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LA FERIA

El pueblo no pone candidatos

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Eso lo deciden los grupos de poder * La mafia del poder no siempre propone a los mejores, los más preparados y decentes, sino que se van con quienes les aseguren sus intereses y tengan posibilidades de atraer votos * El ciudadano normal, común y corriente está ávido de un gobierno que respete la ley y dé resultados

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Bache.

Nada más, téngame paciencia, no deje de leer ni se meta con la mami de este menda. Gracias.

Es un engaño la democracia, no existe ni puede existir.

 

EL CUENTO DEMOCRÁTICO VENDE BIEN

La democracia suele ser coartada de gobiernos esperpénticos como la “democracia popular” marxista-leninista de la desaparecida URSS; el “Estado democrático popular” de Stalin, o la República Popular Democrática de Corea, la del norte, la del gordinflón Kim Jong-un.

La democracia entendida como el ‘gobierno del pueblo’ es una tontada: el pueblo no puede ni debe gobernar, faltaba más, sólo recuerde las celebraciones del pueblo, ahora, en lo del evento futbolero, hasta muertos hubo.

Y por cierto: jamás dijo semejante barbaridad Abraham Lincoln, léase el discurso de Gettysburg -tres párrafos, 277 palabras- que pronunció el 19 de noviembre de 1863, ni una sola vez dice la palabra democracia y lo “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, lo dice del gobierno de su país, “bajo la protección de Dios”. Eso sí.

La democracia como un sistema electoral en el que la mayoría del pueblo decide quién ha de gobernar, también es una falacia porque aun si los comicios son limpios, igual la gente elige del menú que otros confeccionan, el pueblo no pone candidatos, los ponen los grupos de poder que no siempre proponen a los mejores, los más preparados y decentes, sino a quienes les aseguren sus intereses y tengan posibilidades de atraer votos (incluida Suiza, no se crea ese cuentazo de su “democracia directa”, allá también los partidos parten el queso… suizo, claro).

El cuento de la democracia vende bien porque suena bien que la mayoría decida, pero no es raro que la minoría se imponga y tuerce la decisión mayoritaria, piense en que la coalición de dos partiditos como el Verde y el del Trabajo (el chiste se cuenta solo) dan a Morena la mayoría legislativa con que mangonea el país a su antojo.

Hay otra manera tramposa de defender eso de la democracia, diciendo que la democracia es lo único que asegura a todos la igualdad de derechos y ante la ley. Mentira.

Eso depende de la calidad de quien tenga el mando, por eso ha habido buenos y hasta estupendos gobernantes que no fueron demócratas, sino monarcas, dictadores y autócratas que la historia y sus pueblos veneran.

 

EJEMPLOS DE MONARCAS, DICTADORES Y AUTÓCRATAS

Sin mencionar al tirano de Atenas Pisístrato -siglo VI a.C.-; ni a Cincinato, dictador de Roma -siglo V a.C.-, por el que se llama así Cincinnati en los EUA; hablaremos de esos lejanos tiempos a Marco Aurelio -siglo II d.C.-, emperador romano que gobernó 19 años, hasta su muerte, con poder absoluto, indiscutido, sin votaciones populares ni Parlamento (que no existía), pero sí con el Senado sujeto a su voluntad por el acatamiento que imponían su respeto a la costumbre, a la ley y su conducta personal, impecable.

Escribió su diario ‘Meditaciones’, considerado referencia suprema del gobierno perfecto (así). Sus ‘Meditaciones’ han sido leídas y estudiadas por no pocos jefes de Estado como el primer ministro de China -de 2003 a 2013-, Wen Jiabao, quien afirma (vive) haberlas leído más de cien veces. ‘Meditaciones’ es el clásico más editado. Y de democracia, ni una pizca, le daba risa.

Otro es Federico II el Grande, rey de Prusia 46 años, de 1740 a 1786, monarca absoluto, déspota ilustrado cuya voz era la única, que modernizó al gobierno y reformó las leyes y prohibió la tortura judicial; permitió la libertad de prensa muy en serio; implantó la enseñanza primaria obligatoria de ocho años, para niños y niñas; garantizó la tolerancia religiosa. Fomentó el comercio y la industria, impulsó la agricultura y evitó las hambrunas. Protegió las artes, reformó la Academia de Ciencias de Berlín. No de balde se le dice ‘el Grande’. Y democracia… ni en sopa de letras.

Puede usted pensar que son casos de otros tiempos, bueno, del siglo XX, también tenemos al inmenso, asombro del mundo, Mustafa Kemal Ataturk, fundador de Turquía, sin comicios su presidente-autócrata de 1923 hasta su muerte en 1938. Hizo completo al Estado turco moderno, el actual: abolió el sultanato y el califato (se dice fácil), otorgó derechos e igualdad jurídica a las mujeres; creó el sistema escolar laico, gratuito y unificado para alfabetizar al pueblo y fomentar la lectura.

A la fecha, 88 años después, es venerado en su país. No hay espacio para ni resumir la grandeza de su gobierno… nada democrático.

Si sigue usted pensando que son ejemplos aislados de otros tiempos, otras tierras y otros pueblos, se le recuerda que con CERO democracia México, el siglo pasado, tuvo unos 60 años de gobiernos que dieron resultados impensables en su momento, sí, ese priísmo imperial tan denostado, hizo que el mundo hablara del “milagro mexicano”; régimen que heredó al México actual el tratado de comercio que sostiene la economía del país. Sin democracia.

 

LOS CUATROTEROS NO DAN UNA

Por supuesto, este juntapalabras no propone que dejemos de usar la palabrita (democracia), ni que se implante en México una monarquía ni dictadura, cuantimenos la caricatura de autocracia en la que ya estamos.

Hay que apretar a estos gobernantes de chisguete que tanto yerran y tanto mal hacen, exigiéndoles democracia, porque eso, sea o no falacia, lo entiende el tenochca simplex promedio, como un gobierno que respeta la ley y da resultados.

Y ese es el asunto, estos cuatroteros no dan una no porque no sean democráticos sino porque hacen charamuscas con la ley para acomodarla a sus intereses. Y ante su realidad de pifias y chascos, corrupción e ineficacia, mienten, mienten, mienten en todo.

El gobierno moreno nació torcido, el Pejestorio tenía un solo objetivo: conservar el poder para que sus paniaguados lo suban a los altares como prócer de la patria, sin reparar en nada, incluido tolerar primero y pactar después, con la delincuencia organizada.

Del mal nunca se obtiene el bien y han hecho tanto mal que ya lo sabe el mundo y se apresta a actuar. Lo demás, de nosotros depende, en las urnas, y que estos dos presidentes cuatroteros, queden en nuestra historia como lo que son, un mal rato, un bache.

LA FERIA

Pedir pruebas exhibe ignorancia y la extraña inmovilidad ante el crimen organizado

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  • Basta con que haya una denuncia para que el MP se encargue de averiguar y probar
  • Por voz de la gobernadora Maru Campos, la Presidenta Sheinbaum ya tiene conocimiento de una posible colusión de Ariadna Montiel con el crimen organizado, por lo que tiene que denunciar ante la FGR y ésta conseguir las pruebas

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

El tío Lolo.

Tío Milo (Emilio) era más infiel que gallo de corral y más terco que cobrador de la American Express.

Tía Queta, su esposa, le repitió una vez más que no quería de él sino el divorcio, por adúltero, por fornicario y él, necio, le insistió (¡otra vez!), en que eran chismes, que nadie probó nunca, que le diera un año de oportunidad.

La carcajada de tía Queta se oyó en todo Autlán: ya tenían tres años separados. Hay cinismo que da risa.

 

EN DERECHO NO TODO SE PUEDE PROBAR

Exigir pruebas suena bien, suena lógico, suena justo, es. Pero a veces suena bofo.

En asuntos jurídicos, nadie con la cabeza más o menos bien amueblada, duda de que quien acusa, debe probar ni de que todo mundo es inocente salvo prueba en contrario (y resolución de un juez).

No es un avance de la Inteligencia Artificial, es un principio del derecho romano: al que afirma incumbe probar -‘affirmanti incumbit probatio’-, incluido en el ‘Corpus Iuris Civilis’ del emperador Justiniano I (en vigor desde el 30 de diciembre del año 533 d.C.… de nada).

Pero en derecho no todo se puede probar, la regla universalmente aceptada, ya desde con esos magníficos romanos, es que lo normal no se prueba, no se puede probar.

Imaginemos que a una señora decente se le exigiera probar su decencia, ¿qué debería hacer, presentar actas notariales de todos los moteles de su ciudad, de que jamás ha entrado; o declaración jurada de todos sus familiares, amigos y conocidos?… no, eso no se puede probar, es lo normal, se da por sentado.

Por eso en derecho penal, como lo normal es que la gente no ande asaltando viejitas ni asesinando vecinos, en principio todo mundo es inocente.

Lo anormal es el crimen, eso se debe probar y el acusado no debe probar nada. Lo mismo en derecho civil y mercantil: lo normal es que la gente no ande haciendo fraudes ni dejando sin pagar sus deudas, y el demandante debe presentar contrato, pagaré, prueba de que el acusado le hizo trampa o le debe cinco años de renta. Clarito.

Con una advertencia: cuando hay pruebas, pero a criterio del juez no son suficientes, se aplica otro principio del derecho romano: ‘in dubio pro reo’, en duda, a favor del reo (los jueces de Roma en estos casos no resolvían inocencia, sino que sentenciaban ‘non liquet’, no aclarado y punto redondo).

Por falta de espacio y por no enredar, dejemos para mejor ocasión la inversión de la carga de la prueba, a favor del acusado, ‘exceptio’ le decían los romanos.

Lo que sí importa es que en la antigüedad no había fiscales, los denunciantes presentaban el caso y tenían que probarlo, pero desde por ahí del siglo XII se creó la figura del fiscal como responsable de perseguir los delitos, primero en nombre del rey de turno y luego ya en nombre del poder público, del Estado.

Y ya vamos llegando a Pénjamo. En nuestra risueña patria, el Artículo 21 de la Constitución Política y el artículo 131 del Código Nacional de Procedimientos Penales, señalan que la investigación de los delitos corresponde al Ministerio Público y a las policías, debiendo “proceder sin demora”, en cuanto tienen noticia criminal, conocimiento de un hecho delictivo grave de los que se persiguen de oficio, entre otros, homicidio, violación, pornografía infantil, delincuencia organizada y delitos cometidos por servidores públicos.

El que denuncia los hechos aun siendo la víctima, no tiene esa obligación: avisa y la autoridad se encarga de averiguar y probar.

La “noticia criminal” es que el Ministerio Público, la Fiscalía, sepan de un posible delito, por denuncia de alguien o anónima, informe de la policía, noticia pública -medios de comunicación, redes sociales-, avisos de hospitales (por ejemplo, cuando ingresa una mujer golpeada o un señor con un puñal en la panza).

Así las cosas, cada vez que la Presidenta Sheinbaum sale con su cantaleta de pedir pruebas, exhibe no su ignorancia, esa está a la vista 24/7, sino su extraña inmovilidad ante el crimen organizado y su somnoliento letargo ante los funcionarios y exfuncionarios públicos y compañeros de partido, señalados, sea o no cierto, como cómplices del crimen organizado. Cada vez que pide pruebas, viola la ley (y hace el ridículo).

Dirá un bien intencionado que no, que la Fiscalía General de la República, el Ministerio Público, no depende de ella, que ella es ajena, pero por simple sentido común eso no puede ser cierto y no lo es, está obligada a denunciar, lo ordena el artículo 222 del Código Nacional de Procedimientos Penales que impone a los servidores públicos denunciar delitos de oficio, y esa omisión es una falta grave que configura el delito de ejercicio Ilícito de Servicio Público, previsto en el artículo 214 del Código Penal Federal, castigado con destitución, inhabilitación hasta 20 años y prisión de 2 a 7 años.

La señito del bastón de juguete tiene “noticia criminal” de Rocha Moya & Cía. (la dio el gobierno de los EUA) y la FGR tiene que proceder. Igual la arrimada en Palacio, tiene exagerada “noticia criminal” sobre dos hijos del Pejestorio; su secretario de Educación, Mario Delgado (expresidente nacional de Morena); y varios gobernadores humanistas.

Encima, según dijo la Presidenta misma, en su madrugadora del viernes pasado, desde el 19 de septiembre pasado, por voz de la gobernadora de Chihuahua Maru Campos, tiene “noticia criminal” sobre la posible colusión de Ariadna Montiel, presidenta de Morena, con el Cártel de Sinaloa; y la señito, tan oronda, dijo que le respondió a doña Maru ante tan grave señalamiento: “Le dije ‘si tienes pruebas preséntalas’”. No, señito, aparte de que doña Maru debió denunciar desde antes, usted ahora que ya se lo dijo, tiene que denunciar ante la FGR, que es la responsable de conseguir pruebas.

Mire, Presidenta: igualito que cuando murieron dos agentes de la CIA en el operativo policial de Chihuahua y de inmediato, ante la “noticia criminal”, usted puso el grito en el cielo y la FGR abrió la averiguación.

Igualito, con la ventaja de que pueden hacer las averiguaciones a modo… o la cosa es tan grave que no pueden ni hacer como el tío Lolo.

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LA FERIA

En México se consiente la presencia creciente de espías de Rusia

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  • ¿Y la soberanía nacional?
  • EUA no anda urdiendo calumnias ni diciendo babosadas… y si Claudia Sheinbaum insiste en exigir pruebas, no se las van a dar, no son tontos, lo que van a hacer -cuando les convenga- (¿2027 o 2030?) es arrancarles el antifaz

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

El antifaz.

Tía Rita dejó a su marido, después de años de llegar el muy cínico, apestando a perfume de cabaretera, pelos largos de colores raros, manchas de lápiz de labios o regresar sin calcetines, por fin cambió las chapas y no lo dejó entrar ya jamás.

Y contaba que el tipo le alegaba desde la banqueta que eran imaginaciones suyas que no tenía pruebas –cínico-.

 

DIFÍCIL PROBAR LA TRAICIÓN A LA PATRIA

El 19 de abril pasado, en la sierra El Pinal, Chihuahua, la Fiscalía del estado desmanteló un enorme narcolaboratorio de metanfetamina. El operativo fue ilegal, lo realizó la autoridad estatal sin la federal y lo peor: participaron al menos dos agentes del gobierno de los EUA, que fallecieron en un accidente carretero relacionado con el caso (por eso se supo), y lo aceptó su embajada sin decir si eran de la CIA, la DEA o de la Disney… y nunca lo dirán.

Ya está en la cárcel el que era fiscal de Chihuahua; la Fiscalía General, de doña Godoy, lo acusa de traición a la patria (y otras cosas que ya le echarán encima después).

Va a estar difícil que le prueben eso de traición a la patria, tal como la define el Código Penal federal (artículos 123 al 126). Pero no importa, lo que importa es que de la soberanía nacional nadie se burla: ¡que se oiga esa banda! (la Marcha de Zacatecas).

La Presidenta Sheinbaum, dejó claro que el operativo fue “muy irresponsable”, que la participación de esos agentes yanquis violó la ley (sí es cierto) y que el ahora preso y entonces fiscal de Chihuahua “incurrió en una conducta grave”. ¡Ay, señito!, no sea así, espérese a que lo declare culpable un juez.

Sea como sea, que doña Godoy se ande con cuidado. No muy difícilmente esto de andar acusando de traición a la patria puede saltar tres artículos adelante, al que trata sobre el espionaje y dispone:

“Artículo 129.

Se impondrá la pena de seis meses a cinco años de prisión y multa hasta de cinco mil pesos al que teniendo conocimiento de las actividades de un espía y de su identidad, no lo haga saber a las autoridades”.

¿Y por qué se debe andar con cuidado doña Tinita?, porque el Presidente(a) de la República no está exento(a) de lo que dispone la ley; cuantimenos un expresidente, claro que no.

No piense usted que este menda sufre delirios, no, el gobierno de los EUA ha dicho y repetido que en México se consiente la presencia creciente de espías de Rusia.

Según la CIA en 2020, tiempos del gobierno del Pejecutivo, por primera vez plantearon formalmente esto a nuestra Cancillería, entonces a cargo de Marcelo Ebrard. No hubo reacción del gobierno cuatrotero.

Luego, en marzo de 2022, durante el gobierno transformador, el general Glen D. VanHerck, entonces jefe del Comando Norte del Ejército de los EUA, declaró ante el Senado de su país que la mayor organización de Inteligencia Militar de Rusia (el GRU) tenía su base de operaciones más grande del mundo en México. El Peje lo negó tan fresco.

También en 2022, la CIA entregó a nuestra Secretaría de Relaciones Exteriores una lista con más de 24 presuntos espías rusos acreditados como diplomáticos en México. No hizo nada el gobierno del primer piso de la Cuarta Transformación mexicana, nada. Es más, don Ebrard dijo que los agentes enlistados no representaban “un problema” y la subsecretaria de Estado de los EUA, Wendy Sherman, le refutó directamente: “Son un problema. Lo sabemos. Los expulsamos de Washington y ahora están aquí”. ¡Chispas!

El entonces Pejecutivo, con una de sus inteligentísimas salidas de siempre, rechazó todo, diciendo que México “no es colonia de Rusia, ni de China, ni de Estados Unidos”. ¡Ah, bueno!, ya con eso.

Ahora, el 20 de julio de 2026, ya con doña Sheinbaum en Palacio, el Departamento de Estado de los EUA publicó su informe de cien páginas, ‘Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI’, en el que señala -página 90-: “La presencia de altos mandos de inteligencia rusos en México, que se hacen pasar por diplomáticos para recabar información sobre Estados Unidos, ha sido fuente de tensión diplomática entre ambos países en los últimos años”.

Y agrega que esto “ha permitido a Rusia el acceso a datos de seguridad estadounidenses mediante la puerta trasera”. ¡Ay, caray!

Ante semejante acusación tan seria, nuestra Presidenta desestimó el asunto y dijo que iba a ver si era factible que la Secretaría de Relaciones Exteriores publicara las nacionalidades de todos los agentes extranjeros autorizados para operar en el país… y ya encarrerada informó que en México operan alrededor de 250 agentes extranjeros autorizados de diversas agencias de seguridad e inteligencia. ¡Híjole!, ¿sabrá lo que dice la doñita del bastón de juguete?… de esas cosas no se abre el pico, señito.

Ahora, tan cerca como el 15 de septiembre pasado, el Departamento de Justicia de los EUA, informó, mediante escrito oficial (https://www.justice.gov/opa/pr/members-russian-intelligence-services-network-charged-conspiring-finance-terrorism-and), que ya persigue judicialmente a una red de servicios de inteligencia rusos, que -según sus informes- “cuenta con infraestructura y activos (agentes pues), en México, capaces de ejecutar tareas complejas de desinformación e incluso asesinatos”.

Nuestro gallardo gobierno ni caso hizo y eso es lo que enchila al Tío Sam: la tolerancia, inacción y neutralidad política sobre algo tan serio que cualquier país que se respete atendería con diligencia, para probar si es cierto o no y compartir esa información con el afectado.

Por supuesto uno no tiene información fidedigna para poder afirmar que todas las voces de reclamo y alarma de los EUA sean o no viles calumnias, inventos, pero el simple sentido común sí permite preguntarse qué tan factible es que el gobierno de los EUA esté inventando algo tan grave nomás por moler a los cuatroteros.

No, el gobierno del país más poderoso del mundo no anda urdiendo calumnias ni diciendo babosadas… y si doña Sheinbaum insiste en exigir pruebas, no se las van a dar, no son tontos, lo que van a hacer cuando les convenga (¿2027 o 2030?) es arrancarles el antifaz.

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LA FERIA

Ni lo malo hacen bien

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  • El político poderoso se sabe exento de consecuencias si miente, roba, traiciona, abusa o mata
  • Las instituciones gubernamentales -en general- están diseñadas para proteger a sus integrantes por malos que sean, mientras correspondan igual a los demás de su casta

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

¡Ay, Paquita!

Tía Sarita, toluqueña y católica grado 33, se divorció de su marido para escándalo de la familia materna. No tuvo hijos.

Ya viejita este imprudente le preguntó por qué lo había dejado y negando con la cabeza, alzó la vista diciendo: -Ni lo malo hacía bien -¡zaz!

 

LA MATERIA PRIMA DE UN POLÍTICO ES SU GENTE

En general, se puede afirmar que en el mundo no hay político que aspire a hacerse con el poder para dañar a la gente ni a su nación, para hacer el mal.

Pero sí hay infames cuya doctrina es la vileza pero no son mayoría, de ninguna manera, que el mundo sería un despelote y a pesar de los pesares, avanza, nada más compare estos tiempos con los no tan lejanos en que había esclavitud, mujeres sin derechos, pobreza universal, hambre del 80% de la población, 50% de mortalidad infantil y 30 años de expectativa de vida.

Por esos hay tremendismo porque entre el común de las personas, hay los que demonizan la política y la consideran intrínsecamente perversa y los que la idealizan aplicándole criterios de santidad que ningún político alcanza (ni nadie). Y ambos concluyen que los políticos son una birria. No es cierto.

 

POLÍTICA Y POLÍTICOS

Acomoda reflexionar qué son la política y los políticos. En primer lugar, se debe tomar en cuenta que la materia prima de la política es la gente y que la hay estupenda y de dar asco. La función del político no es cambiar a las personas, eso es chamba del cura, del Papa, la mamá o la abuela.

El político busca destacar entre los demás (no los idealicemos) y conducir la vida pública, lo que obliga a tratar con personas bondadosas, otras nada más normalitas y también con miserables.

Así, el buen político siempre distingue el bien del mal, trata con malos sin volverse malo, sin caer en las tentaciones de lo indebido (algunas muy sabrosas).

Y el político que accede a los estamentos del verdadero poder, se encuentra en el terreno más propicio al mal.

Al ascender en los niveles del poder, desciende el riesgo de verse sujeto a las consecuencias de las malas acciones. Salvo las excepciones de países en que la rendición de cuentas es dogma, el político poderoso se sabe exento de consecuencias si miente, roba, abusa o mata, porque las instituciones gubernamentales -en general- están diseñadas para proteger a sus integrantes por malos que sean, mientras correspondan igual a los demás de su casta.

El buen político no sucumbe a los seductores atractivos de la maldad: imponer el culto a su persona, burlar la ley, traicionar, enriquecerse, aplastar al opositor, forzar placeres y tantas cosas más que da escrúpulo escribir.

Pero, no nos equivoquemos, el buen político no es santo ni perfecto -cosas ajenas a la naturaleza humana-, comete errores y pecados, se equivoca y falla, pero no es esa su conducta habitual y sabe cuándo ha tropezado, cuándo ha metido la pata y esa es la diferencia con el mal político que por tendencia congénita o a fuerza de actuar mal, se cree por encima del bien y del mal o peor: no los distingue.

Un ejemplo:

El muy importante político del siglo XVIII, Mirabeau, al morir en 1791 recibió funerales de honor y fue el primero que enterraron en el Panteón de París, el mausoleo nacional de Francia, dedicado a los personajes más respetados del país.

Al año siguiente alguien encontró su correspondencia secreta y lo exhumaron sin que se sepa a dónde fueron a tirar sus restos. El tipo era vil y no lo dude, decía: “Todo me parece bien, los sucesos, los hombres las cosas, las opiniones”. ¡A la basura!

 

LOS BUENOS POLÍTICOS

Los políticos verdaderamente políticos saben manejar el poder y maniobrar en los albañales de la política sin perder la brújula, sin renunciar a sus principios, sin hacerse cómplices de los malos ineludibles.

Sobran ejemplos en la historia, pasada y reciente, sólo unos pocos: Ataturk, Churchill, De Gaulle, Adenauer, Thatcher, Mandela, Felipe González (sin duda).

Los humanos como nosotros tenemos unos 300,000 años de andar en el planeta; somos sedentarios desde hace por ahí de 12,000 años y vivimos en sociedad ya organizada, con gobierno, desde poco más de 5,500 años, suficientes para ir aprendiendo a lidiar con los políticos porque sin ellos no hay gobierno.

Después de probar varios métodos para conseguir que los gobernantes se comporten, incluidas mitologías, temores de infiernos, prédica de virtudes, decapitaciones, es más o menos universal el parámetro de que los políticos, en especial los que encabezan gobiernos, basta con que respeten la ley y la hagan respetar.

En México, eso jura quien asume la Presidencia de la República… y resulta que cambia la Constitución y leyes a su antojo.

Hablando de México, cita este menda a Carlos Salvador La Rosa en su artículo ‘Los políticos entre Dios y el diablo’ (diario argentino La Nación, 21 de junio de 2020):

“Todos estos criterios que son propios de la real naturaleza de la política, cuando caen en mano de aventureros disfrazados de políticos, pueden ser terribles armas para hacer el mal porque simulando actuar para la sociedad se apoderan de lo que le pertenece a la sociedad o lo destruyen”.

Eso fue el gobierno del Pejecutivo, el de un aventurero, mendaz inescrupuloso, que hizo daños inconmensurables a México, que serán corregidos algún día sin que sea posible reparar el sufrimiento de tanta gente ni el retraso que provocó, el tiempo no vuelve.

 

SEGUNDO PISO, LA DEBILIDAD

Ahora con doña Sheinbaum en la Presidencia, le fallan a México sus políticos. Si ella está intelectualmente presa en los dogmas del fantoche que tanto admira, los líderes de su partido en el Senado y la Cámara de Diputados, los de su gabinete, sus gobernadores, bien podrían hacerla abandonar la brecha y entrar en el andadero camino de lo correcto.

Su principal debilidad es lo del “segundo piso”, no van en el segundo año de gobierno sino en el octavo, cargando completo todo el desprestigio acumulado. Olvidan que este pueblo tan dejado, echó dos veces al PRI. Y ellos no son mejores porque ni lo malo hacen bien.

Y además, viven entre escándalos, son una brújula sin rumbo, un reloj sin manecillas, una Biblia sin Jesús… ¡ay, Paquita!

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