Fracasa su operación electoral en Durango * Comprobado que López Beltrán está muy lejos de ser un ingeniero electoral como su padre Andrés Manuel López Obrador * Controversia porque no le gusta que le llamen Andy, debido a que se siente minimizado
ERIC GARCÍA
La alianza “Sigamos Haciendo Historia” -Morena, PT y PVEM- sufrió un duro revés en las elecciones municipales del pasado domingo 1 de junio en Durango, consolidando la derrota local del secretario de Organización de Morena, Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como “Andy”.
La coalición buscaba ganar en los 39 municipios, especialmente en la capital del estado, donde se apostó plenamente por la candidatura de José Ramón Enríquez, uno de los aliados cercanos a López Beltrán.

Sin embargo, la oposición -liderada por la alianza PAN-PRI “Unidad y Grandeza”- se impuso con claridad, obteniendo 24 municipios frente a los 15 de Morena, que mantuvo solo territorios secundarios. En Durango capital, el triunfo fue panista.
López Beltrán había fijado como reto prioritario conquistar Durango. Incluso se mudó temporalmente al estado para dirigir la operación desde la proximidad. No obstante, panistas como Ricardo Anaya se expresaron triunfantes: “Mandaron a Andrés López Beltrán de tiempo completo a vivir a Durango… le dimos una paliza a Morena, sacamos más del doble de votos”.

Por su parte, el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, lo recriminó como responsable directo del “peor fracaso electoral” de Morena:
DESENCANTO CIUDADANO POR MORENA
La baja participación -menos del 40%, con unos 400 mil votantes menos que en 2018- acentuó el mensaje de desencanto ciudadano, doblemente adverso para Morena.
Analistas destacan que, pese al esfuerzo de organización y afiliación impulsado por López Beltrán, quedó evidenciado el distanciamiento del liderazgo centralizado, el clima de división interna y la falta de conexión con las bases en Durango.
Un editorial reciente calificó la elección como un microcosmos de los limitados avances de Morena, al contrastar su crecimiento en zonas como Veracruz contra el estancamiento en territorios difíciles como Durango, marcados por disputas interpartidistas y desafíos locales.
‘LA MORENIZA’
Morena mantiene una narrativa oficial de “victoria” parcial, pero dentro del partido se reconoce que fue necesario revaluar la estrategia y evitar culpar únicamente a factores externos, algo que criticó “Andy” desde su podcast “La Moreniza”, donde acusó a los medios de realizar una cobertura coordinada en su contra.

La derrota lo coloca en una encrucijada política: ajustarse para reconstruir autoridad interna, fortalecer estructuras locales y afianzar su liderazgo, o enfrentar posibles reproches y reacomodos internos, especialmente si la alianza con Claudia Sheinbaum y Luisa María Alcalde exige rendición de cuentas.
La derrota en Durango significa un duro golpe al ambicioso plan de expansión territorial de López Beltrán y una señal de alerta para Morena.
La apuesta por convertir a Durango -uno de los pocos bastiones tradicionales del PRI- en una plaza amarreta terminó en fracaso. Ahora queda ver cómo el joven dirigente reorganiza su estrategia para recuperar terreno, mantener el control de estructuras urbanas y reinstalar el discurso de la 4T en regiones clave.
CONTROVERSIA POR LLAMARLO ‘ANDY’
En los últimos días estalló una polémica política alrededor de Andrés Manuel López Beltrán – segundo hijo del expresidente AMLO- tras expresar públicamente que se siente ofendido cuando lo llaman “Andy”, un apodo que -según él- menoscaba su nombre y legado.
Durante una reciente entrevista, López Beltrán subrayó con firmeza:
“Yo me llamo Andrés Manuel López Beltrán y mi más grande orgullo es llamarme como el mejor presidente que ha tenido este país… llamarme Andy es demeritar eso, quitarme ese legado”.
La petición generó sorpresa, ya que el pequeño diminutivo en inglés era de uso común, incluso por quienes trabajan con él o por políticos de su entorno, sin que él ni su padre lo hubieran objetado hasta ahora.

La defensa del apodo derivó en un pronunciamiento poco convencional: El líder parlamentario de Morena, Ricardo Monreal, calificó las críticas hacia López Beltrán como “violencia vicaria”, sosteniendo que ella forma parte de un ataque indirecto contra el legado familiar.
EL TRASFONDO: NOMBRE E IDENTIDAD POLÍTICA
Un análisis publicado en El País sostiene que esta reacción -intentar adoptar el nombre completo en lugar del apodo- revela la tensión de quien ha vivido a la sombra de un padre tan emblemático y busca afirmar su propia identidad dentro de un contexto político cargado de simbolismo familiar. El recriminado apodo implicaría “quitarle su legado, hacerlo menos”.
El artículo, sin embargo, también critica su actitud, calificándola de “infantil”, y advierte que “es un poco tarde para construir un nombre” dado que López Beltrán ya ronda los cuarenta años.
El debate sobre “Andy” se ha convertido en un espejo de los desafíos que enfrenta López Beltrán para forjar una identidad propia en el universo político mexicano.
La exigencia de usar su nombre completo refleja una búsqueda de legitimidad personal, aunque también genera lecturas críticas: Algunos lo ven como una expresión de madurez y búsqueda de respeto; otros, como un gesto calculado para capitalizar la herencia política.
En todo caso, la controversia ha abierto un nuevo capítulo en la narrativa del legado familiar dentro de Morena.
CONCLUSIONES
Durango fue un mazazo en la cabeza de López Beltrán. Solo, sin aliados, Morena sólo alcanzó los 7 mil 745 votos, casi lo mismo que el PAN, pero lejos del PRI que tuvo 12 mil 589.
Morena ha tratado de esconder la derrota presumiendo que arrebataron al PRI Gómez Palacio, la segunda ciudad más grande del estado, pero no era lo que esperaban.
En Veracruz tampoco le fue como hubiera esperado, carro completo, como soñaba en Durango. La alianza con el Partido Verde lo salvó, con casi un millón de votos, pero como Morena se desplomó al quinto lugar, detrás de Movimiento Ciudadano, el gran ganador en la tierra de su fundador y dueño, Dante Delgado, el PRI, el PT y el PAN. La alianza con los verdes lo rescató de un colapso, para sumar un total de 71 municipios, pero que tampoco fueron buenas noticias del todo, pues representó una pérdida de 16, incluido el poderoso Poza Rica y la derrota, una vez más, en el bastión panista de Boca del Río.
López Beltrán tendrá que entender que haber visto y escuchado a su padre durante tantos años no es suficiente. El expresidente Andrés Manuel López Obrador lo fue entrenando en las elecciones federales de 2015 y en la presidencial de 2018, donde le encargó que -junto con Gonzalo, su hermano- coordinara la campaña en el Estado de México y apoyara la de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México.
Una vez en la Presidencia, la única actividad que hacía López Obrador de manera sistemática -para el resto era bastante holgazán- era revisar todas las tardes el mapa político-electoral del país.
A su despacho llegaban Andy y Gabriel García Hernández, con quienes diseñaba en dónde tenían que inyectar dinero en programas sociales y hacia dónde orientarlos para comprar de manera indirecta clientelas electorales y votos. Funcionó a la maravilla, como una maquinaria aceitada que no fallaba. Pero era Andrés Manuel, no Andy, el capitán a la cabeza de la locomotora.

Una dura lección para Andrés López Beltrán, pues para muchos está muy lejos de ser un ingeniero electoral como su padre AMLO.