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Tensión en América del Norte

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Postura de Donald Trump, el principal detonador * Las alertas encendidas por el T-MEC, política antimigrante y conflicto en Medio Oriente

 

J. ADALBERTO VILLASANA

 

Empezó la fiesta del futbol en América del Norte en medio de tensiones extradeportivas que impactan en el ambiente.

Las posturas del presidente estadounidense, Donald Trump, en torno al tratado económico de la región, su política antimigrante y su postura hacia Irán y Medio Oriente dejan la situación con las alertas encendidas.

A los desencuentros regionales se suman los problemas internos de cada una de las tres naciones y la afición alejada del fútbol por la gentrificación que elevó los precios en los estadios y que, ahora, hay que pagar por ver las transmisiones.

En México, el entusiasmo que históricamente acompañó a los máximos eventos futbolísticos celebrados anteriormente en territorio nacional se pierde entre boletos inaccesibles, restricciones de acceso, molestias urbanas y una creciente percepción de exclusión.

De tal maneta que México llega con más dudas que entusiasmo ciudadano; EU enfrenta la politización del torneo y Canadá busca proyectar una identidad propia.

Así, existe una desconexión entre la narrativa oficial y la experiencia real de la población, la cual se tuvo que refugiar en el Zócalo capitalino y otras plazas en las que vieron en pantallas gigantes las transmisiones.

 

FESTEJO Y TENSIÓN

Académicos advierten que los beneficios económicos podrían concentrarse en el organismo rector del futbol en todo el planeta y grandes corporaciones, mientras los costos recaen en gobiernos y ciudadanía.

Mientras que el ambiente en los tres países anfitriones dista mucho de la narrativa de unidad y celebración que suele acompañar a los grandes eventos deportivos.

Representantes académicos de México, Estados Unidos (EU) y Canadá coincidieron en que el torneo llega en medio de tensiones políticas, económicas y sociales que podrían marcar la experiencia futbolística.

Durante la mesa de análisis realizada en la Universidad Iberoamericana (ibero), señalaron que el máximo evento futbolístico no sólo debe analizarse desde el espectáculo deportivo, sino como un fenómeno económico, urbano y político que refleja las realidades de cada país sede.

Sergio Varela, de la UNAM, opina que, en el caso de México, aunque históricamente los eventos de 1970 y 1986 se convirtieron en auténticas celebraciones nacionales, hasta ahora el torneo de 2026 no genera el mismo entusiasmo popular.

Indica que las obras de remodelación, los problemas de movilidad, el aumento de precios en el futbol mexicano y la percepción de que el organismo rector del futbol en todo el planeta controla buena parte de los beneficios económicos han provocado malestar entre distintos sectores de la población.

Además, advirtió sobre procesos de exclusión económica alrededor de las sedes futboleras. Comerciantes, trabajadores informales y habitantes de zonas cercanas a los estadios podrían enfrentar restricciones derivadas de los acuerdos comerciales que exige el organismo rector para la organización del evento.

En tanto, en Estados Unidos, Stephen Andon, de Montclair State University, señala que el máximo evento futbolístico se desarrollará en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump a la presidencia, las tensiones migratorias y una profunda polarización social.

Apunta que el certamen deportivo representa una oportunidad para fortalecer la influencia estadounidense dentro del futbol internacional, pero existe el riesgo de que el evento sea utilizado como plataforma política.

Dice que persisten cuestionamientos sobre los beneficios económicos para las ciudades anfitrionas, pues diversos gobiernos locales han destinado recursos públicos para infraestructura y servicios, mientras crecen las dudas sobre si la derrama económica compensará dichas inversiones.

Y, Matthew Hawkins, de Carleton University, indicó que el evento futbolístico coincide con un momento de fortalecimiento de la identidad nacional canadiense y con el crecimiento deportivo de su selección. Sin embargo, señala que el país vive debates relacionados con vivienda, desigualdad y exclusión social.

Acota que la organización del torneo ha abierto discusiones sobre el posible desplazamiento de personas en situación de calle y sobre el uso de recursos públicos en un contexto de crisis habitacional.

Al mismo tiempo, refiere que las autoridades canadienses buscan proyectar una imagen internacional de diversidad y multiculturalismo.

 

EVENTO FIFÍ

“No es un certamen para la gente que ama el futbol. Es para quienes pueden pagarlo”, sentencia Jorge Negroe Álvarez, del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Ibero, quien advierte que se perfila como el más elitista de la historia por boletos inaccesibles y espacios restringidos.

Recuerda que, a diferencia de México 70 y México 86, hoy el máximo evento futbolístico genera más hartazgo urbano y malestar social que identidad colectiva.

Considera que certamen futbolero corre el riesgo de convertirse en un espectáculo global, donde la afición mexicana quede relegada a un papel secundario.

“Aunque exista una campaña para hacer sentir que el evento vuelve a casa, la realidad es que no se está logrando que la gente lo sienta suyo”, afirma.

La estrategia del Gobierno de la Ciudad de México, basada en el lema “La pelota vuelve a casa”, acompañada de intervenciones urbanas, ajolotes como símbolo promocional y fuerte presencia visual en espacios públicos, busca recuperar la nostalgia de los eventos del 70 y 86.

“No es un evento para la gente que ama el futbol. Es para quienes pueden pagarlo”, reitera.

 

SIN IDENTIDAD POPULAR

“Existe hartazgo. Cuando un evento te complica la vida diaria y ni siquiera puedes disfrutarlo, lo que genera es enojo”, apunta Negroe Álvarez.

Ahora se convierte en escaparate para visibilizar conflictos sociales que normalmente permanecen fuera del foco.

Paradójicamente, la relación entre la afición y la selección nacional también atraviesa un momento de desgaste. Para el académico, muchos aficionados están decepcionados con la Federación por privilegiar el negocio sobre el proyecto deportivo.

“La selección ya no se siente tan arraigada con México; juega más en Estados Unidos que aquí y eso también genera distancia”, añade.

 

TEXTUALMENTE HAY QUE DECIRLO

La fiesta del fútbol quedó comprometida por los problemas regionales, derivados de la ambición desmedida de Donald Trump y de la Federación Internacional, que llevaron a las tensiones políticas y económicas, así como la gentrificación del deporte, que dejó lejos del acceso a los aficionados regulares a los estadios. Ahora fue de quien estuvo en posibilidades de pagar.

 

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Cruzada Internacional por la Salud

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México, entre los ocho países con mayor problema de obesidad en el mundo * Hay que tener cuidado con alimentos ultra procesados y bebidas azucaradas * En las últimas dos décadas, las tasas de sobrepeso en los más pequeños casi se han duplicado, pasando de un 9% a cerca del 17.5 por ciento

 

J. ADALBERTO VILLASANA

 

Es un buen momento, en el marco del máximo evento deportivo en el mundo, para reflexionar sobre la salud.

Apostemos por la botana sana, como era antes, pepino, jícama y zanahoria con chile piquín, o fruta picada, melón, mango, etc., con el picante que le da el toque mexicano, así como el agua de frutas, sin azúcar añadida.

México se encuentra entre los ocho países con más casos de obesidad en el orbe, lo cual se traduce en un sinfín de enfermedades.

Hagamos una Cruzada Internacional por la Salud y dejemos como opcional las frituras y bebidas gaseosas.

Recordemos que, el Poder del Consumidor, convoca a un consumo responsable y crítico, lidera campañas con la exigencia de que eventos deportivos dejen de promover productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, apelando a la salud pública.

En 2026, México pasó del primer lugar al octavo lugar mundial en obesidad infantil. En cuanto a la población adulta, el país se mantiene entre los primeros lugares, situándose en el segundo puesto, únicamente por debajo de Estados Unidos.

La obesidad infantil en México es un grave problema de salud pública en el que aproximadamente 1 de cada 3 niños y adolescentes padece sobrepeso u obesidad.

Esta condición eleva drásticamente el riesgo de desarrollar padecimientos crónicos a temprana edad, como diabetes tipo 2 e hipertensión.

Tendencia: En las últimas dos décadas, las tasas de obesidad en los más pequeños casi se han duplicado, pasando de un 9% a cerca del 17.5% por ciento.

Posición global: Históricamente catalogado entre los primeros lugares, México ha logrado avances, posicionándose en el octavo lugar a nivel mundial, según los últimos reportes del World Obesity Atlas.

El sobrepeso y la obesidad en México son un problema que se presenta desde la primera infancia, es decir, entre 0 y 5 años. Al menos 1 de cada 20 niños y niñas menores de 5 años padece obesidad, lo que favorece el sobrepeso durante el resto de su vida y los pone en riesgo de sufrir enfermedades circulatorias, del corazón y de los riñones, diabetes, entre otras.

La proporción de niños y niñas mayores de 5 años con sobrepeso u obesidad aumenta a 1 de cada 32.

 

MÉXICO, POTENCIA INTERNACIONAL EN OBESIDAD INFANTIL

La obesidad en México es un problema de salud pública crónico, donde más del 75% de los adultos padece sobrepeso u obesidad.

Aunque el país ha bajado al octavo lugar mundial en obesidad infantil (con unos 13 millones de casos), la prevalencia nacional exige tratamientos integrales y prevención continua.

Más del 70% de la población adulta vive con exceso de peso (repartido entre sobrepeso y obesidad), con mayor incidencia en mujeres.

El Atlas Mundial de la Obesidad 2026 (publicado por la World Obesity Federation) posiciona a México por debajo de China, India, Estados Unidos, Indonesia, Pakistán, Brasil y Egipto en el rubro de niños y jóvenes (de 5 a 19 años).

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UN DESAFÍO CUIDAR LA SALUD DE MILLONES

Hay que considerar que ver varios juegos al día, permanecer sentado durante horas y aumentar el consumo de alcohol y botanas puede afectar la salud cardiovascular.

Algunos aficionados al deporte podrían ganar entre dos y cinco kilogramos durante una temporada prolongada de excesos, especialmente si mantienen hábitos sedentarios.

Ante este panorama, especialista recomienda planificar alimentos, reducir bebidas alcohólicas y romper periodos prolongados de sedentarismo.

El maestro César Iván Ayala Guzmán, académico de la Clínica de Nutrición de la Universidad Iberoamericana (Ibero), advirtió que seguir de cerca un torneo del deporte que sea puede favorecer conductas que incrementan el riesgo cardiovascular, especialmente cuando se combinan largas horas frente a una pantalla con el consumo frecuente de alcohol, refrescos, botanas y alimentos altos en grasa, azúcar y sodio.

 

MAYOR SEDENTARISMO

Ayala Guzmán señaló que un partido de futbol dura al menos 90 minutos, un juego de béisbol o de futbol americano en promedio son tres horas, tiempo durante el cual las personas permanecen sentadas. Sin embargo, muchas veces la experiencia incluye llegar antes, quedarse después o incluso ver varios encuentros en una misma jornada.

“Hay quienes pueden quedarse gran parte del día viendo partidos”, añade.

Este comportamiento sedentario, explicó, puede aumentar el riesgo cardiovascular, sobre todo cuando se acompaña de consumo constante de alimentos y bebidas de baja calidad nutricional.

Además, los aficionados suelen perder noción de las cantidades que ingieren mientras siguen el encuentro, por lo que terminan consumiendo más energía de la que perciben.

 

DEL COLESTEROL AL AUMENTO DE PESO

El académico explica que varias semanas de consumo frecuente de alcohol, botanas y comida alta en grasas saturadas pueden reflejarse en distintos indicadores metabólicos.

Entre ellos mencionó elevaciones en triglicéridos, colesterol total, colesterol LDL y glucosa, además de posibles incrementos de peso corporal.

Aunque el impacto varía entre personas, señala que algunos aficionados podrían ganar entre 2 y 5 kilogramos durante una temporada prolongada de excesos, especialmente si mantienen hábitos sedentarios.

El riesgo es aún mayor para quienes ya viven con enfermedades como hipertensión o diabetes, condiciones que afectan a una parte importante de la población mexicana.

 

DISFRUTAR EL DEPORTE SIN DESCUIDAR LA SALUD

El especialista subraya que disfrutar un evento deportivo no implica necesariamente renunciar al cuidado de la salud.

Entre sus recomendaciones destacan incorporar verduras como pepino, jícama o zanahoria a las reuniones, reducir el consumo de alcohol, optar por preparaciones menos grasosas y elegir bebidas con menor contenido energético.

También sugirió interrumpir periodos prolongados de sedentarismo levantándose, caminando o realizando pausas activas entre partidos.

Hay que darnos una oportunidad para reflexionar sobre el impacto ambiental asociado al consumo masivo de alimentos, bebidas y envases durante los encuentros deportivos.

 

TEXTUALMENTE HAY QUE DECIRLO

Hay que encontrar opciones saludables de alimentación durante el tiempo que dura un evento deportivo o un torneo de liga en todo el mundo.

La tradicional botana mexicana de pepino, jícama o zanahoria con chile piquín es una alternativa saludable, ¡piénsalo!

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Acabar con la impunidad, el reto

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La gente no denuncia porque no confía en la autoridad judicial, desde el Ministerio Público hasta los jueces * Mientras la elección de integrantes del Poder Judicial ocupa la atención de propios y extraños, se queda en el baúl de los recuerdos lo trascendental: justicia para el pueblo

 

J. ADALBERTO VILLLASANA

 

La elección de integrantes del Poder Judicial acapara la agenda legislativa, así como el va y viene de la opinión pública, pero poco se habla de lo que afecta a la gente, como lo es la impunidad que alimenta al crimen organizado.

Se denuncian sólo diez de los delitos y se resuelve apenas uno de ellos, con un daño patrimonial para las familias afectadas. Atender la crisis que se padece en la preocupación e impartición de justicia, el principal reto en puerta.

Recordemos que la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025 del INEGI revela que el costo del delito es alto.

El monto total a consecuencia de la inseguridad y el delito en hogares fue de 269.6 mil millones de pesos (6,226 pesos, en promedio, por persona afectada).

Lo anterior se traduce en 1.07% del Producto Interno Bruto (PIB). Las medidas preventivas que los hogares tomaron contra los delitos ascendieron a 91.8 mil millones de pesos y las pérdidas por victimización a 177.8 mil millones de pesos. Entre las principales medidas preventivas realizadas por los hogares se encuentran cambio de cerraduras o candados, con 22.8%, y cambiar puertas o ventanas, con 18.8 por ciento.

 

DENUNCIA Y CIFRA OCULTA

Ahora hay que enfocarnos en el principal problema del Poder Judicial, en todos sus niveles. En 2024, de los 33.5 millones de delitos ocurridos, sólo el 9.6% se denunció, cifra inferior a

10.4% de 2023.

El Ministerio Público (MP) -o Fiscalía estatal- abrió carpetas de investigación en 70.5% de estas denuncias. Lo anterior implica que, del total de delitos ocurridos, 93.2% no se investiga (lo que se conoce como cifra oculta). El porcentaje resultó similar al de 2023 (92.9%), apunta la ENVIPE 2025.

Del 70.5% de denuncias en las que se abrió una investigación, en 39.2% nada pasó o no se resolvió la denuncia y 40.7% sigue en trámite. Esto implica que 79.9% de las denuncias no arrojó conclusión alguna en 2024.

En los delitos en los que sí se inició una investigación, el resultado fue positivo para la persona denunciante en 12.6% de las ocasiones. Lo anterior significa que, en 2024, el porcentaje de delitos con una resolución positiva para la persona denunciante fue de 0.8% del total de delitos ocurridos.

Las razones más comunes para no denunciar delitos fueron pérdida de tiempo, con 34.6%; desconfianza en la autoridad, con 14.0%; trámites largos y difíciles, con 10.2 %; delito de baja importancia, con 12.9%; falta de pruebas, con 9.4%; y miedo a la persona agresora, con 6.1 por ciento.

De los delitos que los hombres no denunciaron, en 37.0% de los casos no se hizo por considerarlo una pérdida de tiempo; y en 14.8% por desconfianza en la autoridad.

En el caso de las mujeres, en 32.4% de los casos no se denunció por pérdida de tiempo; y en 13.3%, por desconfianza en la autoridad.

 

MÉXICO: RADIOGRAFÍA DE LA IMPUNIDAD

El 93% de los delitos en México no se denuncian, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI, subraya la asociación civil México Evalúa.

Y apunta: Sólo 1 de cada 10 casos se resuelve con base en su estudio México: Radiografía de la Impunidad, en el que propone soluciones para fortalecer la justicia penal.

El Índice de Impunidad Penal Institucional (IIPI), elaborado por México Evalúa, estima que 89.42 por ciento de los casos que el sistema debía resolver en 2024 no obtuvieron una solución efectiva.

Destaca la existencia de una brecha estructural entre seguridad y justicia, e indica que se registraron 8.8 millones de reportes de delitos a los números de emergencia 911 y 089, y sólo 2.15 millones de denuncias ante fiscalías.

En marzo pasado, México Evalúa presentó dos instrumentos para monitorear el funcionamiento del sistema de justicia penal en este país y contribuir al diseño de políticas públicas basadas en evidencia.

El estudio Radiografía de la Impunidad, 2024: Hallazgos del Sistema de Justicia Penal en México, y la plataforma digital Data Justicia.

Su análisis se centra en dos herramientas: el diagrama de flujo o “tubería” procesal, que permite observar cómo avanzan los casos desde el reporte del delito hasta su resolución, y el Índice de Impunidad Penal Institucional (IIPI), que mide la proporción de casos que no obtienen una solución efectiva.

Entre los datos más destacados del estudio se encuentra la persistencia de la cifra oculta, que muestra que el 93% de los delitos en México no se denuncia formalmente ante las fiscalías.

Asimismo, el análisis del flujo procesal evidencia una desconexión estructural entre las instituciones de seguridad y las de justicia: 8.8 millones de reportes telefónicos relacionados con delitos fueron recibidos por las policías, mientras que sólo 2.15 millones de denuncias se registraron ante las fiscalías.

Una vez dentro del sistema, los desafíos continúan. Aunque el 93.8% de las denuncias deriva en la apertura de una carpeta de investigación, únicamente 6.28% de los casos acumulados llega al ejercicio de la acción penal, es decir, a una imputación formal ante un juez.

En los tribunales, de 627 mil causas penales acumuladas en 2024, sólo 10.55% alcanzó una resolución efectiva, mediante mecanismos como juicio oral, procedimiento abreviado, suspensión condicional o mecanismos alternativos de solución de controversias (MASC).

El estudio también documenta un incremento significativo del rezago institucional. Entre 2019 y 2024, los casos pendientes en fiscalías se duplicaron -de 1.3 millones a 2.6 millones-, mientras que las causas acumuladas en tribunales crecieron de 221 mil a 425 mil.

A pesar de este panorama, la investigación identifica diferencias importantes entre entidades federativas que demuestran que reducir la impunidad es posible cuando existen decisiones institucionales orientadas a resultados, particularmente mediante una mayor articulación entre policías y fiscalías, un uso más amplio de los MASC y una gestión institucional enfocada en resolver casos.

Como parte del proyecto, México Evalúa también presentó Data Justicia, una plataforma digital interactiva que permite visualizar el funcionamiento del sistema de justicia penal en México mediante gráficos dinámicos y herramientas de exploración de datos.

 

TEXTUALMENTE HAY QUE DECIRLO

La gente no denuncia porque no confía en la autoridad judicial, desde el Ministerio Público hasta los jueces.

La impunidad prevalece por fallas en el sistema judicial y las omisiones o falta de preparación del personal.

Así, mientras la elección de integrantes del Poder Judicial ocupa la atención de propios y extraños, se queda en el baúl de los recuerdos lo trascendental: justicia para el pueblo.

 

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Estabilidad laboral en tiempos de inseguridad

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El empleo formal en México ronda los 22.7 millones de puestos de trabajo registrados ante el IMSS * La cultura de trabajo evoluciona de manera dispar, toda vez que el acoso escolar luego se transforma en acoso laboral que mina a las empresas y al desarrollo económico del país

 

J. ADALBERTO VILLASANA

 

Se padecen en México tiempos de inseguridad en muchos aspectos; en lo económico los trabajadores, incluso los de las nuevas generaciones, ahora prefieren un empleo estable, con salario promedio, que uno de riesgo con altos ingresos.

El empleo formal en México ronda los 22.7 millones de puestos de trabajo registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Este tipo de trabajo garantiza por ley el acceso a seguridad social, ahorro para el retiro (Afore), fondo de vivienda (Infonavit) y prestaciones superiores a la ley.

Pero, a pesar de alcanzar máximos históricos en registros, el mercado laboral enfrenta desafíos. En la Ciudad de México y el resto del país, el incremento en los costos laborales (aportaciones a Afores, salario mínimo) ha hecho que la creación de nuevos empleos sea más cautelosa, provocando que muchos puestos se sigan generando en la informalidad.

La cultura laboral evoluciona de manera dispar, toda vez que el acoso escolar luego se transforma en acoso laboral que mina a las empresas y al desarrollo económico del país.

En su trabajo: Gestión multigeneracional: expectativas, prioridades y retos en el entorno laboral; el Centro de Opinión Pública (COP) de la Universidad del Valle de México (UVM) revela que el 77% de los trabajadores en México prioriza la estabilidad laboral a largo plazo sobre el crecimiento rápido con riesgo, según último estudio.

Además, el 69% de los trabajadores en México elegiría pasión sobre salario: prefieren un sueldo promedio en algo que les guste que uno alto en algo que no.

Pero el 46% de los trabajadores reporta estrés continuo y 54% atiende asuntos laborales fuera de su horario, de manera tal que el ambiente laboral se convierte en una carrera de resistencia.

Aún así, siete de cada 10 valora la importancia de tener acceso a la seguridad social.

El 46% continuamente siente estrés a causa de su trabajo.

Chismes (73%), faltas de respeto (59%) y carga laboral desigual (58%) son las principales fricciones en el trabajo.

 

AMBIENTE LABORAL Y ESTABILIDAD

El análsis COP-UVM apunta que el incremento en la esperanza de vida y el envejecimiento demográfico global reconfigura la cultura y las relaciones laborales.

Al evaluar los atributos más apreciados de una empresa o institución se prioriza la estabilidad financiera (30%), seguida del prestigio o reputación (22%) y una cultura orientada al bienestar de los colaboradores (18%).

En cuanto a beneficios, los más atractivos son los días de vacaciones (48%), el seguro de gastos médicos mayores (48%) y el fondo de ahorro (46%). No obstante, la salud mental es una prioridad emergente para la juventud: 24% de los encuestados de 18 a 24.

La certeza laboral es un factor crítico: 77% prefiere un empleo con crecimiento profesional lento, pero con estabilidad a largo plazo, frente a 23% que optaría por un crecimiento acelerado a pesar del riesgo de despido.

El salario es importante, pero también otras consideraciones vinculadas a desarrollar un trabajo con gusto: 69% elegiría un salario promedio realizando actividades de su agrado, por encima de un sueldo superior en tareas que no le apasionan (31%).

El análisis por edad revela contrastes significativos: 31% de los más jóvenes prefiere el crecimiento rápido con riesgo de despido, postura que desciende a 18% en el segmento de 41 a 49 años y a 13% en el grupo de 50 a 57 años.

Una prestación indispensable es la seguridad social, ya que 28% preferiría un salario superior, aunque no tenga acceso a la seguridad social, pero 72% se inclina por tener un salario menor, siempre y cuando tenga seguridad social (seguro médico, Afore); también una buena parte está dispuesto a destinar una parte de su salario para contar con el servicio de salud (68%). Incluso al considerar prestaciones adicionales a las marcadas por la ley, a 48% le resulta valioso tener un seguro de gastos médicos privados y esto es atractivo para todas las edades, aunque a mayor edad es más relevante.

 

TRABAJO EN CASA O PRESENCIAL

Respecto al trabajo presencial o en casa, 70% se inclina por el modelo híbrido (algunos días en casa y otros en el lugar de trabajo), 20% prefiere el trabajo completamente remoto y 10% opta por la presencialidad.

Aunque el llamado home office genera agrado, 53% reporta mayor concentración en la oficina (sólo el grupo más joven de 18 a 24 años asegura concentrarse mejor trabajando desde casa, 60%); 54% se siente más productivo en la presencialidad, y 71% afirma que la comunicación con los colegas es mayor.

Entre las dificultades reportadas del trabajo remoto, destacan las distracciones en el hogar (48%), así como deficiencias en la coordinación con los colegas (35%), mala comunicación con los compañeros y fallas de conectividad (Internet) ambas con 34%.

En cuanto a la jornada laboral, 45% reporta laborar más de cinco días a la semana y 37% trabaja jornadas de 9 horas diarias o más.

El grupo de 18 a 24 años reporta la mayor carga semanal con 51% laborando seis o siete días. Por otro lado, el segmento de 33 a 40 años enfrenta las jornadas diarias más extendidas (41% trabaja más de nueve horas), mientras que los trabajadores de 58 años o más suelen apegarse a la jornada de ocho horas (60%).

Respecto al horario de comida, 42% cuenta con menos de 30 minutos para comer y 8% carece de un tiempo establecido para ello.

Los datos revelan una correlación entre la edad y la formalidad en el esquema de pago. En el grupo de 18 a 24 años, 51% recibe su sueldo mediante nómina formal, pero lidera la recepción de pagos en efectivo (41%), cifra mayor en comparación con el rango de 50 a 57 años, donde el efectivo representa sólo 12%.

En términos comparativos, un joven tiene 3.4 veces más probabilidades de recibir su salario en efectivo que un trabajador senior.

Por lo que respecta al clima laboral y tensiones intergeneracionales, la edad es un factor de fricción social: 44% se ha sentido excluido por su edad y 49% ha recibido bromas o comentarios burlones al respecto.

Cabe destacar una conducta ambivalente, ya que 35% de los encuestados admite haber realizado este tipo de comentarios hacia sus propios compañeros.

 

TEXTUALMENTE HAY QUE DECIRLO

En México, hay un gran reto en material laboral, porque mejorar los ambientes incrementa la productividad.

En la actualidad, en muchos casos se enfrentan desafíos de convivencia, por chismes y rumores, faltas de respeto, la carga laboral desigual, trato desigual o favoritismo y falta de reconocimiento, son las algunas de las anclas que hay que levantar para mejorar.

 

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