Tío Sam. Y tampoco es su baboso.
La descarada defensa de doña Sheinbaum del Rocha Moya & Cía., con la coartada de que así defiende la soberanía nacional, es desesperación.
Sabe la señora del segundo piso, que los EU traen entre ojos a un florilegio de compañeros suyos de andanzas, legisladores, funcionarios y gobernadores, todos con expedientes en los EU por sus vínculos con el crimen organizado.
Y que si Rocha Moya, de 76 años de edad, acaba en manos de autoridades yanquis, va a soltar la sopa, toda la sopa, cualquier condena en su caso es cadena perpetua, y se le va como hilo de media su partido y claro, su gobierno. Lo sabe con precisión, no nos hagamos, señito.
El viernes 1 de mayo pasado hizo oficial la FGR que Rocha Moya está más limpio que un pañalito del Niño Jesús. Falta que la Casa Blanca se trague el cuento.

La Presidenta defiende lo indefendible y arriesga al país. Los yanquis no son dejados, pueden estallarnos el T-MEC al no ser socios de fiar, y meternos en un viacrucis de aranceles.
Mientras Sheinbaum defiende a su facción, ya cada vez más gente tararea aquella de Emmanuel: “Todo se derrumbó”.
LA FERIA
Morena lo tiene todo y… ¡puede perder!
Publicado
Hace 2 semanasen
mayo 5, 2026Por
Redacción
La 4T debe tomar en cuenta lo que pasó en las elecciones de Hungría * Las elecciones se pueden perder desde el momento en que se seleccionan los candidatos, sin hacer política
ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN
Primera perdedora.
Tío Martín tenía un abarrote que era una mina de oro. Ya viejo, tía Lupita, su esposa, de las de Toluca, molió de un hilo para que se retirara y dejara al frente a su hijo, Martincito (cuarentón). Acabó cediendo.
Se fueron a pasar un año a Oviedo (él decía ‘Uviéu’), en Asturias, su tierra. En pocos meses, regresaron.
El contador de toda la vida del tío le escribió que el negocio estaba endeudado, la clientela escaseaba, los empleados hacían lo que querían y robaban.
Cortó por lo sano el tío, pagó deudas, cerró el negocio y ahora sí, para no volver, a Asturias… sin tía Lupita. Ni modo.
LO IMPOSIBLE PASA EN LA POLÍTICA
Cualquier equipo de futbol, pierde un partido. Puede ser de los mejores del mundo y ante otro medianito, perder (Mundial de Rusia en 2018: México 1-0 Alemania, para entendernos).
Lo que no puede suceder es que un equipo pierda si sus propietarios son dueños del estadio, los árbitros, los abanderados y que su equipo no tenga portería y la del equipo contrario sea del ancho de la cancha.
Perder así es imposible. Y pasa, en la política.
Comentamos hace poco la derrota inesperada, que se antojaba imposible, del autócrata húngaro Viktor Orbán, el pasado 12 de abril.
Ese tipo a lo largo de 16 años hizo todo para conservar el poder. Tenía todo: al instituto que organiza las elecciones, al tribunal que las califica; eliminó a los órganos autónomos que supervisaban y controlaban al gobierno; dominaba al Poder Judicial y con su supermayoría, al Parlamento que acomodó Constitución y leyes a su antojo, de él; y pero-por-supuesto, implantó programas sociales que le aseguraban clientela electoral y un enorme partido político -Fidesz- nutrido con recursos del erario.
El Orbán no dejó un cabo suelto: creó una nueva clase empresarial cómplice y compró la mayoría de los medios de comunicación (comprados, literalmente, y los que no, fueron sobornados o amenazados). Era invencible… y lo vencieron.

Lo vencieron por tres razones. Primera: el candidato ganador, Péter Magyar, salió del partido de Orbán, conocía por dentro al gobierno, en el que fue ministro, sabía sus secretos y los papaloteó.

Segunda: los partidos opositores se dejaron de cuentos y lo apoyaron todos, menos uno, de un tal László Toroczkai -a ver, pronúncielo-, que también jugó y consiguió un chisguete de votos, pero igual, Magyar ganó con 15% de ventaja sobre el Orbán.
La tercera razón es muy interesante: según los analistas de política europea (uno qué va a saber), hubo gente que votó por Magyar, claro, pero fue más la gente que votó contra Orbán; estaban hartos y salieron a votar: el 79% del padrón fue a las urnas. Así, sí.
Se lo comenté hace poco, Morena, los cuatroteros, han conseguido en menos de ocho años lo que Orbán logró en 16.
El martes pasado culminaron su control del INE (que sí se tocó, viera usted) y tienen ocho consejeros de los once del Consejo General; lo demás, ya lo tenían, Tribunal Electoral, Congreso, Poder Judicial y lo demás, no repitamos.
El paquete es para doña Sheinbaum. No puede perder, no debe perder, tiene todo… y puede perder.

La doñita sabe de política lo que este juntapalabras de física cuántica (exactamente nada). Ella ha sido empleada, parece que buena empleada. Ella ha sido dócil (por convicción). Y cuando ha hecho falta, ha sido cínica. Pero nada de eso asegura una correcta operación política.
La señora del bastón de juguete parece confundir la operación electoral con la política. Y es muy distinto.
Las elecciones se pueden perder desde el momento en que se seleccionan los candidatos, sin hacer política, rompiendo pactos, alianzas y también complicidades.
En el partido del Pejestorio (que no de ella) se hacen ajustes, se remueven mandos, empezando por la ab-so-lu-ta-men-te inútil Luisa María Alcalde, quien fue sustituida por Ariadna Montiel y dejó la Secretaría del Bienestar; otra morenista que tenía posibilidades era Citlalli Hernández, exsecretaria de las Mujeres, ambas, medianías si no es que nulidades políticas, sin tocar hasta nuevo aviso, del segundo puesto en importancia política de Morena, al otro ab-so-lu-ta-men-te inútil Andy, el junior del Pejeremías (por lo de las lamentaciones).
Que se ande con cuidado doña Sheinbaum en las elecciones intermedias, los 24 gobernadores de su partido (incluida la jefa de Gobierno de la CDMX) no se van a dejar mangonear tan fácil, no tanto por la soberbia propia de quien tiene mando, sino porque ellos, cada uno, tienen el pulso de la situación en sus entidades.

No será la primera vez que los gobernadores induzcan la derrota de su partido y de sus candidatos. Caso de estudio: la dolorosa derrota de Madrazo, cortesía de los gobernadores priístas.
Y para el 2030, que se cuide la ‘ñora del segundo piso, de entre sus filas va a salir uno que le quiere sacar canas verdes, por sus iniciales (seamos discretos), Marcelo Ebrard.

El otro frente que tiene abierto la dama de Palacio es con los EU, que en lo del crimen organizado no se conforman con delincuentes de monte, quieren cabezas (¡éntrele doñita!) y por la corrupción actual, estructural, del gobierno, de este gobierno.
El embajador en México de los EU, Ronald Johnson, en un evento en Sinaloa, afirmó que para que haya inversión, “el sector privado necesita certeza (jueces que no sean del Bienestar), seguridad y un entorno libre de corrupción”.
Y para no dejar a nadie con la duda, remató: “Sin estas condiciones las inversiones no avanzan”.
No es imposible que la poderosa maquinaria de mangoneo electoral que han armado los cuatroteros les alcance para ganar o perder poco en las elecciones intermedias de 2027, pero sin inversiones extranjeras reales, sin dinero fresco, la economía va a seguir declinando y para las elecciones del 2030, los actuales fanáticos de la 4T pueden dar el cambiazo, lo dieron en el 2000 y sacaron al PRI; lo dieron en el 2012 y sacaron al PAN; volvieron a darlo en el 2018 y sacaron al PRI.
¡Ay!, doña Sheinbaum, no sabe cómo duele un lanzamiento y peor, por ser la primera mujer Presidenta y la primera perdedora.
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