En una encrucijada por los escándalos que provocan división interna * La 4T debe aprender la lección del PRI, que fue una maquinaria electoral durante 70 años, pues corre el riesgo de tropezar con su propia sombra * Hoy la principal amenaza para Morena no es la oposición, sino el propio partido guinda
MARCO ANTONIO FLORES***
La paradoja del poder en México es que, cuando la oposición parece más débil, los mayores riesgos vienen de casa.
No olvidar el caso del PRI, que a partir del proceso que condujo a las elecciones de 1988, empezó a entrar en crisis por sus divisiones internas.

Morena parece vivir hoy en día ese dilema.
La continuidad de la 4T no está en el presente en manos de un rival externo, sino de la propia capacidad de ese movimiento para procesar conflictos, administrar egos y blindar la narrativa de integridad que la llevó al gobierno.
Hay varios temas que se han convertido ya por lo menos en focos amarillos, con la posibilidad de que pasen a ser focos rojos.
Un tema superespinoso es el huachicol fiscal. La investigación alcanzó a mandos de la Marina y reveló operaciones que, según pesquisas periodísticas, acumularon decenas de embarques y beneficios millonarios.

La Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha prometido ir hasta el fondo. El golpe simbólico es duro: Si el corazón del Estado participó, la bandera anticorrupción de la 4T enfrenta una prueba severa.
El segundo frente se llama Hernán Bermúdez. La captura del presunto líder de La Barredora es de suma gravedad por sus vínculos con quien fue su jefe, Adán Augusto López, pese a todos los intentos por distanciarse.

El caso erosiona la presunción de impermeabilidad del oficialismo y coloca a la Primera Mandataria ante una disyuntiva: Respaldar a su liderazgo parlamentario o marcar distancia con rigor. De una u otra manera, ambas rutas dejan heridas.
A la pólvora judicial se suman los tropiezos de imagen. El senador Gerardo Fernández Noroña, líder del Senado en el primer año de la Legislatura, defendió la compra -a crédito- de una casa en Tepoztlán valuada en 12 millones de pesos; legal o no, la escena choca con el discurso de Austeridad Republicana.

Andrés Manuel López Beltrán, dirigente partidista e hijo del expresidente, debió explicar un viaje a Japón “con recursos propios”, mientras notas periodísticas exhibían consumos suntuarios en restaurantes. Estos episodios no cambian la ley, pero sí la percepción. Ahora ya ventilan que el viaje no fue por vacaciones, sino para hacer negocios en hoteles de lujo.
El tercer nudo es institucional: La reforma político-electoral que empuja la eliminación de plurinominales y el recorte al financiamiento público.
Puede ser popular en las encuestas, pero dinamita los incentivos de los aliados que dan mayoría calificada: PT y PVEM.
También persisten fricciones entre liderazgos, como el de Adán Augusto López y Ricardo Monreal -por recursos del Congreso y control de bancadas-, que ya dejó la evidencia de que Morena no es un monolito.

Irónicamente, estas grietas aparecen cuando la popularidad presidencial se mantiene alta. Ese colchón social da margen, pero no inmunidad. La política no perdona la incongruencia sistemática: si el discurso promete “cero impunidad” y “austeridad republicana”, cada excepción duele el doble.
El partido guinda tiene tres urgencias si no quiere que el desgaste interno se vuelva implosión.
Una: método. La resolución de conflictos debe institucionalizarse: reglas claras en bancadas, arbitraje creíble y sanciones a tiempo.
Dos: transparencia quirúrgica en casos sensibles (huachicol fiscal, seguridad en Tabasco, patrimonio de figuras visibles).
Tres: realismo legislativo. Si la reforma electoral amenaza a los socios, el costo hay que pagarlo con concesiones explícitas o con una ruta alternativa. No hay magia en la política.
La 4T corre el riesgo de tropezar con su propia sombra. Hoy, la principal amenaza para Morena no es la oposición: es Morena. Así de fácil y sencillo.
ESCENARIO COMPLEJO
El escenario que enfrenta el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y Sheinbaum Pardo no podría estar más complejo y riesgoso para la legitimación y supervivencia, tanto del partido como de la titular del Poder Ejecutivo federal.
Los escándalos de corrupción del huachicol fiscal y de “La Barredora” significan un gran dilema.
Por un lado, abrir la investigación de estos dos casos, con el Vo. Bo. de la Primera Mandataria es una decisión firme, enérgica y una clara señal de que, ahora sí, se barrerá la corrupción como las escaleras, de arriba hacia abajo.
Puede ser el “golpe de timón”, necesario para consolidar el poder presidencial que -como lo señala el Artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos- se deposita en una sola persona.
Decía Maquiavelo que el poder no se comparte, la idea del florentino es la de un príncipe centralizado que ostenta el poder absoluto para asegurar la estabilidad del Estado.
El gobernante puede delegar tareas impopulares a otros para preservar su propia imagen, pero el poder y la responsabilidad final recaen en él.
La disyuntiva de obtener o consolidar el poder se da en dos vertientes, según el maestro de la ciencia política: Mediante la virtud y la fuerza (armas propias), que es más difícil de conseguir, pero más fácil de mantener, ya que el príncipe depende de sí mismo.
O bien mediante la fortuna y armas ajenas. Es fácil de obtener, pero difícil de mantener, ya que el príncipe está condicionado por factores externos.
Aquí la inquietud que surge es cuál de estos dos caminos habrá de recorrer la Primera Presidenta de México.
GRAN DILEMA
Por otro lado, en este gran dilema que enfrenta la Primera Mandataria está la ruta que tomen estas investigaciones.
Si se quedan en la opacidad y la impunidad, entonces su pérdida de credibilidad y de popularidad será inversamente proporcional al grado de transparencia con que se manejen estos dos grandes temas de corrupción.

En medio de este enredo, que no es menor, estaría una gran división interna de Morena por cualquiera de los dos motivos.
Porque si se llega hasta las últimas consecuencias y caigan los “peces gordos” como Adán Augusto López Hernández y el exsecretario de la Marina, Rafael Ojeda.
No necesariamente debiera incluirse al expresidente Andrés Manuel López Obrador y sus hijos, para, obviamente, no poner en riesgo todo el Segundo Piso de la Cuarta Transformación.
Todo indica, y así se comenta en los cafés políticos, es que la justicia sólo alcance a algunos “chivos expiatorios”, lo que dejaría inconformes a muchos grupos y sectores de Morena, pues un final así dejaría en mayor riesgo a su partido y aceleraría su declive.
Una historia ya vivida en el pasado con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que era una maquinaria electoral y tuvo la virtud de mantenerse así durante 70 años.
Morena ya escribe su historia y en sólo 7 años ya surgen escándalos y división interna.
SHEINBAUM, VOZ DE MUCHO PESO
La voz presidencial es muy poderosa, por ello es muy cuestionable que desde la tribuna de Palacio Nacional se juzgue a las celebridades políticas, como al líder del Senado y al expresidente López Obrador, a quienes se les exonera por adelantado sin iniciar investigaciones.
Las formas deben respetarse, pues corresponderá a la Fiscalía General de la República (FGR) y al Poder Judicial resolver el fondo jurídico penal en cada caso.
También deberá tomarse en cuenta las pruebas y presunciones tácitas y obvias, que se dan por signos inequívocos.
Está en la polémica si millones de mexicanos creerán que el exgobernador de Tabasco era ajeno a las actividades de uno uno de sus colaboradores más cercanos, su secretario de Seguridad Pública y líder del cártel de La Barredora, quien está preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano Hernán Bermúdez.
CAÍDA DEL PRI
Al PRI le tomaron 70 años para su caída y ésta se dio en el momento en que el pueblo dejó de creer en él.
Todavía en 2012, la mayoría de los mexicanos refrendó su esperanza en el priísta Enrique Peña Nieto. Sin embargo, bastaron algunos escándalos de corrupción de gobernadores priístas, la famosa Casa Blanca y el caso Ayotzinapa para que el gran líder Andrés Manuel López Obrador convenciera a millones de mexicanos que acabaría con la corrupción, el “cáncer de México”, como él mismo le llamó.

En sólo seis años, AMLO duplicó la votación que había obtenido en 2012, logró 30 millones de votos.
Es de recordar que en 2012 había tenido 15 millones de votos contra 18 millones que obtuvo el ganador Peña Nieto.
Está comprobado que los temas que más influyen en la decisión del voto son el económico, el combate a la corrupción y la seguridad.
Los tiempos del electorado son muy caprichosos e impredecibles, pero estas variables, indudablemente, afectan sus predilecciones.
En el caso de Morena y la Presidenta Sheinbaum, ahora tienen un poder absoluto.
Los tres Poderes están centralizados en el Ejecutivo. Hoy en día, y ante los hechos, el Legislativo es una oficialía de partes y el Judicial está acotado y controlado.
Desaparecieron los organismos autónomos de transparencia e información. Por si lo anterior fuera poco, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) están también controlados.
Ahora, con la pretendida reforma electoral al parecer desaparecerán las posiciones políticas de las minorías (las llamadas plurinominales) y prácticamente los controles de los procesos electorales volverán al gobierno, como en los mejores tiempos del PRI.
A Morena se le olvida que gracias al INE (en sus inicios se llamó IFE, en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari) vino la alternancia, pues gracias a eso el gobierno dejó de meter las manos en las elecciones. ¿Quién no recuerda la famosa “caída del sistema” cuando Manuel Bartlett era secretario de Gobernación, hoy integrante de Morena?
Quien no conoce la historia está condenado a repetirla. El PRI duró en el poder 70 años y aquí surge la siguiente pregunta: ¿Cuántos sexenios -o años- durará Morena en el poder?
PIDEN JUICIO POLÍTICO CONTRA ADÁN AUGUSTO LÓPEZ
La exdiputada del PAN, María Luisa Pérez Jaén, presentó una solicitud de juicio político en contra del senador de Morena, Adán Augusto López Hernández, por presuntos actos y omisiones durante su gestión como gobernador de Tabasco entre enero de 2019 y agosto de 2021.

En su escrito, entregado en la Oficialía de Partes de la Cámara de Diputados, Pérez Jaén solicitó sanciones de destitución e inhabilitación hasta por 20 años, además de la apertura de posibles procesos penales en caso de comprobarse responsabilidades.
De acuerdo con la exlegisladora, la denuncia se basa en supuestos vínculos del entonces gobernador con Hernán Bermúdez Requena, alias “Comandante H”, señalado como líder del grupo criminal La Barredora y actualmente bajo custodia.
Bermúdez fue designado como secretario de Seguridad en Tabasco durante la administración de López Hernández y permaneció en ese cargo hasta inicios de 2024. Según Pérez Jaén, el senador conocía las actividades ilícitas de su colaborador.
La solicitud detalla que Adán Augusto estaría implicado en delitos como tráfico de influencias, cohecho y encubrimiento favorecieron al crimen organizado durante su gestión como gobernador de Tabasco.
“En esta demanda estoy solicitando sanciones de destitución e inhabilitación de López Hernández hasta por 20 años, así como la apertura, de haberlos, de los procesos penales correspondientes”, señaló la exdiputada.
Pérez Jaén entregó su solicitud de juicio político en la Oficialía de Partes de la Cámara de Diputados.
ALITO DENUNCIA A ADÁN AUGUSTO ANTE LA DEA, FBI, TESORO Y FISCAL DE EU POR CRIMEN ORGANIZADO
Alejandro Moreno Cárdenas, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, anunció que presentó -ante diversas instituciones del gobierno estadounidense- una denuncia contra Adán Augusto López Hernández, coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado, “por sus evidentes vínculos con el crimen organizado y su participación en el huachicol -robo ilícito de combustibles-, contrabando y lavado de dinero”.

Según la carátula de la denuncia, que presentó el también senador priísta en su cuenta de la red social X, la misma fue presentada en Washington D.C., ante la Fiscal General de Estados Unidos, Pamela Bondi, así como el Departamento del Tesoro, además de la DEA y el FBI.
ADÁN AUGUSTO SE BURLA: ‘NO HAGO CASO A MAFUFADAS’
Más rápido que furioso, Adán Augusto López Hernández le respondió a Alejandro Moreno.
“No, yo no le hago caso a las mafufadas”, expresa en entrevista cuando se le cuestionó por los señalamientos del priísta.

Alito Moreno considera que López Hernández también es responsable del nombramiento de los marinos, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna y su hermano contralmirante Fernando Farías Laguna, que tenían una red de huachicol fiscal, pues fue quien propuso al Senado los nombramientos cuando fue secretario de Gobernación, por orden del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Sobre el caso, Ignacio Mier, vicecoordinador de Morena, también rechazó que haya una salida del coordinador, así como que exista una rebelión en la bancada.
“El coordinador se llama Adán Augusto López Hernández y fue electo por unanimidad por seis años y así debe de ser”, dijo al ser cuestionado sobre el posible cambio de coordinador.
Además, negó que el asunto del coordinador con el caso de La Barredora esté generando una rebelión al anterior de la bancada luego de que la semana pasada un grupo de senadores pidió transparencia al coordinador.
“No, no hay rebelión, miren, nosotros nacimos en el debate, en la lucha en la plaza pública, en el señalamiento de las cosas que nosotros consideramos no estaban bien, en México hicimos una lucha por reivindicar la justicia, sería muy penoso que en Morena no hubiera ese debate”.
LA CERECITA AL PASTEL: GABRIELA ORTEGA MOLINA, ALCALDESA DE COLIPA
Y siguen los escándalos de morenistas. Ahora es Gabriela Ortega Molina, alcaldesa ligada al sobrino de Caro Quintero en Veracruz.
El cateo al rancho “Los Quintero”, ubicado en Vega de Alatorre, Veracruz, puso en el centro del debate público a Ortega Molina, presidenta municipal de Colipa.
El operativo fue ejecutado el 18 de septiembre de 2025 por elementos de la Marina, Ejército y la Fiscalía General de la República (FGR), con el objetivo de localizar a Neftalí González López, empresario maderero desaparecido desde julio pasado.
La presencia de la alcaldesa dentro del inmueble generó especulaciones sobre posibles vínculos con estructuras criminales.
En esta polémica alguien miente. La presidenta municipal señala que estuvo enferma durante el día del cateo. El mismo secretario de Gobierno de Veracruz señala que la edil presentó recetas y constancias médicas de que estuvo hospitalizada, papeles que no se mostraron durante la conferencia de prensa.
Pero resulta que Gabriela Ortega subió en sus redes sociales imágenes en donde estuvo haciendo eventos durante la semana pasada, estuvo en la calle, lo que contradice la versión de que estuvo hospitalizada.
¿Quién miente?, la pregunta que no tiene respuesta.
Pero mientras son peras o manzanas, el escándalo por su presencia en el rancho ligado a Los Caro Quintero ha puesto bajo la lupa su trayectoria.
Un escándalo más que afecta la imagen del partido guinda.

MOMENTO DE DEFINIRSE
Es momento de que la Primera Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo haga gala de su habilidad política, de su audacia, para favorecer su fortuna política -sin ser desleal a su antecesor-.
Un consejo: Debería mantener la unidad de su partido con la exclusión de las manzanas podridas, para darle seguimiento y continuidad al Segundo Piso de la Cuarta Transformación.
Es tiempo de definiciones, su prioridad deberá ser consolidar el poder presidencial.

Millones de mexicanos esperamos, por el bien de México, que sea mediante la virtud y la fuerza (armas propias). “La Patria es primero”. Ojalá así sea.
***Académico y consultor