Un mundo polarizado en el que los conflictos armados han tomado el escenario * Hay una pérdida de valores sociales y un exceso de intereses económicos, disfrazados de velar por la defensa de la democracia
J. ADALBERTO VILLASANA
Estamos en un mundo polarizado en el que los conflcitos armados han tomado el escenario; acciones militares confrontan a naciones y grupos del crimen organizado acosan a la población civil en diversas partes del mundo.
En el marco del Día Internacional de la Paz, es un buen momento para reflexionar ¿qué hicimos?, ¿qué dejamos de hacer como sociedades para llegar a este punto?
Actualmente en el mundo hay 40 conflictos armados activos, según el último informe de la Escuela de Cultura de Paz (ECP), aunque organismos humanitarios como el Comité Internacional de la Cruz Roja calculan más de 130 conflictos si se incluyen distintas formas de violencia con grupos armados no estatales.
En este momento, Estados Unidos es el mayor exportador de armas del mundo, suministra alta tecnología, aviones de combate, misiles y sistemas de defensa a numerosos ejércitos y grupos.

El lunes 21 de septiembre pasado se conmemoró el Día Internacional de la Paz, el cual llega en un momento de polarización, una violencia sutil que nos empuja al “conmigo o contra mí”, de acuerdo con la visión del Dr. Enrique Sanz Giménez-Rico, S. J., especialista de la Ibero.
Advierte que la polarización es particularmente peligrosa porque apela a las emociones y puede pasar inadvertida como forma de violencia, en el contexto del asesinato de la estudiante española en Morelos, Claudia Tacoronte.

Considera que construir paz no significa alcanzar de una vez y para siempre un estado sin conflictos. Retomando una idea del Papa Francisco, explica que “la paz es un proceso”, un punto de partida que impulsa nuestra manera de vivir y, al mismo tiempo, un horizonte hacia el cual avanzamos.
UNA VIOLENCIA QUE SE MUEVE EN TERRENO GRIS
A diferencia de una guerra o de un feminicidio, cuya violencia resulta evidente, la polarización puede ser más difícil de identificar.
Para Sanz, su capacidad de penetración radica precisamente en que su discurso puede ser atractivo, estar bien comunicado y tocar directamente sentimientos y emociones.
“El discurso toca, sobre todo nuestros sentimientos, y te pide que estés conmigo o contra mí”, explica.
Esa dinámica, afirma, representa “una barrera, un freno tremendo” en el camino hacia la paz.
LA PAZ TAMBIÉN NECESITA JUSTICIA
La polarización, sin embargo, no puede analizarse separada de otras violencias. Para el académico, avanzar hacia la paz requiere también elementos de justicia, particularmente en un país donde persisten desapariciones e impunidad.
La universidad, sostiene, puede ser un espacio para comprender estos procesos, reflexionar sobre la relación entre paz y justicia, y ayudar a visibilizar las distintas formas de violencia presentes en la sociedad mexicana.
Esa tarea forma parte también del nuevo Centro de Humanismo Integral Ignaciano, que Sanz encabeza en la Ibero y que articula materias de reflexión y acción social con una perspectiva transversal vinculada con valores como el amor, la paz y la reconciliación.
MILITARIZACIÓN DE LA SEGURIDAD DESDE EL 2006
Alejandro Madrazo Lajous, académico del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana (Ibero), recordó que las políticas de seguridad implementadas en 2006 causaron la militarización del combate al narcotráfico, que, a su juicio, ha debilitado la capacidad de las policías locales y han aumentado los recursos y responsabilidades asignadas a las Fuerzas Armadas y posteriormente a la Guardia Nacional.

El resultado, sostuvo, ha sido una estrategia de seguridad que no ha conseguido revertir la violencia y, al mismo tiempo, ha debilitado las capacidades civiles para prevenir e investigar delitos.
La consecuencia más preocupante, detalla, no sería el incremento de la violencia, sino la aceptación social de esa realidad.
“Nos hemos rendido. La sociedad termina asumiendo que lo único posible es evitar convertirse en la siguiente víctima. Hay una tendencia a responsabilizar a las propias víctimas por no haber sabido cómo reaccionar frente a un asalto”, acota.
MESAS DE PAZ
Las mesas estatales de seguridad representan un cambio radical en la estrategia de seguridad, establece la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la cual considera al uso de la fuerza como el último recurso del Estado.

Esta iniciativa es una plataforma que se reúne diariamente en todos los estados de la República y en las 266 coordinaciones regionales del país, a fin de analizar la situación que prevalece en materia de seguridad pública y tomar las decisiones correspondientes para la recuperación de la paz.
En cada una estas Mesas están representadas las autoridades de gobierno y seguridad de la Federación, los estados y los municipios.
Su sustento es la coordinación y suma de esfuerzos y recursos, así como el criterio de que la seguridad pública es una zona de neutralidad política.
Este concepto de neutralidad política se traduce en una actitud en la que estados y municipios hagan a un lado los orígenes partidistas de sus gobiernos y se enfoquen en el rescate de la paz y la serenidad como un objetivo de Estado, a fin responder a la demanda de las comunidades.
El uso de la fuerza es, en esta nueva estrategia, el último recurso del Estado. Esto constituye un giro de 180 grados frente a lo que se venía haciendo en la materia en los dos anteriores gobiernos federales.
Al fuego no se le responde con más fuego, sino con inteligencia estratégica y un uso regulado y ponderado de la fuerza pública, así como con la atención a las causas sociales que originan la violencia.
Las acciones coordinadas como las del estado de Guerrero son producto de esta nueva política de seguridad que se construye diariamente y que dará, no de la noche a la mañana, pero sí pronto, el resultado que la gente quiere: un México en paz.
Para ejemplificar los resultados, veamos el caso del Estado de México: Durante las evaluaciones de la Mesa de Paz, se reportó una disminución del 35.9% en homicidios dolosos (de enero a agosto en comparación con el año anterior) y una baja del 15.5% en la tasa general de incidencia delictiva por cada 100 mil habitantes, según datos del INEGI.
TEXTUALMENTE HAY QUE DECIRLO
Hay una pérdida de valores sociales y un exceso de intereses económicos, disfrazados de defensa de la democracia.
Hay que ver quién financia a los grupos armados, quién les provee de armas y pertrechos; quizá sean los mismos que darán discursos sobre la paz en las Naciones Unidas.
Los que hablan de lograr la paz a costa de la guerra, hasta que no quede una voz disidente, para llamar a eso democracia.
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