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LA FERIA

AMLO manda y controla a México

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La Primera Presidenta lo confirma al expresar “el presidente Andrés Manuel López Obrador” en sus Mañaneras del Pueblo * Claudia Sheinbaum tiene un bastón de mando de juguete * A partir de 2018 se perdió la unidad nacional por el discurso polarizante de la Cuarta Transformación.

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Éntrele.

Tío Iván, a punto de pasar al definitivo estado de fiambre, y tía Rosa, su casi viuda, rogándole que hiciera testamento.

Pero aparte de rico como Creso, era malo. Su desquite por el disgusto de morirse fue no testar.

Mandó por sus once hijos y con la tía presente, dijo apenas audible: -… les da gusto que me muera… a mí me da más que se van a tener que matar para heredar… mátense -así de malo.

 

EN 1848 SE PERDIÓ LA HONRA

Un pequeño rodeo antes de entrar en materia.

El 8 de mayo de 1846, los EUA nos invadieron y cinco días después nos declararon la guerra.

México se las declaró diez días después. ¿Cuál era la prisa?

En 1848, los gobernantes de entonces, perdieron la guerra y la honra. El país, más de la mitad de su territorio.

La honra porque en vez de dejar que los EUA nos robaran territorio a la mala, nuestros honorables gobernantes se los vendieron en 15 millones de dólares… a plazos, todavía les dieron fiado. Ni reclamar podemos, vendieron.

Si le dicen que ni era nuestro ese inmenso territorio, no es cierto, México estaba bien delimitado en el Tratado Adams-Onís de 1819, entre España y los EUA; y estaba habitado, por eso las cláusulas VIII y IX del Tratado Guadalupe Hidalgo, con el que el presidente (interino), Manuel de la Peña y Peña formalizó la venta el 2 de febrero de 1848.

Perdieron la honra porque encima de todo, el dichoso Tratado, dice en su introducción que se firma para establecer, entre México y los EUA, sólidas relaciones de paz y buena amistad. ¡Buena amistad! Eran indignos o muy cobardes o traidores o las tres cosas.

Se dice que los EUA querían más territorio. Bueno, sí, pero lo que se jugaba era cuál de los dos países sería la potencia dominante en América. Poquita cosa.

Si lo duda, busque el análisis del mayor Nathan A. Jennings, profesor adjunto en el Departamento de Historia Militar de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército de los EUA (‘Alianzas improvisadas: operaciones conjuntas de Estados Unidos en la guerra entre México y Estados Unidos’).

Haber perdido la guerra contra los EUA no se explica, entérese: los yanquis nos invadieron con 8,600 soldados e infantes de marina, por Veracruz, más 1,173 marinos por Alvarado y Tuxpan, que allá se quedaron.

Los 8,600 solos, avanzaron hasta tomar la Ciudad de México. El Ejército Mexicano contaba con 19,000 tropas regulares y con reclutas llegaba a los 38 mil… contra 8,600… ¿pero qué pasó?

El mencionado Jennings, califica la invasión y dominio de la capital como “una tenue ocupación del Valle de México y sus 2.3 millones de habitantes”. ‘Faint’, tenue, débil, con 8,600 no se domina a más de dos millones. A pedradas los arrasan. ¿Qué pasó?

Divisiones entre políticos y militares, mezquindades y egoísmos, llevaron a esa catástrofe.

Uno de los políticos más importantes de ese entonces, Lucas Alamán, afirma: “El dinero gastado en armar a las tropas mexicanas simplemente les permitió luchar entre sí y ‘dar la ilusión’ de que el país poseía un ejército para su defensa” (cita en ‘The US–Mexican War 1846-48’, página 138, no batalle).

En México, el pleito era entre la masonería escocesa, conservadora, centralista y rabiosamente patriótica, y la masonería yorkina, liberal, federalista y rabiosamente proyanqui (la de Juárez y los de la Reforma).

Su competencia por el poder dividió al ejército en facciones que no lucharon contra el ejército invasor sino entre sí.

Al perder la batalla del convento de Churubusco, el general Pedro María Anaya dijo al general David Twiggs: “Si hubiera parque, no estarían ustedes aquí”… se lo mandaron de calibre equivocado; entre militares no se comete un error así: fue intencional, querían que perdiera, perdió, perdió México.

Santa Anna, refiriéndose a la derrota y pérdida del territorio, dijo con pesar: “Por vergonzoso que sea admitirlo, nosotros mismos hemos provocado esta vergonzosa tragedia a través de nuestras interminables luchas internas” (‘The Mexican War, 1846-1848’, de Karl J.  Bauer, páginas 16 y 17).

Documenta William Fowler estas vergüenzas de nuestros gobernantes de entonces diciendo (Santa Anna and His Legacy’, página 12) que mientras la guerra se libraba “los políticos mexicanos discutían y utilizaban la retórica antinorteamericana para ganarse al público, pero no tenían planes sustanciales para la reforma nacional” (The Oxford Research Encyclopedia of Latin American History).

Testigo de los acontecimientos, el intachable Vicente Riva Palacio, dice en ‘México a través de los siglos’, sobre nuestros ejércitos ante la invasión yanqui: “(…) sus jefes, más preocupados por obtener empleos bien remunerados y otros privilegios (…) actuaron, ‘con sus excepciones’, impulsados por la cobardía, avaricia y la traición”. Cobardía, avaricia y la traición, anótelo.

No se cargan las tintas con aviesa intención, ante tan grave emergencia nacional solamente siete estados de la República contribuyeron con hombres, armas y dinero para la defensa nacional. “Un soldado en cada hijo”… ¡Sí, cómo no!

 

HAY QUE ENTRARLE PRIMERA PRESIDENTA

Este pequeño rodeo fue para alertar a doña Sheinbaum: su antecesor, patológicamente desconfiado como el malhechor que es, le entregó un bastón de mando de juguete mientras él mantiene el control de Morena, del Congreso, medio gabinete y casi todos los 23 estados que gobiernan, y el país dividido.

Todo lo anterior es para asegurar su impunidad y la de los suyos, que por eso le son leales, por impunidad de sus inmensos latrocinios. Así de bajos.

De 1929 a 2018, México consiguió y mantuvo la unidad nacional.

La hemos perdido por el discurso polarizante del Pejestorio y la Primera Presidenta lo continúa.

Señora, se le viene un año muy difícil, deje de atacar a los partidos, a la prensa, a cualquiera que no sea un sumiso cuatrotero.

La agónica economía nacional y la lucha contra el crimen organizado, sin todo su gobierno y sus gobernadores, a su lado, será una estrepitosa derrota. Menos un estado, los demás fingen luchar contra el crimen organizado, entérese.

Señora, su lealtad es equivocada, sus miedos, infundados. Tiene poder sobrado. Es por México, éntrele.

LA FERIA

Alcahuetar al crimen organizado

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Morena, en contra de la anulación de elecciones con financiamiento ilícito jurídicamente comprobado * Hacer tratos -así sean implícitos- con el diablo nunca sale bien: acabaron embarrados, cómplices y coludidos con lo peor de lo peor y los criminales aprovecharon para poner o apoyar candidatos, mangonear elecciones y ampliar su influencia y presencia innegable en todo el país

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Alcahueta.

Tía Misa (Artemisa) y tía Cleo (Cleo, la pobrecilla) eran de las de Toluca y se odiaban, nadie sabía por qué.

En general se procuraba no invitarlas a las dos juntas a ningún evento familiar, una o la otra. Sin embargo, como a los funerales va quien quiere, las dos fueron al de un pariente y de repente entre rosarios, tía Misa dijo -en voz bien alta-, que la hija de tía Celo era una güila redomada y la otra, taconeando rumbo a ella desde el otro lado del salón, rugió: -Eso no es cierto, ¡tú eres tapadera de la tuya! -se cerró la capilla ardiente (se deschongaron… y era cierto lo de la tapadera).

 

GOBIERNO CÓMPLICE

Somos país pionero: somos la primera nación en la historia universal con un gobierno coludido o cómplice, no es lo mismo, con el crimen organizado, tal vez con la excepción de Guinea-Bissau, en África. Primero unos antecedentes:

Se ha tachado a otros países, otros gobiernos, de haber sido narcoestados. Por ejemplo, el Reino Unido porque entre 1839 y 1860, hizo las guerras del opio, obligando a China a importar el opio que producían los británicos en la India; y los malquerientes de la Pérfida Albión dicen que eso los hace el primer narcoestado de la historia. No es cierto.

Y no es cierto por dos razones: el gobierno británico no se coludió ni fue cómplice de ninguna organización criminal y además en Europa y América en el siglo XIX y en buena parte del XX, el opio era legal (a este menda siendo niñito, lo mandaban a la botica en Toluca, a comprar láudano para la reuma de tía Rosita y el láudano se hace, se hacía, con morfina que sale del opio).

Se ha dicho lo mismo de otros países, Afganistán, Siria, Panamá, Honduras, Colombia, Venezuela, sin atender a que no han sido sus gobiernos los enredados con el crimen organizado, sino alguno o algunos de sus funcionarios y es una gran diferencia, no es lo mismo que un gobierno esté estructuralmente inficionado, emponzoñado, infectado por la delincuencia organizada. No es lo mismo.

Del caso de Guinea-Bissau, lo primero que dan ganas de poner en duda es que sea país, porque gobernado regularmente nunca ha estado y los gerifaltes que lo mangonean son los cómplices de las bandas internacionales del tráfico de drogas, en especial las de México, por cierto. Guinea-Bissau es una mirruña de 36 mil kilómetros cuadrados con dos millones de población, siete etnias… y 14 idiomas (lengua oficial, el portugués, lo habla el 30% de la población). Se independizaron apenas en 1974, entraron guerra civil (1998-1999), y actualmente lo gobiernan los que dieron un golpe de Estado el año pasado, que se dejan sobornar por los narcos. No es un gobierno coludido o cómplice porque no es un gobierno, es una pandilla de militarotes.

Así las cosas, decir que nuestro gobierno es el primero en la historia universal con un pacto con el crimen organizado, no es exageración ni ganas de calumniar a nadie.

Habrá quien diga que sólo algunos de nuestros políticos y funcionarios han incurrido en semejante barbaridad. Es cierto. La inmensa mayoría no andan en tales danzas. Pero también es cierto que la política a lo largo del sexenio del hoy Pejestorio fue de una sospechosa tolerancia cómplice: bájale a los muertos y me hago tarugo, y eso implicó enlodar Fuerzas Armadas y policiales, gobiernos estatales, secretarios del gabinete federal y ceder territorio.

Hacer tratos así sean implícitos, con el diablo nunca sale bien: acabaron embarrados, cómplices y coludidos con lo peor de lo peor y los criminales aprovecharon para poner o apoyar candidatos, mangonear elecciones y ampliar su influencia y presencia innegable en todo el país.

Claro que no se puede decir sin pruebas que nuestro gobierno está en contubernio con el crimen organizado. Bueno, ya hay pruebas.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación tuvo en sus manos la decisión de si anula o deja la reforma electoral del estado de Chihuahua, que ordena entre otras cosas, la anulación de elecciones en caso de intervención del crimen organizado. Quien recurrió ante la Corte para anular esa ley fue Morena. No piense mal, pero ya sabe cómo se mueven los hilos, por lo que no fue extraño que se le diera la razón al partido guinda.

Antes, el 26 de enero de este año, el PAN presentó en el Senado una iniciativa de reforma a la ley federal electoral, planteando establecer la pérdida del registro para partidos políticos que le reciban dinero al crimen organizado y la anulación de elecciones con financiamiento ilícito jurídicamente comprobado.

El 4 de septiembre de 2026 se rechazó la iniciativa con el voto mayoritario de Morena (y adláteres, Verde y PT, claro).

La iniciativa del PAN ya rechazada por Morena, proponía penas de entre 80 y 140 años de prisión para servidores públicos coludidos con integrantes del crimen organizado (sí se puede, el límite máximo de cárcel es de 60 años, pero el artículo 25 del Código Penal dice en su último párrafo: “El límite máximo de la duración de la pena de privación de la libertad hasta por 60 años contemplada en el presente artículo no es aplicable para los delitos que se sancionen de conformidad con lo estipulado en otras leyes”).

Aparte proponía el PAN que fueran delitos imprescriptibles y la construcción de una prisión de máxima seguridad destinada a mantener aislados a líderes criminales. ¿Qué cree? Le atinó: Rechazado por Morena.

El 4 de mayo pasado, se presentó en el Congreso de Jalisco la ‘iniciativa de ley antinarcopolíticos’. Se trabó, no avanza, la mantiene bloqueada en Comisiones la mayoría de Morena (y sus partiditos títeres).

Lo mismo en Yucatán, el PAN presentó el 2 julio pasado en el Congreso local una iniciativa como la de Chihuahua, para anular elecciones si se acredita apoyo o intervención de grupos criminales. La rechazó Morena.

No se necesitan más pruebas.

Ahora la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rema contra corriente, no puede arrancar el tumor, lo poda, porque se lleva a muy cercanos a su mentor y porque los implicados son intocables: ninguno se va solo a la cárcel ni a los EUA (y encima, la duda maldita de que no sabe de dónde salió la montaña de dinero de su larga campaña presidencial).

Y eso, doñita, la va a transformar en lo que no se da cuenta, en lo que ni se imagina, en alcahueta.

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LA FERIA

La herencia maldita, el principal problema de Claudia Sheinbaum

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El Tío Sam tiene tiempo sobrado para rostizar a más políticos morenistas e ir alimentando la percepción, cierta o falsa, de su calidad de narco-partido, narco-gobierno * En las elecciones del próximo año, la Primera Presidenta se juega la fortaleza política que hoy no tiene y si no resultan bien los comicios, no la tendrá en todo su sexenio, con lo que significa llegar así al cambio del Poder Ejecutivo en 2030

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Herencia maldita.

El pérfido tío Rubén tenía fama de rico, no tuvo hijos y en su testamento dejó de heredero único a Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, que no aceptó el legado.

Luego se supo que esa alimaña de tío, lo que heredaba eran enormes deudas.

Este menda le preguntó cómo lo había sabido y el vivísimo Pepe, respondió: -No lo sabíam pero nunca me tragó y malo como era, hasta muerto me quiso perjudicar (el usó otro adjetivo, rima con -gar) -¡vaya!

 

LA BUENA NOTICIA: ELECCIONES DEL PRÓXIMO AÑO

La buena noticia es que a Morena y a la Presidenta les preocupan las elecciones del próximo año.

Malo fuera que estuvieran seguros del resultado (a su favor).

Ya han hecho cuanto les fue posible para que la balanza se incline en su beneficio: INE y Trife bajo su determinante influencia; contar boletas “planchadas” (siempre desechadas porque no entraron a las urnas).

Ya tienen una operación electoral con empleados del gobierno (servidores de la nación en la nómina de la Secretaría del Bienestar, que eran 19,500 al cierre del sexenio ‘terribilis’ y que doña Claudia Sheinbaum Pardo aumentó a 29,000); propaganda masiva; presión-chantaje a sus 23 gobernadores (sin contar al de San Luis Potosí) y, pero-por-supuesto, el eficiente apoyo del crimen organizado (lo tienen amarrado en Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Sonora, que suman casi 13.8 millones de electores, por ahí del 14% del total nacional, no es poco).

En las elecciones del próximo año, la Primera Presidenta se juega la fortaleza política que hoy no tiene y si no resultan bien los comicios, no la tendrá en todo su sexenio, con lo que significa llegar así al cambio del Poder Ejecutivo en 2030.

Son varios los problemas de esos comicios, entre ellos que el tren Morena va sin locomotora, porque el Pejehová no está en la campaña y al mismo tiempo, que el Pejeremías es muy capaz de jugarle las contras a doña Sheinbaum Pardo por el inmenso peligro que corren sus cercanos, sus hijos, si sus desafectos en Morena se hacen con el poder. Y encima sus muy obvias divisiones internas.

Así, no es previsible que el resultado de las elecciones intermedias fortalezca políticamente a la Primera Mandataria Claudia Sheinbaum.

Hay un problema que sí tiene bien identificado la doñita del bastón de juguete: los EUA.

Por un lado, porque en los ocho meses y pico que faltan para los comicios del 6 de junio de 2027, el Tío Sam tiene tiempo sobrado para rostizar a más políticos morenistas (obradoristas, como los define la entomología), afianzando ante la opinión pública la percepción, cierta o falsa, de su calidad de narco-partido, narco-gobierno.

Por otro lado, y también lo sabe la señito del segundo piso, a los EUA no le disgustaría nada que Morena perdiera el poder (en una de esas hasta le interesa).

La razón no es un secreto: El gobierno de los EUA no confía en los cuatroteros, no sólo por sus sólidas investigaciones en las que altos funcionarios del gobierno transformador de México y parentela de algunos, aparecen como cómplices del crimen organizado en lo del fentanilo, los opioides y el huachicol fiscal, tres asuntos muy gordos con repercusiones e implicaciones criminales que los EUA tiene obligación de perseguir.

No es optativo ni traen entre ojos a alguien, su ley lo manda y allá (¡sorpresa!) la ley sí es la ley… aunque claro, con nuestra ley se limpian el extremo inferior de su sistema digestivo, cosas del imperio que no es muy aseado, más bien, que es muy atascado cuando de sus intereses se trata.

Aparte de eso, en los Estados Unidos no acaban de tragar la piedra de molino de la reforma al Poder Judicial.

Los grandes inversionistas ya instalados en México meten mucha presión y la prensa yanqui los secunda en que los jueces del Bienestar restan certidumbre a su dinero (y allá, el dinero es sagrado).

Además, la anulación de contrapesos que hizo el Pejecutivo los hace sospechar que en México se ha debilitado el Estado de Derecho… ni aguantan nada.

Lo malo de doña Sheinbaum es que está convencida que el problema es el tal Trump.

No. El imperio nunca está atenido a lo que decida un tipo en el Salón Oval, allá sí hay grupos de poder real, allá sí hay contrapesos, allá los órganos de gobierno sí cumplen con su mandato.

El peligro para cuatroteros y similares, no es sólo el aparato oficial yanqui de agencias gubernamentales para el desarrollo como USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), dedicada a fortalecer -con dinero- el Estado de Derecho, combatir el crimen organizado, apoyar a organizaciones de la sociedad civil y otras cosas (algunas que no dicen).

USAID financia al propio gobierno de México, nada más de 2019 al 2025, el gallardo gobierno cuatrotero le recibió poco más de 191 millones de dólares.

Sólo por moler, se anota que el USAID depende del Departamento de Estado de los EUA, de Marco Rubio.

Así que para la próxima vez que la doñita grite “¡México no se arrodilla!”, no, pero sí pone la manita para recibir limosna.

Con una cantidad similar o igual, USAID financia organizaciones no gubernamentales dedicadas a reducir corrupción e impunidad y fortalecer justicia y derechos humanos, que es lo que le pudre el hígado a Palacio, porque lo reciben organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), México Evalúa, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y Data Cívica.

Hay otras agencias del gobierno de los EUA que hacen lo mismo, como la NED (Fundación Nacional para la Democracia).

Pero aparte de las agencias del gobierno yanqui, el Tío Sam dispone de poderosas asociaciones privadas que gastan mucho dinero en organizaciones no gubernamentales que fomentan la rendición de cuentas, los derechos humanos, la impartición de justicia y que son críticas del gobierno, de nuestro gobierno, como la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, la Fundación John D. and Catherine T. MacArthur.

Y por falta de espacio no se detallan las organizaciones partidistas de republicanos y demócratas o las del Congreso de los Estados Unidos de América.

No, no es Donald Trump el problema de doña Sheinbaum Pardo. Su problema es el Pejestorio y su herencia maldita.

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Con el Tío Sam no vale plan con maña

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En el atentado de las Torres Gemelas murieron en total 2,977 personas (sin contar a 19 terroristas) y hubo 24 desaparecidos. Suman 3,001 * No es por comparar, pero de 2019 a 2025, en los EUA han muerto 898,933 personas por el fentanilo, los opioides y algunas otras drogas * Es una equivocación tremenda apostar a que Trump salga debilitado de los próximos comicios o esperar a que se largue (el 20 de enero de 2029)

 

ADOLFO LÓPEZ MAÑÓN

 

Plan con maña.

Contaba la abuela Elena que allá en Autlán, para acabar con la matadera que por generaciones había entre dos familias por ofensas que ya nadie recordaba, la cabeza de una fue a proponerle a la cabeza de la otra, casar a los hijos de una familia con los de la otra para hacer una sola familia y acabar el asunto.

Estuvo de acuerdo el otro y propuso que la fiesta del matrimonio colectivo fuera en su rancho, el otro dijo que no, que en el suyo. Se siguieron matando.

“Era plan con maña”, explicaba la abuela.

 

EU NO OLVIDA

El viernes 11 de septiembre pasado en los EUA conmemoraron el 25 aniversario de los atentados de 2001, cuando dos aviones se estrellaron intencionalmente contra las Torres Gemelas de Nueva York, otro contra el Pentágono y el que cayó en Pensilvania.

Murieron en total 2,977 personas (sin contar a 19 terroristas) y hubo 24 desaparecidos. Suman 3,001 (los desaparecidos obviamente murieron).

Hubo ceremonia oficial presidida por Trump en el Pentágono, que en su discurso no metió la pata.

En donde estaban las Torres, hoy Memorial Nacional del 11 de Septiembre de Nueva York, hubo otra ceremonia a la que asistieron el vicepresidente de los EUA, Vance, todos los expresidentes vivos: Bush, que ocupaba el cargo cuando la tragedia, Clinton, Obama y Biden; y otros altos funcionarios.

Se repite: 3,001 fallecidos y la primera línea de la clase política de los EUA, presente en la conmemoración. Todavía les duele. No olvidan. Siguen teniendo presos en Guantánamo a sospechosos -torturados- de haber participado en esa atrocidad… 3,001 muertos.

Con eso en mente, recapacitemos que nada más de 2019 a 2025, en los EUA han muerto 898,933 personas por el fentanilo, los opioides y algunas otras drogas.

No es dato inventado, usted consulte por su cuenta las cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), con una advertencia, va a tener que sumar año por año y droga por droga, pero ahí está todo (en https://nida.nih.gov/research-topics/trends-statistics/overdose-death-rates).

Como sea, en los EUA recuerdan transidos de dolor, con una congoja que no atenúa después de 25 años, esos 3,001 muertos.

La más reciente encuesta oficial en los EUA, señala que la mitad de la población sigue teniendo presente lo del 11-S, no sólo por los muertos sino porque es la primera vez que pasa algo así en su territorio.

Si nuestros gobernantes actuales creen que con sus cuatrotadas van a jugarle el dedo en la boca al Tío Sam, se equivocan.

Doña Sheinbaum les manda narcos de monte por lotes, pero allá no son tontos, quieren a los que han hecho posible este crimen organizado todo poderoso.

El Cártel de Sinaloa tiene presencia en 96 países, el de Jalisco Nueva Generación en 61. Y en todos los 50 estados de los EUA, en todos, tienen operaciones.

No van a aflojar ni mandándoles a Rocha Moya & Cía., envuelto para regalo.

Los EUA no son el imperio que son, por tontitos, ni dejados ni muy decentes, claro que no, y cuando de cuidar sus intereses o cobrar afrentas se trata, son impíos y despiadados.

Tampoco le gusta nada al gobierno de los EUA que el crimen organizado manda en amplios territorios de nuestro país; dejémonos de trapitos calientes, los criminales nombran candidatos a cargos de elección popular, intervienen en las elecciones, colocan funcionarios municipales y estatales, acaparan obra pública, extorsionan -cobro de piso- a todo mundo, de la señora de las quesadillas a las grandes empresas, los agricultores y los transportistas; y en los EUA tienen más que fundada sospecha de que ya llega su larga mano al gobierno federal. Llega.

No vaya usted a creer que les molesta su enorme control en México por nuestro bien, eso les importa un reverendo y serenado cacahuate, lo que no quieren es un vecino en despelote perpetuo y menos que el crimen organizado ponga al Presidente en 2030, con las consecuencias para ellos, que nos podemos imaginar y esto, por disparatado que parezca, es posible, dinero les sobra, cómplices tienen.

No es exageración. Esto no se les va a olvidar ni lo van a perdonar. Son 898,933 muertos de ellos, nada más en los años de transformación nacional a cargo de los adoradores del cuatrotaje.

Para que nos quede claro el tamaño de esto, recuerde que en la Segunda Guerra Mundial, murieron en Europa y el Pacífico, 407,300 militares y 12,100 civiles de los EUA, en total 419,400 muertos.

Y acá, la doñita del bastón de caramelo, con telefonazos a Trump (van 12) y deteniendo miles de gañanes bota punta pa’rriba, cree que va a contentar al Tío Sam… digo, son más del doble de muertos que en la Segunda Guerra Mundial, señora, muertos de ellos por los chistecitos de los delincuentes de acá, protegidos por algunos políticos, funcionarios y empresarios.

Si la apuesta de doña Sheinbaum es que Trump salga debilitado de los próximos comicios o esperar a que se largue (el 20 de enero de 2029), se equivoca mucho. No es Trump. No es Marco Rubio. Es el poder inmenso del imperio, de los grupos que abierta y encubiertamente, mueven los resortes del imperio, que están decididos a acabar con nuestro despelote de una vez por todas.

Sus más influyentes centros de pensamiento (‘think tanks’) impulsaron denominar como terroristas a nuestros narcos, y ahora presionan que los EUA imponga un nuevo concepto de soberanía, la “soberanía hemisférica”, para que los países del Continente Americano actúen en conjunto contra cualquier país que ponga en riesgo la seguridad de la región.

Y la cosa va en serio, ya crearon la Coalición Anti-cárteles de las Américas, el Escudo de las Américas, con 15 países y un propósito explícito: acabar con el crimen organizado de México, con o sin nuestra cooperación, llamándonos el huevo de la serpiente.

Doña Sheinbaum debe escoger entre enfrentar al Pejestorio y sus cómplices, o enfrentar el derrumbe suyo y de su gobierno.

Su estrategia -se lo han dicho- está muy lejos de ser suficiente, con el Tío Sam no vale plan con maña.

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