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LA FERIA

‘Estado mafioso’

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En todo gobierno, en todo tiempo y país, puede haber incapaces, simuladores y corruptos * No olvidar el caso del exmandatario venezolano, Nicolás Maduro; el camino a esa debacle fue el lodazal

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Lealtad sospechosa.

Ya le conté de unos tíos del lado materno (sin nombres), que eran ejemplo de virtudes cristianas, y mejor avenidos que santa Celia y san Luis (único matrimonio que ha sido canonizado en pareja, en 2015… el único).

Por eso fue un terremoto cuando se separaron (en esos tiempos no se divorciaban).

Por Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, se vino a enterar este menda que todo en ellos era mentira: el tío, inclinado a donceles discretos; la tía, a la vida muelle y él era rico; con el entusiasta auxilio de un compadre, tuvieron sus tres hijos y la razón de ese enredo la explicó Pepe: -El tío necesitaba aparentar lo que no era… y la tía… de mil amores, vivía como reina… pero se acabó el dinero y ¡abur! -cosas veredes.

 

LODAZAL

Hay quien dice que el gobierno federal del 2019 al 2026 (y contando) es un lodazal. Hay quien matiza diciendo que todos nuestros gobiernos han sido de albañal.

Sobre los que por el contrario, afirman que los gobiernos cuatroteros son miríficos (que no caiga en desuso tan bonita palabra), maravillosos, y que toda crítica en su contra ratifica la perversidad de sus enemigos, que por serlo lo son de la patria -¡del pueblo!-, no se comenta nada, de unos, porque cualquiera que padece retraso mental profundo, merece compasión, y de los otros defensores, que hieden a la cadaverina que despide la carroña en que medran por poder, dinero y privilegios… esos obligarían a este juntapalabras a usar adjetivos malsonantes que por respeto, evita su texto servidor (… hijos de la…).

Gran verdad es que en todo gobierno en todo tiempo y país, puede haber incapaces, simuladores y corruptos. Es la pasta humana. La rareza en la historia son las cleptocracias. Son pocas.

Los más sonados casos de presidentes, expresidentes y altos funcionarios, en el mundo, condenados por corrupción y lindezas varias, son prueba de que esos gobiernos no estaban del todo podridos y aplicaron la ley.

Cleptocracia es el gobierno de los ladrones y no alcanza a definir gobiernos estructuralmente corruptos, porque la corrupción en sentido lato, no es sólo robar sino también y peor todavía, trastocar la ley, abusar del poder.

Este juntapalabras prefiere llamarlos ‘Estado mafioso’, gobiernos cohesionados por la corrupción, que funcionan asegurando impunidad a sus altos funcionarios, cuya lealtad depende de esa tolerancia que simultáneamente los hace vulnerables; no hay ideales hay complicidad, pacto ilícito, colusión, no adhesión a una buena causa ni se privilegia en todo asunto de gobierno el bien común.

En el ‘Estado mafioso’, quienes lo integran, por supuesto disponen del erario en su beneficio (roban), con la tranquilidad de saber que tanto el aparato político como el judicial, están bajo la autoridad del jefe de Estado y de su estructura de control político: No importa el escándalo público, nunca, no hay consecuencias mientras se mantenga la boca cerrada, la complicidad, la lealtad mafiosa.

El ‘Estado mafioso’ implica nepotismo, amiguismo, clientelismo, sobornos, extorsiones, abusos de poder, desinformación, opacidad y la connivencia en grado de complicidad con el crimen organizado, visto como aliado funcional, acostumbrado a la maldad y la secrecía, autosuficiente, nunca pide dinero, lo da, en abundancia.

El ‘Estado mafioso’ persigue a la prensa crítica, acosa a los opositores y cuando conviene, selectivamente, como la vieja mafia de Nueva York, asesina.

En los tiempos que corren, dada la incontenible información que propicia la tecnología digital, el ‘Estado mafioso’ simula actuar en bien de las mayorías, reparte recursos, asigna pensiones, decreta incrementos salariales y abruma con propaganda en su favor, pero la magnitud de su extravío impide ocultar los desvíos del erario, la degradación de los servicios públicos de salud, educación e infraestructura.

El ‘Estado mafioso’ socava la democracia, recurre a un amplio instrumental de manipulación electoral y sin percibirlo, entra en una espiral de problemas: Destruye la confianza en las instituciones de gobierno y en sus tribunales; ahuyenta la inversión, deprime la economía, propicia la economía informal; hasta que -para mantenerse en el poder- no tiene más remedio que el descaro, nada lo detiene, miente con cinismo, alardea sin recato.

Recuerde nada más a Nicolás Maduro. El camino a esa debacle, fue el lodazal.

 

PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA NO ERA CÓMPLICE DE NADA Y DE NADIE

Y asómbrese, en México eso no pasaba desde principios del siglo XX. Hubo casos, muchos, de corrupción, abusos, atropellos, sí, pero no los cobijaba el poder, era mal visto, había límites y reglas; y la Presidencia de la República no era cómplice de nada, nunca, de nadie.

No eran santos los presidentes, claro que no, en esta tierra no hay santos. Eran gente normal y la gente normal no es mala.

Como nunca falta el antipriísta febril, le pongo dos ejemplos de presidentes que tal vez injustamente no tienen el aprecio público: Carlos Salinas de Gortari y Enrique Peña Nieto.

Salinas de Gortari removió a 17 gobernadores; con él, escandaletes y tropelías, no, a la calle o a la cárcel, punto.

Y Peña Nieto, él tan frívolo echó a doce gobernadores y les abrió causa judicial y encarceló, a cuatro, que recuerde este menda… y cosas de la vida, él quedó con fama de corrupto por aquello de la Casa Blanca de su esposa, asunto de siete millones de dólares, una cosa de bebito sin destetar a la vista de los asuntos de ogaño.

Otro escándalo de Peña, la Estafa Maestra, que la verdad es cosa de niños comparado con lo del Segalmex y el huachifol fiscal… y no pasa nada.

Ahora, de regreso al inicio de esto: sí, estamos en un lodazal y los gobiernos de antes no eran un albañal.

El México actual no se construyó con fango y estiércol, sino con los empeños de empresarios que se la jugaron con el país, con políticos que no daban vergüenza, con todas las excepciones que usted quiera, y con presidentes que con todas sus debilidades y errores, sí respetaban instituciones y leyes, sin ser santos, se repite, pero tampoco demonios: no se valía todo ni a cualquier precio.

Presidenta, en sus manos está intentar la consolidación de un Estado mafioso. Su lealtad a su antecesor, entérese, es una lealtad sospechosa.

LA FERIA

Mentir, el sello de los transformadores de la patria

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Surtida el 97% de la lista de medicamentos… ¡mocha! * Nadie tiene responsabilidad por el descarrilamiento del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (catorce muertos, cien heridos) * La Primera Presidenta dice “vamos bien… y vamos a ir mejor” 

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Tuétano.

Ya le conté de tío Nestor, de los de Autlán, el que no hablaba, el que saludaba al llegar y al irse decía “con permiso”, y ya.

Si alguien que no lo conocía, intentaba hacerle plática, lo veía serio, no movía un músculo de la cara y lo creían sordomudo.

Se hizo rico, pero nadie sabía qué hacía. Este menda le caía en gracia, pero tampoco le hablaba, le daba palmaditas en la cabeza y buen ‘domingo’.

Ya muy viejo él, su textoservidor ya adulto, le dijo que le contara a qué se dedicaba. Y como le caía en gracia, sí respondió: -No me gusta mentir -y ya.

 

¿EN QUÉ VAMOS BIEN?

A fines de marzo hubo una gran noticia y se debe comentar: el sector salud ya surte el 97% de los medicamentos. ¡Albricias!

Nada más que este juntapalabras, igual que esa burra que a palos la hicieron arisca, buscó la explicación de este prodigio. Nunca lo hiciera. Otra decepción.

Sí se surte ese 97%, pero de una lista mocha de medicamentos del sector salud.

Mire: La lista completa eran 2,753 ‘claves’ (medicinas), la redujeron a 1,929… y es de esta cantidad que se surte el 97% (si es cierto… por qué dudar).

Dicho de otra manera, es el 68% lo que están surtiendo (si es cierto, por qué la desconfianza).

Las medicinas que sacaron de la lista, dicen que sobraban… o sea, el sector salud, decenios anduvo comprando medicinas que ni necesitaba.

Y como este gobierno cuando pierde arrebata, informó que el 3% que falta surtir, es por responsabilidad de proveedores o fallas de distribución en los estados; ellos, no, ellos no son responsables de lo poquitito que falta.

Es una variante de la estrategia de engaño con la disminución de homicidios dolosos: Los reclasifican a culposos (accidentales), a “otras causas de muerte” y a desaparecidos. Así, reclasificaron medicinas como innecesarias.

De verdad, qué rabia, no que mientan, a eso estamos acostumbrados, sino que crean que somos sus tarugos.

Cuando mentir pasa de caso aislado -por legítima protección del real interés general- a estrategia habitual de gobierno para encubrir pifias de gestión o falta de resultados.

Cuando estamos ante gobernantes que evaden sus responsabilidades, no asumen el costo político de su mal desempeño, con una única finalidad: Mantenerse en el poder. Y ese el objetivo principal de este gobiernito cuatrotero: Conservar el poder.

Los transformadores de la patria mienten en todo. No es exageración. Ayer, por ejemplo, la Fiscalía General de la República informó que -para ellos- nadie tiene responsabilidad por el descarrilamiento del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, del pasado 28 de diciembre (catorce muertos, cien heridos). Nadie del Ferrocarril, nadie de la Secretaría de Marina. Ya después, a lo mejor fue el viento… o todavía mejor: se olvida.

Y la prueba definitiva de que nos mienten en todo es la afirmación de la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: “Vamos bien y vamos a ir mejor”.

¿Vamos bien?… ¿En qué vamos bien?… somos el país más peligroso del mundo, sin contar los que están en guerra, dice la ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project), que en tiempo real monitorea la violencia en todo el mundo; y somos una de las naciones con más violencia política, sólo el año pasado hubo 1,070 crímenes de estos; la ACLED concluye que “el gobierno mexicano tiene el poder, pero no el control de todo el territorio”. Y siendo el país más peligroso del mundo, que la doñita de Palacio siga con sus gráficas y las porras de sus empleados.

¿En qué vamos bien?… en servicios públicos de salud, comparando con los 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a la que pertenecemos, nuestro gobierno gasta en salud la cuarta parte que el promedio, tenemos la esperanza promedio de vida, más baja de todos y estamos un 167% arriba en mortalidad prevenible y tratable, de los demás países de la OCDE. Lo demás es música de viento.

¿Vamos bien en educación?… estamos en el lugar 51 de 81 países evaluados con la prueba PISA; siempre entre los últimos lugares de la OCDE; dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico de aprendizaje y muy bajo gasto en educación: último lugar en inversión por alumno.

La UNESCO nos clasifica en educación “sin progreso” y señala la disminución en habilidades de lectura en primaria.

Y siguen engordando a la CNTE, que esa arrima votos.

¿Cómo vamos en infraestructura?… estamos en el lugar 61 de 69 economías evaluadas en el Ranking Mundial de Competitividad 2025; la inversión física del gobierno federal cayó en 28.4% real al cierre de 2025; y en proyectos prioritarios, incluidos los trenecitos de la doñita, en 2025, se invirtió un 18.6% menos que en 2024.

Con las cifras oficiales la inversión pública del año pasado, primero de la señito del segundo piso fue la menor desde 2008. Pero vamos bien.

En Estado de Derecho, tampoco vamos bien, el World Justice Project en 2025 nos pone en el lugar 121 de 143 países, señalando el deterioro en independencia judicial. Pero vamos a ir mejor.

Estimado lector (en humilde singular), hay más malas, pero no se trata de ponerlo de mal humor.

Tampoco es cosa de etiquetar a México como ‘Estado fallido’, que eso no está definido y lo usan en la prensa nomás porque suena pegador, vende bien.

Lo que hay es el Índice Estados Frágiles, de la muy seria Fund for Peace que evalúa 179 países con puntos de lo que está mal (entre más baja la calificación mejor está el país).

Mire: el peor, el más frágil es Somalia con 111.3 puntos de calificación y el mejor, el menos frágil del mundo es Noruega, con 12.7 puntos.

La calificación de México son 69 puntos, casi empatado con Bolivia (69.4 puntos), pero peor que El Salvador (68.7 puntos); Ecuador (68 puntos); y República Dominicana (60.2 puntos).

Los cuatroteros, doña Claudia a la cabeza, se abanican con todo: controlan la propaganda (la “narrativa”, le dicen). Ya se van a enterar: lo que sabe este López, seguramente lo sabe el Tío Sam, no es mucho suponer. Y después de apretarlos en la revisión del T-MEC, van por ellos y les van a sacar el tuétano.

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LA FERIA

Cifras de desaparecidos enredan al respetable

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Renuncia de Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), ya presagiaba la alteración de números de los casos * Número de homicidios a la baja con reclasificación de homicidios y el incremento de desaparecidos… algo anda mal

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Conciencia cauterizada

Para tía Licha, de las toluqueñas, que tío Mario la hubiera abandonado, era algo inconfesable, inaceptable, como una mancha, y aunque todo Toluca lo sabía, ella siempre daba alguna explicación sobre su ausencia en celebraciones de Año Nuevo y Navidades, bodas y hasta comidas familiares de domingo.

“Anda de viaje”, “tuvo una urgencia de trabajo”, “está en cama”, “se puso muy mal su mamá”. Nadie le preguntaba ya por el ausente, pero ella siempre daba la reglamentaria excusa, hasta la vez que tía Victoria no la dejó: -Cállate, Licha, yo sí sé por qué no vino Mario -y después de una larga y malintencionada pausa, soltó-, murió el año pasado -risas contenidas.

 

ASIGNATURA PENDIENTE Y REVOLTIJO

Por si no se acuerda usted, este gobierno, el actual, el de doña Sheinbaum, empezó el 1 de octubre de 2024, hace casi exactamente, año y medio.

Y como todo se nos olvida, acomoda recordar que su antecesor, el señor de los abrazos, asumió el cargo de presidente de la república (es un decir), el 1 de diciembre de 2018.

Está corriendo el octavo año desde que La Patria disfruta las emociones de la transformación nacional. ¡Yupi, yupi!

Durante el gobierno del visitante frecuente a Badiraguato, se escamoteó la información sobre los tenochcas desaparecidos. La versión de varias organizaciones civiles, sin fundamento duro, sin datos verificables, era que en ese sexenio estaban batiéndose todos los récords de desapariciones.

El entonces Pejecutivo con su habitual falta de rigor intelectual, interpretó siempre los reclamos por las desapariciones como si se afirmara que su gobierno desaparecía gente.

Nunca se dijo eso porque no era ni es cierto, es la delincuencia organizada la que desaparece gente en México.

Igual, quien en mala hora salió de Macuspana, hizo cuanto pudo para reducir su número y en junio de 2023 informó que se ponía en marcha un nuevo censo, la ‘Estrategia Nacional de Búsqueda Generalizada’, consistente en la búsqueda, “casa por casa”.

Dos meses después del presidencial anuncio, en agosto de 2023, la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Karla Quintana, responsable del nuevo censo, renunció.

Pocos días después de esa renuncia, la prensa extranjera (The Washington Post) informó que funcionarios de México señalaron que la señora tiró el arpa porque se negó a alterar las cifras de desaparecidos y que, por su lado, “un diplomático europeo”, señaló: “Temía que la hicieran modificar los datos”.

Pudieron ser versiones y simples dichos, pero La Jornada, el 7 de noviembre de ese 2023, publicó que doña Karla renunció porque tenía “diferencias sustantivas tanto de forma como por el objetivo” de la estrategia esa, y agregó la siguiente declaración de ella misma:

“Es clara la intención de este censo que es el reducir los reportes de desaparición, principalmente en este sexenio” (el del Pejecutivo, no se distraiga).

Como era de esperarse, y lo anticipó doña Karla, el resultado de ese censo en diciembre del mismo 2023 fue que aparecieron (“cambiaron de estatus”) 16 mil 681 de los desaparecidos.

Lo triste fue que las familias de los miles que ya registraron como aparecidos, dijeron que no habían aparecido… es que la gente, viera usted, no tienen llenadera: les está diciendo el mero Presidente de la República que su desaparecido ya apareció y necios que no… que querían verlo, le digo, no tienen llenadera.

Se acabó el viacrucis de ese gobierno para las familias de los desaparecidos y en enero de este año, doña Sheinbaum anunció que ahora sí se iba a hacer bien la cuenta y se iba a informar. Bueno, el viernes informó… a su estilo, revolcando la gata.

Del total de desaparecidos, ya apareció el 66%… desde el año 1952. ¡Válganos, Dios! Bueno, pasa.

De los 132,534 que el gobierno acepta que están desaparecidos, resulta que sólo faltan por aparecer 43,128 que son casos con datos completos y “búsqueda activa”, de los demás hay datos incompletos y ni modo de andar buscándolos, y hay otros de los que hubo “indicios de vida posterior”.

Pero (siempre el PERO) solamente hay carpeta de investigación formal de 3,869… o sea, la “búsqueda activa” no incluye investigación formal.

De veras que son ganas de enredar al respetable. En la madeja de datos que proporcionó la dama del bastón de caramelo, se consigna que fueron localizadas 5,269 personas. Lo demás es música de viento. De 132,534 desaparecidos han aparecido 5 mil 269. Punto redondo.

Nadie dice que sean desapariciones forzadas, causadas por el gobierno, pero el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU sí dice que tenemos una grave crisis de desapariciones y por primera vez en su historia, el 4 de abril del año pasado, activó su artículo 34, para presionar al Estado Mexicano para que “tome medidas efectivas, visibilizar la crisis y buscar rendición de cuentas internacional”.

Es de resaltar que nunca se había activado eso para ningún otro país. Y la ONU tampoco dice que nuestro gobierno ande desapareciendo gente.

Lo que a estos cuatroteros interesa es mantener la mascarada que es su gobierno, y saben muy bien que desde que arribaron en mala hora al poder, las desapariciones de personas se han disparado, según organizaciones civiles un 56% pero no hay manera de saberlo a ciencia cierta: no hay información fiable.

Y por cierto: en lo que va del gobierno de la señora del segundo piso, hay un incremento del 27%, respecto de las cifras que aceptó el Pejestorio… vaya usted a saber qué es cierto en este mar de engaños.

Número de homicidios a la baja con reclasificación de homicidios y el incremento de desaparecidos… algo anda mal.

Y no se le vaya a olvidar que hay 72,100 cadáveres abandonados en servicios médicos forenses, morgues improvisadas y fosas comunes.

Sí, algo anda muy mal y nadie abrigue esperanza en que corrija el gobierno federal actual. Cuando se miente tanto, si se dice la verdad, se derrumba todo.

Sin dramatizar, está a la vista que este gobierno puede alardear del “humanismo mexicano”, solamente porque tiene la conciencia cauterizada.

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LA FERIA

¿Por qué limitar la libertad del uso del dinero en efectivo?

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El pueblo manda… ¿acaso le preguntaron si está de acuerdo en pagar sólo por tarjeta la gasolina y caseta de peaje? * La medida busca privar la legítima privacidad, del anonimato que da el dinero. La excusa es combatir al crimen organizado… sí Chucha, los narcos se carcajean de estas babosadas

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Por nuestro bien.

Filósofos, juristas, pensadores, políticos, jefes de Estado y tía Cata, allá en Autlán, han reflexionado sobre la libertad. No entremos en disquisiciones y enredos, todos entendemos qué es la libertad (para tía Cata la libertad era el dinero, su dinero, por eso tío Carlos tenía prohibido poner un pie en su enorme abarrote, ‘su’ de ella).

 

DOS MANERAS PARA DEFENDER LA LIBERTAD PERSONAL

Todos somos libres y entendemos -excepto los que padecen averías de sesera- que la libertad no es total, que nadie es libre de robar, de matar o de circular en su coche en sentido contrario en una autopista. Sí, hay límites válidos a la libertad.

Hay dos maneras de defender la libertad personal: a balazos o en tribunales que la hagan valer.

Los balazos son de probada eficacia, pero también sirven para violar la libertad de otro.

Por eso la gente civilizada prefiere los tribunales. Y ahí tuerce la puerca el rabo: los tribunales (el Poder Judicial) son parte del Estado y aplican las leyes que hace otra parte del mismo Estado (Poder Legislativo), leyes que con frecuencia propone-impone la parte más poderosa del Estado (el Poder Ejecutivo).

Pero, ¿existe el Estado?… No, no existe el Estado, no tiene existencia real, independiente de que uno lo conozca o no (este juntapalabras no conoce a ni un chino de China y no por eso no existen, sí existen, tienen existencia ontológica, real).

No existe el Estado, no hay un señor grandote y fortachón que sea el Estado; lo que existe es el grupo de personas que gobiernan un país, a eso llamamos Estado.

Ese es el intríngulis: esos que tienen el poder y son el Estado, pueden ser santos o demonios; medio honestos o medio bandidos; pero todos, eso sí, todos los que tienen el poder, todos los que se hicieron con el gobierno de un país, quieren conservar poder y gobierno… y no es muy raro que para conseguir eso, hagan barbaridades.

No se trata de abstracciones. A lo largo de la historia del mundo, gobernantes y gobernados han entrado en conflicto, habitualmente por abusos de los gobernantes que incomodan a los gobernados.

No se tiene noticia de alguna revolución ni alzamiento popular contra un buen gobernante y los ha habido, muy queridos por la gente: Federico II en Prusia, ‘El grande’, ‘El primer servidor del Estado’; o Alfonso XII de España (doce, no confundir con el trece que metía la pata como respiraba); y hay otros, como el gigante Mustafa Kemal Atatürk de Turquía; el justamente venerado Franklin D. Roosevelt; o Ángela Merkel que gobernó Alemania 16 años y la gente, allá, se refería a ella como ‘mutti Merkel’… mamá Merkel, más bien dicho, mami Merkel (y no se imagine que doña Ángela era un flan, para nada, gobernó con mano firme).

Regresemos a lo que suele suceder: el Estado, el gobierno, casi siempre pretende controlar a la población y eso se hace a palos o a la chita callando.

El Estado necesita quitarle dinero a la gente, cobrar impuestos y eso se consigue a la fuerza (intente razonar con el SAT). También limita derechos; en el caso de nuestra idílica patria, usted no es realmente propietario de su terreno, porque según el Artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la propietaria es “la Nación”, que tiene “el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada”.

Entendamos: “la Nación” le transmite a usted el dominio del terreno que compró, pero quién es “la Nación”… es el gobierno, los que se hicieron con el poder y gobiernan (¿o en el Registro Público lo atiende la Nación?, no, burócratas a las órdenes de los gobernantes).

Por eso el tercer párrafo de ese artículo empieza diciendo: “La nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público (…)”; en todo tiempo… imponer… modalidades.

Y eso de “transmitir el dominio” se aclara al leer el artículo 348 del Código Civil: “La propiedad es el derecho de gozar y disponer de una cosa, sin más limitaciones que las establecidas en las leyes”. Gozar y disponer con limitaciones. Caray.

Acuérdese al pagar el impuesto predial: le está pagando renta por su terreno (y su casa) al gobierno, a los señores gobernantes.

Nota de mala fe: también le paga renta por su coche, que eso es la “tenencia”… y es su coche.

Igual nos van quitando libertades, derechos. Con qué autoridad los gobernantes mandan que nos escondan el salero en los restaurantes. Piénsele.

Pero hay algo mucho más serio, en el mundo y en México. A poca gente le quita el sueño y está directamente relacionado con la libertad individual: el uso del dinero en efectivo.

En el sexenio pasado, el Pejecutivo nos limitó cuánto dinero en efectivo es legal, por ejemplo, para pagar una propiedad, un coche, una joya. Y desde ese límite sólo puede pagar mediante transferencia, cheque o algún otro instrumento bancario.

¿Para qué?, para controlar a la gente privándola de su legítima privacidad, del anonimato que da el dinero. La excusa es combatir al crimen organizado… sí Chucha, los narcos se carcajean de estas babosadas.

Y también puso límite a cuánto dinero puede usted depositar en el banco (después de 15 mil pesotes, le avisan al SAT), por eso el “carrusel” de depósitos chiquitos en efectivo a sus cuatroteras cuentas, nunca se le olvide.

El jueves pasado, la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en la Convención Bancaria, anunció muy oronda que la gasolina y las casetas de peaje, este mismo año, ya no se podrán pagar en efectivo. Lindo. Siguen acogotándonos. Y tan frescos.

Para entender cosas que tienen enredo, viene bien llevarlas al absurdo.

Mire, pregúntese qué pasa si todo se puede pagar en efectivo: nada.

Ahora pregúntese qué pasa si nada se pudiera pagar en efectivo, si siempre tuviera que usar tarjeta o el iris del ojo, que para allá van… estaría usted en manos del gobierno que si le pega la gana le impide pagar nada, le bloquea al instante todo su dinero, el de su empresa, el de su familia.

Eso se llama Estado autoritario y así, de a poquitos, para allá vamos, en nombre de que nos están cuidando, que es por nuestro bien.

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